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martes, 7 de junio de 2022

DANIEL SCIOLI. LO QUE NO SABIAS

 


Por: Pablo Tigani*


Trabajó con su familia desde la adolescencia. A los veinte años tomó unas fotos de su tienda de Villa Crespo, armó una carpeta y compró un pasaje a EE.UU. Cuando volvió era representante de Frigidaire, Kenwood y Chess Challenger, mientras tanto, las grandes empresas lo observaban con desazón. Scioli interrumpió sus estudios por los negocios, el deporte y la política después, sin embargo se graduó.

Aspectos de su perfil

Empresario, perseverante, resiliente, gran jugador de ajedrez, tiene potrero y barrio. Conoce la dinámica del sector privado. Los tópicos suyos son los que suelen ser palpables para el ciudadano de a pie: empresas, consumo, producción, precios, clientes, proveedores, hogares e individuos. Una carencia muy extendida en los funcionarios del área económica de todos los gobiernos. Sobre todo de aquellos funcionarios políticos que creen que un “empresario se parece a Macri y su entorno”. Pues no. El 99.99% de los empresarios no se parece a Mauricio y su biósfera. No entraremos en detalles.

Scioli no estudió en una universidad de la “Ivy league”, cursó sus estudios en una facultad argentina de clase media accesible. Allí donde los alumnos “estudian y, trabajan”. La entidad que provisiona gerentes de carne y hueso para la economía real, no imaginaria, no fantástica o “divina, viste”. La de los gerentes que huelen pintura en plantas industriales, sufren la falta de financiamiento y pagan quincenas.

La prensa lo conoce como motonauta argentino (campeón mundial 1991) o político, pero antes de los 30 años de edad ya era uno de los 10 empresarios más grandes del sector electrodoméstico-entre 16.000 comerciante de artefactos para el hogar-. Comprando y vendiendo.  

En nuestro sistema, los bienes que adquirimos y la forma en que los utilizamos inciden profundamente en cómo vivimos nuestra vida diaria. Bastarían estas observaciones para justificar la importancia que los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernandez le dieron al desarrollo del mercado interno desde 2003. A nivel macroeconómico sabemos que los consumidores influyen colectivamente en las condiciones socio económicas y, en países como EE.UU. más del 70% y hasta casi el 80% de la tasa de crecimiento del PBI lo explica el consumo. En la Argentina el peso del consumo es muy parecido a EE.UU., aun sin crédito.

DE LA TIMBA A LA PRODUCCIÓN Y EL TRABAJO

En 2019 el contexto de cambio consistía en volver a pasar de una economía financierizada a otra de producción y trabajo. Eso solo resultaba un gran desafío, sin contar el endeudamiento, el desempleo, la recesión, la inflación y la caída de más de 10% del PBI per cápita (Fuente: Sturzenegger). La economía argentina parecía encontrarse en una situación irreversible en diciembre de 2019. Desde el entorno hostil del programa 2018 con el FMI, los abultados vencimientos de deuda con el sector privado-en dólares-Mauricio Macri supo endosar una bomba de mecha corta al Presidente Alberto Fernandez. Sobre llovido mojado llego la pandemia. Por eso hubo que redefinir los modos de actuar y de pensar que tenía previsto, que fueron muy útiles en 2003-2015, otro escenario.

LA PANDEMIA

En el marco de la pandemia, las prioridades se vieron modificadas. Hubo que observar un mayor nivel de conciencia en los valores y, en el impacto que tienen las decisiones sobre la vida de los demás. El sentido de la vida, tanto a nivel personal como gubernamental habían sido cuestionados por Cambiemos y el COVID. La devaluada Secretaria de Salud que se había vuelto Ministerio con Alberto Fernandez, fue premonitoria. Esta reflexión vital, no es ajena a ningún ambito. La gran protagonista se llamo “solidaridad”, con fuerte evidencia de mayor empatía del nuevo Gobierno hacia la sociedad.

¿Qué hubiera sido de los ciudadanos con quienes razonan que hay que entrar al GBA con metralla y dar libertad para elegir morirse de hambre?-¿Cómo hubiera sido el “hacer lo mismo pero más rápido”?-Dios nos guardó de un Armagedón propio. Hubiéramos vivido el anticipo de la gran tribulación. Dios no es argentino, pero en 2019 nos mostró su inefable amor.

Alberto Fernandez TUVO QUE APRENDER E IMPROVISAR AL MISMO TIEMPO

Flexibilidad, aprendizaje continuo, equipos multidisciplinarios, para reforzar la misión y los valores. Había mucha inestabilidad macroeconómica interconectada. Todo podía caer como un piano o fichas de dominó. Tras la pandemia amarilla llegarían una serie de colisiones imprevistas a gran velocidad. No había claridad en la relación de tantas discontinuidades. En diciembre 2019 la situación era humanamente definitiva. Si en marzo 2020 existía una posibilidad de hacer algo, el COVID ya no daba ninguna seguridad de cómo podrían devenir los cambios para revertir el naufragio macrista. Cambios constantes, ruptura de la causa efecto, múltiples interpretaciones de la pandemia parecían saber que podía ocurrir, pero no de qué forma. En solo tres meses hubo que adaptar la estrategia para superar los nuevos desafíos. En ese entorno dinámico era importante no solo basarse en los hechos y la experiencia, sino también en los errores. Se requería creatividad y velocidad de adaptación. A ningún país del mundo le fue bien en la pandemia.

COCTEL DIABÓLICO

Coronavirus a nivel global, cuarentenas que significaron caídas de la actividad sin antecedentes a nivel mundial. En la Argentina veníamos de políticas fiscales y monetarias extraordinariamente contractivas, cuando de repente se necesitaban estímulos a la demanda agregada. En 2020 y 2021 los gobiernos del mundo que venían con tasa de interés casi cero por 12 años y aumento del gasto constante, aplicaron estímulos cuantiosísimos para atenuar el golpe en los ingresos de las familias y las empresas, que seguidamente impulsarían al alza la inflación en 2022.

Ahora la economía global esta convulsionada por la pandemia, mas la guerra que provocó el alza de los precios de alimentos, combustibles y materias primas. El renuevo de contagios en China y los amplios confinamientos para circunscribirlos afectan las cadenas de suministros, el crecimiento de China y del resto del mundo.

Como consecuencia de lo expuesto, se cayó la economía global, hundiéndose a la mitad de su ritmo de crecimiento potencial, mientras que se aceleró forzosamente la inflación mundial, llegando a su nivel más alto en los últimos 40 años. La oferta agregada no pudo aumentar al ritmo de la mayor demanda agregada. Hubo saturación, retrasos en las entregas, aumento de fletes y escasez de insumos clave.

En síntesis, la guerra estimuló enérgicamente los precios de commodities energéticos y agrícolas y el impacto inflacionario de los cierres por Covid en China, más el corte de las cadenas de suministros. Así, en medio de la pandemia y la debacle 2015-2019, se compuso una combinación inaudita.

LA MARCHA DE LA MACROECONOMÍA

Antes del acuerdo con el FMI la incertidumbre era absoluta. El acuerdo con el FMI y la puesta en marcha del plan económico consolidó la política económica del Gobierno, que supone una corrección muy lenta y extremadamente gradual de los desequilibrios. Un plan económico flexible, viene evitando la implosión 2015-2019, desde aquel frustrante desempeño económico: estanflación con endeudamiento, desempleo y desplome del salario real.

Afortunadamente, la ilusión se encendió tras el anuncio del plan que vino con el acuerdo con el FMI, y el Gobierno continuó con su perspectiva política económica, creciendo mes a mes. Lamentablemente hoy la aceleración de la inflación inercial de 2019-el doble de 2015- y las condiciones mundiales no ayudan. Aunque la Universidad Di Tella (UTDT) a nivel nacional, y tomando el promedio de la distribución de respuestas dice que la inflación esperada para los próximos doce meses sube a 58,4%. Mientras que la mediana se mantiene en 50%. 

La Argentina podría no cumplir con las metas cuantitativas e indicativas del segundo trimestre 2022. Por ello el FMI prepara una recalibración de las metas trimestrales, manteniendo las metas anuales. Ello implicaría condiciones más flexibles para el segundo trimestre.  El próximo desembolso entraría a comienzos de julio. Pese a las probables inobservancias, el país continuará recibiendo los desembolsos, y el FMI estará otorgándonos todos los “waivers” que sean necesarios por los incumplimientos. La entidad no querrá volver a empujar a la Argentina al abismo, como lo hizo en 2001.

¿Cómo LLEGAMOS HASTA AQUÍ?

La sensatez económica arbitró entre las presiones propias del FDT y el campo minado-diciembre 2019-que nos llevaba a una hiperinflación, como pronosticaban los libertarios confesos, los socios y esponsores anónimos.

La meta del primer trimestre se cumplió. El FMI hizo un guiño y permitió computar como rentas de la propiedad el producido de la colocación de bonos sobre la par de bonos ajustables por CER hasta un máximo de 0.3% del PBI. En mayo, el Tesoro alcanzó un financiamiento neto positivo de 76.000 millones de pesos. El Gobierno pagó tasas de interés de 57%, (no fueron tasas reales positivas extravagantes-como el 80% de Sandleris-Macri). Sin embargo continúa la dependencia de la deuda ajustada por CER. En junio los vencimientos son menores al promedio mensual de los primeros cinco meses anteriores. Además, una proporción se encuentra en manos de agencias del sector público. Esa es la gran diferencia entre el endeudamiento de Macri y el de Fernandez, que el primero confunde. Fernandez  tomó deuda en pesos con acreedores locales. No es lo mismo que estrangularse con el cable de BlackRock y JPMorgan en dólares.

“Minga” de receta estándar del FMI.

Aun con el panorama descripto, el Gobierno estimuló un adelanto de los aumentos salariales acordados en paritarias. Perfeccionó para agosto la suba del salario mínimo vital y móvil prevista para diciembre y convalidó un aumento anticipado a junio del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias del 18%, previsto para fin de año. Sigue acelerando el gasto público con un plan que beneficia a jubilados de bajos salarios, monotributistas de las mínimas categorías y trabajadores informales, con el objetivo de mejorar la distribución del ingreso.

Con el ajuste tarifario a la energía del 17.5% para las clases medias y altas, el gasto público en subsidios económicos igual no bajará. El Gobierno no va a detener el avance de los dos proyectos que impulsa en el Congreso con la creación del salario básico universal y una nueva moratoria previsional.

En la paritaria docente,  el ministerio de Educación ofreció una pauta general de 45.45% en cuatro etapas para el salario inicial de maestros. La oferta fue aceptada como piso, para negociar escalas mayores con los gobiernos provinciales. Con los docentes universitarios, el progreso salarial es del 41% distribuido en cuatro etapas. En 2021 los sueldos de universitarios subieron 53%. Para minería y cemento los sindicatos acordaron 48.2% para 2022. La industria de la carne y derivados acordó 55%-carne roja-para el período abril 2022-marzo 2023. La Federación Obrera de la Industria del Vestido afianzó el incremento de 53.4% en dos etapas, más un adicional de 7%. Camioneros anhela 85%  en 2022, más un bono de $ 20,000 sobre el sueldo básico. Empleados de comercio requiere 24% en abril-junio y apertura de paritarias con frecuencia trimestral. La UOM obtuvo 45% en tres etapas y su revisión en noviembre. “La bancaria” logró 60% incluido los adicionales, con revisiones en los meses de octubre y noviembre. Los estatales acordaron en mayo un aumento salarial o un incremento adicional del 10% a la paritaria 2021, con lo cual el aumento anualizado se ubica en 80.4%. Este guarismo es la escala previa a las negociación colectiva de 2022.

Para decirlo en términos corrientes, el acuerdo con el FMI no está condicionando la política económica del Gobierno. Sigue la asistencia del gasto público, y aunque las reservas no crecen, tampoco pasa nada. El financiamiento monetario neto al Tesoro creció en abril-mayo, y el tipo de cambio nominal y la tasa de interés siguen corriendo detrás de la inflación y no delante.  

El Gobierno no juramentó el acuerdo con las metas pactadas hace dos meses. Así el PBI podría crecer 4%/5%. El FMI no será severo con los incumplimientos para evitar que la Argentina se hunda en postergaciones de pago. Las brechas cambiarias no se escapan, el Tesoro puede colocar suficiente deuda a fin de refinanciar los vencimientos de deuda y evitar que se desborde la meta de 1% del PBI de financiamiento monetario autorizado para el fisco, más la monetización de los DEGs.

ES NECESARIO CONTEXTUALIZAR

Se trata de una trama mundial de muy alta inflación y guerra en Europa, 2022 es un año de mayor nominalidad, alta incertidumbre y mayor complejidad macroeconómica en todas partes del mundo. En el planeta, el nivel de actividad tiende a debilitarse en los meses postreros y un ambiente de pesimismo impera por doquier. ¡Coraje!

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

 

jueves, 28 de abril de 2022

RETOMAR LA INICIATIVA

 


Para retomar la iniciativa, podríamos comenzar con el direccionamiento del crédito bancario. Lo que necesita el Ministerio de Economía y el BCRA es recalibrar la Ley de Entidades Financieras, para que la banca se parezca más a las entidades del resto del mundo desarrollado. Precisamos una Ley que garantice el incremento de los préstamos a los individuos, emprendedores tecnológicos y de otro tipo, como así también a las PYMES, para estimular la demanda domestica, el crecimiento y eldesarrollo. El sistema bancario argentino no compite ni vagamente con el de los países desarrollados que otorgan préstamos a tasas bajas, financian capital de trabajo, estimulan la inversión productiva y las exportaciones de manufactura.

La calamidad que nos aplasta hace 45 años (RF.6/1977) no se resuelve con burocracia privada y mejoras incrementales. Aun el régimen financiero oficinesco es ineficiente. Es necesaria una reingeniería fundamental de todo el sistema financiero, incluyendo la declaración oficial como “servicio público parcial con actividad esencial”. Los bancos tienen que hacer alguna cosa gratis. No es posible que cada persona bancarizada pague $60.000 anuales solo para tener tarjeta y una cuenta corriente. Eso genera “anti bancarización, y por lo tanto, altos niveles de actividad en negro”. Los bancos deben cumplir mínimamente una función con compromiso con el bienestar general. No puede ser que en el partido de Lomas de Zamora para llegar a un cajero automático haya que transitar 20 cuadras y estén cerrando sucursales. No hay suficiente personal en las sucursales ni bastantes cajeros automáticos en todo el país.

Alberto Fernandez arrancó con un programa sencillo y propósitos moderados para atender a los damnificados del efecto “tierra arrasada”, detrás sobrevino el temporal coronavirus que amplió las necesidades iniciales de forma amplificada. La creación de “espacio fiscal” obtenida para estimular la demanda quedará completamente desactualizada en un par de años. Es necesario crear un fondo financiero para el desarrollo y, otorgar a las PYMES y las empresas de la economía popular créditos no reembolsables por alrededor de 2% del PBI.

El BCRA debe impulsar una política monetaria mucho más expansiva. En la Argentina no hay crédito y el que se ofrece es caro. Es necesario procurar también el descenso de las tasas de interés, suministrando liquidez e  impulsando el crédito al sector privado; como lo hizo y continúa haciendo EE.UU. y Europa por 14 años (desde 2008), aun hoy, en medio de una inflación altísima.

En este preciso momento los países desarrollados están aplicando medidas que problematizan la mano invisible como razonamiento para alcanzar el bienestar social máximo mientras se busca el interés propio. El sometimiento argentino desde 1976 a la lógica financiera llevó el país a la ruina. No existe ningún país que haya alcanzado un alto grado de desarrollo con una estructura económica basada en exportación de recursos naturales y especulación financiera. El resultado es que después de 45 años de sometimiento a esa “sensatez”, alrededor de 37% de los argentinos clama por comida y trabajo.

Según las autoridades del ministerio de economía del gobierno cívico militar de Videla y Martínez de Hoz, la reforma de 1977 había sido impulsada con la finalidad de modernizar el sistema financiero argentino y mejorar el funcionamiento del BCRA. Todo esto para apegarse a la creación de ahorro, uno de los principales problemas de la economía argentina. A través de este progreso, los bancos otorgarían abundantes préstamos para el desarrollo, pudiendo estimular la competencia entre bancos, para que los costos procedieran a la baja y los usuarios pudieran apalancar sus actividades productivas. Así proliferaron entidades sin ningún tipo de control cuyos depósitos a plazo fijo eran endosables y garantizados por el BCRA. Falsificaciones a granel, en tres años solo el BIR (Banco de Intercambio Regional le costó al país, 3.000 millones de dólares de 1980). Se desbordaron los límites del disparate.

La realidad es que las distorsiones que ha dado lugar aquella Ley (21.595) contribuyó a la destrucción tendenciosa de la industria nacional, mediante una pésima asignación de los recursos financieros, creando un creciente espíritu de financiarización especulativa que hizo multimillonarios a unos pocos grupos industriales argentinos y empresas extranjeras reconvertidos para dedicarse a la “timba financiera”. Desde entonces el alto costo financiero se ha convertido en uno de los problemas estructurales de nuestra economía. Cada eslabón de la actividad económica se esfuerza bajando costos de todo tipo para seguir manteniendo el gasto financiero y trasladarlo como una de las claves de la inflación. Un préstamo promocional en 12 cuotas a un cliente excelente en un banco privado le cuesta por todo concepto-incluyendo impuestos- 60.55% anual, están creando expectativas inflacionarias de no menos de 55% para los próximos 12 meses. (TNA 40%), (TEA 48.21%), (CFTEA 60.55%)

 

El abandono de los instrumentos elementales de regulación condujo a una serie de abusos legalmente dañinos que atentaron contra el desarrollo de la economía argentina, y continúan castigando la producción desde hace más de cuarenta años.

Hay que decir que antes de la mencionada Ley, los préstamos tampoco eran abundantes y el sistema financiero era bastante acotado. Pero las empresas podían acudir al  Banco Nacional de Desarrollo para comprar maquinarias, al Banco Hipotecario para comprar una planta industrial. Con la descentralización de los depósitos se echaron las bases de un sistema financiero que incentivó el mecanismo de endeudamiento y fuga con estímulos evidentes y facilidades extraordinarias para desangrar la economía argentina. En 45 años la deuda pública creció 50 veces. Es decir por cada 1 dólar que debíamos debemos 50 dólares. Ni remotamente vivimos en un país 50 veces mejor, para empatar.

Claramente nunca se estimuló la prestación de un servicio financiero de reducido costo, de fomento, ni eficiente. Se puso en manos de bancos, financieras y mandatarias privadas el manejo de las variables estratégicas fundamentales del sistema capitalista para que arbitren entre su propia rentabilidad y el desarrollo de la actividad productiva, científica y cultural del país.

La singular contenida avaricia de los banqueros se volvió frenética al otorgársele semejante espacio. Antes de la descentralización de los depósitos tenían que trabajar y asumir riesgos para generar utilidades. Ahora basta con inventar un debito automático imperceptible de 1 dólar por mes de la cuenta corriente, para recaudar 12 dólares anuales,  de 1 millón de clientes anestesiados que viven “haciendo una vaquita” para mantener accionistas de bancos.

Es necesario introducir ajustes de magnitud a los abusivos spreads que todavía hoy se están aplicando, sin contar el despojo que produjo el déficit cuasi fiscal registrado en los últimos seis años. Las consecuencias públicamente conocidas que derivaron en mayo de 2017 con 2.3 bases monetarias, mediante un creciente vinculo especulativo (LEBAC, LELIQ, CREDITO DE CONSUMO) combinado con la flexibilidad de entrada y salida de capitales del macrismo, no solo ha dificultado las posibilidades de alcanzar niveles óptimos de crecimiento de la actividad económica, sino que la destruyeron literalmente. Y, este Gobierno aun sigue sin solucionarlo.

Por las circunstancias sucintamente expuestas, en el actual contexto social y economico resulta indispensable reintegrar al BCRA la dirección del sistema financiero (tercerizado en los bancos privados nacionales y extranjeros hace 45 años), a fin de que vuelva a constituir la fuente natural de financiación de la industria, el comercio, la economía popular, las PYMES y los particulares, creándose condiciones que posibiliten un uso adecuado del ahorro argentino.

Es necesario enviar al Congreso un proyecto de Ley por el cual se proceda a la centralización y direccionamiento del crédito bancario por parte del BCRA. Desde allí los bancos recibirán cupos para los fondos, en carácter de mandatarios y no de consignatarios del ahorro argentino.

Es inconcebible dejar impune la estafa perpetrada por un grupo empresario al Banco de la Nación Argentina. No hablemos mas del costo del subsidio a la energía, cuando el BNA le otorgó 300 millones de dólares a un solo grupo economico, que nunca pensó en devolverlo.  Es paradójico que para no ir presos consiguieron 10 millones de dólares en 5 minutos. Los directorios de los bancos oficiales deben tener una participación mayor de los sindicatos de la economía formal y de la economía popular.

El sistema financiero no puede ser el único sector de la economía que mantenga sus márgenes de beneficio con pandemia, con guerra, con recesión, con default, siempre. Por su actual actividad de intermediación entre depósitos y créditos se le puede reconocer a los bancos una comisión o spread razonable como en el resto de “los países serios”. El BCRA podría canalizar los créditos mediante redescuentos y adelantos a las entidades según renovados criterios de distribución, alineados a la actual crisis internacional, privilegiando los objetivos de desarrollo humano y productivo. La relación bancos-clientes se podría mantener sin variantes.  

El sistema tiene que tener como propósito maximizar el control monetario por parte del BCRA y apegarse a una adecuada optimización de los recursos financieros argentinos, de acuerdo a las necesidades y requerimientos de una economía de guerra. Debemos retomar los instrumentos clásicos de regulación y el ejercicio de esa función mediante la asignación directa de fondos dirigidos a las actividades que el Gobierno nacional priorice en estas horas aciagas.

Es evidente que la capacidad de préstamo para las empresas argentinas industriales y comerciales, PYMES y particulares resultante del actual nivel de depósitos trascenderá la escasez y mejorara los altísimos costos vigentes.

Bien sea por excesivas ganancias o lo que es peor, para mantener un sistema financiero ineficiente, cuyos márgenes necesarios para sobrevivir sean los actuales, no podemos aplicar la función subsidiaria del Estado y someter al conjunto de la sociedad, para sostener el estatus actual.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

EL CRÉDITO. UNA LIMITACIÓN INSOSTENIBLE

 


Ya no es posible que los depositantes sean argentinos y los receptores del crédito empresas extranjeras que a su vez le venden a ciudadanos argentinos y luego envían sus utilidades a sus casas matrices. Necesitamos direccionar el crédito bancario. Antes de la RF 6/77, las empresas extranjeras debían fondearse con sus casas matrices o con sus bancos extranjeros. Lo que necesita el Ministerio de Economía y el BCRA es recalibrar la Ley de Entidades Financieras.

Debe establecerse un plan en que la banca se parezca más a las necesidades de los argentinos. Precisamos que existan mecanismos que garanticen el incremento de los préstamos personales, emprendedores tecnológicos, emprendedores de la economía popular, incluyendo obviamente a las PYMES, para estimular la demanda domestica, el crecimiento y el desarrollo. El sistema bancario argentino no es competitivo como el de los países desarrollados donde se otorgan préstamos a tasas bajas, financia capital de trabajo, estimulan la inversión productiva y las exportaciones de manufactura.

La calamidad que nos abate hace 45 años (RF.6/1977) no se resuelve con burocracia privada y mejoras incrementales. Aun el régimen financiero oficinesco de los bancos es ineficaz para atender al cliente. Es necesaria una reingeniería fundamental de todo el sistema financiero, incluyendo la declaración oficial como “servicio público parcial con actividad esencial”. Los bancos tienen que hacer alguna cosa gratis. No es posible que cada persona bancarizada pague $60.000 anuales solo para tener tarjeta y una cuenta corriente. Eso genera “anti bancarización, y por lo tanto, altos niveles de actividad en negro”. Los bancos deben cumplir mínimamente una función con compromiso con el bienestar general y el Estado.

No puede ser que en el partido de Lomas de Zamora para llegar a un cajero automático haya que transitar 20 cuadras y los bancos ahora mismo estén cerrando sucursales. No hay suficiente personal en las sucursales ni bastantes cajeros automáticos en todo el país. Para conseguir depositar en cajeros de nuestro banco, en un barrio acondicionado de CABA, algunos tienen que recorrer 20 cuadras

Alberto Fernandez arrancó con un programa sencillo y propósitos moderados para atender a los damnificados del efecto “tierra arrasada”, detrás sobrevino el COVID que amplió las necesidades iniciales de forma amplificada y, ahora la guerra en Europa. La creación de “espacio fiscal” obtenida por Martin Guzmán para estimular la demanda quedará completamente desactualizada en un par de meses, por una serie de shocks exógenos. Por lo tanto es necesario crear un fondo financiero para el desarrollo y, otorgar a las PYMES y las empresas de la economía popular créditos no reembolsables por alrededor de 2% del PBI. No todo es subsidio directo. Con dinero secundario bien administrado, se puede hacer mucho.

El BCRA debe impulsar una política monetaria mucho más expansiva. En la Argentina no hay crédito y el que se ofrece es caro. Es necesario procurar también el descenso de las tasas de interés, suministrando liquidez e  impulsando el crédito al sector privado; como lo hizo y continúa haciendo EE.UU. y Europa por 14 años (desde 2008), aun hoy, en medio de una inflación altísima.

En este preciso momento los países desarrollados están aplicando medidas que problematizan la mano invisible como razonamiento para alcanzar el bienestar social máximo mientras se busca el interés propio. El sometimiento argentino desde 1976 de la lógica financiera llevó el país a la ruina. No existe ningún país que haya alcanzado un alto grado de desarrollo con una estructura económica basada en exportación de recursos naturales y especulación financiera. El resultado es que después de 45 años de sometimiento a esa “sensatez”, alrededor de 37% de los argentinos clama por comida y trabajo.

Según las autoridades del ministerio de economía del gobierno cívico militar de Videla y Martínez de Hoz, la reforma de 1977 había sido impulsada con la finalidad de modernizar el sistema financiero argentino y mejorar el funcionamiento del BCRA. Todo esto para apegarse a la creación de ahorro, uno de los principales problemas constantes de la economía argentina, desde siempre. A través de este progreso que traían los economistas de la dictadura, los bancos otorgarían abundantes préstamos para el desarrollo, pudiendo estimular la competencia entre bancos, para que los costos procedieran a la baja y los usuarios pudieran apalancar sus actividades productivas. Sucedió todo lo contrario. Así proliferaron entidades sin ningún tipo de control cuyos depósitos a plazo fijo eran endosables y garantizados por el BCRA. Falsificaciones a granel, en tres años solo el BIR (Banco de Intercambio Regional le costó al país, 3.000 millones de dólares de 1980). Se desbordaron los límites del disparate.

La realidad es que las distorsiones que ha dado lugar aquella Ley (21.595) contribuyó a la destrucción de la industria argentina, mediante una pésima asignación de los recursos financieros, creando un creciente espíritu de financiarización especulativa que hizo multimillonarios a unos pocos grupos industriales argentinos y empresas extranjeras reconvertidos para dedicarse a la “timba financiera”. Desde entonces el alto costo financiero se ha convertido en uno de los problemas estructurales de nuestra economía. Cada eslabón de la actividad económica se esfuerza bajando costos de todo tipo para seguir manteniendo el gasto financiero y trasladarlo. Esta es una de las claves de la inflación en la Argentina. Un préstamo promocional en 12 cuotas a un cliente excelente en un banco privado le cuesta por todo concepto-incluyendo impuestos- 60.55% anual. Hoy están creando expectativas inflacionarias de no menos de 60% para los próximos 12 meses. (TNA 40%), (TEA 48.21%), (CFTEA 60.55%).

El abandono de los instrumentos elementales de regulación condujo a una serie de abusos legalmente dañinos que atentaron contra el desarrollo de la economía argentina, y continúan castigando la producción desde hace cuarenta y cinco años.

Hay que decir que antes de la mencionada Ley, los préstamos tampoco eran abundantes y el sistema financiero era bastante acotado. Pero las empresas podían acudir al  Banco Nacional de Desarrollo para comprar maquinarias, al Banco Hipotecario para comprar una planta industrial. Con la descentralización de los depósitos se echaron las bases de un sistema financiero que incentivó el mecanismo de endeudamiento y fuga con estímulos evidentes y facilidades extraordinarias para desangrar la economía argentina. En 45 años la deuda pública creció 50 veces. Es decir por cada 1 dólar que debíamos debemos 50 dólares. Ni remotamente vivimos en un país 50 veces mejor, para empatar.

Claramente nunca se estimuló la prestación de un servicio financiero de reducido costo, de fomento, ni eficiente. Se puso en manos de bancos, financieras y mandatarias privadas el manejo de las variables estratégicas fundamentales del sistema para que arbitren entre su propia rentabilidad y el desarrollo de la actividad productiva, científica y cultural del país.

La singular contenida avaricia de los banqueros se volvió frenética al otorgársele semejante espacio. Antes de la descentralización de los depósitos tenían que trabajar y asumir riesgos para generar utilidades. Ahora basta con inventar un debito automático imperceptible de 1 dólar por mes de la cuenta corriente, para recaudar 12 dólares anuales,  de 1 millón de clientes anestesiados que aportaran 12 millones de dólares “haciendo una vaquita” mensual para mantener accionistas de bancos extranjeros.

Es necesario introducir ajustes de magnitud a los abusivos spreads que todavía hoy se están aplicando, sin contar el despojo que produjo el déficit cuasi fiscal registrado en los últimos seis años. Las consecuencias públicamente conocidas que derivaron en mayo de 2017 con 2.3 bases monetarias, mediante un creciente vinculo especulativo (LEBAC, LELIQ, CREDITO DE CONSUMO) combinado con la flexibilidad de entrada y salida de capitales del macrismo, no solo ha dificultado las posibilidades de alcanzar niveles óptimos de crecimiento de la actividad económica, sino que la destruyeron literalmente. Y, este Gobierno aun sigue sin solucionarlo.

Por las circunstancias sucintamente expuestas, en el actual contexto social y economico resulta indispensable reintegrar al BCRA la dirección del sistema financiero (tercerizado en los bancos privados nacionales y extranjeros hace 45 años), a fin de que vuelva a constituir la fuente natural de financiación de la industria, el comercio, la economía popular, las PYMES y los particulares, creándose condiciones que posibiliten un uso adecuado del ahorro argentino.

Es ineludible proceder a la centralización y direccionamiento del crédito bancario por parte del BCRA. Desde allí los bancos recibirán cupos para los fondos, en carácter de mandatarios y no de consignatarios del ahorro argentino.

Es inconcebible lo funcional que es el sistema para perpetrar una estafa por un grupo empresario al Banco de la Nación Argentina. No hablemos más del costo del subsidio a la energía, cuando el BNA le otorgó 300 millones de dólares a un solo grupo economico, que nunca pensó en devolverlo.  Es paradójico que para no ir presos consiguieron 10 millones de dólares en 5 minutos. Los directorios de los bancos oficiales deben tener una participación mayor de los sindicatos de la economía formal y de la economía popular.

El sistema financiero no puede ser el único sector de la economía que mantenga sus márgenes de beneficio con pandemia, con guerra, con recesión, con default, siempre. Por su actual actividad de intermediación entre depósitos y créditos se le puede reconocer a los bancos una comisión o spread razonable como en el resto de “los países serios”. El BCRA podría canalizar los créditos mediante redescuentos y adelantos a las entidades según renovados criterios de distribución, alineados a la actual crisis internacional, privilegiando los objetivos de desarrollo humano y productivo. La relación bancos-clientes se podría mantener sin variantes.  

El sistema tiene que tener como propósito maximizar el control monetario por parte del BCRA y apegarse a una adecuada optimización de los recursos financieros argentinos, de acuerdo a las necesidades y requerimientos de una economía de guerra. Debemos retomar los instrumentos clásicos de regulación y el ejercicio de esa función mediante la asignación directa de fondos dirigidos a las actividades que el Gobierno nacional priorice en estas horas aciagas.

No se puede seguir manteniendo un sistema financiero ineficiente, no podemos aplicar contribuciones del conjunto de la sociedad para sostener el estatus actual. Ha llegado la hora de ponerle punto final a 45 años de fracaso.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

lunes, 25 de abril de 2022

JUNTOS POR EL TRACTORAZO Y LA RENTA INESPERADA

 

Por: Pablo Tigani *



 “Queremos nuestro país de vuelta, nos lo van a devolver por las buenas o por las malas” (José Perkins). Agrego, “¿Me preguntas a mí cual es el país que quiero que me devuelvan?, el de Alberdi, el de la Constitución. Quiero que me devuelvan el país próspero, con ganas de trabajar. El que recibió Perón”. No temen proclamar su odio. La elite piensa lo mismo, pero sin atreverse a decirlo.

Las fuentes de las rentas descomunales suelen ser inesperadas. En “False Economy: A Surprising Economic History of the World”, Alan Beattie usa historias de triunfos y desastres económicos para explicar cómo algunos países emergieron mal, mientras que otros afloraron, y explica por qué es tan difícil cambiar de rumbo, camino a la ruina. Y se pregunta, como muchos argentinos: -¿por qué Argentina no fue EEUU?-, y su respuesta es simple: mientras EEUU repartió la tierra en pequeñas parcelas, Argentina se la entregó a unas pocas familias. EEUU favoreció a agricultores emprendedores (entrepreneurs), Argentina a terratenientes. El resultado fue que mientras en EEUU la escasez tierra exigía innovación y creatividad, al latifundio argentino le alcanzaba con vacas, ovejas y alambre de púa. Gran Bretaña había mostrado el camino de la industrialización, pero las élites argentinas la impugnaron para seguir la explotación agropecuaria latifundista.

PERÓN NO HABÍA NACIDO Y ARGENTINA LE DIO LA ESPALDA A EEUU

La alineación de los sectores dirigentes argentinos al Reino Unido, se expresó en la oposición al intento estadounidense de establecer una unión aduanera y una moneda común, en la primera conferencia panamericana de 1889. Frente a la consigna esgrimida por EEUU: “América para los americanos”, el representante argentino Roque Sáenz Peña expresaba una posición evasiva: “América para la Humanidad”. Entre 1880 y 1914 el sistema político norteamericano se adecuó a los cambios y las demandas de su población. En cambio el sistema argentino permaneció obstinadamente dominado por una minoría pancista.

Explica Beattie que EEUU hubiese sido como Argentina, si el Sur racista confederado hubiese ganado la Guerra Civil. Al final de la primera Guerra, las exportaciones de granos y carne se derrumbaron. Como era de esperar, al final de los 1920s, las exportaciones habían caído 70%. Mientras EEUU había comenzado un proceso de recambio económico, las elites argentinas resistieron los nuevos negocios. EEUU había comenzado su industrialización, y al final de la primera Guerra sus empresarios nacionales invirtieron sus ahorros para quedarse con la industria europea, y así EEUU se posicionó como potencia mundial. La Argentina de unos pocos siguió exportando carne, cuero y trigo. Así nos caímos del ranking del mundo de manera acelerada. Todo esto lo dice Alan Beattie, un economista “pro mercados” del Financial Times, nadie más lejos del “populismo”.

LOS MITOS QUE DESENMASCARO EL PROFESOR RAPOPORT

El doctor Rapoport señala falsedades instaladas en la mente de muchos argentinos, como “la idea o el mito de que el país estuvo en las primeras décadas del siglo XX, entre los más avanzados del mundo o que llegó a ser, una potencia mundial”. De allí se sostiene otro mito: “que la decadencia de la Argentina comenzó en los años 1940’, con los procesos de industrialización, la intervención del Estado y la distribución del ingreso.

Afirma que en la comprensión de las políticas económicas, los mitos toman la forma de contrapuntos irreductibles en la toma de decisiones o de políticas: “endeudamiento o ahorro interno; inflación o convertibilidad; estatización o libertad incondicional de los mercados.”

Extraño mito es el que procura imponer que la Argentina fue el país más civilizado de América Latina. Un territorio con beligerancias cruentas, espantosas guerras civiles con miles de muertos. Recuerde la anarquía, recién en 1880, el país logró cierta estabilidad.

LIBERTARISMO DE AMIGOS COMO EN RUSIA

La Argentina agroexportadora se sustentaba en una estructura socio-económica en la cual la propiedad de la tierra, estaba concentrada en un núcleo reducido y poderoso de terratenientes. Se hizo un reparto semejante al de la Rusia post soviética, con apoyo exterior. Los capitales externos, ayudaron a ensamblar el aparato agroexportador con su “rentabilidad garantizada por el Estado”.

Los argentinos ricos viajaban a Europa deslumbrando con sus riquezas y construían mansiones, en sus estancias o en Palermo. No era una “época dorada” para todos; como lo señala el informe que en 1904 escribió el catalán Bialet-Massé sobre las condiciones de vida de las clases trabajadoras en el interior del país, una parte importante de la población vivía en la pobreza. Explica Rapoport que el modelo agroexportador, en parte venía de la época de la colonia (mercedes reales, vaquerías, primeras “campañas al desierto” para apropiarse de tierras de los indígenas), y continúa con la ley de Rivadavia de Enfiteusis (alquiler de grandes extensiones de tierras públicas a unos pocos individuos), las nuevas campañas al desierto y la venta favorecedora de esas tierras alquiladas. Este proceso culmina con la campaña del general Roca, eliminando definitivamente la presencia del indígena y poniendo a disposición de un puñado de terratenientes millones de hectáreas explotables.

El Reino Unido estaba perdiendo mercados como Alemania y EEUU, que protegían sus industrias y expandían su comercio. Este quebranto del mercado estadounidense, fue suplido por colonias como Australia, Nueva Zelanda y Canadá, también, por Argentina y Uruguay, sin los beneficios de las primeras. Todos contribuyeron a proporcionar alimentos y materias primas que el Reino Unido necesitaba para industrializar y comer.

Juan Bautista Alberdi dijo que la Constitución Argentina “más que la libertad política” había tendido a procurar “la libertad económica”.  Hacia 1880 los gobiernos guardaban solo las formas constitucionales, excluyeron a los sectores opositores y eligieron a sus sucesores. Existen mitos instalados en la mente de muchos, como la idea que en las primeras décadas del siglo XX, el país estuvo entre los más avanzados del mundo. De esta última aserción se sostiene otro relato: “la decadencia Argentina comenzó en los años 1940’, con los procesos de industrialización, la intervención del Estado y la distribución de los ingresos.

Bartolomé Mitre (1821-1906) político, militar, periodista e historiador representante de la supremacía, presidente entre 1862 y 1868, combinó una economía librecambista con la represión más cruenta de la historia. Se calcula alrededor 5.000 muertos en un país que apenas llegaba al 1.500.000 de habitantes. Después de eso, Mitre no pudo volver, pero siguió siendo un operador político e ideológico que en 1870 fundó el diario La Nación (actualmente propiedad parcial de Macri, según Esmeralda Mitre).

Por lo tanto Argentina creció a principios del siglo XX, pero es dudosa la idea de que llegara a ser uno de los países más ricos.

VIENTO DE COLA

Aquel crecimiento no se debió a una dirigencia perspicaz, sino a una combinación de factores naturales y una coyuntura mundial favorable. Riqueza de la pampa húmeda. Economía rural de pocas familias. Sub población ligada a Inglaterra. Cliente de carne, pieles, lana y granos. Los mercados mundiales requerían productos agrarios. Mano de obra barata de inmigrantes de Europa. Masivas exportaciones agropecuarias eran funcionales para importar bienes manufacturados y “pedir prestado”. Todos estos factores confluyeron en la consolidación de una elite terrateniente siempre nostálgica. Más tarde las tres “A”, los Anchorena, los Alvear y los Alzaga, que se codeaban con la nobleza europea, dilapidaron sus fortunas y cayeron en picada. Entrado el siglo, fueron canjeando apellido por sumisión hasta hoy hacia los “nuevos ricos” italianos y españoles meridionales. Los que primero fueron pillos y pasaron a nobles, ahora habían pasado “de de sangre azul, a paje de traviesos”.

Retomando, más gente, menos PBI per cápita con mayor concentración, en solo 20 años llegaron a la Argentina 3 millones de inmigrantes europeos (sin contar 1 millón de otras procedencias): de  4.123.800 habitantes en 1895 a 8.162.000 habitantes en 1915. Fuente: “El crecimiento de la población argentina”,  Ramiro A. Flores Cruz. Cuando se refiere 1890-1930 como base y; se compara el PBI per cápita con referencia a Europa continental, se omite que el periodo incluye una guerra mundial (1914-1919) que devastó el desempeño de los países europeos.

Entre 1890 y 1916 más capitalista, el Consumo explicaba 60% del PBI (15% menos que ahora), del cual aproximadamente 88% estaba dado por el Consumo de pocos. El 13.5% del PBI estaba conformado por el Gasto, ya que el Estado no cumplía las obligaciones básicas del Estado moderno: proveer salud, educación, seguridad e infraestructura. El 24.52% del PBI se encontraba explicado por la Inversión, que en esas condiciones aparece, como lo hace hoy en Vietnam, Sri Lanka, Pakistán o Camboya. Las Exportaciones representaban 21% del PBI, pero no incluía manufactura. Las Importaciones representaban 19% del PBI. Se pagaban sueldos ingleses. Las Exportaciones superaban a las importaciones en 11%. Claramente subsidiábamos trabajo extranjero. La tasa de inflación fue baja desde 1890  hasta los 1940 porque funcionaba el patrón oro mundial-y, hasta 1919 el consumo no presionaba la demanda, porque estaba restringido a una pequeña minoría.

JUNTOS POR LA PRODUCCIÓN Y EL TRABAJO

Estos son otros argentinos que quieren que les devuelvan el país previo a 1976, antes que la deuda en dólares se multiplique por 50 veces. Cuando no existía “bicicleta financiera”, ni desempleo, ni altísima e indigna pobreza. Cuando los que trabajábamos en una industria nacional con 1.500 obreros-en 20 millones de habitantes-, estábamos contentos de ser parte de una empresa que exportaba electrodomésticos a 26 países, incluyendo Israel y Brasil. Salón comedor en planta con ecónomas profesionales para que los operarios almorzaran dieta balanceada. Escuela dentro de la empresa. Casi no había ausentismo. Recuerdo una frase que nos emocionaba a los empleados, en la voz de Cacho Fontana: “YELMO una empresa argentina, orgullosa de su origen”.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

lunes, 15 de noviembre de 2021

ELECCIONES 2021, EL DIA DESPUES

 

Por Pablo Tigani*


Situada a mediados de los ochenta-guerra fría-, narra los devastadores efectos de un holocausto nuclear en la vida de los habitantes del pequeño pueblo norteamericano de Lawrence. Sus habitantes vivían ajenos a la creciente tensión entre la URSS Y EEUU, por un conflicto en Berlín. Pero la guerra estalla y, la cercanía de Lawrence a una base de misiles nucleares americanos firmará la sentencia de muerte a la mayoría de sus habitantes. La escena final de la película “The day after” (El día después), se desvanece en color negro, cuando el profesor Huxley llama por su radio improvisada: “¿Hola? ¿Hay alguien ahí? alguien, vivo”.

El peor error que cometemos es hacer y escuchar pronósticos, tenemos un historial nefasto en la predicción de los macroeconomistas cuantitativistas y las encuestas REM que recibe el BCRA. Ni hablar de los presidentes del BCRA y los ministros de economía. Al enfocar nuestra atención sólo en escenarios políticos extremos, desatendemos otras posibilidades. En el proceso, los macroeconomistas se tornan más vulnerables a los archivos en Youtube. Los relatos tergiversados perpetúan la ilusión de que “los macroeconomistas televisivos” pueden comprender y predecir el entorno social y económico que nunca han entendido. Usan equivocadamente la retrospección para predecir. Lamentablemente, tanto los hechos como la investigación muestran que los pronósticos pasados no tienen relación alguna con los sucesos acaecidos. Los consejos de estas celebridades constituyen el imperio de los charlatanes.

 “La mejor manera de predecir el futuro, es creándolo” (Peter Drucker). Una frase repetitiva que escuché hasta el hartazgo la semana anterior a las elecciones de medio término fue ¿Qué va a pasar el lunes? El domingo 14 de noviembre estuve contestando a los medios que hicieron la misma pregunta hasta antes de las 21 hs. Mi respuesta fue la del maestro Peter Drucker. Pero el banco de inversión ex socio de Clarín-Goldman Sachs-dice que los resultados de las elecciones del domingo de Argentina pueden complicar las conversaciones con el FMI y precipitar una gran devaluación.

EL FAMOSO CLUB DE LA DEVALUACIÓN

Es probable que la volatilidad macroeconómica y financiera de Argentina se mantenga alta después de las elecciones de mitad de período celebradas el domingo, y dados los grandes desequilibrios actuales, una gran devaluación a corto plazo parece inevitable, dijo Goldman Sachs-que estuvo al borde de la quiebra en 2008 y, fue salvado por el Gobierno de los EE.UU.- en un informe a los inversores. Con el partido gobernante de Argentina sufriendo una segunda derrota electoral este año, el país puede ver un mayor riesgo en las negociaciones en curso con el Fondo Monetario Internacional y enfrentar medidas populistas adicionales en el corto plazo, según Goldman Sachs. Sin embargo hoy lunes, subieron los títulos públicos argentinos, los bonos Globales en dólares mostraban subas de hasta (+2,8%), encabezadas por GD41D, y secundadas por el GD35D (+2,4%) y, el Riesgo País cayó 43 basis points (-2,5%) y taladraba los 1.700bp, como respuesta a la derrota del oficialismo en los comicios de medio término que se celebraron ayer.

En reacción a las elecciones de mitad de período del domingo en la nación sudamericana, el banco de inversión dice que las divisiones dentro del gobierno pueden profundizarse y que “la disidencia interna sobre la dirección de la política podría crecer aún más”. Nada más falso, el miércoles17 (pasado mañana) habrá una expresión popular impresionante de apoyo de todos los movimientos sociales, y las diferentes Centrales de Trabajadores. Esta elección ha unido al Frente de Todos que preside el presidente Alberto Fernandez.

Según los resultados oficiales reportados por Clarín (ex socio de Goldman Sachs), la coalición gobernante Frente de Todos perdió el control del Senado ante Juntos por el Cambio, pasando a ocupar solo 35 plazas de una mayoría de 41 escaños. Es que el Senado juega cuestiones provinciales de negociaciones y Alianzas, donde la fortaleza del Poder Ejecutivo es crucial. Nada es tan difícil de negociar en el Senado.

Un frase como “Este telón de fondo aumenta el riesgo de una combinación de políticas (incluso) más heterodoxa / intervencionista que podría complicar aún más la ya difícil negociación de un programa del FMI para volver a perfilar las fuertes amortizaciones en los próximos años”, que escribió hoy el economista Alberto Ramos, adquiere una posición ideológica y política que ignora que en los 4 Gobiernos peronistas, con políticas heterodoxas e intervencionistas el PBI creció de una manera amplia, entre 1945-1955, 1973-1975, 2003-2015. Inclusive en su versión neoliberal el Gobierno peronista de Menem creció con hetero-ortodoxia. Es un problema en la Argentina que no se estudia historia, ni se establecen diferencias entre un doctor, un máster, un licenciado y un perito mercantil, cuando se trata de análisis político economico. Y, cuando habla un analista financiero, generalmente responde a una escasa formación cultural, y excelente pero excesivo enfoque cuantitativo que no aporta demasiado.

“Perder el control del Congreso implica que el gobierno tendría que negociar con una oposición más fuerte y revitalizada que podría conducir a un proceso de formulación de políticas ruidoso y volátil. En general, es probable que la volatilidad macro y financiera se mantenga alta y dados los grandes desequilibrios actuales, una gran devaluación a corto plazo parece inevitable”, dijo Goldman en el informe. Claramente con fuerte interés en desbancar al Gobierno de Alberto Fernandez.

Es un error de análisis por desinformación, en la oposición ya hay por lo menos 4 candidatos a presidente y, la verdadera pelea esta dentro de la frágil Alianza anti peronista.

Programa del FMI

En un mensaje pregrabado que se dio a conocer el domingo por la noche, el presidente de Argentina, Alberto Fernández, dijo que el gobierno presentará al Congreso un nuevo programa económico la primera semana de diciembre. Clarín (el verdadero partido de la oposición-muleta del PRO, la UCR y la Coalición Cívica) informó que el programa podría ser el mismo plan ya discutido con el FMI, cuyo contenido y metas macroeconómicas aún se desconocen. Sin ofrecer detalles. El llamado dólar “blue” (ilegal) cotiza a la baja, alcanzando $ 199 por dólar. El billete informal venía de caer $6,50 el viernes y de registrar un máximo histórico intra-diario de $207 el jueves pasado, según un relevamiento del diario ambito.com en el Mercado Negro de Divisas.

CONTRADICCIÓN

En su conjunto, es probable que el mercado “adopte una visión netamente positiva” de los resultados electorales, dijo Goldman Sachs. “Una composición del Congreso más favorable al mercado podría conducir a controles y equilibrios más efectivos y, en última instancia, a un cambio de régimen de políticas en 2023, pero también existe el riesgo de políticas más populistas a corto plazo”.

Los NÚMEROS EN EL MUNDO Y LA ARGENTINA

En 2020 (durante la pandemia) se destruyeron 225 millones de empleos en el mundo según la O.I.T., el PBI argentino ese año cayó 9.9%, pero se recupera al 9.1% en 2021. En los mismos años tomados: Francia se desplomó 8.3% y recobra 5.5%, Italia se hundió 8.8% y rescata 5.5%, Italia se destruyó 10.83% y redime 5.5%, México se abatió 8.95% y reconquista 5.9%. Inglaterra tuvo la peor caída en 300 años en 2020 (-9.76%).

La inversión en la Argentina se recuperó vigorosamente, respecto a 2020 (+20.4%), en relación a 2019 (+16.3%), en proporción con 2018 (+8.4%) (Fuente: Orlando Ferreres). Los números revelan que existe mayor inversión con el Gobierno de Alberto Fernandez en medio de la pandemia, que con Macri (2018-2019) sin pandemia. Las exportaciones son record en 9 meses u$s 58.000 millones (las más altas desde 2011), con un superávit comercial de u$s 12.300 millones (el más alto desde el año 2009). La industria creció (+11.4%) respecto a 2020, (+10.4%), en relación a 2019, (+8.8%), en proporción con 2018, según Orlando Ferreres. En los 48 meses del gobierno de Macri, 46 meses se destruyó empleo. Hoy en medio de la pandemia hay 35.000 puestos industriales de trabajo más que en 2019 sin pandemia. Las exportaciones automotrices treparon 57% en septiembre (cifra más alta en 4 años). Los despachos de cemento crecieron en septiembre 18.3% (segundo registro más lato de la historia) Fuente: Consultora PxQ. La recaudación de impuestos creció 58% en octubre (la más alta en términos reales desde 2015) Fuente: AFIP.

CONCLUSIÓN

El riesgo más grande consiste en “no pensar”, sobreestimamos las capacidades de macroeconomistas fracasados y subestimamos una y otra vez que lo que ellos dicen puede salir mal. Los antiguos consideraban que el orgullo desmedido era el mayor defecto, y los dioses lo castigaban sin piedad. Observe Youtube y vea la cantidad de macroeconomistas de TV que recibió una retribución fatal por su engreimiento excesivo. Aquiles y Agamenón murieron pagando el precio de su arrogancia; Jerjes que destronó a la reina Vasti por no correr inmediatamente a su llamado, fracasó debido a su vanidad cuando atacó Grecia; y muchos estrategas a lo largo de la historia han muerto por no reconocer sus límites. Cualquier inversor o empresario del famoso coloquio que no examine que los macroeconomistas constituyen su talón de Aquiles está destinado a perder dinero. Eso sí, los coloquios son muy divertidos con los chistes de las celebrities macroeconómicas.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani