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jueves, 14 de febrero de 2019
ARGENTINA WILL NOT PAY THE DEBT TO THE IMF
Publicado por
Pablo Tigani
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23:54
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domingo, 26 de agosto de 2018
Macri descartara versiones de default en EE.UU.
El presidente Macri descartara en persona, versiones
de default en EE.UU.
Un déjà vu, que significa en francés: “ya visto antes”. No sé si es adecuada
la definición de Wikipedia, porque habla de un tipo de paramnesia del
reconocimiento-en contraposición a las paramnesias del recuerdo-de alguna
experiencia que sentimos como si hubiésemos vivido previamente. Fundamentalmente
se trata de un suceso que sentimos que ya vivimos, pero en realidad no. Es que esto
puede ser peor. Esto podría ser algo nunca visto..
El
fenómeno de las crisis financieras se incorporó oficialmente en la agenda
mundial, y por lo tanto en el ámbito internacional, como una preocupación para
los Estados de mayor grado de desarrollo económico y los organismos
multilaterales de crédito, después de la denominada “Crisis de Lehman Brothers[1],
fue luego de aquel “semestre trágico[2]”
que pudo posicionarse con fuerza como tema de debate, remarcándose su asociación
a las esferas de desregulaciones, y
falta de controles e intervenciones de los gobiernos. Desde 1994 las crisis
financieras se han incrementado en distintos países-México, Tailandia, Malasia,
Indonesia, Corea del sur, Rusia, Ecuador, Brasil, Argentina. Pero su relevancia
adquirió un interés inquietante cuando Grecia, España, Portugal, Irlanda e
Italia (2010) comenzaron a ser parte integrante de los desequilibrios
internacionales. Todo esto se debía a que la ideología hegemónica por cuarenta
años se había orientado y establecido desde los países desarrollados hacia
los países emergentes, como reflejo de la expansión de la globalización de los
mercados, la expansión del capitalismo financiero. En este entendimiento, la situación
financiera internacional se había configurado como un emergente del avance de
lo financiero sobre lo político, y los
actores a cargo en los países desarrollados dieron cuenta de ello.
En
este marco, la diferencia para resolver los desequilibrios en los países
desarrollados y emergentes han perjudicado en mayor medida a estos últimos, y
esto responde en parte a la decisión de subordinar las políticas públicas a las
diez reglas del Consenso de Washington[3],
por ejemplo, para la región Latinoamericana en la década de los noventa[4],
dejando paso al FMI, la tecnocracia internacional y las “mejores prácticas del
mercado”. Así se trasformo en el rumbo aceptado por numerosos políticos,
principalmente los adherentes al neoliberalismo (en Argentina Menem-De la Rúa, Collor
de Mello en Brasil, Fujimori, Sánchez de Losada y Gutiérrez; en Perú, Bolivia y
Ecuador respectivamente). El FMI había incluido la clásica receta, como factor previo
a cualquiera de sus políticas de asistencia financiera. Los avances devinieron en
un extraordinario aumento de la desigualdad y la pobreza, debido al
endurecimiento de las exigencias de estos organismos y lo que denominare en
adelante “el entorno neoliberal”[5].
El tema ha tomado especial protagonismo desde el inicio del nuevo milenio,
aunque fue perfeccionado cuando supero las fronteras de los países emergentes,
para concernir a los países desarrollados,
lo que elevó la
incertidumbre de los países más ricos. Fue en ese contexto que la Argentina, asumió
el papel de “mejor alumno del FMI”[6],
no resguardando sus intereses, y adaptando sus políticas a los nuevos
requerimientos del Consenso de Washington, una década antes de ingresar en el
mayor default de la historia mundial, en diciembre de 2001.
Nunca un gobierno argentino se desgastó tanto en tan solo
dos años de gestión como el de Fernando de la Rúa. Al momento de renunciar a su
cargo de presidente de la Nación Argentina, la imagen positiva era sólo 4%[7].
De esta manera, en la Argentina se verificó una tendencia que indicaba que en los
países que habían aplicado políticas neoliberales e incurrido en crisis
financieras, ya al borde de la cesación de pagos, era casi inevitable la caída
del gobierno (Ecuador[8],
Indonesia[9],
Malasia[10],
etcétera) ante la imposibilidad de manejar sus consecuencias. Ese desgaste del
ex presidente De la Rúa, que también afectó a buena parte de la dirigencia
política del país. El caos político en que cayó el gobierno de De la Rúa, no
sólo se manifestó en la violencia de los saqueos y en la presencia masiva de
gente en las calles, desafiando el estado de sitio y mostrando una
desobediencia civil inédita, sino también en la resistencia de las Fuerzas
Armadas a distribuir alimentos entre los sectores más pobres de la población
(que habría sido solicitada por el Presidente) y, fundamentalmente, en la falta
de políticas para atender la emergencia, que luego de las varias sucesiones
provisionales-en el marco del sistema presidencialista-, pudieron ser
implementadas por Eduardo Duhalde[11],
a partir de su designación por parte del Poder Legislativo.
[1] PricewaterhouseCoopers International Limited,
Lehman Brothers Bankruptcy, “Lessons learned for the survivors Informational
presentation for our clients”, August 2009
[2] Así se denomino el periodo comprendido entre el ultimo trimestre de
2008-con la quiebra de Lehman Brothers y el final del primer trimestre de 2009,
cuando la economía mundial, comienza a recuperarse del shock.
[3] El Consenso de
Washington incluye estos 10 puntos: 1. Disciplina presupuestaria de los
gobiernos. 2. Reorientar el gasto gubernamental a áreas de educación y salud 3.
Reforma fiscal o tributaria, con bases amplias de contribuyentes e impuestos
moderados. 4. Desregulación financiera y tasas de interés libres de acuerdo al
mercado. 5. Tipo de cambio competitivo, regido por el mercado. 6. Comercio
libre entre naciones. 7. Apertura a inversiones extranjeras directas. 8.
Privatización de empresas públicas. 9. Desregulación de los mercados. 10.
Seguridad de los derechos de propiedad.
[4] Casilda Béjar, Ramón, “América Latina y el Consenso de Washington”,
boletín económico de ICE n° 2803, del 26 de abril al 2 de mayo de 2004
[5] Tigani, Eugenio Pablo, FMI, BCE, Fed, Treasury US, políticos
funcionales al marco teórico neoliberal, corporaciones internacionales , banca
privada de inversión y comercial, calificadoras de riesgo, nuevos profesionales
físicos, matemáticos, y sus nuevos productos derivativos financieros ofrecidos
por Wall Street, lobbistas de la desregulación de los mercados contratados por
las corporaciones para representar grupos de presión privatizadora en los
Congresos, mercados financieros internacionales-bolsas de valores-fondos de
inversión, capital de riesgo, private equity funds, hedge funds, fondos
mutuales de pensión, fondos buitres, corredores de cambio, fijadores de tasas
de interés y cambio-arbitrajistas-, sistema financiero en las sombras, comisión
de valores, especuladores, universidades formadoras y promotoras ideológicas,
buffetes de abogados top, economistas funcionales, consultores de alta
dirección extranjeras y locales, etcétera.
[6] IMF (International Monetary Fund), WBG (World Bank Group) Boards of
governors annual meetings, Washington, D.C., Press Release No. 5, October 6 -
8, 1998, Statement by the Hon. CARLOS SAUL MENEM, President of the REPUBLIC OF ARGENTINA , at the Annual Meetings of the
Boards of Governors of the International Monetary Fund and the World Bank Group
[9] Sánchez Moreno, Montserrat, “Transición y
democratización en Asia-Pacífico: El caso de Indonesia.”, Revista CIDOB d’Afers
Internacionals, núm. 78, p. 141-158
[10] García, Jaime, “Malasia y la crisis internacional”, Panorama
Mundial, boletín electrónico del IDEI,
Año 1 - No 1 - abril 2009
[11] Discurso de Eduardo Duhalde anunciando el lanzamiento del Plan
Jefas y Jefes de Hogar en
2002, 3 de abril de 2002, http://bibliotecaescolar.educ.ar/sites/default/files/x_02.pdf
miércoles, 19 de abril de 2017
¡CAMBIO, CAMBIO! - COMPRO DOLARES
-¿Compro
dólares Pablo?- Una pregunta cada vez más frecuente en los cumpleaños. Es que Cambiemos
para muchos representaba el fin del populismo, prometiendo crecimiento
económico sustentable. El fin de la
incertidumbre. Ya se percibe cierta desilusión acerca de la naturaleza de los
problemas argentinos. Parecería ausente esa modalidad óptima de producir cambio.
A la sazón muchos colegas de diferente extracción, nos permitirnos una
apreciable cuota de escepticismo, tanto en la aplicación de los recursos
técnicos y gerenciamiento, como en la articulación de ciertos aspectos
teóricos.
Al evaluar
el grado de efectividad que puede aportar un programa económico se elaboran
numerosas investigaciones que pueden rebatir o reafirmar conjeturas previas,
arrojando luz sobre los puntos más importantes. Ahora es posible determinar que
tanto el enfoque económico vigente como el gerenciamiento del Estado han sido
ineficaces para resolver las materias pendientes del gobierno anterior.
Argentina-en una proporción importante-es otro tipo de país, diferente al que
examina la bibliografía básica general económica y de negocios. Tiene
particularidades notables que no opera un economista estándar, un profesor de
la universidad, un CEO. Tampoco aprovecha un empresario argentino que “sabe
ganar dinero”, en ciertos casos “saber ganar dinero” es un eufemismo cuando
profundizamos las estrategias. Rico en base a licitaciones, moratorias,
blanqueos…
Los
factores que tienen mayor incidencia en el éxito de un programa económico argentino
se vinculan en primer termino con lograr el bienestar general que podríamos tantear
en alguna teórica ciudadanía europea meridional, aunque con menos de la mitad de
su PBI per capita y, esto sin haber pasado por dos guerras, con sindicatos y
movimientos sociales mas dinámicos, una multitud de argentinos que posee una extraordinaria
conciencia de sus derechos políticos y sociales. El resto de las cuestiones
macroeconómicas si son factores comunes a todas las economías del sistema.
En la
Argentina los programas económicos parecen ser más duraderos cuando las
necesidades de la ciudadanía está insatisfecha, por eso el gobierno anterior
estuvo atascado 4 años. Cuando subsisten demandas que esperan ser atendidas, si
se lo hace se consiguen mejores resultados que cuando no se los requiere. Experimentar
cambios antipáticos e innecesarios anteponiendo la inflación por sobre el
empleo y el salario, ya habíamos visto que no funciona.
LUCES AMARILLAS Y ROJAS:
Tipo de cambio:
El tipo de
cambio real multilateral (BCRA), es el equivalente al valor del peso local con
respecto a una canasta de monedas y determina en alguna medida, el grado de
competitividad de la economía de un país.
En Argentina el comportamiento del sector externo en 2016, luego de una
mega devaluación exhibió un aporte negativo a PBI de (-0.7) puntos, donde lo
más preocupante fue el comportamiento que tuvieron las importaciones que
crecieron 5.4%-en lugar de caer 12% como en 2014-, restando 1.3 punto a
la variación del PBI de todo el año.
En 2002 el dólar cotizaba el
equivalente de lo que hoy representaría $ 38 y, el tipo de cambio real bilateral (de 1 dólar), costaba más de $ 42. Si hoy
tomáramos el promedio de los últimos 20 años, el tipo de cambio real multilateral (BCRA), incluyendo el dólar “planchado” de la
Convertibilidad por 4 años-1997, 2001-, cotizaría a $22. Esto es alrededor de
28% menos, o digamos 40% de apreciación. Si se considera el promedio histórico
desde 1960 (excluyendo las dos hiperinflaciones, hoy cuesta 33% menos, o tiene una
apreciación de 50%). Desde 2003 a 2009 al promedio, hoy un dólar estaría
alrededor de $ 30. Para equiparar a la devaluación de Kicillof debería estar en
$ 22 (ese nivel requeriría otra nueva devaluación de 45%), acumulando 122% de
devaluación en 16 meses.
Inflación, situación fiscal y monetaria, endeudamiento:
Con cerca de 10% acumulado de
inflación en solo un cuatrimestre, no esta muy claro como se llegaría a 17% en
todo 2017. El FMI con máxima moderación ya
habla de 25.6% y el daño es autoinfligido ya que aumentaron 50% los peajes, 80%
la electricidad, etcétera.
El gasto primario, sin contar los subsidios económicos subió 41%. El
gobierno sigue financiándose con mucha emisión de deuda, generando una
considerable carga de intereses que aumentan el déficit fiscal. Endeudamiento
nacional, provincial e internacional. El ministro Caputo ya coloco en 3 meses
22 mil millones de dólares, superamos la relación deuda/PBI de Fernando De la
Rua en Diciembre de 2001, con más retraso cambiario y más deuda en dólares. Recuerde
que si hay descarrilamiento, la relación deuda/PBI puede ser extravagante y puede
incluir default. En este punto si después de las elecciones los tomadores de
deuda argentina titubean, el FMI podría ser un eventual salvataje, pero si decide
no ayudar enseguida con 20/25.000 millones de dólares en 2018, tendríamos final
abierto. Escenarios de este tipo, van al encuentro de un único domicilio porque
tarde que temprano comienzan a escasear los dólares y desaparece el financiamiento.
La crisis financiera deviene en económico-social porque crecen desempleo,
pobreza e indigencia y, por supuesto cae el salario.
Actividad:
En 2016 el consumo privado cayó 1.5% y la inversión se derrumbó 5.5%. La recesión vino siendo
distinta a otras recesiones, donde en proporción caía menos la demanda doméstica, si bien esta es la única recesión
donde se contrajo en los últimos 16 años (consumo e inversión) y al mismo
tiempo aumentaron las importaciones. Esta es otra causa del problema de la
industria argentina. Hay muchas ramas que vienen cayendo por dos trimestres consecutivos
como: alimentos y bebidas, productos químicos, refinación de petróleo,
productos de caucho y plástico,
metalmecánica, cigarrillos, papel y cartón, construcción, metales
básicos, edición e impresión, insumos textiles. La recuperación industrial no
es obvia, no existe ningún indicio de una recuperación vigorosa de largo
alcance como la del periodo 2003-2011, que aun superó la gran recesión mundial,
con el semestre trágico en medio (último trimestre de 2008 y primer trimestre
de 2009).
La economía en este momento vuelve a
tornarse extremadamente vulnerable, no se percibe una recuperación, a lo sumo se
podría lograr algún amesetamiento hasta que lleguen las elecciones como un “objetivo
de máxima”. En este contexto, será muy difícil aun “rebotar” la caída de 2016, alcanzando
un crecimiento de 2.5% en 2017.
Esta recesión es insólita,
porque es una recesión con política fiscal ultra expansiva, supuestamente con
el objeto de espolear la demanda agregada, pero al mismo tiempo con política
monetaria contractiva (recesiva) a los fines de detener la inflación que no
cede, más bien aumenta. La inflación anualizada supera el nivel que proporcionaban
los consultores privados en la época de CFK, lo que podría profundizar la caída
de la actividad. Cualquier gobierno sabe que de una recesión se sale con una
combinación de políticas fiscales y monetarias expansivas.
Cuanto menos se
enfoca el gobierno en las urgencias de corto plazo, mayor es el riesgo que
disminuya su preferencia en las próximas elecciones de medio termino. En cambio
si apuntara hacia el largo plazo, necesitaría confianza para atraer inversiones
y crecer de manera sostenida, pero esta haciendo todo lo contrario. La
inversión productiva vuelve cuando el tipo de cambio esta alto, la tasa de
interés es baja y el crédito abunda. Para que lleguen las inversiones el déficit
fiscal debe ser exiguo, y no es recomendable exhibir protesta social ni represión,
que expongan una presunta ingobernabilidad del sistema democrático. Según enseñamos en
la universidad, en la economía desde “el lado de la oferta”, el crecimiento sostenible de un país a largo plazo está determinado por la evolución de su
producto potencial. Y, el producto potencial depende de la disponibilidad de
insumos o recursos (fuerza laboral, capital humano y capital físico) y de la
productividad de estos factores. Esta claro que por allí tampoco va bien la
cosa.
A esta
altura las preguntas mas frecuentes que recibo son:
-¿Cuanto? y
¿Cuándo?-
Publicado por
Pablo Tigani
en
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endeudamiento,
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inflación,
recesión,
relación deuda/PBI,
tipo de cambio
martes, 8 de marzo de 2016
REVISTA FORTUNA-TAPA: Noticias alentadoras para las corporaciones
Por*
Comienza 2016, que asegura grandes cambios y oportunidades para el gran empresariado corporativo, ya casi todas las medidas solicitadas
han sido puestas en marcha: eliminación de retenciones, devaluación competitiva,
desaceleración de la tasa de expansión monetaria, libertad para importar,
liberación general de consultas, controles y regulaciones de la Secretaria de
Comercio, permiso de auditoria, habilitando el articulo 4 para dar acceso al
FMI, normalización del INDEC dentro de ocho meses, etcétera.
Análisis
de las primeras Medidas:
Desde el punto de vista político, se observa un gobierno
decidido a ejercer
el poder de un modo
imperativo con marchas y contramarchas, para no perder el escaso caudal político propio del PRO (que
realizó una coalición electoral y, no una coalición de gobierno)-el porcentaje
que lo acompaño en las PASO es el capital real, sin contar la UCR, es menos de
los votos obtenidos en el balotaje-.
Desde el punto
de vista de la política económica, desentona el
gradualismo, en cuestiones como
la reducción del déficit fiscal o la modificación
de las tarifas de los servicios públicos,
con la intrepidez que mostró el Banco
Central duplicando las tasas de
iteres, dando un giro virulento con respecto a la política
monetaria.
En otro orden de cosas, el presidente comenzó su
gestión designando un gabinete compuesto por los
gerentes y directivos preferidos
de las revistas de negocios, con un claro objetivo,
convertir a la Argentina en un país “Pro mercado”, donde vuelvan a sintonizar las pantallas de los inversores. Macri asume un enorme activo,
tras doce años de un modelo orientado al consumo interno, intervenciones
del Estado, con bajísimo endeudamiento
público y privado. Más allá del futuro shock de confianza, que aun no se advierte, el desafío que tiene por delante el gobierno es, a partir de Marzo/Abril de 2016,
cuando deberá demostrar su real
capacidad para ejercer
el poder, es obvio que el
gobierno enfrentara limitaciones en
términos de gobernabilidad. Mantener
la aprobación social, no es un reto menor.
En el contexto
apuntado, el comienzo de la gestión
se caracteriza por tener, menos de república y más de DNU. La ortodoxia económica deseada por aquellos
anhelantes de vivir esta oportunidad impensable meses atrás, contrasta con los
resultados que nos recuerdan los peores
años recientes, cuya decadencia
finalizó en aquel desgraciado default y horroroso estallido social de 2001.
*Pablo Tigani PhD (C) y Master en Política
Económica Internacional, profesor de la
Universidad Politécnica de Madrid y
UADE Business School.
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