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domingo, 26 de agosto de 2018

Macri descartara versiones de default en EE.UU.


El presidente Macri descartara en persona, versiones de default en EE.UU.
Un déjà vu, que significa en francés: “ya visto antes”. No sé si es adecuada la definición de Wikipedia, porque habla de un tipo de paramnesia del reconocimiento-en contraposición a las paramnesias del recuerdo-de alguna experiencia que sentimos como si hubiésemos vivido previamente. Fundamentalmente se trata de un suceso que sentimos que ya vivimos, pero en realidad no. Es que esto puede ser peor. Esto podría ser algo nunca visto..
El fenómeno de las crisis financieras se incorporó oficialmente en la agenda mundial, y por lo tanto en el ámbito internacional, como una preocupación para los Estados de mayor grado de desarrollo económico y los organismos multilaterales de crédito, después de la denominada “Crisis de Lehman Brothers[1], fue luego de aquel “semestre trágico[2]” que pudo posicionarse con fuerza como tema de debate, remarcándose su asociación a las esferas de desregulaciones,  y falta de controles e intervenciones de los gobiernos. Desde 1994 las crisis financieras se han incrementado en distintos países-México, Tailandia, Malasia, Indonesia, Corea del sur, Rusia, Ecuador, Brasil, Argentina. Pero su relevancia adquirió un interés inquietante cuando Grecia, España, Portugal, Irlanda e Italia (2010) comenzaron a ser parte integrante de los desequilibrios internacionales. Todo esto se debía a que la ideología hegemónica por cuarenta años se había orientado y establecido desde los países desarrollados hacia los países emergentes, como reflejo de la expansión de la globalización de los mercados, la expansión del capitalismo financiero. En este entendimiento, la situación financiera internacional se había configurado como un emergente del avance de lo financiero sobre lo político, y  los actores a cargo en los países desarrollados dieron cuenta de ello.
En este marco, la diferencia para resolver los desequilibrios en los países desarrollados y emergentes han perjudicado en mayor medida a estos últimos, y esto responde en parte a la decisión de subordinar las políticas públicas a las diez reglas del Consenso de Washington[3], por ejemplo, para la región Latinoamericana en la década de los noventa[4], dejando paso al FMI, la tecnocracia internacional y las “mejores prácticas del mercado”. Así se trasformo en el rumbo aceptado por numerosos políticos, principalmente los adherentes al neoliberalismo (en Argentina Menem-De la Rúa, Collor de Mello en Brasil, Fujimori, Sánchez de Losada y Gutiérrez; en Perú, Bolivia y Ecuador respectivamente). El FMI había incluido la clásica receta, como factor previo a cualquiera de sus políticas de asistencia financiera. Los avances devinieron en un extraordinario aumento de la desigualdad y la pobreza, debido al endurecimiento de las exigencias de estos organismos y lo que denominare en adelante “el entorno neoliberal”[5]. El tema ha tomado especial protagonismo desde el inicio del nuevo milenio, aunque fue perfeccionado cuando supero las fronteras de los países emergentes, para concernir a los países desarrollados,  lo que elevó la incertidumbre de los países más ricos. Fue en ese contexto que la Argentina, asumió el papel de “mejor alumno del FMI”[6], no resguardando sus intereses, y adaptando sus políticas a los nuevos requerimientos del Consenso de Washington, una década antes de ingresar en el mayor default de la historia mundial, en diciembre de 2001.
Nunca un gobierno argentino se desgastó tanto en tan solo dos años de gestión como el de Fernando de la Rúa. Al momento de renunciar a su cargo de presidente de la Nación Argentina, la imagen positiva era sólo 4%[7]. De esta manera, en la Argentina se verificó una tendencia que indicaba que en los países que habían aplicado políticas neoliberales e incurrido en crisis financieras, ya al borde de la cesación de pagos, era casi inevitable la caída del gobierno (Ecuador[8], Indonesia[9], Malasia[10], etcétera) ante la imposibilidad de manejar sus consecuencias. Ese desgaste del ex presidente De la Rúa, que también afectó a buena parte de la dirigencia política del país. El caos político en que cayó el gobierno de De la Rúa, no sólo se manifestó en la violencia de los saqueos y en la presencia masiva de gente en las calles, desafiando el estado de sitio y mostrando una desobediencia civil inédita, sino también en la resistencia de las Fuerzas Armadas a distribuir alimentos entre los sectores más pobres de la población (que habría sido solicitada por el Presidente) y, fundamentalmente, en la falta de políticas para atender la emergencia, que luego de las varias sucesiones provisionales-en el marco del sistema presidencialista-, pudieron ser implementadas por Eduardo Duhalde[11], a partir de su designación por parte del Poder Legislativo.






[1] PricewaterhouseCoopers International Limited, Lehman Brothers Bankruptcy, “Lessons learned for the survivors Informational presentation for our clients”, August 2009
 
[2] Así se denomino el periodo comprendido entre el ultimo trimestre de 2008-con la quiebra de Lehman Brothers y el final del primer trimestre de 2009, cuando la economía mundial, comienza a recuperarse del shock.
[3] El Consenso de Washington incluye estos 10 puntos: 1. Disciplina presupuestaria de los gobiernos. 2. Reorientar el gasto gubernamental a áreas de educación y salud 3. Reforma fiscal o tributaria, con bases amplias de contribuyentes e impuestos moderados. 4. Desregulación financiera y tasas de interés libres de acuerdo al mercado. 5. Tipo de cambio competitivo, regido por el mercado. 6. Comercio libre entre naciones. 7. Apertura a inversiones extranjeras directas. 8. Privatización de empresas públicas. 9. Desregulación de los mercados. 10. Seguridad de los derechos de propiedad.
[4] Casilda Béjar, Ramón, “América Latina y el Consenso de Washington”, boletín económico de ICE n° 2803, del 26 de abril al 2 de mayo de 2004
[5] Tigani, Eugenio Pablo, FMI, BCE, Fed, Treasury US, políticos funcionales al marco teórico neoliberal, corporaciones internacionales , banca privada de inversión y comercial, calificadoras de riesgo, nuevos profesionales físicos, matemáticos, y sus nuevos productos derivativos financieros ofrecidos por Wall Street, lobbistas de la desregulación de los mercados contratados por las corporaciones para representar grupos de presión privatizadora en los Congresos, mercados financieros internacionales-bolsas de valores-fondos de inversión, capital de riesgo, private equity funds, hedge funds, fondos mutuales de pensión, fondos buitres, corredores de cambio, fijadores de tasas de interés y cambio-arbitrajistas-, sistema financiero en las sombras, comisión de valores, especuladores, universidades formadoras y promotoras ideológicas, buffetes de abogados top, economistas funcionales, consultores de alta dirección extranjeras y locales, etcétera.
[6] IMF (International Monetary Fund), WBG (World Bank Group) Boards of governors annual meetings, Washington, D.C., Press Release No. 5, October 6 - 8, 1998, Statement by the Hon. CARLOS SAUL MENEM, President of the REPUBLIC OF ARGENTINA, at the Annual Meetings of the Boards of Governors of the International Monetary Fund and the World Bank Group
[9] Sánchez Moreno, Montserrat, “Transición y democratización en Asia-Pacífico: El caso de Indonesia.”, Revista CIDOB d’Afers Internacionals, núm. 78, p. 141-158
[10] García, Jaime, “Malasia y la crisis internacional”, Panorama Mundial, boletín electrónico del IDEI,
Año 1 - No 1 - abril 2009


[11] Discurso de Eduardo Duhalde anunciando el lanzamiento del Plan Jefas y Jefes de Hogar en


miércoles, 19 de abril de 2017

¡CAMBIO, CAMBIO! - COMPRO DOLARES



-¿Compro dólares Pablo?- Una pregunta cada vez más frecuente en los cumpleaños. Es que Cambiemos para muchos representaba el fin del populismo, prometiendo crecimiento económico sustentable. El fin  de la incertidumbre. Ya se percibe cierta desilusión acerca de la naturaleza de los problemas argentinos. Parecería ausente esa modalidad óptima de producir cambio. A la sazón muchos colegas de diferente extracción, nos permitirnos una apreciable cuota de escepticismo, tanto en la aplicación de los recursos técnicos y gerenciamiento, como en la articulación de ciertos aspectos teóricos. 
Al evaluar el grado de efectividad que puede aportar un programa económico se elaboran numerosas investigaciones que pueden rebatir o reafirmar conjeturas previas, arrojando luz sobre los puntos más importantes. Ahora es posible determinar que tanto el enfoque económico vigente como el gerenciamiento del Estado han sido ineficaces para resolver las materias pendientes del gobierno anterior. Argentina-en una proporción importante-es otro tipo de país, diferente al que examina la bibliografía básica general económica y de negocios. Tiene particularidades notables que no opera un economista estándar, un profesor de la universidad, un CEO. Tampoco aprovecha un empresario argentino que “sabe ganar dinero”, en ciertos casos “saber ganar dinero” es un eufemismo cuando profundizamos las estrategias. Rico en base a licitaciones, moratorias, blanqueos…
Los factores que tienen mayor incidencia en el éxito de un programa económico argentino se vinculan en primer termino con lograr el bienestar general que podríamos tantear en alguna teórica ciudadanía europea meridional, aunque con menos de la mitad de su PBI per capita y, esto sin haber pasado por dos guerras, con sindicatos y movimientos sociales mas dinámicos, una multitud de argentinos que posee una extraordinaria conciencia de sus derechos políticos y sociales. El resto de las cuestiones macroeconómicas si son factores comunes a todas las economías del sistema.
En la Argentina los programas económicos parecen ser más duraderos cuando las necesidades de la ciudadanía está insatisfecha, por eso el gobierno anterior estuvo atascado 4 años. Cuando subsisten demandas que esperan ser atendidas, si se lo hace se consiguen mejores resultados que cuando no se los requiere. Experimentar cambios antipáticos e innecesarios anteponiendo la inflación por sobre el empleo y el salario, ya habíamos visto que no funciona.

LUCES AMARILLAS Y ROJAS:

Tipo de cambio:

El tipo de cambio real multilateral (BCRA), es el equivalente al valor del peso local con respecto a una canasta de monedas y determina en alguna medida, el grado de competitividad de la economía de un país.
En Argentina el comportamiento del sector externo en 2016, luego de una mega devaluación exhibió un aporte negativo a PBI de (-0.7) puntos, donde lo más preocupante fue el comportamiento que tuvieron las importaciones que  crecieron 5.4%-en lugar de caer 12% como en 2014-, restando 1.3 punto a la variación del PBI de todo el año.
En 2002 el dólar cotizaba el equivalente de lo que hoy representaría $ 38 y, el tipo de cambio real bilateral (de 1 dólar), costaba más de $ 42. Si hoy tomáramos el promedio de los últimos 20 años, el tipo de cambio real multilateral (BCRA),  incluyendo el dólar “planchado” de la Convertibilidad por 4 años-1997, 2001-, cotizaría a $22. Esto es alrededor de 28% menos, o digamos 40% de apreciación. Si se considera el promedio histórico desde 1960 (excluyendo las dos hiperinflaciones, hoy cuesta 33% menos, o tiene una apreciación de 50%). Desde 2003 a 2009 al promedio, hoy un dólar estaría alrededor de $ 30. Para equiparar a la devaluación de Kicillof debería estar en $ 22 (ese nivel requeriría otra nueva devaluación de 45%), acumulando 122% de devaluación en 16 meses.

Inflación, situación fiscal y monetaria, endeudamiento:

Con cerca de 10% acumulado de inflación en solo un cuatrimestre, no esta muy claro como se llegaría a 17% en todo 2017. El  FMI con máxima moderación ya habla de 25.6% y el daño es autoinfligido ya que aumentaron 50% los peajes, 80% la electricidad, etcétera.
El gasto primario, sin contar los subsidios económicos subió 41%. El gobierno sigue financiándose con mucha emisión de deuda, generando una considerable carga de intereses que aumentan el déficit fiscal. Endeudamiento nacional, provincial e internacional. El ministro Caputo ya coloco en 3 meses 22 mil millones de dólares, superamos la relación deuda/PBI de Fernando De la Rua en Diciembre de 2001, con más retraso cambiario y más deuda en dólares. Recuerde que si hay descarrilamiento, la relación deuda/PBI puede ser extravagante y puede incluir default. En este punto si después de las elecciones los tomadores de deuda argentina titubean, el FMI podría ser un eventual salvataje, pero si decide no ayudar enseguida con 20/25.000 millones de dólares en 2018, tendríamos final abierto. Escenarios de este tipo, van al encuentro de un único domicilio porque tarde que temprano comienzan a escasear los dólares y desaparece el financiamiento. La crisis financiera deviene en económico-social porque crecen desempleo, pobreza e indigencia y, por supuesto cae el salario.

Actividad:

En 2016 el consumo privado cayó 1.5% y la inversión se derrumbó 5.5%. La recesión vino siendo distinta a otras recesiones, donde en proporción caía menos la demanda  doméstica, si bien esta es la única recesión donde se contrajo en los últimos 16 años (consumo e inversión) y al mismo tiempo aumentaron las importaciones. Esta es otra causa del problema de la industria argentina. Hay muchas ramas que vienen cayendo por dos trimestres consecutivos como: alimentos y bebidas, productos químicos, refinación de petróleo, productos de caucho y plástico,  metalmecánica, cigarrillos, papel y cartón, construcción, metales básicos, edición e impresión, insumos textiles. La recuperación industrial no es obvia, no existe ningún indicio de una recuperación vigorosa de largo alcance como la del periodo 2003-2011, que aun superó la gran recesión mundial, con el semestre trágico en medio (último trimestre de 2008 y primer trimestre de 2009).
La economía en este momento vuelve a tornarse extremadamente vulnerable, no se percibe una recuperación, a lo sumo se podría lograr algún amesetamiento hasta que lleguen las elecciones como un “objetivo de máxima”. En este contexto, será muy difícil aun “rebotar” la caída de 2016, alcanzando un crecimiento de 2.5% en 2017.
Esta recesión es insólita, porque es una recesión con política fiscal ultra expansiva, supuestamente con el objeto de espolear la demanda agregada, pero al mismo tiempo con política monetaria contractiva (recesiva) a los fines de detener la inflación que no cede, más bien aumenta. La inflación anualizada supera el nivel que proporcionaban los consultores privados en la época de CFK, lo que podría profundizar la caída de la actividad. Cualquier gobierno sabe que de una recesión se sale con una combinación de políticas fiscales y monetarias expansivas.
Cuanto menos se enfoca el gobierno en las urgencias de corto plazo, mayor es el riesgo que disminuya su preferencia en las próximas elecciones de medio termino. En cambio si apuntara hacia el largo plazo, necesitaría confianza para atraer inversiones y crecer de manera sostenida, pero esta haciendo todo lo contrario. La inversión productiva vuelve cuando el tipo de cambio esta alto, la tasa de interés es baja y el crédito abunda. Para que lleguen las inversiones el déficit fiscal debe ser exiguo, y no es recomendable exhibir protesta social ni represión, que expongan una presunta ingobernabilidad del sistema democrático. Según enseñamos en la universidad, en la economía desde “el lado de la oferta”, el crecimiento sostenible de un país a largo plazo está determinado por la evolución de su producto potencial. Y, el producto potencial depende de la disponibilidad de insumos o recursos (fuerza laboral, capital humano y capital físico) y de la productividad de estos factores. Esta claro que por allí tampoco va bien la cosa.
A esta altura las preguntas mas frecuentes que recibo son:

-¿Cuanto? y ¿Cuándo?- 

martes, 8 de marzo de 2016

REVISTA FORTUNA-TAPA: Noticias alentadoras para las corporaciones


Por*

Comienza 2016, que asegura grandes cambios y oportunidades para el gran empresariado corporativo, ya casi todas las medidas solicitadas han sido puestas en marcha: eliminación de retenciones, devaluación competitiva, desaceleración de la tasa de expansión monetaria, libertad para importar, liberación general de consultas, controles y regulaciones de la Secretaria de Comercio, permiso de auditoria, habilitando el articulo 4 para dar acceso al FMI, normalización del INDEC dentro de ocho meses, etcétera.

Análisis de las primeras Medidas:

Desde el punto de vista político, se observa  un gobierno decidido a ejercer el poder de un modo imperativo con marchas y contramarchas, para no perder  el escaso caudal político propio del PRO (que realizó una coalición electoral y, no una coalición de gobierno)-el porcentaje que lo acompaño en las PASO es el capital real, sin contar la UCR, es menos de los votos obtenidos en el balotaje-.

Desde el punto de vista de la política económica, desentona el 
gradualismo, en cuestiones como la reducción del déficit fiscal o la modificación de las tarifas de los servicios públicos, con la intrepidez que mostró el Banco Central duplicando las tasas de iteres, dando un giro virulento con respecto a la política monetaria.

En otro orden de cosas, el presidente comenzó su gestión designando un gabinete compuesto por los gerentes y directivos preferidos de las revistas de negocios, con un claro objetivo, convertir a la Argentina en un país “Pro mercado”, donde vuelvan a sintonizar las pantallas de los inversores. Macri asume un enorme activo, tras doce años de un modelo orientado al consumo interno, intervenciones del Estado, con bajísimo endeudamiento público y privado. Más allá del futuro shock de confianza, que aun no se advierte, el desafío que tiene por delante el gobierno es, a partir de Marzo/Abril de 2016, cuando deberá  demostrar su real capacidad para ejercer el poder, es obvio que el gobierno enfrentara limitaciones en términos de gobernabilidad. Mantener la aprobación social, no es un reto menor.

En el contexto apuntado, el comienzo de la gestión se caracteriza por tener, menos de república y más de DNU. La ortodoxia económica deseada por aquellos anhelantes de vivir esta oportunidad impensable meses atrás, contrasta con los resultados  que nos recuerdan los peores años recientes, cuya decadencia finalizó en aquel desgraciado default y horroroso estallido social de 2001.

*Pablo Tigani PhD (C) y Master en  Política 

Económica  Internacional, profesor de la 

Universidad Politécnica de Madrid y 

UADE Business School.