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lunes, 2 de enero de 2017

STURZENEGGER AL COMANDO


Hoy el que no ve los beneficios economicos de las medidas de este gobierno soy yo. 
Recuerde, desde la dimisión del Vicepresidente Carlos Álvarez (octubre de 2000), hasta la renuncia del presidente Fernando De la Rua (diciembre de 2001) pasaron solo catorce meses. Fue una profundización de medidas de ajuste como las que están preparando los dos nuevos "subordinados" de Sturzenegger, las que dieron cuenta de la magnitud y velocidad de los acontecimientos del devenir de la crisis en 2001. El otorgamiento de facultades a Cavallo apuro normativas con ayuda de su intelectual más preciado: Federico Sturzenegger. Esperemos que Federico no tropiece dos veces con la misma piedra, porque en Noviembre de 2001, después de probar "de todo", con la novedad del corralito, renuncio para dar clases en el exterior, dejando a Cavallo explicando semejante decision, solo y en llamas.
Entre los funcionarios mas destacados que condujeron a la Argentina durante el desenlace de la crisis financiera, estaba el actual presidente del BCRA, el mismo que ahora le gano la pulseada a Prat Gay. 
El proceder de Macri de “delegar responsabilidad”-algo absurdo desde la gestion de una empresa-, conlleva transferir el poder político del circulo rojo al Foro de Davos para naturalizar la dominancia financiera. Macri luce extenuado, y esta “delegando responsabilidad” como lo hizo en la C.A.B.A. con Rodríguez Larreta, desapareciendo a descansar. 
Solo un trimestre antes del estallido social de 2001 se daba un debate sobre las políticas a implementar entre los sectores afines; estaban quienes señalaban la conveniencia de mantener vigente el rumbo, y los que pretendían escalar el ajuste fiscal. Ayer y hoy ganaron los profundizadores del ajuste, la gran diferencia es que la herencia de 2015 fue muy sólida comparando ambos escenarios. Un pais creciendo 2.5%, desendeudado en dolares, con bajo desempleo. Existe margen, pero los antecedentes no les favorecen. 

En algunos casos, reconstruir e identificar los actores involucrados en la crisis de 2001, nos conducirá a las mismas personas como mencione, pero además, ahora nos recuerda el rol de Domingo Cavallo. Nuevamente el fenómeno de desplazar el poder político y ponerlo en manos de funcionarios subordinados a los centros de poder financiero internacional. Ayer fue Domingo Cavallo, hoy es Federico Sturzenegger-quien en 2001, era Director de Política Económica de Cavallo-. Por otra parte digamos que el actual ministro de Hacienda también fue funcionario de Fernando De la Rua y Carlos Menem.

sábado, 12 de noviembre de 2016

Trump sin plan, “populismo estadounidense”, alarma para la economía mundial y argentina

Respecto de Obamacare…”Le dije (a Obama) que miraré sus sugerencias y por respeto, lo haré”, comentó el presidente electo”. Y, lo mismo hará con todos los comportamientos que respetan las exigencias de quienes son mayoría, aunque no vayan a votar. Las demandas de la sociedad y los temas científicos son dos cosas diferentes. Según Delsol[1] el termino “populismo” es un insulto, hace mención a aquellos movimientos compuestos por gente idiota. Idiota en su doble acepción: Moderna, un espíritu entupido; antigua, un espíritu engreído por sus propias particularidades. La Doctora piensa que es raro definir a una corriente política por su imbecilidad viviendo en democracia, pluralismo y tolerancia. Que curioso, ahora el populismo conservador conllevará la misma hostilidad que toleró el  populismo progresista. -¿Podrá transigir su histórica intolerancia?- Delsol recuerda que los primeros populistas fueron tiranos griegos que mantenían una complicidad enardecida y deletérea con la muchedumbre que los llevaba al poder. El tirano adulaba y la concentración lo loaba.
En aquella época las ciudades estaban gobernadas por oligarquías que asumían sus cargos jurando: “Seré el adversario del pueblo…”. En cambio los tiranos que se mostraban rudos ante un ciudadano sin educación, prometían reformas, maltrataban a los financistas, eliminaban a las elites o gobernaban contra ellas. Me atrapa Delsol cuando se pregunta: -¿Porque hay que considerar catastrófico el hecho que un hombre inculto se incline hacia las miserias del pueblo?-. Evoca que no es el “idiotez”-hombre entregado a lo particular-el que ha cambiado, sino lo universal con lo cual se compara.
La economía mundial quedo estupefacta con el triunfo de Trump, cuando venía observando apenas un modesto crecimiento, pese al uso denodado de estímulos monetarios no convencionales, desde la crisis de Lehman Brothers. A partir de entonces se han llevado las tasas de interés a niveles cercanos y debajo de cero, en términos nominales.
Comenzando con el semestre trágico (último trimestre de 2008 y primer trimestre de 2009), tuvimos la desaceleración del crecimiento, el rebalanceo de China, el fin del boom de las commodities y, el aumento del proteccionismo. Todo esto ya era suficiente para poner la economía argentina a prueba, pero ahora llegará Trump. Y, lo hará con caída de la productividad mundial, exceso de ahorro, inflación bajísima con riesgo de deflación en países desarrollados, carencia de dinamismo del comercio mundial (la tasa de crecimiento desde el promedio 2004/2007-9%- a 2015/2016 cayo a casi una quinta parte-2%-), en un contexto donde titubea el proceso de globalización, Brexit y proteccionismo mediante.
En EE.UU. la tasa nominal de los Bonos del Tesoro a 10 años es de 1.80%. Los bancos centrales aplicaron políticas extravagantes para estimular la demanda agregada cuando la tasa de interés seguía cayendo, pronto con Trump pueden subir los tipos de interés.
China experimenta un cambio estructural, no una desaceleración cíclica, en los primeros 9 meses de 2016 el 70% de su crecimiento está explicado por el consumo, pasando de una economía de inversión y exportaciones a una de consumo y gasto publico. 
Brasil sigue flojo, con lo cual no se puede ir al encuentro del sector externo neto de Argentina por esas avenidas. -¿Devaluamos para que las exportaciones netas del país despeguen?- La respuesta es Si, pero no aceleran y  serán negativas en 2017. Además en Argentina se ha elegido una política fiscal expansiva financiada con una costosa y amplificada deuda externa e interna. En términos ortodoxos, la política fiscal se contradice con la política monetaria de metas de inflación que implica tasas de interés reales positivas para bajar la inflación. Además esta ensalada de política económica por ahora, genera atraso cambiario, malo para las inversiones y el complejo sojero.
Momentáneamente podemos seguir con endeudamiento adicional, pero a tasas más caras que anterior a Trump. Lamentablemente, el contexto de sobrante de dinero en el mundo sigue encontrando en Argentina un país que arranca 2016 con bajísimo endeudamiento y ansias desesperadas de pedir prestado. En el mundo hay alrededor de 11 billones de dólares invertidos en bonos de “países serios” a tasas negativas (perdiendo dinero), por eso los fondos de inversión buscan urgentemente papeles con ganancias. Necesitan promediar sus empañadas inversiones financieras en los libros. Para sobrevivir-como el que tiene dinero de sobra lo presta pagando al que lo recibe-, esta situación mundial origina una búsqueda impaciente de ganancias y, eventualmente conduce a subestimar los riesgos del prestamista. También ayuda transitoriamente a un gobierno que no parece tener reparos en pagar altísimas tasas de interés y seguir endeudando al país hasta 2019, cuando verdaderamente quedaría una “pesada herencia”. 

Desenlace anunciado para la economía argentina:

Una trama de abundante liquidez externa y bajas tasas de interés ha sido favorable para muchos, aunque NO para la Argentina que habiendo cancelado la deuda con los fondos buitres, siguió pagando tasas altísimas. Con Trump podría regresar “la aspiradora mundial de capitales”, así desde 2018 las tasas para nuestro país serían imposibles de afrontar sin un ajuste brutal. Los mercados globales siguen orientados a financiarnos, solo por la híper liquidez mundial, las tasas negativas y la búsqueda desesperada de mayor rentabilidad. Cuando asuma Trump, las cosas podrían cambiar, el empresario no es un científico o investigador político que se fundamenta en una lógica. Inclusive muchos creen que esas cuestiones son una perdida de tiempo. Es un hombre de negocios pragmático que como tal, se basa en su propia experiencia y, los únicos principios que emplea son los que “a su juicio” considera evidentes.













[1] Chantal Delsol: intelectual francesa, directora del Instituto Hannah Arendt, entre muchas otras distinciones. Lectura de “Populismos” una defensa de lo indefendible, , 2015, Ed. Paidos

miércoles, 26 de octubre de 2016

María Eugenia Vidal y Fantino

María Eugenia Vidal dijo: “debíamos hacer correcciones… dolorosas, pero había que hacerlo” (repitiendo lo que dijo Patricia Bullrrich, cuando le bajo el sueldo a los jubilados), refiriéndose a las medidas económicas que tomó Mauricio Macri. 
Apelando al “imperativo categórico” de Kant, que reside en el mandato incondicional de cumplir con el propio deber. “Tu puedes porque tu debes". Así queda abierta una cuestión: ¿Cual es el deber de un presidente o una Gobernadora? – Sencillo, lo que ellos deseen que sea su deber es su deber. Macri, Vidal, deben asumir la responsabilidad de traducir ese invento de mandato abstracto. Al rechazar la identificación de lo que es el deber, Kant aseguraba que no podía convertirse en una excusa para evitar la propia responsabilidad. La referencia al deber como excusa de Vidal, para llevar a cabo su deber es mojigatería pura.
“Yo cumplí con mi deber, obedeciendo las ordenes del Führer” (Adolf Eichmann).
Somos responsables no solo por cumplir nuestro deber, lo somos también por determinar cual es nuestro debeR (determinaras una cosa y esta te sera firme JOB) La responsabilidad del “ajuste” en nombre del deber reposa en el presidente de la Nación, la Gobernadora y sus equipos son coautores partícipes necesarios. No se puede echar la culpa a la figura del gran “otro”, tapando con permanentes cortinas de humo la recesión, el aumento de tarifas, la devaluación, la llamarada inflacionaria, el recorte de beneficios sociales y, al mismo tiempo favorecer los intereses de un pequeño grupo de corporaciones.