miércoles, 9 de junio de 2021

MEJORA DE INDICADORES MACRO Y LAS VACUNAS. LA REGIÓN ESTA EN LLAMAS

 




Llegaron los primeros 300 litros del componente activo para fabricar la Sputnik V y, mientras avanza el acuerdo con el FMI, la industria superó en 4.1% los niveles de actividad pre pandemia, el BCRA sigue comprando dólares (proyectando 6 mil millones de dólares en menos de 6 meses), cae el riesgo país debajo de los 1500 basis points, suben los bonos argentinos en dólares y los progresos incrementales. Ya en 2020 dos tercios de las necesidades  de dólares se cubrieron con  reservas, alrededor de u$s 6.300 millones, el  excedente de demanda de  dólares del sector privado se  financió con ventas de  reservas del BCRA, -alrededor de u$s4.200 millones-y, asimismo  no se quitó el ojo del cumplimiento de los pagos de la  deuda pública.

Los  pagos al FMI de septiembre y diciembre están siendo tratados en forma circunspecta y laboriosa por Martin Guzmán. Postergando los pagos de capital con el Club de  Paris y el FMI más otros desembolsos de organismos para refinanciar la totalidad de los  vencimientos, las reservas seguirán creciendo. A todo esto hay que sumarle más de u$s 4.300 millones de Derechos Especiales de Giro.

El mercado de cambios oficial está más despejado por el  aumento de la oferta de divisas, con lo cual el BCRA compra el superávit  comercial cambiario. Con eso alcanza para  pagar los vencimientos de deuda en dólares del Tesoro, para financiar  obligaciones del sector privado y comprar títulos con reservas  internacionales.

El equipo económico está enfocado en la coyuntura-como corresponde en un escenario VICA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad)-. El equipo de Guzmán actúa con gran profesionalismo y academicismo, tomando en cuenta los  límites que imponen las restricciones fiscales y monetarias. Esta hetero-ortodoxia viene siendo extremadamente más prudente que la ortodoxia extrema que le antecedía. Pero ahora llega el tiempo de volver a cambiar. El Gobierno aplicara controles y  regulaciones por la suba de los precios internacionales y locales. Es que la Argentina tiene un enfoque que obedece a los nuevos equilibrios, hasta el momento viene aplicando hetero-ortodoxia para corregir y estabilizar la macroeconomía. Pero claramente ha desistido de los planes de estabilización del antiguo FMI de Christine Lagarde, con el objeto de discontinuar el fracaso  económico y la estanflación en que quedó sumida la Argentina en 2019. El largo plazo post pandemia es una quimera en todo el mundo. Probablemente con un  equipo economico como el actual, el PBI potencial de la Argentina crecerá y saldrá de los problembocaas de oferta que incentivaron la desinversión productiva y están impulsando la inflación.

Los problemas estructurales ya no se resuelven con más Consenso de Washington, en ninguna parte del mundo. Hay que  repasar la visión del Presidente Joseph Biden, líder de la primera potencia del mundo libre. Ciertos exponentes del pensamiento único, deben hacer un esfuerzo intelectual y dejar atrás sus posiciones dogmaticas que no fueron confirmadas con evidencias empíricas como lo requería Milton Friedman: “si los supuestos no se verifican no hay validación teórica”.

Los programas de estudio no han contemplado el entendimiento del marco teórico keynesiano para salir de una crisis. No se trata de “Boca River o Libertad y Comunismo”, esas escenificaciones de café, carecen de rigor académico. Lord John Maynard Keynes ha sido el exponente más lúcido de la macroeconomía moderna, su enfoque teórico salvó al capitalismo cuando Europa marchaba al socialismo. Ya se había roto el primer eslabón según el marxismo (URSS), Inglaterra, Alemania, Francia e Italia lo podían seguir, porque la izquierda y el anarquismo crecían en forma vertiginosa. Alguien dijo, solo era cuestión de tiempo. Hoy Latinoamérica está en llamas volviendo al progresismo estadounidense más por necesidad que por virtud. Pero es el rumbo.

El Consejo de Asesores Económicos de Joseph Biden exterminó las políticas ortodoxas, reivindicó la inversión pública y el rol del Estado como instrumentos fundamentales para promover el crecimiento económico, el empleo y una distribución del ingreso y la riqueza más justa. Creado en la posguerra-durante la presidencia de Harry Truman, el Consejo Económico tiene la misión de asesorar al Presidente en forma racional en la formulación de la política económica, nacional e internacional. Según la definición oficial, el Consejo basa sus recomendaciones y análisis sobre la investigación económica y la evidencia empírica, utilizando los mejores datos disponibles para apoyar al Presidente en la fijación de la política económica del país. Pero no solo es EE.UU. Las principales economías del mundo llegaron a un acuerdo para implantar un impuesto mínimo global a las empresas multinacionales. Los ministros de Finanzas del grupo G7, acordaron luchar contra la evasión fiscal a través de medidas para que las empresas paguen en los países donde hacen negocios. También acordaron una tasa impositiva corporativa mínima global que será, en principio, del 15%. El acuerdo alcanzado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón ejercerá presión sobre otros países para que sigan su ejemplo.

 

Después de la peor recesión global en décadas, ha quedado descubierta la inequidad fiscal y la desigualdad. Las diferencias del proceso de arribo de vacunas donde 11 países recibieron el 90% de los envíos no merecen mayores comentarios. Por otra parte la capacidad de sostener estímulos y apoyar la recuperación de las economías es diferente en grado sumo entre desarrollados y emergentes.

Necesitamos contextualizar.

El riesgo de profundización de la conflictividad social que venimos observando en Chile, Colombia y Perú, puede desbordar la ya ardiente zona Andina. La pandemia mundial está demostrando que el marco teórico político y economico hegemónico  del mundo no está pudiendo resolver las  demandas de la sociedad global.

En la Argentina donde el número de  contagios ascendió y los  fallecimientos por Covid-19 superaron todas las marcas anteriores, no es posible ignorar  los problemas sociales. Tenemos una historia. América Latina toda parece vivir más intensamente la crisis global, que coincide con su estancamiento económico y sus decepcionantes indicadores sociales. Las crisis en Chile, Colombia y Perú se dan en países con éxito en términos de tasas de inflación y crecimiento. La protesta que ha enfrentado Chile durante 18 meses fue moderada por el timing de la pandemia. Un conejo de la galera que le cayó al Gobierno de Piñera que estaba tambaleando. El problema economico-social devino político en Chile, la derecha fracasó en obtener un tercio de los constituyentes para poder vetar reformas constitucionales y la primera vuelta de la elección presidencial es más que aleatoria. La propensión a la izquierda crece. Al cierre de esta edición Pedro Castillo, maestro socialista llevaba la delantera. Colombia sufre las protestas violentas más importantes de las  últimas décadas (la guerrilla lleva más de 70 años, los paramilitares y los carteles del narcotráfico casi el mismo tiempo). Por más que sean citados por argentinos, nadie que defiende esas economías quiere vivir como se vive en esos países.

En la Argentina el Senado aprobó el proyecto para destinar al gasto social el  dinero de los derechos especiales de giro del FMI. La “proclama” del 25 de mayo firmada por alrededor de 2.000 dirigentes políticos y sociales, académicos, profesionales; tiene un claro mensaje: en medio de la pandemia: “los recursos son escasos y deben destinarse al gasto social”. Los indicadores sociales muestran un fuerte deterioro en 2020, profundizando la caída anterior 2015-2019 donde el PBI per cápita cayó 11% (Sturzenegger). Los datos del INDEC para el último cuatrimestre de 2020 arrojan  una pobreza infantil que alcanza al 62,9%.

La historia nos muestra la inviabilidad de encarar un ajuste

Los fenómenos que vienen sucediendo en Chile, Colombia y Perú, no son episodios aislados ni desconocidos. La Argentina en 1998, asumió el papel de “mejor alumno del FMI”, no resguardando sus intereses nacionales, y adaptando sus políticas a los nuevos requerimientos del Consenso de Washington, una década antes de ingresar en el mayor default de la historia mundial, en diciembre de 2001.

Los estallidos sociales con violencia tampoco son un hecho nuevo en América Latina. Nombres como el “Bogotazo” o el “Caracazo”, la revuelta popular que estalló en Caracas de 1989, momento en el que la protesta se convirtió en uno de los aspectos más característicos de la vida cotidiana en la capital de Venezuela son recordados como sucesos de fuerte conflicto político y social.

En la historia argentina son varios los episodios de conflictos y violencia social que han marcado hitos: la “Semana Trágica” primero. Medio siglo después, la expansión del movimiento político juvenil de la década del sesenta, el comienzo de la lucha armada, que se prolongo durante la década del setenta. La represión dura de 1969 durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, el “Cordobazo”, un hito y en alguna medida el inicio de la década más violenta de la Argentina. Luego el régimen instaurado en 1976 cuando que apunto a la desmovilización social y no hizo más que impulsarla de cara al futuro.

Retomando la línea de los estallidos, en 1989, ocurren los saqueos generados por la hiperinflación en Diciembre de 2001, pasada más de una década, afectaron nuevamente a la sociedad argentina.

Malo para la clase media

En 2001 la limitación del uso del efectivo, acentuaba la impotencia de las clases medias que ambicionaban comprar dólares para cubrirse de las contingencias futuras, y agravaba la insuficiencia alimentaria de los marginados, fue así que se ponía en marcha el cacerolazo. Entre el 13 y el 20 de diciembre de 2001, tuvieron lugar 461 saqueos, con un fenómeno que en magnitud supero al de 1989, pero que comparado, el desempleo era más del doble y la violencia social y la delincuencia se habían incrementado considerablemente, con lo cual la situación se fue haciendo más delicada. El ex Presidente De la Rúa decretó el estado de sitio.

Las condiciones socio-económicas fueron la causa principal del fenómeno de los movimientos sociales, que junto a la oposición oficialista, aceleró el proceso de deterioro del gobierno del ex presidente De la Rúa. Cuando la crisis se espiralizó; Domingo Cavallo diseñaba y anunciaba el famoso “corralito” bancario, y tras dos semanas de “corralito”,  con el efectivo retenido, comenzaron los saqueos y la desesperación. Estalló la violencia, que termino con 39 muertos; Fernando De la Rúa renunció y se fue en el ya célebre helicóptero presidencial.

Con las evidencias históricas y el actual momento regional y local descripto, proponer la contracción del gasto para pagar deuda, en lugar de expandirlo y reestructurar pasivos a largo plazo, violaría  cualquier manual de crisis y, en medio de la pandemia sería verdaderamente un disparate que este Gobierno no parece procurar.

(*) Profesor de Posgrado UBA y universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani en Twitter

 

 

A 20 AÑOS DE LA CRISIS 2001



Los fenómenos que vienen sucediendo en Chile, Colombia y Perú, no son episodios aislados ni desconocidos. Los estallidos sociales con violencia tampoco fueron un hecho nuevo en América Latina, en 2001. Nombres como el “Bogotazo” o el “Caracazo”, la revuelta popular que estalló en Caracas de 1989, momento en el que la protesta se convirtió en uno de los aspectos más característicos de la vida cotidiana en la capital de Venezuela – y que contribuyó a crear las condiciones políticas que llevaron a Hugo Chávez al poder en Venezuela- son recordados como sucesos de fuerte conflicto político y social.

En la historia argentina son varios los episodios de conflictos y violencia social que han marcado hitos. En el verano de 1919, tuvo lugar la llamada “Semana Trágica”. Durante los años de la Primera Guerra Mundial comienza uno de los periodos huelguísticos más importantes de la historia argentina. Este alcanza en 1919 el número de huelguistas y de huelgas más elevados en los cuarenta años del siglo, afectando casi el ochenta por ciento de la población obrera de Buenos Aires. La ola de huelgas coincidió con un periodo de aumento del costo de vida y una disminución del salario real, que alcanzaba, en ese mismo periodo, el índice más bajo registrado entre 1900 y 1940. Hipólito Yrigoyen-presidente popular-promediaba su primer gobierno, cuando tienen lugar en la Capital Federal huelgas que se prolongan, represión policial con víctimas, violencia y nueva represión en el sepelio de militantes obreros caídos y un encadenamiento de hechos violentos en los cuales la protesta obrera y la militancia anarquista convergieron para generar una situación de desborde, en la cual fueron tomadas comisarías y edificios públicos. La magnitud de la conmoción social de enero de 1919, dejaría profundas huellas en la memoria popular, y en las diferentes clases de la sociedad argentina. Haría su aparición, una literatura de carácter social[1].

Medio siglo después, la expansión del movimiento político juvenil durante la década del sesenta fue parte del proceso de cambio, el comienzo de la lucha armada, los primeros conjuntos de rock nacional, signos de la emergencia cultural y política de la juventud como sujeto activo y como destinatario de mensajes especialmente dirigida a ella[2]. Todo esto se prolongo durante la década del setenta. Pero hubo un pico en la represión dura de 1969 durante el gobierno de facto del General Juan Carlos Onganía, donde tuvieron lugar en Córdoba los hechos de violencia que fueron conocidos como el “Cordobazo”. El “Cordobazo” marcó un hito y en alguna medida fue el inicio de la década más violenta de la Argentina que fueron los años setenta. Luego de un breve periodo democrático, el régimen instaurado en 1976 intentaría inmovilizar las posibilidades de protesta social, e imprimir un carácter técnico a su gestión. Así se clausuraron muchos canales de participación popular y se apuntaba a la desmovilización social mediante la represión[3].

Retomando la línea de los estallidos, en 1989, ocurren los saqueos generados por la hiperinflación. Fue un hecho de génesis predominantemente social, con menos ingredientes políticos e ideológicos que los anteriores y que responden a una nueva realidad social que es la existencia de un segmento importante de personas que están fuera del sistema formal y que son trabajadores en negro y subocupados, que en la vorágine de la hiperinflación quedan fuera de la posibilidad de consumir alimentos. Entre el 16 de mayo y el 9 de julio, hubo 676 saqueos a lo largo de un período de 52 días. Alfonsín dicta el estado de sitio sin convocar a las Fuerzas Armadas y el orden recién se restablece cuando asume Menem, cinco meses antes de la fecha prevista. Los saqueos se repiten con menor intensidad a comienzos de 1990 (se realizan 95) durante la hiperinflación que se produce al comienzo del gobierno de Menem.

Diciembre de 2001

En Diciembre de 2001, pasada más de una década, los saqueos afectaron nuevamente a la sociedad argentina. La restricción a los depósitos generaba una drástica caída de los ingresos del 60% de la población que estaba fuera del sistema formal, en esos momentos el desempleo llegaba al 20%, siendo el récord histórico, luego que el país sufriera tres años y medio de recesión. La limitación del uso del efectivo, acentuaba la impotencia de las clases medias que ambicionaban comprar dólares para cubrirse de las contingencias futuras, y agravaba la insuficiencia alimentaria de los marginados, fue así que se ponía en marcha el cacerolazo[4].

Entre el 13 y el 20 de diciembre de 2001, tuvieron lugar 461 saqueos, con un fenómeno que en magnitud supero al de 1989, pero que comparado, el desempleo era más del doble y la violencia social y la delincuencia se habían incrementado considerablemente, con lo cual la situación se fue haciendo más delicada. El ex Presidente De la Rúa decretó el estado de sitio.

Los movimientos sociales que comenzaron a tener trascendencia en la década del noventa en la argentina fueron variados[5], pero empezaron con los denominados “piqueteros”, que enfrentaron la enajenación de YPF[6], por parte del gobierno del ex presidente Carlos Saúl Menem. Poco a poco se fueron sumando los movimientos de trabajadores de empresas en quiebra, organizaciones de desocupados y asambleas barriales, otros espacios como los grupos de trueque, quienes reemplazaron las operaciones de compra-venta de transacción monetaria y en algunos casos, mas tarde se convirtieron en cooperativas de trabajo.
En el origen, la gran mayoría de las organizaciones sociales estuvieron originadas en el desempleo estructural de larga duración que promedio los dos dígitos, durante toda la década de los años noventa,  teniendo en cuenta que nunca descendió de 10% en el Gran Buenos Aires (GBA) y diversas localidades del interior del país.

Las condiciones socio-económicas fueron la causa principal del fenómeno de los movimientos sociales, que junto a la oposición oficialista, acelero el proceso de deterioro del gobierno del ex presidente De la Rúa, periodo en el cual finaliza más de una década de aplicación de políticas neoliberales[7].

La crisis se espiralizó: Domingo Cavallo diseñaba y anunciaba el famoso “corralito” bancario, que implicaba un congelamiento de depósitos por 90 días. Argentina lograba cubrir sus vencimientos de deuda el 14 de diciembre, pero el gatillo de la crisis era social: tras dos semanas de “corralito”, y con el efectivo retenido, comenzaron los saqueos y la desesperación. Estallo la violencia y el estado de sitio. Fernando De la Rúa renunció y se fue en el ya célebre helicóptero presidencial dejando tras de sí, un país en llamas.

 

 



[1] Reyna Almendos, Hacia la anarquía. Examen de la política radical, 1919; Villalobos Domínguez, Evitemos la guerra social, Buenos Aires, Editorial: Tor 1919; Gancedo A, Justicia social. Hacia la paz. Buenos Aires, Imprenta Rinaldi, 1920; Magia Floreal, Enero rojo, semana negra, Buenos Aires, Editorial Cartago, 1974; Viñas David, En la semana trágica, Buenos Aires, Editor: Jorge Álvarez, 1966

[2] Clementi, Hebe, Juventud Política en La Argentina, Buenos Aires, Siglo XX 1982.

[3] Jorge Rafael Videla, The Times, Londres, 4-1-78, “Un terrorista no es simplemente alguien con un fusil o una bomba, sino alguien que despliega ideas que son contrarias a la civilización occidental y Cristiana”

[4] Kammerer María Luján y Sánchez Roncero María Victoria, “El cacerolazo como nueva forma de expresión popular”

 

[5] Marisa Revilla Blanco, Nueva Sociedad 227, Pág.60 cit. Episodios y procesos: ¿cambios en los repertorios de acción en América Latina?: Desde finales de los 90, se observa una tendencia general al incremento de la conflictividad. La conflictividad en ese periodo se concentra en la zona andina, mientras que en el Cono Sur se puede observar una disminución, con las excepciones de Argentina y Paraguay

[6] Calderón (2006) y Escobar (2010); Para superar expectativas frustradas, se unen quienes habían planeado su vida y desarrollo alrededor de una empresa del Estado.

 

[7] Garretón, Manuel Antonio,  “La transformación de la acción colectiva en America Latina”, Capitulo V, Pag. 13. El cambio de matriz sociopolítica en América Latina El neoliberalismo como intento de negar la política a través de una visión distorsionada y unilateral de la modernización expresada en una política instrumental  que sustituye la acción colectiva por la razón tecnocrática y donde la lógica del mercado parece aplastar cualquier otra dimensión de la sociedad.

martes, 27 de abril de 2021

DÓLAR BLUE, UNA LUZ ROJA. ES EL FRENO DE MANO

 

 




El freno de mano sigue puesto. No removerlo en un tramo corto puede no ser significativo. Pero si continúa instalado, las pastillas de allí abajo se escaldan y el desgaste es excesivo. Es necesario reconocer el actual estado de tensión entre la lógica democrática de un Gobierno popular y los métodos utilizados en los cuatro años del viaje de egresados del colegio de San Isidro. Sus nociones de Gobierno consistieron en crueldad, egoísmo y codicia de ganancia deshonesta, fetichismo de mercado, expresiones y acciones de segregación, fobia anti sindical; como característica. Inmediatamente -ya desde la oposición-expresiones insensatas de arrebato adolescente, aun de personalidades políticas sexagenarias. Asistimos a un negacionismo que nos asombra  con su desprecio por la vida-el derecho humano más precioso-. Hasta el momento se siguen violando principios éticos universales como la verdad, la misericordia y la paz. Aquellos que destruyeron la reputación y el lema de un buen colegio: “Misioneros de la Vida y la Esperanza”, en complicidad con quienes liquidaron lo que quedaba del partido centenario y, ciertos desinformadores rústicos indocumentados, desestabilizadores full-time, que se atreven a sugerir autoritarismo, están poniendo la democracia al rojo vivo.

EL DÓLAR BLUE Y LOS GOLPES DE MERCADO

La embestida de la oposición intentando un golpe de mercado en el último trimestre 2020, fracasó, pero parece que quiere regresar. Además en tres días ganaron 13%, lo mismo que conlleva seis años de espera en un país desarrollado. Los embates contra el Ministro de Economía se llevaron un chasco categórico con la reestructuración de deuda privada y la evolución de las variables macro, pero no se quedarán de brazos cruzados. El módulo Ministerio de Economía ha demostrado un nivel de  seriedad incomparable con las experiencias anteriores. Los economistas refractarios pusieron en tela de juicio las habilidades de Martin Guzmán, que además coordina el BCRA y quedaron muy comprometidos. Están guardados hace unos meses. Hoy tienen que  reconocer que la prudencia de Martin los ha dejado en ridículo. En el primer trimestre del año, el Tesoro no requirió financiamiento monetario del  BCRA. Y si bien el Central emitió para comprar dólares en el mercado oficial, la base monetaria no aumentó porque  fue posible absorber pasivos de la entidad y vender títulos dolarizados contra pesos serenando las brechas cambiarias, que se mantuvieron estables hasta hace tres días hábiles. Incluso la semana pasada se observaba una importante reducción del exceso de  oferta de pesos.

El nivel de profesionalismo en el manejo monetario y la compostura  cambiaria hicieron esfumar el escenario de hiperinflación que auguraban en casi todos los medios de comunicación un sinnúmero de protagonistas del gran elenco estable.

Dos tercios de las necesidades en dólares se solaparon con  reservas, el  remanente de la demanda del sector privado alcanzó con la oferta de reservas del BCRA en el  mercado cambiario, sirviendo también los pagos de la  deuda pública. Mientras tanto, buena parte de los  vencimientos de deuda con organismos multilaterales  se resufragó. Pero ya doblamos el codo y tomamos la recta de campaña. La economía y el dólar blue son objetivos permanentes de tiro al blanco.

PARA REPOLITIZAR HAY QUE DESNATURALIZAR LA TURBA DE LINCHAMIENTO

El ingreso de la esfera privada en la política presupuso la despolitización de un gran sector de la vida social, económica y cultural, hasta afectarlas de una manera inédita. Todo había dejado de ser imparcial, pero más que nada la justicia. Ha quedado demostrado que la democracia y el neoliberalismo argentino son básicamente incompatibles, porque la democracia elimina las despolitizaciones características de los gobiernos neoliberales argentinos que se aíslan de los reclamos populares.

La política del Frente de Todos implica una ampliación de la agenda para incluir los asuntos de toda la sociedad. Después de cuatro años de ocultamientos, negociados y naturalización de la financiarización con garantías jurídicas, todo vuelve a ser político. Cuando los asuntos retornan para ser políticos, las sinrazones y su invisibilizacion comienzan a estar apremiados.

el freno de mano, EL CONGRESO Y EL PODER JUDICIAL

El Frente de Todos llegó con el freno de mano puesto, pero ya no podrá morderse la lengua. El remanente del régimen siente tanto desprecio por el advenimiento de otra etapa popular, como los medios hegemónicos que persisten en realizar operaciones para irritar a la ciudadanía constantemente.

El intento de Alberto Fernandez por unir a las dos partes eminentemente antagónicas fue desafiante, en medio de una pandemia. Sin embargo todo sigue igual, llevamos cinco trimestres consecutivos adicionales, después de 13 años de periodismo de guerra (Julio Blanck). El Congreso reapareció para ser la herramienta adecuada, dar legitimidad y legalidad a las acciones de Gobierno. El Poder Judicial que actuó como soporte del Poder Ejecutivo mirando para otro lado, debería retroceder a su lugar y dar paso a la verdadera democracia republicana y representativa. Está claro que todas las encuestas-oficialistas y anti oficialistas-rechazan la actuación del Poder Judicial. El Congreso debe eliminar todo vestigio de doctrina jurídica basura, como la que ha consentido la presunción de culpabilidad, en lugar de inocencia. Humillaciones con reality show incluido, encarcelamientos sin juicio, espías ilegales, y nombramientos de jueces de la Corte por decreto, entre otras aberraciones.

El Presidente Alberto Fernandez deberá replantearse si la radicalización de esta guerra abierta es el camino por el cual su forma de proceder, pluralista y consensual, ha traído más tolerancia, mas solidaridad y entendimiento, o es la ratificación de la dimensión del antagonismo que lejos de negar la totalidad es intrínseca a ella.

Se consiguió hacer tiempo esperando unos resultados relevantes de la iniciativa amigable. También se sobrelleva con cierta resignación el ritmo y la dinámica de considerable cantidad de funcionarios aparentemente apáticos, pensando que su comportamiento constituía una experiencia superadora. Pero, -¿Cuál es la moraleja?-

LA DEVOCIÓN DE LAS CACEROLAS

Volvimos a escuchar la devoción de las cacerolas, espoliadas por los medios hegemónicos, expresando su repudio porque la justicia federal suspendió las clases en la ciudad. Una explosión de histeria minoritaria, que no muestra otra cosa que el odio desnudo y la rebeldía hueca hacia un Gobierno que no le es afín. Como durante la “125”, la división no es entre ricos y pobres, sino entre “ellos y nosotros”, entre quienes se auto perciben “gente como uno”, convirtiéndose en seguidores de quienes los niegan e ignoran y, otros que se miran en el espejo aceptando su propia realidad.

La deliberación sin limitaciones sobre cuestiones de Gobierno, se oponen al requisito democrático de establecer fronteras entre quienes ganan las elecciones y quienes las pierden. El consenso en una sociedad democrática es la expresión de una hegemonía, no la inclusión “del todo”. Cuando Juan Domingo Perón dijo en 1972: “vuelvo desencarnado, como prenda de unión nacional”, un periodista le preguntó si eso incluía a todos y, empático, con su meridiana claridad el tres veces presidente expresó, “naturalmente que todos es imposible”. No existe el consenso sin exclusión, la contradicción es permanente y a esta altura luce insuperable. Buen intento. Ejercer el pluralismo y el dialogo, pero ya vemos.

El estado de la cuestión, en plena explosión de la pandemia determina que es imposible aplicar un modelo de democracia deliberativa donde todos se sienten conformes.

Es la oposición y no el oficialismo quien ha decidido que para lo político solo existe la posibilidad que han adoptado desde el comienzo: Confrontación, antagonismo. Y en realidad tienen razón. La democracia, consiste en construir una identidad entre los gobernantes y los gobernados. Si el pueblo de la Nación Argentina va a gobernar, porque vivimos en democracia, es necesario determinar quienes pertenecen al pueblo, para enfocarse en sus problemas y demandas, desligándose de las limitaciones sosegadas y pacientes autoimpuestas para con una minoría iracunda.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani en twitter

 

miércoles, 14 de abril de 2021

DÓLAR HOY: EL LIBRE LLEGÓ A $195. NEGOCIO REDONDO

 





“Dólar del 23 de octubre 2020; el libre llegó a $195 y la brecha con el oficial alcanzó el 150%. La divisa informal avanzó cuatro pesos en el día, a un nuevo récord. En 2020 trepa un 159%. El contado con liqui cayó 5%, a 172 pesos. Las reservas cayeron u$s 170 millones (Infobae).

 “Como muchos economistas, no confío demasiado en la sustitución del interés propio por la ética”… (Kenneth J. Arrow, “Gifts and exchanges”, Philosophy & Public Affaires 1, n.4, 1972, p.354). Las abreviaturas de las consultoras, y solo el primer nombre de destacados economistas en las citas, tienen como objeto guardar decoro, sin dejar de mencionar la fuente:

 “La falta de confianza que se vive dentro del mercado local se refleja también en el incremento de las presiones cambiarias” (Consultora P.P.I.). “La dinámica se mantendrá hasta que el Gobierno muestre un plan económico creíble, atacando el déficit y fomentando las exportaciones e ingreso de capitales. El problema: no hay tiempo, y cada día que pasa el desenlace será más fuerte”, agregó (Infobae 23/10/2020). “Vamos a una crisis severa: no sólo el dólar va a seguir subiendo, porque no tiene techo, sino que de la mano de la devaluación -falta la devaluación del dólar oficial, que va a venir en algún momento-, advirtió J.L.E. (iProfesional 23/10/2020). Según el financista Gustavo.Q., operador de PR CdeC, el Gobierno tiene muy pocas opciones para frenar la demanda de dólares mientras las condiciones actuales no se modifiquen. “Seguramente esta presión cambiaria va a seguir. Insisten con medidas que actúan sobre los efectos y no sobre las causas”, remarcó en diálogo con Infobae.

“Esta crisis no se soluciona con parches” (Iván C.). “Hoy, al no haber un plan económico, las expectativas se están coordinando hacia los peores escenarios posibles y esa es la dinámica que hay que cortar” (Cons.Emp.). El economista Ricardo.D. opinó que “el problema mayor es el nivel de emisión, como reflejo del déficit fiscal; hoy tenemos 5 puntos de déficit sobre el PBI, pero para llegar a 8 a fin de año, que es nuestra proyección; es una explosión, así que se entiende que van a pasar cosas”(Infobae). El doctor en economía Agustín M. fue tajante: “No es el momento para desprenderse de los dólares”, y añadió que estas dos semanas con clima tranquilo en realidad son el ojo de la tormenta. De la misma corriente L y P el economista Aldo A. también cree que vender los billetes verdes sería un error y manifestó que solamente conviene hacerlo si son destinados a la compra de un bien “que produzca satisfacción”. Pero, advirtió, “si esos ahorros que tenés son por las dudas de que te quedes sin trabajo o por otro motivo importante, guárdalos” (iProfesional-18/11/2020). Carlos M. pronosticó un salto adicional del dólar. El economista sostuvo que el Gobierno tiene un error de diagnóstico y señaló que el problema es producto de la fuerte emisión. Aconsejó acordar rápido con el FMI para lograr previsibilidad. Carlos M., titular de la consultora M&S, participó de un Zoom de la Cámara de la Construcción de Córdoba. (20/10/2020 Cadena 3 Córdoba). Uno de los pocos economistas que anticipó que el dólar iba a estar en torno a los $200 fue Diego G. Hace cerca de un mes, el experto proyectó que el paralelo alcanzará los 200 pesos “mucho más rápido de lo que la gente piensa”. Pero, acto seguido, aclaró que ahí no se frenará, sino que “va a pasar” esa cifra e “iniciar un viaje” (iProfesional 23/10/2020). “La baja del dólar es sumamente artificial”, afirmó Javier M. Consultado sobre la baja en la cotización de la moneda norteamericana, respondió que la misma “es absolutamente artificial” (Serindustria-agencia de noticias de economía y empresas, 20/11/2020). El insultado Roberto C. aseguró que el dólar “nunca baja” en Argentina, y que la cotización menguante de la divisa en el mercado paralelo “será muy transitoria” (iProfesional 4/11/2020).   

NEGOCIO REDONDO

Los que salieron del “blue” el lunes 26 de octubre y regresaron la semana pasada, hoy tienen por cada dólar que vendieron y colocaron en pesos a –digamos 30% anual-, un valor equivalente a $ 218.50 (56% en dólares en 164 días), un cálculo a mano alzada comunica una tasa anualizada de 127.75% en dólares. Los plazos fijos en Suiza a 1 año pagan alrededor de 1.70% anual en dólares. En EE.UU. se conoce a los plazos fijos como “Certificate of Deposit” (Certificados de Depósito), donde para depósitos a 1 año están pagando alrededor de 1.50% anual en dólares. En EE.UU.se necesitarían más de 85 años, para obtener el mismo rendimiento que aquí se logró en 164 días.

Algunas opiniones acaban siendo contagiosas, como las que hicieron que el “blue” toque $195. Se han perdido y ganado miles de millones de pesos. -¿Las creencias se extienden porque operan agentes portadores de subjetividades?-. Muchos profesionales serios creen que este accionar responde a intereses. Operadores comprometidos en propagar percepciones, consagradas a encorvar cualquier proceso de análisis. Pero no lo sabemos.

TEORÍA CONSPIRATIVA

Para hacer posible un negocio como el descripto se necesitaría la colaboración de mucho inversor que quiera ser víctima con su propio dinero. Hasta conseguir una divulgación extendida en espacios cedidos a un grupo de ejecutores, tendría que haber medios hegemónicos. Habría que hacer cómplices a los mártires. Los ratones tendrían que instalar la trampera y arriesgar su propio queso. No sería un trabajo diminuto. Alimentar un ardid financiero, incorporando a los propios inmolados para que compren caro en detrimento de su inversión, mientras otros se benefician de la corrida vendiendo alto, no parece posible, pero: “En interés de la inteligencia se miente, se engaña, se roba y se mata. Comparada con esta clase de acciones, nuestra propuesta era muy benigna. Simplemente íbamos a tomar dinero de unos y dárselo a otros en función de quien tuviera razón.” (Robin D. Hanson citadas en David Glenn, “Defending the Terrorism Futures Market”, Chronicle of Higher Education, 15 de agosto de 2003).

Pronosticar el precio del dólar satisface un deseo que no se inscribe en ningún cálculo de utilidad social. Eso es cierto. Entonces el atractivo de quienes se la pasan pronosticando podría ser como practicar un deporte. Nadie emplea tiempo y esfuerzo trabajando sus músculos y desarrollando habilidades para perder. Y, ellos siempre fracasan. Simplemente no puede ser.

Es difícil de entender lo que pasa. -¿Por qué los perdigueros de este coto privado encararían excursiones de cacería, sin poder exhibir la cabeza de su presa en la pared, nunca?- Tampoco sería necesario, según mis colegas más desconfiados. La gente los seguiría escuchando igual, y renovarían sus votos maritales a pesar del adulterio, una y otra vez… Sin embargo, cuando ellos se equivocaran-si no sucediera lo que pronosticaron-, unos pocos se adueñarían de los muchos pequeños capitales de aquellos ahorristas asustados que perderían sus escasas reservas. No puede ser todo tan talentosamente siniestro, mis compañeros exageran su suspicacia.

Además del daño al pequeño ahorrista, los pronósticos agoreros afectarían la vida en sociedad. -¿Quién sería capaz?- En otro orden de cosas, por temor al desacuerdo, los periodistas tendrían que dejar afuera de sus medios a los profesionales que no coincidieran y, eso se notaria. Expertos y académicos vacilarían en manifestar sus opiniones en público porque no redituaría contradecir a los gurúes del mercado, los borrarían en lugar de ponerlos al lado. No, tampoco. -¿Quien quisiera quedar bien con los mete la pata seriales?- Así, un acierto formal ni siquiera ratificaría la eficiencia de la predictibilidad. El circulo cicatero lo pondría en “modo invisibilizacion”.

Lo más tremendo seria que el mismo mercado que ellos predican se encargaría de contradecirlos y dejarlos mal parados, una y otra vez. Ah, pero habría mucha gente que no lo registraría, con una pequeña ayudita de sus camaradas, remató un pedagogo.

Si esto fuera real, la inveterada presencia de esos intérpretes picaros de los congresos, coloquios y empresas ya no sería un misterio. Aquel organizador de eventos que confesó: “los llamamos porque son incondicionales con los socios de la entidad, y además los hacen matar de risa”, deberían rectificar lo que nos contó nuestro amigo. Serian demasiadas artimañas atrevidas de quienes satisfaciendo intereses exclusivos en nombre de todos, lo harían a costa de quienes les creen. No. No puede ser.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani en twitter

viernes, 19 de marzo de 2021

“NO HAGAN OLAS” NYC EL MINISTRO GUZMAN LES EXPLICA



El comunicado de la cuadrilla de bonistas expresó: “Argentina necesita desesperadamente un acuerdo con el FMI”. En realidad quisieron decir: “quienes entramos al canje de deuda soberana nos dimos cuenta que los bonos que recibimos están cayendo muchísimo más de lo que hubiera sido la pequeña quita que pedía Guzmán. Se lo dijimos, pero ya le manamos al ministro para NYC: “no hagan olas”. Un programa del FMI, es la fuente de anclaje del desplome de los títulos. El Gobierno está cómodo, la deuda es con un organismo multilateral de crédito y, esta vez va a negociar un acuerdo sostenible, sin waivers como otros Gobiernos.

Recordemos que desde Juan Vital Sourrouille (Ministro de Economía del Presidente Alfonsín),  Argentina firmó 15 acuerdos con el FMI y no cumplió ninguno en su totalidad, hasta que llego Néstor Kirchner. Luego de realizar un acuerdo a 3 años no solo lo respetó, sino que canceló en forma anticipada la totalidad de la deuda.  Cambiemos firmó un acuerdo que hubo que renegociar a los 30 días, pidió más dinero, tampoco alcanzó las metas. Con esos antecedentes (UCR y PRO), -¿Sería atinado acordar exigencias incumplibles? Si Guzmán se dejara persuadir como  los ministros de esos partidos y su ex segunda y tercera línea como Dujovne, Sturzenegger, -¿no serían acusados por el FMI de embusteros, como Cavallo y los mencionados funcionarios y asesores de la Alianza I y la Alianza II? -

¿PORQUE LOS TENEDORES DE TÍTULOS TIENE QUE AYUDAR?

Es que la jugada de Guzmán fue extraordinaria. Contrariamente a su estrategia, lo usual es que el FMI de “luz verde” a los acreedores privados, asigne condicionalidades y monitoreos. Entonces los acreedores cerciorados de la “sustentabilidad” acceden a la reestructuración privada. Pero fue exactamente al revés y, los privados quedaron enganchados. Si el FMI dijera no, los bonos irían a penetrar los bolsillos traseros de sus titulares.

Iniciar y terminar el acuerdo de la deuda pública en manos de tenedores privados en 2020 condujo a entrar al “Dance Buenos Aires”. Ya acordamos con el 99.9% de los privados, si el FMI introduce exigencias inaceptables, no se consentirán. Si los tenedores y sus operadores se ciegan a esta realidad, los títulos recibidos en 2020 van a estar entre el tormento y el averno.

PROGRAMA “PRECIOS CUIDADOS” DEL BCRA (dólares para fuga entre $20 y $28)

En enero de 2018 vuelve Caputo y avisa: “Nos echaron de todos lados”. En su propio lenguaje: “nos caímos del mundo”, vamos al FMI.

Los criterios básicos al funding del organismo son: 1) Que la deuda del país tenga altas probabilidades de sustentabilidad y, 2) Que la asistencia conduzca al país de regreso a los mercados voluntarios de colocación de títulos. Es obvio que eso nunca sucedió. Hay investigaciones silenciosas en el organismo y el mundo va a seguir con atención la querella criminal en la Argentina. Ya vamos a ver porque.

El préstamo del FMI no fue otorgado con el propósito de ganar las elecciones. ¡Qué esperanza! En primer lugar, fue para que el presidente en ejercicio pudiera terminar “el Primer y único tiempo” (libro), sin repetir la historia de Fernando De la Rúa. Peor aún, los acreedores de esta bribonada no eran jubilados italianos y japoneses dormidos. Ya sabemos quiénes eran. Los técnicos del FMI como toda la categoría de profesionales documentados no querían firmar nada y dejaron constancias. Las encuestas artificiales y los economistas compinches iban a echarle un capote diciendo que ganaba Cambiemos porque: -¿Qué puede ser peor que el peronismo?-

Pero habían alcanzado cuanto desacierto fuese practicable-voluntaria e involuntariamente- dilapidando la hazaña de que Macri llegara a la presidencia. Por último primó la necesidad imperiosa de dejar subordinada la política económica del próximo presidente peronista.

La anomalía más significativa del crédito del FMI fue que estuvo destinado a financiar dólares baratos. Una especie de “precios cuidados” a un precio que no destruyera la inversión propiciada por los endeudadores seriales. Iban todos de salida. Las sobreactuadas subastas de los presidentes del BCRA, fingiendo intentos de domar al dólar estaban asegurando el precio requerido por los clientes de Messi (que después tenía que seguir trabajando).

Por el lado decisorio, Larry Fink (CEO de BlackRock) tenía más poder que Trump y Lagarde. BlackRock y Elliot (cada uno de ellos) gestionan el equivalente a  8/9 veces el PBI argentino, el 43% del PBI de EEUU, sumados 86%. No es difícil imaginar a Larry Fink sugiriéndole a Lagarde y Trump: “pongan u$s 57 mil millones que vamos de salida”. Así los estadounidenses privados, les transfirieron el riesgo argentino a los países miembros del FMI. Ellos pudieron beneficiarse hasta 2018 del trading garantizado a “dólar lifting”, colocándose en LEBAC. ¿Alguien cree que Alemania la dejara pasar?

 

EN EL LADO ESTE DE MANHATTAN

Es cierto que algunos se demoraron-nos consta en esta columna-. Recordamos especialmente nuestra charla-conferencia en un banco de inversión con el jefe de research y el jefe de traders en abril de 2019. Ellos le creyeron a Macri. Estaban seguros de dos cosas: Macri reelegía y, el FMI aportaría muchos más dólares. Salimos intranquilizados de esa gran entidad. Repetían los zócalos de TV de cualquier bar de Buenos Aires.

Volviendo a 2018, el estropicio alcanzado y las maniobras que había que hacer superaban el límite del primer presidente del BCRA. Fue lejos, pero debía preservarse para dar clases en EEUU, como siempre en el segundo tiempo. Luego fue tan desvergonzada la designación del segundo (sin aprobación del pliego por parte del Senado) y los excesos que cometió, que hicieron que el FMI lo sacara a puntapiés. El tercero contrajo la base monetaria como nunca antes y llegó a pagar 80% en LELIQ pero los dólares siguieron escurriéndose, hasta que en 2019 la dupla Lacunza-Macri restablece “el cepo” que había levantado la dupla Prat Gay-Sturzenegger en 2016.

LA RANA Y EL ESCORPIÓN

Un periodista preguntó: -¿Por qué Guzmán no asintió lo que dijo el presidente el primero de marzo?- Al parecer, en una cadena de tuits el ministro de Economía evitó referir el discurso de Alberto Fernández. Pero, -¿Es necesario explicarle a un abogado-periodista, en qué consiste “el policía malo y el policía bueno” en una negociación?-

Los bonistas criticaron al país, pero en realidad le reclaman a Georgieva (por elevación) que acuerde con la Argentina porque sus papeles cayeron, afectando los resultados de sus balances. Es tal la necedad de los medios que no pueden ayudar a quienes le sirven. Parece que no pueden dejar de ser quienes son, y actuar en contra de su naturaleza, de su costumbre y de otra forma distinta a como han aprendido a comportarse en los últimos 14 años. Están boicoteando a los tenedores de bonos, sin proponérselo.

SALIENDO DE LAS DOS PANDEMIAS

Stiglitz y Krugman que comulgan con Georgieva (FMI) y Yellen (Tesoro estadounidense)  consideran que hay que hacer lo que sea para recuperar los empleos que se perdieron en 2020 por la pandemia. Piensan que hay que atenuar el impacto de la pandemia atendiendo a los que más sufren e invirtiendo en planes de vacunación. Los gobiernos de todo el mundo mantendrán el apoyo fiscal, con la administración de EEUU liderando su nuevo plan fiscal de 1.9 billones de dólares. Repitieron la cifra de Trump. Ya van 4 billones para financiar la recuperación de la economía estadounidense.

En cambio el equipo económico argentino razona las restricciones macro y ha demostrado moderación fiscal y monetaria en los últimos seis meses. Sin embargo la recuperación se afianza. Crecen las reservas del BCRA y las brechas cambiarias caen a mínimos, disminuye el riesgo de un salto del dólar y progresa la recaudación fiscal.

El contexto de los próximos meses de Argentina luce positivo. Con la reestructuración de deuda externa, la convergencia fiscal, los precios de las materias primas volando, y un repunte de la actividad económica, Argentina tiene muchas chances de un “turn around”. Para los Venture Capitalist y Private Equity Fund que consultan para invertir en empresas de capital cerrado, el consenso no piensa desperdiciar la oportunidad.

Déficit cero no es viable, pero en medio del COVID se tiende a reducir a menos de la mitad. La monetización acumulada de los déficits es el resultado de diciembre de 2019, un país con escasa reservas, en default y sin crédito internacional. La previsión de inflación del Gobierno del 29% para 2021; las estimaciones de los economistas privados-que nunca aciertan-dice que será 45%.

APRENDER A DESAPRENDER LO APRENDIDO SOBRE DÉFICITS Y LIBERTADES

El ministro Guzmán dijo: “Respetar la sostenibilidad fiscal no es de derecha. Tenemos la necesidad de respetar la sostenibilidad fiscal”. Podríamos redoblar, es una premisa marxista, peronista y bíblica (judeo-cristiana). Es importante saberlo. Mejor enojados sabiendo, que felices indocumentados.

León Trotsky exhortó al Gobierno alemán después de la primera guerra mundial para que dejaran de imprimir moneda para financiar el déficit fiscal.  “Liberación o dependencia”, fue una consigna peronista de los 70', que planteaba “desendeudar al país” para tomar decisiones económicas independientes.

-¿Pero cómo se logra evitar pedir prestado o emitir-que tiene sus límites?- Evitando el déficit fiscal. Pues la única forma de financiarlo a la larga es “pedir prestado” como hacen los gobiernos neoliberales-conservadores. Y, solicitar créditos genera “dependencia”. La Biblia dice: “El rico domina a los pobres y el deudor es esclavo del acreedor” (Proverbios 22:7).

Por último supongamos que los mercados fueran verdaderamente libres y “a puro riesgo”. Entonces la Argentina podría recomprar los títulos con 30% de descuento, formando un fondo de inversión mixto argentino. Algo similar a la estrategia que pergeñó Néstor Kirchner con un préstamo de Venezuela, ganando los dos países. Argentina rescató deuda con 25% de descuento, o sea 33% para arriba, pagándole una alta tasa a Venezuela de 15% (era el riesgo argentino) por el préstamo que apalancó la rentabilidad al doble.

ROMPIENDO MITOS:

Algunos se enteraron que el equilibrio fiscal y monetario no es de derecha, también lo militó Trotsky (El capitalismo y sus crisis, compilación de escritos de León Trotsky, Centro de Estudios e Investigaciones Trotsky) y, el peronismo de la tendencia revolucionaria (América Latina: dependencia y liberación, 1973, Dussel Enrique, Ed. Fernando García Cambeiro). Recordemos también que la historia de incumplimientos con el FMI en democracia, es prerrogativa de la UCR y el PRO.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

 

 

 

 

martes, 23 de febrero de 2021

ANTICIPO EXCLUSIVO: LA NEGOCIACIÓN CON EL FMI SE ENCAMINA A SER UN ÉXITO MONUMENTAL

 


Nuestra fuente es absolutamente confiable y se encuentra en los más altos niveles de decisión. En 2020 la reestructuración de la deuda privada fue la segunda más exitosa de la historia, pero la renegociación con el FMI es disruptiva y se encamina a ser la más adelantada del mundo.

A partir de ahora, deberíamos inaugurar un dialogo estimulante en la sociedad. Podríamos iniciarlo con la pregunta: -¿Constituye un hecho auspicioso que los conductores de la sociedad mediática actual ocupen la posición de los profesionales y/o académicos?- Porque todo indica que necesitamos más soluciones creativas y menos operaciones. Es obvio que las reflexiones del Financial Times y el pensamiento del peronismo no tienen un parámetro común. Son extraños el uno al otro, como una diagonal y el lado de un cuadrado. Parafraseando a Platón, son dos concepciones que remiten una a la otra sin que haya entre ellas ninguna relación.

Entre la economía neo cuantitativista abstracta y la economía política no hay una simple oposición que se pueda abordar con argumentos basados en una receta común. Por lo tanto no se trata de una discusión, sino de una confrontación intelectual y política. No existe ningún  interlocutor del FMI-que luce un poco más decente que en 2018-que pueda convencer al presidente de acordar cualquier cosa. Los argentinos transitamos entre gobernantes que defienden los intereses nacionales y otros políticos cooptados por las corporaciones que operan a través de los medios afines.

Es que el Financial Times el 31 de mayo de 2019, ya le había dedicado un duro editorial al eventual retorno de Cristina Fernandez y el peronismo. El articulo trasuntaba el temor de los acreedores privados sobre la eventual vuelta al poder de la ex presidenta, prescribiendo: “Los argentinos deben rechazar el regreso del peronismo”. El editorialista del periódico británico pidió a los argentinos que no se dejaran engañar por Cristina. Remataba: “Una mirada al historial económico del peronismo debería asustar a los votantes”.

Una intromisión vulgar, de perspectiva improcedente e indocumentada por donde se le observe. Empezando por recordar que el peronismo ha gobernado en cuatro periodos, habiéndose habituado a ocasionar crecimiento del PBI, consumo, empleo y, cancelado las deudas contraídas por Gobiernos “no peronistas”. 

No parece posible que el introvertido entorno de Cristina Fernandez le pase información a un diario anglo. Mucho menos que le ofrezcan soporte a sus argumentos. Lo que parece poco serio es un periódico traccionando velocidad a la negociación entre un organismo multilateral de crédito y un país soberano. Recuerde que fue Kristalina Georgieva quien dijo que, para acordar en mayo “hacen falta esfuerzos de ambas partes”, dando a entender que no cree que se pueda llegar a resolver antes de tiempo.

Es patético leer en semejante medio: “la vicepresidenta y sus poderosos aliados en la administración izquierdista”. Da un poco de “risita” como cuando insisten en confundir a Rusia con la URSS. Hay que ponerse de acuerdo, Cristina es una “jefa capa mafia” o es “La Che Fernandez”. Por otra parte, la retórica vehemente de presentar a Cristina Fernandez como un monstruo ya lleva 14 años sin éxito. Fue reelegida por tercera vez en el binomio presidencial. La verdad es que sabían que Cristina es muy escrupulosa, y no cedería la oportunidad de defender los intereses nacionales, bajo ninguna presión.

Está en juego una extraordinaria cifra de deuda en un contexto mundial de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (VICA). Fue extremadamente insensato firmar una deuda inconmensurable que sería cancelada en dos años. Alcanzar un acuerdo perentorio ignorando la pandemia y sus efectos presentes y residuales en la economía internacional sería temerario. Estamos en una emergencia, no es momento de apuros. Martín Guzmán, ha expresado que pretende lograr un arreglo con el FMI en mayo, lo que ya representa un gesto de arrojo. Argentina es el mayor deudor del FMI por voluntad del directorio del FMI, a Roberto Cardarelli alguno le pedimos por escrito que no autorizara desembolsos porque iban a causar un conflicto de magnitud a corto plazo. Creíamos que era mejor que se blanqueara la situación lo antes posible. Hubieran negociado sin pandemia, con Dujovne y Macri. Estando al borde del default desordenado, la Argentina estaba inmersa en una profunda recesión y caos cambiario con riesgo de quedarse sin reservas. Ese era el momento de poner orden con los responsables, no de hacerle “tapaderas” para que huyan.

El acuerdo de 2018 tuvo todo tipo de irregularidades. Se firmó de la noche a la mañana sin pasar por el Congreso, cuando hacía 13 años que la Argentina no operaba con el FMI. El FMI sabe que el crédito que le concedió al país fue indebido y despedazó las “mejores prácticas” del organismo al financiar la fuga de capitales más extraordinaria de la historia. Lo sabe perfectamente y no se atreve a “hacer olas”.

El grueso de los pagos de la Argentina al FMI concurre en 2022-2023. Reprogramarlos en forma creativa inaugura una nueva etapa del organismo, y aumenta la credibilidad y la solvencia intertemporal. Un eventual involuntario incumplimiento pondría sobre el tapete la irresponsable confianza que la entidad puso en la administración anterior. Lagarde, Trump y Macri podrían estar en un banquillo internacional. Las reservas netas líquidas del país caían en picada, las devaluaciones se sucedían una tras otra-a pesar de los desembolsos-ya que la asistencia estaba destinada a financiar la salida de los privados. Eran los inversores que se iban luego de haber mercadeado en pesos con LEBAC y LELIQ. Después del crédito del FMI que garantizo ganancias siderales y, del noveno default que significo el “reperfilamiento Macri”, los inversores deberían ayudar. Sus medios financieros, forzando al gobierno a detener la ayuda a los más necesitados en medio de una pandemia mundial lucen obscenos. Todos están ayudando a su gente, en todo el mundo.

Las urgencias son malas consejeras, sino miremos el resultado de invertir en la campaña de Macri. Es cierto que la Argentina gobernada por Fernández  no está impaciente por salir a pedir préstamos, sino todo lo contrario. Con el último Gobierno peronista el desendeudamiento cayó de 173% del PBI a menos de 50% incluyendo los fondos buitres.

El peronismo es pragmático, y Guzmán es un académico que regresara a los claustros. Piensa llevarse “el Caso Argentino y su creativa exitosa reestructuración de deuda”. Se puede jubilar dando conferencias y escribiendo estas proezas. Puede ser recordado como la antítesis de Cavallo. En realidad, daría para un trabajo de políticas financieras comparadas. Vamos pensándolo.

No es cierto que los funcionarios que mantienen conversaciones con la Argentina estén preocupados por el progreso de las negociaciones. Los rumores son falsos, antojadizos, y provienen siempre de la misma runfla que tiene como objetivo desestabilizar. “A rio revuelto ganancia de pescadores”. Es su deporte favorito, atacar a la Argentina cada vez que gobierna el peronismo. La razón es obvia, Perón, Néstor, Cristina han mortificado hasta el ridículo a los autores de las “mejores prácticas de los mercados y los organismos multilaterales de crédito”. Porque no se sujetaron a los designios del supra poder financiero. Sabemos que no son un buen ejemplo de sumisión para quienes lo advierten cataclismos y caídas del mundo.

Citan a un ex presidente del BCRA alineándose a la repetida tradición, donde el poder ilustrado (Financial Times, The Economist y otros medios) buscan supuestos filósofos argentinos para legitimar sus exigencias. El hombre no debe estar orgulloso de ser citado para reflexionar contra el país que le dio puestos públicos, lo hizo rico y famoso. -¿Alguien cree que es una casualidad que un economista ejecutivo que trabajo durísimo en el espacio del presidente Fernandez y Sergio Massa no integre el equipo de Gobierno?- ¿Quién desconoce el atrincheramiento del BCRA en 2010? -Cuando se mantuvo en vilo al país-auto ridiculizándose. Nadie sale bien parado de esas escenificaciones para ir por la vida diciendo que es lo que se debería hacer.

Desde los noventa, los economistas han sido reemplazados por animadores y modelos que estudiaron economía. Por lo tanto es irrelevante lo que señale políticamente correcto, un bronce que sonríe o el hermano del pájaro loco, sobre cuál es el momento ideal para acordar con el FMI.

Un latiguillo del 90% de la “prensa independiente de Argentina” es: “se perdió una gran oportunidad”. Una retahíla gomosa: “Argentina necesita un programa económico integral que establezca un sendero de crecimiento sostenido”. Lo que quiere decir es: “Argentina necesita aplicar el modelo neoliberal”. Ya lo hizo en tres oportunidades en 45 años. ¿Fueron en realidad tiempos mejores?

En Argentina no se trata de interpretar lo que hace Martin Guzmán, sino de cambiar el desastre que dejo “el mejor equipo de los últimos 50 años, el Messi de las Finanzas, el periodista de TN y, las eminencias de las mejores universidades estadounidenses. Campeones de ciclismo financiero: LEBAC al 38% con dólar planchado y LELIQ 80% con inflación de 54%.

No podemos apoyarnos en una reflexión del Financial Times, hay que ir a las fuentes con más aciertos. Evidencias empíricas. Y, si se trata de filosofía política-económica, a los intelectuales. 

La puesta en escena del Financial Times fue violenta y nos movilizo a investigar con nuestras fuentes. No hay ningún parámetro en común entre ambas.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani