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jueves, 26 de agosto de 2021

SE VIENE EL CIERRE CON EL FMI

 


Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora (Eclesiastés). El 23 de febrero lo anticipamos, la renegociación con el FMI es disruptiva y se encamina a ser la más avanzada del mundo-habrá un antes y después-, nuestro adelanto: programa a diez años con cuatro de gracia, eliminación de punitorios y anulación de sobretasas. Cuando el FMI modifique su normativa-hoy en estudio-y, autorice refinanciaciones de plazos que superen los diez años, el acuerdo se extendería en forma automática.

Mayor plazo, menor tasa y quita (baja de tasa y licuación). Cualquier refinanciación de deuda consiste básicamente en transformar deudas de corto plazo en deudas de largo plazo. Es evidente que con el acuerdo cambia el peso del financiamiento y, debería reducir el riesgo país, si es cierto que la fijación del mismo tiene correlación con el riesgo de insolvencia fiscal inter temporal, independientemente de, si gobierna un peronista o un conservador.

El costo promedio de la deuda externa pública total en dólares también va a ser menor. Habrá ahorros fiscales por los pagos de intereses sobre la deuda. En términos de PBI llegamos a fin de 2019 con fuerte desapalancamiento del crecimiento y en 2021 volvemos a apalancar la tasa de crecimiento esperada del PBI. Pero el punto más importante es el rebalanceo. El país necesita volver a equilibrar su estructura de financiamiento para mantener la misma razón de endeudamiento primero, para ir bajándola paulatinamente en términos del cociente Deuda/PBI. La renegociación supera cualquiera de los objetivos en una reestructuración de deuda. Obviamente no va a dejar conformes a quienes reclamaban el repudio de la deuda y cargará de envidia a los artífices de la calamidad previa, junto con los comentaristas de platea que nunca han reestructurado pasivos públicos, ni privados.

LA CLAVE

Dada la pauta de inflación de EE.UU. la renegociación acaece con una quita implícita porque la tasa deviene negativa (diferencia entre la tasa de inflación estadounidense actual y proyectada, y la tasa de interés que pagará la Argentina durante el plazo establecido). Según la teoría clásica del interés, la tasa de interés es el precio de mercado. La oferta resulta de la propensión de la población al consumo y al ahorro y la demanda de las oportunidades existentes de inversión. Para Fisher las tasas de interés reales son iguales en todas las economías y lo que varía es la tasa de interés nominal: Tasa Nominal   =   Tasa Real  +   Tasa de inflación pronosticada. La tasa de interés real es igual a la tasa de interés nominal “descontada” por la tasa de inflación. En este caso la tasa real será negativa y apalancará el crecimiento.

 

rn = tasa nominal de interés

r = tasa real de interés

j = tasa de inflación pronosticada por los inversores

1 +  rn  = (1 + r) .  (1 + j )

1 + r  =  (1 + rn)  /  ( 1 + j )

La “Teoría de Fisher” no se cumple exactamente, pero es una buena “regla de oro”. Por lo tanto, si se espera inflación en el futuro, la Reserva Federal subirá la tasa de interés y la Argentina habrá fijado un tipo nominal bajo con inflación alta, lo que implicará una licuación tácita de la deuda.

LA NEGOCIACIÓN

Basta estudiar con diligencia un acuerdo, como Martin Guzmán lo ha hecho en el caso argentino, para advertir que los postulados tradicionales no alcanzaban para resolver la realidad mundial de hoy día, sumado esto a la devastación que heredó el Gobierno. En esta compostura están inmersas construcciones simbólicas que constituyen en sentido fuerte, el valor de las tasas, los plazos y las condicionalidades. La abstracción de los postulados clásicos, por otra parte, fue criticada por muchos académicos, pero hay que ir más lejos y ser categóricos: los créditos del FMI nunca fueron ayudas de instituciones de beneficencia como mencionaba el ex presidente en el programa del señor Majul. Los tomadores y colocadores de un crédito-aunque nadie lo vea de este modo-son el producto de una construcción social, de modo que no es posible describir adecuadamente los procesos del FMI, sin recurrir al costo social.

Esta vez en lugar de transar cualquier cosa, como se hizo anteriormente, se pudo comprender que un acuerdo económico involucra un país y una sociedad, que constituyen una misma cosa. Por eso hubo que realizar un examen pormenorizado de los hechos sociales emergentes del acuerdo anterior y próximo a anunciarse. Después de todo la forma de otorgamiento de los casi u$s 45 mil millones, no fue un mero aspecto.

Los acuerdos con el FMI históricamente han descansado en una abstracción originaria consistente en disociar su dimensión específica de prácticas, del orden social en que están inmersos los países deudores que acuden al prestamista de última instancia. El otorgamiento de créditos y la recepción de los mismos están construidos sobre saberes disponibles enlatados. Y esto, sobre diferente dimensiones. Desde la segunda parte de los años cincuenta, existe todo un sistema de conceptos forjados por los tecnócratas con vistas a explicar los datos del país. Se ha constituido en un hábito el esfuerzo por darle la razón a las prácticas de un universo económico interesadamente asignado a través de la colonización tecnocrática, con una preparación cultural y disposiciones adquiridas desde aquel universo capitalista tradicional, hasta este capitalismo financiero, el modelo hegemónico que aparece en el crepúsculo emergente de la pandemia. Se habían normalizado nociones difusas y vagas recargadas de conjeturas inadmisibles desde el punto de vista social. Todo esto ya no era viable.

Con Martin Guzmán estamos cambiando inclusive el lenguaje de la negociación, sustituyendo el léxico del adjetivo racional por razonable (Bordieu), sustentable, indispensable para expresar una visión de la acción que lo funda; la teoría neoclásica. Estamos saliendo de las prácticas rituales de felpudo, de las conductas genuflexas, la educación norteamericana y el micro cosmos del FMI al que se entregaron sin pelear los economistas del fracaso, haciendo siempre  caso omiso a las particularidades argentinas y, realidades sociales. Ha sido primero la tecnocracia y luego los technopols quienes permitieron construir un modelo de relación histórica con el FMI, capaz de darle la razón en forma constante, sin negociar nada, sin rigor y con frivolidad, tal como demuestra la simple observación empírica. Todo esto, al precio de una puesta en suspenso anterior de la adhesión a las evidencias y las nociones previas de un falso sentido común construido con perfidia y falta de fervor argentino.

La ruptura del orden establecido acaso nunca haya sido tan oportuna para poner en entredicho lo que está escrito: los estatutos, los tipos de préstamos, las condicionalidades y las prácticas económicas de las rutinas del FMI. La estrategia de este joven académico de La Plata, graduado en la  universidad privada Brown University, una de las ocho universidades que conforman la Ivy League, han sido extraordinariamente ambiciosas-en el mejor sentido-apuntan a corregir las insuficiencias de un paradigma que jamás había sido cuestionado tan equilibrada y positivamente. No es que otros no lo hayan hecho desde el discurso, pero nunca estuvieron cerca de poder comprobar lo difícil que es concretar la ilusión resguardar los intereses del pueblo ante el FMI. Pro llega llegó Kairós-en griego antiguo καιρός, Kairós-es un concepto de la filosofía griega que representa un lapso indeterminado en que algo importante sucede. Su significado literal es “momento adecuado u oportuno”. Los mercados comienzan a descontar un acuerdo inminente entre la Argentina y el FMI, y el Gobierno aguarda sereno el aviso de la Secretaria del Tesoro.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

viernes, 14 de julio de 2017

AL MUNDO LE VA BIEN, TASAS DE INTERES BAJISIMAS


La economía internacional sigue creciendo a un ritmo trimestral del orden de 3% anualizado, esta es la mayor jerarquía de crecimiento del mundo desde la crisis global del semestre trágico de 2008-2009. La tasa de interés del bono de los EE.UU. a 10 años paga 2.35%, Argentina abona casi 3 veces mas en forma externa y 12 veces en Lebacs, con el dólar a $17. Y esto, después de pagarle a los fondos buitres. Parecería que vamos por el camino de Brasil- superintendente regional que asume más problemas. El tema es que Brasil puede devenir en una huida en estampida de los  mercados emergentes (aunque nosotros somos fronterizos-peor) si llega a detonar su deuda pública, que ya trepa a 73 puntos del PBI.
Desde que Macri llegó, se enfrascó en cierta erudición anti inflacionaria que aplica altas tasa de interés, déficit fiscal y endeudamiento creciente. Lo único que hubiera salvado apariencias sería el control del aumento generalizado de los precios. Eso fue lo que favoreció al tándem Menem-Cavallo para durar tantos años. Sin embargo la inflación no se pudo controlar, y se disparó arriba de 40% en 2016, y en 2017 el nivel general acumula en un semestre con mas de 12%, siendo la inflación de los últimos 12 meses alrededor de 23%.  Esto significa que recién después de 18 meses de índices inflacionarios superando los 15 años precedentes, la administración Macri alcanza el promedio de Axel Kicillof.
Toda la oposición debería postular un urgente regreso a la prudencia, proponiendo el regreso del Estado con sensibilidad social, generando actividad económica y empleo. Las evidencias empíricas indican que la  fuerte caída del desempleo entre 2003-2008, coincidió con superávit fiscal, luego de la implosión del modelo neoliberal “a la argentina” que parece retornar con el mismo recorrido. El oficialismo ahora propone un modelo parecido al de Colombia, Perú o Chile, con énfasis en la inflación, haciendo caso omiso a la penosa distribución del ingreso que estos países exhiben. Ambicionan apertura incondicional de la economía-crecen fuerte las importaciones- y un Estado menos regulador, despreocupado de la injusticia social. Ese modelo, tal como vemos en esas naciones, generan la afluencia de sus ciudadanos hacia nuestro país-aun hoy, se está mejor aquí que en sus países-. Finalmente, el oficialismo va avanzando a un modelo más Pro-mercado, dispuesto a realizar todas las concesiones soberanas y reformas económicas estructurales que posibilitarían que la Argentina dejara atrás todas las conquistas sociales alcanzadas desde 1945. Parece difícil que eso se pueda lograr, verificada que fue ayer la dinámica que esta tomando la crisis social.
Los economistas y CEOS con sus gestiones han “privatizado los ministerios públicos-lucen como propiedad”, la mayoría de ellos no tiene experiencias en una fábrica, ni en tumulto de operarios metalúrgicos. Los convencidos abrevan de los autores más dogmáticos, los conciben como si fueran científicos referentes para imprimir programas lineales, intentando que la vida se parezca a lo que han leído. Súmele un periodismo prosaico, que inclusive ahora está incorporando doctores devenidos vulgares, a la mesa nocturna de la TV grosera. Todo para seguir este juego fantasioso de un héroe que vino a cambiar el país, en lugar de un voluntario cuya rudeza parece no tener limites. Es mas, el periodismo más temerario se atrevió a  disfrutar sin pudor ante las cámaras, las situaciones desgraciadas como la de Pepsico generadas por esta excéntrica chifladura de “dar palos”. Del poco pensar en el costo social y del mucho encerrarse en sus intereses, al gobierno se le ha escurrido el discernimiento. Acaban de perder el juicio al ignorar la feroz represión en la planta de Pepsico, mientras el presidente planeaba la campaña con sus colaboradores, minimizando la situación, según titula Liliana Del Franco en Ámbito Financiero. Para finalizar suave, les dejo un intercalado pasaje de Don Quijote de la Mancha: …“Y viendo don Quijote lo que pasaba, con voz airada dijo: Descortés caballero, mal parece tomaros con quien defender no se puede;…yo os haré conocer ser de cobardes lo que estáis haciendo”.








lunes, 15 de noviembre de 2010

Deuda Publica, Europa

Fatalmente, después de tantos años de “bienestar embutido”, ha llegado la hora de conocer la triste realidad en Europa.
Lo que sucedió en 2008, puso en evidencia todo aquello que hicieron “los países serios” en las dos últimas décadas. En medio de una liquidez extravagante, naciones y ciudadanos tomaron deuda para consumir, y las empresas constituyeron una enorme deuda privada, para alcanzar (todos juntos) la más peligrosa relación “deuda/PBI”, con valores muy superiores a 100%.
La deuda total de Alemania, Francia e Italia unidas representa aproximadamente 32,7 veces la deuda externa Argentina. Cualquiera de los tres países debe más de 10 veces la deuda externa Argentina.
El ministro de economía italiano (Giulio Tremonti) reconoció que la situación económico financiera de Europa, pone en riesgo algunas democracias débiles, sobre todo la de las naciones del Este.
La crisis europea no es una cuestión coyuntural, los primeros ministros coinciden en que se debe construir una línea de defensa interna, haciendo profundos cambios. A que se refieren?
La comunidad europea como institución, está pensando en aplicar duras sanciones para aquellos países miembro que no cumplan con los parámetros establecidos, poniendo en riesgo la estabilidad de toda la zona.
Las nuevas generaciones de europeos empiezan a sufrir, porque deberán cambiar los hábitos de consumo adquiridos, tendrán que ser más conscientes de sus propios ingresos y sus capacidades reales de compra.
Europa por mucho tiempo será inestable, las finanzas mundiales seguirán débiles, y la deuda de este grupo de naciones seguirá muy alta.
Observemos 4 casos: Inglaterra y España, acostumbradas a vivir históricamente con recursos de terceros; aun España es el país que más veces incurrió en “default”, en los anales de la economía mundial. Podrán ambas naciones adaptar sus culturas centenarias? Italia y Grecia permanecerán indiferentes a las intimidaciones de la autoridad europea, arriesgándose a eventuales sanciones?
Llegara por fin la solución y el equilibrio, despidiendo países inestables, para preservar la fortaleza del Euro?
Me inclino por esta última opción, mas tarde o mas temprano.