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martes, 28 de enero de 2014

"GPS Peronista, recalculando" (DIARIO REGISTRADO Copyright)


La economía argentina finalizó 2013 con una notable tasa de crecimiento (más de 5%), como anticipé en el primer programa del año en “A 2 Voces”-TN,  www.youtube.com/watch?v=wViB9qZd6xY ; sin embargo no puede negarse que hubo una acumulación de desbalances que ya comienzan a ser atacados. Existen límites a la aceleración de los subsidios y la emisión para financiarlos, estos desequilibrios impactaron en mayor o menor medida sobre las expectativas, la inflación, el dólar blue, el déficit de balanza de pagos y la pérdida de reservas. Las distorsiones de precios relativos, especialmente la del tipo de cambio y los subsidios a los servicios públicos-no el nivel de gasto-, evidencian que el proyecto nacional y popular, necesita una actualización.

La designación de Capitanich y Kicillof generó expectativas favorables, pero es obvio que cuando un funcionario tiene que hacer cambios que no desea, suele ser durísimo (tuvo que devaluar y subir las tasas de interés). Hubo un intento de insistir con soluciones microeconómicas, pera retomar los equilibrios macroeconómicos, era ineludible, y sobretodo proyectar moderación monetaria y fiscal; para “tapar la boca” de quienes hacen de estas cuestiones una idolatría. Es muy difícil mantener el peso sobrevaluado, con restricción externa y caída de reservas. Los países suelen atender sus necesidades financieras colocando deuda en el mercado voluntario; pero la Argentina no logra retornar a los mercados a tasas de interés razonables, ni remotamente. Entramos en el año 14 sin poder colocar títulos-la ultima vez fue en Octubre de 2000-. A pesar que las necesidades de financiamiento del sector público son muy bajas-como las de Suecia y Suiza- (alrededor del 5% del PBI), el gobierno tiene limitadas fuentes de financiamiento. Emite moneda o toma créditos “intra sector publico”.

El proyecto nacional y popular, ha tenido como objetivo, aumentar las prestaciones del estado para mejorar la vida de nuestra sociedad, es por eso que el gasto público creció en relación al PBI, no hubo ningún error, como dicen. Pero la necesidad de cubrir el financiamiento fiscal con emisión- se agotó-aunque no explique el 100% del problema-. Apresurarse a exteriorizar el acuerdo de precios fue una ingenuidad-ahora es obvio-, incitó a los empresarios a subir los precios sin ningún tipo de disculpa. Para detener la disminución de reservas se acordaron inversiones con empresas petroleras, se estrenó la letra dólar link para que las exportadoras de cereales ingresen divisas, se subió el impuesto a los vehículos y al turismo, se estrecharon los cupos de importación y hasta las compras en el exterior por Internet; porque al pasar el tiempo, el control de cambios que se aplico al principio, con la intención de frenar la baja de las reservas, en el ultimo tramo estimulo el ascenso del “dólar blue” y la brecha. Luego para contener el “blue” se vendieron bonos dolarizados-contradiciendo la pesificación de la economía-con el fin de descomprimir la demanda de dólares y bajar el precio. Tengo que decirlo, el “blue” fue muy fogoneado por “todas las voces, todas”, Kicillof no dice nada que genere dudas, ni tampoco que no sepamos. La pregunta es, si ya sabemos lo que son capaces de hacer y podemos describir la historia.- ¿Cómo es que llegan a lograr birlarnos? –Ya sabemos que no estamos en 2001, la deuda externa y las necesidades de financiamiento son muy bajas, no veo recesión, y la cifra de desempleo es la menor de la década; eso si, los pagos de la deuda con reservas fueron muy altos. La semana pasada se aceleró la devaluación del peso, se decidió flexibilizar la compra de dólares para ahorro y disminuir (antes se aumentó) el anticipo del impuesto a las ganancias. Obviamente, quienes quieran comprar dólares deben justificar el origen de los pesos, además de coincidir el monto de dólares a adquirir con el nivel de ingresos de quien se presente en ventanilla. El dólar pasó en un lapso corto de $6 a $8, esto es 33% más. Es evidente que si bien-en su momento-se utilizó un ancla anti inflacionaria y se evitó una sangría de divisas-al principio de las restricciones-, estas medidas se suponían que eran para dar tiempo a que llegaran otras medidas que las reemplazaran, antes que disminuyeran las reservas, como sucedió. Financiar el gasto con emisión monetaria ya no podía seguir siendo una opción única, ahora ya no es discutible. Es necesario ayudar las expectativas-aunque no nos guste-, pero también hay que generar incentivos en el mercado financiero-si no pensamos nacionalizar la banca o los depósitos-. Con la actual Ley de Entidades Financieras (casi la rediviva 21.495 de descentralización de los depósitos y 21.526 reforma financiera de 1977, de la dictadura), no se puede pagar 0,10% anual a los depósitos en dólares, ni tasas de interés negativas en pesos, pretendiendo que los ahorristas continúen dentro del sistema, eso representa un nivel de inadvertencia extrema, recuerde que no tenemos acceso al ahorro externo. Si seguimos por esta “nueva senda”, necesitamos recuperar el ahorro interno y atraer capitales argentinos fugados al exterior, nunca ha habido semejante formación de activos externos. Estos son “los comportamientos del sistema en que vivimos”, y las reglas que el gobierno argentino-al que adhiero desde 2003- jamás se planteó abandonar. Hasta aquí, se ha logrado lo máximo posible en términos de gobernabilidad y justicia social-dentro del sistema-, en un país conservador, mal que nos pese.

viernes, 3 de enero de 2014

El proyecto Nac&Pop

Detrás de cada una de las intervenciones de Capitanich y el gabinete de ministros, hay una razón de ser, es mantener y ampliar el proyecto (Nacional y Popular). Es cierto que de acuerdo a la teoría económica, la situación macroeconómica estaba plagada de inconsistencias. Pero es cierto también, que los diferentes enfoques de política económica, no consisten en la “aparente” discusión de la inconsistencia de los Fundamentals macroeconómicos, sino que siempre apuntan al resultado de una disputa política. Los antagonismos sociales no son relaciones objetivas, sino el límite de toda objetividad. La sociedad no es el equilibrio macroeconómico, no es nunca un orden objetivo, por eso en este proceso se construye “paso a paso”, en derredor de una imposibilidad final. Retomar la iniciativa política significa hacer la política económica nuevamente “masticable”. La Argentina no está frente a un “Rodrigazo”, ni “abanicando a un muerto”, ni en “híper inflación”. El deterioro de ciertas variables macroeconómicas no conforma ni lejanamente la dimensión de los desastres que se registraron en 1988/89 ó 2000/2001. En este contexto, es escasísima la posibilidad de una crisis en 2014, salvo que explote el mundo desarrollado o surjan torpezas para manejar los actuales problemas, las cosas están bajo control. Entonces, los eventuales inconvenientes como una aceleración de la tasa de inflación y/o de la brecha cambiaria, no deberían llevarnos a un deterioro de las expectativas de los agentes, ni a una reducción del gasto agregado ni del nivel de actividad.
Desde que Cristina Fernández de Kirchner cambió el gabinete, el gobierno se abocó a frenar la hemorragia de divisas y preparar el terreno para un nuevo acuerdo de precios que comienza el próximo lunes. Se demoro demasiado tiempo, para mi gusto. Los supermercados aumentan los precios todos los días, en las grandes superficies, 30 días son 30 años.
La caída de reservas que se había intensificado desde Septiembre, recién en la segunda quincena comenzó a controlarse. Entre el 1º de Septiembre y el 6 de Diciembre, el BCRA acumuló una disminución de u$s 6.200 millones; y se vio obligado a vender u$s 5.600 millones en el mercado oficial de cambios para abastecer el exceso de demanda. Pero el torbellino se calmó en la segunda semana de Diciembre, cuando el BCRA recuperó u$s 42 millones de reservas, gracias al ingreso de u$s 157 millones de las cerealeras, después de haber perdido u$s 322 millones en la primera semana de Diciembre y u$s 720 millones de promedio semanal, en las tres semanas previas. La venta de divisas disminuyó a u$s 200 millones en la segunda semana de Diciembre, cuando en las cuatro semanas anteriores había promediado u$s 525 millones semanales, hasta donde se, aun en la tercera semana de Diciembre el BCRA siguió comprando divisas.
Por predominio de las convicciones no existe voluntad política de corregir “de un saque” el tema del sector externo, tal cual lo haría un economista neoliberal. Esa metodología requiere eliminar el cepo cambiario y dejar flotar la moneda en el marco de un plan económico de estabilización, es por eso que el gobierno volvió a apelar al “paso a paso”, con medidas parciales –a veces con marchas y contramarchas- para aumentar la oferta de divisas y otras para frenar la demanda. “Paso a paso” que, si bien tienen efectos colaterales negativos y obligan a aplicar nuevos “paso a paso”, suelen dar resultado en el corto plazo. Es muy probable que disminuya el ritmo de caída del stock de reservas. El gobierno incluso, podría mantener estable el stock de reservas en torno de los u$s 30.000 millones, hasta alcanzar la mayor oferta de divisas por la cosecha de soja y maíz.

Decir que el gobierno-en economía-prefiere el camino del populismo a “lo que hacen los países supuestamente serios”, es una manera absurda de presentar un argumento; pues sugiere que el gobierno tiene dos opciones entre las que debería elegir.