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martes, 7 de junio de 2022

DANIEL SCIOLI. LO QUE NO SABIAS

 


Por: Pablo Tigani*


Trabajó con su familia desde la adolescencia. A los veinte años tomó unas fotos de su tienda de Villa Crespo, armó una carpeta y compró un pasaje a EE.UU. Cuando volvió era representante de Frigidaire, Kenwood y Chess Challenger, mientras tanto, las grandes empresas lo observaban con desazón. Scioli interrumpió sus estudios por los negocios, el deporte y la política después, sin embargo se graduó.

Aspectos de su perfil

Empresario, perseverante, resiliente, gran jugador de ajedrez, tiene potrero y barrio. Conoce la dinámica del sector privado. Los tópicos suyos son los que suelen ser palpables para el ciudadano de a pie: empresas, consumo, producción, precios, clientes, proveedores, hogares e individuos. Una carencia muy extendida en los funcionarios del área económica de todos los gobiernos. Sobre todo de aquellos funcionarios políticos que creen que un “empresario se parece a Macri y su entorno”. Pues no. El 99.99% de los empresarios no se parece a Mauricio y su biósfera. No entraremos en detalles.

Scioli no estudió en una universidad de la “Ivy league”, cursó sus estudios en una facultad argentina de clase media accesible. Allí donde los alumnos “estudian y, trabajan”. La entidad que provisiona gerentes de carne y hueso para la economía real, no imaginaria, no fantástica o “divina, viste”. La de los gerentes que huelen pintura en plantas industriales, sufren la falta de financiamiento y pagan quincenas.

La prensa lo conoce como motonauta argentino (campeón mundial 1991) o político, pero antes de los 30 años de edad ya era uno de los 10 empresarios más grandes del sector electrodoméstico-entre 16.000 comerciante de artefactos para el hogar-. Comprando y vendiendo.  

En nuestro sistema, los bienes que adquirimos y la forma en que los utilizamos inciden profundamente en cómo vivimos nuestra vida diaria. Bastarían estas observaciones para justificar la importancia que los Gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernandez le dieron al desarrollo del mercado interno desde 2003. A nivel macroeconómico sabemos que los consumidores influyen colectivamente en las condiciones socio económicas y, en países como EE.UU. más del 70% y hasta casi el 80% de la tasa de crecimiento del PBI lo explica el consumo. En la Argentina el peso del consumo es muy parecido a EE.UU., aun sin crédito.

DE LA TIMBA A LA PRODUCCIÓN Y EL TRABAJO

En 2019 el contexto de cambio consistía en volver a pasar de una economía financierizada a otra de producción y trabajo. Eso solo resultaba un gran desafío, sin contar el endeudamiento, el desempleo, la recesión, la inflación y la caída de más de 10% del PBI per cápita (Fuente: Sturzenegger). La economía argentina parecía encontrarse en una situación irreversible en diciembre de 2019. Desde el entorno hostil del programa 2018 con el FMI, los abultados vencimientos de deuda con el sector privado-en dólares-Mauricio Macri supo endosar una bomba de mecha corta al Presidente Alberto Fernandez. Sobre llovido mojado llego la pandemia. Por eso hubo que redefinir los modos de actuar y de pensar que tenía previsto, que fueron muy útiles en 2003-2015, otro escenario.

LA PANDEMIA

En el marco de la pandemia, las prioridades se vieron modificadas. Hubo que observar un mayor nivel de conciencia en los valores y, en el impacto que tienen las decisiones sobre la vida de los demás. El sentido de la vida, tanto a nivel personal como gubernamental habían sido cuestionados por Cambiemos y el COVID. La devaluada Secretaria de Salud que se había vuelto Ministerio con Alberto Fernandez, fue premonitoria. Esta reflexión vital, no es ajena a ningún ambito. La gran protagonista se llamo “solidaridad”, con fuerte evidencia de mayor empatía del nuevo Gobierno hacia la sociedad.

¿Qué hubiera sido de los ciudadanos con quienes razonan que hay que entrar al GBA con metralla y dar libertad para elegir morirse de hambre?-¿Cómo hubiera sido el “hacer lo mismo pero más rápido”?-Dios nos guardó de un Armagedón propio. Hubiéramos vivido el anticipo de la gran tribulación. Dios no es argentino, pero en 2019 nos mostró su inefable amor.

Alberto Fernandez TUVO QUE APRENDER E IMPROVISAR AL MISMO TIEMPO

Flexibilidad, aprendizaje continuo, equipos multidisciplinarios, para reforzar la misión y los valores. Había mucha inestabilidad macroeconómica interconectada. Todo podía caer como un piano o fichas de dominó. Tras la pandemia amarilla llegarían una serie de colisiones imprevistas a gran velocidad. No había claridad en la relación de tantas discontinuidades. En diciembre 2019 la situación era humanamente definitiva. Si en marzo 2020 existía una posibilidad de hacer algo, el COVID ya no daba ninguna seguridad de cómo podrían devenir los cambios para revertir el naufragio macrista. Cambios constantes, ruptura de la causa efecto, múltiples interpretaciones de la pandemia parecían saber que podía ocurrir, pero no de qué forma. En solo tres meses hubo que adaptar la estrategia para superar los nuevos desafíos. En ese entorno dinámico era importante no solo basarse en los hechos y la experiencia, sino también en los errores. Se requería creatividad y velocidad de adaptación. A ningún país del mundo le fue bien en la pandemia.

COCTEL DIABÓLICO

Coronavirus a nivel global, cuarentenas que significaron caídas de la actividad sin antecedentes a nivel mundial. En la Argentina veníamos de políticas fiscales y monetarias extraordinariamente contractivas, cuando de repente se necesitaban estímulos a la demanda agregada. En 2020 y 2021 los gobiernos del mundo que venían con tasa de interés casi cero por 12 años y aumento del gasto constante, aplicaron estímulos cuantiosísimos para atenuar el golpe en los ingresos de las familias y las empresas, que seguidamente impulsarían al alza la inflación en 2022.

Ahora la economía global esta convulsionada por la pandemia, mas la guerra que provocó el alza de los precios de alimentos, combustibles y materias primas. El renuevo de contagios en China y los amplios confinamientos para circunscribirlos afectan las cadenas de suministros, el crecimiento de China y del resto del mundo.

Como consecuencia de lo expuesto, se cayó la economía global, hundiéndose a la mitad de su ritmo de crecimiento potencial, mientras que se aceleró forzosamente la inflación mundial, llegando a su nivel más alto en los últimos 40 años. La oferta agregada no pudo aumentar al ritmo de la mayor demanda agregada. Hubo saturación, retrasos en las entregas, aumento de fletes y escasez de insumos clave.

En síntesis, la guerra estimuló enérgicamente los precios de commodities energéticos y agrícolas y el impacto inflacionario de los cierres por Covid en China, más el corte de las cadenas de suministros. Así, en medio de la pandemia y la debacle 2015-2019, se compuso una combinación inaudita.

LA MARCHA DE LA MACROECONOMÍA

Antes del acuerdo con el FMI la incertidumbre era absoluta. El acuerdo con el FMI y la puesta en marcha del plan económico consolidó la política económica del Gobierno, que supone una corrección muy lenta y extremadamente gradual de los desequilibrios. Un plan económico flexible, viene evitando la implosión 2015-2019, desde aquel frustrante desempeño económico: estanflación con endeudamiento, desempleo y desplome del salario real.

Afortunadamente, la ilusión se encendió tras el anuncio del plan que vino con el acuerdo con el FMI, y el Gobierno continuó con su perspectiva política económica, creciendo mes a mes. Lamentablemente hoy la aceleración de la inflación inercial de 2019-el doble de 2015- y las condiciones mundiales no ayudan. Aunque la Universidad Di Tella (UTDT) a nivel nacional, y tomando el promedio de la distribución de respuestas dice que la inflación esperada para los próximos doce meses sube a 58,4%. Mientras que la mediana se mantiene en 50%. 

La Argentina podría no cumplir con las metas cuantitativas e indicativas del segundo trimestre 2022. Por ello el FMI prepara una recalibración de las metas trimestrales, manteniendo las metas anuales. Ello implicaría condiciones más flexibles para el segundo trimestre.  El próximo desembolso entraría a comienzos de julio. Pese a las probables inobservancias, el país continuará recibiendo los desembolsos, y el FMI estará otorgándonos todos los “waivers” que sean necesarios por los incumplimientos. La entidad no querrá volver a empujar a la Argentina al abismo, como lo hizo en 2001.

¿Cómo LLEGAMOS HASTA AQUÍ?

La sensatez económica arbitró entre las presiones propias del FDT y el campo minado-diciembre 2019-que nos llevaba a una hiperinflación, como pronosticaban los libertarios confesos, los socios y esponsores anónimos.

La meta del primer trimestre se cumplió. El FMI hizo un guiño y permitió computar como rentas de la propiedad el producido de la colocación de bonos sobre la par de bonos ajustables por CER hasta un máximo de 0.3% del PBI. En mayo, el Tesoro alcanzó un financiamiento neto positivo de 76.000 millones de pesos. El Gobierno pagó tasas de interés de 57%, (no fueron tasas reales positivas extravagantes-como el 80% de Sandleris-Macri). Sin embargo continúa la dependencia de la deuda ajustada por CER. En junio los vencimientos son menores al promedio mensual de los primeros cinco meses anteriores. Además, una proporción se encuentra en manos de agencias del sector público. Esa es la gran diferencia entre el endeudamiento de Macri y el de Fernandez, que el primero confunde. Fernandez  tomó deuda en pesos con acreedores locales. No es lo mismo que estrangularse con el cable de BlackRock y JPMorgan en dólares.

“Minga” de receta estándar del FMI.

Aun con el panorama descripto, el Gobierno estimuló un adelanto de los aumentos salariales acordados en paritarias. Perfeccionó para agosto la suba del salario mínimo vital y móvil prevista para diciembre y convalidó un aumento anticipado a junio del mínimo no imponible del impuesto a las Ganancias del 18%, previsto para fin de año. Sigue acelerando el gasto público con un plan que beneficia a jubilados de bajos salarios, monotributistas de las mínimas categorías y trabajadores informales, con el objetivo de mejorar la distribución del ingreso.

Con el ajuste tarifario a la energía del 17.5% para las clases medias y altas, el gasto público en subsidios económicos igual no bajará. El Gobierno no va a detener el avance de los dos proyectos que impulsa en el Congreso con la creación del salario básico universal y una nueva moratoria previsional.

En la paritaria docente,  el ministerio de Educación ofreció una pauta general de 45.45% en cuatro etapas para el salario inicial de maestros. La oferta fue aceptada como piso, para negociar escalas mayores con los gobiernos provinciales. Con los docentes universitarios, el progreso salarial es del 41% distribuido en cuatro etapas. En 2021 los sueldos de universitarios subieron 53%. Para minería y cemento los sindicatos acordaron 48.2% para 2022. La industria de la carne y derivados acordó 55%-carne roja-para el período abril 2022-marzo 2023. La Federación Obrera de la Industria del Vestido afianzó el incremento de 53.4% en dos etapas, más un adicional de 7%. Camioneros anhela 85%  en 2022, más un bono de $ 20,000 sobre el sueldo básico. Empleados de comercio requiere 24% en abril-junio y apertura de paritarias con frecuencia trimestral. La UOM obtuvo 45% en tres etapas y su revisión en noviembre. “La bancaria” logró 60% incluido los adicionales, con revisiones en los meses de octubre y noviembre. Los estatales acordaron en mayo un aumento salarial o un incremento adicional del 10% a la paritaria 2021, con lo cual el aumento anualizado se ubica en 80.4%. Este guarismo es la escala previa a las negociación colectiva de 2022.

Para decirlo en términos corrientes, el acuerdo con el FMI no está condicionando la política económica del Gobierno. Sigue la asistencia del gasto público, y aunque las reservas no crecen, tampoco pasa nada. El financiamiento monetario neto al Tesoro creció en abril-mayo, y el tipo de cambio nominal y la tasa de interés siguen corriendo detrás de la inflación y no delante.  

El Gobierno no juramentó el acuerdo con las metas pactadas hace dos meses. Así el PBI podría crecer 4%/5%. El FMI no será severo con los incumplimientos para evitar que la Argentina se hunda en postergaciones de pago. Las brechas cambiarias no se escapan, el Tesoro puede colocar suficiente deuda a fin de refinanciar los vencimientos de deuda y evitar que se desborde la meta de 1% del PBI de financiamiento monetario autorizado para el fisco, más la monetización de los DEGs.

ES NECESARIO CONTEXTUALIZAR

Se trata de una trama mundial de muy alta inflación y guerra en Europa, 2022 es un año de mayor nominalidad, alta incertidumbre y mayor complejidad macroeconómica en todas partes del mundo. En el planeta, el nivel de actividad tiende a debilitarse en los meses postreros y un ambiente de pesimismo impera por doquier. ¡Coraje!

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

 

viernes, 19 de marzo de 2021

“NO HAGAN OLAS” NYC EL MINISTRO GUZMAN LES EXPLICA



El comunicado de la cuadrilla de bonistas expresó: “Argentina necesita desesperadamente un acuerdo con el FMI”. En realidad quisieron decir: “quienes entramos al canje de deuda soberana nos dimos cuenta que los bonos que recibimos están cayendo muchísimo más de lo que hubiera sido la pequeña quita que pedía Guzmán. Se lo dijimos, pero ya le manamos al ministro para NYC: “no hagan olas”. Un programa del FMI, es la fuente de anclaje del desplome de los títulos. El Gobierno está cómodo, la deuda es con un organismo multilateral de crédito y, esta vez va a negociar un acuerdo sostenible, sin waivers como otros Gobiernos.

Recordemos que desde Juan Vital Sourrouille (Ministro de Economía del Presidente Alfonsín),  Argentina firmó 15 acuerdos con el FMI y no cumplió ninguno en su totalidad, hasta que llego Néstor Kirchner. Luego de realizar un acuerdo a 3 años no solo lo respetó, sino que canceló en forma anticipada la totalidad de la deuda.  Cambiemos firmó un acuerdo que hubo que renegociar a los 30 días, pidió más dinero, tampoco alcanzó las metas. Con esos antecedentes (UCR y PRO), -¿Sería atinado acordar exigencias incumplibles? Si Guzmán se dejara persuadir como  los ministros de esos partidos y su ex segunda y tercera línea como Dujovne, Sturzenegger, -¿no serían acusados por el FMI de embusteros, como Cavallo y los mencionados funcionarios y asesores de la Alianza I y la Alianza II? -

¿PORQUE LOS TENEDORES DE TÍTULOS TIENE QUE AYUDAR?

Es que la jugada de Guzmán fue extraordinaria. Contrariamente a su estrategia, lo usual es que el FMI de “luz verde” a los acreedores privados, asigne condicionalidades y monitoreos. Entonces los acreedores cerciorados de la “sustentabilidad” acceden a la reestructuración privada. Pero fue exactamente al revés y, los privados quedaron enganchados. Si el FMI dijera no, los bonos irían a penetrar los bolsillos traseros de sus titulares.

Iniciar y terminar el acuerdo de la deuda pública en manos de tenedores privados en 2020 condujo a entrar al “Dance Buenos Aires”. Ya acordamos con el 99.9% de los privados, si el FMI introduce exigencias inaceptables, no se consentirán. Si los tenedores y sus operadores se ciegan a esta realidad, los títulos recibidos en 2020 van a estar entre el tormento y el averno.

PROGRAMA “PRECIOS CUIDADOS” DEL BCRA (dólares para fuga entre $20 y $28)

En enero de 2018 vuelve Caputo y avisa: “Nos echaron de todos lados”. En su propio lenguaje: “nos caímos del mundo”, vamos al FMI.

Los criterios básicos al funding del organismo son: 1) Que la deuda del país tenga altas probabilidades de sustentabilidad y, 2) Que la asistencia conduzca al país de regreso a los mercados voluntarios de colocación de títulos. Es obvio que eso nunca sucedió. Hay investigaciones silenciosas en el organismo y el mundo va a seguir con atención la querella criminal en la Argentina. Ya vamos a ver porque.

El préstamo del FMI no fue otorgado con el propósito de ganar las elecciones. ¡Qué esperanza! En primer lugar, fue para que el presidente en ejercicio pudiera terminar “el Primer y único tiempo” (libro), sin repetir la historia de Fernando De la Rúa. Peor aún, los acreedores de esta bribonada no eran jubilados italianos y japoneses dormidos. Ya sabemos quiénes eran. Los técnicos del FMI como toda la categoría de profesionales documentados no querían firmar nada y dejaron constancias. Las encuestas artificiales y los economistas compinches iban a echarle un capote diciendo que ganaba Cambiemos porque: -¿Qué puede ser peor que el peronismo?-

Pero habían alcanzado cuanto desacierto fuese practicable-voluntaria e involuntariamente- dilapidando la hazaña de que Macri llegara a la presidencia. Por último primó la necesidad imperiosa de dejar subordinada la política económica del próximo presidente peronista.

La anomalía más significativa del crédito del FMI fue que estuvo destinado a financiar dólares baratos. Una especie de “precios cuidados” a un precio que no destruyera la inversión propiciada por los endeudadores seriales. Iban todos de salida. Las sobreactuadas subastas de los presidentes del BCRA, fingiendo intentos de domar al dólar estaban asegurando el precio requerido por los clientes de Messi (que después tenía que seguir trabajando).

Por el lado decisorio, Larry Fink (CEO de BlackRock) tenía más poder que Trump y Lagarde. BlackRock y Elliot (cada uno de ellos) gestionan el equivalente a  8/9 veces el PBI argentino, el 43% del PBI de EEUU, sumados 86%. No es difícil imaginar a Larry Fink sugiriéndole a Lagarde y Trump: “pongan u$s 57 mil millones que vamos de salida”. Así los estadounidenses privados, les transfirieron el riesgo argentino a los países miembros del FMI. Ellos pudieron beneficiarse hasta 2018 del trading garantizado a “dólar lifting”, colocándose en LEBAC. ¿Alguien cree que Alemania la dejara pasar?

 

EN EL LADO ESTE DE MANHATTAN

Es cierto que algunos se demoraron-nos consta en esta columna-. Recordamos especialmente nuestra charla-conferencia en un banco de inversión con el jefe de research y el jefe de traders en abril de 2019. Ellos le creyeron a Macri. Estaban seguros de dos cosas: Macri reelegía y, el FMI aportaría muchos más dólares. Salimos intranquilizados de esa gran entidad. Repetían los zócalos de TV de cualquier bar de Buenos Aires.

Volviendo a 2018, el estropicio alcanzado y las maniobras que había que hacer superaban el límite del primer presidente del BCRA. Fue lejos, pero debía preservarse para dar clases en EEUU, como siempre en el segundo tiempo. Luego fue tan desvergonzada la designación del segundo (sin aprobación del pliego por parte del Senado) y los excesos que cometió, que hicieron que el FMI lo sacara a puntapiés. El tercero contrajo la base monetaria como nunca antes y llegó a pagar 80% en LELIQ pero los dólares siguieron escurriéndose, hasta que en 2019 la dupla Lacunza-Macri restablece “el cepo” que había levantado la dupla Prat Gay-Sturzenegger en 2016.

LA RANA Y EL ESCORPIÓN

Un periodista preguntó: -¿Por qué Guzmán no asintió lo que dijo el presidente el primero de marzo?- Al parecer, en una cadena de tuits el ministro de Economía evitó referir el discurso de Alberto Fernández. Pero, -¿Es necesario explicarle a un abogado-periodista, en qué consiste “el policía malo y el policía bueno” en una negociación?-

Los bonistas criticaron al país, pero en realidad le reclaman a Georgieva (por elevación) que acuerde con la Argentina porque sus papeles cayeron, afectando los resultados de sus balances. Es tal la necedad de los medios que no pueden ayudar a quienes le sirven. Parece que no pueden dejar de ser quienes son, y actuar en contra de su naturaleza, de su costumbre y de otra forma distinta a como han aprendido a comportarse en los últimos 14 años. Están boicoteando a los tenedores de bonos, sin proponérselo.

SALIENDO DE LAS DOS PANDEMIAS

Stiglitz y Krugman que comulgan con Georgieva (FMI) y Yellen (Tesoro estadounidense)  consideran que hay que hacer lo que sea para recuperar los empleos que se perdieron en 2020 por la pandemia. Piensan que hay que atenuar el impacto de la pandemia atendiendo a los que más sufren e invirtiendo en planes de vacunación. Los gobiernos de todo el mundo mantendrán el apoyo fiscal, con la administración de EEUU liderando su nuevo plan fiscal de 1.9 billones de dólares. Repitieron la cifra de Trump. Ya van 4 billones para financiar la recuperación de la economía estadounidense.

En cambio el equipo económico argentino razona las restricciones macro y ha demostrado moderación fiscal y monetaria en los últimos seis meses. Sin embargo la recuperación se afianza. Crecen las reservas del BCRA y las brechas cambiarias caen a mínimos, disminuye el riesgo de un salto del dólar y progresa la recaudación fiscal.

El contexto de los próximos meses de Argentina luce positivo. Con la reestructuración de deuda externa, la convergencia fiscal, los precios de las materias primas volando, y un repunte de la actividad económica, Argentina tiene muchas chances de un “turn around”. Para los Venture Capitalist y Private Equity Fund que consultan para invertir en empresas de capital cerrado, el consenso no piensa desperdiciar la oportunidad.

Déficit cero no es viable, pero en medio del COVID se tiende a reducir a menos de la mitad. La monetización acumulada de los déficits es el resultado de diciembre de 2019, un país con escasa reservas, en default y sin crédito internacional. La previsión de inflación del Gobierno del 29% para 2021; las estimaciones de los economistas privados-que nunca aciertan-dice que será 45%.

APRENDER A DESAPRENDER LO APRENDIDO SOBRE DÉFICITS Y LIBERTADES

El ministro Guzmán dijo: “Respetar la sostenibilidad fiscal no es de derecha. Tenemos la necesidad de respetar la sostenibilidad fiscal”. Podríamos redoblar, es una premisa marxista, peronista y bíblica (judeo-cristiana). Es importante saberlo. Mejor enojados sabiendo, que felices indocumentados.

León Trotsky exhortó al Gobierno alemán después de la primera guerra mundial para que dejaran de imprimir moneda para financiar el déficit fiscal.  “Liberación o dependencia”, fue una consigna peronista de los 70', que planteaba “desendeudar al país” para tomar decisiones económicas independientes.

-¿Pero cómo se logra evitar pedir prestado o emitir-que tiene sus límites?- Evitando el déficit fiscal. Pues la única forma de financiarlo a la larga es “pedir prestado” como hacen los gobiernos neoliberales-conservadores. Y, solicitar créditos genera “dependencia”. La Biblia dice: “El rico domina a los pobres y el deudor es esclavo del acreedor” (Proverbios 22:7).

Por último supongamos que los mercados fueran verdaderamente libres y “a puro riesgo”. Entonces la Argentina podría recomprar los títulos con 30% de descuento, formando un fondo de inversión mixto argentino. Algo similar a la estrategia que pergeñó Néstor Kirchner con un préstamo de Venezuela, ganando los dos países. Argentina rescató deuda con 25% de descuento, o sea 33% para arriba, pagándole una alta tasa a Venezuela de 15% (era el riesgo argentino) por el préstamo que apalancó la rentabilidad al doble.

ROMPIENDO MITOS:

Algunos se enteraron que el equilibrio fiscal y monetario no es de derecha, también lo militó Trotsky (El capitalismo y sus crisis, compilación de escritos de León Trotsky, Centro de Estudios e Investigaciones Trotsky) y, el peronismo de la tendencia revolucionaria (América Latina: dependencia y liberación, 1973, Dussel Enrique, Ed. Fernando García Cambeiro). Recordemos también que la historia de incumplimientos con el FMI en democracia, es prerrogativa de la UCR y el PRO.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani