sábado, 12 de junio de 2021
miércoles, 9 de junio de 2021
MEJORA DE INDICADORES MACRO Y LAS VACUNAS. LA REGIÓN ESTA EN LLAMAS
Llegaron los primeros 300 litros del componente activo para fabricar la Sputnik V y, mientras avanza el acuerdo con el FMI, la industria superó en 4.1% los niveles de actividad pre pandemia, el BCRA sigue comprando dólares (proyectando 6 mil millones de dólares en menos de 6 meses), cae el riesgo país debajo de los 1500 basis points, suben los bonos argentinos en dólares y los progresos incrementales. Ya en 2020 dos tercios de las necesidades de dólares se cubrieron con reservas, alrededor de u$s 6.300 millones, el excedente de demanda de dólares del sector privado se financió con ventas de reservas del BCRA, -alrededor de u$s4.200 millones-y, asimismo no se quitó el ojo del cumplimiento de los pagos de la deuda pública.
Los pagos al FMI de septiembre y diciembre están
siendo tratados en forma circunspecta y laboriosa por Martin Guzmán. Postergando
los pagos de capital con el Club de
Paris y el FMI más otros desembolsos de organismos para refinanciar la
totalidad de los vencimientos, las
reservas seguirán creciendo. A todo esto hay que sumarle más de u$s 4.300
millones de Derechos Especiales de Giro.
El mercado de cambios oficial está más despejado por
el aumento de la oferta de divisas, con
lo cual el BCRA compra el superávit
comercial cambiario. Con eso alcanza para pagar los vencimientos de deuda en dólares
del Tesoro, para financiar obligaciones
del sector privado y comprar títulos con reservas internacionales.
El
equipo económico está enfocado en la coyuntura-como corresponde en un escenario
VICA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad)-. El equipo de
Guzmán actúa con gran profesionalismo y
academicismo, tomando en cuenta los
límites que imponen las restricciones fiscales y monetarias. Esta
hetero-ortodoxia viene siendo extremadamente más prudente que la ortodoxia
extrema que le antecedía. Pero ahora llega el tiempo de volver a cambiar. El
Gobierno aplicara controles y
regulaciones por la suba de los precios internacionales y locales. Es
que la Argentina tiene un enfoque que obedece a los nuevos equilibrios, hasta
el momento viene aplicando hetero-ortodoxia para corregir y estabilizar la macroeconomía.
Pero claramente ha desistido de los planes de estabilización del antiguo FMI de
Christine Lagarde, con el objeto de discontinuar el fracaso económico y la estanflación en que quedó sumida
la Argentina en 2019. El largo plazo post pandemia es una quimera en
todo el mundo. Probablemente con un equipo economico como el actual, el PBI
potencial de la Argentina crecerá y saldrá de los problembocaas de oferta que
incentivaron la desinversión productiva y están impulsando la inflación.
Los
problemas estructurales ya no se resuelven con más Consenso de Washington, en
ninguna parte del mundo. Hay que repasar la visión del Presidente Joseph
Biden, líder de la primera potencia del mundo libre. Ciertos exponentes del
pensamiento único, deben hacer un esfuerzo intelectual y dejar atrás sus posiciones
dogmaticas que no fueron confirmadas con evidencias empíricas como lo requería
Milton Friedman: “si los supuestos no se verifican no hay validación teórica”.
Los
programas de estudio no han contemplado el entendimiento del marco teórico
keynesiano para salir de una crisis. No se trata de “Boca River o Libertad y Comunismo”,
esas escenificaciones de café, carecen de rigor académico. Lord John Maynard
Keynes ha sido el exponente más lúcido de la macroeconomía moderna, su enfoque
teórico salvó al capitalismo cuando Europa marchaba al socialismo. Ya se había
roto el primer eslabón según el marxismo (URSS), Inglaterra, Alemania, Francia
e Italia lo podían seguir, porque la izquierda y el anarquismo crecían en forma
vertiginosa. Alguien dijo, solo era cuestión de tiempo. Hoy Latinoamérica está
en llamas volviendo al progresismo estadounidense más por necesidad que por
virtud. Pero es el rumbo.
El
Consejo de Asesores Económicos de Joseph Biden exterminó las políticas
ortodoxas, reivindicó la inversión pública y el rol del Estado como
instrumentos fundamentales para promover el crecimiento económico, el empleo y una
distribución del ingreso y la riqueza más justa. Creado en la posguerra-durante
la presidencia de Harry Truman, el Consejo Económico tiene la misión de
asesorar al Presidente en forma racional en la formulación de la política
económica, nacional e internacional. Según la definición oficial, el Consejo
basa sus recomendaciones y análisis sobre la investigación económica y la
evidencia empírica, utilizando los mejores datos disponibles para apoyar al
Presidente en la fijación de la política económica del país. Pero no solo es
EE.UU. Las principales economías del
mundo llegaron a un acuerdo para implantar un impuesto mínimo global a las
empresas multinacionales. Los ministros de Finanzas del grupo G7,
acordaron luchar contra
la evasión fiscal a través de medidas para que las
empresas paguen en los países donde hacen negocios. También acordaron una tasa
impositiva corporativa mínima global que será, en principio, del 15%. El acuerdo alcanzado por
Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón ejercerá
presión sobre otros países para que sigan su ejemplo.
Después
de la peor recesión global en décadas, ha quedado descubierta la inequidad fiscal y la desigualdad. Las diferencias
del proceso de arribo de vacunas donde 11 países recibieron el 90% de los
envíos no merecen mayores comentarios. Por otra parte la capacidad de sostener
estímulos y apoyar la recuperación de las economías es diferente en grado sumo
entre desarrollados y emergentes.
Necesitamos contextualizar.
El riesgo de profundización de la conflictividad
social que venimos observando en Chile, Colombia y Perú, puede desbordar
la ya ardiente zona Andina. La pandemia
mundial está demostrando que el marco teórico político y economico hegemónico del mundo no está pudiendo resolver las demandas de la sociedad global.
En la Argentina donde el número de contagios ascendió y los fallecimientos por Covid-19 superaron todas
las marcas anteriores, no es posible
ignorar los problemas sociales. Tenemos
una historia. América Latina toda parece vivir más intensamente la crisis
global, que coincide con su estancamiento económico y sus decepcionantes indicadores
sociales. Las crisis en Chile, Colombia y Perú se dan en países con éxito en
términos de tasas de inflación y crecimiento. La protesta que ha enfrentado
Chile durante 18 meses fue moderada por el timing de la pandemia. Un conejo de
la galera que le cayó al Gobierno de Piñera que estaba tambaleando. El problema
economico-social devino político en Chile, la derecha fracasó en obtener un
tercio de los constituyentes para poder vetar reformas constitucionales y la
primera vuelta de la elección presidencial es más que aleatoria. La propensión
a la izquierda crece. Al cierre de esta edición Pedro Castillo, maestro
socialista llevaba la delantera. Colombia sufre las protestas violentas más
importantes de las últimas décadas (la
guerrilla lleva más de 70 años, los paramilitares y los carteles del
narcotráfico casi el mismo tiempo). Por más que sean citados por argentinos, nadie
que defiende esas economías quiere vivir como se vive en esos países.
En
la Argentina el Senado aprobó el proyecto para destinar al gasto social el dinero de los derechos especiales de giro del
FMI. La “proclama” del 25 de mayo
firmada por alrededor de 2.000
dirigentes políticos y sociales, académicos, profesionales; tiene un claro
mensaje: en medio de la pandemia: “los recursos son escasos y deben destinarse
al gasto social”. Los indicadores sociales muestran un fuerte deterioro en 2020,
profundizando la caída anterior 2015-2019 donde el PBI per cápita cayó 11% (Sturzenegger).
Los datos del INDEC para el último cuatrimestre de 2020 arrojan una pobreza infantil que alcanza al 62,9%.
La historia nos muestra la inviabilidad de encarar un
ajuste
Los fenómenos que
vienen sucediendo en Chile, Colombia y Perú, no son episodios aislados ni
desconocidos. La Argentina en 1998, asumió el papel de “mejor alumno del FMI”,
no resguardando sus intereses nacionales, y adaptando sus políticas a los
nuevos requerimientos del Consenso de Washington, una década antes de ingresar
en el mayor default de la historia mundial, en diciembre de 2001.
Los estallidos
sociales con violencia tampoco son un hecho nuevo en América Latina. Nombres
como el “Bogotazo” o el “Caracazo”, la revuelta popular
que estalló en Caracas de 1989, momento en el que la protesta se convirtió en
uno de los aspectos más característicos de la vida cotidiana en la capital de
Venezuela son recordados como sucesos de fuerte conflicto político y social.
En la historia
argentina son varios los episodios de conflictos y violencia social que han
marcado hitos: la “Semana Trágica” primero. Medio siglo después, la expansión
del movimiento político juvenil de la década del sesenta, el comienzo de la
lucha armada, que se prolongo durante la década del setenta. La represión dura
de 1969 durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, el “Cordobazo”, un
hito y en alguna medida el inicio de la década más violenta de la Argentina.
Luego el régimen instaurado en 1976 cuando que apunto a la desmovilización
social y no hizo más que impulsarla de cara al futuro.
Retomando la
línea de los estallidos, en 1989, ocurren los saqueos generados por la
hiperinflación en Diciembre de 2001, pasada más de una década, afectaron
nuevamente a la sociedad argentina.
Malo para la clase media
En 2001 la
limitación del uso del efectivo, acentuaba la impotencia de las clases medias
que ambicionaban comprar dólares para cubrirse de las contingencias futuras, y
agravaba la insuficiencia alimentaria de los marginados, fue así que se ponía
en marcha el cacerolazo. Entre el 13 y el 20 de diciembre de 2001, tuvieron
lugar 461 saqueos, con un fenómeno que en magnitud supero al de 1989, pero que
comparado, el desempleo era más del doble y la violencia social y la
delincuencia se habían incrementado considerablemente, con lo cual la situación
se fue haciendo más delicada. El ex Presidente De la Rúa decretó el estado de
sitio.
Las
condiciones socio-económicas fueron la causa principal del fenómeno de los
movimientos sociales, que junto a la oposición oficialista, aceleró el proceso
de deterioro del gobierno del ex presidente De la Rúa. Cuando la crisis se
espiralizó; Domingo Cavallo diseñaba
y anunciaba el famoso “corralito” bancario,
y tras dos semanas de “corralito”,
con el efectivo retenido, comenzaron los
saqueos y la desesperación. Estalló la violencia, que termino con 39 muertos; Fernando De la Rúa renunció
y se fue en el ya célebre helicóptero presidencial.
Con las evidencias históricas y el actual momento
regional y local descripto, proponer la contracción del gasto para pagar deuda,
en lugar de expandirlo y reestructurar pasivos a largo plazo, violaría cualquier manual de crisis y, en medio de la
pandemia sería verdaderamente un disparate que este Gobierno no parece procurar.
(*)
Profesor de Posgrado UBA y universidades privadas. Máster en Política Económica
Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani
en Twitter
A 20 AÑOS DE LA CRISIS 2001
Los fenómenos que vienen sucediendo en Chile, Colombia y Perú, no son episodios aislados ni desconocidos. Los estallidos sociales con violencia tampoco fueron un hecho nuevo en América Latina, en 2001. Nombres como el “Bogotazo” o el “Caracazo”, la revuelta popular que estalló en Caracas de 1989, momento en el que la protesta se convirtió en uno de los aspectos más característicos de la vida cotidiana en la capital de Venezuela – y que contribuyó a crear las condiciones políticas que llevaron a Hugo Chávez al poder en Venezuela- son recordados como sucesos de fuerte conflicto político y social.
En la historia
argentina son varios los episodios de conflictos y violencia social que han
marcado hitos. En el verano de 1919, tuvo lugar la llamada “Semana Trágica”.
Durante los años de la Primera Guerra Mundial comienza uno de los periodos
huelguísticos más importantes de la historia argentina. Este alcanza en 1919 el
número de huelguistas y de huelgas más elevados en los cuarenta años del siglo,
afectando casi el ochenta por ciento de la población obrera de Buenos Aires. La
ola de huelgas coincidió con un periodo de aumento del costo de vida y una
disminución del salario real, que alcanzaba, en ese mismo periodo, el índice más
bajo registrado entre 1900 y 1940. Hipólito Yrigoyen-presidente
popular-promediaba su primer gobierno, cuando tienen lugar en la Capital
Federal huelgas que se prolongan, represión policial con víctimas, violencia y
nueva represión en el sepelio de militantes obreros caídos y un encadenamiento
de hechos violentos en los cuales la protesta obrera y la militancia anarquista
convergieron para generar una situación de desborde, en la cual fueron tomadas
comisarías y edificios públicos. La magnitud de la conmoción social de enero de
1919, dejaría profundas huellas en la memoria popular, y en las diferentes
clases de la sociedad argentina. Haría su aparición, una literatura de carácter
social[1].
Medio siglo
después, la expansión del movimiento político juvenil durante la década del
sesenta fue parte del proceso de cambio, el comienzo de la lucha armada, los
primeros conjuntos de rock nacional, signos de la emergencia cultural y
política de la juventud como sujeto activo y como destinatario de mensajes
especialmente dirigida a ella[2].
Todo esto se prolongo durante la década del setenta. Pero hubo un pico en la
represión dura de 1969 durante el gobierno de facto del General Juan Carlos
Onganía, donde tuvieron lugar en Córdoba los hechos de violencia que fueron
conocidos como el “Cordobazo”. El “Cordobazo” marcó un hito y en alguna medida
fue el inicio de la década más violenta de la Argentina que fueron los años
setenta. Luego de un breve periodo democrático, el régimen instaurado en 1976
intentaría inmovilizar las posibilidades de protesta social, e imprimir un
carácter técnico a su gestión. Así se clausuraron muchos canales de
participación popular y se apuntaba a la desmovilización social mediante la
represión[3].
Retomando la
línea de los estallidos, en 1989, ocurren los saqueos generados por la
hiperinflación. Fue un hecho de génesis predominantemente social, con menos
ingredientes políticos e ideológicos que los anteriores y que responden a una
nueva realidad social que es la existencia de un segmento importante de personas
que están fuera del sistema formal y que son trabajadores en negro y
subocupados, que en la vorágine de la hiperinflación quedan fuera de la
posibilidad de consumir alimentos. Entre el 16 de mayo y el 9 de julio, hubo
676 saqueos a lo largo de un período de 52 días. Alfonsín dicta el estado de
sitio sin convocar a las Fuerzas Armadas y el orden recién se restablece cuando
asume Menem, cinco meses antes de la fecha prevista. Los saqueos se repiten con
menor intensidad a comienzos de 1990 (se realizan 95) durante la hiperinflación
que se produce al comienzo del gobierno de Menem.
Diciembre de 2001
En Diciembre de
2001, pasada más de una década, los saqueos afectaron nuevamente a la sociedad
argentina. La restricción a los depósitos generaba una drástica caída de los
ingresos del 60% de la población que estaba fuera del sistema formal, en esos
momentos el desempleo llegaba al 20%, siendo el récord histórico, luego que el
país sufriera tres años y medio de recesión. La limitación del uso del
efectivo, acentuaba la impotencia de las clases medias que ambicionaban comprar
dólares para cubrirse de las contingencias futuras, y agravaba la insuficiencia
alimentaria de los marginados, fue así que se ponía en marcha el cacerolazo[4].
Entre el 13 y el
20 de diciembre de 2001, tuvieron lugar 461 saqueos, con un fenómeno que en
magnitud supero al de 1989, pero que comparado, el desempleo era más del doble
y la violencia social y la delincuencia se habían incrementado
considerablemente, con lo cual la situación se fue haciendo más delicada. El ex
Presidente De la Rúa decretó el estado de sitio.
Los
movimientos sociales que comenzaron a tener trascendencia en la década del
noventa en la argentina fueron variados[5],
pero empezaron con los denominados “piqueteros”, que enfrentaron la enajenación
de YPF[6],
por parte del gobierno del ex presidente Carlos Saúl Menem. Poco a poco se
fueron sumando los movimientos de trabajadores de empresas en quiebra,
organizaciones de desocupados y asambleas barriales, otros espacios como los grupos
de trueque, quienes reemplazaron las operaciones de compra-venta de transacción
monetaria y en algunos casos, mas tarde se convirtieron en cooperativas de
trabajo.
En el origen, la gran mayoría de las organizaciones sociales estuvieron
originadas en el desempleo estructural de larga duración que promedio los dos
dígitos, durante toda la década de los años noventa, teniendo en cuenta que nunca descendió de 10%
en el Gran Buenos Aires (GBA) y diversas localidades del interior del país.
Las
condiciones socio-económicas fueron la causa principal del fenómeno de los
movimientos sociales, que junto a la oposición oficialista, acelero el proceso
de deterioro del gobierno del ex presidente De la Rúa, periodo en el cual
finaliza más de una década de aplicación de políticas neoliberales[7].
La
crisis se espiralizó: Domingo Cavallo diseñaba y
anunciaba el famoso “corralito” bancario,
que implicaba un congelamiento de depósitos por 90 días. Argentina lograba
cubrir sus vencimientos de deuda el 14 de diciembre, pero el gatillo de la
crisis era social: tras dos semanas de “corralito”, y con el efectivo retenido, comenzaron los saqueos y
la desesperación. Estallo la violencia y el estado de sitio. Fernando De la Rúa renunció y se
fue en el ya célebre helicóptero presidencial dejando tras de sí, un país en llamas.
[1] Reyna Almendos, Hacia la anarquía. Examen de la política radical, 1919; Villalobos Domínguez, Evitemos la guerra social, Buenos Aires, Editorial: Tor 1919; Gancedo A, Justicia social. Hacia la paz. Buenos Aires, Imprenta Rinaldi, 1920; Magia Floreal, Enero rojo, semana negra, Buenos Aires, Editorial Cartago, 1974; Viñas David, En la semana trágica, Buenos Aires, Editor: Jorge Álvarez, 1966
[2] Clementi, Hebe, Juventud Política en La
Argentina, Buenos Aires, Siglo XX 1982.
[3] Jorge Rafael Videla, The Times, Londres,
4-1-78, “Un terrorista no es simplemente
alguien con un fusil o una bomba, sino alguien que despliega ideas que son
contrarias a la civilización occidental y Cristiana”
[4] Kammerer María Luján y Sánchez Roncero María Victoria, “El cacerolazo como nueva forma de expresión popular”
[5] Marisa Revilla Blanco, Nueva Sociedad
227, Pág.60 cit. Episodios y procesos: ¿cambios
en los repertorios de acción en América Latina?: Desde finales de los 90, se observa una tendencia general al
incremento de la conflictividad. La conflictividad en ese periodo se concentra
en la zona andina, mientras que en el Cono Sur se puede observar una
disminución, con las excepciones de Argentina y Paraguay
[6] Calderón (2006) y Escobar (2010);
Para superar expectativas frustradas, se unen quienes habían planeado su vida y
desarrollo alrededor de una empresa del Estado.
[7] Garretón, Manuel Antonio, “La transformación de la acción colectiva en America Latina”, Capitulo V, Pag. 13. El cambio de matriz sociopolítica en América Latina El neoliberalismo como intento de negar la política a través de una visión distorsionada y unilateral de la modernización expresada en una política instrumental que sustituye la acción colectiva por la razón tecnocrática y donde la lógica del mercado parece aplastar cualquier otra dimensión de la sociedad.
martes, 27 de abril de 2021
DÓLAR BLUE, UNA LUZ ROJA. ES EL FRENO DE MANO
El freno de mano sigue puesto. No removerlo en un tramo corto puede no ser significativo. Pero si continúa instalado, las pastillas de allí abajo se escaldan y el desgaste es excesivo. Es necesario reconocer el actual estado de tensión entre la lógica democrática de un Gobierno popular y los métodos utilizados en los cuatro años del viaje de egresados del colegio de San Isidro. Sus nociones de Gobierno consistieron en crueldad, egoísmo y codicia de ganancia deshonesta, fetichismo de mercado, expresiones y acciones de segregación, fobia anti sindical; como característica. Inmediatamente -ya desde la oposición-expresiones insensatas de arrebato adolescente, aun de personalidades políticas sexagenarias. Asistimos a un negacionismo que nos asombra con su desprecio por la vida-el derecho humano más precioso-. Hasta el momento se siguen violando principios éticos universales como la verdad, la misericordia y la paz. Aquellos que destruyeron la reputación y el lema de un buen colegio: “Misioneros de la Vida y la Esperanza”, en complicidad con quienes liquidaron lo que quedaba del partido centenario y, ciertos desinformadores rústicos indocumentados, desestabilizadores full-time, que se atreven a sugerir autoritarismo, están poniendo la democracia al rojo vivo.
EL
DÓLAR BLUE Y LOS GOLPES DE MERCADO
La
embestida de la oposición intentando un golpe de mercado en el último trimestre
2020, fracasó, pero parece que quiere regresar. Además en tres días ganaron
13%, lo mismo que conlleva seis años de espera en un país desarrollado. Los
embates contra el Ministro de Economía se llevaron un chasco categórico con la
reestructuración de deuda privada y la evolución de las variables macro, pero
no se quedarán de brazos cruzados. El módulo
Ministerio de Economía ha demostrado un nivel de seriedad incomparable con las experiencias
anteriores. Los economistas refractarios pusieron en tela de juicio las
habilidades de Martin Guzmán, que además coordina el BCRA y quedaron muy
comprometidos. Están guardados hace unos meses. Hoy tienen que reconocer que la prudencia de Martin los ha
dejado en ridículo. En el primer
trimestre del año, el Tesoro no requirió financiamiento monetario del BCRA. Y si bien el Central emitió para
comprar dólares en el mercado oficial, la base monetaria no aumentó porque fue posible absorber pasivos de la entidad y
vender títulos dolarizados contra pesos serenando las brechas cambiarias, que
se mantuvieron estables hasta hace tres días hábiles. Incluso la semana pasada se observaba una importante reducción del
exceso de oferta de pesos.
El nivel de profesionalismo en el manejo monetario y
la compostura cambiaria hicieron esfumar
el escenario de hiperinflación que auguraban en casi todos los medios de
comunicación un sinnúmero de protagonistas del gran elenco estable.
Dos
tercios de las necesidades en dólares se solaparon con reservas, el
remanente de la demanda del sector privado alcanzó con la oferta de reservas
del BCRA en el mercado cambiario, sirviendo
también los pagos de la deuda pública. Mientras
tanto, buena parte de los vencimientos
de deuda con organismos multilaterales
se resufragó. Pero ya doblamos el codo y tomamos la recta de campaña. La
economía y el dólar blue son objetivos permanentes de tiro al blanco.
PARA
REPOLITIZAR HAY QUE DESNATURALIZAR LA TURBA DE LINCHAMIENTO
El
ingreso de la esfera privada en la política presupuso la despolitización de un
gran sector de la vida social, económica y cultural, hasta afectarlas de una
manera inédita. Todo había dejado de ser imparcial, pero más que nada la
justicia. Ha quedado demostrado que la democracia y el neoliberalismo argentino
son básicamente incompatibles, porque la democracia elimina las
despolitizaciones características de los gobiernos neoliberales argentinos que
se aíslan de los reclamos populares.
La
política del Frente de Todos implica una ampliación de la agenda para incluir
los asuntos de toda la sociedad. Después de cuatro años de ocultamientos, negociados
y naturalización de la financiarización con garantías jurídicas, todo vuelve a
ser político. Cuando los asuntos retornan para ser políticos, las sinrazones y
su invisibilizacion comienzan a estar apremiados.
el freno de mano, EL CONGRESO Y EL PODER JUDICIAL
El
Frente de Todos llegó con el freno de mano puesto, pero ya no podrá morderse la
lengua. El remanente del régimen siente tanto desprecio por el advenimiento de
otra etapa popular, como los medios hegemónicos que persisten en realizar
operaciones para irritar a la ciudadanía constantemente.
El
intento de Alberto Fernandez por unir a las dos partes eminentemente
antagónicas fue desafiante, en medio de una pandemia. Sin embargo todo sigue
igual, llevamos cinco trimestres consecutivos adicionales, después de 13 años
de periodismo de guerra (Julio Blanck). El Congreso reapareció para ser la
herramienta adecuada, dar legitimidad y legalidad a las acciones de Gobierno.
El Poder Judicial que actuó como soporte del Poder Ejecutivo mirando para otro
lado, debería retroceder a su lugar y dar paso a la verdadera democracia republicana
y representativa. Está claro que todas las encuestas-oficialistas y anti
oficialistas-rechazan la actuación del Poder Judicial. El Congreso debe
eliminar todo vestigio de doctrina jurídica basura, como la que ha consentido
la presunción de culpabilidad, en lugar de inocencia. Humillaciones con reality
show incluido, encarcelamientos sin juicio, espías ilegales, y nombramientos de
jueces de la Corte por decreto, entre otras aberraciones.
El
Presidente Alberto Fernandez deberá replantearse si la radicalización de esta
guerra abierta es el camino por el cual su forma de proceder, pluralista y
consensual, ha traído más tolerancia, mas solidaridad y entendimiento, o es la
ratificación de la dimensión del antagonismo que lejos de negar la totalidad es
intrínseca a ella.
Se
consiguió hacer tiempo esperando unos resultados relevantes de la iniciativa
amigable. También se sobrelleva con cierta resignación el ritmo y la dinámica
de considerable cantidad de funcionarios aparentemente apáticos, pensando que
su comportamiento constituía una experiencia superadora. Pero, -¿Cuál es la
moraleja?-
LA DEVOCIÓN
DE LAS CACEROLAS
Volvimos
a escuchar la devoción de las cacerolas, espoliadas por los medios hegemónicos,
expresando su repudio porque la justicia federal suspendió las clases en la
ciudad. Una explosión de histeria minoritaria, que no muestra otra cosa que el odio
desnudo y la rebeldía hueca hacia un Gobierno que no le es afín. Como durante
la “125”, la división no es entre ricos y pobres, sino entre “ellos y
nosotros”, entre quienes se auto perciben “gente como uno”, convirtiéndose en
seguidores de quienes los niegan e ignoran y, otros que se miran en el espejo
aceptando su propia realidad.
La
deliberación sin limitaciones sobre cuestiones de Gobierno, se oponen al
requisito democrático de establecer fronteras entre quienes ganan las
elecciones y quienes las pierden. El consenso en una sociedad democrática es la
expresión de una hegemonía, no la inclusión “del todo”. Cuando Juan Domingo Perón
dijo en 1972: “vuelvo desencarnado, como prenda de unión nacional”, un periodista
le preguntó si eso incluía a todos y, empático, con su meridiana claridad el tres
veces presidente expresó, “naturalmente que todos es imposible”. No existe el
consenso sin exclusión, la contradicción es permanente y a esta altura luce
insuperable. Buen intento. Ejercer el pluralismo y el dialogo, pero ya vemos.
El
estado de la cuestión, en plena explosión de la pandemia determina que es
imposible aplicar un modelo de democracia deliberativa donde todos se sienten
conformes.
Es
la oposición y no el oficialismo quien ha decidido que para lo político solo
existe la posibilidad que han adoptado desde el comienzo: Confrontación,
antagonismo. Y en realidad tienen razón. La democracia, consiste en construir
una identidad entre los gobernantes y los gobernados. Si el pueblo de la Nación
Argentina va a gobernar, porque vivimos en democracia, es necesario determinar
quienes pertenecen al pueblo, para enfocarse en sus problemas y demandas, desligándose
de las limitaciones sosegadas y pacientes autoimpuestas para con una minoría
iracunda.
(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política
Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6
libros. @PabloTigani en twitter
miércoles, 14 de abril de 2021
DÓLAR HOY: EL LIBRE LLEGÓ A $195. NEGOCIO REDONDO
“Dólar del 23 de octubre 2020; el libre llegó a $195 y la brecha con el oficial alcanzó el 150%. La divisa informal avanzó cuatro pesos en el día, a un nuevo récord. En 2020 trepa un 159%. El contado con liqui cayó 5%, a 172 pesos. Las reservas cayeron u$s 170 millones (Infobae).
“Como muchos
economistas, no confío demasiado en la sustitución del interés propio por la
ética”… (Kenneth J. Arrow, “Gifts and exchanges”, Philosophy & Public
Affaires 1, n.4, 1972, p.354). Las abreviaturas de las consultoras,
y solo el primer nombre de destacados economistas en las citas, tienen como
objeto guardar decoro, sin dejar de mencionar la fuente:
“La falta de confianza que se vive dentro del mercado
local se refleja también en el incremento de las presiones cambiarias” (Consultora P.P.I.). “La dinámica se mantendrá hasta que el Gobierno muestre
un plan económico creíble, atacando el déficit y fomentando las exportaciones e
ingreso de capitales. El problema: no hay tiempo, y cada día que pasa el
desenlace será más fuerte”, agregó (Infobae 23/10/2020). “Vamos a una crisis severa: no sólo el dólar va a seguir subiendo,
porque no tiene techo, sino que de la mano de la devaluación -falta la
devaluación del dólar oficial, que va a venir en algún momento-, advirtió J.L.E. (iProfesional 23/10/2020). Según el
financista Gustavo.Q., operador de PR CdeC, el Gobierno tiene muy pocas opciones para frenar la demanda
de dólares mientras las condiciones actuales no se modifiquen. “Seguramente esta presión cambiaria va a seguir.
Insisten con medidas que actúan sobre los efectos y no sobre las causas”,
remarcó en diálogo con Infobae.
“Esta
crisis no se soluciona con parches” (Iván C.). “Hoy, al no haber un plan
económico, las expectativas se están coordinando hacia los peores escenarios
posibles y esa es la dinámica que hay que cortar” (Cons.Emp.). El economista Ricardo.D.
opinó que “el problema mayor es el nivel de emisión, como reflejo del déficit
fiscal; hoy tenemos 5 puntos de déficit sobre el PBI, pero para llegar a 8 a
fin de año, que es nuestra proyección; es una explosión, así que se entiende
que van a pasar cosas”(Infobae). El doctor en economía
Agustín M. fue
tajante: “No es el momento para desprenderse de los dólares”, y añadió que
estas dos semanas con clima tranquilo en realidad son el ojo de la tormenta. De la misma
corriente L y P el economista Aldo A. también cree
que vender los billetes verdes sería un error y manifestó que
solamente conviene hacerlo si son destinados a la compra de un bien “que
produzca satisfacción”. Pero, advirtió, “si esos ahorros que tenés son por las
dudas de que te quedes sin trabajo o por otro motivo importante, guárdalos” (iProfesional-18/11/2020).
Carlos M. pronosticó un salto adicional
del dólar. El economista sostuvo que el Gobierno tiene un error de
diagnóstico y señaló que el problema es producto de la fuerte emisión. Aconsejó
acordar rápido con el FMI para lograr previsibilidad.
Carlos M., titular de la consultora M&S, participó de un Zoom de la Cámara de la
Construcción de Córdoba. (20/10/2020 Cadena 3 Córdoba). Uno de los pocos
economistas que anticipó que el dólar iba a estar en torno a los $200 fue Diego
G. Hace cerca de un mes, el experto proyectó que el paralelo
alcanzará los 200 pesos “mucho más rápido de lo que la gente piensa”. Pero,
acto seguido, aclaró que ahí no se frenará, sino que “va a pasar” esa cifra e “iniciar un viaje” (iProfesional 23/10/2020). “La
baja del dólar es sumamente artificial”, afirmó Javier M. Consultado
sobre la baja en la cotización de la moneda norteamericana, respondió que la
misma “es absolutamente artificial” (Serindustria-agencia de noticias de
economía y empresas, 20/11/2020). El insultado Roberto C. aseguró que el dólar “nunca baja” en
Argentina, y que la cotización menguante de la divisa en el mercado paralelo “será
muy transitoria” (iProfesional 4/11/2020).
NEGOCIO
REDONDO
Los que salieron del “blue” el lunes 26 de octubre y
regresaron la semana pasada, hoy tienen por cada dólar que vendieron y
colocaron en pesos a –digamos 30% anual-, un valor equivalente a $ 218.50 (56%
en dólares en 164 días), un cálculo a mano alzada comunica una tasa anualizada
de 127.75% en dólares. Los plazos fijos en Suiza a 1 año pagan alrededor
de 1.70% anual en dólares. En EE.UU. se conoce a los plazos fijos como “Certificate
of Deposit” (Certificados de Depósito), donde para depósitos a 1 año están pagando
alrededor de 1.50% anual en dólares. En EE.UU.se necesitarían más de 85
años, para obtener el mismo rendimiento que aquí se logró en 164 días.
Algunas opiniones acaban siendo contagiosas, como
las que hicieron que el “blue” toque $195. Se han perdido y ganado miles de
millones de pesos. -¿Las creencias se extienden porque operan agentes portadores
de subjetividades?-. Muchos profesionales serios creen que este accionar
responde a intereses. Operadores comprometidos en propagar percepciones, consagradas
a encorvar cualquier proceso de análisis. Pero no lo sabemos.
TEORÍA CONSPIRATIVA
Para hacer posible un negocio como el descripto se necesitaría
la colaboración de mucho inversor que quiera ser víctima con su propio dinero. Hasta
conseguir una divulgación extendida en espacios cedidos a un grupo de ejecutores,
tendría que haber medios hegemónicos. Habría que hacer cómplices a los mártires.
Los ratones tendrían que instalar la trampera y arriesgar su propio queso. No sería
un trabajo diminuto. Alimentar un ardid financiero, incorporando a los propios inmolados
para que compren caro en detrimento de su inversión, mientras otros se
benefician de la corrida vendiendo alto, no parece posible, pero: “En interés
de la inteligencia se miente, se engaña, se roba y se mata. Comparada con esta
clase de acciones, nuestra propuesta era muy benigna. Simplemente íbamos a
tomar dinero de unos y dárselo a otros en función de quien tuviera razón.” (Robin D.
Hanson citadas en David Glenn, “Defending the Terrorism Futures Market”,
Chronicle of Higher Education, 15 de agosto de 2003).
Pronosticar el precio del dólar satisface un deseo
que no se inscribe en ningún cálculo de utilidad social. Eso es cierto. Entonces
el atractivo de quienes se la pasan pronosticando podría ser como practicar un
deporte. Nadie emplea tiempo y esfuerzo trabajando sus músculos y desarrollando
habilidades para perder. Y, ellos siempre fracasan. Simplemente no puede ser.
Es difícil de entender lo que pasa. -¿Por qué los perdigueros
de este coto privado encararían excursiones de cacería, sin poder exhibir la
cabeza de su presa en la pared, nunca?- Tampoco sería necesario, según mis
colegas más desconfiados. La gente los seguiría escuchando igual, y renovarían
sus votos maritales a pesar del adulterio, una y otra vez… Sin embargo, cuando ellos
se equivocaran-si no sucediera lo que pronosticaron-, unos pocos se adueñarían
de los muchos pequeños capitales de aquellos ahorristas asustados que perderían
sus escasas reservas. No puede ser todo tan talentosamente siniestro, mis
compañeros exageran su suspicacia.
Además del daño al pequeño ahorrista, los pronósticos
agoreros afectarían la vida en sociedad. -¿Quién sería capaz?- En otro orden de
cosas, por temor al desacuerdo, los periodistas tendrían que dejar afuera de sus
medios a los profesionales que no coincidieran y, eso se notaria. Expertos y
académicos vacilarían en manifestar sus opiniones en público porque no
redituaría contradecir a los gurúes del mercado, los borrarían en lugar de ponerlos
al lado. No, tampoco. -¿Quien quisiera quedar bien con los mete la pata seriales?-
Así, un acierto formal ni siquiera ratificaría la eficiencia de la
predictibilidad. El circulo cicatero lo pondría en “modo invisibilizacion”.
Lo más tremendo seria que el mismo mercado que ellos
predican se encargaría de contradecirlos y dejarlos mal parados, una y otra vez.
Ah, pero habría mucha gente que no lo registraría, con una pequeña ayudita de
sus camaradas, remató un pedagogo.
Si esto fuera real, la inveterada presencia de esos intérpretes
picaros de los congresos, coloquios y empresas ya no sería un misterio. Aquel
organizador de eventos que confesó: “los llamamos porque son incondicionales
con los socios de la entidad, y además los hacen matar de risa”, deberían
rectificar lo que nos contó nuestro amigo. Serian demasiadas artimañas atrevidas
de quienes satisfaciendo intereses exclusivos en nombre de todos, lo
harían a costa de quienes les creen. No.
No puede ser.
(*)
Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en
Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani en twitter
viernes, 19 de marzo de 2021
“NO HAGAN OLAS” NYC EL MINISTRO GUZMAN LES EXPLICA
El comunicado de la cuadrilla de bonistas expresó: “Argentina necesita desesperadamente un acuerdo con el FMI”. En realidad quisieron decir: “quienes entramos al canje de deuda soberana nos dimos cuenta que los bonos que recibimos están cayendo muchísimo más de lo que hubiera sido la pequeña quita que pedía Guzmán. Se lo dijimos, pero ya le manamos al ministro para NYC: “no hagan olas”. Un programa del FMI, es la fuente de anclaje del desplome de los títulos. El Gobierno está cómodo, la deuda es con un organismo multilateral de crédito y, esta vez va a negociar un acuerdo sostenible, sin waivers como otros Gobiernos.
Recordemos
que desde Juan Vital Sourrouille (Ministro de Economía del Presidente
Alfonsín), Argentina firmó 15 acuerdos
con el FMI y no cumplió ninguno en su totalidad, hasta que llego Néstor
Kirchner. Luego de realizar un acuerdo a 3 años no solo lo respetó, sino que
canceló en forma anticipada la totalidad de la deuda. Cambiemos firmó un acuerdo que hubo que
renegociar a los 30 días, pidió más dinero, tampoco alcanzó las metas. Con esos
antecedentes (UCR y PRO), -¿Sería atinado acordar exigencias incumplibles? Si Guzmán
se dejara persuadir como los ministros de
esos partidos y su ex segunda y tercera línea como Dujovne, Sturzenegger, -¿no
serían acusados por el FMI de embusteros, como Cavallo y los mencionados
funcionarios y asesores de la Alianza I y la Alianza II? -
¿PORQUE LOS TENEDORES DE TÍTULOS TIENE QUE AYUDAR?
Es
que la jugada de Guzmán
fue extraordinaria. Contrariamente a su estrategia, lo usual es que el FMI de
“luz verde” a los acreedores privados, asigne condicionalidades y monitoreos. Entonces
los acreedores cerciorados de la “sustentabilidad” acceden a la reestructuración
privada. Pero fue exactamente al revés y, los privados quedaron enganchados. Si
el FMI dijera no, los bonos irían a penetrar los bolsillos traseros de sus
titulares.
Iniciar
y terminar el acuerdo de la deuda pública en manos de tenedores privados en
2020 condujo a entrar al “Dance Buenos Aires”. Ya acordamos con el 99.9% de los
privados, si el FMI introduce exigencias inaceptables, no se consentirán. Si los
tenedores y sus operadores se ciegan a esta realidad, los títulos recibidos en
2020 van a estar entre el tormento y el averno.
PROGRAMA “PRECIOS CUIDADOS” DEL BCRA (dólares para
fuga entre $20 y $28)
En
enero de 2018 vuelve Caputo y avisa: “Nos echaron de todos lados”. En su propio
lenguaje: “nos caímos del mundo”, vamos al FMI.
Los
criterios básicos al funding del
organismo son: 1) Que la deuda del país
tenga altas probabilidades de sustentabilidad y, 2) Que la asistencia conduzca
al país de regreso a los mercados voluntarios de colocación de títulos.
Es obvio que eso nunca sucedió. Hay
investigaciones silenciosas en el organismo y el mundo va a seguir con atención
la querella criminal en la Argentina. Ya vamos a ver porque.
El préstamo
del FMI no fue otorgado con el propósito de ganar las elecciones. ¡Qué
esperanza! En primer lugar, fue para que el presidente en ejercicio pudiera
terminar “el Primer y único tiempo” (libro), sin repetir la historia de
Fernando De la Rúa. Peor aún, los acreedores de esta bribonada no eran
jubilados italianos y japoneses dormidos. Ya sabemos quiénes eran. Los técnicos
del FMI como toda la categoría de profesionales documentados no querían firmar
nada y dejaron constancias. Las encuestas artificiales y los economistas
compinches iban a echarle un capote diciendo que ganaba Cambiemos porque: -¿Qué
puede ser peor que el peronismo?-
Pero
habían alcanzado cuanto desacierto fuese practicable-voluntaria e
involuntariamente- dilapidando la hazaña de que Macri llegara a la presidencia.
Por último primó la necesidad imperiosa de dejar subordinada la política
económica del próximo presidente peronista.
La
anomalía más significativa del crédito del FMI fue que estuvo destinado a
financiar dólares baratos. Una especie de “precios cuidados” a un precio que no
destruyera la inversión propiciada por los endeudadores seriales. Iban todos de
salida. Las sobreactuadas subastas de los presidentes del BCRA, fingiendo intentos
de domar al dólar estaban asegurando el precio requerido por los clientes de
Messi (que después tenía que seguir trabajando).
Por
el lado decisorio, Larry Fink (CEO de BlackRock) tenía más poder que Trump y
Lagarde. BlackRock y Elliot (cada uno de ellos) gestionan el equivalente a 8/9 veces el PBI argentino, el 43% del PBI de
EEUU, sumados 86%. No es difícil imaginar a Larry Fink sugiriéndole a Lagarde y
Trump: “pongan u$s 57 mil millones que vamos de salida”. Así los
estadounidenses privados, les transfirieron el riesgo argentino a los países
miembros del FMI. Ellos pudieron beneficiarse hasta 2018 del trading
garantizado a “dólar lifting”, colocándose en LEBAC. ¿Alguien cree que Alemania
la dejara pasar?
EN EL LADO ESTE DE MANHATTAN
Es
cierto que algunos se demoraron-nos consta en esta columna-. Recordamos
especialmente nuestra charla-conferencia en un banco de inversión con el jefe
de research y el jefe de traders en abril de 2019. Ellos le creyeron a Macri. Estaban
seguros de dos cosas: Macri reelegía y, el FMI aportaría muchos más dólares. Salimos
intranquilizados de esa gran entidad. Repetían los zócalos de TV de cualquier
bar de Buenos Aires.
Volviendo
a 2018, el estropicio alcanzado y las maniobras que había que hacer superaban el
límite del primer presidente del BCRA. Fue lejos, pero debía preservarse para
dar clases en EEUU, como siempre en el segundo tiempo. Luego fue tan
desvergonzada la designación del segundo (sin aprobación del pliego por parte
del Senado) y los excesos que cometió, que hicieron que el FMI lo sacara a puntapiés.
El tercero contrajo la base monetaria como nunca antes y llegó a pagar 80% en
LELIQ pero los dólares siguieron escurriéndose, hasta que en 2019 la dupla
Lacunza-Macri restablece “el cepo” que había levantado la dupla Prat
Gay-Sturzenegger en 2016.
LA RANA Y EL ESCORPIÓN
Un
periodista preguntó: -¿Por qué Guzmán no asintió lo que dijo el presidente el
primero de marzo?- Al parecer, en una cadena de tuits el ministro de Economía
evitó referir el discurso de Alberto Fernández. Pero, -¿Es necesario explicarle
a un abogado-periodista, en qué consiste “el policía malo y el policía bueno”
en una negociación?-
Los bonistas criticaron al país, pero en realidad le
reclaman a Georgieva (por elevación) que acuerde con la Argentina porque sus
papeles cayeron, afectando los resultados de sus balances. Es tal la necedad de
los medios que no pueden ayudar a quienes le sirven. Parece que no pueden dejar de ser quienes son, y
actuar en contra de su naturaleza, de su costumbre y de otra forma distinta a
como han aprendido a comportarse en los últimos 14 años. Están boicoteando a
los tenedores de bonos, sin proponérselo.
SALIENDO DE LAS DOS PANDEMIAS
Stiglitz y Krugman que comulgan con Georgieva (FMI) y Yellen (Tesoro
estadounidense) consideran que hay que
hacer lo que sea para recuperar los empleos que se perdieron en 2020 por la
pandemia. Piensan que hay que atenuar el impacto de la pandemia
atendiendo a los que más sufren e invirtiendo en planes de vacunación. Los gobiernos de todo el mundo mantendrán el apoyo
fiscal, con la administración de EEUU liderando su nuevo plan fiscal de 1.9
billones de dólares. Repitieron la cifra de Trump. Ya van 4 billones
para financiar la recuperación de la economía estadounidense.
En cambio el equipo
económico argentino razona las restricciones macro y ha demostrado moderación
fiscal y monetaria en los últimos seis meses. Sin embargo la recuperación se
afianza. Crecen las reservas del BCRA y las brechas cambiarias caen a mínimos, disminuye
el riesgo de un salto del dólar y progresa la recaudación fiscal.
El
contexto de los próximos meses de Argentina luce positivo. Con la
reestructuración de deuda externa, la convergencia fiscal, los precios de las
materias primas volando, y un repunte de la actividad económica, Argentina
tiene muchas chances de un “turn around”. Para los Venture Capitalist y Private
Equity Fund que consultan para invertir en empresas de capital cerrado, el consenso
no piensa desperdiciar la oportunidad.
Déficit
cero no es viable, pero en medio del COVID se tiende a reducir a menos de la mitad.
La monetización acumulada de los déficits es el resultado de diciembre de 2019,
un país con escasa reservas, en default y sin crédito internacional. La
previsión de inflación del Gobierno del 29% para 2021; las estimaciones de los
economistas privados-que nunca aciertan-dice que será 45%.
APRENDER A DESAPRENDER LO APRENDIDO SOBRE DÉFICITS Y
LIBERTADES
El
ministro Guzmán dijo: “Respetar la sostenibilidad fiscal no es de derecha. Tenemos
la necesidad de respetar la sostenibilidad fiscal”. Podríamos redoblar, es una
premisa marxista, peronista y bíblica (judeo-cristiana). Es importante saberlo.
Mejor enojados sabiendo, que felices indocumentados.
León
Trotsky exhortó al Gobierno alemán después de la primera guerra mundial para
que dejaran de imprimir moneda para financiar el déficit fiscal. “Liberación o dependencia”, fue una consigna
peronista de los 70', que planteaba “desendeudar al país” para tomar decisiones
económicas independientes.
-¿Pero
cómo se logra evitar pedir prestado o emitir-que tiene sus límites?- Evitando
el déficit fiscal. Pues la única forma de financiarlo a la larga es “pedir
prestado” como hacen los gobiernos neoliberales-conservadores. Y, solicitar créditos
genera “dependencia”. La Biblia dice: “El rico domina a los pobres y el deudor
es esclavo del acreedor” (Proverbios 22:7).
Por
último supongamos que los mercados fueran verdaderamente libres y “a puro
riesgo”. Entonces la Argentina podría recomprar los títulos con 30% de
descuento, formando un fondo de inversión mixto argentino. Algo similar a la
estrategia que pergeñó Néstor Kirchner con un préstamo de Venezuela, ganando
los dos países. Argentina rescató deuda con 25% de descuento, o sea 33% para
arriba, pagándole una alta tasa a Venezuela de 15% (era el riesgo argentino)
por el préstamo que apalancó la rentabilidad al doble.
ROMPIENDO MITOS:
Algunos
se enteraron que el equilibrio fiscal y monetario no es de derecha, también lo
militó Trotsky (El capitalismo y sus crisis, compilación de escritos de León
Trotsky, Centro de Estudios e Investigaciones Trotsky) y, el peronismo de la
tendencia revolucionaria (América Latina: dependencia y liberación, 1973,
Dussel Enrique, Ed. Fernando García Cambeiro). Recordemos también que la
historia de incumplimientos con el FMI en democracia, es prerrogativa de la UCR
y el PRO.
(*)
Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en
Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani
martes, 23 de febrero de 2021
ANTICIPO EXCLUSIVO: LA NEGOCIACIÓN CON EL FMI SE ENCAMINA A SER UN ÉXITO MONUMENTAL
Nuestra fuente es absolutamente confiable y se encuentra en los más altos niveles de decisión. En 2020 la reestructuración de la deuda privada fue la segunda más exitosa de la historia, pero la renegociación con el FMI es disruptiva y se encamina a ser la más adelantada del mundo.
A
partir de ahora, deberíamos inaugurar un dialogo estimulante en la sociedad.
Podríamos iniciarlo con la pregunta: -¿Constituye un hecho auspicioso que los
conductores de la sociedad mediática actual ocupen la posición de los
profesionales y/o académicos?- Porque todo indica que necesitamos más
soluciones creativas y menos operaciones. Es obvio que las reflexiones del
Financial Times y el pensamiento del peronismo no tienen un parámetro común. Son
extraños el uno al otro, como una diagonal y el lado de un cuadrado.
Parafraseando a Platón, son dos concepciones que remiten una a la otra sin que
haya entre ellas ninguna relación.
Entre
la economía neo cuantitativista abstracta y la economía política no hay una
simple oposición que se pueda abordar con argumentos basados en una receta común.
Por lo tanto no se trata de una discusión, sino de una confrontación
intelectual y política. No existe ningún interlocutor del FMI-que luce un poco más
decente que en 2018-que pueda convencer al presidente de acordar cualquier
cosa. Los argentinos transitamos entre gobernantes que defienden los intereses
nacionales y otros políticos cooptados por las corporaciones que operan a
través de los medios afines.
Es
que el Financial Times el 31 de mayo de 2019, ya le había dedicado un duro
editorial al eventual retorno de Cristina Fernandez y el peronismo. El articulo
trasuntaba el temor de los acreedores privados sobre la eventual vuelta al
poder de la ex presidenta, prescribiendo: “Los argentinos deben rechazar el regreso del peronismo”. El editorialista
del periódico británico pidió a los argentinos que no se dejaran engañar por
Cristina. Remataba: “Una mirada al historial económico del peronismo debería
asustar a los votantes”.
Una
intromisión vulgar, de perspectiva improcedente e indocumentada por donde se le
observe. Empezando por recordar que el peronismo ha gobernado en cuatro
periodos, habiéndose habituado a ocasionar crecimiento del PBI, consumo, empleo
y, cancelado las deudas contraídas por Gobiernos “no peronistas”.
No parece
posible que el introvertido entorno de Cristina Fernandez le pase información a
un diario anglo. Mucho menos que le ofrezcan soporte a sus argumentos. Lo que
parece poco serio es un periódico traccionando velocidad a la negociación entre
un organismo multilateral de crédito y un país soberano. Recuerde que fue
Kristalina Georgieva quien dijo que, para acordar en mayo “hacen falta
esfuerzos de ambas partes”, dando a entender
que no cree que se pueda llegar a resolver antes de tiempo.
Es patético leer en semejante medio: “la
vicepresidenta y sus poderosos aliados en la administración izquierdista”. Da
un poco de “risita” como cuando
insisten en confundir a Rusia con la URSS. Hay que ponerse de acuerdo, Cristina
es una “jefa capa mafia” o es “La Che Fernandez”. Por otra parte, la retórica
vehemente de presentar a Cristina Fernandez como un monstruo ya lleva 14 años
sin éxito. Fue reelegida por tercera vez en el binomio presidencial. La verdad
es que sabían que Cristina es muy escrupulosa, y no cedería la oportunidad de
defender los intereses nacionales, bajo ninguna presión.
Está
en juego una extraordinaria cifra de deuda en un contexto mundial de volatilidad,
incertidumbre, complejidad y ambigüedad (VICA). Fue extremadamente insensato firmar
una deuda inconmensurable que sería cancelada en dos años. Alcanzar un acuerdo perentorio
ignorando la pandemia y sus efectos presentes y residuales en la economía internacional
sería temerario. Estamos en una emergencia, no es momento de apuros. Martín Guzmán, ha expresado que pretende
lograr un arreglo con el FMI en mayo, lo que ya representa un gesto de arrojo. Argentina
es el mayor deudor del FMI por voluntad del directorio del FMI, a Roberto
Cardarelli alguno le pedimos por escrito que no autorizara desembolsos porque
iban a causar un conflicto de magnitud a corto plazo. Creíamos que era mejor
que se blanqueara la situación lo antes posible. Hubieran negociado sin
pandemia, con Dujovne y Macri. Estando al borde del default desordenado, la
Argentina estaba inmersa en una profunda recesión y caos cambiario con riesgo
de quedarse sin reservas. Ese era el momento de poner orden con los
responsables, no de hacerle “tapaderas” para que huyan.
El
acuerdo de 2018 tuvo todo tipo de irregularidades. Se firmó de la noche a la
mañana sin pasar por el Congreso, cuando hacía 13 años que la Argentina no operaba
con el FMI. El FMI sabe que el crédito que le concedió al país fue indebido y
despedazó las “mejores prácticas” del organismo al financiar la fuga de
capitales más extraordinaria de la historia. Lo sabe perfectamente y no se
atreve a “hacer olas”.
El
grueso de los pagos de la Argentina al FMI concurre en 2022-2023. Reprogramarlos
en forma creativa inaugura una nueva etapa del organismo, y aumenta la credibilidad
y la solvencia intertemporal. Un eventual involuntario incumplimiento pondría
sobre el tapete la irresponsable confianza que la entidad puso en la
administración anterior. Lagarde, Trump y Macri podrían estar en un banquillo
internacional. Las reservas netas líquidas del país caían en picada, las devaluaciones
se sucedían una tras otra-a pesar de los desembolsos-ya que la asistencia
estaba destinada a financiar la salida de los privados. Eran los inversores que
se iban luego de haber mercadeado en pesos con LEBAC y LELIQ. Después del
crédito del FMI que garantizo ganancias siderales y, del noveno default que
significo el “reperfilamiento Macri”, los inversores deberían ayudar. Sus
medios financieros, forzando al gobierno a detener la ayuda a los más
necesitados en medio de una pandemia mundial lucen obscenos. Todos están ayudando
a su gente, en todo el mundo.
Las
urgencias son malas consejeras, sino miremos el resultado de invertir en la
campaña de Macri. Es cierto que la Argentina gobernada por Fernández no está impaciente por salir a pedir
préstamos, sino todo lo contrario. Con el último Gobierno peronista el
desendeudamiento cayó de 173% del PBI a menos de 50% incluyendo los fondos
buitres.
El
peronismo es pragmático, y Guzmán es un académico que regresara a los claustros.
Piensa llevarse “el Caso Argentino y su creativa exitosa reestructuración de
deuda”. Se puede jubilar dando conferencias y escribiendo estas proezas. Puede
ser recordado como la antítesis de Cavallo. En realidad, daría para un trabajo
de políticas financieras comparadas. Vamos pensándolo.
No
es cierto que los funcionarios que mantienen conversaciones con la Argentina
estén preocupados por el progreso de las negociaciones. Los rumores son falsos,
antojadizos, y provienen siempre de la misma runfla que tiene como objetivo
desestabilizar. “A rio revuelto ganancia de pescadores”. Es su deporte favorito,
atacar a la Argentina cada vez que gobierna el peronismo. La razón es obvia, Perón,
Néstor, Cristina han mortificado hasta el ridículo a los autores de las
“mejores prácticas de los mercados y los organismos multilaterales de crédito”.
Porque no se sujetaron a los designios del supra poder financiero. Sabemos que
no son un buen ejemplo de sumisión para quienes lo advierten cataclismos y
caídas del mundo.
Citan
a un ex presidente del BCRA alineándose
a la repetida tradición, donde el poder ilustrado (Financial Times, The
Economist y otros medios) buscan supuestos filósofos argentinos para legitimar
sus exigencias. El hombre no debe estar orgulloso de ser citado para
reflexionar contra el país que le dio puestos públicos, lo hizo rico y famoso.
-¿Alguien cree que es una casualidad que un economista ejecutivo que trabajo durísimo
en el espacio del presidente Fernandez y Sergio Massa no integre el equipo de
Gobierno?- ¿Quién desconoce el atrincheramiento del BCRA en 2010? -Cuando se mantuvo
en vilo al país-auto ridiculizándose. Nadie sale bien parado de esas
escenificaciones para ir por la vida diciendo que es lo que se debería hacer.
Desde los noventa, los economistas han sido
reemplazados por animadores y modelos que estudiaron economía. Por
lo tanto es irrelevante lo que señale políticamente correcto, un bronce que
sonríe o el hermano del pájaro loco, sobre cuál es el momento ideal para
acordar con el FMI.
Un
latiguillo del 90% de la “prensa independiente de Argentina” es: “se perdió una
gran oportunidad”. Una retahíla gomosa: “Argentina necesita un programa
económico integral que establezca un sendero de crecimiento sostenido”. Lo que
quiere decir es: “Argentina necesita aplicar el modelo neoliberal”. Ya lo hizo
en tres oportunidades en 45 años. ¿Fueron en realidad tiempos mejores?
En
Argentina no se trata de interpretar lo que hace Martin Guzmán, sino de cambiar
el desastre que dejo “el mejor equipo de los últimos 50 años, el Messi de las
Finanzas, el periodista de TN y, las eminencias de las mejores universidades
estadounidenses. Campeones de ciclismo financiero: LEBAC al 38% con dólar
planchado y LELIQ 80% con inflación de 54%.
No
podemos apoyarnos en una reflexión del Financial Times, hay que ir a las
fuentes con más aciertos. Evidencias empíricas. Y, si se trata de filosofía
política-económica, a los intelectuales.
La
puesta en escena del Financial Times fue violenta y nos movilizo a investigar
con nuestras fuentes. No hay ningún parámetro en común entre ambas.
(*)
Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en
Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani




