miércoles, 28 de octubre de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (11ma. parte)

El FREPASO propiciando el retorno de Domingo Cavallo al ministerio de economía de la Nación. Sabemos ahora por los archivos escritos y audio visual que todo fue avalado por los grandes medios que apoyaban como si la batería de leyes, decretos y normativa de 2001 en general, se hubiera tratado de una sucesión de certezas incontestables. Parece lógico pensar que, por encima de la fantasía, la realidad debería haberse abierto paso antes, pero eso no sucedió hasta que la crisis provoco el estallido social de diciembre de 2001. Veremos que luego de la crisis de 2001 emerge un relato alternativo y, sobre todo, sabemos qué tuvo capacidad de ser coherente y de articularse políticamente. La experiencia Argentina parecería mostrar que no alcanzan las instituciones cuando se deslegitima la representatividad política. [Gervasoni: Lo que puede denominarse “crisis argentina de 2001” fue en realidad un conjunto de crisis de diferente índole que ocurrieron al mismo tiempo, y que en muchos casos se reforzaron unas a otras. Hubo crisis económica (agravamiento de la recesión), crisis financiera (huida de capitales, explosión del riego-país, corrida bancaria, default y maxidevaluación), crisis social (aumento del desempleo y la pobreza; correlativo aumento en el nivel de protesta social) y una o varias crisis políticas (la renuncia del vicepresidente y líder de uno de los dos partidos de la coalición gobernante en octubre de 2000, la renuncia de varios ministros en protesta por los anuncios de ajuste fiscal del nuevo ministro de economía López Murphy en marzo de 2001, y la caída del gobierno de la Alianza en diciembre de ese año)]… Gervasoni hace mención exhaustiva de sucesos del estado no tanto de sus costos y sus actores específicamente, pero podemos agregar que; por ejemplo en el “Megacanje” se realizo a una tasa del 15% en dólares, y los propulsores de la negociación eran-reconocidos técnicos de Fundaciones financiadas por empresas privadas, como FIEL, Fundación Mediterránea o ex gerentes de Banco Río (el equipo de colaboradores de Cavallo eran: Federico Sturzenegger, Guillermo Mondino, Daniel Marx) quienes tuvieron una activa participación, imponiendo un plan denominado “Regla de Déficit Cero”, que comprometía al país con el FMI, la banca de inversión internacional y los tenedores de bonos a una política de austeridad extrema. Antes pasaron por el gabinete) López Murphy, Artana, Solanet, de FIEL) y en la secretaria de inteligencia el presidente del Banco de Crédito Argentino, Fernando De Santibáñez. Gervasoni luego pasa directamente a la declaración formal del default, cuando de facto, ya se había producido al incumplir compromisos y extraer en forma compulsiva dinero de las AFJP, primeramente privatizadas. Dice entonces Gervasoni: [El estado se quedó sin financiamiento de los mercados voluntarios y, luego de recurrir a mercados especiales (primero una ayuda del FMI en septiembre y luego a la apropiación de una creciente proporción de los fondos de jubilación locales) que le permitieron postergar el default por unos meses, declaró la suspensión de pagos de la deuda pública a partir de fines de diciembre (durante la brevísima presidencia de Adolfo Rodríguez Saá)]. La cesión del poder político a la tecnocracia y/o las finanzas (BCRA independiente del poder político, “superministro de economía” con poderes supremos votados por el Congreso de la Nación), ha tenido una incidencia decisiva en el devenir de la crisis argentina de 2001, fundamentalmente al seguir  las recomendaciones que “establecían los organismos multilaterales de crédito” y las “mejores practicas de mercado; entendiendo que los legítimos responsables políticos (el poder ejecutivo primero, y el poder legislativo mas tarde con la sanción de la Ley denominada “de poderes especiales”), como se mencionaba, delegaron en funcionarios del ministerio de economía las decisiones políticas, y a su vez estos últimos, aceptaron la totalidad de las condicionalidades del FMI[1], incluyendo las recomendaciones del mismo organismo, como de la banca de inversión, consultoras internacionales y locales.  Podríase agregar un epifenómeno donde se apoyaría la idea que los funcionarios argentinos del ministerio de economía-quienes en Marzo de 2001 llegaron a recibir “plenos poderes” del Congreso-, no hicieron lo suficiente para preservar los intereses locales, ejerciendo los derechos soberanos de establecer las propias políticas publicas, que incluyeran aspectos económicos, sociales e internacionales, mas bien podría ser que sus decisiones hayan coincidido con las imposiciones externas e internas de la biósfera ideológica y política internacional, que como antes se expresaba, será evocada como el “entorno neoliberal”.

jueves, 15 de octubre de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (10ma. parte)

Acerca de la privatización del sistema jubilatorio se debe agregar que genero poca cobertura, mala seguridad social en la jubilación y valores mínimos de pensiones en promedio. Toda la sociedad en poco tiempo, producto del desfinanciamiento[1], pago ese enorme costo, el que gano, o ciertamente se vio beneficiado fue el sector financiero, que elevo sus ingresos en Argentina, mientras provoco una enorme pérdida para la sociedad. A modo de mención, luego para evitar pobreza en la vejez y asegurar un nivel mínimo de seguridad, fue necesario crear un sostén público, que actualmente tiene un componente de redistribución importante que instalo un elemento de moderación intergeneracional que evito relativamente la pobreza de jubilados y pensionados. Por ultimo es necesario destacar que  el sistema de AFJP tenía altísimos costos de transacción, y en 2001 había invertido en papeles del estado, que a la postre embauco a los beneficiarios con una exótica cantidad de instrumentos que incumplió en el pago, viéndose  mermados los ahorros de los futuros jubilados por la restructuración de la deuda local (primer tramo: realizado por Cavallo en forma compulsiva en 2001), y luego la devaluación del peso. Esta narrativa del gasto publico extravagante que asfixia la actividad privada se interiorizo como certeza en la ciudadanía y debilito las políticas de oposición de los tradicionales partidos progresistas. Hasta el punto, que ya en las elecciones de 1999, estaba el acuerdo de una continuidad-de seguir con la Convertibilidad-prometida por la Alianza, fue el FREPASO que optó por no enfrentarse al relato neoliberal, no se sabe si porque se compartía parcialmente con o desde la UCR o porque, estaban convencidos que era una batalla política que no podían ganar. Es que los tecnócratas insertaron una ficción en el ámbito político que fue decisivo en condicionar sus posiciones políticas, a través de la conciencia fabricando consensos, hasta el punto de manipular el Congreso para delegarle poderes extraordinarios a un ministro de economía[2]. Esa capacidad de los tecnócratas de establecer temores, una imperiosa necesidad de establecer la austeridad del gasto social como algo necesario para la vida en democracia, fue un instrumento decisivo en la arquitectura de lugares comunes desde las que se construyeron los relatos que articularon la hegemonía ideológica y cultural del poder. El peso que han adquirido hasta hoy mismo los organismos económicos globales, las universidades estadounidenses y sus egresados para homogeneizar un discurso político que desnaturaliza y tergiversa sistemáticamente los hechos políticos y económicos intensificaron también el fenómeno en la región, lo extraño es el modo en que los medios y la académicos de centro-derecha ignoraron completamente lo que escribían intelectuales progresistas, hasta el punto de considerar extravagante a todo otro espacio de opinión (Pensamiento único-Consenso de Washington) mientras parecería que incentivaba universidades, alumnos y redacciones de medios a no tenerlas en cuenta en absoluto. Pero lo más preocupante es cómo ese relato neoliberal hizo callar al FREPASO (miembro del gobierno de la ALIANZA) desaconsejándole enfrentarse contra la tecnocracia.



[1] Ver estadística descriptiva de caída de ingresos del sector público, como consecuencia de la desfinanciación previa, y el grado de vulnerabilidad en que los recursos genuinos fueron afectados, cuando el financiamiento externo se retiraba.
[2]     Carlos Gervasoni, Crisis política y crisis financiera en el Gobierno de la Alianza en la Argentina (1999-2001) Universidad Católica Argentina / Universidad Torcuato Di Tella / Universidad del CEMA. Visiting Resource Professor at LLILAS/UT-Austin. October, 2002, cuadro 5, Pag.26

viernes, 18 de septiembre de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (9na parte)

La cesión del poder político a la tecnocracia y/o las finanzas (BCRA independiente del poder político, “superministro de economía” con poderes supremos votados por el Congreso de la Nación), ha tenido una incidencia decisiva en el devenir de la crisis argentina de 2001, fundamentalmente al seguir  las recomendaciones que “establecían los organismos multilaterales de crédito” y las “mejores practicas de mercado; entendiendo que los legítimos responsables políticos (el poder ejecutivo primero, y el poder legislativo mas tarde con la sanción de la Ley denominada “de poderes especiales”), como se mencionaba, delegaron en funcionarios del ministerio de economía las decisiones políticas, y a su vez estos últimos, aceptaron la totalidad de las condicionalidades del FMI[1], incluyendo las recomendaciones del mismo organismo, como de la banca de inversión, consultoras internacionales y locales.  Podríase agregar un epifenómeno donde se apoyaría la idea que los funcionarios argentinos del ministerio de economía-quienes en Marzo de 2001 llegaron a recibir “plenos poderes” del Congreso-, no hicieron lo suficiente para preservar los intereses locales, ejerciendo los derechos soberanos de establecer las propias políticas publicas, que incluyeran aspectos económicos, sociales e internacionales, mas bien podría ser que sus decisiones hayan coincidido con las imposiciones externas e internas de la biósfera ideológica y política internacional, que como antes se expresaba, será evocada como el “entorno neoliberal”.
Fue la expedición de la denominada “Ley convertibilidad” que reglamento el fenómeno político económico que le da significación al neoliberalismo local, pero ahora lo hizo en términos de legalidad frente a la ciudadanía, estableció las condiciones previas para iniciar un proceso de privatizaciones y apertura de los mercados nunca antes visto, estableciendo una estructura institucional de apoyo, reiterando una vez más la eficacia simbólica de las leyes y la dominancia ideológico-tecnocrática, en contraposición con la aguda brecha social que se iría consolidando y finalizaría con una crisis financiera e institucional[2].
Cobra así, especial relevancia el concepto “liberalizador” de las políticas públicas orientadas desde las administraciones de los presidentes Menem y De la Rua, el tratamiento forzado hacia el Congreso para converger con los postulados del Consenso de Washington y los organismos multilaterales de crédito. Las causas del desplazamiento del poder político hacia las finazas-manejadas por representantes de corporaciones privadas u organismos multilaterales de crédito (concepto de : puerta giratoria de Stiglitz, que significa que estos funcionarios de un elenco mas o menos estable, en un tiempo trabaja para las instituciones publicas y luego en otros tiempos lo hacen para las corporaciones privadas), mucho mas forzado por la globalización de los mercados en los noventa, son complejas y tienen una relación estrecha, tal y como se afirma con la concesión de los políticos de la Alianza vinculados por el sector mas conservador y cercano al establishment de la UCR, hacia las diferentes formas y metodologías de obligar mediante presiones a un país, a riesgo de caer en conflictos sociales y económicos, muchos de los cuales paradójicamente, son la consecuencia de aplicar este tipo de políticas publicas.



[2] Stiglitz Joseph, ‘El malestar de la globalización”, Editorial Taurus, Julio de 2002, Ciudad de Buenos Aires

viernes, 11 de septiembre de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (8va parte)

El FREPASO propiciando el retorno de Domingo Cavallo al ministerio de economía de la Nación. Sabemos ahora por los archivos escritos y audio visual que todo fue avalado por los grandes medios que apoyaban como si la batería de leyes, decretos y normativa de 2001 en general, se hubiera tratado de una sucesión de certezas incontestables. Parece lógico pensar que, por encima de la fantasía, la realidad debería haberse abierto paso antes, pero eso no sucedió hasta que la crisis provoco el estallido social de diciembre de 2001. Veremos que luego de la crisis de 2001 emerge un relato alternativo y, sobre todo, sabemos qué tuvo capacidad de ser coherente y de articularse políticamente. La experiencia Argentina parecería mostrar que no alcanzan las instituciones cuando se deslegitima la representatividad política. [Gervasoni: Lo que puede denominarse “crisis argentina de 2001” fue en realidad un conjunto de crisis de diferente índole que ocurrieron al mismo tiempo, y que en muchos casos se reforzaron unas a otras. Hubo crisis económica (agravamiento de la recesión), crisis financiera (huida de capitales, explosión del riego-país, corrida bancaria, default y maxidevaluación), crisis social (aumento del desempleo y la pobreza; correlativo aumento en el nivel de protesta social) y una o varias crisis políticas (la renuncia del vicepresidente y líder de uno de los dos partidos de la coalición gobernante en octubre de 2000, la renuncia de varios ministros en protesta por los anuncios de ajuste fiscal del nuevo ministro de economía López Murphy en marzo de 2001, y la caída del gobierno de la Alianza en diciembre de ese año)]… Gervasoni hace mención exhaustiva de sucesos del estado no tanto de sus costos y sus actores específicamente, pero podemos agregar que; por ejemplo en el “Megacanje” se realizo a una tasa del 15% en dólares, y los propulsores de la negociación eran-reconocidos técnicos de Fundaciones financiadas por empresas privadas, como FIEL, Fundación Mediterránea o ex gerentes de Banco Río (el equipo de colaboradores de Cavallo eran: Federico Sturzenegger, Guillermo Mondino, Daniel Marx) quienes tuvieron una activa participación, imponiendo un plan denominado “Regla de Déficit Cero”, que comprometía al país con el FMI, la banca de inversión internacional y los tenedores de bonos a una política de austeridad extrema. Antes pasaron por el gabinete) López Murphy, Artana, Solanet, de FIEL) y en la secretaria de inteligencia el presidente del Banco de Crédito Argentino, Fernando De Santibáñez. Gervasoni luego pasa directamente a la declaración formal del default, cuando de facto, ya se había producido al incumplir compromisos y extraer en forma compulsiva dinero de las AFJP, primeramente privatizadas.

Dice entonces Gervasoni: [El estado se quedó sin financiamiento de los mercados voluntarios y, luego de recurrir a mercados especiales (primero una ayuda del FMI en septiembre y luego a la apropiación de una creciente proporción de los fondos de jubilación locales) que le permitieron postergar el default por unos meses, declaró la suspensión de pagos de la deuda pública a partir de fines de diciembre (durante la brevísima presidencia de Adolfo Rodríguez Saá)].

Argentina demanda Fondos Buitres Agosto 2014


martes, 1 de septiembre de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (7ma parte)

Esta narrativa del gasto publico extravagante que asfixia la actividad privada se interiorizo como certeza en la ciudadanía y debilito las políticas de oposición de los tradicionales partidos progresistas. Hasta el punto, que ya en las elecciones de 1999, estaba el acuerdo de una continuidad-de seguir con la Convertibilidad-prometida por la Alianza, fue el FREPASO que optó por no enfrentarse al relato neoliberal, no se sabe si porque se compartía parcialmente con o desde la UCR o porque, estaban convencidos que era una batalla política que no podían ganar. Es que los tecnócratas insertaron una ficción en el ámbito político que fue decisivo en condicionar sus posiciones políticas, a través de la conciencia fabricando consensos, hasta el punto de manipular el Congreso para delegarle poderes extraordinarios a un ministro de economía[1]. (Sigue en la próxima página) 

Cuadro 5. Eventos políticos y anuncios de medidas económicas, fechas y nivel de riesgo-país. Marzo a Diciembre de 2001


Evento
Fecha
Riesgo-país día anterior
/ máximo aumento*
Renuncia de Alvarez
Oct. 6-00
658pb / +162 pb
Renuncia de Machinea
Marzo 2-01
791 pb / + 64 pb
Anuncio de la designación de López Murphy
Marzo 4-01
782 pb / +73 pb
Anuncio de medidas de ajuste y renuncia de tres ministros Renuncia de López Murphy
Anuncio de la designación de Cavallo
Anuncio del impuesto a las trasferencias financieras y de modificaciones  arancelarias
Marzo 16-01
Marzo 19-01
Marzo 20-01
Marzo 22 y
23-01
845 pb / +200 pb
855 pb / +190 pb
914 pb / +131 pb
896 pb / +50 pb
Renuncia el presidente del Banco Central (Pedro Pou) luego de disputas con Cavallo
Abril 25-01
1195 pb / -104 pb
Anuncio del megacanje
Junio 1-01
981 pb / -44 pb
Anuncio de la convertibilidad ampliada
Junio 15-01
937 pb / +72 pb
Anuncio de la ley de “déficit cero”
Julio 11-01
1217 pb / +412
Aprobación legislativa del “déficit cero”
Julio 23-01
1488 pb / +200
Aprobación de un crédito del FMI por u$s 8.000 millones
Sept. 7-01
1455 pb / +197
Elecciones y derrota de la Alianza y del partido de Cavallo
Oct. 14-01
1832pb / -8 pb
Anuncio e implementación del corralito
Dic. 3-01
3340 pb / +878 pb
Caída del presidente De la Rúa
Dic. 20-01
4212 pb / +1278pb


Esa capacidad de los tecnócratas de establecer temores, una imperiosa necesidad de establecer la austeridad del gasto social como algo necesario para la vida en democracia, fue un instrumento decisivo en la arquitectura de lugares comunes desde las que se construyeron los relatos que articularon la hegemonía ideológica y cultural del poder. El peso que han adquirido hasta hoy mismo los organismos económicos globales, las universidades estadounidenses y sus egresados para homogeneizar un discurso político que desnaturaliza y tergiversa sistemáticamente los hechos políticos y económicos intensificaron también el fenómeno en la región, lo extraño es el modo en que los medios y la académicos de centro-derecha ignoraron completamente lo que escribían intelectuales progresistas, hasta el punto de considerar extravagante a todo otro espacio de opinión (Pensamiento único-Consenso de Washington) mientras parecería que incentivaba universidades, alumnos y redacciones de medios a no tenerlas en cuenta en absoluto. Pero lo más preocupante es cómo ese relato neoliberal hizo callar al FREPASO (miembro del gobierno de la ALIANZA) desaconsejándole enfrentarse contra la tecnocracia.


[1]     Carlos Gervasoni, Crisis política y crisis financiera en el Gobierno de la Alianza en la Argentina (1999-2001) Universidad Católica Argentina / Universidad Torcuato Di Tella / Universidad del CEMA. Visiting Resource Professor at LLILAS/UT-Austin. October, 2002, cuadro 5, Pag.26

domingo, 23 de agosto de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (6ta nota)

Ya en la sexta parte de esta serie, cabe pensar que si cada uno de los elementos de esta historia de "supuestos neoliberales" era erróneo, ni antes de la crisis se cayó en el derroche fiscal ni el tamaño de la deuda externa y el déficit eran un problema inmanejable. Fue la crisis, un fenómeno generado por políticas publicas como la privatización de las jubilaciones que provoco un enorme descenso de ingresos públicos a favor de la creación de las AFJP [ Stiglitz: La retórica del fundamentalismo de mercado afirma que la privatización reducirá lo que los economistas denominan la “búsqueda de rentas” por parte de los funcionarios, que bien o se quedan con parte de los beneficios de las empresas publicas o conceden contratos y empleos a sus amigos…Si una administración es corrupta, hay escasas evidencias que  las privatizaciones resolverán el problema.[1]] -de origen privados-, y el hundimiento de la actividad económica que provoca siempre la austeridad y no las políticas discrecionales de gasto, los que apremiaron los desequilibrios de las cuentas públicas. Acerca de la privatización del sistema jubilatorio se debe agregar que genero poca cobertura, mala seguridad social en la jubilación y valores mínimos de pensiones en promedio. Toda la sociedad en poco tiempo, producto del desfinanciamiento[2], pago ese enorme costo, el que gano, o ciertamente se vio beneficiado fue el sector financiero, que elevo sus ingresos en Argentina, mientras provoco una enorme pérdida para la sociedad. A modo de mención, luego para evitar pobreza en la vejez y asegurar un nivel mínimo de seguridad, fue necesario crear un sostén público, que actualmente tiene un componente de redistribución importante que instalo un elemento de moderación intergeneracional que evito relativamente la pobreza de jubilados y pensionados. Por ultimo es necesario destacar que  el sistema de AFJP tenía altísimos costos de transacción, y en 2001 había invertido en papeles del estado, que a la postre embauco a los beneficiarios con una exótica cantidad de instrumentos que incumplió en el pago, viéndose  mermados los ahorros de los futuros jubilados por la restructuración de la deuda local (primer tramo: realizado por Cavallo en forma compulsiva en 2001), y luego la devaluación del peso.


[1] Stiglitz Joseph, ‘El malestar de la globalización”, Pág.95, Editorial Taurus, Julio de 2002, Ciudad de Buenos Aires

[2] Ver estadística descriptiva de caída de ingresos del sector público, como consecuencia de la desfinanciación previa, y el grado de vulnerabilidad en que los recursos genuinos fueron afectados, cuando el financiamiento externo se retiraba.

martes, 18 de agosto de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (5ta nota)

Además de los actores internacionales mencionados en artículos anteriores, hacia el interior del Estado, los problemas económicos y políticos,  se manifestaron a través de una burocracia tecnócrata disciplinada-exacerbada con muestras incipientes de corrupción, así como desarrollaba un endeudamiento en aumento que empezaba a  tornarse incontrolable. La crisis de la deuda debilitó el orden económico. El desempleo pasó de 12% a 18%, antes del estallido social, luego 25% cuando la desigualdad ya era de magnitud. La pobreza es una consecuencia de la desigualdad[1]. Es importante esta sencilla ilustración de Charles Tilly, cuando se vuelven a cruzar los temas de pobreza y desigualdad hoy en los países desarrollados[2]. (Alain Touraine: habla de la insuficiencia de las democracias representativas, debilitadas en las sociedades…cree que se han alejado de la esfera gubernamental con gran impacto social. […Quisimos que la democracia fuera representativa y estuvo bien que así fuera; sin embargo, actualmente es necesario identificar los intereses que son representables y asegurar que los dirigentes sean efectivamente representativos, más que de los intereses particulares o de su propio interés, del interés general que incluye el respeto y la protección de las minorías. Hay que decir que en ese terreno las democracias han retrocedido, porque las sociedades democráticas actuales ya no están divididas, a diferencia de la sociedad industrial, entre una minoría de dirigentes y una mayoría de trabajadores, sean independientes o dependientes, porque en la sociedad postindustrial dominada por los intereses financieros y regida por las políticas neoliberales, son cada vez mayores los sectores de la población desprotegidos y marginados…] “El capitalismo contemporáneo genera todo tipo de desequilibrios y áreas criticas: crisis ecológicas, marginalización, desempleo, y desigualdad en el desarrollo de diferentes sectores de la economía…[3]” Si la austeridad a ultranza de 2001 con la Regla del Déficit Cero y hasta las rebajas de las jubilaciones en la Argentina no fueron respuesta a los supuestos vicios públicos, la recuperación de la economía argentina desde el default tampoco se ha producido como consecuencia de esas políticas publicas sino, justamente, porque se aliviaron o interrumpieron.




[1] Tilly, Charles, “La desigualdad persistente”, (2000), Manantial, Argentina [La visión de Tilly es que los problemas de las desigualdades son productos de tensiones del sistema generador. En apretada síntesis se podría inferir que la desigualdad estimula la producción de una solución, y que a su vez en esta solución está el germen de una nueva tensión, la cual generará un nuevo problema al que le corresponderá otra nueva solución y así sucesivamente. Tilly no expresa soluciones definitivas a las desigualdades, sino mecanismos explicativos, concentra su estudio principalmente en las organizaciones, sostiene que las condiciones para que una categoría de inequidad cambie se dan cuando los beneficios de la explotación y acaparamiento de oportunidades declinan y los costos de sostener ese proceso se incrementan.]
[2] Stiglitz Joseph, “El precio de la desigualdad”, Editorial Taurus, Buenos Aires, 2012
[3] Laclau, Ernesto, “Debates y Combates. Por un nuevo horizonte de la política”, pagina 48, Fondo de cultura económica, 2008, México

miércoles, 12 de agosto de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (4rta nota)



En el caso argentino, no solo el funcionamiento de las instituciones 

políticas y la economía fue afectada, sino que ha implicado unos 

costos inusitados, en términos de estallidos sociales simultáneos en 

diferentes localidades del país[1], generando una inestabilidad de 

magnitud, y aun en todos los aspectos[2].

[Gervasoni: Lo que puede denominarse “crisis argentina de 2001” fue en realidad un conjunto de crisis de diferente índole que ocurrieron al mismo tiempo, y que en muchos casos se reforzaron unas a otras. Hubo crisis económica (agravamiento de la recesión), crisis financiera (huida de capitales, explosión del riego-país, corrida bancaria, default y maxidevaluación), crisis social (aumento del desempleo y la pobreza; correlativo aumento en el nivel de protesta social) y una o varias crisis políticas (la renuncia del vicepresidente y líder de uno de los dos partidos de la coalición gobernante en octubre de 2000, la renuncia de varios ministros en protesta por los anuncios de ajuste fiscal del nuevo ministro de economía López Murphy en marzo de 2001, y la caída del gobierno de la Alianza en diciembre de ese año)].
La expedición de la denominada “Ley convertibilidad” que 

reglamento el fenómeno político económico que podría significarse como “el neoliberalismo local”, pero desde ese momento, en términos de legalidad frente a la ciudadanía, estableció las condiciones previas para iniciar un proceso de privatizaciones y apertura de los mercados nunca antes visto, estableciendo una estructura institucional de apoyo, reiterando una vez más la eficacia simbólica de las leyes y la dominancia ideológico-tecnocrática, en contraposición con la aguda brecha social que se iría consolidando y finalizaría con una crisis financiera e institucional[3] [Stiglitz: Los burócratas internacionales —símbolos sin rostro del orden económico mundial— son atacados por doquier. Las reuniones de oscuros tecnócratas en torno a temas tan anodinos como los préstamos preferenciales o las cuotas comerciales se han transformado en escenarios de iracundas batallas callejeras y grandes manifestaciones. Las protestas en la reunión de Seattle de la Organización Mundial de Comercio en 1999 fueron una sacudida, pero desde entonces el movimiento ha crecido y la furia se ha extendido. Prácticamente todas las reuniones importantes del Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la OMC equivalen ahora a conflictos y disturbios. La muerte de un manifestante en Génova en 2001 fue la primera de las que pueden ser muchas más víctimas de la guerra contra la globalización]... [Stiglitz: Asuntos como los préstamos de ajuste estructural (programas diseñados para ayudar a que los países se ajusten y capeen las crisis) y las cuotas del plátano (los límites que algunos países de Europa establecen a las importaciones de plátanos de países que no sean sus antiguas colonias) interesaban sólo a unos pocos. Se suponía que el FMI se concentraba en las crisis, pero los países en desarrollo siempre necesitaban ayuda, de modo que el FMI se convirtió en ingrediente permanente de la vida de buena parte del mundo subdesarrollado (En la Argentina se constituyo en el principal actor internacional, en términos de influencia y decisión de las políticas publicas, durante el periodo citado). El régimen político global y local neoliberal asumió el liderazgo en la promoción de estas políticas, en y "el consenso de Washington". El Foro Económico Mundial en Davos fue el lugar de promoción de la teoría y el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización de Mundial de Coerció (OMC) se convirtieron en los principales implementadores del Consenso de Washington. Las dificultades económicas que enfrentaban todos los gobiernos partir de 1970 (en particular en el Sur y en la antigua zona comunista) hizo extremadamente dificultosa para esos estados, gobernados por antiguos movimientos antisistémicos, la resistencia a las presiones de "ajuste estructural" y apertura de las fronteras. Como resultado, se logró una limitada reducción en los costos de producción mundiales, pero el éxito fue mucho menor de lo que esperaban los promotores de semejantes políticas, y muy por debajo de lo que era necesario para terminar con la reducción en el margen de ganancias. Más y más, los capitalistas buscaron aumentar sus ganancias en el área de la especulación financiera antes que en la de producción. Tales manipulaciones financieras pueden dar como resultado grandes ganancias para algunos operadores, pero volatilizan la economía-mundo y la someten a los cambios de cambio monetario y de empleo. Éste es, de hecho, una de las señales del aumento del caos.] …El dramático ataque de Osama bin Laden a las Torres Gemelas, el 11 de septiembre de 2001 fue una señal del caos global y del punto de inflexión en los alineamientos políticos, donde la Argentina asumió una posición soberana e independiente, para comenzar la reconstrucción después del estallido social.





[1] www.cels.org.ar/common/documentos/protesta_social.pdf, 18 nov. 2002 - Documento en formato PDF, elaborado por el centro de estudios legales y sociales (CELS), actualizado al 1º de marzo de 2002
[2] Carlos Gervasoni, Crisis política y crisis financiera en el Gobierno de la Alianza en la Argentina (1999-2001) Universidad Católica Argentina / Universidad Torcuato Di Tella / Universidad del CEMA. Visiting Resource Professor at LLILAS/UT-Austin. October, 2002.

[3] Stiglitz Joseph, ‘El malestar de la globalización”, Editorial Taururs, Julio de 2002, Ciudad de Buenos Aires