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sábado, 20 de marzo de 2010

Latinoamerica y Argentina


Latinoamérica,
Sale de la crisis a un ritmo espectacular, sin exteriorizar debilidades internas ni dificultades por la calidad de sus políticas económicas. A punto de cumplir un año del comienzo de su recuperación, ha sido capaz de producir un “desacople” absoluto de los países desarrollados.
En promedio, Latinoamérica ha crecido a un ritmo anualizado de 6% desde el tercer trimestre de 2009, hasta este final del primer trimestre de 2010. Esto significa que se ha triplicado la velocidad de crecimiento de los países desarrollados.
Brasil, Perú, Uruguay y Argentina, ya tienen sus economías "volando". La razón de la recuperación en “V”, es que esta vez, ninguno de los países siguió las anteriores recetas.
Se salió de la crisis a pura expansión fiscal y monetaria para estimular la demanda agregada y el nivel de actividad, sin incurrir en déficits fiscales-aún al límite-ni ceder a la tentación de blindajes o nuevos endeudamientos.
Un tema destacado por los “Hazte fan de: cualquiera es mejor que Argentina”, ha sido Brasil. Un buen alumno que sin embargo aprendió a desendeudarse, protegiéndose de la “tentación brasilera”-el endeudamiento-, fijando una tasa de interés (SELIC) baja históricamente, pero que no perforó el 8.75% (esto es el equivalente a 35 veces la tasa testigo de la FED). Aunque Brasil aplicó una política monetaria más flexible (antes la tasa había sido de 13.75%) a fin de sortear la crisis, lo hizo, “mais no muito”.
Los países “ídolos de los economistas neo clásicos”, Colombia, y México vuelven a brillar-aunque no crecen a las tasas de Argentina-, y aun bajándolas, mantienen parámetros "fondomonetaristas", es por eso que tuvieron comportamientos menos contundentes.

Argentina,
En nuestro país, a diferencia de otros totalmente diferentes,-porque Argentina tiene su propia problemática, cultura y comportamiento-se siguen enfrentando los condicionamientos internos de quienes resisten las transformaciones políticas económicas y sociales establecidas en los últimos 6 años. No es que el gobierno no cometa errores de política económica, pero ningún país-con los cuales se le compara suspicazmente - sufre un grado de confrontación domestica de tamaña magnitud, ni siquiera parecido.
El proyecto político, profundizando el enfoque económico; a pasado a enfrentar los desafíos más aparentemente intratables. Es evidente que se está atravesando una guerra, la beligerancia es grosera porque involucra fuertes intereses. El grado de virulencia y los límites a que se está dispuesto llegar, son insospechados por la mayoría de los habitantes de la nación.
La generalidad de los países de la región,-por ejemplo: Bolivia, con sus enormes conflictos étnicos-se “apreció, se valorizó en términos de democracia”, ya entendieron todos los actores, que los problemas se resuelven en las urnas, cada vez que se elige un presidente. En cambio en la Argentina, se ha constituido una lacra, que expresa la perversión licenciosa de no querer esperar que se cumplan los plazos constitucionales. Es así que vemos asumir actitudes futboleras, aun a riesgo de destruir la economía nacional y provocar consecuencias sociales que serían inmanejables por aquellos mismos que las incitan “sin disimulo”
Argentina, con 6 años consecutivos de superávits gemelos, pudo acumular 48 mil millones de dólares en reservas, equivalentes al 41 % de la deuda externa, que a su vez representa alrededor del 40% del PBI. El superávit comercial de Argentina es de alrededor de 6 puntos del PBI, aún con una caída del comercio de casi 25%.
Según Hillary Clinton: “un felicitado”, como diría el staff del FMI: han hecho muy bien los deberes en los años previos. Aplicando políticas saludables-desde 2003- terminaron los desequilibrios fiscales que nos llevaron al default, hubo acumulación de reservas y mejoraron las cuentas externas, todo esto ha permitido-sin acceso a los mercados- adoptar medidas contra cíclicas exitosamente, cuando a contra pelo del mundo en 2007, 2008 y 2009, algunos reclamaban “enfriar la economía”
No es demasiado inteligente suponer que la oposición intenta conservar "el chanchito" lleno (BCRA), para que cualquiera de sus candidatos pueda romperlo en el periodo subsiguiente. Digo, porque los antecedentes históricos de quienes reclaman una alcancía desbordante, no los favorecen.

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