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sábado, 2 de abril de 2011

Argentina, deuda externa (1975)

En 1975 la deuda argentina ascendía a 7.875 millones de dólares. A partir de entonces, y en forma inversamente proporcional, en la medida que la deuda iba creciendo, la economía argentina declinaba en ritmo y calidad.

Acaban de publicarse los datos concretos, y más allá de consideraciones o predicciones sofisticadas, los números lucen buenos y resultan importantes; aquel leviatán que azoto la vida de la Nación por los últimos 35 años, parece estar dominado.
Se divulgaron las estadísticas de la deuda pública de 2010, que alcanzó los 164 mil millones de dólares (u$s 1= $4). Los títulos que dejaron de estar en default tras el nuevo canje, mas las nuevas emisiones de deuda, el ajuste CER, la capitalización de intereses y otras traslaciones, blanquearon finalmente la realidad de una deuda imprecisa en alrededor de 17 mil millones de dólares. A pesar del incremento nominal, el crecimiento de la economía argentina, con estabilidad cambiaria, ha favorecido las proporciones para que descendiera el ratio Deuda/PBI de 48.8% en 2009 a 45.8% en 2010.
Estos fundamentos son apropiados y consistentes con la estrategia de desendeudamiento, y la gran diferencia se identifica analizando la composición de la deuda. Si al endeudamiento se le descuenta la fracción de títulos en manos de las administraciones-intrasector público (46,8% del total general), el peso de la deuda pública se reduce a solo 24,4% del PBI. El sector privado representa el 38,5% de la deuda pública-63.314 millones de dólares-, que representan el 17,5% del PBI. El grueso de la deuda, un 46,8%, son acreencias de agencias de Estado (que ahora perciben los intereses que otrora apreciaban los bancos y tenedores de bonos extranjeros). Por último un 10,8% son deudas bilaterales y préstamos de organismos multilaterales de crédito, y un 3,8% son deudas que presentan atrasos, elegibles para su renegociación en el marco del “Club de París”-en pleno proceso de negociación final-6.268 millones de dólares-.
Es interesante destacar la mezcla de nominación en divisas, si bien la mayor parte de la deuda (46%) está titulada en dólares (que se vienen devaluando), existe un balance, ya que (41%) está expresada en pesos. Aun computando la deuda total con el monto aún pendiente en default desde el 2001 (al improbable 100% nominal), la misma alcanzaría los 175.549 millones de dólares, lo que implicaría una reducción de 1.379 millones de dólares desde el 31 de diciembre de 2009, cuando alcanzaba los 176.927 millones de dólares.
Por último, sobresale el desahogado perfil de vencimientos de la deuda, ya que los vencimientos de capital promedio para la próxima década-2011/2020-, representan menos de 7.000 millones de dólares al año, mientras que los vencimientos de intereses promedio son de 3.800 millones de dólares anuales.
En cuanto a la coyuntura, en 2011 el sector público tendrá que afrontar pagos por 18.500 millones de dólares. El gobierno posee un “colchón” financiero generado en 2010, cercano a los 4.600 millones de dólares. Si cautelosamente sobre estimamos una asistencia financiera a las provincias, cercana a los 2.800 millones,-esto es el doble de la registrada en 2009- y, el déficit del Sector Público Nacional alcanzara 2.000 millones (-0,45% del PBI), las necesidades financieras del gobierno estarían cubiertas con el financiamiento intra sector público, dejando por primera vez sin argumentos a quienes sostienen las posibilidades un escenario de default, año a año desde 2007.
El cambio en la estrategia de financiamiento del sector publico asegura la refinanciación cuasi-automática de títulos, y la utilización de fondos del BCRA (adelantos transitorios, utilidades y reservas para el pago de deuda), a la vez que garantiza que las necesidades financieras estén cubiertas por el propio sector público, en lugar de depender de eventuales tomadores de bonos y bancos privados.
Desde el inicio de la restructuración de la deuda, los argentinos transitamos una ruta empedrada de antipatías, en cuyo avance se presentaron miles de dificultades y cientos de adversarios. Desde esa perspectiva, mirando hacia la herencia que recibe el próximo gobierno; podríamos decir que el esfuerzo de todos estos años no ha sido en vano.

domingo, 11 de abril de 2010

DeudaPublica, Grecia

Jean Claude Juncker, habia convocado a reunión ante el agravamiento de los problemas de Grecia para lograr financiación para su deuda a un costo razonable. Hubo acuerdo unánime de los dieciseis ministros de Economía de la zona Euro sobre las condiciones para un primer préstamo a Grecia por 30.000 millones de Euros. Deberá solicitarlo formalmente, y será a una tasa de interés equivalente al Euríbor más tres %. Esas facilidades de financiación se nutrirán de aportes del FMI, y préstamos bilaterales de los países de la Eurozona, tal como se convino en la última cumbre europea, y tendrán una vigencia de tres años. Las especulaciones sobre un inminente acuerdo sobre el mecanismo de ayuda impulsaron los mercados el viernes 9. Mientras las Bolsas subieron con fuerza en toda Europa y los bonos griegos se recuperaron, sin embargo Grecia insistió hasta ultimo momento que no piensa recurrir de inmediato al FMI pese a las presiones de los mercados.
La explicación de los apuros de Grecia, no es solo un problema de deuda excesiva, aunque la deuda pública de Grecia, representa 113% de su PBI. Estados Unidos en 1946, estuvo en 122% del PBI, con inversores tranquilos, durante la década siguiente, la relación entre la deuda y el PBI se redujo a casi la mitad, luego la deuda como porcentaje del PBI siguió cayendo hasta alcanzar un mínimo del 33% del PBI en 1981. Pero claro, la relación entre la deuda y el PBI no cayó porque la deuda se cancelara, sino porque el PBI creció hasta duplicarse, en solo diez años. Una importantísima aclaración: el crecimiento del PBI fue duplicado en dólares, explicado 50% por el crecimiento económico y 50% por efecto de la inflación. No obstante el PBI real deflactado creció un 39% entre 1946 y 1956. Grecia no puede esperar lo mismo, por la restricción “Euro”. Los préstamos baratos y la entrada de capitales dispararon la inflación; y cuando llego la desaceleración de la actividad económica, Grecia se vio con costos muy poco competitivos frente a las grandes economías europeas. Los precios de Grecia tendrán que bajar, a diferencia de lo que pasó en EE. UU. en 1946, donde una parte de la deuda se licuó por efecto de la inflación. Por el contrario, Grecia podría ver aumentada su deuda, si se somete a un proceso de deflación dolorosa, que sin dudas traerá la recesión y desempleo. No creemos que Grecia pueda resolver sus problemas recortando el gasto y subiendo las tasas de interés, sino todo lo contrario. Tal vez sea esta la razón por la cual los mercados de obligaciones hayan perdido la confianza y, llevado la situación al borde del abismo.
Grecia debería abandonar el Euro y devaluar su moneda, pero esto podría resultar en “un 2001 argentino”, al desencadenarse una masiva fuga de depósitos en el sistema bancario griego. De hecho, ya habia empezado a producirse una corrida.

sábado, 12 de diciembre de 2009

La pobreza en Brasil

LULA DIXIT:“Hay gente tan imbécil, tan ignorante, que todavía sigue diciendo que los planes sociales son para personas perezosas porque quien recibe el beneficio no quiere trabajar”. “No me voy a ofender más con esas cosas, dicen que el Bolsa Familia es asistencialismo, demagogia y muchas cosas más, pero esas personas creen y creyeron siempre que una persona vive en una casa precaria, en una favela, porque quiere, y que no trabaja o no estudia porque no quiere. Los ignorantes no saben que Brasil está dividido entre los que tuvieron oportunidades y los que no”. En el informe sobre las Perspectivas Económicas de América Latina, del Development Centre de la OCDE se expresa que América Latina, no ha podido escapar al contagio general de la crisis, sin embargo la magnitud del impacto en la región ha sido muy inferior que en otras ocasiones. La recuperación es mucho más explícita que en otras regiones, destacandose Brasil. Los indicadores de exposición a los shocks mundiales que expresan la intensidad de los vínculos con el resto del mundo y determinan las balanzas por cuenta corriente o de resistencia, (asociados a la diversificación de los ingresos por exportaciones y los procedentes de las remesas de emigrantes, así como la disposición de instrumentos de política económica anticíclica) ponen de manifiesto que la región ha cambiado en estos últimos años. Sin profundizar demasiado en todos los indicadores, es un hecho que la situación financiera de la mayoría de las economías de la región es mucho más resistente a los shocks de carácter exógeno. La deuda pública es más reducida, los vencimientos están mejor perfilados y la composición por moneda es mucho más adecuada, con una participación significativa de deuda en moneda nacional. Agreguemos que los tipos de cambio de las monedas locales se encontraban en una posición amenazada. Cuando se desencadenó la crisis, los saldos por cuenta corriente de la mayoría de las balanzas de pagos eran excedentarios, aunque estos fueron a financiar la fuga de divisas, eufemísticamente llamada “flight to the quality”. Las insuficientes soluciones emanadas de políticas sociales son los responsables de que la pobreza vuelva a avanzar este y el próximo año en la región. Más de 39 millones de personas caerán por debajo del umbral correspondiente, anulando los avances conseguidos en los cinco años anteriores, hablar es facil.