La macroeconomía de ningún país del mundo esta resuelta cuando se vislumbran los síntomas previos a una hecatombe como la que podría detonar Europa. Sin embargo, Argentina esta cerrando el año con un PBI que ha crecido por encima de la tasa de endeudamiento (El nivel de deuda pública cerró en el tercer trimestre en un 37,8% del PBI-medido en dólares-, teniendo en cuenta que la deuda en manos de tenedores privados, representa solo el 14%).
Si aun así, alguien sigue temiendo por la coordinación de las políticas macro, se olvida del esquema K. Actualmente hay un vicepresidente discípulo del graNmaKro; mas el GranMicro artífice de la política-empresa por empresa-actividad por actividad. Del discurso presidencial queda claro que los gobiernos populares no ingresan al casino devaluatorio, ni a los festivales de bonos, y obviamente no se viene una Argentina mega devaluacionista para apuntalar la competitividad de la economía.
El actual enfoque de política económica, no tiene como foco exclusivo el análisis del tipo de cambio real de equilibrio. No es su lógica. Los problemas de competitividad de algunos sectores, serán encarados desde la nueva subsecretaría de la competitividad, dentro del ámbito del ministerio de economía, analizando caso por caso y sector por sector, con diferentes y supuestamente creativas maneras de encarar las cuestiones. Habrá reuniones sectoriales de los diferentes actores de las cadenas de valor y el GranMicro (Moreno) tratara de articular soluciones para las presiones de costos que se enfrenten; claramente se analizara la rentabilidad con lápiz fino. La gestión micro buscará soluciones puntuales para mejorar los costos, y posiblemente brindara compensaciones a cambio de compromisos, de inversión o creación de puestos de trabajo. Para que se entienda, el problema de competitividad de la economía argentina ha de encararse de un modo diferente al manejo tradicional y frustrante. No se debe esperar una brutal corrección del tipo de cambio con liberación de trabas y controles Alsogaraysescas. Sin embargo hay que decirlo, es notable que siga siendo una economía capitalista, a pesar de no ceder al fundamentalismo de mercado. O sea, lo que se viene es un escenario donde los mecanismos de negociación son permanentes y se aplican caso por caso. Es que (lo mal llamado) “la teoría económica”, no ha dado soluciones en Argentina, y ha colapsado en todas partes del mundo. Entonces, como estableció Einstein, es una locura pensar que haciendo las mismas cosas, se puedan obtener resultados diferentes.
En 2012 el mundo devendrá mas proteccionista (Brasil acaba de subir a 30% los aranceles para automóviles provenientes de Asia) y la nueva Secretaría de Comercio Exterior en armonía con el mundo va a cuidar las divisas, como lo hizo durante los años 2008 y 2009. Examinar costos, inversiones y rentabilidad será la gran tarea del equipo económico; además de coordinar la micro con la política fiscal, monetaria, cambiaria y de ingresos.
En la lógica heterodoxa de un gobierno nacional y popular no existen tratamientos generalizados para todos los casos, sino medidas.
Las reglas para alentar la inversión y la producción, son las que dieron como resultado 8 años de ganancias inéditas para las empresas que siguen creciendo. La política que se viene, sigue siendo de una enorme ejecutividad estatal, con las conocidas restricciones, que por el paso del tiempo y los resultados tienden a asumirse disminuyendo la incertidumbre, en un contexto internacional escalofriante.
Con los nuevos nombramientos y ratificaciones para el segundo período presidencial, se puso en evidencia que no va a haber un “superministro tecnócrata” como se acostumbraba hasta 2001. Existe un equipo económico real y formal (ministro y vice ministro) con otro componente de soporte, donde el vicepresidente de la Nación equilibra al ministro de microeconomía de los últimos 8 años que hace sintonía fina, mas el permanente ministro de obra pública que define subsidios, y un Banco Central que no aplica el programa monetario que propone la escuela de Chicago.
Pero entonces,-¿Quien tiene la manija?-
Nadie tiene la manija de la economía (of course), por lo tanto no existe riesgo de que la economía sea enajenada, sin contar que todo lo que esta planeado puede modificarse.
El componente ideológico inicial existe, es la heterodoxia capitalista, menos preocupada por los otrora exclusivos temas monetarios y fiscales; y más ocupados en aplicar una política económica consistente con la visión intelectual de las convicciones políticas del gobierno. Sin embargo, que nadie se equivoque, CFK se reserva el derecho de aplicar el verticalista pragmatismo peronista, según y conforme lo considere necesario.