El mecanismo de asistencia financiera está dirigido a proteger de manera especial a Irlanda, Portugal, España e Italia, que la semana pasada habían visto cómo el costo de su deuda soberana se disparaba sin pausa. La tasa de interés de los bonos a 10 años de Portugal se elevó hasta el 6,26%, lo que supone un diferencial respecto al bono alemán que es el que se utiliza de referencia, del 3,49%. El costo de los bonos se ha incrementado también en Irlanda (5,95%); España (4,44%); Italia (4,30%) y Reino Unido (3,88%). Grecia recibió una ayuda que le permitirá disponer de hasta 110.000 millones de Euros en los próximos años a un tipo de interés del 5%. Diez días atrás, la tasa de interés de la deuda griega estaba en 12,5% a pesar de la ayuda recibida. El Euro hoy cayó a 1,26 dólares desde 1,329 dólares en la segunda semana de Mayo, y se ha devaluado un 16% desde finales de Noviembre.
Lo cierto es que el acuerdo pretende evitar que la crisis de Grecia se repita en otros países europeos y termine en catástrofe, para fortalecer la coordinación económica de la zona Euro, y para endurecer las sanciones a los países que no cumplan el pacto de estabilidad y crecimiento (actualmente 20 de 27 países). Reino Unido y Suecia, no están en la zona Euro, por eso no participarán en el rescate, aunque hicieron duras declaraciones, mencionando que sus contribuyentes y jubilados no tenían porque ser solidarios con los problemas de los ciudadanos griegos. En mi impresión, Alemania y Francia están ganado tiempo para ver como se sacan de encima a los países con inconsistencias manifiestas para compartir una zona monetaria de privilegio.
Por el momento, quienes quieren permanecer, comienzan con las pautas de la Unión Europea. España ha cedido a las presiones y ha desplegado una batería de medidas archiconocidas-bajar empleados públicos, tocar a jubilados y pensionados y desocupados. La frase del “marketing del ajuste español” ya se acuño: “un esfuerzo colectivo, equitativo y justificado”. Con este envoltorio, el socialista Zapatero ha dado a conocer el paquete, sometido a la lógica del conservadurismo más ortodoxo, y ha descargado la corrección hacia los sectores más débiles. Nada de lo que se esperaba ha sido anunciado, como el impuesto al patrimonio o el de sociedades, no hay reforma fiscal a las rentas, ni nada que involucre a los bancos…lo veo difícil, no deberíamos descartar ningún escenario de movilización “a la griega”.
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