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miércoles, 1 de agosto de 2001

Ambito, Todo reino dividido es asolado

Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá dice el Best Seller de todos los tiempos.
Los debates de una sociedad a veces pueden ser inspiradores de soluciones dinámicas, si son transitorios y constructivos, pero los gobiernos y los pueblos, siempre tienen tiempos diferentes. Basta escuchar a unos u a otros para que usted esté de acuerdo con las dos posiciones sobre el mismo tema. -¿No le sucede?
La economía soporta una recesión de doce trimestres consecutivos, desde antes del default de Rusia, en el segundo trimestre de 1998, como consecuencia posterior pero inmediata de la crisis del sudeste asiático.
Como referencia anterior a las mencionadas, hubo una crisis (Tequila), pero tuvo una recuperación subsiguiente mucho más rápida, a pesar que en su pico máximo nos sometió por primera vez al riesgo sistémico bancario, con una caída de depósitos de 18,5%, riesgo país de 2400 bp y 18% de desocupación.
Desde el 5 de Julio cuando se desató la última crisis doméstica y hasta el miércoles 1ro. de Agosto se perdieron 7% de depósitos totales. Si la comparación se realiza contra el 2 de Marzo (renuncia Machinea), llevamos perdidos mas de 11% de depósitos totales y estamos cerca, aunque por debajo del nivel de desocupación de 1995.
No obstante en esta ocasión, aunque coincide el Ministro de Economía, los argentinos nos encontramos entre medio de problemas domésticos considerables. Un gobierno que luce persistentemente entorpecido, exhibe todo tipo de contratiempos políticos desde que asumió(sin mayorías en las Cámaras y con Provincias gobernadas por la oposición). Ahora enfrenta un inédito congreso nacional de piqueteros cuyo grado de auge expresa el grado de disconformidad en que se encuentra la sociedad y la apatía resignada de un ejecutivo que se la pasa dando elucidaciones infructuosas.
Cualquier gobierno debe saber y anticipar que se puede atravesar momentos de cuestionamientos. Tampoco debería ignorar que hay momentos donde el pueblo responde con resistencia pacífica y otros en que se revela intempestivamente.
Siempre en nuestro país han alternado expresiones sosegadas y pacientes con indefendibles actos de intemperancia. Pero esta vez parece que tanto el gobierno como la dirigencia que lidera la resistencia del Plan de Déficit Cero no registra ningún componente de riesgo contingente al tratar de imponer su voluntad en forma casi autista.
-¿Qué le pasa a la clase dirigente de los argentinos?
Pasa que las corporaciones actuales y sus conductores, de todos los ámbitos (político-empresario-sindical-profesional), exhiben como nunca los rasgos más duros de un egoísmo inusitado y desnudo: rencor, frivolidad, soberbia; solo conducen al desastre.
Posiciones de inflexibilidad máxima alimentan enfrentamientos día tras día. Se podría agregar que algunos referentes están al borde del abuso de su influencia, encendiendo las pasiones más hostiles de sus simpatizantes.
Todas las naciones, incluso las de culturas más armoniosas, han sido golpeadas por conflictos económicos y sociales como los nuestros. Acabamos de ver en Génova Italia, una muestra de lo que será una creciente fuerza de ruptura en el equilibrio de la cultura de la globalización. Pero las consecuencias de un enfrentamiento son siempre muy distintas a los deseos previos de sus inocentes participantes y van mucho mas lejos que los cambios que prevén aquellos que enfrascados en su codicia subestiman el alcance de un conflicto potencial.
La violencia y el estallido social constituyen la gran tentación de los utópicos para encontrar respuesta a sus interrogantes o justificar una vida de derrota intelectual. En Argentina se puede percibir ya que muchos oportunistas comienzan a aprovechar la circunstancia para obtener cosas muy diferentes a los objetivos declamados.
Aunque estos sean proyectos mezquinos que escapan a toda lógica, no obstante atentan contra la sociedad menos atenta y desafía las libertades vigentes.
En escenarios como el descripto, ya lo sabemos los argentinos, las garantías individuales históricamente han desaparecido.
A cualquier enfoque y sobre todo luego de un largo ciclo económico le acecha un argumento de rompimiento donde las clases que se estiman lesionadas, sitúan sus esperanzas en algún cambio. Es por eso que un modelo económico de Déficit Cero en el tercer milenio no podrá sobrevivir, a menos que se halle acompañado de una orientación política firme y una conciencia empresaria que tienda a la sobriedad y la equidad general.
Con la experiencia de los años setenta, donde casi todos los "próceres" actuales tuvieron parte y otros anuncian su retorno, es justo exhortarlos como ciudadanos a que recuerden los resultados de un enfrentamiento torpe que desgarró los planes de toda una generación.
Las sociedades contemporáneas, pese a las tensiones de Génova, debemos de ser capaces de construir un espacio de progreso armónico y proporcional, cuyo atractivo principal sea la paz como bien dominante. ¿Seremos capaces los argentinos de abandonar el egoísmo que nos condujo a "la división" para que nuestra patria no sea asolada como nos enseña la sabiduría suprema del libro más vendido en el mundo?
*PABLO TIGANI
www.hacer@hacer.com.ar

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