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lunes, 18 de octubre de 2010

Bernanke Fed

La Reserva Federal, se enfrenta desde Julio a la necesidad de “barajar y dar de nuevo”, recalculando la política monetaria que iba a implementar, al enfrentar una situación distinta que la que tenia prevista. En el primer bimestre había dejado de inyectar liquidez, creyendo que la labor ya estaba concluida con el saneamiento del sistema financiero. Así las cosas, comunicó la cancelación de los programas de liquidez del semestre trágico, teniendo en cuenta que los datos del PBI y el consumo se encontraban en franca recuperación.
Recuerdo el comunicado de prensa del “Comité de Regocijo del Pueblo de Springfield”, que a fines de Abril expresaba que los niveles de actividad se fortalecían, y mejoraban los datos de empleo (ver notas anteriores) Luego se atrevieron a subir las tasas de interés, el dólar comenzó a apreciarse frente al Euro y el Yen; y las bolsas comenzaron nuevamente su ascenso. En este momento el paisaje es bien diferente en todos los aspectos mencionados y, obviamente en la política monetaria que ha de aplicarse. Como dije hace algunos unos meses, la FED fue demasiado optimista y aun sigue sin blanquear alguna probabilidad asociada de ocurrencia de una reincidencia recesiva, su pronóstico dice: “tenemos bajo crecimiento, con una inflación demasiado baja”, es lo mismo que decir: “prepárense a ver el segundo quantitative easingAvisó en Agosto que iba a invertir en Treasury Bonds, los ingresos de las amortizaciones de capital de los títulos hipotecarios en su poder. Ya en Septiembre, en el primer día de otoño, el Comunicado de Prensa fue consistente con esa lúgubre estación, opinando que la inflación estaba en niveles inferiores a los que el Comité juzgaba apropiado frente al encargo de impulsar el empleo y la estabilidad de precios, y que se preparaba para otorgar una ayuda adicional. (Nadie reclama la independencia que se le solicita al BCRA?)
Las minutas de la semana anterior profundizan acerca de las herramientas monetarias que podrían aplicarse al segundo round de otro “quantitative easing”. El FMI dice que no hace falta, lo cual me confirman que lo harán, dado su nivel de error asociado a sus pronósticos.
Se viene otra compra de bonos del Tesoro como en 2009, y se recorrerán todos los caminos habituales para detener las expectativas inflacionarias. No pasara de Noviembre que esto sucederá, ya que las revisiones del crecimiento son a la baja y la inflación está según se dice: “demasiado baja” (Suena extravagante, se supone que la inflación es mala)
Dado que no existe espacio ni voluntad política para asumir los costos de aplicar una mayor expansión fiscal, las tasas de interés volvieron a bajar, el dólar se volvió a devaluar frente a las grandes monedas, y las bolsas y los precios de los commodities empiezan a “burbujear” Es obvio, dinero a costo casi cero, para que me compre lo que quiera. Si las cosas siguen este rumbo, Mercedes Marco del Pont-“la desarrollista”, se constituirá en una economista “ultra ortodoxa” frente al nivel de activismo que ha de aplicar la FED.
Volví a leer un paper con la perspectiva que tiene Ben Bernanke, acerca de los objetivos y herramientas de la política monetaria en contextos de baja inflación, y ahora me explico como lo ha hecho poner colérico aun al moderado “maestro” de la diplomacia monetaria, don Alan Greenspan.

sábado, 10 de julio de 2010

Aversión al riesgo...

El mercado estadounidense sobrelleva un encadenamiento de afectados indicadores que no responden a las expectativas esperadas. Podemos mencionar entre ellos los pedidos de seguros de desempleo, la confianza del consumidor, y los gastos en construcción, además del irrebatible y aciago dato de empleo. Si se consolidara una atmósfera de malos fundamentos en el PBI, empleo e inflación, podría asegurarse la actual e insipiente aversión al riesgo que comienza a manifestarse. Corrieron dos semanas sucesivas de bajas en la cotización de acciones de EE.UU., antes de esta recuperación que sitúa el Dow Jones apenas encima de los 10 mil puntos. Hasta el 2 de Julio el índice S&P 500, cayo 8,5%. En el mismo periodo, la tasa del bono a 10 años bajó 26 puntos básicos-desde 3,24 hasta 2,98-, acumulando una baja de 85 puntos desde el cierre de Abril.
Cuando observamos Europa, y hacemos referencia a las bajas en la calificación de la deuda de Grecia y España en el bimestre Abril y Mayo, podemos ver que las pérdidas acumuladas ya recorren el 15%. Es importante destacar que todo esto acontece en medio de una caída en la tasa de interés de los Treasury Bonds, como consecuencia de la suba en sus cotizaciones. Es decir, suben los bonos, bajan las acciones; esto muestra como los inversores temen por la “economía privada” y se protegen comprando bonos del Tesoro (estado) No vemos señales de “alarma”, pero se observa una cierta prevención ante un presunto retroceso en la velocidad de crecimiento exhibido hasta el momento. Claramente los porcentajes de caída en las bolsas y las materias primas difieren de los experimentados entre Septiembre de 2008 y comienzos de 2009, a partir de la crisis financiera de EE.UU., y es interesante resaltar que los bonos y monedas de los países emergentes se muestran saludables, es auspicioso que esta vez no han sido afectados por esta insinuada aversión al riesgo que afecta a los países centrales. En general, cuando “estornudaba” un país rico, el mercado global se resfriaba y, comenzaban las turbulencias afectando los activos de los países emergentes que participaban de las desventajas. Si bien el riesgo financiero de los bonos emergentes remontó, lo hizo en dimensiones consistentes con la baja en la tasa de interés libre de riesgo que representan los bonos del Tesoro de EE.UU. Los spreads de los emergentes (EMBI) se expandieron de 315 a 340 bp. (diferencial de tasas de 3,15% paso a 3,40%) Por último, las cotizaciones de moneda a partir de “la tragedia griega”, también se mantuvieron en precios semejantes frente al dólar y, esto también hay que resaltarlo porque es muy positivo que sin intervención de los bancos centrales ni del FMI, no haya habido depreciaciones significativas. Siento que hay algo que esta cambiando y no se ve…

jueves, 15 de octubre de 2009

Apetito por el riesgo, dólar/euro

Pablito: ¿Por qué no para de caer el dólar en el mundo, -¿Que hago compro Euros?-
Como todos saben, ¿por qué?, es la pregunta más difícil de contestar. Podemos aproximarnos, como traté de hacerlo ayer. Las casas de cambio por San Martín, y las pantallas de Bloomberg o Thomson Reuters en los despachos nos muestran las cotizaciones, pero no nos dicen: -¿Por qué?- ni, -¿Cual es el motivo por el cual los compradores y vendedores hacen sus transacciones? -
Decía en el artículo de ayer que, los que se fugaron en manada al dólar y los Treasury Bonds a partir de la crisis de Lehman Brothers, comenzaron a regresar. A lo escrito ayer, también puedo agregar que los que debían dinero en dólares o importaban mercaderías y temieron una estampida, compraron billetes para cancelar sus deudas en nuestros países (emergentes). Uno de mis hijos me compartió acerca de la visita que hizo un conferencista económico a su empresa, quien les recomendó (a la gerencia y el directorio), que compren dólares y esperen. Si le hicieron caso, confío que no hayan permanecido demasiado tiempo en esa recomendación.
Es cierto que el apetito por el riesgo ha vuelto en todo el mundo y quienes se deshacen de títulos del Tesoro y dólares, ahora compran activos de riesgo en las bolsas de mercados emergentes. Podríamos pensar además que existen dudas acerca de la solvencia fiscal intertemporal de los EE.UU. en el mediano plazo, ya que Europa también tiene problemas y sin embargo el dólar cae frente al Euro.
La devaluación del dólar podría estar jugando un papel crucial para batallar-en parte-con el constante déficit de la balanza comercial estadounidense. Desde hace dos meses, el déficit se ha reducido considerablemente, debido a que las importaciones vienen cayendo a mayor velocidad que las exportaciones,-igual que sucedió en la Argentina-; solo que Argentina ha transitado desde “superávits altos”, a “superávits muy altos” y, EE.UU. lo hizo de “déficit muy altos” a “déficit altos”.
Si el ciclo económico cambia porque se consolida la recuperación de la economía global, en el caso argentino, pasaríamos de “muy altos superávits” a “altos superávits; pero en los EE UU podría suceder lo ya acaecido en el pasado, cuando durante el ciclo expansivo la cuenta corriente se inflama de déficit y, entonces sí; se convertiría en un problema peor, mucho más grave y tal vez cíclico-crónico.
La buena noticia sería que esta situación de disminución del déficit estadounidense fuera el preanuncio de un rebalanceo largamente esperado, donde EE UU ahorre más e importe menos, sin importar demasiado que u$s 1,50 equivalga a solo 1 Euro.