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sábado, 3 de octubre de 2009

Discrepancias macroeconomicas

El argumento personal suele ir más lejos que el argumento racional cuando se trata de hacerle la “contra” a alguien. Con frecuencia “el contra” evita el riesgo de discutir específicamente, desdeñando a quien quiere desacreditar. Ejemplos varios: ¡Es zurdo! ¡Es facho! ¡Es oligarca! ¡Es un ciruja! -¿Qué sabe este tipo? - ¿A quien le ganó?
La recreación del “contra” en la Argentina, también es un clásico en los medios escritos, audio visuales, y en la vida diaria; tanto es así, que se constituyó en un personaje encarnado por el actor Juan Carlos Calabró.- ¿Recuerda?
No obstante el “contra full time”a la larga, se constituye a sí mismo en el enemigo máximo de su propia posición. Por ejemplo, la repetición agorera en economía, acaba por fatigar a los oyentes, y el abuso de las falsas noticias destruye su crédito si se trata de un profesional.
La propaganda política económica organizada con fines "non sanctos", es obsesionante, llega un punto que se debilita a si misma y, para abatirla, no hay mas que dejarla entrar en contradicción con los hechos.
Aunque las tasas de crecimiento no serán las “chinas” de 2003-2008, la recuperación de la economía argentina está en marcha, como lo vengo pronosticando, desde el comienzo de la crisis. Ahora entonces,-emulando a los economistas de países desarrollados-comenzamos a leer o escuchar a los "contras" con sus improvisadas comparaciones de “salida de crisis anteriores”.
-¿De cual crisis? - Nosotros hemos vivido en crisis. Más que en solvencia. Sin embargo, algunos pícaros establecen analogías capciosas, por la peculiar historia de nuestro bendito país.
Hay que decir que no es lo mismo despegar de una recesión, teniendo disponible 60% de capacidad ociosa, que administrando un output gap del 20%.
Tal vez la presente salida de la recesión no tendrá forma de “V” (porque el descenso reciente no fue similar al de 2001-2002, ni la capacidad ociosa es la de entonces-60/70%-). Tampoco tendrá la forma de “L” (como en 1998-2000), cuando la contienda entre Menem y Duhalde planchó la economía, anticipando lo que podría ser, la interrupción de un modelo económico que estuvo vigente durante toda la década del noventa.
Si quisiéramos trazar el formato de una salida, podríamos pensar en la conformación de una “U” achatada, pero porque no soñar con el logotipo de NIKE + una paráfrasis del reto de ADIDAS* (que para mi tiene 30% de probabilidades asociadas de ocurrencia).

*Imposible es sólo una palabra que usan los economistas y políticos débiles para vivir fácilmente en el mundo que se les dio, sin atreverse a explorar la influencia que tiene la política y la economía para cambiarlo. Imposible no es un hecho, es una opinión. Imposible no es una declaración, es un reto. Imposible es potencial. Imposible es temporal. “Impossible is Nothing” .
General Motors, Citicorp, AIG; serían algunos de los recientes ejemplos corporativos que podrían suscribir esta enunciación.

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