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jueves, 26 de agosto de 2021

SE VIENE EL CIERRE CON EL FMI

 


Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora (Eclesiastés). El 23 de febrero lo anticipamos, la renegociación con el FMI es disruptiva y se encamina a ser la más avanzada del mundo-habrá un antes y después-, nuestro adelanto: programa a diez años con cuatro de gracia, eliminación de punitorios y anulación de sobretasas. Cuando el FMI modifique su normativa-hoy en estudio-y, autorice refinanciaciones de plazos que superen los diez años, el acuerdo se extendería en forma automática.

Mayor plazo, menor tasa y quita (baja de tasa y licuación). Cualquier refinanciación de deuda consiste básicamente en transformar deudas de corto plazo en deudas de largo plazo. Es evidente que con el acuerdo cambia el peso del financiamiento y, debería reducir el riesgo país, si es cierto que la fijación del mismo tiene correlación con el riesgo de insolvencia fiscal inter temporal, independientemente de, si gobierna un peronista o un conservador.

El costo promedio de la deuda externa pública total en dólares también va a ser menor. Habrá ahorros fiscales por los pagos de intereses sobre la deuda. En términos de PBI llegamos a fin de 2019 con fuerte desapalancamiento del crecimiento y en 2021 volvemos a apalancar la tasa de crecimiento esperada del PBI. Pero el punto más importante es el rebalanceo. El país necesita volver a equilibrar su estructura de financiamiento para mantener la misma razón de endeudamiento primero, para ir bajándola paulatinamente en términos del cociente Deuda/PBI. La renegociación supera cualquiera de los objetivos en una reestructuración de deuda. Obviamente no va a dejar conformes a quienes reclamaban el repudio de la deuda y cargará de envidia a los artífices de la calamidad previa, junto con los comentaristas de platea que nunca han reestructurado pasivos públicos, ni privados.

LA CLAVE

Dada la pauta de inflación de EE.UU. la renegociación acaece con una quita implícita porque la tasa deviene negativa (diferencia entre la tasa de inflación estadounidense actual y proyectada, y la tasa de interés que pagará la Argentina durante el plazo establecido). Según la teoría clásica del interés, la tasa de interés es el precio de mercado. La oferta resulta de la propensión de la población al consumo y al ahorro y la demanda de las oportunidades existentes de inversión. Para Fisher las tasas de interés reales son iguales en todas las economías y lo que varía es la tasa de interés nominal: Tasa Nominal   =   Tasa Real  +   Tasa de inflación pronosticada. La tasa de interés real es igual a la tasa de interés nominal “descontada” por la tasa de inflación. En este caso la tasa real será negativa y apalancará el crecimiento.

 

rn = tasa nominal de interés

r = tasa real de interés

j = tasa de inflación pronosticada por los inversores

1 +  rn  = (1 + r) .  (1 + j )

1 + r  =  (1 + rn)  /  ( 1 + j )

La “Teoría de Fisher” no se cumple exactamente, pero es una buena “regla de oro”. Por lo tanto, si se espera inflación en el futuro, la Reserva Federal subirá la tasa de interés y la Argentina habrá fijado un tipo nominal bajo con inflación alta, lo que implicará una licuación tácita de la deuda.

LA NEGOCIACIÓN

Basta estudiar con diligencia un acuerdo, como Martin Guzmán lo ha hecho en el caso argentino, para advertir que los postulados tradicionales no alcanzaban para resolver la realidad mundial de hoy día, sumado esto a la devastación que heredó el Gobierno. En esta compostura están inmersas construcciones simbólicas que constituyen en sentido fuerte, el valor de las tasas, los plazos y las condicionalidades. La abstracción de los postulados clásicos, por otra parte, fue criticada por muchos académicos, pero hay que ir más lejos y ser categóricos: los créditos del FMI nunca fueron ayudas de instituciones de beneficencia como mencionaba el ex presidente en el programa del señor Majul. Los tomadores y colocadores de un crédito-aunque nadie lo vea de este modo-son el producto de una construcción social, de modo que no es posible describir adecuadamente los procesos del FMI, sin recurrir al costo social.

Esta vez en lugar de transar cualquier cosa, como se hizo anteriormente, se pudo comprender que un acuerdo económico involucra un país y una sociedad, que constituyen una misma cosa. Por eso hubo que realizar un examen pormenorizado de los hechos sociales emergentes del acuerdo anterior y próximo a anunciarse. Después de todo la forma de otorgamiento de los casi u$s 45 mil millones, no fue un mero aspecto.

Los acuerdos con el FMI históricamente han descansado en una abstracción originaria consistente en disociar su dimensión específica de prácticas, del orden social en que están inmersos los países deudores que acuden al prestamista de última instancia. El otorgamiento de créditos y la recepción de los mismos están construidos sobre saberes disponibles enlatados. Y esto, sobre diferente dimensiones. Desde la segunda parte de los años cincuenta, existe todo un sistema de conceptos forjados por los tecnócratas con vistas a explicar los datos del país. Se ha constituido en un hábito el esfuerzo por darle la razón a las prácticas de un universo económico interesadamente asignado a través de la colonización tecnocrática, con una preparación cultural y disposiciones adquiridas desde aquel universo capitalista tradicional, hasta este capitalismo financiero, el modelo hegemónico que aparece en el crepúsculo emergente de la pandemia. Se habían normalizado nociones difusas y vagas recargadas de conjeturas inadmisibles desde el punto de vista social. Todo esto ya no era viable.

Con Martin Guzmán estamos cambiando inclusive el lenguaje de la negociación, sustituyendo el léxico del adjetivo racional por razonable (Bordieu), sustentable, indispensable para expresar una visión de la acción que lo funda; la teoría neoclásica. Estamos saliendo de las prácticas rituales de felpudo, de las conductas genuflexas, la educación norteamericana y el micro cosmos del FMI al que se entregaron sin pelear los economistas del fracaso, haciendo siempre  caso omiso a las particularidades argentinas y, realidades sociales. Ha sido primero la tecnocracia y luego los technopols quienes permitieron construir un modelo de relación histórica con el FMI, capaz de darle la razón en forma constante, sin negociar nada, sin rigor y con frivolidad, tal como demuestra la simple observación empírica. Todo esto, al precio de una puesta en suspenso anterior de la adhesión a las evidencias y las nociones previas de un falso sentido común construido con perfidia y falta de fervor argentino.

La ruptura del orden establecido acaso nunca haya sido tan oportuna para poner en entredicho lo que está escrito: los estatutos, los tipos de préstamos, las condicionalidades y las prácticas económicas de las rutinas del FMI. La estrategia de este joven académico de La Plata, graduado en la  universidad privada Brown University, una de las ocho universidades que conforman la Ivy League, han sido extraordinariamente ambiciosas-en el mejor sentido-apuntan a corregir las insuficiencias de un paradigma que jamás había sido cuestionado tan equilibrada y positivamente. No es que otros no lo hayan hecho desde el discurso, pero nunca estuvieron cerca de poder comprobar lo difícil que es concretar la ilusión resguardar los intereses del pueblo ante el FMI. Pro llega llegó Kairós-en griego antiguo καιρός, Kairós-es un concepto de la filosofía griega que representa un lapso indeterminado en que algo importante sucede. Su significado literal es “momento adecuado u oportuno”. Los mercados comienzan a descontar un acuerdo inminente entre la Argentina y el FMI, y el Gobierno aguarda sereno el aviso de la Secretaria del Tesoro.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

martes, 23 de febrero de 2021

ANTICIPO EXCLUSIVO: LA NEGOCIACIÓN CON EL FMI SE ENCAMINA A SER UN ÉXITO MONUMENTAL

 


Nuestra fuente es absolutamente confiable y se encuentra en los más altos niveles de decisión. En 2020 la reestructuración de la deuda privada fue la segunda más exitosa de la historia, pero la renegociación con el FMI es disruptiva y se encamina a ser la más adelantada del mundo.

A partir de ahora, deberíamos inaugurar un dialogo estimulante en la sociedad. Podríamos iniciarlo con la pregunta: -¿Constituye un hecho auspicioso que los conductores de la sociedad mediática actual ocupen la posición de los profesionales y/o académicos?- Porque todo indica que necesitamos más soluciones creativas y menos operaciones. Es obvio que las reflexiones del Financial Times y el pensamiento del peronismo no tienen un parámetro común. Son extraños el uno al otro, como una diagonal y el lado de un cuadrado. Parafraseando a Platón, son dos concepciones que remiten una a la otra sin que haya entre ellas ninguna relación.

Entre la economía neo cuantitativista abstracta y la economía política no hay una simple oposición que se pueda abordar con argumentos basados en una receta común. Por lo tanto no se trata de una discusión, sino de una confrontación intelectual y política. No existe ningún  interlocutor del FMI-que luce un poco más decente que en 2018-que pueda convencer al presidente de acordar cualquier cosa. Los argentinos transitamos entre gobernantes que defienden los intereses nacionales y otros políticos cooptados por las corporaciones que operan a través de los medios afines.

Es que el Financial Times el 31 de mayo de 2019, ya le había dedicado un duro editorial al eventual retorno de Cristina Fernandez y el peronismo. El articulo trasuntaba el temor de los acreedores privados sobre la eventual vuelta al poder de la ex presidenta, prescribiendo: “Los argentinos deben rechazar el regreso del peronismo”. El editorialista del periódico británico pidió a los argentinos que no se dejaran engañar por Cristina. Remataba: “Una mirada al historial económico del peronismo debería asustar a los votantes”.

Una intromisión vulgar, de perspectiva improcedente e indocumentada por donde se le observe. Empezando por recordar que el peronismo ha gobernado en cuatro periodos, habiéndose habituado a ocasionar crecimiento del PBI, consumo, empleo y, cancelado las deudas contraídas por Gobiernos “no peronistas”. 

No parece posible que el introvertido entorno de Cristina Fernandez le pase información a un diario anglo. Mucho menos que le ofrezcan soporte a sus argumentos. Lo que parece poco serio es un periódico traccionando velocidad a la negociación entre un organismo multilateral de crédito y un país soberano. Recuerde que fue Kristalina Georgieva quien dijo que, para acordar en mayo “hacen falta esfuerzos de ambas partes”, dando a entender que no cree que se pueda llegar a resolver antes de tiempo.

Es patético leer en semejante medio: “la vicepresidenta y sus poderosos aliados en la administración izquierdista”. Da un poco de “risita” como cuando insisten en confundir a Rusia con la URSS. Hay que ponerse de acuerdo, Cristina es una “jefa capa mafia” o es “La Che Fernandez”. Por otra parte, la retórica vehemente de presentar a Cristina Fernandez como un monstruo ya lleva 14 años sin éxito. Fue reelegida por tercera vez en el binomio presidencial. La verdad es que sabían que Cristina es muy escrupulosa, y no cedería la oportunidad de defender los intereses nacionales, bajo ninguna presión.

Está en juego una extraordinaria cifra de deuda en un contexto mundial de volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad (VICA). Fue extremadamente insensato firmar una deuda inconmensurable que sería cancelada en dos años. Alcanzar un acuerdo perentorio ignorando la pandemia y sus efectos presentes y residuales en la economía internacional sería temerario. Estamos en una emergencia, no es momento de apuros. Martín Guzmán, ha expresado que pretende lograr un arreglo con el FMI en mayo, lo que ya representa un gesto de arrojo. Argentina es el mayor deudor del FMI por voluntad del directorio del FMI, a Roberto Cardarelli alguno le pedimos por escrito que no autorizara desembolsos porque iban a causar un conflicto de magnitud a corto plazo. Creíamos que era mejor que se blanqueara la situación lo antes posible. Hubieran negociado sin pandemia, con Dujovne y Macri. Estando al borde del default desordenado, la Argentina estaba inmersa en una profunda recesión y caos cambiario con riesgo de quedarse sin reservas. Ese era el momento de poner orden con los responsables, no de hacerle “tapaderas” para que huyan.

El acuerdo de 2018 tuvo todo tipo de irregularidades. Se firmó de la noche a la mañana sin pasar por el Congreso, cuando hacía 13 años que la Argentina no operaba con el FMI. El FMI sabe que el crédito que le concedió al país fue indebido y despedazó las “mejores prácticas” del organismo al financiar la fuga de capitales más extraordinaria de la historia. Lo sabe perfectamente y no se atreve a “hacer olas”.

El grueso de los pagos de la Argentina al FMI concurre en 2022-2023. Reprogramarlos en forma creativa inaugura una nueva etapa del organismo, y aumenta la credibilidad y la solvencia intertemporal. Un eventual involuntario incumplimiento pondría sobre el tapete la irresponsable confianza que la entidad puso en la administración anterior. Lagarde, Trump y Macri podrían estar en un banquillo internacional. Las reservas netas líquidas del país caían en picada, las devaluaciones se sucedían una tras otra-a pesar de los desembolsos-ya que la asistencia estaba destinada a financiar la salida de los privados. Eran los inversores que se iban luego de haber mercadeado en pesos con LEBAC y LELIQ. Después del crédito del FMI que garantizo ganancias siderales y, del noveno default que significo el “reperfilamiento Macri”, los inversores deberían ayudar. Sus medios financieros, forzando al gobierno a detener la ayuda a los más necesitados en medio de una pandemia mundial lucen obscenos. Todos están ayudando a su gente, en todo el mundo.

Las urgencias son malas consejeras, sino miremos el resultado de invertir en la campaña de Macri. Es cierto que la Argentina gobernada por Fernández  no está impaciente por salir a pedir préstamos, sino todo lo contrario. Con el último Gobierno peronista el desendeudamiento cayó de 173% del PBI a menos de 50% incluyendo los fondos buitres.

El peronismo es pragmático, y Guzmán es un académico que regresara a los claustros. Piensa llevarse “el Caso Argentino y su creativa exitosa reestructuración de deuda”. Se puede jubilar dando conferencias y escribiendo estas proezas. Puede ser recordado como la antítesis de Cavallo. En realidad, daría para un trabajo de políticas financieras comparadas. Vamos pensándolo.

No es cierto que los funcionarios que mantienen conversaciones con la Argentina estén preocupados por el progreso de las negociaciones. Los rumores son falsos, antojadizos, y provienen siempre de la misma runfla que tiene como objetivo desestabilizar. “A rio revuelto ganancia de pescadores”. Es su deporte favorito, atacar a la Argentina cada vez que gobierna el peronismo. La razón es obvia, Perón, Néstor, Cristina han mortificado hasta el ridículo a los autores de las “mejores prácticas de los mercados y los organismos multilaterales de crédito”. Porque no se sujetaron a los designios del supra poder financiero. Sabemos que no son un buen ejemplo de sumisión para quienes lo advierten cataclismos y caídas del mundo.

Citan a un ex presidente del BCRA alineándose a la repetida tradición, donde el poder ilustrado (Financial Times, The Economist y otros medios) buscan supuestos filósofos argentinos para legitimar sus exigencias. El hombre no debe estar orgulloso de ser citado para reflexionar contra el país que le dio puestos públicos, lo hizo rico y famoso. -¿Alguien cree que es una casualidad que un economista ejecutivo que trabajo durísimo en el espacio del presidente Fernandez y Sergio Massa no integre el equipo de Gobierno?- ¿Quién desconoce el atrincheramiento del BCRA en 2010? -Cuando se mantuvo en vilo al país-auto ridiculizándose. Nadie sale bien parado de esas escenificaciones para ir por la vida diciendo que es lo que se debería hacer.

Desde los noventa, los economistas han sido reemplazados por animadores y modelos que estudiaron economía. Por lo tanto es irrelevante lo que señale políticamente correcto, un bronce que sonríe o el hermano del pájaro loco, sobre cuál es el momento ideal para acordar con el FMI.

Un latiguillo del 90% de la “prensa independiente de Argentina” es: “se perdió una gran oportunidad”. Una retahíla gomosa: “Argentina necesita un programa económico integral que establezca un sendero de crecimiento sostenido”. Lo que quiere decir es: “Argentina necesita aplicar el modelo neoliberal”. Ya lo hizo en tres oportunidades en 45 años. ¿Fueron en realidad tiempos mejores?

En Argentina no se trata de interpretar lo que hace Martin Guzmán, sino de cambiar el desastre que dejo “el mejor equipo de los últimos 50 años, el Messi de las Finanzas, el periodista de TN y, las eminencias de las mejores universidades estadounidenses. Campeones de ciclismo financiero: LEBAC al 38% con dólar planchado y LELIQ 80% con inflación de 54%.

No podemos apoyarnos en una reflexión del Financial Times, hay que ir a las fuentes con más aciertos. Evidencias empíricas. Y, si se trata de filosofía política-económica, a los intelectuales. 

La puesta en escena del Financial Times fue violenta y nos movilizo a investigar con nuestras fuentes. No hay ningún parámetro en común entre ambas.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

lunes, 31 de agosto de 2020

TAPABOCA MARTIN GUZMÁN. PUNTO FINAL A LA RENEGOCIACIÓN DE LA DEUDA

 



Hace justo siete meses (29-01-2020) desde la ciudad de New York, titulamos esta columna, “Martin Guzmán le va a tapar la boca a todos”. Una renegociación de u$s 65.000 millones lleva tiempo, por eso fuimos ilustrando el paso a paso, y como ha sido digna y exitosa, más de lo que cualquier antagonista patrocinado pueda soportar. A la sazón, el cardumen emponzoñado por la masiva aceptación de la oferta, habla y escribe como si la Argentina entre 2015 y 2019 hubiera sido un portento que vino a destruir el nuevo gobierno. -¿Como lo hace?- Compara mes contra mes o trimestre contra trimestre de un año sin pandemia (lo cual estaríamos entendiendo) pero sin mencionar los efectos de la pandemia a nivel local e internacional. 

El cardumen

Hacen caso omiso de la pandemia como si el único lugar donde hubiera problemas económicos fuera la Argentina. Inclusive he escuchado prescribir “que no se hable más de la administración anterior”, “que el ex presidente tuvo mala suerte…”, “que el presidente actual después de nueve meses debería dejar de lado” el cataclismo y ocultar la desidia. Poco juicioso. Por momentos muchos profesionales tienen las mismas frases, los mismos discursos desde la dictadura cívico-militar. Mientras tanto, la economía estadounidense sigue transitando la peor recesión de su historia, los primeros datos sugieren que la recuperación parcial no se ha desacelerado, si no estancado, y pronto exteriorizará la impaciencia popular a medida que se agoten las prestaciones por desempleo.

Es duro el padecimiento de quienes no le otorgan valor a las ideas y opiniones que no confirman las propias. Esa tergiversación intelectual es frecuente en el profesional promedio argentino. En muchos casos el sesgo de confirmación lleva a ignorar completamente las ideas contrarias, haciendo que sólo tengan un punto de vista. Aprendieron y siguen firmes con Milton Friedman como la única forma válida para teorizar en economía, quien establecía que los teóricos no debían preocuparse por el realismo de las hipótesis que emplearan, sino por su capacidad de predecir. Aun peor, si esto fuera real, porque no pegan una.

Nada nuevo bajo el sol

El ascenso de esa forma de teorización positiva desembocó casi de manera imperceptible en una deriva normativa, que se exportó a todo el mundo a través de la serie de TV “Free to chose”, producida por Anthony Jay y emitida por las televisiones públicas estadounidense (PBS) y Británica (BBC) en 1980. El mundo estaba entonces al corriente de un boom de neoliberalismo liderado por Margareth Thatcher y Ronald Reagan. En estas series se exponían las bondades del mercado y se advertía contra las injerencias del Estado. Consignas como: “Desregulación o miseria”. El Instituto de Economía de Mercado (IEM) de España, bajo la dirección de Pedro Schwartz, le compró a la BBC los derechos y los vendió a RTVE. La serie se emitió bajo el titulo “Encuentros de Libertad” en 1982, al tiempo que viajo a España Milton Friedman a misionar su doctrina, que ya tenía ensayada en Chile, Argentina y Uruguay.

Como aprendimos de Sampedro, no nos cansemos de recordar que la economía es una ciencia social. Que esta es una verdad antedicha, pero olvidada permanentemente con consecuencias catastróficas por los más enaltecidos exponentes del status quo. Los jóvenes profesionales y universitarios deben saber que todo conocimiento económico, ajeno a un enfoque social de reflexión, no pasa de ser un recurso instrumental, sin perjuicio de que como herramienta pueda ser muy valiosa. Una maquina no funciona como un animal, una planta, ni una sociedad. La economía no se puede pensar desde la ingeniería o la bilogía, como se intenta.

Esa aspiración inconsciente de hospedar a la economía en la situación indolente que la surcan los físicos y cientistas naturales, desemboca en la omisión de los aspectos sociales y espirituales. Recuerde que Adam Smith era un teólogo moral relevante de Occidente.

Sin embargo a través de los medios se instalo ese deslumbramiento de sus cultivadores con metodologías inadecuadas y graves consecuencias como las que hemos visto. No es lo mismo lo mecánico, biológico o social. Si acepto esta proposición, tengo que ponerme a pensar acerca de lo que he aprendido en la universidad y, eso es lo que en muchos casos el sesgo de confirmación lleva a ignorar. Es grave darse cuenta que no se puede estudiar la realidad social con instrumentos conceptuales únicamente aptos para analizar sistemas mecánicos o cuestiones biológicas. Lo mecánico no se transforma con el transcurso del tiempo, los movimientos se repiten. Lo biológico, nace se desarrolla y muere. En cambio las sociedades varían en forma imprevisible, porque se auto transforman. Pensar el desarrollo social como el funcionamiento de una maquina o la trayectoria biológica es desatinada.

Las universidades y el poder constituido

¿Porque las universidades siguen enseñando lo mismo? En primer lugar por la atracción intelectual de los métodos matemáticos, que inspiran al científico a experimentar la confortable sensación de estar manejando verdades precisas y descubriendo nuevas invulnerables cadenas de razonamiento. Hay que reconocer que es una tentación grande. La matemática suele ser más divertida que la “playstation 5” para los que estudiamos ciencias económicas. En segundo término, la cuestión no es tan inocente como la primera, tiene que ver con la  naturalización y legitimación de un sistema social de mercado, beneficioso para el establishment mundial. Se conduce automáticamente a que el mercado es el mejor asignador de recursos, lo cual no sería cierto ni siquiera en la hipótesis más difundida, “la  competencia perfecta”-nunca verificada-, pues el ajuste de la oferta y la demanda puede dar lugar a que los ricos coman cinco bifes de lomo por día y los pobres no prueben un trozo de carne en un año.

Todo esto que es tan trivial, no se interprete como desdén,  es mas; admiramos la eficacia expositiva y la capacidad de decorar con un gran aparato científico ciertas verdades parciales, en el fondo triviales. Pero es lamentable ver ese ingenio consagrado a esconder lo fundamental, a fuerza de enceguecer el sentido común con cuestiones accesorias y derivadas. Pues bien el dogma monetarista no solamente es un escandaloso ejemplo de ignorar que la ciencia económica es social, sino que llega a alcanzar extremos indignantes para cualquier cristiano. Tal es la colonización mental de la teoría económica anglosajona en la Argentina, que si no fuera así, alguien se preguntaría-antes de soltar una carcajada-la crueldad del sarcasmo que titula Friedman: “Libertad de elegir”. Una verdadera crueldad. Como si un habitante de la villa 31 pudiera, elegir vivir en el tugurio nada más que por su condición bohemia.

Sin dinero no hay elección posible. La libertad de elegir del pobre es entre algo poco valioso o nada. El mercado no es un desastre en absoluto, el problema es el anacronismo histórico y, por lo tanto un mal relativo de nuestra época y principalmente de nuestro país. Basta recordar que prevaleció ante el feudalismo, liberando creatividad pero legitimando el poder del dinero frente al poder feudal, apoyado en posesión de la tierra.

Fake Science

Los macroecolobbistas y perioecolobistas defienden la economía de mercado como un orden natural, permanente, propio de una sociedad optima, y eso es “fake science”. La falta de sentido histórico de la economía convencional es una idea presente de la necesidad de una visión histórica para interpretar correctamente la realidad social.

Pero no creemos necesario persuadir a nadie que la teoría económica convencional se encuentra en crisis, desconcertada desde la quiebra de Lehman Brothers y agravada por el Covid-19, acudiendo activamente a la solución keynesiana frente al desempleo y la recuperación de la economía.

Esto solo se resuelve con una nueva teoría que nos saque adelante del anacronismo ligado al sistema de mercado, hoy tan inaceptable como la reducción del hombre al “Homo eonomicus” y la creencia religiosa-contraria a Dios mismo-en una mano invisible que establece el orden  permanente. Esa reflexión nos lleva a sospechar que son los intereses del establishment los que deciden que es lo que se estudia, y permiten la supervivencia de estas fundamentaciones gravitantes en el subconsciente del campo del pensamiento.

*Profesor de Postgrado y Maestrías en UBA y UADE. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.Investigador PID del Doctorado en UADE. Puede seguirme en Twitter como @PabloTigani .También en Facebook: https://www.facebook.com/epablotigani

 

jueves, 20 de agosto de 2020

PRODUCCIÓN Y TRABAJO VERSUS GOLDEN BOYS

 


En el capitalismo de producción y trabajo no existían los golden boys. Los bancos desempañan el papel reservado al mercado financiero, no los picaros. En Argentina hubo un tiempo donde ni el país ni las empresas salían a colocar títulos empapelando el mundo. Iban a los bancos o a los organismos multilaterales de crédito a buscar financiamiento para ser aplicado provechosamente en un proyecto. Vivíamos en una sociedad más igualitaria. Los argentinos éramos los mejores pagados y trabajábamos y teníamos tiempo para la familia, el futbol y los amigos. Teníamos altas tasas de sindicalización, instrumento de disuasión muy eficaz para lograr equilibrios en la distribución del ingreso. Pero un día llegaron los yuppies y la financiarización de la economía. Así estamos cuarenta y cinco años después.- ¿Cómo seguimos?-

Una opción es el esquema básico que buscó aumentar al máximo sus beneficios en un plazo corto de tiempo y lo consiguió. El mismo que desde la oposición ahora pide planes a largo plazo, cuyo horizonte como oficialismo nunca pasó del trimestre, una perspectiva estadounidense en el que el (quarter) es la constante preocupación. Los resultados trimestrales. Esta visión no se esfuerza demasiado en pensar por el futuro de la gerencia intermedia ni los empleados de la empresa, mucho menos por la armonía social ni la eficacia económica. Pero de ninguna manera representa el pensamiento empresario en forma exclusiva. Miremos a Hugo Sigman, el médico psiquiatra que modificó el paradigma farmacéutico.

La teoría hegemónica tanto en la enseñanza como en la investigación económica argentina es inconcebiblemente estadounidense. Simplemente no somos EE.UU., existen otros países y asuntos económicos que no están contemplados. Para ese ideal no puede haber más que una lógica pura y eficiente que es la economía de mercado, todo el resto que mezcla el carácter institucional, lo político o social, la racionalidad de los precios, no es más que corrupción y decadencia.

Hay que beneficiar a los ricos para que sean más ricos y los pobres que se pongan a trabajar en lugar de esperar programas sociales diseñados para ejercer la pereza. Esta hegemonía cultural  sobrevivió a todas las vicisitudes de la historia de los últimos cuarenta y cinco años y no deja de reforzarse, como si la chilenización argentina fuera un proceso inexorable, superando cualquier crítica.

En solo cuatro años se ha dilapidado el 43% del PBI. Mientras continuamos mirando los fuegos artificiales del obelisco, los beneficiarios del hundimiento siguen aplaudiendo desde Miami y felicitando a Pepita la pistolera desde la Costa Azul. El cosmos infantil organizado quedó detrás del decorado de Costa Salguero y dejó una realidad muy distinta. Degradación social, primer puesto en fuga de capitales y último lugar en vacunaciones. Otra vez los golden boys superdotados de las finanzas hicieron fortunas en dos años y dejaron el país en la ruina. A pesar del anti peronismo visceral de los industriales argentinos, aunque no lo reconozcan en público, esta situación les dinamitó la cotización de sus empresas.

La frontera que separa a un país en decadencia de uno prospero está representada, en parte, por la preferencia por la construcción de un futuro y por el goce del presente. Hay que entender que estamos en un sistema capitalista donde es más que razonable que esa preferencia empresaria se mida en término de impuestos, préstamos y tasas de interés. No somos un país comparable a otro. Vivimos en un gran territorio con extraordinaria concentración de riqueza y mayoría electoral peronista. Para la generalidad de los ricos y una considerable parte de la clase media la noción de justicia social es considerada casi revolucionaria, indecente, para quienes el único sustituto aceptable en la lucha contra la pobreza es por medio de la caridad y las iglesias. Cualquier cuestión referida a la Seguridad Social es interpretada como “contra las clases dirigentes”.

En lo único que nos parecemos a EE.UU. es en la baja tasa de ahorro, la diferencia es que nosotros no podemos darnos el lujo de decir que el déficit comercial es una señal de vitalidad económica y cuando recibimos capitales financieros en dos años huyen. Tampoco tenemos dólares ni los imprimimos por billones para pagar las cuentas.

La opción sigue siendo la economía de producción y trabajo gestionada a largo plazo (aun sin presentar el plan que piden quienes perdieron las presidenciales), pero con objetivos muy claros, concretos y diametralmente opuestos a los deseados por la oposición. Esto implica poner el horizonte más allá de las Islas Caimán y de los Panamá Papers. Par eso hay que llamar a los empresarios y sentarlos en una mesa de concertación económica y social, como había anunciado el presidente Alberto Fernandez.

La cuestión que se debería plantear es el régimen economico, que nunca es homogéneo ni gestionado de la misma forma, durante más de tres periodos. Y, solo hay dos maneras de construir riqueza: siendo competitivo en la producción o habilidoso para la especulación. La total liberación de las transacciones, las devaluaciones, la caída del salario, no bajaron los costos como creía el grupo productivo más grande, ni trajeron la posibilidad de comprar con crédito UVA como pensaban los economistas de Cambiemos.

En otro orden de cosas nunca jamás, se habían visto tan reducidos los lazos afectivos que unían a los accionistas propietarios con sus empresas. Durante el periodo anterior ni siquiera fue el objetivo parcial la renta operativa de sus empresas, sino la jugada financiera y la formación de activos externos (fuga). Esa búsqueda desmedida estuvo totalmente desconectada de las realidades argentinas concretas por cuatro años. El delirio financiero especulativo, que ha generado ganancias enormes sin fundamento real, trajo efectos desmoralizantes en el empresariado productivo nacional y de las PyMES. Este aspecto no debe ser subestimado, no es menor.

Históricamente en la Argentina ser accionista o propietario de una empresa, nunca tuvo la lógica estadounidense, la empresa no es un paquete de acciones (Keynes). En EE.UU. el dinero es el fin en sí mismo, las empresas y las cosas son medios. Da igual comprar una empresa o una obra de arte. Se adquiere y desguaza sin que se derrame una lágrima. Los colaboradores, son “capital humano” o “recursos humanos”, más que “seres humanos” con familia, proyectos y una vida, como en Alemania, Italia o Francia. La impaciencia del bolsista no es la del constructor, o del empresario metalúrgico, todo tiene un espíritu monetario que suplantó hace mucho tiempo el espíritu del dueño. Los empresarios norteamericanos son renuentes a asumir riesgos industriales, por eso sus grandes marcas se manufacturan en las factorías medievales del sudeste asiático.

En 2016 la desregulación se convirtió en un concepto de fe, un credo de los CEOs que gobernaron el país. El libertinaje llegó al colmo, dos años jugando a la ruleta rusa financiando inversiones en LEBACS con deuda externa para después pasar capital e intereses a dólares y regresarlos al lugar donde vinieron. Esa conmoción de alrededor de u$s 100.000 millones indiscutiblemente propagó las perturbaciones que hoy nos escandalizan.

Es justamente ese comportamiento lo que se debería contrastar con una recuperación real y que pueden producir las empresas más lucidas, como fue entre 2003-2007. Recuerde que mientras los pronósticos de los macroecolobbistas en esos años daban caídas o leve subas del PBI, la economía creció a tasas chinas 30%. Hoy tenemos el ejemplo de una automotriz alemana que invertirá u$s 1.000 millones para la modernización de dos plantas industriales. La firma está exportando cajas de cambio manuales desde Córdoba y ya incorporó un segundo turno de producción.

Todos sabemos en la Argentina quienes son los empresarios que se identifican con su empresa, en cambio hay legionarios que hoy están y mañana huyen a otra parte, con todo lo que ganaron en la Argentina. Inclusive existen directivos legionarios sin sentido de pertenencia, ni afecto por la empresa donde trabajan. Son ejecutivos que cuando ven venir la crisis se escapan con su dinero.

Nada ha de ser tan determinante para la Argentina y se puede discernir muy bien entre empresarios y legionarios. Con los mismos títulos en la tarjeta de visita, hay diferencias esenciales. El verdadero obstáculo no es ser el heredero, si desempeña la función social que tiene que acometer. En la Argentina hay empresas nacionales que bajo el régimen de los emperadores antoninos designan a un hijo que luego se les convierte en legionario. Y, en lugar de proseguir la obra de su familia, capitalizar y crecer; elige la opción offshore.

En el modelo de producción y trabajo, los propietarios buscan ganancias mediante el desarrollo de la empresa y no del nomadismo financiero. No existe oposición entre ganancia social y éxito empresarial, sino un sentido de tiempos diferentes. En ningún país del sistema se discute la propiedad, ni la empresa se disocia de su función social. Cambian las formas, pero esto es general. Cualquier lector sabe que por debajo de cierto nivel de pobreza el marginado se convierte en irrecuperable. No queremos vivir en esa sociedad.

Nadie discute la inclusión del sector empresarial en una concertación, pero ya no se trataría de un capitalismo de legionarios como el que vimos. Los verdaderos países serios como Alemania y Francia tienen empresarios y trabajadores con valores en común y sus sociedades son más igualitarias que las británicas y estadunidenses. No son países comunistas, todo lo contrario, son economías de mercado con contenido social e instituciones poderosas. La seguridad social fue inventada por Bismark en 1881. La síntesis equilibrada de un capitalismo con justicia social, asombrosamente nunca es mencionada por los ecolobistas, porque su equilibrio es seductor y su eficacia no es menor. En esas economías no se necesitan ecolobistas.

*Profesor de Postgrado y Maestrías en UBA y UADE. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.Investigador PID del Doctorado en UADE. Puede seguirme en Twitter como @PabloTigani .También en Facebook: https://www.facebook.com/epablotigani

 

 

 

 

 

martes, 23 de enero de 2018

Tercer Foro Económico de Davos para el gobierno de Macri


Este pomposo evento anual, comienza con tirones de oreja para presidente Macri en ausencia, que llega de Rusia más tarde, con las manos vacías. El trascurso de la mitad del mandato presidencial ya nos ha demostrado como se da la relación de la Argentina que “volvió al mundo” con el resto de los países. Amistades asimétricas con países ricos y dificultades progresivas en cuanto a los saldos comerciales negativos, evidencian este panorama de progresiva opacidad. A su vez, se ha comprobado como el aspecto financiero ha tomado peso, instalando indicios de su potencial capacidad de obstaculizar el futuro. Por consiguiente, parece que el cambio de gobierno y los problemas estructurales que Argentina presenta (desequilibrios en la balanza de pagos y déficit fiscal), irán cerrando las puertas que prometió abrir un exultante Prat Gay, cuando anunció el fascinante levantamiento del “cepo” y la depuración de la “grasa militante”. La realidad es que la relación del país para con el resto del mundo es cada vez más desigual y menos exitosa. Al apuntalarse la reprimarización de la economía junto al coordinado modelo de acumulación financiera, la relación de subordinación se extiende. La planificación a largo plazo no existe y a corto plazo se corrige 24 horas después, hasta un 50% de la meta. La inversión productiva no llega y por consiguiente el proceso de sub industrialización que se había alcanzado durante el gobierno precedente, comienza a ahuyentarse. Como contrapeso, irrumpe la creciente carga de los servicios de la deuda en las cuentas nacionales, el aumento de la especulación financiera y la pérdida de soberanía en las decisiones referentes a cuestiones sensibles.
Todas estas tensiones que en otros gobiernos conservadores estaban depositadas sobre el Ministro de Economía, que conducía la política económica doméstica y la política económica exterior, están hoy depositadas en Marcos Peña, el jefe de gabinete de ministros. Con su delegación, el presidente y su mano derecha están asumiendo la responsabilidad de ser los potenciales gestores de un shock macroeconómico de magnitud, o retrasarlo hasta que llegue el próximo presidente. Christine Legarde-FMI- advirtió en Davos-el martes 23-sobre el peligroso endeudamiento de “algunos países”, (percíbele como riesgo de default, su expresión técnica es “riesgo de insolvencia fiscal intertemporal”). 
Tal como indican las tasas de interés que pagamos por los incesantes préstamos, las expresiones de la Directora Gerente del FMI vienen a sumar nuevas dudas. 
El presidente Macri, dotado de pleno apoyo internacional, sustento corporativo-mediático, y guiado por su ambición, estaría a punto de comenzar a cometer sus mayores errores de cálculo. No discuto de lo fácil que era bajar la inflación, o de lograr la pobreza cero. El caviloso y oculto hecho que Duran Barba de un paso al costado, aumenta las conjeturas.
El ánimo de colaboración corporativa y política no se extenderá demasiado tiempo-ya se les dio casi todo lo que pidieron a cambio-. Aunque el éxito de Cambiemos en las grandes ciudades de ciertas provincias, forjó una consolidación transitoria; ello no se traducirá en una convergencia de culpas futuras, ya se están evaluando los costos de una eventual salida de aliados del PRO. La falta de convergencia comienza a ser notable, y podría comprometer más adelante algunos liderazgos y fuerzas provocando serios conflictos. 
Tras la salida en puntas de pie de Duran Barba, quedaron expuestas algunas de las vulnerabilidades. Aunque con Duran Barba se sumaron logros electorales y la coyuntura reciente parecía ser favorable, después de las elecciones de octubre, Macri se debilita en las encuestas por diciembre de 2017 y un contingente fantasma de recesión que regresa, desatada por la tasa de interés y el incesante aumento de tarifas. El gobierno no resuelve ningún problema de fondo. Los inconvenientes de peso permanecen sin respuestas. En este marco de incertidumbre transcurre el tercer Davos, luego de la decepcionante performance de Prat Gay, se intentan más “prueba y error”, y esto podría apresurar, los tiempos políticos, económicos y sociales.