Es indudable que Sudamérica es la zona de mayores reservas de elementos fundamentales para satisfacer las necesidades humanas: alimentos, agua, energía y materia prima en general. Otras zonas del mundo han agotado sus posibilidades de producción alimenticia y de provisión de materias primas, o no son aptas para la producción de estos factores fundamentales. Llevamos una ventaja inicial, pero precisamente es esta circunstancia favorable la que constituye nuestro mayor desafío. Nunca han faltado antes intentos para agrupar esta zona del continente en una unión de países; pero hasta la constitución del Unasur, debemos reconocer que nunca se había logrado un progreso político de tamaña magnitud. Inclusive durante la década pasada, nuestros países habían vivido respondiendo a las decisiones que tomaban los países centrales con respecto a nosotros, pero lo hacíamos por no tener una unidad como la actual, que nos pudiera conducir a un puerto seguro. No estoy pensando en que Sudamérica vaya a imponer objetivos extra continentales a las potencias en los próximos tiempos, pero si pudiera permanecer en este espíritu de “hacer lo que le conviene a nuestra región”, como en los últimos años, posiblemente podría usufructuar no solo de los logros alcanzados, sino de un potencial aun inexplorado pero previsiblemente extraordinario. Perón, Vargas e Ibáñez estuvieron en esta idea de unir nuestros países y realizar la alianza tan pronto estuvieran en el gobierno (años 40/50). Varias décadas mas tarde, los esfuerzos de los patrocinantes del Consenso de Washington hicieron titubear a un empresariado que se vio tentado aun a dejar atrás los avances realizados durante los primeros años del Mercosur. En los 90’ una clase política timorata y poco virtuosa, fue funcional a ese tipo de modelo que se había asimilado en muchos de nuestros países. Pero esto no es nuevo, como mencionaba anteriormente, desde Perón, Vargas e Ibáñez, o aun antes; desde los albores de los países latinoamericanos, la influencia europea y norteamericana ha perjudicado primeramente la cultura, y como consecuencia la integración política, económica y social de nuestros países. Hubo antes períodos históricos como el presente, en los que domino la necesidad de acercar nuestros proyectos nacionales, ampliando los negocios regionales. No obstante el repaso de los esfuerzos realizados nos sugiere la necesidad urgente de construir una “identificación regional”, que conceda que se sellen aquellas herencias ilustres, con esta efectiva oportunidad histórica.
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viernes, 6 de abril de 2012
#EsoEsUnaMentira
Es indudable que Sudamérica es la zona de mayores reservas de elementos fundamentales para satisfacer las necesidades humanas: alimentos, agua, energía y materia prima en general. Otras zonas del mundo han agotado sus posibilidades de producción alimenticia y de provisión de materias primas, o no son aptas para la producción de estos factores fundamentales. Llevamos una ventaja inicial, pero precisamente es esta circunstancia favorable la que constituye nuestro mayor desafío. Nunca han faltado antes intentos para agrupar esta zona del continente en una unión de países; pero hasta la constitución del Unasur, debemos reconocer que nunca se había logrado un progreso político de tamaña magnitud. Inclusive durante la década pasada, nuestros países habían vivido respondiendo a las decisiones que tomaban los países centrales con respecto a nosotros, pero lo hacíamos por no tener una unidad como la actual, que nos pudiera conducir a un puerto seguro. No estoy pensando en que Sudamérica vaya a imponer objetivos extra continentales a las potencias en los próximos tiempos, pero si pudiera permanecer en este espíritu de “hacer lo que le conviene a nuestra región”, como en los últimos años, posiblemente podría usufructuar no solo de los logros alcanzados, sino de un potencial aun inexplorado pero previsiblemente extraordinario. Perón, Vargas e Ibáñez estuvieron en esta idea de unir nuestros países y realizar la alianza tan pronto estuvieran en el gobierno (años 40/50). Varias décadas mas tarde, los esfuerzos de los patrocinantes del Consenso de Washington hicieron titubear a un empresariado que se vio tentado aun a dejar atrás los avances realizados durante los primeros años del Mercosur. En los 90’ una clase política timorata y poco virtuosa, fue funcional a ese tipo de modelo que se había asimilado en muchos de nuestros países. Pero esto no es nuevo, como mencionaba anteriormente, desde Perón, Vargas e Ibáñez, o aun antes; desde los albores de los países latinoamericanos, la influencia europea y norteamericana ha perjudicado primeramente la cultura, y como consecuencia la integración política, económica y social de nuestros países. Hubo antes períodos históricos como el presente, en los que domino la necesidad de acercar nuestros proyectos nacionales, ampliando los negocios regionales. No obstante el repaso de los esfuerzos realizados nos sugiere la necesidad urgente de construir una “identificación regional”, que conceda que se sellen aquellas herencias ilustres, con esta efectiva oportunidad histórica.
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Pablo Tigani
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domingo, 18 de marzo de 2012
#Paises y alumnos decepcionados
Europa en crisis; las
manifestaciones sociales de España, Grecia, Inglaterra y Francia no se muestran
en la prensa local. Medio Oriente y África del Norte se desgarran. En los
últimos 10 años la Argentina fue a contramano del FMI y los consejos de los economistas
y comunicadores globales. Sin embargo en el país, abundan ejemplos de inversión
productiva (se duplico la relación inversiones/PBI), el comercio exterior se ha
triplicado. Sin duda, los incentivos necesarios eran el desarrollo de un “mercado
interno” mediante mejores salarios y menor desocupación, en forma consistente
con la búsqueda de beneficios empresarios-ganancias empresarias record de la historia
argentina-, todos factores clave de un sentido común que explica la duplicación
del PBI en 9 años.
Por fin se dio el enfoque de
preocupación por un bienestar mas generalizado. No es que se haya conseguido la
distribución más equitativa del mundo, pero los avances están en esa dirección,
son aritméticos. Para impugnación de los líderes de la izquierda más caprichosa
o los populismos de derecha, quedo demostrado que se pueden resolver muchos problemas
económicos con voluntad política (como la asignación universal por hijo y las
jubilaciones), ignorando las recetas estándares. De todos modos el dispositivo
neo liberal sigue desconociendo todo progreso; pretende y desea que, a la corta
o a la larga, la “teoría económica”-neo clásica-termine pasando factura, así podrían
revindicarse ciertos economistas frente sus decepcionados clientes.El giro hacia la profundización del modelo en la Argentina se produce de acuerdo a lo prometido en campaña por la presidente, que voto el 54% del padrón electoral. Le duele a los abrumados precursores del mundo globalizado (Obama le dijo a Sarkozy: tenemos que mirar lo que hizo Argentina) que las economías emergentes tengan la correlación de 1/3 (deuda/PBI) comparado con el G7 (EE.UU., Inglaterra, Francia, Italia, Alemania, Canadá y Japón). El mundo emergente crece 3 veces más rápido que el desarrollado, nunca antes el mundo había experimentado tal situación; los países emergentes explican el 75% de la tasa de crecimiento mundial. Argentina hace todo lo posible por consolidar los logros, tomando decisiones no compartidas por el elenco CAM*, saliendo a desmentir sus pronósticos agoreros; pero ganándoles una y otra vez por 9 años consecutivos. Todos los resultados desautorizan los espantosos auspicios (CAM*). El discurso neo clásico le dice adiós al establecido convencionalismo del pensamiento único que duro más de 20 años. Un discurso impuesto (traído de finales del siglo XIX) con componentes como el individualismo egoísta, y el milagro que acabaría generando beneficios colectivos, que nunca se registraron. La idea de un mundo en forma de mercado infinito en permanente expansión es una utopia; la necesidad de una libertad incondicional, entendida como la más absoluta ausencia de regulaciones fermentó la imaginación de los cerebros más brillantes, egresados de las universidades mas cuestionadas del mundo (éticamente hoy). Los conceptos de: “soberanía política”, “independencia económica” y “justicia social” fueron al altar del holocausto para expiar a un estado demonizado. Argentina se había convertido en un país rendido a “los dioses de la competencia y la productividad”, llevado por su liderazgo quien ejerció la más despótica deshumanización. Asombrosamente la multifacética consideración del conflicto y la lucha se convirtió en la única salida. Se abrió paso un populismo de masas (clase media alta-baja, pobres; todos indignados).
Hoy la historia se repite en Europa, Medio Oriente y África del Norte; regiones que se encaminan a un escenario de dificultades económicas con conflictos sociales y tensiones políticas.
Si a la luz de los resultados, la teoria ha comenzado a cuestionarse en tantos países diferentes, y si en las universidades “cool” se reciben reclamos de alumnos decepcionados; yo creo que ha hecho bien la Argentina en anticiparse y dejar de lado la utopia de algunos y las mentiras de otros.
*Confrontación Al Modelo
Publicado por
Pablo Tigani
en
22:43
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