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miércoles, 30 de junio de 2010

Barcelona 2005

En un sistema de tipo de cambio fijo, cuando se pierde la competitividad de los precios relativos, la misma se puede recuperar; solo que en realidad, no hay demasiadas fórmulas.
Para mí, la más escalofriante propuesta es la que estamos escuchando en estos días; que traducida en lenguaje domestico significa: generar un largo periodo de deflación de precios y salarios para restablecer la economía de Europa en una década. Esta estrategia es demoledora socialmente, y no está libre de riesgos empresariales, porque el descenso de los precios en general, aumenta la relación deuda/patrimonio neto de las empresas en términos reales. Caen las ventas, bajan las utilidades, pierden su valor los activos; mientras los pasivos permanecen estáticos.
Otra opción sería, equiparar a los países europeos como si todos sus habitantes fueran iguales de pacientes, generosos y disciplinados, que pudieran encarar una recuperación de la competitividad como la de la unificación de Alemania. Aunque en Alemania no hubo deflación de precios, el sector occidental era rico y entonces se pudieron encarar con desahogo reformas estructurales que aumentaron los niveles de productividad, en un proceso de 10 años.
Si uno piensa en una recuperación de la competitividad “a la argentina”, digamos que en Europa los países menos desarrollados, necesitarían una devaluación no “a lo Duhalde”, pero substancialmente alta, que a la vez implicaría un significativo aumento en las primas de riesgo.
Pero en estos días, más que nada, me pregunto: ¿que va a hacer España?

Creo que es por mi propia historia reciente, y por ser un país idiosincrásicamente pariente, allí el tema que hoy está quemando es el sistema bancario (igual que en Argentina 2001) Solo las cajas de ahorros españolas representan más del 50% de los préstamos con 885.000 millones de Euros, sumemos los 800.000 millones de Euros de los bancos comerciales y tenemos un expediente financiero de magnitud. Las cajas de ahorro ya están realizando un proceso de reingeniería y consolidación con el objetivo de reducir el sector en un 35% aproximadamente, ahora el proceso se acelera por el vencimiento perentorio del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria de 100.000 millones de Euros. También es formidable la dependencia de la financiación basada en la emisión de títulos hipotecarios, cédulas, mercado interbancario y “commercial papers”, porque los mercados de títulos siguen cerrados y el mercado interbancario está sujeto a la histérica aversión al riesgo. A la postre la necesidad de reducir la dependencia de fuentes de financiación ha provocado una brutal competencia por los depósitos entre las cajas de ahorros y los grandes bancos comerciales.
A los sindicatos españoles les exploto el paradigma de los delegados “friendly” Después de tantos años de prosperidad económica, ellos no recordaban la huelga, pero hoy no les parece excesivamente ecuánime equilibrar las cuentas públicas, eligiendo a la clase trabajadora como variable de ajuste.
El gobierno socialista español está encarando un conjunto de reformas estructurales como si sus ciudadanos jóvenes fueran alemanes, no me parece que esto vaya a ser tan fácil. Cuando en 2005 dije-en una conferencia en el AC de Barcelona-que me parecía extravagante la forma de vida de los nuevos españolitos, era porque creía que podía haberse evitado todo esto, si no se hubieran tomado tan en serio “el sueño americano” Los chavales y las chavalas lucían como portentosos aprendices de los prósperos norteamericanos. No hubo decisiones perspicaces en la alineación económica de Aznar con el primer mundo, los peces de colores hoy están “en blanco y negro”
En mi opinión, creo que se han enterado ahora, que cuando las economías anglo sajonas padezcan recesión, ellos acoplaran mas duro que los rubios. Además, por perseverar en esa vida igualitaria, se arriesgarán a perder el control de su futuro. La recomendación del establishment para encuadrar a España es una fuerte vuelta a la disciplina fiscal. Les he visto trabajar en mi país y creo en el poder de sacrificio de sus generaciones sufridas-las de pos guerra-; pero que lo sepan los españolitos jovenes, la sensación del ajuste, ha de ser muy desagradable. No podrán evitar el sufrimiento causado por las compras a crédito de tanta cantidad de coches BMW y “segundas residencias-de verano”

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