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domingo, 20 de septiembre de 2009

La inflacion, solucion a largo plazo

Es evidente que la masiva emisión monetaria, los estímulos fiscales y el auxilio al sistema financiero otorgado por los gobiernos y los bancos centrales de todo el mundo evitaron que el mundo caiga en otra Gran Depresión.
Los Policy-makers fueron hábiles para evitarlo, porque ellos estudiaron los errores que se cometieron durante la Gran Depresión de los años treinta y, la depresión japonesa de los años noventa. Como resultado de los debates que tuvieron lugar en los ámbitos académicos, los argumentos acerca de una probable recuperación de la economía mundial han cambiado todo el tiempo: estaban aquellos que veían una salida en forma de V (rápido retorno hacia el crecimiento potencial), otros una U (lento y anémico crecimiento) también la W (caída rebote-nueva caída y nuevo rebote). Hace seis meses atrás inclusive, muchos veían una apocalíptica “L”.
Lo cierto es que las políticas activas de los gobiernos y los Bancos Centrales han sido decisivas en evitar un choque de trenes. Obviamente el camino tomado en términos de política fiscal, por los EE.UU., Gran Bretaña, Japón y otros países, de incurrir en déficit fiscales extravagantes, no pueden convertirse en “para siempre”, dado que la acumulación de déficit hace que la deuda de los países en algún momento no sea sustentable.
Esos déficit burdos, en alguna dosis se han monetizado por parte de los bancos centrales de países como EE UU que además llevaron sus tasas de interés, prácticamente a cero, llevando consigo un aumento de la base monetaria de 100% en 9 meses. Claramente, estas políticas no son convencionales ni sostenibles en el tiempo. Si esta combinación explosiva de políticas fiscales y monetarias no se revierte, van a generar un nivel de inflación peligroso que podría terminar en otra gran burbuja de activos. Entonces, de acuerdo a un razonamiento de manual; la clave de los policy-makers para que todo termine bien será, - acertar en ¿cuando empezar a quitar el exceso de liquidez, normalizando la tasa de interés, aumentando los impuestos y bajando el gasto público en acciones coordinadas? -
El gran desafío es, salir de esta situación, sin estropear los indicios de recuperación insipiente que están adelantando los mercados y algunos indicadores parciales de actividad. Si los policy makers se equivocan serán abucheados desde uno u otro lugar de las tribunas. Es decir, los hinchas que desean la recuperación y los fanáticos que temen una disparada inflacionaria. Antes o después, habrá que subir los impuestos, bajar el gasto y subir las tasas de interés, de eso no cabe duda. El problema es que la mayoría de las economías, apenas acaban de tocar fondo y, revertir la política monetaria y fiscal demasiado rápido, antes que se recupere la demanda en forma robusta, podría generar stagflacion. Japón cometió ese error en 1998 y 2000, y EE UU lo había hecho antes en 1937 y 1939. No obstante, si los gobiernos mantienen largamente el déficit fiscal y continúan monetizando la economía, como lo vienen haciendo, en algún punto los mercados puede percibir el peligro y las subas pueden revertirse, comenzando con una nueva caída de los títulos y acciones. Si esto pasa, los rendimientos de los bonos de largo plazo del gobierno subirán, las tasas de las hipotecas y de los tomadores de crédto del sector privado en general escalarán y la economía terminaría en stagflacion.
¿Cómo cierra el círculo de este enorme desaguisado?
Obviamente no podemos generalizar, porque no todos los países tienen la misma capacidad de permanecer con una deuda creciente y sustentable. No todos partieron del mismo nivel de déficit y deuda pública cuando se inició la crisis. No todo puede soportar la carga de desconfianza o caída de credibilidad que sobrevenga por razones históricas o por situaciones conexas.
Las pequeñas economías de Europa con grandes déficit, deuda pública alta y bancos muy grandes-como para ayudar a que no caigan-por su nivel de necesidades- comenzarán a sufrir la baja en sus calificaciones soberanas y/o privadas y, una eventual corrida puede provocar el colapso del sistema financiero local.
Encontrar una salida exitosa a la situación descripta en EE. UU. es crucial. Ya existen opiniones de muchos profesionales serios en el mundo que creen que una recaída es posible, antes de una recuperación sostenida. Además, el riesgo es muy alto, porque de de cometerse un error en el timming de la política económica de países como los EE UU, se puede gatillar un desbarajuste generalizado, como ya hemos comprobado. Existe también una tentación que sobreviene a los gobiernos con moneda fuerte, de utilizar mecanismos inflacionarios para licuar la deuda pública y privada. No son pocos los países donde sus sistemas legislativos impedirían aumentos de impuestos o cortes de gastos y, esto los llevaría a una mayor monetización de la economía para financiar su déficit, en este caso la inflación –sin pedir permiso a nadie-sería el camino que menos resistencia encontraría.

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