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domingo, 23 de agosto de 2015

LA COYUNTURA POLÍTICA Y ECONÓMICA DE LA CRISIS DE 2001 SERIE (6ta nota)

Ya en la sexta parte de esta serie, cabe pensar que si cada uno de los elementos de esta historia de "supuestos neoliberales" era erróneo, ni antes de la crisis se cayó en el derroche fiscal ni el tamaño de la deuda externa y el déficit eran un problema inmanejable. Fue la crisis, un fenómeno generado por políticas publicas como la privatización de las jubilaciones que provoco un enorme descenso de ingresos públicos a favor de la creación de las AFJP [ Stiglitz: La retórica del fundamentalismo de mercado afirma que la privatización reducirá lo que los economistas denominan la “búsqueda de rentas” por parte de los funcionarios, que bien o se quedan con parte de los beneficios de las empresas publicas o conceden contratos y empleos a sus amigos…Si una administración es corrupta, hay escasas evidencias que  las privatizaciones resolverán el problema.[1]] -de origen privados-, y el hundimiento de la actividad económica que provoca siempre la austeridad y no las políticas discrecionales de gasto, los que apremiaron los desequilibrios de las cuentas públicas. Acerca de la privatización del sistema jubilatorio se debe agregar que genero poca cobertura, mala seguridad social en la jubilación y valores mínimos de pensiones en promedio. Toda la sociedad en poco tiempo, producto del desfinanciamiento[2], pago ese enorme costo, el que gano, o ciertamente se vio beneficiado fue el sector financiero, que elevo sus ingresos en Argentina, mientras provoco una enorme pérdida para la sociedad. A modo de mención, luego para evitar pobreza en la vejez y asegurar un nivel mínimo de seguridad, fue necesario crear un sostén público, que actualmente tiene un componente de redistribución importante que instalo un elemento de moderación intergeneracional que evito relativamente la pobreza de jubilados y pensionados. Por ultimo es necesario destacar que  el sistema de AFJP tenía altísimos costos de transacción, y en 2001 había invertido en papeles del estado, que a la postre embauco a los beneficiarios con una exótica cantidad de instrumentos que incumplió en el pago, viéndose  mermados los ahorros de los futuros jubilados por la restructuración de la deuda local (primer tramo: realizado por Cavallo en forma compulsiva en 2001), y luego la devaluación del peso.


[1] Stiglitz Joseph, ‘El malestar de la globalización”, Pág.95, Editorial Taurus, Julio de 2002, Ciudad de Buenos Aires

[2] Ver estadística descriptiva de caída de ingresos del sector público, como consecuencia de la desfinanciación previa, y el grado de vulnerabilidad en que los recursos genuinos fueron afectados, cuando el financiamiento externo se retiraba.

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