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miércoles, 5 de enero de 2022

LAS BUENAS NOTICIAS QUE NOS DEJA 2021

 


El Gobierno de Mauricio Macri fue un régimen de pésimos resultados económicos, baja calidad institucional y habitual desinterés por las mayorías populares; sin embargo los votos de la elección de medio tiempo favorecieron a la Alianza JxC, demostrando el éxito de la desculturización política 2015-2019.  La retórica de los macroeconomistas y los medios amigos siguen siendo fuertemente influyentes. El discurso del tándem describe al populismo  como una forma de gestionar las políticas públicas en función de las cuales el gobierno distribuye bienes y servicios en forma demagógica a los sectores populares para lograr apoyos electorales inmediatos. En octubre 2021  quedó demostrado que eso no sucede, simplemente porque es un poco más compleja la noción de populismo. 

Sin embargo prevalecieron los lectores del manual de economía de Stanley Fischer, Rudiger Dornbusch, Richard Schmalense (McGraw-Hill 1989), y sobretodo (Dornbusch y Edwards, 1991) un tanto demorados en conocer que el populismo es un fenómeno político. Los autores de aquel tiempo confundían populismo con “mala administración” o “inflación”. Según esa mirada la dictadura 1976-1983  fue populista y en cambio Evo Morales quien gobernó con baja inflación y equilibrio fiscal no fue populista (Casullo). Un disparate.

El año 2020 constituyó una tragedia económica y sanitaria a nivel mundial.  En 2021 pudimos presenciar el delicado manejo económico del Gobierno, que ha recuperado la actividad en magnitud ligeramente superior al derrumbe del nivel de actividad provocado por la pandemia. Pese a la mejoría del 10/11% del PBI en 2021(p) y con un consumo privado que se ubica por encima del que dejó el gobierno macrista, el mismo está por debajo del nivel previo a la crisis que terminó apelando a la consigna: “Espero que todo el país termine enamorado de Christine Lagarde” (Macri-2018)

Pero hay causas que explican la mala onda de las personas indocumentadas: los particulares que no pueden comprar dólares baratos para ir a Punta del Este, los empresarios que no consiguen pasar fácilmente pagos en dólares a $108, además es más difícil-no imposible-abusar del bolsillo de los argentinos, la bronca de la evidencia peronista (nunca un gobierno peronista se fue sin que crezca el PBI y se paguen las deudas) y, el terror de que las buenas noticias de la macroeconomía en 2021 sea el inicio que desemboque en la reelección del FDT. Todo esto sin contar que el elenco estable pronosticó un crecimiento del 4% del PBI. Un error de 4/5 veces el déficit fiscal primario, que tanto les preocupa. Las empresas trabajaron con un forecast de ventas 60% por debajo del potencial, por mal asesoramiento. (El forecast de ventas es la estimación y previsión de la demanda de bienes o servicios en un tiempo determinado. Con el uso de esta técnica, se intenta saber con mayor certeza qué va a pasar en el año con la finalidad de tomar decisiones más efectivas y alcanzar los objetivos deseados a priori). Las empresas que creyeron en los pronósticos de los pifiadores seriales perdieron negocios.

Los indicadores de noviembre y diciembre (p) insinúan que la economía extendió su recuperación en el último bimestre 2021, si bien corresponde explicar que se observa cierta dispersión secundaria en los ritmos de crecimientos sectoriales. Si se confirmaran las cifras provisorias del último bimestre, el PBI 2021 podría tocar 11%, dejando un arrastre estadístico para 2022 de unos 3%. La mejora de la demanda doméstica estaría alrededor de 15%, con el consumo privado creciendo alrededor de 12% y la inversión repuntando 36% anual. El superávit de la balanza comercial alcanzó los u$s 15.000 millones. Hay que señalar que la Argentina es uno de los países de mejor desempeño económico en la recuperación, a nivel regional.

Se acaba de anunciar un ajuste tarifario básico de los servicios públicos y otros privados; el tipo de cambio comienza a ajustarse por encima de la inflación-crawling peg- y; el déficit primario sigue bien controlado. La base monetaria creció en 2021 alrededor de 38% entre puntas, muy por debajo de la inflación.  El BCRA emitió para comprar dólares alrededor de 17 puntos y para asistir al Tesoro Nacional unos 21 puntos. Nada más. Se pudo esterilizar una parte colocando Leliq y Pases. Los factores contractivos de la base monetaria en 2021 fueron la venta de bonos por parte del BCRA contra pesos y la venta de divisas del Banco Central al Tesoro. Con el BCRA colocando deuda para esterilizar pesos y el sector público nacional absorbiendo fondos del sistema para tener su propio financiamiento, el crédito al sector privado en pesos creció alrededor de 45% en términos nominales. Los agregados monetarios crecieron menos que en 2020. Sin embargo la tasa de inflación tiende a acelerarse en diciembre por el bajo incremento de los precios minoristas en noviembre-de 2.5% mensual-, y en enero por los anuncios de correcciones que no tienen que ver con cuestiones monetarias. Los números provisorios para diciembre aseguran que creciendo –piso 10%-el PBI, la inflación estará entre 5 y 6 puntos por debajo de la que dejó Macri, cuando el PBI por el contrario, se desplomó 2.1% (y, sin pandemia en 2019).

Visiblemente,  2021 fue un año de recuperación económica enérgica con menor inflación que 2019. El dólar ilegal o “blue” en 15 meses perdió por goleada la batalla frente a las tasas de interés y otras opciones de inversión, contradiciendo a quienes pronosticaron entre $ 400 y $ 2.000.( https://www.lanacion.com.ar/economia/dolar/roberto-garcia-moritan-reconocio-su-error-al-vaticinar-un-dolar-poselectoral-a-400-pesos-exagere-un-nid21072021/), (https://elpaisdigital.com.ar/contenido/el-dlar-sombra-y-las-mentiras-de-cachanosky/31886)

Pese a las escasas reservas netas del BCRA, se siguen cancelando los compromisos contraídos en la era Macri, con mejor balance fiscal y monetario promedio (2016-2019) y sin desborde social. Es cierto que existía un mullido colchón tarifario del gobierno anterior y del “viva la Pepa” de servicios del sector privado. Por esa razón no existe inflación reprimida, sino más bien una mejor distribución de la carga, sobre todo, de las tarifas de los servicios públicos. La vista ahora debe estar puesta en el salario real y el empleo, aunque este último se viene recuperando.

Las negociaciones con el FMI siguen avanzando con honorabilidad. Los vencimientos  de  capital e intereses con el FMI son de u$s 4.000 millones en el primer trimestre 2022 y u$s 32.000 millones entre el segundo trimestre 2022 y 2023. Lo que exhibe la elocuente incongruencia de los fallidos acuerdos Macri-Dujovne-Lagarde, quienes pusieron al país en situación de no poder afrontar los pagos, ni con recursos propios, ni con colocaciones en el mercado voluntario del cual resultaron eyectados en enero de 2018. Recuerde que el actual gobierno renegoció exitosamente la deuda impagable contraída entre 2016-2017 con el sector financiero internacional privado. Lo cierto es que la reestructuración de la deuda, cuyo costo rebajó en u$s 37.000 millones de intereses, se cerró en el momento más crítico de la pandemia. El país se había caído del mundo en 2018 y al defaultear la deuda-reperfilamiento compulsivo-en pesos en 2019; había quedado sin la mínima chance de volver a colocar deuda en los mercados globales, con la posibilidad contingente de tampoco poder hacerlo en el mercado local. Recuerde que la reestructuración de deuda de 2001 se acordó alcanzando 95%, 8 años después del default, en lugar de los 8 meses que le tomó a Guzmán-sin caer en default-.

Con el cumplimiento estricto de los pagos de la deuda pública en dólares, las reservas internacionales brutas del BCRA siguen estando en los niveles 2020. Conmemoremos el dato, las exportaciones terminarían incrementándose en más de u$s 22.000 millones.

A los controles cambiarios que implementó Macri, se fueron asignando nuevas restricciones sobre el atesoramiento, la cancelación de deudas del sector privado y el pago de importaciones. Si bien la posición de reservas netas internacionales es escasa, una aceleración en el ritmo de corrección del tipo de cambio ira favoreciendo el tipo de cambio real. Si las exportaciones crecieron alrededor de 39%, y el saldo de la balanza comercial fue de u$s 15.000 millones, es obvio que la competitividad no está en riesgo, por el tipo de cambio.

En materia fiscal, el gobierno recibió de la administración anterior un déficit fiscal de alrededor de 1.2% a pesar de la extravagante contracción monetaria aplicada en 2019, pateando al déficit financiero proyectado para los años siguientes, -como dijimos antes-imposibles de financiar. Luego llego el COVID y el derrumbe de los ingresos fiscales en 2020, cuando ya en 2019 (con Macri) había caído un 11% en términos reales. Este año la moderación fiscal sorprendió al oficialismo y la oposición, en ese orden. En particular, el gasto primario se aceleró muy por debajo de las reales necesidades sociales. Tal como habíamos explicado acerca del cierre de la brecha fiscal, en 2021 la recaudación tributaria ascendió a 11 billones de pesos o 101.900 millones de dólares; 65.9% más que en 2020. En el peor de los casos 15% más alta en términos reales.

Decepcionando sortílegos y agoreros, nos ha ido bien en 2021, demos gracias a Dios porque el paracaídas se abrió providencialmente al cumplirse 5 años del salto al vacío.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

domingo, 10 de julio de 2016

La economia Argentina, giro al pragmatismo?


Como siempre sostengo, no se puede analizar un gobierno neoliberal, desde un marco teórico populista. No cometerá esa necedad, quien durante catorce años tuvo que repetir que no era académico analizar un gobierno populista, desde un marco teórico neoliberal.
El Gobierno de Macri decidió aplicar una política fiscal expansiva y una política monetaria menos contractiva, con el fin de reactivar el consumo y el nivel de actividad, como aconseja cualquier manual. Comienzan a acelerarse las obras públicas, se lanza el paquete jubilaciones y blanqueo para todos y todas, reintegro a provincias del 15% de coparticipación y se acelera el endeudamiento provincial para gastar sin restricciones. “El miedo no es sonso”. Como venían los acontecimientos era impensable la elección de medio tiempo, una ciudadanía descontenta con la economía, se expresa en la urnas.
GIRO AL PRAGMATISMO KEYNESIANO
Ya no habrá reformas estructurales para corregir los desbalances macroeconómicos, difícilmente hubiesen sido viables socialmente. Vuelven los estímulos a la demanda doméstica K (Keynes, Kirchner y Kicillof), antes que se genere un desastre similar al que provoco el ex presidente De la Rua. Esta evidencia de política contra cíclica en períodos recesivos, puede dar lugar a una mejora de la demanda, si se decide bajar la tasa de interés, en forma consistente. Por ahora lo que existe es una extraordinaria inconsistencia fiscal y monetaria, impensable en un gobierno de este perfil.
No había opción que empujar la demanda doméstica y la actividad. En medio de tremenda recesión, llega una política fiscal súper expansiva para apuntalar la demanda y el nivel de actividad con aumento del gasto público financiado con endeudamiento creciente y blanqueo, más una política monetaria un poco menos contractiva, por ahora. Para ello se volvió al mercado financiero internacional, y se retomó el contacto con el FMI. En este momento hay interés, porque hay que recolocar nueve billones de dólares en bonos soberanos con rendimientos negativos, con la necesidad de obtener retornos que “salven la ropa”, y esto llevará a los inversores a demandar bonos como los que la Argentina no para de emitir, pagando alrededor del 7%. El conflicto con los fondos buitres representó un CEPO al endeudamiento externo; resolverlo nos costo carísimo. No por los negocios que pudo haber en el medio. Me refiero a que el costo financiero a valor nominal o absoluto será mucho mayor que el ahorro por la imperceptible de la baja de tasas del nuevo endeudamiento.
El gobierno optó por apuntalar la gobernabilidad, decepcionando a economistas propios, sindicados y acólitos. Hubo mal diagnostico y mala praxis, subestimaron el impacto inflacionario y la caída del PBI del primer semestre. Ahora intentan estimular el consumo para llegar a la elección de 2017. Ciertamente aumentó la probabilidad de que la actividad deje de caer vertiginosamente, no digo que repunte hasta 2017, aunque crezca algo, será con más inflación que Kicillof.
La economía acumula tres trimestres consecutivos de descenso, la variación del segundo trimestre anualizado oscila alrededor de 8% de caída del PBI. En materia de consumo del segundo trimestre los números resultaron aun peores.  Año contra año el segundo trimestre de 2016 muestra caída sideral en el consumo:
CAME -8.5%, electrodomésticos -17.2%, ventas en supermercados -6.2%. La confianza del consumidor se resintió fuertemente según la amigable  Universidad Di Tella, quien dice que su índice cae de (60.4 el 15/11/15) a (42.7 junio/16).
Las entregas de cemento caen -19.1% en el segundo trimestre, el índice construya -18.7%,  mientras la industria de la construcción cae -5.8%. En 5 meses con 50% de devaluación las exportaciones prácticamente no crecieron, comparado con el mismo periodo de 2015. Solo las importaciones cayeron 1.000 millones de dólares, como consecuencia de la recesión y el mayor valor del dólar. Dicho sea de paso,  la calidad de las importaciones en su composición representan lo peor posible: caen bienes de capital e insumos, y suben bienes de consumos y vehículos.
En los primeros meses del año también se aceleró la tasa de inflación, la meta de 20/25% anunciada por Prat Gay para todo 2016, ya fue alcanzada al cierre del primer semestre.
Si López no hubiera ayudado, las cosas estarían muy difíciles para el Gobierno.
La recaudación de junio muestra una caída real en junio de  -14% con año contra año con una inflación de 44%. A nivel Gasto, a los subsidios sociales y la reactivación de la obra pública, hay que sumarles la reparación a los jubilados. Este aumento permanente del gasto previsional hará imposible cumplir con el objetivo oficial de terminar el 2019 con un déficit fiscal primario "cero". Al contrario, Macri podría terminar el mandato con mayor déficit fiscal que el de gobierno precedente, ya que para amigarse las provincias recibirán un torrente de dinero destinado a un mayor gasto. Además las provincias ya colocaron en el exterior casi u$s 5.000 millones y van por u$s 2. 000 millones más, en los próximos meses. Únicamente esta semana se colocó deuda en el exterior por u$s 4.000 millones, la Nación coloco u$s 2.750, Salta u$s 300 e YPF u$s 1.000.
Pero, - ¿el mercado internacional seguirá financiando el creciente déficit fiscal de la Argentina? - ¿A que relación deuda/PBI quiere llegar el Gobierno de Macri? -
INFLACIÓN Y ATRASO EL TIPO DE CAMBIO
Con una política pública más expansiva es baja la probabilidad que el Gobierno pueda cumplir con la meta de inflación para 2017 también se dificulta el cumplimiento de las metas inflacionarias de 2018 y 2019.
La política fiscal expansiva financiada con endeudamiento externo y el blanqueo puede aumentar la tendencia a la apreciación del peso. Un previsible sobreendeudamiento en dólares para financiar el alto déficit fiscal en pesos, aumenta la influencia a la apreciación del peso. El  tipo de cambio vuelve a estar retrasado, difícilmente haya crecimiento vía exportaciones. Traspolando a promedios históricos de 1960 y 1980, el dólar tiene que valer $ 20/21.
ENDEUDAMIENTO CRECIENTE
Un nivel de déficit como el actual combinado con tasas de interés altas como las que paga la Argentina podría en poco tiempo  producir situaciones de insolvencia externa. La sostenibilidad debe darse desde la diferencia a favor entre la tasa de crecimiento del PBI y la tasa de interés de la deuda pública. Tasas elevadas y crecimiento bajo son un cocktail explosivo, recuerde que la Argentina fue a default con 56 puntos de Deuda a PBI.

La confianza internacional del mundo financiero comenzará a bajar muy pronto, de hecho ya se reciben consultas sobre la elección legislativa de 2017. 

viernes, 3 de enero de 2014

El proyecto Nac&Pop

Detrás de cada una de las intervenciones de Capitanich y el gabinete de ministros, hay una razón de ser, es mantener y ampliar el proyecto (Nacional y Popular). Es cierto que de acuerdo a la teoría económica, la situación macroeconómica estaba plagada de inconsistencias. Pero es cierto también, que los diferentes enfoques de política económica, no consisten en la “aparente” discusión de la inconsistencia de los Fundamentals macroeconómicos, sino que siempre apuntan al resultado de una disputa política. Los antagonismos sociales no son relaciones objetivas, sino el límite de toda objetividad. La sociedad no es el equilibrio macroeconómico, no es nunca un orden objetivo, por eso en este proceso se construye “paso a paso”, en derredor de una imposibilidad final. Retomar la iniciativa política significa hacer la política económica nuevamente “masticable”. La Argentina no está frente a un “Rodrigazo”, ni “abanicando a un muerto”, ni en “híper inflación”. El deterioro de ciertas variables macroeconómicas no conforma ni lejanamente la dimensión de los desastres que se registraron en 1988/89 ó 2000/2001. En este contexto, es escasísima la posibilidad de una crisis en 2014, salvo que explote el mundo desarrollado o surjan torpezas para manejar los actuales problemas, las cosas están bajo control. Entonces, los eventuales inconvenientes como una aceleración de la tasa de inflación y/o de la brecha cambiaria, no deberían llevarnos a un deterioro de las expectativas de los agentes, ni a una reducción del gasto agregado ni del nivel de actividad.
Desde que Cristina Fernández de Kirchner cambió el gabinete, el gobierno se abocó a frenar la hemorragia de divisas y preparar el terreno para un nuevo acuerdo de precios que comienza el próximo lunes. Se demoro demasiado tiempo, para mi gusto. Los supermercados aumentan los precios todos los días, en las grandes superficies, 30 días son 30 años.
La caída de reservas que se había intensificado desde Septiembre, recién en la segunda quincena comenzó a controlarse. Entre el 1º de Septiembre y el 6 de Diciembre, el BCRA acumuló una disminución de u$s 6.200 millones; y se vio obligado a vender u$s 5.600 millones en el mercado oficial de cambios para abastecer el exceso de demanda. Pero el torbellino se calmó en la segunda semana de Diciembre, cuando el BCRA recuperó u$s 42 millones de reservas, gracias al ingreso de u$s 157 millones de las cerealeras, después de haber perdido u$s 322 millones en la primera semana de Diciembre y u$s 720 millones de promedio semanal, en las tres semanas previas. La venta de divisas disminuyó a u$s 200 millones en la segunda semana de Diciembre, cuando en las cuatro semanas anteriores había promediado u$s 525 millones semanales, hasta donde se, aun en la tercera semana de Diciembre el BCRA siguió comprando divisas.
Por predominio de las convicciones no existe voluntad política de corregir “de un saque” el tema del sector externo, tal cual lo haría un economista neoliberal. Esa metodología requiere eliminar el cepo cambiario y dejar flotar la moneda en el marco de un plan económico de estabilización, es por eso que el gobierno volvió a apelar al “paso a paso”, con medidas parciales –a veces con marchas y contramarchas- para aumentar la oferta de divisas y otras para frenar la demanda. “Paso a paso” que, si bien tienen efectos colaterales negativos y obligan a aplicar nuevos “paso a paso”, suelen dar resultado en el corto plazo. Es muy probable que disminuya el ritmo de caída del stock de reservas. El gobierno incluso, podría mantener estable el stock de reservas en torno de los u$s 30.000 millones, hasta alcanzar la mayor oferta de divisas por la cosecha de soja y maíz.

Decir que el gobierno-en economía-prefiere el camino del populismo a “lo que hacen los países supuestamente serios”, es una manera absurda de presentar un argumento; pues sugiere que el gobierno tiene dos opciones entre las que debería elegir.

sábado, 13 de julio de 2013

Cristina Fernandez de Kirchner es peronista

Hoy me decía un amigo que asumía que como el oficialismo había ganado por “semejante paliza” en 2011 (casi 55%), el gobierno mostraría una mejor disposición para avanzar en la construcción de consensos con la oposición. Lo cierto es que la oposición no es un partido político, y nunca le dio tregua; por otra parte el oficialismo, redobló la apuesta y aceleró la profundización de su modelo político y estilo. La criticada "lógica del conflicto y la confrontación" encarna la esencia misma de las reformas encaradas y la resistencia. “Conflicto”, no tiene porque ser una mala palabra. A comienzos del siglo XIX había en Europa un profundo conflicto entre liberalismo y democracia. El liberalismo era admisible para el mundo en general, aunque hablar de democracia era en extremo despectivo, como lo es actualmente hablar de populismo. En aquel tiempo la democracia se identificaba con el jacobinismo, o el gobierno de la turba. Fue necesario transitar conflictos y revoluciones durante todo el siglo XIX, para que se diera un compromiso estable entre liberalismo y democracia. En Latinoamérica aquel liberalismo europeo inteligente que aceptó la democracia, nunca existió. Las aspiraciones del pueblo latinoamericano nunca fueron viables a través de las políticas liberales, ni los liberales tampoco han sido liberales. Cada vez que las aspiraciones del pueblo comenzaban a convertirse en reclamos políticos, los supuestos liberales, apelaban al totalitarismo que albergaba enfoques económicos emparentados con el liberalismo, pero más bien conservadores y, claramente opositores a cualquier causa popular.
A través de la democracia, el peronismo simbolizó la alternativa frente a las dictaduras militares argentinas, que desdibujaron la visión demo-liberal, y aun los nacionalismos que hubo en algunas dictaduras. Hoy vemos en la región, gobiernos de centroizquierda, con ideología nacional y popular (como el peronismo), que no menosprecian las formas democráticas liberales.
En nuestros países, cada vez que asoma un riesgo para la democracia, nunca proviene de un proceso político popular, sino más bien, del desvío del falso liberalismo, conservador y autoritario.
Esta semana, la Presidenta de la Nación tuvo que aclarar que siempre fue peronista, porque quienes-literalmente la odian-le atribuyen etiquetas de "gobierno autoritario" o “socialista”, para invocar y exacerbar los sentimientos más reaccionarios de quienes todavía no soportan la democracia. También se hacen comparaciones antojadizas con otros países de la región, no desprovistas de una intencionalidad pecaminosa. Se aprovechan porque no todos los ciudadanos distinguen entre los populismos de Latinoamérica. Cada gobierno en la región, expresa distintas expresiones y grados de profundidad populista-que tampoco es una mala palabra-; y definitivamente, no son iguales. No se puede comparar la Argentina de Cristina peronista, con la Venezuela de Maduro socialista, es absurdo; cada experiencia tiene la perspectiva cultural de sus propias tradiciones e historia. Si el modelo venezolano en la Argentina es indeseable para un amplio sector de la sociedad, también vale la pena decir que es políticamente inviable, por lo cual no debería ser necesario refutar una hipótesis de futuro "a la bolivariana".
En la Argentina hay una sociedad que creó un perfil mas afín al de sociedades más desarrolladas, y está mucho mas estructurado. Cada país tiene sus propias carreteras en América Latina, aunque existan elementos comunes. Uruguay y Brasil con gobiernos de centro-izquierda, no han realizado cambios profundos, pero son populares. Brasil es cauteloso, tiene una experiencia histórica distinta, y es un país regionalizado, por eso en estos dias Dilma se encuentra articulando intereses diferentes, y no confrontando. Tratemos de profundizar nuestra educación política, para que los “picaros” no nos engañen, no todo es lo mismo, y peronismo-aunque con diferentes expresiones- hay uno solo.