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jueves, 11 de mayo de 2017

INFLACION, TRAGEDIA MONETARISTA


Es una tragedia que en 17 meses, el Gobierno esponsoreado por las corporaciones y los medios no haya bajado la inflación, sino que la haya aumentado. Ahora dicen que bajara en el último trimestre.
Surge evidente la deserción de destacados economistas neoclásicos y monetaristas que escribían y salían a dar pronósticos optimistas por los medios. El suplemento del diario LA NACION muy bien logrado por su Director, se ha transformado en una revista de negocios, donde leemos artículos de CEOS o emprendedores diletantes que expresan su euforia basada en “el potencial” ambiente de negocios, “las futuras” inversiones y, algunos buenos periodistas que tocan temas importantes, pero “en modo soft”, ya que sus condicionamientos tendrán. Es que la recuperación de la economía no llega y es difícil respaldar lo insostenible. El BCRA procurando bajar las expectativas de inflación y la tasa de inflación efectiva, no hace más que amplificarlas.
Al mismo tiempo que el presidente dice que el déficit no se puede seguir sosteniendo, Dujovne, aplica una política fiscal expansiva financiada con deuda externa y en menor medida con “la maquinita”. Una cosa era tener el gasto alto sin endeudamiento y sin desplome del PBI, y otra es aumentar el gasto y la deuda con caída del PBI. Los banqueros solían ser gente cuerda cuando yo trabajaba como director financiero. -¿Como es que siguen prestando-aunque lo hagan al doble de tasa-a una economía sin rumbo?-Esta estrategia de pedir prestamos externos genera dólares baratos, pero los pesos hay que absorberlos o van a producir aumento de precios-según el ABC de la teoría monetaria-. La importación de bienes, las compras por Internet, el turismo “déme dos”, y los colchones verdes van “in crescendo”. El mundo nos felicita (dijo Macri). Obvio presidente, lo agasajan porque estamos estimulando la demanda de SUS productos. Continuamos generándoles empleo a ellos. Financieramente pagamos más del doble de tasas de interés de las que paga México y el triple que Chile, más del doble del promedio de Latinoamérica exceptuando Argentina y Venezuela. Claro que en este escenario, el empleo argentino no progresa y las probabilidades que se intensifiquen los despidos madura.
El dólar barato afecta las exportaciones industriales. Este sector tampoco es favorecido por un aumento del consumo interno, en contraste sufre su reducción. Los únicos “brotes verdes” son los de la deuda externa que crece como el palán palán. Ya sabemos que habrá que pedir más, y el BCRA tendrá que darle a la maquinita para comprarle dólares al Gobierno. A su vez el BCRA tendrá que tomar más deuda en LEBACS y pases, porque no se reactiva la demanda de pesos. La demanda de LEBACS si que aumenta-ya supera en 16 puntos porcentuales a toda la base monetaria-, porque su rendimiento resulta mucho más atractivo que un plazo fijo, y cien veces más conveniente que instalar una fábrica contratando obreros en blanco. Así las cosas, podemos presumir que pronto comienza la caída de depósitos en pesos y el derrumbe del crédito. No se vende al contado y tampoco se venderá a crédito. El Gobierno provocará la reducción del crédito al sector privado, afectando negativamente la demanda y la producción. Mientras tanto vemos a diario a los representantes de ¡que me importa! quienes habiendo desbordado el disparate siguen su vida como si nada. No parece que les interese haber mentido. Asumo la ceguera ciudadana de una “clase media televidente” con el promedio de comprensión de un niño de 9 años, pero me pregunto: -¿donde esta la racionalidad de los mercados?-
Los medios han invisibilizado a los que pueden decir algo, luce mas que evidente. Resguardan a Cambiemos que vino a endeudar el país, aumentar el déficit fiscal y empeorar la seguridad. De todo eso ya no se habla. Si hay algo que no resiste análisis, es la falta de sentido común de quienes siguen comprometidos con esta bomba que cuando explote los va a magullar.


miércoles, 19 de abril de 2017

¡CAMBIO, CAMBIO! - COMPRO DOLARES



-¿Compro dólares Pablo?- Una pregunta cada vez más frecuente en los cumpleaños. Es que Cambiemos para muchos representaba el fin del populismo, prometiendo crecimiento económico sustentable. El fin  de la incertidumbre. Ya se percibe cierta desilusión acerca de la naturaleza de los problemas argentinos. Parecería ausente esa modalidad óptima de producir cambio. A la sazón muchos colegas de diferente extracción, nos permitirnos una apreciable cuota de escepticismo, tanto en la aplicación de los recursos técnicos y gerenciamiento, como en la articulación de ciertos aspectos teóricos. 
Al evaluar el grado de efectividad que puede aportar un programa económico se elaboran numerosas investigaciones que pueden rebatir o reafirmar conjeturas previas, arrojando luz sobre los puntos más importantes. Ahora es posible determinar que tanto el enfoque económico vigente como el gerenciamiento del Estado han sido ineficaces para resolver las materias pendientes del gobierno anterior. Argentina-en una proporción importante-es otro tipo de país, diferente al que examina la bibliografía básica general económica y de negocios. Tiene particularidades notables que no opera un economista estándar, un profesor de la universidad, un CEO. Tampoco aprovecha un empresario argentino que “sabe ganar dinero”, en ciertos casos “saber ganar dinero” es un eufemismo cuando profundizamos las estrategias. Rico en base a licitaciones, moratorias, blanqueos…
Los factores que tienen mayor incidencia en el éxito de un programa económico argentino se vinculan en primer termino con lograr el bienestar general que podríamos tantear en alguna teórica ciudadanía europea meridional, aunque con menos de la mitad de su PBI per capita y, esto sin haber pasado por dos guerras, con sindicatos y movimientos sociales mas dinámicos, una multitud de argentinos que posee una extraordinaria conciencia de sus derechos políticos y sociales. El resto de las cuestiones macroeconómicas si son factores comunes a todas las economías del sistema.
En la Argentina los programas económicos parecen ser más duraderos cuando las necesidades de la ciudadanía está insatisfecha, por eso el gobierno anterior estuvo atascado 4 años. Cuando subsisten demandas que esperan ser atendidas, si se lo hace se consiguen mejores resultados que cuando no se los requiere. Experimentar cambios antipáticos e innecesarios anteponiendo la inflación por sobre el empleo y el salario, ya habíamos visto que no funciona.

LUCES AMARILLAS Y ROJAS:

Tipo de cambio:

El tipo de cambio real multilateral (BCRA), es el equivalente al valor del peso local con respecto a una canasta de monedas y determina en alguna medida, el grado de competitividad de la economía de un país.
En Argentina el comportamiento del sector externo en 2016, luego de una mega devaluación exhibió un aporte negativo a PBI de (-0.7) puntos, donde lo más preocupante fue el comportamiento que tuvieron las importaciones que  crecieron 5.4%-en lugar de caer 12% como en 2014-, restando 1.3 punto a la variación del PBI de todo el año.
En 2002 el dólar cotizaba el equivalente de lo que hoy representaría $ 38 y, el tipo de cambio real bilateral (de 1 dólar), costaba más de $ 42. Si hoy tomáramos el promedio de los últimos 20 años, el tipo de cambio real multilateral (BCRA),  incluyendo el dólar “planchado” de la Convertibilidad por 4 años-1997, 2001-, cotizaría a $22. Esto es alrededor de 28% menos, o digamos 40% de apreciación. Si se considera el promedio histórico desde 1960 (excluyendo las dos hiperinflaciones, hoy cuesta 33% menos, o tiene una apreciación de 50%). Desde 2003 a 2009 al promedio, hoy un dólar estaría alrededor de $ 30. Para equiparar a la devaluación de Kicillof debería estar en $ 22 (ese nivel requeriría otra nueva devaluación de 45%), acumulando 122% de devaluación en 16 meses.

Inflación, situación fiscal y monetaria, endeudamiento:

Con cerca de 10% acumulado de inflación en solo un cuatrimestre, no esta muy claro como se llegaría a 17% en todo 2017. El  FMI con máxima moderación ya habla de 25.6% y el daño es autoinfligido ya que aumentaron 50% los peajes, 80% la electricidad, etcétera.
El gasto primario, sin contar los subsidios económicos subió 41%. El gobierno sigue financiándose con mucha emisión de deuda, generando una considerable carga de intereses que aumentan el déficit fiscal. Endeudamiento nacional, provincial e internacional. El ministro Caputo ya coloco en 3 meses 22 mil millones de dólares, superamos la relación deuda/PBI de Fernando De la Rua en Diciembre de 2001, con más retraso cambiario y más deuda en dólares. Recuerde que si hay descarrilamiento, la relación deuda/PBI puede ser extravagante y puede incluir default. En este punto si después de las elecciones los tomadores de deuda argentina titubean, el FMI podría ser un eventual salvataje, pero si decide no ayudar enseguida con 20/25.000 millones de dólares en 2018, tendríamos final abierto. Escenarios de este tipo, van al encuentro de un único domicilio porque tarde que temprano comienzan a escasear los dólares y desaparece el financiamiento. La crisis financiera deviene en económico-social porque crecen desempleo, pobreza e indigencia y, por supuesto cae el salario.

Actividad:

En 2016 el consumo privado cayó 1.5% y la inversión se derrumbó 5.5%. La recesión vino siendo distinta a otras recesiones, donde en proporción caía menos la demanda  doméstica, si bien esta es la única recesión donde se contrajo en los últimos 16 años (consumo e inversión) y al mismo tiempo aumentaron las importaciones. Esta es otra causa del problema de la industria argentina. Hay muchas ramas que vienen cayendo por dos trimestres consecutivos como: alimentos y bebidas, productos químicos, refinación de petróleo, productos de caucho y plástico,  metalmecánica, cigarrillos, papel y cartón, construcción, metales básicos, edición e impresión, insumos textiles. La recuperación industrial no es obvia, no existe ningún indicio de una recuperación vigorosa de largo alcance como la del periodo 2003-2011, que aun superó la gran recesión mundial, con el semestre trágico en medio (último trimestre de 2008 y primer trimestre de 2009).
La economía en este momento vuelve a tornarse extremadamente vulnerable, no se percibe una recuperación, a lo sumo se podría lograr algún amesetamiento hasta que lleguen las elecciones como un “objetivo de máxima”. En este contexto, será muy difícil aun “rebotar” la caída de 2016, alcanzando un crecimiento de 2.5% en 2017.
Esta recesión es insólita, porque es una recesión con política fiscal ultra expansiva, supuestamente con el objeto de espolear la demanda agregada, pero al mismo tiempo con política monetaria contractiva (recesiva) a los fines de detener la inflación que no cede, más bien aumenta. La inflación anualizada supera el nivel que proporcionaban los consultores privados en la época de CFK, lo que podría profundizar la caída de la actividad. Cualquier gobierno sabe que de una recesión se sale con una combinación de políticas fiscales y monetarias expansivas.
Cuanto menos se enfoca el gobierno en las urgencias de corto plazo, mayor es el riesgo que disminuya su preferencia en las próximas elecciones de medio termino. En cambio si apuntara hacia el largo plazo, necesitaría confianza para atraer inversiones y crecer de manera sostenida, pero esta haciendo todo lo contrario. La inversión productiva vuelve cuando el tipo de cambio esta alto, la tasa de interés es baja y el crédito abunda. Para que lleguen las inversiones el déficit fiscal debe ser exiguo, y no es recomendable exhibir protesta social ni represión, que expongan una presunta ingobernabilidad del sistema democrático. Según enseñamos en la universidad, en la economía desde “el lado de la oferta”, el crecimiento sostenible de un país a largo plazo está determinado por la evolución de su producto potencial. Y, el producto potencial depende de la disponibilidad de insumos o recursos (fuerza laboral, capital humano y capital físico) y de la productividad de estos factores. Esta claro que por allí tampoco va bien la cosa.
A esta altura las preguntas mas frecuentes que recibo son:

-¿Cuanto? y ¿Cuándo?- 

viernes, 31 de marzo de 2017

RELAJAMIENTO "ECOZEN": ¿HACIA DONDE NOS LLEVA?


INTRODUCCION.

-¿Creció o disminuyó la deuda con respecto a la riqueza (PBI)?-¿Bajó la inflación?-¿Creció o disminuyó el déficit fiscal como porcentaje de la riqueza (PBI)?-¿Estuvo bien que el BCRA pagara tasas promedio de 30% en dólares-por efecto “dólar planchado”-y al mismo tiempo liberar el movimiento de capitales para entrar y salir del pais?-.
En economía un ejercicio de estática comparativa se utiliza para comparar dos situaciones diferentes sin tener en cuenta el lapso transcurrido entre una y otra. Es como comparar dos fotografías, una tomada en diciembre de 2015, un shock posterior y otra nueva foto en diciembre de 2016.
Un análisis dinámico en cambio, toma en cuenta el factor tiempo. Este enfoque permite ver la evolución de las variables a través del tiempo, como si se tratara de una película. Por ejemplo: observar la evolución del PBI (crecimiento), el nivel de empleo, el déficit fiscal y la deuda como porcentaje del PBI, inclusive pueden relacionarse las variables entre si, para establecer como evoluciona la macroeconomía.

POLITICA FISCAL, ESTRATEGIA “ECOZEN” DE RELAJAMIENTO

La hipótesis que satisface la lógica macroeconómica del marco teórico vigente, implica equilibrar las cuentas fiscales y la política monetaria. Como suele escucharse, para convertirse en un “país normal”-normal es, satisfacer normas; cumplir normas no quiere decir “bueno” o “saludable”-. Argentina viene haciendo los deberes en materia monetaria al costo de duplicar la base monetaria absorbiéndola en Lebacs-gastando 13 mil millones de dólares de interés en 2016, pero debe ordenar sus cuentas fiscales, ya que tener finanzas públicas sólidas, es condición imprescindible para poder acumular capital en forma sustentable. En las universidades se educa y enseña así, sin cuentas superavitarias, los niveles de stock de capital y empleo no cuajan, por la necesidad emergente de incurrir costos de financiamiento crecientes con salarios reales decrecientes, lo cual conduce hacia menores niveles de producción y una calidad de vida en retroceso.
Lo cierto es que siguiendo esa lógica totalizadora, como no hubo progresos, no se puede pensar en una futura reducción de deuda, ni de prima de riesgo país. Esta es claramente la cuestión que viene a sumar problemas, al introducir un nuevo ciclo de endeudamiento progresivo con costos ascendentes.
El déficit fiscal primario se disparo alrededor de 61% en febrero último y, las metas fiscales trimestrales difundidas para todo 2017 no generan optimismo. Las proyecciones hasta el tercer trimestre del año incluido, lucen laxas. Para comparar, observemos que durante 2015 (ultimo año del gobierno anterior) y 2016 (primer año del actual mandato), el déficit primario acumulado de los tres primeros trimestres explicó alrededor de 58% promedio del déficit total del año, mientras que el déficit del ultimo trimestre representó el 42%. Si nos detenemos a observar las metas Dujovne 2017, podemos identificar una reversión importante, donde el 75% del déficit se concentra en los tres primeros trimestres. La idea es pasar de un déficit primario de $66 mil millones en el segundo trimestre de 2016 a otro de $136.500 millones en el segundo de 2017, esto implicaría un extravagante aumento de 105%. El aumento es descomunal y el episodio es fresco; esta claro que lo único importante es fogonear el gasto para apuntalar la campaña, por lo cual no es descabellado esperar que después de las elecciones se aplique un ajuste brutal. La “estrategia ecoZen” de relajamiento de las metas fiscales los primeros tres trimestres del año podría evitar la profundización del descontento social. Además de 2017, a simple vista, las metas 2017/2019 parecen sobreactuadas, y se podrían  sospechar inalcanzables. De acuerdo al programa fiscal oficial, los recursos totales del Sector Público Nacional se mantendrán en alrededor de 19.5% del PBI entre 2017 y 2019. De la reducción del déficit primario y la previsión de inflación proyectada que surge de los precios implícitos, se puede deducir que se debería ajustar significativamente la expansión del gasto público, respecto del año anterior. Eso socialmente no parece viable, dado el actual contexto social descripto-alto nivel de reclamación transeúnte-, a solo 15 meses de gobierno.
Un gobierno conservador, debería aplicar una poda brutal, realizando además un enérgico reajuste tarifario con -down sizing- una reingeniería radical (reducción de gastos-recuerde que en el concepto del presidente, el salario es un gasto mas) para limitar el déficit de las empresas públicas. En voz baja, el liderazgo del programa fiscal anunciado no exterioriza convicciones, véanse las bajas de funcionarios que se viene  dando. Las metas fueron presentadas por el ministro Dujovne, pero cabe destacar que el anuncio lo hizo sin la presencia de Peña, Quintana, Lopetegui, ni obviamente Macri. Esto encarna para el ministro “el costo de ser” un ministro que no estaba en los planes,  ni que tampoco testifica cuanto tiempo permanecerá en el cargo. Recuerde que el gerenciamiento esta a cargo de dos ex McKinsey: Quintana y Lopetegui. Según Wikipedia, la empresa que los formó, tiene un plan de carrera muy específico con una política "up or out" (o se promociona durante un tiempo determinado o se abandona la firma), tal vez esta cultura vuelva a manifestarse, como ya lo hizo antes con Constantini y otros funcionarios, considerados “blandos”. La inviabilidad social de ajustar más, anticiparía la tercera frustración del mismo enfoque en solo 36 años.
El programa fiscal Dujovne,  no tuvo tratamiento parlamentario, y por ahora no cuenta con apoyo político del Congreso ni de los gobernadores. Suponiendo que alcanzara las metas de reducción del déficit primario, el déficit fiscal global, que incluye el pago de intereses, no disminuirá entre 2015 y 2019. Las metas de disminución del déficit primario no involucran una reducción del déficit fiscal global-esto es, después del pago de intereses-, consecuentemente la estrategia comprende una ampliación de los niveles de endeudamiento. Mientas que el programa fiscal prevé una reducción del déficit primario, se mantendría un nivel elevado en términos históricos, implicando un incremento persistente del nivel de endeudamiento público. Ya comenzamos a pagar deuda con emisión de nueva deuda, el Tesoro coloco u$s 1.700 millones en Letes y $ 20.000 millones en Badlar, refinanciando Letes y Bonar que vencían en 2017.
Lo más probable es que esto termine como sucede histórica y frecuentemente. No se lograría una reducción del déficit primario como la prevista y el déficit fiscal se mantendría a lo largo de todo período, en este caso, alrededor de 6/7% del PBI. El sistema financiero global continúa extremadamente líquido y la economía local recibe dólares prestados que sobran en todo el mundo. El país se encuentra en estanflación o recesión-estancamiento con inflación, y el presidente del BCRA dice que las expectativas de inflación se mantienen elevadas y la de febrero-abril será más alta. Si esa es la perspectiva, se viene una paritaria difícil con los sindicatos. Así las cosas, el nivel de endeudamiento del gobierno nacional continuaría creciendo hasta 2019, espoleado por un elevado déficit fiscal que impondrá un sendero irreversible, lo cual implicará asumir una dinámica fiscal comprometida en términos de sustentabilidad fiscal intertemporal. Luego se comenzaría a sufrir la aplicación de tasas altas, producto de la advertencia de las calificadoras de riesgo que nuevamente van considerar alto el riesgo de insolvencia fiscal intertemporal. Las proyecciones macroeconómicas del presupuesto 2017: crecimiento económico de 3.5%-asumiendo que el gobierno cumpliera las metas de reducción de déficit primario-, haría que la deuda pública neta aumentará de 22% a 38% del PBI desde final de mandato CFK. Hay que decir que la deuda pública neta no incluye las deudas intra-sector público (BCRA, BNA, FGS y Anses, etcétera).
Así aceptando los supuestos oficiales e incluyendo la deuda en poder de las agencias estatales, obtendríamos que la deuda pública bruta del gobierno nacional estuviera elevándose a 66% del PBI en 2020. Consecuentemente, si el ajuste del déficit primario no se cumpliera y el crecimiento económico fuera mas bajo hasta 2019, el déficit fiscal sería más elevado, el nivel de endeudamiento-si los mercados no titubean antes de prestar de nuevo-aumentaría aceleradamente porque las necesidades de financiamiento serían extremadamente altas. Bajo este escenario, el riesgo sería importante, definitivamente la estrategia de gradualismo en la reducción del déficit primario con un déficit fiscal constante, implicaría un incremento fenomenal del nivel de endeudamiento. Nuestra relación deuda/PBI, hoy solo es peor para Zambia, Senegal, Pakistán, Angola, Ghana, Sri Lanka, grupo de países al que pertenecemos en la categorización de la calificadora Moodys.
Sin querer lograr este objetivo, el programa fiscal presentado por Dujovne se constituye en un esbozo poco creíble y endeble, manifiestamente inviable por las razones expuestas.
Del BCRA solo diré que para que la inflación cierre en mas de 40% (record absoluto en dos décadas, segundo país de la región después de Venezuela) las ganancias de quienes invirtieron en Lebacs, costaron alrededor de u$s 13 mil millones de dólares-al cambio-en 2016. Si los tenedores de Lebacs (u$s 43.000 millones) decidieran que ganaron lo suficiente y comienzan a pasarse a dólares, sus tenencias totales equivalen a 85% de las reservas del BCRA. Si a ese supuesto catástrofe le sumáramos el riesgo que ofrecen los depósitos en caja de ahorro en dólares (u$s 15 mil millones) que se podrían reclamar en un día por mostrador, mas la cancelación de los poseedores de plazo fijo en dólares a cortísimo plazo (u$s 6 mil millones) retirando los depósitos, recordando 2001, o por cualquier episodio eventual como-salud del presidente, estado de animo del mismo o hastío por las presiones, las consecuencias son imprevisibles. En abril de 2001, el FMI estimaba que en 2002 Argentina crecería 4.4% (Cavallo y casi todo el equipo económico actual-no estaban todos los actuales economistas en el sector publico, pero muchos de ellos, si estaban- coincidía con pequeñas diferencia de decimales).
En octubre de 2001, días antes de la elección de "medio tiempo" (como la que se aproxima en octubre de 2017 ), unos 70 días antes de la renuncia de De la Rua, las consultoras privadas que hoy apoyan 100% al gobierno nacional, daban un pronostico de crecimiento para 2002 de 3.6%. Luego de la renuncia del ex presidente, en 2002 Argentina tuvo una caída del PBI de (-10.9%). Los pronósticos no son seguros y un “error” de 14.5% en la tasa de crecimiento nunca se había dado en el mundo. Hubo en aquel tiempo una pequeña minoría que predicaba en el desierto, refutando a los medios y los economistas amigos de Cavallo que siguen diciendo: “no vimos venir la crisis”.
 (Sigue en el próximo artículo: Parte segunda)

¿QUÉ PASÓ CON EL PRONÓSTICO DE CRECIMIENTO?

Las causas inmediatas y visibles de la crónica recesión y del estancamiento argentino son las políticas monetarias y crediticias restrictivas que reducen la demanda efectiva, la inversión y el consumo. Sin embargo, esta deliberada política recesiva tiene dos motivos subyacentes. El primero es la restricción externa y el segundo, derivado de ella, es la restricción inflacionaria (Marcelo Diamand, “Hacia la superación de las restricciones al crecimiento económico argentino”, Centro de Estudios de la Realidad Económica Nro. 4).
En febrero la industria cayó 6%. La industria de la construcción cayó 3.4%, la industria textil 22.5%, la industria alimenticia 4.2%, la industria automotriz 18.6%, la industria metal mecánica 8.5%, la producción de acero 9.3%, la refinación de petróleo 9.3%, los permisos para edificar 23.5%. Todo se derrumbó en forma interanual según el INDEC en febrero. Pero la noticia mas nociva ya había sido que la economía creció solo 0.5% en el último trimestre de 2016 con respecto al trimestre previo. También se contrajo 0.5% en enero de 2017 contra diciembre de 2016, cuando ya se había registrado una merma de 0.1% con respecto a noviembre de 2016. Así las cosas, los brotes verdes-eufemismo para referir un tímido repunte-no alcanzó para revertir la fuerte caída registrada en el primer semestre de 2016, con lo cual la economía terminó contrayéndose 2.3% en el año, en lugar de crecer 1.5% como pronosticó Prat Gay, junto a Lacoste y Caputo. Un pronóstico en base a medidas sueltas, incompletas, separadas del objetivo real, representa para un inversor la privación del conocimiento del plan integral, esto fue inadecuado y confuso, por eso las inversiones no llegaron. Este tipo de pronósticos no es fruto de un mal diagnostico,  sino de aplicación de medidas sueltas e inadecuadas, de doctrinas inadecuadas, falsas para un país que ya abrevó de ellas.  Todo esto fue falaz, y no permitió conocer las cuestiones tal cual eran, sino algunas cosas en forma fragmentaria. La imagen artificial que se viene transmitiendo, al ver los números que le dan soporte confunde a los inversores internacionales.
La presentación marketinera ilusoria, para la economía internacional es impropia, porque lo fantástico no cala el mundo de las inversiones y los negocios internacionales, como penetra entre nosotros a través de los medios. La presentación real de la economía no estaba en situación de presentarse, no estaba en circunstancias de explicarse, pues toda ilustración debe ser causal y no había nada preparado, solo marketing. El marketing intenta proyectar imágenes aparentes, a veces simuladas percepciones; pero aun así, estas no pueden ser vagas, imprecisas y ambiguas. De esta forma solo pudieron llegar préstamos caros porque sobran dólares en el mundo, pero no inversiones de mediano y largo plazo.
Para entender mejor esta cuestión, en el cuarto trimestre de 2016 la economía se contrajo (-2.1%) con respecto al cuarto trimestre de 2015. Con ese dato, el PBI era menor que durante el primer trimestre de 2011-fin del primer mandato de CFK-y el PBI per cápita cayó alrededor de 7% durante el mismo periodo.
Los resultados de las cuentas nacionales del cuarto trimestre de 2016 son, sencillamente lamentables. La recuperación del PBI fue mucho más moderada que lo que había apuntado el estimador mensual de la actividad económica agregada-EMAE- anticipando (+0.9%), equivalente a un alza de 3.6% anualizada, en lugar de 1.9% real (la mitad). Esta revisión redujo el arrastre estadístico del cuarto trimestre de 2016 para 2017, que aminoró el pronóstico de crecimiento a 2.5%, en lugar de 3%, según el REM amigo (REM-Relevamiento de Expectativas de Mercado- que el BCRA invita). A su vez, la demanda doméstica mostró una contracción interanual de 3.1% con respecto al cuarto trimestre de 2015. La mayoría de los componentes de la demanda doméstica cayeron en el último trimestre del año pasado, el consumo privado retrocedió 1% trimestral, mostrando una caída de (-1.5%) anual en 2016. La inversión bruta cayó (-1.5%) en el cuarto trimestre y completó así una baja de (-5.5%) comparado con el ultimo año de CFK. Un verdadero bochorno, teniendo en cuenta que la comparación se realiza entre el último año de un gobierno populista-que genera incredulidad-pero que le ganó al año “luna de miel” de un gobierno pro mercados, que supuestamente generaría un shock de confianza-. De este modo, la inversión bruta alcanza apenas el 14.5% del PBI a precios corrientes y, no solo resulta la más baja de toda la región, sino que es inferior a la del año de la recesión mundial de 2009 con (15.6%) a PBI, del gobierno populista.
El consumo público cayó 2.5% el cuarto trimestre de 2016, respecto del tercero. Pero lo más conmovedor de los desequilibrios fue el comportamiento de las importaciones.
Cuando en 2014 con Kicillof de ministro, tal y como ocurre en años recesivos, las importaciones cayeron (-11.5%), en 2016 con Prat Gay,  crecieron 5.4%, restándole 1.3% a la variación del PBI del año.
En febrero, según el nuevo INDEC la balanza comercial registro un déficit de u$s 122 millones y, las importaciones de bienes de consumo crecieron 11%.
La pregunta sería: -¿Para que devaluaron 50%?-
Considerar una caída de la economía con aumento de las importaciones, implica un cocktail industrial y social explosivo.
Sigue siendo un problema grave la pérdida de competitividad de nuestras exportaciones. El atraso del tipo de cambio real y la fuerte demanda de dólares para atesoramiento, turismo y gastos por Internet, es record, solo que no se nota por la coyuntural entrada masiva de numerosos prestamos que a largo plazo están generando un endeudamiento extravagante. El atraso del tipo de cambio real es consecuencia de una política fiscal inconsistente con el dogma hegemónico totalizador que nos ha “devuelto al mundo”.

ECONOMIA LABORAL

En ese contexto, “fantásticamente” la Encuesta Permanente de Hogares (EPH*) del cuarto trimestre de 2016 reveló una disminución de la tasa de desempleo desde 8.5% en el tercer trimestre de 2016, hasta 7.6% en el cuarto; sin embargo, esta aparente buena noticia se ve refutada a la hora de ver las razones de la baja. La realidad de la disminución del número de desempleados se debió a una fuerte caída de la oferta de trabajo. Alrededor de 150 mil personas dejaron de buscar trabajo desalentadas por el ciclo recesivo y al descenso de la demanda de empleo. Lo que pasó en realidad es que hubo menos gente demandando trabajo por el “efecto desaliento". Estamos ahora mismo ante una preocupante tendencia declinante de la oferta de trabajo, sin miras de mejora. Si se comparan los datos de la EPH que reflejan el nivel de empleo total en los aglomerados urbanos relevados, con los de la encuesta de empleo privado registrado del Ministerio de Trabajo que exhibía una paulatina recuperación del empleo privado formal desde agosto pasado, podemos concluir que hubo una importante destrucción de empleo en el sector informal, fundamentalmente en la Provincia de Buenos Aires.
Recapacitando, la morosidad en el despegue del crecimiento y la demanda de trabajo con el desmoronamiento de los sectores más intensivos en mano de obra como electrodomésticos, comercio, textiles, calzados, implican una renuente recuperación del empleo y de la oferta de trabajo.
Volviendo al análisis estático y dinámico aludido en el comienzo y, ahora evocando a Saussure, las dos imágenes dominantes son las del tiempo que fluye y el instante que inmoviliza. En nuestra economía serian comparación estática (2015 versus 2016), y una potencial proyección dinámica en este caso (2017-2020).
La comparación estática 2016 versus 2015 es sombría, la dinámica proyectiva hasta 2020, si todo sale bien y según los supuestos oficiales, es espeluznante. Imagínese si sale mal. Es imprescindible incorporar la dimensión temporal, teniendo en cuenta que aun hoy, los actores de la crisis financiera mundial de 2008 y los teóricos extranjeros y locales afines de Argentina 2001, siguen afirmando “no haber visto venir las trágicas crisis Argentina y mundial”.

* Encuesta realizada por el INDEC desde 1973. Hasta 2003, se realizaba 2 veces al año (mayo – octubre). Desde 2004 (4 veces al año - trimestral). Cubre 31 aglomerados urbanos. Durante los 90 se incorporó (una medición mas en el mes de agosto) En la actualidad se realizan (4 mediciones trimestrales). Encuesta basada en una muestra aleatoria bietapica. En la 1ra etapa, dentro de cada aglomerado, se selecciona una cantidad de radios censales. En la 2da etapa, se listan todas las viviendas. Los hogares que habitan esas viviendas son los hogares a encuestar. De la EPH surgen las tasas oficiales de empleo, desocupación, subocupación, pobreza y distribución personal del ingreso. La muestra de la EPH alcanza 100 mil hogares anuales. Suponiendo que hay 4 personas por hogar, tenemos información de sobre 400 mil personas. (Censo 2010) = 40 millones de personas y  aproximadamente el 88% vive en aéreas urbanas: El objetivo de las estadísticas laborales no es medir el trabajo que realiza toda la sociedad, sino aquellas actividades que pasan por el mercado y a las que se les puede asignar un precio.