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miércoles, 9 de junio de 2021

MEJORA DE INDICADORES MACRO Y LAS VACUNAS. LA REGIÓN ESTA EN LLAMAS

 




Llegaron los primeros 300 litros del componente activo para fabricar la Sputnik V y, mientras avanza el acuerdo con el FMI, la industria superó en 4.1% los niveles de actividad pre pandemia, el BCRA sigue comprando dólares (proyectando 6 mil millones de dólares en menos de 6 meses), cae el riesgo país debajo de los 1500 basis points, suben los bonos argentinos en dólares y los progresos incrementales. Ya en 2020 dos tercios de las necesidades  de dólares se cubrieron con  reservas, alrededor de u$s 6.300 millones, el  excedente de demanda de  dólares del sector privado se  financió con ventas de  reservas del BCRA, -alrededor de u$s4.200 millones-y, asimismo  no se quitó el ojo del cumplimiento de los pagos de la  deuda pública.

Los  pagos al FMI de septiembre y diciembre están siendo tratados en forma circunspecta y laboriosa por Martin Guzmán. Postergando los pagos de capital con el Club de  Paris y el FMI más otros desembolsos de organismos para refinanciar la totalidad de los  vencimientos, las reservas seguirán creciendo. A todo esto hay que sumarle más de u$s 4.300 millones de Derechos Especiales de Giro.

El mercado de cambios oficial está más despejado por el  aumento de la oferta de divisas, con lo cual el BCRA compra el superávit  comercial cambiario. Con eso alcanza para  pagar los vencimientos de deuda en dólares del Tesoro, para financiar  obligaciones del sector privado y comprar títulos con reservas  internacionales.

El equipo económico está enfocado en la coyuntura-como corresponde en un escenario VICA (volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad)-. El equipo de Guzmán actúa con gran profesionalismo y academicismo, tomando en cuenta los  límites que imponen las restricciones fiscales y monetarias. Esta hetero-ortodoxia viene siendo extremadamente más prudente que la ortodoxia extrema que le antecedía. Pero ahora llega el tiempo de volver a cambiar. El Gobierno aplicara controles y  regulaciones por la suba de los precios internacionales y locales. Es que la Argentina tiene un enfoque que obedece a los nuevos equilibrios, hasta el momento viene aplicando hetero-ortodoxia para corregir y estabilizar la macroeconomía. Pero claramente ha desistido de los planes de estabilización del antiguo FMI de Christine Lagarde, con el objeto de discontinuar el fracaso  económico y la estanflación en que quedó sumida la Argentina en 2019. El largo plazo post pandemia es una quimera en todo el mundo. Probablemente con un  equipo economico como el actual, el PBI potencial de la Argentina crecerá y saldrá de los problembocaas de oferta que incentivaron la desinversión productiva y están impulsando la inflación.

Los problemas estructurales ya no se resuelven con más Consenso de Washington, en ninguna parte del mundo. Hay que  repasar la visión del Presidente Joseph Biden, líder de la primera potencia del mundo libre. Ciertos exponentes del pensamiento único, deben hacer un esfuerzo intelectual y dejar atrás sus posiciones dogmaticas que no fueron confirmadas con evidencias empíricas como lo requería Milton Friedman: “si los supuestos no se verifican no hay validación teórica”.

Los programas de estudio no han contemplado el entendimiento del marco teórico keynesiano para salir de una crisis. No se trata de “Boca River o Libertad y Comunismo”, esas escenificaciones de café, carecen de rigor académico. Lord John Maynard Keynes ha sido el exponente más lúcido de la macroeconomía moderna, su enfoque teórico salvó al capitalismo cuando Europa marchaba al socialismo. Ya se había roto el primer eslabón según el marxismo (URSS), Inglaterra, Alemania, Francia e Italia lo podían seguir, porque la izquierda y el anarquismo crecían en forma vertiginosa. Alguien dijo, solo era cuestión de tiempo. Hoy Latinoamérica está en llamas volviendo al progresismo estadounidense más por necesidad que por virtud. Pero es el rumbo.

El Consejo de Asesores Económicos de Joseph Biden exterminó las políticas ortodoxas, reivindicó la inversión pública y el rol del Estado como instrumentos fundamentales para promover el crecimiento económico, el empleo y una distribución del ingreso y la riqueza más justa. Creado en la posguerra-durante la presidencia de Harry Truman, el Consejo Económico tiene la misión de asesorar al Presidente en forma racional en la formulación de la política económica, nacional e internacional. Según la definición oficial, el Consejo basa sus recomendaciones y análisis sobre la investigación económica y la evidencia empírica, utilizando los mejores datos disponibles para apoyar al Presidente en la fijación de la política económica del país. Pero no solo es EE.UU. Las principales economías del mundo llegaron a un acuerdo para implantar un impuesto mínimo global a las empresas multinacionales. Los ministros de Finanzas del grupo G7, acordaron luchar contra la evasión fiscal a través de medidas para que las empresas paguen en los países donde hacen negocios. También acordaron una tasa impositiva corporativa mínima global que será, en principio, del 15%. El acuerdo alcanzado por Estados Unidos, Reino Unido, Francia, Alemania, Canadá, Italia y Japón ejercerá presión sobre otros países para que sigan su ejemplo.

 

Después de la peor recesión global en décadas, ha quedado descubierta la inequidad fiscal y la desigualdad. Las diferencias del proceso de arribo de vacunas donde 11 países recibieron el 90% de los envíos no merecen mayores comentarios. Por otra parte la capacidad de sostener estímulos y apoyar la recuperación de las economías es diferente en grado sumo entre desarrollados y emergentes.

Necesitamos contextualizar.

El riesgo de profundización de la conflictividad social que venimos observando en Chile, Colombia y Perú, puede desbordar la ya ardiente zona Andina. La pandemia mundial está demostrando que el marco teórico político y economico hegemónico  del mundo no está pudiendo resolver las  demandas de la sociedad global.

En la Argentina donde el número de  contagios ascendió y los  fallecimientos por Covid-19 superaron todas las marcas anteriores, no es posible ignorar  los problemas sociales. Tenemos una historia. América Latina toda parece vivir más intensamente la crisis global, que coincide con su estancamiento económico y sus decepcionantes indicadores sociales. Las crisis en Chile, Colombia y Perú se dan en países con éxito en términos de tasas de inflación y crecimiento. La protesta que ha enfrentado Chile durante 18 meses fue moderada por el timing de la pandemia. Un conejo de la galera que le cayó al Gobierno de Piñera que estaba tambaleando. El problema economico-social devino político en Chile, la derecha fracasó en obtener un tercio de los constituyentes para poder vetar reformas constitucionales y la primera vuelta de la elección presidencial es más que aleatoria. La propensión a la izquierda crece. Al cierre de esta edición Pedro Castillo, maestro socialista llevaba la delantera. Colombia sufre las protestas violentas más importantes de las  últimas décadas (la guerrilla lleva más de 70 años, los paramilitares y los carteles del narcotráfico casi el mismo tiempo). Por más que sean citados por argentinos, nadie que defiende esas economías quiere vivir como se vive en esos países.

En la Argentina el Senado aprobó el proyecto para destinar al gasto social el  dinero de los derechos especiales de giro del FMI. La “proclama” del 25 de mayo firmada por alrededor de 2.000 dirigentes políticos y sociales, académicos, profesionales; tiene un claro mensaje: en medio de la pandemia: “los recursos son escasos y deben destinarse al gasto social”. Los indicadores sociales muestran un fuerte deterioro en 2020, profundizando la caída anterior 2015-2019 donde el PBI per cápita cayó 11% (Sturzenegger). Los datos del INDEC para el último cuatrimestre de 2020 arrojan  una pobreza infantil que alcanza al 62,9%.

La historia nos muestra la inviabilidad de encarar un ajuste

Los fenómenos que vienen sucediendo en Chile, Colombia y Perú, no son episodios aislados ni desconocidos. La Argentina en 1998, asumió el papel de “mejor alumno del FMI”, no resguardando sus intereses nacionales, y adaptando sus políticas a los nuevos requerimientos del Consenso de Washington, una década antes de ingresar en el mayor default de la historia mundial, en diciembre de 2001.

Los estallidos sociales con violencia tampoco son un hecho nuevo en América Latina. Nombres como el “Bogotazo” o el “Caracazo”, la revuelta popular que estalló en Caracas de 1989, momento en el que la protesta se convirtió en uno de los aspectos más característicos de la vida cotidiana en la capital de Venezuela son recordados como sucesos de fuerte conflicto político y social.

En la historia argentina son varios los episodios de conflictos y violencia social que han marcado hitos: la “Semana Trágica” primero. Medio siglo después, la expansión del movimiento político juvenil de la década del sesenta, el comienzo de la lucha armada, que se prolongo durante la década del setenta. La represión dura de 1969 durante el gobierno de facto de Juan Carlos Onganía, el “Cordobazo”, un hito y en alguna medida el inicio de la década más violenta de la Argentina. Luego el régimen instaurado en 1976 cuando que apunto a la desmovilización social y no hizo más que impulsarla de cara al futuro.

Retomando la línea de los estallidos, en 1989, ocurren los saqueos generados por la hiperinflación en Diciembre de 2001, pasada más de una década, afectaron nuevamente a la sociedad argentina.

Malo para la clase media

En 2001 la limitación del uso del efectivo, acentuaba la impotencia de las clases medias que ambicionaban comprar dólares para cubrirse de las contingencias futuras, y agravaba la insuficiencia alimentaria de los marginados, fue así que se ponía en marcha el cacerolazo. Entre el 13 y el 20 de diciembre de 2001, tuvieron lugar 461 saqueos, con un fenómeno que en magnitud supero al de 1989, pero que comparado, el desempleo era más del doble y la violencia social y la delincuencia se habían incrementado considerablemente, con lo cual la situación se fue haciendo más delicada. El ex Presidente De la Rúa decretó el estado de sitio.

Las condiciones socio-económicas fueron la causa principal del fenómeno de los movimientos sociales, que junto a la oposición oficialista, aceleró el proceso de deterioro del gobierno del ex presidente De la Rúa. Cuando la crisis se espiralizó; Domingo Cavallo diseñaba y anunciaba el famoso “corralito” bancario, y tras dos semanas de “corralito”,  con el efectivo retenido, comenzaron los saqueos y la desesperación. Estalló la violencia, que termino con 39 muertos; Fernando De la Rúa renunció y se fue en el ya célebre helicóptero presidencial.

Con las evidencias históricas y el actual momento regional y local descripto, proponer la contracción del gasto para pagar deuda, en lugar de expandirlo y reestructurar pasivos a largo plazo, violaría  cualquier manual de crisis y, en medio de la pandemia sería verdaderamente un disparate que este Gobierno no parece procurar.

(*) Profesor de Posgrado UBA y universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani en Twitter

 

 

lunes, 14 de mayo de 2018

LA CASA DE PAPEL ERA NO ES UNA SERIE, ES EL BANCO CENTRAL DE FEDERICO STURZENEGGER



Los críticos presentan al capitalismo financiero  como una marea destructora que va generando ganancias extraordinarias, mientras la economía real queda en un lugar relegado. A los argentinos nos han convertido en solo dos años, otra vez en sujetos financieros obedientes, luego de 13 años de autonomía. Appadurai*  explica que el sistema financiero-el mismo que colapso en 2008, se levanto y se expande hacia el sur global-asentado en una forma que está en crisis: “el contrato”, en que las dos partes acuerdan términos bajo la premisa que cumplen lo prometido. Ve allí una verdadera revolución en la historia del capitalismo: los contratos más lucrativos ya no son aquellos en que ambas partes honran el pacto inicial, sino aquellos donde una parte gana sumas siderales justamente si la otra incumple sus promesas. El ejemplo más claro es la extraordinaria ganancia de los fondos buitres y caranchos locales, gracias al incumplimiento generado por muchos de estos mismos actores en diciembre de 2001.
Desgraciadamente, como decía en un artículo anterior, más allá de que todos podemos dar nuestras opiniones, lo que no se puede, es tener nuestra propia la realidad. Y la realidad se impuso una vez más, por sobre los deseos, el marketing y el blindaje mediático mas extraordinario que haya tenido un gobierno, desde el regreso de la democracia. Como venia anticipando, las acciones argentinas se destruyeron en Wall Street, cayeron los bonos y el riesgo país subió desviándose del trazo del promedio de los países de la región, exceptuando Venezuela. Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York, hasta el viernes mostraban caídas de entre 20 a 35% con respecto a noviembre, mientras que los bonos argentinos cayeron entre 8 y 17 dólares, alcanzando el bono a 100 años un mínimo de 85,75 centavos por dólar. En este contexto, que la diferencia entre el riesgo argentino y el del resto de la región ascendió 280 puntos básicos. El gobierno del presidente Macri enfrenta una crisis fenomenal de confianza, no se trata de una turbulencia. Es la fuga contra activos argentinos que obedece a la fragilidad de la política económica aplicada. El cambio en el escenario financiero internacional no afecto a ningún país, del modo que lo hizo con la Argentina. Había criticado el crecimiento de las vulnerabilidades a las cuales se sometería Argentina-en el caso de un shock exógeno- y, como esta leve suba de tasa en los Estados Unidos lo ha puesto de manifiesto. Es que la ingenua y amateuristica apertura financiera, dolarizando la deuda pública se podía chocar con una anunciada suba de las tasas en EE.UU que se venía. La corrección de la tasa de interés de la Reserva Federal fue consecuencia del avance de la recuperación económica en EE.UU. y los efectos expansivos de la política fiscal de Donald Trump, en una economía que se encuentra en pleno empleo, con una tasa de desocupación 3.9% (la mitad del desempleo que la Argentina). Este cambio en las condiciones externas no fue de ninguna manera el responsable de la crisis, sino uno de los disparadores. Se cometieron todos los errores posibles. El BCRA, obsesionado por la inflación, optó por anclar el tipo de cambio, aumentando las expectativas de devaluación. Luego, aplicó el inconsistente impuesto a la renta financiera para extranjeros, en un esquema que había sido favorable a la “timba” previa. Los inversores el viernes desprendiéndose de sus LEBACS, pagando hasta 115% de tasa para salir corriendo a comprar dólares. He venido insistiendo sobre la fragilidad de la política económica de la administración de Macri, casi desde el comienzo. Una política monetaria de fijación de la tasa de interés por sí sola no resulta efectiva para bajar la tasa de inflación; en ese enfoque, es una estrategia recesiva antiinflacionaria incompleta, que quedó desdibujada el 28 de diciembre, en la ya célebre conferencia grotesca. La política fiscal no tuvo nada de gradualista en los dos primeros años de mandato, sin embargo no mostro ningún progreso, permutando favores por chequera a los gobernadores y sindicalistas, despilfarrando los recortes sociales más duros. El déficit primario de 2017 fue mayor al último de Kicillof y el déficit total (después del pago de intereses de la deuda) fue bastante más alto, resultando harto superior al déficit récord que dejó la ex presidenta Cristina Fernández en 2015, bien o mal medido. Para financiar este elevado desequilibrio fiscal se recurrió a la maquinita y el endeudamiento externo que tornó a la Argentina dependiente como hace muchos años no lo era. La política de libre flotación cambiaria se basó en la falsa creencia de que el tipo de cambio flotante permitiría asegurar la estabilidad macroeconómica, cuando en realidad el tipo de cambio flotante es el resultado de las políticas fiscal y monetaria que se ponen en marcha en un marco teórico monetarista o neo cuantitativista. Aquí, la política macroeconómica de elevado déficit fiscal financiado con emisión monetaria y deuda externa de alta tasa de interés, terminó acentuando el atraso del tipo de cambio, que mantuvo alta la demanda de dólares en el mercado de cambios y golpeó a la exportación, única fuente genuina de divisas.
A esta configuración de políticas económicas hay que sumarle el déficit de la balanza comercial y la cuenta corriente de la balanza de pagos, con exportaciones que crecen poco e importaciones que crecen mucho y dólares fugados que salen por encima de los financieros que entran. Argentina tiene hoy el mayor nivel de déficits gemelos de los últimos 35 años. En las últimas semanas los inversores que financian nuestros déficits gemelos se percataron de nuestra vulnerabilidad macroeconómica. He dicho antes que la cordialidad que aparentemente generaba el Presidente en el exterior no era útil para nada, su visión pro-mercado, los industriosos argumentos del BCRA no bastaron. Los inversores se dieron cuenta que el BCRA había entrado en modo: “LA CASA DE PAPEL”.
Se quebró la brujería, el budismo zen y las logias secretas ya  no ayudan. El cambio de las precarias condiciones que pendían de alfileres implica el fin de un período. La temporada  de “bailes y globitos” ha llegado a su fin y el Gobierno de Macri no supo aprovechar la confianza y la paciencia dispensadas por la oposición, los sindicatos y los movimientos sociales. Los mercados no son un barril sin fondo, y ya desde enero no estaban dispuestos a financiar el inconsistente perjuro programa económico. Por ello para seguir financiando, Dujovne salió  sorpresiva y apresuradamente sin billetes aéreos directos y esperando 36 horas para que lo atiendan 40 minutos en el Fondo Monetario Internacional. El nivel de impericia con que se realizo todo, no tiene precedentes. Se dejaron trascender cifras, le hicieron poner la cara al presidente, a Lilita Carrió, ignorando que un organismo multilateral de crédito, no tiene a su directorio ejecutivos de tantos países distintos esperándolos en una oficina para tomar decisiones apresuradas. Es que no están todos los días. El directorio de la entidad no se reúne con frecuencia.  No es el gabinete de Macri. La señora Lagarde es una buena anfitriona seducida con una cena, pero por si sola no decide nada. Si este era el plan, colocaron el carro delante del caballo. En 2016 tal vez hubiese sido más conveniente buscar apoyo para obtener créditos más baratos que los que tomamos. Ahora hemos optado por recurrir al FMI en pánico exagerado en medio de la crisis financiera que debería haber sido una simple corrida. Ahora vamos por un préstamo “stand by”, una línea con las condicionalidades de los acuerdos usuales del FMI y el monitoreo de cumplimiento de metas. Pero si el año pasado los propios funcionarios del FMI aconsejaban que Argentina solicite alguna línea preventiva.
Es probable que si el “mejor equipo” decide sobreactuar, como en los últimos días, suponiendo la descompresión de tensiones en el mercado de cambios, encuentre en la oposición-el rechazo de aumento de tarifas-el chivo expiatorio para hacerlo responsable de todo lo que pasa. Combinar suba de tasa de interés, obligar bancos a vender 2/3 de sus tenencias en dólares, realizar desafortunadas intervenciones en el mercado de futuros y formalizar un sorpresivo anuncio de asistencia del FMI, son todas medidas inadecuadas para disipar la inverosímil incertidumbre incentivada. El martes vencen $647 mil millones en LEBACS, sin ayuda no podrá descomprimirse sino agravarse el panorama existente.
Es necesario que haya algunos cambios en el gabinete, no se puede es mantener “el mejor equipo” que nos condujo hasta aquí, ni conservar ninguno de sus responsables directos. En este contexto, con pérdida de confianza de los mercados y  asistencia del FMI, puede que se intente ajustar mas el déficit fiscal, luego es lógico que se abandone el régimen de libre flotación y se opte por un régimen de administración del tipo de cambio procurando mantener un peso más devaluado que el que pudiésemos haber tenido. Ahora así, se vino una tasa de interés real positiva para generar una recesión que ayude a evitar el traslado a precios de la suba del dólar. Ante todo lo ocurrido, y frente a los cambios que se avecinan, se espera un bajo crecimiento económico como descontábamos con un simple episodio desencadenante. Entramos en stagflation (inflación con estancamiento), menor crecimiento económico, más inflación, un ajuste fiscal mayor, una devaluación real del tipo de cambio mayor, mas desempleo y caída de salario.
Hasta ahora llevábamos 13 años sin pedir un crédito al FMI, estaba dificultado hasta por Dujovne con su cartelito en TN. Volver al FMI fatigado por las circunstancias, implica una pusilanimidad y cobardía, pocas veces vista. No confían ni en ellos mismos, como puede deducirse del dinero de los ministros que permanece en el exterior. El Presidente Macri intenta restaurar algo de la confianza y credibilidad pero luce muy difícil. Difícilmente recupere la confianza del consumidor que ya ha caído 21% desde noviembre del año pasado. La imagen del Presidente Macri se ha deteriorado tanto en los últimos meses que ahora corre el riesgo de bajarse para 2019.
Pensando en la idea de Schumpeter: “destrucción creativa”, en el que sostenía que las innovaciones más importantes que el capitalismo alentó y garantizo, fueron aquellas que conllevaban la destrucción masiva a medida , Arjun Appadurai busca identificar las nuevas fuentes de lucro a través del riesgo que dejan las destrucciones masivas. Desde ahora habrá que estar atentos a las CDS (Credit Default Swap)-una apuesta contra los títulos argentinos, que ya habían comenzado a escalar, previendo y apostando a un nuevo default en algún momento. El CDS abrió un negocio nunca antes visto, al erosionarse la base de los préstamos, si se apoyan en promesas de pago que no se cumplen, se beneficiaran extraordinariamente quienes ahora mismo estarán apostando contra el país.

martes, 31 de marzo de 2015

400 días de desequilibrios inminentes (Copyright Diario Registrado)

Durante muchos años la industria de los “analistas de riesgo y consultoría catástrofe” floreció, pero el fervor que azuzaba a los mercados se marchitó al comenzar este otoño; corporaciones multinacionales redujeron sus departamentos y comprimieron significativamente los gastos en servicios de consultoría externa. Es que finalizando el primer trimestre del año asistimos a un panorama económico sereno, no hubo salto de la brecha cambiaria ni fuerte caída de las reservas, ni desplome de las expectativas; como en algún momento vaticinaron muchos “analistas el mercado”, sino, todo lo contrario. El manejo de la política económica de Kicillof y la sintonía monetaria de Vanolli, lograron atenuar los pronósticos de 400 días de desequilibrios inminentes.

El pánico de una crisis macroeconómica por falta de dólares o por nominalización ascendente de las variables nunca sucedió y dejó en cambio un escenario donde estos riesgos disminuyeron hasta lo impensado en el corto plazo. El Gobierno se aseguró la transición con el swap de monedas con China (el que no servia para nada o nunca llegaría), hubo financiamiento externo adicional con bonos de YPF y bonos de la Ciudad de Buenos Aires. El dólar blue se mantiene calmo en $12.72, el BCRA sigue abasteciendo la demanda de dólares-ahorro para quienes estén en orden con la AFIP. Hasta hay cierta euforia financiera en los mercados de bonos y activos producto del efecto: “Massa se cae, Macri no existe, el proyecto sigue y no explota nada”, todo esto contribuye a la estabilidad de corto plazo que estamos viviendo. También se moderó la inflación que iba a superar el 50%, y a pesar del fortalecimiento del dólar a nivel global, la caída del precio de las commodities y la depreciación del real brasileño, nada alteró la situación en la coyuntura.

El ahora candidato y ex ministro de economía de Cristina, el muchacho de la 125, dice que no hay un fenomenal atraso cambiario, que incluso un dólar libre estaría en la mitad de la brecha actual, otros ya piensan que el dólar no será problema para un eventual sucesor. Mientras que el nivel de actividad, se desacelero en 2014 (2013 se creció entre 3 y 4%), parece que ya muestra alguna mejoría de pronostico en los próximos dos trimestres.

Luego de la marcha del 18F y la fallida de Nelson Castro, el humor social ha mejorado, la última encuesta de Management & Fit, dice que ha habido un giro positivo en las expectativas sobre la marcha de la economía: la expectativa negativa sobre el futuro económico que en septiembre era de 62.2%, ahora se redujo a 36.3%.

La gente percibe que con la moderación de la inflación y la recomposición salarial en paritarias que se avecina, el poder adquisitivo de sus ingresos podría mejorar, dando algún impulso al consumo; cuando poco tiempo atrás surgían temores de cualquier accidente económico que iba a golpearles el bolsillo.

En este contexto, gana el optimismo, parece que el Gobierno confía en que puede llegar a la elección en un clima económico más favorable aun, y cree que protagonizará una transición apacible, sin referencias en la historia económica reciente. En este contexto, hoy el Frente para la Victoria tiene encuestas donde aventaja a la alianza PRO-UCR, 40% y 28% de los votos, en ese orden, Massa ha quedado distanciado, sin duda han aumentado las chances electorales de un triunfo del oficialismo. Si la elección se polarizara, las simulaciones de segunda vuelta sugieren que hoy se impondría el FPV sobre PRO-UCR holgadamente, porque el voto massista en gran medida retornaría al FPV en una segunda vuelta. Las encuestas recientes reflejan que hay más gente que prefiere la continuidad con cambio (2/3), que cambio sin continuidad (1/3), lo que nutre mas las chances del FPV. En otro orden de cosas, el Gobierno también obtuvo conquistas en plano judicial: la Sala 1 de la Cámara Federal decidió que no continuará con la investigación de la denuncia de Nisman por encubrimiento, como lo habían solicitado los fiscales Pollicita y Moldes, y el Tribunal de Casación, parecería en cambio que podría terminar fallando a favor del Gobierno declarando constitucional el acuerdo con Irán.



Desafortunadamente el declive de “la industria de pronosticadores catástrofes” no trajo consigo la disminución de amenazas, importuna el paro del 31 de marzo, hay que seguir lidiando, a los riesgos habrá que reducirlos, economía aprendió a administrarlos,  solo hay que asegurarse contra “amenazas novedosas”, una especie de espantajo que surgió, durante el verano.

martes, 28 de enero de 2014

"GPS Peronista, recalculando" (DIARIO REGISTRADO Copyright)


La economía argentina finalizó 2013 con una notable tasa de crecimiento (más de 5%), como anticipé en el primer programa del año en “A 2 Voces”-TN,  www.youtube.com/watch?v=wViB9qZd6xY ; sin embargo no puede negarse que hubo una acumulación de desbalances que ya comienzan a ser atacados. Existen límites a la aceleración de los subsidios y la emisión para financiarlos, estos desequilibrios impactaron en mayor o menor medida sobre las expectativas, la inflación, el dólar blue, el déficit de balanza de pagos y la pérdida de reservas. Las distorsiones de precios relativos, especialmente la del tipo de cambio y los subsidios a los servicios públicos-no el nivel de gasto-, evidencian que el proyecto nacional y popular, necesita una actualización.

La designación de Capitanich y Kicillof generó expectativas favorables, pero es obvio que cuando un funcionario tiene que hacer cambios que no desea, suele ser durísimo (tuvo que devaluar y subir las tasas de interés). Hubo un intento de insistir con soluciones microeconómicas, pera retomar los equilibrios macroeconómicos, era ineludible, y sobretodo proyectar moderación monetaria y fiscal; para “tapar la boca” de quienes hacen de estas cuestiones una idolatría. Es muy difícil mantener el peso sobrevaluado, con restricción externa y caída de reservas. Los países suelen atender sus necesidades financieras colocando deuda en el mercado voluntario; pero la Argentina no logra retornar a los mercados a tasas de interés razonables, ni remotamente. Entramos en el año 14 sin poder colocar títulos-la ultima vez fue en Octubre de 2000-. A pesar que las necesidades de financiamiento del sector público son muy bajas-como las de Suecia y Suiza- (alrededor del 5% del PBI), el gobierno tiene limitadas fuentes de financiamiento. Emite moneda o toma créditos “intra sector publico”.

El proyecto nacional y popular, ha tenido como objetivo, aumentar las prestaciones del estado para mejorar la vida de nuestra sociedad, es por eso que el gasto público creció en relación al PBI, no hubo ningún error, como dicen. Pero la necesidad de cubrir el financiamiento fiscal con emisión- se agotó-aunque no explique el 100% del problema-. Apresurarse a exteriorizar el acuerdo de precios fue una ingenuidad-ahora es obvio-, incitó a los empresarios a subir los precios sin ningún tipo de disculpa. Para detener la disminución de reservas se acordaron inversiones con empresas petroleras, se estrenó la letra dólar link para que las exportadoras de cereales ingresen divisas, se subió el impuesto a los vehículos y al turismo, se estrecharon los cupos de importación y hasta las compras en el exterior por Internet; porque al pasar el tiempo, el control de cambios que se aplico al principio, con la intención de frenar la baja de las reservas, en el ultimo tramo estimulo el ascenso del “dólar blue” y la brecha. Luego para contener el “blue” se vendieron bonos dolarizados-contradiciendo la pesificación de la economía-con el fin de descomprimir la demanda de dólares y bajar el precio. Tengo que decirlo, el “blue” fue muy fogoneado por “todas las voces, todas”, Kicillof no dice nada que genere dudas, ni tampoco que no sepamos. La pregunta es, si ya sabemos lo que son capaces de hacer y podemos describir la historia.- ¿Cómo es que llegan a lograr birlarnos? –Ya sabemos que no estamos en 2001, la deuda externa y las necesidades de financiamiento son muy bajas, no veo recesión, y la cifra de desempleo es la menor de la década; eso si, los pagos de la deuda con reservas fueron muy altos. La semana pasada se aceleró la devaluación del peso, se decidió flexibilizar la compra de dólares para ahorro y disminuir (antes se aumentó) el anticipo del impuesto a las ganancias. Obviamente, quienes quieran comprar dólares deben justificar el origen de los pesos, además de coincidir el monto de dólares a adquirir con el nivel de ingresos de quien se presente en ventanilla. El dólar pasó en un lapso corto de $6 a $8, esto es 33% más. Es evidente que si bien-en su momento-se utilizó un ancla anti inflacionaria y se evitó una sangría de divisas-al principio de las restricciones-, estas medidas se suponían que eran para dar tiempo a que llegaran otras medidas que las reemplazaran, antes que disminuyeran las reservas, como sucedió. Financiar el gasto con emisión monetaria ya no podía seguir siendo una opción única, ahora ya no es discutible. Es necesario ayudar las expectativas-aunque no nos guste-, pero también hay que generar incentivos en el mercado financiero-si no pensamos nacionalizar la banca o los depósitos-. Con la actual Ley de Entidades Financieras (casi la rediviva 21.495 de descentralización de los depósitos y 21.526 reforma financiera de 1977, de la dictadura), no se puede pagar 0,10% anual a los depósitos en dólares, ni tasas de interés negativas en pesos, pretendiendo que los ahorristas continúen dentro del sistema, eso representa un nivel de inadvertencia extrema, recuerde que no tenemos acceso al ahorro externo. Si seguimos por esta “nueva senda”, necesitamos recuperar el ahorro interno y atraer capitales argentinos fugados al exterior, nunca ha habido semejante formación de activos externos. Estos son “los comportamientos del sistema en que vivimos”, y las reglas que el gobierno argentino-al que adhiero desde 2003- jamás se planteó abandonar. Hasta aquí, se ha logrado lo máximo posible en términos de gobernabilidad y justicia social-dentro del sistema-, en un país conservador, mal que nos pese.

sábado, 14 de diciembre de 2013

¿CAMBIO CRISTINA FERNANDEZ DE KIRCHNER?

La economía argentina ingresa en la última quincena del año y CFK, jaqueada por los demonios que movilizan la envidia y el odio del consenso opositor. Ellos sufren viendo un 2013 con 4/5% de crecimiento en el PBI, caída del desempleo (de 7.3 a 6.8%), tasa de inflación alta pero estable hace 4 años, y “cero” riesgo de crisis. La semana pasada se especuló con una anarquía “poli-ladrón”, pero empezaron en Enero, deseando y espoleando “crecimiento cero”, aceleración de la tasa de inflación y/o de la brecha cambiaria, que llevara a un deterioro total de las expectativas de los agentes. De esta manera, podría estallar la sociedad, con una reducción del gasto agregado y del nivel de actividad. Estaban soñando, hace años que vengo explicando que se trata de una presidenta peronista (pragmática, rápida de reflejos, nada dogmática). No es que no haya habido errores, los hubo. En parte por esos errores el crecimiento no ha sido mayor aun, pero hay que sumarle todas las operaciones políticas y económicas que no cesaron durante todo 2013. Faltan unos puntitos de inversión privada por el desaliento incesante proferido a los hombres de negocios, un bombardeo permanente apelando a la inseguridad jurídica, etcétera. Paradójicamente, este es el proyecto político y el gobierno que pago las cuentas de quienes violaron todos los contratos y crearon la mayor volatilidad normativa del mundo en 2001-2002. No felices con poner palos en la rueda interna, alientan el aislamiento financiero y comercial del país, saliendo al exterior a hablar pestes del gobierno nacional. Salen a conferenciar de políticas clientelares, o de alta inflación, quienes fueron asesores, funcionarios, o acólitos de Martínez de Hoz (que tenía 3 dígitos de inflación anual). Hablan del problema fiscal, los actuales y ex UCR que tuvieron 14% de déficit a PBI en los ochenta, los que avalaban la emisión monetaria para financiar el desastre fiscal, y los defaulteadores de los servicios de la deuda pública.
Los identificados desbalances macroeconómicos hoy no representan peligro. En cambio, se han elevado los riesgos, de eventuales shocks externos, emergentes de las burbujas en los mercados de los países desarrollados. En general, los países sugeridos como “modelo” de la región, "han mejorado la calidad de su política económica en la última década", de acuerdo a la opinión del FMI; o sea, han hecho esfuerzos para incorporar capitales golondrinas y aumentar sus vulnerabidades macroeconómicas que podrían derivar en conflictos sociales, cuando los capitales huyan. Estos países están financiando a EE.UU., aumentaron su stock de reservas de papel higiénico verde gratis (expuestos a una devaluación estadounidense que tarde o temprano llegará). Con tipos de cambio flexibles, van a tener que devaluar, y conocerán los efectos negativos de una macro devaluación, mientras por ahora se financian colocando deuda. La Argentina en cambio, ha aprovechado la última década y fortalecido su gobernabilidad, pronto estará recuperando divisas; tiene un tipo de cambio regulado, la política monetaria es “independiente” y paga con reservas del BCRA, evitando tomar crédito al 14/15% en dólares como De la Rua, Cavallo y sus críticos ex secretarios y sub secretarios del ministro, acompañantes del “tobogán del desastre”. En otras palabras, tenemos menos vulnerabilidades que en el pasado, porque hemos aprendido la lección. Menos Macri-de todos modos no tiene chances-, los eventuales presidenciables 2015 harían exactamente lo mismo que esta haciendo hoy el gobierno nacional.
Es posible que un país pequeño (no la Argentina con un PBI de 540 mil millones de dólares) e integrado al mundo (no entregado al primer mundo), que quiere tener un tipo de cambio fijo, deba elegir entre tener libre movilidad de capitales (como Martínez de Hoz y Cavallo) o tener una política monetaria independiente (Como Martínez de Hoz y Cavallo...pfff!!!). O sea, si un país elige tener tipo de cambio fijo (como Martínez de Hoz y Cavallo) e independencia monetaria (como sus presidentes del BCRA: Adolfo Diz, Roque Fernández y Pedro Pou), tiene que imponer controles a los flujos de capitales (pero no lo hicieron, y asi les fue). Y, si es un “país recluta” tiene que mantener el libre flujo de capitales (como Videla, Menem y De la Rua), entonces debería renunciar a tener autonomía en el manejo monetario (tiene que declarar la independencia del BCRA como en 1977 y los felices noventa). En los últimos 16 años, los países han sido presionados  para dejar flotar sus monedas (Duhalde cayo en la trampa), sugiriendoles dese afuera la política monetaria (en la mayoría de los casos con metas de inflación)Algunos mantienen aun la libre movilidad de capitales, mientras otros-menos ingenuos-han elegido imponer algunos controles para no exacerbar los efectos negativos de una eventual reversión del flujo de capitales, que ya llegará. La Argentina en cambio, optó por tener un tipo de cambio medio fijo-administrado por el BCRA que compra o vende divisas; con una política monetaria que asiste a las políticas fiscal y cambiaria, y puso controles a los flujos de capitales,  y otras restricciones. Ultimamente decidió, que para que esta combinación de políticas funcione, el BCRA tienda a actualizar aceleradamente el tipo de cambio nominal hasta alacanzar el de equilibrio, para que las necesidades de financiamiento del sector público sean consistentes con la tasa de expansión monetaria (aunque esta se ha ido moderando en 2013). En consecuencia, la probabilidad de una crisis como planteaban los monetaristas sinceros y los pesimistas “full time”, ha disminuido. Esto quiere decir que no va a suceder absolutamente nada catastrófico, súmele la corrección emprendida con el pseudo dólar turista (oficial + 35%), y se dará cuenta que el riesgo ha bajado.
La meneada apreciación real del peso ya no debería ser la causa central de desbalance externo, o pérdida de reservas. Es cierto que una apreciación real del peso estaba dando lugar a un aumento del poder de compra en dólares de los argentinos, especialmente de aquellos con elevados ingresos que consumían una proporción más alta de bienes y servicios transables (p.e: autos de alta gama que ahora son carísimos). En otras palabras, una apreciación real del peso incentivaba el consumo de bienes transables, y al mismo tiempo, un peso apreciado implicaba un encarecimiento de los bienes y servicios no transables en relación al de los transables.
En conclusión, la apreciación del peso incentivaba el consumo de bienes transables y la producción de bienes no transables, lo que implicaba más importaciones y menos exportaciones. El gobierno actuó, antes de que esa situación llevara a un deterioro de la cuenta corriente; justo antes que llegue la compensación de la cuenta capital (que va a llegar). Entonces, no es que el gobierno se haya vuelto de sus convicciones, sino que al ver que se apreciaba el peso, reconoció que podía producirse un deterioro del tipo de cambio real, mas allá de lo que siempre estuvo dispuesto a soportar.

 

miércoles, 14 de marzo de 2012

#BCRA, una reforma previsible

En 2011 la oferta total de divisas fue menor a la demanda. Tocata y fuga de capitales al estilo “phantasticus*”. El año cerró con una pérdida de reservas genuinas-sin swaps-de u$11.990 millones, cuando en 2010 habían aumentado en u$s 6.475 millones. En el profesorado de Teoría y Solfeo aprendí que el  “*Stylus Phantasticus” incluía elementos de “excitación y bravura, con armonías arriesgadas y cambios bruscos de registro”. Estos trabajos musicales empiezan con una sección libre, seguida por una sección imitativa y; a veces una fuga completa.
Relacionando la música con la economía (para no caer en el terreno común de la medicina), es que asocie el extraordinario deterioro del sector externo de 2011, unos 18.500 millones de dólares.
-¿Que hubiera hecho cualquier súper ministro ortodoxo, ante semejante situación?- Y, hubiera aumentando el ritmo de devaluación del peso o directamente nos sometería a una fuerte devaluación del peso, con todas sus consecuencias.
El gobierno con el mismo fin de cuidar los dólares y las reservas, optó por la opción heterodoxa. Eligio aplicar mayores requisitos para operar en cambios, habiendo conseguido limitar la compra de divisas para atesoramiento, exigiendo al mismo tiempo la repatriación de capitales, limitando las remesas de utilidades al exterior y, extendiendo las especificaciones para la importación. Todas juntas estas demarcaciones, fueron efectivas para aplacar el drenaje de divisas de los últimos meses. Lo cierto es que el creciente “intervencionismo proteccionista” no ha tenido consecuencias negativas para la economía. Las expectativas empresarias siguen siendo buenas y la Inversión Extranjera Directa creció 25% en el primer bimestre-según el diario El Cronista Comercial del 13-03-2012-. La falta de algunos insumos importados se da en un contexto donde las importaciones de Enero alcanzaron 5.358 millones de dólares.
Con respecto al financiamiento del sector público, hay que entender o aprender a aceptar que cambio la lógica de encarar el gasto público en la Argentina. Que guste es otra cosa.
El gobierno y una parte de la oposición han creído que el BCRA con sus reservas y emisión monetaria; debe reemplazar el endeudamiento externo con emisión de bonos a tasas del 9/10% en dólares (riesgo argentino). Esta visión del financiamiento público, llevó a trabajar la idea de modificar la Carta Orgánica del BCRA, con el objetivo de poder operar con mayores grados de libertad, que hagan más consistente la articulación de la economía real, con la política fiscal y monetaria. La reforma era previsible porque se trataba de una de las pocas cuestiones claves que quedaban pendientes dentro de la agenda del enfoque político actual. Con la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, se procura ratificar el uso de las reservas, expandir el crédito, volver a otorgar redescuentos a los bancos, y aumentar las líneas de crédito.
No era posible que todo esto ocurriera, fuera del ambiente hostil que han precedido las reformas normativas y legales, del periodo Kirchner.


jueves, 23 de febrero de 2012

#Kirchner #Inflacion, efectos de la #expansion

Todas las medidas gubernamentales tendientes a favorecer la demanda agregada, frente a una oferta agregada que técnicamente siempre responde más lenta, probablemente condujo a una mayor inflación que la deseada. Pero no nos olvidemos de los nueve años consecutivos de balanza comercial superavitaria con más de 10 mil millones de dólares (que hacen que haya que emitir pesos cuando se ingresan las divisas), cancelación de deudas con el FMI (dólares ahorrados y comprados con pesos) y crecimiento record de reservas (compradas con pesos); súmele a esto, la generación permanente de noticias que conducen a expectativas desfavorables (donde hay gente vendiendo pesos y comprando dólares), que hacen que la fuga de divisas (dólares comprados con pesos) se constituya en un deporte local.
Con todos los estímulos utilizados, aumentos de precios hubo sin dudas; pero la economía nunca enfrento la inflación de los años setenta o los ochenta; y aun no se verifica falta de competitividad; ni problemas en la organización económica debido a las intervenciones, controles y restricciones que inducen las políticas redistributivas de inclusión social del gobierno.
Así como la concepción del gobierno en materia económica generó la duplicación del PBI en ocho años, la respuesta que da hoy-una vez lograda su reelección-se basa en un “pragmatismo hetero-ortodoxo” que contempla controles, regulaciones y a la vez, bajas  del gasto en subsidios (estratégicamente postergadas).
En los últimos tres meses, las restricciones y regulaciones oficiales, aunque mas concretamente los resultados obtenidos; provocaron cambios de tal intensidad, que los economistas antagónicos no pueden digerir ni explicar. Como se trata de un proceso “desconocido” para “la Sub 40”, y estigmatizado para los mayores, la represalia cicatera es seguir elevando la incertidumbre para desestabilizar el trabajo en marcha.
Yo creo que no existe ningun indicador oficial, ni privado razonable de la inflacion esperada. Sin embargo, y aunque lo que a mi me preocupa-el desempleo-no depende del nivel de inflacion sino del exceso de inflacion esperada, es necesario discernir la intencionalidad. Los economistas de escuelas de pensamiento que creen fervientemente en las expectativas, saben perfectamente-en su creencia-que con la instalación de sospechas van a influir negativamente en la confianza. Aprendieron que la inflacion esperada se traduce en su totalidad en inflacion efectiva, por lo cual; un escenario de difamación y descalificación permanente, es el que mantiene desorientado al sector privado más distraído. Pero los lúcidos siguen produciendo y vendiendo; ellos no comprenden cual es el impacto negativo si la inversión y el nivel de actividad han superado todos los registros contemporáneos disponibles.



sábado, 22 de octubre de 2011

La ultima apuesta



Lo digo categóricamente, hemos asistido al mayor stress cambiario desde la crisis de 2008. Lo bueno es que este embate pre electoral ha permitido demostrar la racionalidad económica y el pragmatismo, que durante ocho años han encubierto los perdedores de esta “última gran apuesta”. Las consecuencias de una exuberante demanda de divisas en la Argentina, siempre eran letales. La apuesta contra la moneda ha volteado y/o desestabilizado presidentes, inclusive obligándolos a adelantar las elecciones.
“Tenemos que terminar ese círculo vicioso en el que dejamos a nuestros hijos adentro y sacamos la plata afuera”, dijo Gabo Nazar, dueño de la empresa Cardón en el panel de IDEA dedicado a empresarios. Redoblando la apuesta expresó: “No se puede ver el futuro con pesimismo, tenemos la obligación de verlo con optimismo, sino seremos parte del problema y no de la solución. Si no podemos verlo con optimismo mejor dejémosle el paso a otro”. Hugo Sigman El CEO de Globant apuntó: “hay empresas argentinas ganando mucha plata”. Todo esto mientras se enfrentaba una furibunda tensión en el mercado de cambios, cuando acelerando la salida de capitales se quisieron llevar puesta la paz pre electoral.
En mi opinión, la aceleración de la fuga de capitales responde 50% a “intrigas domésticas” generadoras de alta incertidumbre respecto de la política económica que se aplicara en el segundo mandato CFK, y 50% a causas externas. Hay que resaltar que existe un incremento fenomenal de la incertidumbre global y las perspectivas de crecimiento de la economía mundial son muy quejumbrosas.
Ante el creciente stress cambiario que soportaba el mercado, el Banco Central reaccionó de manera pragmática, modificando su táctica monetaria (no su estrategia) disminuyendo las tasas de expansión monetaria y subiendo las tasas de interés.
Para quienes no entienden el pragmatismo peronista, era inconcebible pensar que se instalara una pausa en la estrategia expansiva; sin embargo, el exceso de demanda de divisas necesitaba una respuesta adecuada y el Central la aplico. Desacelero el ritmo de expansión de dinero primario y convalido una suba en las tasas de interés Badlar que pasó de 12% a 18%. Con todo, esto no será para siempre, el objetivo fue práctico y puntual, no se va a convalidar un encarecimiento del crédito que contraiga el nivel de actividad. Ya en la licitación de Lebacs del 18 de Octubre, el BCRA bajó la tasa interpolada de 14.36% anual a 14.15%, al tiempo que comenzó a comprar Lebacs en el mercado secundario para inyectar liquidez.
En este contexto, los intrigantes se preguntan: ¿qué hará el gobierno de aquí en adelante si se mantiene recalentada la fuga de capitales? – Al tiempo que con sus dichos la estimulan. -¿Seguirá perdiendo reservas el BCRA, habrá mayores controles cambiarios que obligaran a acortar los plazos para que se liquiden más divisas provenientes del petróleo y la minería? - ¿Se iniciara una táctica de mayor tasa de devaluación, como en los últimos días? - ¿Se seguirá emitiendo menos y convalidando una mayor tasa de interés, con su impacto negativo sobre el nivel de actividad?
No lo se, pero con 47 mil millones de dólares de reservas, 10 mil millones de superávit comercial, y un BCRA para algunos impredecible, el que quiera saberlo, debe seguir participando.