miércoles, 21 de febrero de 2024

SE JUEGA TIEMPO DE DESCUENTO 08-12-2023

 


Por Pablo Tigani*


El actual Gobierno constituye “la tercera Alianza”. La primera Alianza fue (UCR-FREPASO), la segunda Alianza (UCR-PRO) y la tercera Alianza es (LLA-Juntos por el Cambio). Este último espacio colocó presidente del BCRA, y 4 de 8 ministros (3 del PRO y uno de la UCR). Bullrich, Pettovello, Caputo, Petri y Santiago Bausili). Pacto de Acassuso mediante, Macri cogobierna a través del Poder Ejecutivo Nacional.

Poco a poco Milei fue advirtiendo que inicialmente no habría dolarización, ni cierre del Banco Central, ni levantamiento del famoso cepo que establecieron Macri-Lacunza, en agosto 2019. Se incorpora una buena parte del PRO a las filas de LLA.  Milei despidió colaboradores fervientes que habían sido designados: Carolina Piparo en ANSES, Emilio Ocampo en BCRA, y relegó a cargos de menor importancia a Ramiro Marra, excluyendo del equipo a Carlos Rodríguez y Roque Fernández.

DIAGNOSTICO, VADEMECUM DE RECOMENDACIONES Y PLAN DE ACCION

Los diagnósticos tienen que ver con conocer e interpretar los diferentes datos que sirven para medir la situación de la economía, tanto el crecimiento del PBI, la evolución de la tasa de inflación, la tasa de desempleo, la competitividad, el sector externo, etcétera.

Sin embargo, los macroeconomistas partidarios del establishment dicen que Milei tiene un “diagnóstico correcto”, cuando en realidad, lo que quieren decir es, “este es el plan de acción, y esperamos ver como lo llevas a buen puerto”. El plan de acción que debe implementar, estará controlado por quienes encontraron en Milei, el coraje de ejecutarlo. Milei fue esponsoreado para que ponga el cuerpo y haga lo que Macri no se atrevió a realizar durante sus primeros años.

Aunque lo hemos oído tantas veces, lo que le piden a Milei es un clásico: privatizar, eliminar el déficit fiscal, quitar los controles y restricciones cambiarias, devaluar para elevar las reservas, subir las tasas de interés y convertirlas en fuertemente positivas, honrar los compromisos adquiridos en el exterior, aumentar tarifas, quitar los subsidios, echar abajo el financiamiento del gasto provincial, pagar a los acreedores, “a como sea”, liberar el comercio, venerar la propiedad privada y adelantar el inventario de reformas estructurales que “necesita el pais”.

Pero la situación que dejó Macri y acentuó Alberto Fernández, el COVID-19, la guerra y la sequía, es tan perentoria, que no solo los objetivos del programa económico le son requeridos a Milei, sino también, su inmediata implementación.

Dicen que la macroeconomía no estaba para poner a “Toto Caputo”. Lo consideran erróneamente “un mesero”, y observan que el FMI retuvo un desembolso-condicionando a Macri, para que lo despidiera-, por proporcionar dólares baratos a sus amigos, según José Luis Espert (mesa de Fantino, Carnota, Javier Calvo, Espert, 2018, programa “Animales sueltos”).

Según los macroeconomistas neocuantitativistas del establishment se necesitaba más que la capacidad de un ministro con una Licenciatura para estar al frente del ministerio de Economía. Además de eso, se requería un equipo profesional de macroeconomistas, porque la complejidad de la situación exige un fino manejo de la secuencia de las distintas medidas y reformas que se deben realizar, según sus argumentos.

Luce improbable que se puedan abordar todas las demandas de envergadura que le solicitan de manera simultánea, sin que Caputo subsista menos de lo que subsistió en el BCRA en 2018. A Milei no se le van a admitir excesos de gradualismo, porque prometió que sería radical. Sin embargo, Caputo y Milei ya salieron a pedir prestado sin éxito inmediato, los acreedores externos le trasmitieron que desean ver muestras de acción primero, para después seguir conversando. Paradójicamente le sugirieron “Vivir con lo nuestro” (libro de Aldo Ferrer). De esta manera aumentan los riesgos de una crisis macroeconómica, y si eso sucediera podría estallar una crisis financiera y social de características inusitadas. A Milei le avisaron que si no mete los cambios que esperan de él, no van a tolerar otra frustración como la de Macri.

¿CAPUTO TOCA Y SE VA?

No lo sabemos. Se viene batiendo el parche de la urgencia de encarar rápidamente el desarme del stock de Leliqs, que genera un déficit cuasi fiscal de 9% del PBI, y que crece a una tasa efectiva anualizada de 250%. Sin embargo, a solo 17 meses de iniciado el gobierno de Macri, la bola de Lebacs equivalente en dólares, era 3 veces mayor al stock de Leliqs de hoy día.

Caputo, está empeñado en desarmar primero las Leliqs para poder quitar restricciones cambiarias. Otros dicen que es para engancharle el problema a la Nación, al FMI no le gusta nada.  Tanto Milei como Caputo, manifiestan un excesivo temor a que las Leliqs disparen la salida $ 30 mil millones de depósitos privados, en que 14 mil millones corresponden a plazo fijos, que se inclinarían a solicitar dólares, amortizar deuda comercial de importadores y, enviar dividendos al exterior. Recelan también, que, si no resuelven el asunto de las Leliqs, haya que emitir pesos para sufragar los intereses y, para ir desmontando el stock. La desconfianza de la dupla esta inserta en que la evacuación del cepo que instalo Macri-Lacunza, excite un importante desplome de la monetización, con una decidida disparada inflacionaria. Si no se pudiera seguir capitalizando los intereses y al mismo tiempo ir manteniendo el stock de Leliqs, esto implicaría tener que enfrentar una descomunal expansión monetaria.

De todos modos, está claro que existe un exagerado acento en esta premura inaugural en enfocarse en las Leliqs. Según el consenso de colegas, habría un error en la estimación del tiempo necesario para lograr el reordenamiento macroeconómico que pide el establishment, cuando lo transcendental, es obtener la confianza necesaria para aumentar la monetización de la economía.

Quedó descartada la denostada dolarización enfrentada por la famosa carta de los “200 economistas fracasados (Milei), que piensan igual que Milei”, así también el cierre del BCRA, ahora el objetivo principal es ejecutar un plan de estabilización y reformas estructurales, y conseguir que el peso vuelva a ser creíble, con y por Milei.

Para conseguir los objetivos requeridos, Milei debe realizar un significativo ajuste del gasto público y eliminar el financiamiento monetario. El inconveniente no es liberar el cepo, porque no es el levantamiento del cepo lo que aniquilaría la demanda de dinero, el problema principal es aumentar la demanda real de dinero, monetizando una economía que tiene una base monetaria correspondiente a 3% del PBI, el M2-agregado monetario que está integrado por el M1 más los instrumentos monetarios a plazo en poder de los sectores residentes tenedores de dinero-de solo 7% del PBI y el M3-compuesto por todo lo incluido en M2 más las cesiones temporales, las participaciones en fondos del mercado monetario e instrumentos del mercado monetario y los valores de renta fija de hasta dos años, emitidos por las instituciones financieras monetarias, de solo 13.8% del PBI. Los valores históricos en ese orden, promedian 7.3%, 11.2% y 16.9% del PBI, comparativamente.

Las cuestiones dogmáticas -privatizar todo, eliminar los controles y restricciones cambiarias, etc.- son irrelevantes. Todos los que piensan igual que Milei, creen que tiene la gran oportunidad de traspasarle su confianza popular al peso argentino. La idea es que, en la medida que se recupere la demanda de dinero, se podrá levantar (gradualmente) el cepo Macrista, en forma administrada: primero los dividendos al exterior, luego el atraso de las importaciones, y así se iría viendo la evolución de la demanda de pesos.

La evolución de la demanda real de pesos es crucial, de esa manera las Leliqs podrían ser arrinconadas a través del aumento de la demanda de pesos, que admitiría su utilización crediticia para salir del crowding out (efecto desplazamiento o efecto expulsión, situación en la que la capacidad de inversión de las empresas se reduce debido a la deuda pública, es decir: la expulsión del sector privado de la economía por parte del sector público. No obstante, para que esto suceda, primero hay que aislar el creciente déficit fiscal y la emisión para financiar al Tesoro.

La implementación del plan es fundamental para lograr el apoyo de quienes han pensado en Milei, como un entusiasta capaz de realizar un ajuste brutal.

La imposibilidad de llevar a cabo las reducciones del gasto público, nacional y provincial, o las rebajas de retenciones e impuestos, la devaluación, la disminución drástica del personal estatal; por temor a un conflicto social no es una opción para Milei. Apenas asuma, se espera que ponga en marcha con Ley ómnibus o por Decreto-como adelantó su Canciller: Diana Mondino-, las medidas liberalizadoras, estructurales de desregulación, privatizaciones, y consolide la homogeneización de las demandas que lo llevaron al poder.

Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros

 

 

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