Para: AMBITO FINANCIERO
"MEGACANJE"LA REINGENIERÍA FINANCIERA DE LA DEUDA
El Sunday Times, de Londres, encabezaba el artículo como "El día que el mundo perdió el crédito". México tenía que pagar u$s 10.000 millones de dólares a los Bancos cuando Silva Herzog le dijo a Paul Volcker: ¡México está en quiebra!
Desde entonces "la deuda externa" ha ocupado una buena parte de la literatura de los países emergentes.
Se ha tratado infatigablemente de analizar causas y efectos de este dilema, con el propósito de atenuar sus consecuencias. Fue así como tuvieron que diseñarse distintos modelos e instrumentos financieros para poder hacer frente al peligro de incumplimiento y mantener el equilibrio del Sistema Financiero Internacional.
La gestión de la deuda en los mercados financieros internacionales agrupa dos grandes bloques de propuestas heterogéneas, que pueden clasificarse en: i)Operaciones de renegociación, refinanciación y reestructuración y, ii)Operaciones de Salvataje con Ingeniería Financiera.
Estas últimas hoy están jugando un rol protagónico voluminoso, jamás imaginado solo dos décadas atrás.
Su originalidad para reestructurar el perfil de las obligaciones y obtener nuevos bonos con propiedades más deseables, se ha convertido en una práctica de cada año (esta vez dos veces en un solo semestre).
Dejando de lado en esta nota, como se ha llegado a la situación actual, hay ciertas cosas que son evidentes.
La volatilidad de los precios de la deuda de los países emergentes a partir del efecto "Tequila" es una de ellas. La verdad es que con la globalización de los mercados y el devenir de la "casino economy" se ha creado un polo de demanda especulativa espectacular. Consecuentemente derivó en un aumento de productos financieros pomposos, pensados para gestionar el riesgo de los acreedores.
Por otra parte, la tecnología actual ha posibilitado que las instituciones financieras, además de haberlos creado, manejen sus precios y determinen las necesidades de coberturas de riesgo de sus clientes.
Es así como en este Megacanje, se unen las necesidades de acreedores y deudores. Estamos ubicados en una sub-categoría instrumental denominada (Debt for Debt Swap)o permuta de deuda por deuda. Se trata de un canje de Deuda de Bonos que vencen en los próximos cuatro años, por Bonos de nueva creación que vencen desde el 2.006 hasta el 2.031, con condiciones de pago y características de inversión distintas.
La suma de ofertas recibidas de conversión de deuda externa($32.00 millones), dentro del menú manejado por los bancos comerciales, equivale a 2,18 veces el promedio del tamaño conjunto de todas los tipos de swaps de deuda pública, del mercado mundial del período 1.987/89. (u$s 44.00 millones)
La velocidad de aprobación del "SEC " (Securities and Exchange Commission), quien tiene a su cargo el control de las ofertas públicas, fue el paso previo de un maratónico "road show" que comenzó en la Bolsa de Bs. As. presentándose luego en Londres y New York. Cavallo, su equipo y hasta algunos gobernadores provinciales de la oposición apostaron todo en esta delicada coyuntura.
El Megacanje consiste básicamente en disminuir las necesidades de financiamiento de los próximos cuatro años. Produce una rebaja en el pago de cupones (intereses), capitalizándolos de antemano, evitando el roll over permanente y despejando la incertidumbre que paraliza la economía real.
El cálculo aproximado, es que solo en el 2.002 disminuyen las necesidades de financiamiento en U$S 4.500 millones de dólares. Se reduce un 24% la exigencia de atención de la deuda hasta el 2.005, (aproxi U$S 17.000 millones)y despeja la captación de fondos para el Sector Público Nacional de los otros U$S 57.000 millones que necesitará obtener cuando conjuntamente se reabra el mercado de colocación de deuda voluntaria.
La impresión en el exterior era que Argentina enfrentaba riesgos muy altos de refinanciación. Era por eso que su tasa de deuda de corto plazo superaba largamente las tasas de largo plazo. Como muchas cosas en nuestra economía del mundo del revés, la yield curve de la deuda estaba exactamente reversa.
El resultado adecuado, debería implicar una baja sustancial del "riesgo país".
Si bien se espera en las próximas semanas una tendencia hacia la baja, no es improbable que la excesiva prudencia de los mismos analistas e ingenieros financieros, provoque algún remezón circunstancial.
No obstante, lo más refutable del canje, podríamos vislumbrarlo en las tasas a pagar en el lapso venidero, siempre y cuando se inicie un camino de crecimiento que posibilite cumplir con las amortizaciones comprometidas. Podría no ser así.
La tasa de riesgo país, depende de la solvencia fiscal intertemporal y de la tasa de crecimiento del PBI.
La duda es que al fijarse una tasa excesivamente alta, va a impactar negativamente las proyecciones de la solvencia fiscal intertemporal, lo cual obligará a generar un superávit primario de difícil consecución, visto el camino estratégico seleccionado, a requerimiento del actual contexto sociopolítico.
Para un país como el nuestro, la tasa procedente no debería ser del 15,5%. Se aplica un costo exagerado, que incrementa el peso de la deuda y dificulta de antemano un eventual "up grade". No digamos tan ambicioso como el "Investment grade" que procuraba el gobierno en Diciembre de 1.999, pero mejor que el actual "BB" en "Creditwatch".
Dada la tensión que hemos soportado por la convicción externa que podía venir un "default", los beneficios del canje han de superar momentáneamente los costos. Esta es la verdadera respuesta a la pregunta - ¿Cuánto nos costó evitar la sospecha permanente de la avenida del default?
Esta estrategia que reside en ganar tiempo, debe ser utilizada con eficiencia o las consecuencias serán graves, solo representará la postergación de una crisis desconcertante y de alcance desconocido.
En voz baja, digamos que si el plan no acompaña; el próximo SWAP que deberá encarar la ingeniería financiera, dependerá de la capacidad de absorber pérdidas de los participantes actuales. No cabe dudas, en ese escenario, una nueva Mega operación tendrá que realizarse con fuertes tasas de descuento en sus valores nominales.
jueves, 7 de junio de 2001
martes, 5 de junio de 2001
La deuda
La gestión de la deuda en los mercados financieros internacionales agrupa dos grandes bloques de propuestas, que pueden clasificarse en: 1)Operaciones de renegociación, refinanciación y reestructuración y, 2)Operaciones de Salvataje.
Estas últimas hoy están jugando un rol protagónico, jamás imaginado.
Su originalidad para reestructurar el perfil de las obligaciones y obtener nuevos bonos con propiedades más deseables, se ha convertido en una práctica de cada año (esta vez dos veces en un solo semestre).
Sin dejar de lado, el aporte de intimidación que realizaron quirománticos economistas en los días previos al Megacanje; existen ciertos componentes incuestionables.
En primer lugar, la volatilidad observada en la valuación de deuda de países emergentes, a partir del efecto "Tequila". Indudablemente la globalización de los mercados y el devenir de la "economía casino" han creado "la punta" más abundante, la demanda especulativa, muy peligrosa. Consecuentemente sus derivaciones reforzaron una diversificada oferta de productos financieros, pensados para gestionar el riesgo de los "grandes jugadores internacionales"(hedge funds).
Por otra parte, la tecnología ha posibilitado que las instituciones financieras, además de haber creado los productos, manejen sus precios y determinen las necesidades de coberturas de riesgo adicionales de sus clientes.
Es así como en este Megacanje, se unen las necesidades de los bancos, los acreedores y los deudores.
A esta altura de la revelación de la operatoria, podemos ampliar diciendo que estamos ubicados en la sub-categoría instrumental denominada (Debt for Debt Swap)o permuta de deuda por deuda. Un canje de Deuda en Bonos, con condiciones de pago más extendidas y características de inversión diferentes.
La suma de ofertas recibidas de conversión de deuda externa (U$S 33.200M), dentro del menú manejado por los bancos comerciales, equivale a 2,26 veces el promedio del tamaño conjunto de todas los tipos de swaps de deuda pública, del mercado mundial del trienio 1.987/89(u$s 44.000M).
Pero: ¿A que costó hemos evitado la sospecha permanente del default?
El incremento de u$s 2.257M de esta Mega operación, intensifica el peso de la deuda y dificulta en lugar de ayudar el tan deseado "up grade".
Dada la tensión que hemos soportado por la persuasión externa y la presión local que regresaba el escenario de "default", los beneficios del canje han de exceder momentáneamente los costos.
Pero si el plan de reactivación simultaneo no funciona, -digamos en voz baja-; el próximo SWAP, dependerá de la capacidad de absorber pérdidas de los recientes suscriptores. No cabe dudas, un nuevo canje solo podrá realizarse con fuertes tasas de descuento nominales, tanto que no podrán siquiera cubrirse, aún con las "disparatadas" tasas transigidas.
*Pablo Tigani -Consultor de empresas
Estas últimas hoy están jugando un rol protagónico, jamás imaginado.
Su originalidad para reestructurar el perfil de las obligaciones y obtener nuevos bonos con propiedades más deseables, se ha convertido en una práctica de cada año (esta vez dos veces en un solo semestre).
Sin dejar de lado, el aporte de intimidación que realizaron quirománticos economistas en los días previos al Megacanje; existen ciertos componentes incuestionables.
En primer lugar, la volatilidad observada en la valuación de deuda de países emergentes, a partir del efecto "Tequila". Indudablemente la globalización de los mercados y el devenir de la "economía casino" han creado "la punta" más abundante, la demanda especulativa, muy peligrosa. Consecuentemente sus derivaciones reforzaron una diversificada oferta de productos financieros, pensados para gestionar el riesgo de los "grandes jugadores internacionales"(hedge funds).
Por otra parte, la tecnología ha posibilitado que las instituciones financieras, además de haber creado los productos, manejen sus precios y determinen las necesidades de coberturas de riesgo adicionales de sus clientes.
Es así como en este Megacanje, se unen las necesidades de los bancos, los acreedores y los deudores.
A esta altura de la revelación de la operatoria, podemos ampliar diciendo que estamos ubicados en la sub-categoría instrumental denominada (Debt for Debt Swap)o permuta de deuda por deuda. Un canje de Deuda en Bonos, con condiciones de pago más extendidas y características de inversión diferentes.
La suma de ofertas recibidas de conversión de deuda externa (U$S 33.200M), dentro del menú manejado por los bancos comerciales, equivale a 2,26 veces el promedio del tamaño conjunto de todas los tipos de swaps de deuda pública, del mercado mundial del trienio 1.987/89(u$s 44.000M).
Pero: ¿A que costó hemos evitado la sospecha permanente del default?
El incremento de u$s 2.257M de esta Mega operación, intensifica el peso de la deuda y dificulta en lugar de ayudar el tan deseado "up grade".
Dada la tensión que hemos soportado por la persuasión externa y la presión local que regresaba el escenario de "default", los beneficios del canje han de exceder momentáneamente los costos.
Pero si el plan de reactivación simultaneo no funciona, -digamos en voz baja-; el próximo SWAP, dependerá de la capacidad de absorber pérdidas de los recientes suscriptores. No cabe dudas, un nuevo canje solo podrá realizarse con fuertes tasas de descuento nominales, tanto que no podrán siquiera cubrirse, aún con las "disparatadas" tasas transigidas.
*Pablo Tigani -Consultor de empresas
miércoles, 30 de mayo de 2001
EL Cronista La receción requiere reingeniería
Por: Pablo Tigani (*)
Para: El Cronista
"La crisis de la recesión", abre paso a una reingeniería del sistema de convertibilidad inaugurado hace diez años. Se necesita un cambio, pero hay que entender para que, como y para quien se realizará, ya que demanda el apoyo del Poder Legislativo, las Provincias y los sindicatos. Esta etapa con Cavallo, está destinada a la formulación de otra ingeniosa propuesta para relanzar el plan de convertibilidad en su segunda edición.
El restablecimiento de la dinámica del plan de convertibilidad, que se procura, está expuesto a serias perturbaciones en las cuales se combinan inconsistencias teóricas con incongruencias prácticas.
Sin embargo, ahora que el management de la convertibilidad está en manos del padre del modelo, en un contexto de disminución de las tasas de interés, no deberíamos descartar la posibilidad de que se retome el camino del crecimiento. No obstante se estaría lejos aún, de corregir distintos aspectos conflictivos que exhibe el sistema. Muchos ya habían sido descubiertos, como el excesivo grado de vulnerabilidad ante las crisis externas(México94-Asia 97-Rusia 98-Brasil 99).
Pero se agrega un ingrediente nuevo. La lucha sindical con fuertes fundamentos y apoyo de las bases. Esto viene luego de tres años de una recesión insoportable, de manera convincente y con conflicto social.
En este escenario y, al reanudarse con Cavallo un hipotético proceso de crecimiento, la puja tenderá a llevar el sistema de convertibilidad a mas e inéditos riesgos.
Un capítulo áspero pero ineludible será, analizar ex post, el sistema de recepción y distribución de los dividendos de la década del noventa (más de cincuenta por ciento de crecimiento). A juzgar por los resultados, el mismo no obedeció a ningún principio conciliador desde el punto de vista social. Si bien la asignación de los beneficios del crecimiento ha sido inconsistente, también lo sería ahora una presión compulsiva de distribución, si el poder sindical se propone oponerse a todo lo anteriormente realizado.
Aquí surgen ya, cuestionamientos filosóficos, acerca de sí el sistema falla en sí mismo o, lo que falla es la asignación de los beneficios y las consecuencias perjudiciales de la concentración.
Por eso, parece oportuno en esta etapa, que el gobierno se anticipe y establezca como será el empleo de la remuneración de una próxima etapa de crecimiento.
La reingeniería del sistema de convertibilidad exige, forzosamente, elevar el ritmo de acumulación de capital, sobretodo a expensas del consumo superfluo "ABC1", al que nos acostumbró el marketing del discurso primer mundista. Un uso racional de los beneficios del crecimiento, debería permitir destinar una porción mayor a los sectores exportadores, industriales y asalariados. Como parte diligente y madura en esta crisis, podrían contribuir los grandes ganadores. Claramente los recursos están en las empresas y entidades mas preocupadas porque el sistema de convertibilidad no se abandone.
En el relanzamiento de la convertibilidad, todas las empresas deberían seguir desenvolviéndose libremente en el mercado, pero esta vez, de acuerdo con ciertas condiciones básicas establecidas por la sociedad, a través del Congreso. Es necesario fijar y cumplir objetivos que el sistema no pudo conseguir por sí mismo. Los criterios que orienten la acción del estado en ese sentido, deben establecerse a través del Poder Legislativo. No es pecado, luego de tanto tiempo, replantearse la racionalidad en los objetivos de capitalización y distribución del crecimiento. La reingeniería que viene, debe representar una síntesis entre el crecimiento en libertad y la corrección estructural de las proporciones en la distribución del ingreso, gran materia pendiente de la convertibilidad.
(*) Master en Política Económica Internacional
Para: El Cronista
"La crisis de la recesión", abre paso a una reingeniería del sistema de convertibilidad inaugurado hace diez años. Se necesita un cambio, pero hay que entender para que, como y para quien se realizará, ya que demanda el apoyo del Poder Legislativo, las Provincias y los sindicatos. Esta etapa con Cavallo, está destinada a la formulación de otra ingeniosa propuesta para relanzar el plan de convertibilidad en su segunda edición.
El restablecimiento de la dinámica del plan de convertibilidad, que se procura, está expuesto a serias perturbaciones en las cuales se combinan inconsistencias teóricas con incongruencias prácticas.
Sin embargo, ahora que el management de la convertibilidad está en manos del padre del modelo, en un contexto de disminución de las tasas de interés, no deberíamos descartar la posibilidad de que se retome el camino del crecimiento. No obstante se estaría lejos aún, de corregir distintos aspectos conflictivos que exhibe el sistema. Muchos ya habían sido descubiertos, como el excesivo grado de vulnerabilidad ante las crisis externas(México94-Asia 97-Rusia 98-Brasil 99).
Pero se agrega un ingrediente nuevo. La lucha sindical con fuertes fundamentos y apoyo de las bases. Esto viene luego de tres años de una recesión insoportable, de manera convincente y con conflicto social.
En este escenario y, al reanudarse con Cavallo un hipotético proceso de crecimiento, la puja tenderá a llevar el sistema de convertibilidad a mas e inéditos riesgos.
Un capítulo áspero pero ineludible será, analizar ex post, el sistema de recepción y distribución de los dividendos de la década del noventa (más de cincuenta por ciento de crecimiento). A juzgar por los resultados, el mismo no obedeció a ningún principio conciliador desde el punto de vista social. Si bien la asignación de los beneficios del crecimiento ha sido inconsistente, también lo sería ahora una presión compulsiva de distribución, si el poder sindical se propone oponerse a todo lo anteriormente realizado.
Aquí surgen ya, cuestionamientos filosóficos, acerca de sí el sistema falla en sí mismo o, lo que falla es la asignación de los beneficios y las consecuencias perjudiciales de la concentración.
Por eso, parece oportuno en esta etapa, que el gobierno se anticipe y establezca como será el empleo de la remuneración de una próxima etapa de crecimiento.
La reingeniería del sistema de convertibilidad exige, forzosamente, elevar el ritmo de acumulación de capital, sobretodo a expensas del consumo superfluo "ABC1", al que nos acostumbró el marketing del discurso primer mundista. Un uso racional de los beneficios del crecimiento, debería permitir destinar una porción mayor a los sectores exportadores, industriales y asalariados. Como parte diligente y madura en esta crisis, podrían contribuir los grandes ganadores. Claramente los recursos están en las empresas y entidades mas preocupadas porque el sistema de convertibilidad no se abandone.
En el relanzamiento de la convertibilidad, todas las empresas deberían seguir desenvolviéndose libremente en el mercado, pero esta vez, de acuerdo con ciertas condiciones básicas establecidas por la sociedad, a través del Congreso. Es necesario fijar y cumplir objetivos que el sistema no pudo conseguir por sí mismo. Los criterios que orienten la acción del estado en ese sentido, deben establecerse a través del Poder Legislativo. No es pecado, luego de tanto tiempo, replantearse la racionalidad en los objetivos de capitalización y distribución del crecimiento. La reingeniería que viene, debe representar una síntesis entre el crecimiento en libertad y la corrección estructural de las proporciones en la distribución del ingreso, gran materia pendiente de la convertibilidad.
(*) Master en Política Económica Internacional
jueves, 24 de mayo de 2001
Ambito, Meditando en la obra de Keynes
Al renovar la búsqueda y releer la atrapante y substanciosa teoría keynesiana, es difícil comprender como existen tantos individuos antikeynesianos viscerales.
Por la misma razón es complicado entender porque la "General Theory" fue uno de los libros más controvertidos e importantes a la vez. Algunos incondicionales de Keynes dicen que es porque antes de su irrupción, se había presentado una descripción exageradamente generosa de la teoría neoclásica.
En verdad, antes de la obra de Keynes, no existía una teoría pertinente del nivel de la renta y del empleo. Evidentemente, en los escritos de Marshall, Pigou o Robertson abundaban las referencias al dividendo o a la renta nacional, pero muy pocas veces lo consideraron como una variable desconocida que había que determinar a través de las condiciones de equilibrio del sistema. Keynes fue un economista que no tuvo una gran base de lecturas profesionales según lo reconocía el mismo, lo cual nos lo pinta como a uno de esos inconfundibles académicos sabios y nobles. Pertenecía a aquellos economistas de la escuela de Cambridge, de los que se ha dicho por allí, que preferían descubrir las cosas ellos mismos en lugar de entremeterse en lo que ya estaba escrito. Por esa misma razón, algunos apasionados por la política económica internacional, sienten un atractivo especial, una especie de gancho con los economistas de Cambridge. Tal vez por su preferencia por la técnica deductiva que caracterizó a sus economistas, quienes a su vez habían tomado esa posta de sus propios predecesores como Ricardo y Mill. La metodología deductiva exige a aquellos investigadores que la emplean, hacer supuestos sencillos sobre el carácter de la realidad económica, con el fin de sacar de sus modelos aquellos elementos de fricción, de menor importancia. Permite razonar mucho mejor, a partir de situaciones iniciales que han sido observadas de antemano intuitivamente, para volver a introducir más tarde, de manera gradual, aquellas erudicciones que complican los modelos.
La importancia que Keynes le concedía al razonamiento deductivo apriorístico, puede ilustrarse con su análisis de la función de consumo, la hipótesis keynesiana que relaciona la renta agregada con el consumo agregado. Keynes llegará siempre por reflexión, mediante evidencias empíricas. Es bueno destacar, dado que aún hoy permanece asiduamente sospechado, que los contenidos de sus supuestos no estuvieron nunca muy alejados de la tradición. Se basaban en el conocimiento de la naturaleza humana.
Quiere decir entonces que, Keynes fue un economista muy peculiar y, como cualquier individuo distinto, recibió y seguirá recibiendo todo tipo de vituperios, críticas y acusaciones de sus colegas contemporáneos y modernos.
No obstante las críticas mordaces y archi divulgadas, en los últimos 25 años, se puede elogiar como un poseedor inatacable de creatividad superlativa.
En una ciencia social como la economía no muchas veces se puede decir que lo que alguien hizo es algo nuevo. Alcanzaría con sentarse a examinar algunas tesis presentadas por candidatos a Maestrías y Doctorados.
Existen tres motivos por los cuales se puede afirmar y atribuir a Keynes una singular originalidad.
En primer lugar la "General Theory" abarca un campo y hace diferir con énfasis su punto de vista con las doctrinas opuestas (con perdón de los economistas que en nuestros días detentan verdades absolutas). No obstante sus supuestos eran aceptados por sus oponentes y muy respetados por sus mayores de Cambridge. En segundo lugar, una teoría es nueva, cuando sustituye en parte a otra vieja y, lo hace porque da respuesta a una situación que las doctrinas anteriores no pudieron enfrentar. Hasta aquí se había convertido en una presunción crítica y diferente, en sí misma. Por último la "General Theory" fue innovadora en la medida que sustituyó al cuerpo de la teoría que desbarató. Reemplazó el interés convencional por los mercados, y los precios individuales por una mayor atención hacia las magnitudes agregadas. Suplantó las funciones individuales de demanda por una función de demanda global, una función de consumo y una función de inversión realmente notable. Sustituyó la teoría del interés convencional por la doctrina de la preferencia por la liquidez. Cambió el supuesto de una tendencia al pleno empleo por el equilibrio de subempleo. Finalmente, suplantó la hacienda pública neutral del pasado por las doctrinas intervencionistas de la moderna teoría fiscal. Estos son argumentos importantes a favor de la afirmación de que la economía keynesiana representó una propuesta original e innovadora.
En países que no encuentran otra cosa para salir de los razonables, persuasivos y trillados planes de estabilización, no parece extravagante meditar con un poco de discontinuidad. En la obra de Keynes reposan contribuciones que pueden dar respuesta a ciertos problemas económicos - sociales presentes.
Yo me pregunto -¿Qué se quiere decir, cuando con aire jactancioso se le llama "keynesiano"a un economista?
Por la misma razón es complicado entender porque la "General Theory" fue uno de los libros más controvertidos e importantes a la vez. Algunos incondicionales de Keynes dicen que es porque antes de su irrupción, se había presentado una descripción exageradamente generosa de la teoría neoclásica.
En verdad, antes de la obra de Keynes, no existía una teoría pertinente del nivel de la renta y del empleo. Evidentemente, en los escritos de Marshall, Pigou o Robertson abundaban las referencias al dividendo o a la renta nacional, pero muy pocas veces lo consideraron como una variable desconocida que había que determinar a través de las condiciones de equilibrio del sistema. Keynes fue un economista que no tuvo una gran base de lecturas profesionales según lo reconocía el mismo, lo cual nos lo pinta como a uno de esos inconfundibles académicos sabios y nobles. Pertenecía a aquellos economistas de la escuela de Cambridge, de los que se ha dicho por allí, que preferían descubrir las cosas ellos mismos en lugar de entremeterse en lo que ya estaba escrito. Por esa misma razón, algunos apasionados por la política económica internacional, sienten un atractivo especial, una especie de gancho con los economistas de Cambridge. Tal vez por su preferencia por la técnica deductiva que caracterizó a sus economistas, quienes a su vez habían tomado esa posta de sus propios predecesores como Ricardo y Mill. La metodología deductiva exige a aquellos investigadores que la emplean, hacer supuestos sencillos sobre el carácter de la realidad económica, con el fin de sacar de sus modelos aquellos elementos de fricción, de menor importancia. Permite razonar mucho mejor, a partir de situaciones iniciales que han sido observadas de antemano intuitivamente, para volver a introducir más tarde, de manera gradual, aquellas erudicciones que complican los modelos.
La importancia que Keynes le concedía al razonamiento deductivo apriorístico, puede ilustrarse con su análisis de la función de consumo, la hipótesis keynesiana que relaciona la renta agregada con el consumo agregado. Keynes llegará siempre por reflexión, mediante evidencias empíricas. Es bueno destacar, dado que aún hoy permanece asiduamente sospechado, que los contenidos de sus supuestos no estuvieron nunca muy alejados de la tradición. Se basaban en el conocimiento de la naturaleza humana.
Quiere decir entonces que, Keynes fue un economista muy peculiar y, como cualquier individuo distinto, recibió y seguirá recibiendo todo tipo de vituperios, críticas y acusaciones de sus colegas contemporáneos y modernos.
No obstante las críticas mordaces y archi divulgadas, en los últimos 25 años, se puede elogiar como un poseedor inatacable de creatividad superlativa.
En una ciencia social como la economía no muchas veces se puede decir que lo que alguien hizo es algo nuevo. Alcanzaría con sentarse a examinar algunas tesis presentadas por candidatos a Maestrías y Doctorados.
Existen tres motivos por los cuales se puede afirmar y atribuir a Keynes una singular originalidad.
En primer lugar la "General Theory" abarca un campo y hace diferir con énfasis su punto de vista con las doctrinas opuestas (con perdón de los economistas que en nuestros días detentan verdades absolutas). No obstante sus supuestos eran aceptados por sus oponentes y muy respetados por sus mayores de Cambridge. En segundo lugar, una teoría es nueva, cuando sustituye en parte a otra vieja y, lo hace porque da respuesta a una situación que las doctrinas anteriores no pudieron enfrentar. Hasta aquí se había convertido en una presunción crítica y diferente, en sí misma. Por último la "General Theory" fue innovadora en la medida que sustituyó al cuerpo de la teoría que desbarató. Reemplazó el interés convencional por los mercados, y los precios individuales por una mayor atención hacia las magnitudes agregadas. Suplantó las funciones individuales de demanda por una función de demanda global, una función de consumo y una función de inversión realmente notable. Sustituyó la teoría del interés convencional por la doctrina de la preferencia por la liquidez. Cambió el supuesto de una tendencia al pleno empleo por el equilibrio de subempleo. Finalmente, suplantó la hacienda pública neutral del pasado por las doctrinas intervencionistas de la moderna teoría fiscal. Estos son argumentos importantes a favor de la afirmación de que la economía keynesiana representó una propuesta original e innovadora.
En países que no encuentran otra cosa para salir de los razonables, persuasivos y trillados planes de estabilización, no parece extravagante meditar con un poco de discontinuidad. En la obra de Keynes reposan contribuciones que pueden dar respuesta a ciertos problemas económicos - sociales presentes.
Yo me pregunto -¿Qué se quiere decir, cuando con aire jactancioso se le llama "keynesiano"a un economista?
jueves, 10 de mayo de 2001
Ambito, El dogmatismo neo clásico no ayuda
AMBITO 10-5-2001
Las teorías neoclásicas dieron rigor y habilidad matemática a las teorías clásicas. Su aporte es innegable, es bueno reconocerlo y servirse de todo su herramental.
Si bien perdieron el contenido sociopolítico de las teorías clásicas, esas construcciones de equilibrio económico y la demostración matemática acerca de sus consecuencias sedujeron a muchos estudiosos de la generación de nuestros abuelos. Tras un pronunciado intermedio generacional, posterior a la gran depresión (tal vez dos formaciones) se reanudaron obsesionando excesivamente a muchos bisnietos, en su paso por prestigiosas Universidades.
Las teorías neoclásicas, décadas atrás, procuraron ser una oposición eficaz contra las teorías derivadas del Marxismo Leninismo. Sin embargo, ni las primeras ni las segundas distinguieron la existencia de problemas extramuros, desde sus escuelas de origen.
Bastante distintas son las características de los temas de interés que se estudian o promueven en un país poderoso.
Así como Marx edificó su teoría proyectando la evolución del capitalismo y concibiendo al socialismo como su fase final. Lenin trató de quemar las etapas evolutivas y Gorvachov terminó, 70 años más tarde con la Perestroika, escapando de un "anticomunismo" que ya era de masas. Fue sorprendente ver el régimen de la U.R.S.S. desvanecerse sin que se propinare un solo disparo a los contra revolucionarios capitalistas.
En el otro lado, tenemos las teorías neoclásicas o derivadas y su recurrente defecto fundamental, aún contemporáneo. El mismo consiste en ignorar olímpicamente el entramado social de los países emergentes. Este aspecto las convierte fatalmente en teorías de "solo soporte científico", que sirven para construir planes invariablemente inestables que terminan en crisis recurrentes.
Al desestimar la constitución social de las economías emergentes, se edifican planes que por más que puedan tener porte de madurez monetaria y fiscal, no coinciden con las limitaciones fundamentales de la realidad. Esto lamentablemente ya lo conoció López Murphy y su equipo de FIEL. Víctimas inmediatas de un inadmisible atentado, mediante una bomba casera en su sede de la calle Córdoba.
No obstante solo cuarenta días después, comienzan a alzarse voces, cuyo género de amnesia se encuentra en la frontera del desatino.
Es entonces donde vemos la necesidad aunque sea momentánea, de renunciar a las posturas intolerantes en materia de política económica.
Si persistimos en actitudes emulativas, seamos entonces ecuánimes, copiemos también las acciones de los administradores de los modelos de los países poderosos. Alan Greenspan procedió a bajar las tasas de interés en forma precipitada, al primer atisbo de desaceleración de la actividad económica. Una economía del tipo de una locomotora que creció 114 meses consecutivos.
En Argentina, algunos economistas nos advierten de una catástrofe inminente si se disminuyen los requisitos mínimos de liquidez. No quieren que se utilicen reservas disponibles, renunciando inexplicablemente de esta forma, al spread que otorga la diferencia de tasas asumiendo un riesgo país de más de 1.150 basis point.
Al tiempo que el Secretario O´Neill puede proteger su aventajada y desarrollada industria en Norteamérica; en Europa la aftosa es más grave que la "vaca loca" para utilizar mecanismos restrictivos en sus importaciones. No obstante Cavallo, no puede elevar los derechos de importación en forma transitoria y parcial, sin ser acusado de dirigista. Ni aún teniendo en cuenta la caída de los precios de nuestros commodities (22 por ciento en dos años), lo cual otorga una disminución de las presiones de requerimientos de divisas para aplicar a importaciones superfluas.
Nuevamente, en Estados Unidos la Small Business hace todo lo que puede para facilitar la vida de los entrepreneurs. Sus resultados son Microsoft y Bill Gates.
Nuestros estudiantes de Ciencias Económicas leen en los diarios que, un ex Vice Ministro opina que no vale la pena subsidiar a las PyMEs, ya que su productividad promedio es inferior a las de las grandes empresas. ¡Qué gran descubrimiento para un investigador científico!
¿Vamos a negar entonces que la protección en la Argentina ha sido exagerada y la vamos a usar en forma indiscriminada? ¡En ninguna manera!
Yo sería más crítico aún, en algunos casos la protección fue abusiva y sirvió para amasar fortunas de aparentes industriales que emigraron su capital al primer desafío. Pero también es cierto que hubo otros. La protección puntual permitió en épocas difíciles en el ámbito internacional, como ser las guerras, que nuestra industria siguiera subsistiendo, creciendo y en muchos casos con éxito en el ámbito mundial.
En esta coyuntura, excedidos en más de mil millones de dólares en las metas comprometidas con el FMI en el primer trimestre. Estuvo a punto de caerse el blindaje. Con los Bancos locales que lo apoyaron "en pánico". Con una caída de más de nueve por ciento en la recaudación y un ex Presidente animándonos a comprar dólares. En medio de un esfuerzo ciclópeo por negociar un indispensable Megacanje de Deuda.
- ¿Es prudente o malicioso instalar estos temas, incriminando en forma antagónica y desestabilizante a la intrépida tripulación de esta nave?
Las teorías neoclásicas dieron rigor y habilidad matemática a las teorías clásicas. Su aporte es innegable, es bueno reconocerlo y servirse de todo su herramental.
Si bien perdieron el contenido sociopolítico de las teorías clásicas, esas construcciones de equilibrio económico y la demostración matemática acerca de sus consecuencias sedujeron a muchos estudiosos de la generación de nuestros abuelos. Tras un pronunciado intermedio generacional, posterior a la gran depresión (tal vez dos formaciones) se reanudaron obsesionando excesivamente a muchos bisnietos, en su paso por prestigiosas Universidades.
Las teorías neoclásicas, décadas atrás, procuraron ser una oposición eficaz contra las teorías derivadas del Marxismo Leninismo. Sin embargo, ni las primeras ni las segundas distinguieron la existencia de problemas extramuros, desde sus escuelas de origen.
Bastante distintas son las características de los temas de interés que se estudian o promueven en un país poderoso.
Así como Marx edificó su teoría proyectando la evolución del capitalismo y concibiendo al socialismo como su fase final. Lenin trató de quemar las etapas evolutivas y Gorvachov terminó, 70 años más tarde con la Perestroika, escapando de un "anticomunismo" que ya era de masas. Fue sorprendente ver el régimen de la U.R.S.S. desvanecerse sin que se propinare un solo disparo a los contra revolucionarios capitalistas.
En el otro lado, tenemos las teorías neoclásicas o derivadas y su recurrente defecto fundamental, aún contemporáneo. El mismo consiste en ignorar olímpicamente el entramado social de los países emergentes. Este aspecto las convierte fatalmente en teorías de "solo soporte científico", que sirven para construir planes invariablemente inestables que terminan en crisis recurrentes.
Al desestimar la constitución social de las economías emergentes, se edifican planes que por más que puedan tener porte de madurez monetaria y fiscal, no coinciden con las limitaciones fundamentales de la realidad. Esto lamentablemente ya lo conoció López Murphy y su equipo de FIEL. Víctimas inmediatas de un inadmisible atentado, mediante una bomba casera en su sede de la calle Córdoba.
No obstante solo cuarenta días después, comienzan a alzarse voces, cuyo género de amnesia se encuentra en la frontera del desatino.
Es entonces donde vemos la necesidad aunque sea momentánea, de renunciar a las posturas intolerantes en materia de política económica.
Si persistimos en actitudes emulativas, seamos entonces ecuánimes, copiemos también las acciones de los administradores de los modelos de los países poderosos. Alan Greenspan procedió a bajar las tasas de interés en forma precipitada, al primer atisbo de desaceleración de la actividad económica. Una economía del tipo de una locomotora que creció 114 meses consecutivos.
En Argentina, algunos economistas nos advierten de una catástrofe inminente si se disminuyen los requisitos mínimos de liquidez. No quieren que se utilicen reservas disponibles, renunciando inexplicablemente de esta forma, al spread que otorga la diferencia de tasas asumiendo un riesgo país de más de 1.150 basis point.
Al tiempo que el Secretario O´Neill puede proteger su aventajada y desarrollada industria en Norteamérica; en Europa la aftosa es más grave que la "vaca loca" para utilizar mecanismos restrictivos en sus importaciones. No obstante Cavallo, no puede elevar los derechos de importación en forma transitoria y parcial, sin ser acusado de dirigista. Ni aún teniendo en cuenta la caída de los precios de nuestros commodities (22 por ciento en dos años), lo cual otorga una disminución de las presiones de requerimientos de divisas para aplicar a importaciones superfluas.
Nuevamente, en Estados Unidos la Small Business hace todo lo que puede para facilitar la vida de los entrepreneurs. Sus resultados son Microsoft y Bill Gates.
Nuestros estudiantes de Ciencias Económicas leen en los diarios que, un ex Vice Ministro opina que no vale la pena subsidiar a las PyMEs, ya que su productividad promedio es inferior a las de las grandes empresas. ¡Qué gran descubrimiento para un investigador científico!
¿Vamos a negar entonces que la protección en la Argentina ha sido exagerada y la vamos a usar en forma indiscriminada? ¡En ninguna manera!
Yo sería más crítico aún, en algunos casos la protección fue abusiva y sirvió para amasar fortunas de aparentes industriales que emigraron su capital al primer desafío. Pero también es cierto que hubo otros. La protección puntual permitió en épocas difíciles en el ámbito internacional, como ser las guerras, que nuestra industria siguiera subsistiendo, creciendo y en muchos casos con éxito en el ámbito mundial.
En esta coyuntura, excedidos en más de mil millones de dólares en las metas comprometidas con el FMI en el primer trimestre. Estuvo a punto de caerse el blindaje. Con los Bancos locales que lo apoyaron "en pánico". Con una caída de más de nueve por ciento en la recaudación y un ex Presidente animándonos a comprar dólares. En medio de un esfuerzo ciclópeo por negociar un indispensable Megacanje de Deuda.
- ¿Es prudente o malicioso instalar estos temas, incriminando en forma antagónica y desestabilizante a la intrépida tripulación de esta nave?
jueves, 26 de abril de 2001
Ambito, Embobamiento y fanatismo
AMBITO 26-4-01
Cavallo es un economista calificado y convincente para discutir la oportunidad de las propiedades omnímodas de la ultra ortodoxia.
Desde su designación venimos presenciando la aplicación de las enmiendas más despreciadas y estigmatizadas por los economistas de esta corriente.
Estamos siendo testigos del desplazamiento intelectual y ejecutivo más extremo de la "ultra ortodoxia" de los últimos veinticinco años. Vemos que se diluye aquella inamovible consagración teórica, cuando se defiende sus fundamentos con acusaciones al Ministro y argumentos increíblemente perjudiciales para el país. Sus defensores, expuestos por los resultados que expresan una escasa capacidad de resolver los conflictos actuales, avivan los peligros que asomaron un mes atrás, con derivaciones impensables.
Las amenazas de conflicto social de hace solamente un mes, estuvieron relacionadas con la recesión que padecemos desde hace tres años los argentinos.
Las sencillas soluciones consistentes en disminuir el déficit fiscal y fijar altos requisitos mínimos de liquidez para los Bancos, fueron establecidas inclusive en términos constitucionales. (Ley de Convertibilidad Fiscal y Autonomía del B.C.R.A.) Pero no bastaron. Menos déficit fiscal proyectado no bajó el riesgo país y consecuentemente las tasa de interés doméstica.
Hemos escuchado y ocupado en el Ministerio de Economía y el B.C.R.A. a numerosos incondicionales defensores de este enfoque, quienes profundamente convencidos de exactitudes incuestionables, no se dignan considerar nada de quienes despliegan otras opciones diferentes.
Parece extravagante en estas circunstancias, la tenacidad dogmática y la defensa obstinada de los mismos instrumentos. Aún a veces resulta extraño y casi un estancamiento intelectual que no se propongan mecanismos innovadores e imaginativos, teniendo en cuenta que la impugnación de las medidas procede de casas de estudio y centros de investigaciones.
No es difícil inferir entonces que, tras esa persistencia ideológica, se encuentra la presión, a veces excesiva de determinados intereses económicos y políticos.
Nadie dice que el pensamiento original del enfoque monetario y fiscal haya nacido de tales intereses, pero tampoco se explica el embobamiento dogmático de ciertos fanáticos que parecen jugarse la vida en su defensa.
El magisterio de la disciplina fiscal y monetaria representó y representa hoy una gran contribución. No obstante algunos de sus precursores, en los últimos años han llegado al Ministerio de Economía y el B.C.R.A., aumentando el gasto del Estado y otorgando facilidades a Bancos que luego fueron liquidados, dejando un tremendo pasivo al sector privado.
La introducción de instrumentos científicos de medición (fundamentals), por su precisión y su estilo matemático, también se han constituido en herramientas poderosas para proyectar la evolución de los indicadores. Sin embargo hoy, la dependencia de ellos, parece oficiar de soporte para respaldar simulaciones de catástrofes potenciales y en mucha menor medida, diferentes escenarios creativos de alejamiento de riesgos.
Es extraño escuchar a un ex Presidente de la Nación animar a los actores económicos a cambiar sus pesos por dólares. Es increíble leer en los diarios que el rector de una Universidad proveedora de funcionarios de gobiernos anteriores acusa de "Nazi" al Ministro de Economía. Es sorprendente que ahora, después de dieciocho años de un régimen político representativo, la intolerancia se haya instalado en los economistas.
Dada la imposibilidad democrática de aplicar el plan económico de López Murphy, asistimos hoy a un intento de retroceder en los espacios creados para que funcionen los mecanismos que permitieron la libertad de los mercados.
El juego de intereses desatado, evidencia claramente la adhesión ferviente de ciertos grupos sectoriales de nuestro país a la ultra ortodoxia. No obstante se olvidan que hace solo treinta días el temor despertado por la acción perturbadora de los movimientos sociales, les llevó a reclamar el ingreso de Cavallo al gobierno.
Solo así se puede entender, que la difusión de la disconformidad en estos momentos, se produce con la asistencia de casas de estudio e institutos de investigaciones científicas de una manera muy sutil e hiriente.
Es lamentable que estas últimas embestidas a las medidas económicas, no parecen estar inspiradas ni en pasiones científicas ni en auténticos propósitos patrióticos.
Cavallo es un economista calificado y convincente para discutir la oportunidad de las propiedades omnímodas de la ultra ortodoxia.
Desde su designación venimos presenciando la aplicación de las enmiendas más despreciadas y estigmatizadas por los economistas de esta corriente.
Estamos siendo testigos del desplazamiento intelectual y ejecutivo más extremo de la "ultra ortodoxia" de los últimos veinticinco años. Vemos que se diluye aquella inamovible consagración teórica, cuando se defiende sus fundamentos con acusaciones al Ministro y argumentos increíblemente perjudiciales para el país. Sus defensores, expuestos por los resultados que expresan una escasa capacidad de resolver los conflictos actuales, avivan los peligros que asomaron un mes atrás, con derivaciones impensables.
Las amenazas de conflicto social de hace solamente un mes, estuvieron relacionadas con la recesión que padecemos desde hace tres años los argentinos.
Las sencillas soluciones consistentes en disminuir el déficit fiscal y fijar altos requisitos mínimos de liquidez para los Bancos, fueron establecidas inclusive en términos constitucionales. (Ley de Convertibilidad Fiscal y Autonomía del B.C.R.A.) Pero no bastaron. Menos déficit fiscal proyectado no bajó el riesgo país y consecuentemente las tasa de interés doméstica.
Hemos escuchado y ocupado en el Ministerio de Economía y el B.C.R.A. a numerosos incondicionales defensores de este enfoque, quienes profundamente convencidos de exactitudes incuestionables, no se dignan considerar nada de quienes despliegan otras opciones diferentes.
Parece extravagante en estas circunstancias, la tenacidad dogmática y la defensa obstinada de los mismos instrumentos. Aún a veces resulta extraño y casi un estancamiento intelectual que no se propongan mecanismos innovadores e imaginativos, teniendo en cuenta que la impugnación de las medidas procede de casas de estudio y centros de investigaciones.
No es difícil inferir entonces que, tras esa persistencia ideológica, se encuentra la presión, a veces excesiva de determinados intereses económicos y políticos.
Nadie dice que el pensamiento original del enfoque monetario y fiscal haya nacido de tales intereses, pero tampoco se explica el embobamiento dogmático de ciertos fanáticos que parecen jugarse la vida en su defensa.
El magisterio de la disciplina fiscal y monetaria representó y representa hoy una gran contribución. No obstante algunos de sus precursores, en los últimos años han llegado al Ministerio de Economía y el B.C.R.A., aumentando el gasto del Estado y otorgando facilidades a Bancos que luego fueron liquidados, dejando un tremendo pasivo al sector privado.
La introducción de instrumentos científicos de medición (fundamentals), por su precisión y su estilo matemático, también se han constituido en herramientas poderosas para proyectar la evolución de los indicadores. Sin embargo hoy, la dependencia de ellos, parece oficiar de soporte para respaldar simulaciones de catástrofes potenciales y en mucha menor medida, diferentes escenarios creativos de alejamiento de riesgos.
Es extraño escuchar a un ex Presidente de la Nación animar a los actores económicos a cambiar sus pesos por dólares. Es increíble leer en los diarios que el rector de una Universidad proveedora de funcionarios de gobiernos anteriores acusa de "Nazi" al Ministro de Economía. Es sorprendente que ahora, después de dieciocho años de un régimen político representativo, la intolerancia se haya instalado en los economistas.
Dada la imposibilidad democrática de aplicar el plan económico de López Murphy, asistimos hoy a un intento de retroceder en los espacios creados para que funcionen los mecanismos que permitieron la libertad de los mercados.
El juego de intereses desatado, evidencia claramente la adhesión ferviente de ciertos grupos sectoriales de nuestro país a la ultra ortodoxia. No obstante se olvidan que hace solo treinta días el temor despertado por la acción perturbadora de los movimientos sociales, les llevó a reclamar el ingreso de Cavallo al gobierno.
Solo así se puede entender, que la difusión de la disconformidad en estos momentos, se produce con la asistencia de casas de estudio e institutos de investigaciones científicas de una manera muy sutil e hiriente.
Es lamentable que estas últimas embestidas a las medidas económicas, no parecen estar inspiradas ni en pasiones científicas ni en auténticos propósitos patrióticos.
jueves, 12 de abril de 2001
No es acerca de Cavallo, es acerca de Argentina
Durante diez años de estabilidad y ocho de crecimiento, los economistas de diferente pensamiento debieron dejar de lado toda reflexión acerca de los supuestos teóricos y valorativos que orientaron las acciones del plan de convertibilidad.
Mientras tanto los de pensamiento coincidente, se preocuparon por exaltar las virtudes y encontrar formas para profundizar el modelo, otorgándole un enfoque más ortodoxo.
En épocas de crisis como la actual el sentido común y el realismo aún de los más entusiastas, ya no es suficiente. Fue necesario entonces, cuestionar el recorrido del plan, desde el comienzo hasta el fin y tener el coraje, de corregir el rumbo originalmente trazado.
Domingo Felipe Cavallo está acostumbrado a estos avatares. Quienes conocen su trayectoria, valoran su flexibilidad que nada tiene que ver con falta de solidez técnica.
En efecto muy pocos economistas respetados por el establishment, podrían disputarle al Ministro el privilegio que usufructúa por sus logros. Sus resultados al abordar temas tabúes del pasado, (pre convertibilidad) le otorgan méritos de sobra como soporte para enfrentar a este mapa ideológico.
Haber liquidado la inflación luego de tantas décadas de poética alusiva. Privatizar empresas públicas imposibles para Alemann y Alsogaray. Realizar una apertura tan ansiada por los economistas más liberales y críticos del mismísimo Martínez de Hoz, le otorgan un handicap y un reconocimiento, que no dispone ningún otro profesional en Argentina.
No se puede hallar un colega que le impute problemas de índole intelectual a este Doctor en Economía de la Universidad de Harvard, que además dirigió los destinos de la Fundación Mediterránea por muchos años. Esto se hizo evidente en la conmemoración que organizó la descendencia del modelo la semana pasada en el B.C.R.A.
No obstante estas consideraciones, Cavallo tendrá que habituarse a la crítica superficial, a los reclamos de las promesas originales del noventa y a la propuesta de reactivación actual al mismo tiempo.
Ya estamos viendo ciertas actitudes irreverentes de presuntos próceres y nuevos fanáticos. Flamantes imitadores de reconocidos gurúes cuyo acertado discurso en el pasado, conquistaba consumidores en bancos y empresas de la city.
Al mismo tiempo se observan críticas irrefutables de determinados sectores afectados por la convertibilidad antes o ahora. Sin duda esto afectará dolorosamente el tiempo que transcurra en alcanzar la reactivación.
Esta etapa será quizás, la oportunidad mas cabal para ver desplegar los atributos creativos e innovadores del Doctor Cavallo. No obstante su pensamiento práctico, claramente opuesto al repertorio repetitivo que se escucha en las fundaciones y laboratorios, tendrá que rendir examen una vez más, no con los heterodoxos, sino con el fundamentalismo ortodoxo.
Los refutadores más fervientes podrán ubicarse en el recinto, entre los aplausos y ovaciones de un sábado lluvioso en La Bolsa, tras la efímera permanencia de un equipo bien intencionado.
Las fraccionadas medidas anunciadas, retoman su antigua preocupación por la producción y el trabajo, atacando su problemática a la luz de los rasgos salientes de una recesión insoportable y extendida. La recesión tiene la mayor significación en este escenario, porque su permanencia condiciona y orienta las posibilidades de bienestar de un país penosamente fatigado.
Por otra parte, el Ministro ahora penetra en la dinámica interna del modelo de convertibilidad y desentraña su principal contradicción y tendencia de estos años; la manifiesta insuficiencia para resolver los problemas de competitividad.
En medio de un colapso ocasionado por las carencias del modelo para dar ciertas respuestas y la contradicción permanente de aplicar "solo ajuste" para reactivar la economía, Cavallo con su curriculum, luce como el más preparado para pilotear la tormenta. Parafraseando al mismo Moyano, es una lucesita que hace unas semanas no se veía.
De esta etapa resultará alguna idea fuerza que constituya una solución estable y democrática para enfrentar la crisis de este modelo de estabilidad cambiaria y monetaria. El más celebrado y duradero de nuestra historia contemporánea.
El sistema de convertibilidad requiere una transformación profunda de los fundamentos del plan, en especial su forma de capitalizar el crecimiento y su distribución.
Nuestra economía enfrenta en este momento, la necesidad de encontrar una síntesis entre los idearios económicos y las demandas de la sociedad.
Este desafío y la urgencia de un cambio requieren, nos guste o no, la agilidad gerencial, los pergaminos y las relaciones internacionales que solamente Domingo Cavallo hoy dispone.
Deseémosle éxito al Ministro y acerquémonos sin chicanas políticas o profesionales para ayudarlo en su impuesta función de sacar adelante a nuestro país.
Mientras tanto los de pensamiento coincidente, se preocuparon por exaltar las virtudes y encontrar formas para profundizar el modelo, otorgándole un enfoque más ortodoxo.
En épocas de crisis como la actual el sentido común y el realismo aún de los más entusiastas, ya no es suficiente. Fue necesario entonces, cuestionar el recorrido del plan, desde el comienzo hasta el fin y tener el coraje, de corregir el rumbo originalmente trazado.
Domingo Felipe Cavallo está acostumbrado a estos avatares. Quienes conocen su trayectoria, valoran su flexibilidad que nada tiene que ver con falta de solidez técnica.
En efecto muy pocos economistas respetados por el establishment, podrían disputarle al Ministro el privilegio que usufructúa por sus logros. Sus resultados al abordar temas tabúes del pasado, (pre convertibilidad) le otorgan méritos de sobra como soporte para enfrentar a este mapa ideológico.
Haber liquidado la inflación luego de tantas décadas de poética alusiva. Privatizar empresas públicas imposibles para Alemann y Alsogaray. Realizar una apertura tan ansiada por los economistas más liberales y críticos del mismísimo Martínez de Hoz, le otorgan un handicap y un reconocimiento, que no dispone ningún otro profesional en Argentina.
No se puede hallar un colega que le impute problemas de índole intelectual a este Doctor en Economía de la Universidad de Harvard, que además dirigió los destinos de la Fundación Mediterránea por muchos años. Esto se hizo evidente en la conmemoración que organizó la descendencia del modelo la semana pasada en el B.C.R.A.
No obstante estas consideraciones, Cavallo tendrá que habituarse a la crítica superficial, a los reclamos de las promesas originales del noventa y a la propuesta de reactivación actual al mismo tiempo.
Ya estamos viendo ciertas actitudes irreverentes de presuntos próceres y nuevos fanáticos. Flamantes imitadores de reconocidos gurúes cuyo acertado discurso en el pasado, conquistaba consumidores en bancos y empresas de la city.
Al mismo tiempo se observan críticas irrefutables de determinados sectores afectados por la convertibilidad antes o ahora. Sin duda esto afectará dolorosamente el tiempo que transcurra en alcanzar la reactivación.
Esta etapa será quizás, la oportunidad mas cabal para ver desplegar los atributos creativos e innovadores del Doctor Cavallo. No obstante su pensamiento práctico, claramente opuesto al repertorio repetitivo que se escucha en las fundaciones y laboratorios, tendrá que rendir examen una vez más, no con los heterodoxos, sino con el fundamentalismo ortodoxo.
Los refutadores más fervientes podrán ubicarse en el recinto, entre los aplausos y ovaciones de un sábado lluvioso en La Bolsa, tras la efímera permanencia de un equipo bien intencionado.
Las fraccionadas medidas anunciadas, retoman su antigua preocupación por la producción y el trabajo, atacando su problemática a la luz de los rasgos salientes de una recesión insoportable y extendida. La recesión tiene la mayor significación en este escenario, porque su permanencia condiciona y orienta las posibilidades de bienestar de un país penosamente fatigado.
Por otra parte, el Ministro ahora penetra en la dinámica interna del modelo de convertibilidad y desentraña su principal contradicción y tendencia de estos años; la manifiesta insuficiencia para resolver los problemas de competitividad.
En medio de un colapso ocasionado por las carencias del modelo para dar ciertas respuestas y la contradicción permanente de aplicar "solo ajuste" para reactivar la economía, Cavallo con su curriculum, luce como el más preparado para pilotear la tormenta. Parafraseando al mismo Moyano, es una lucesita que hace unas semanas no se veía.
De esta etapa resultará alguna idea fuerza que constituya una solución estable y democrática para enfrentar la crisis de este modelo de estabilidad cambiaria y monetaria. El más celebrado y duradero de nuestra historia contemporánea.
El sistema de convertibilidad requiere una transformación profunda de los fundamentos del plan, en especial su forma de capitalizar el crecimiento y su distribución.
Nuestra economía enfrenta en este momento, la necesidad de encontrar una síntesis entre los idearios económicos y las demandas de la sociedad.
Este desafío y la urgencia de un cambio requieren, nos guste o no, la agilidad gerencial, los pergaminos y las relaciones internacionales que solamente Domingo Cavallo hoy dispone.
Deseémosle éxito al Ministro y acerquémonos sin chicanas políticas o profesionales para ayudarlo en su impuesta función de sacar adelante a nuestro país.
jueves, 29 de marzo de 2001
Ambito, Cavallo, segundo acto
AMBITO 29-3-01
El restablecimiento de la dinámica del plan de convertibilidad, que se procura conseguir, está expuesto a serias perturbaciones en las cuales se combinan ciertas inconsistencias teóricas con incongruencias prácticas.
Sin embargo, si el sistema de convertibilidad es gerenciado por el padre del modelo, con un contexto de condiciones exteriores favorables, (como lo es la disminución de la tasa de interés). No obstante se estaría lejos aún, de corregir distintos aspectos conflictivos que exhibe el sistema. Muchos habían sido descubiertos y confirmados por el excesivo grado de vulnerabilidad, palpable en cada shock externo (México94-Asia 97-Rusia 98-Brasil 99).
Otro ingrediente, como la lucha sindical con fuerte fundamento y apoyo de base, viene luego de tres años de recesión sobre el gobierno, de manera terminante en forma de conflicto social.
En ese escenario y, al reanudarse con Cavallo un hipotético proceso de crecimiento, la puja tendería a llevar al sistema de convertibilidad a mas y nuevos peligros. Por ejemplo, habrá que tener en cuenta los trastornos irreversibles de la desfiguración que sufrió la estructura productiva.
Todo el dispositivo propulsor que simbolizaron, los bienes durables y semidurables, la industria de auto partes y los textiles, ya son leyenda.
Un capítulo especial será, el análisis del sistema de recepción y distribución de los dividendos de la década del noventa. A juzgar por los resultados, el mismo no obedeció a ningún principio componedor desde el punto de vista del interés del conjunto de la sociedad.
Nos encontramos entonces hoy, en la segunda etapa de Cavallo, enfrentados a nuevos dilemas. Por caso, si la asignación del beneficio del crecimiento bajo la convertibilidad ha sido inconsistente, también lo sería ahora una reingeniería compulsiva de la distribución, si el poder sindical se propone oponerse a todo lo anteriormente realizado, sin discernir lo bueno de lo malo.
Aquí podrían surgir de nuevo cuestionamientos filosóficos, acerca de sí el sistema falla en sí mismo o, lo que falla es la asignación del remanente y las consecuencias perjudiciales de la concentración de los beneficios.
Por eso, parece oportuno en esta etapa, que el estado anticipe y codifique el empleo de la remuneración de una próxima etapa de crecimiento, con el fin de posibilitar proyecciones acerca de ritmos de capitalización del país y de sus empresas locales.
La reingeniería del sistema de convertibilidad exige, ineludiblemente, elevar el ritmo de acumulación de capital reproductivo, sobretodo a expensas del consumo superfluo del ABC1 al que nos acostumbraron los marketineros del primer mundo. Un uso racional del crecimiento debería permitir extender una porción mayor a la fuerza laboral. Como parte diligente en esta crisis, un poco podría contribuir el remanente obtenido por los más favorecidos hasta aquí. Claramente los recursos provendrían de las empresas y entidades mas desveladas porque el sistema de convertibilidad permanezca.
En el resto de las empresas, la lección ya fue aprendida. La mayor acumulación de capital se realizará de aquí en adelante por el ahorro de gastos suntuarios e improductivos de sus dueños y ejecutivos que impidieron su capitalización.
En el relanzamiento de la convertibilidad, todas las empresas deberían seguir desenvolviéndose libremente en el mercado, pero esta vez, de acuerdo con ciertas condiciones básicas establecidas por el estado. El aprendizaje es que, es necesario fijar y cumplir objetivos que el sistema no puede conseguir por sí mismo y, esto quedó demostrado. Los criterios que orienten la acción del estado en ese sentido, deben establecerse a través del Congreso. No es pecado, luego de tanto desatino, plantearse racionalidad en los objetivos de capitalización y distribución del crecimiento. La capitalización y la redistribución están unidas estrechamente. Con un marco legal apropiado podría ir mejorando progresivamente la productividad y los ingresos.
Todo esto exige reingeniería en los mecanismos del estado y nuevas reglas del juego que aseguren estabilidad en la asignación racional de los frutos del crecimiento.
La reingeniería que viene por delante, representa una síntesis entre el crecimiento potencial en libertad y la corrección estructural en la disparidad de la distribución del ingreso (gran materia pendiente de la convertibilidad).
"La crisis de la recesión", abre paso a la reingeniería del sistema de convertibilidad inaugurado hace diez años. Se necesita una reingeniería, pero hay que entender para que, como y para quien se realizará, ya que demanda apoyo. Esta etapa con Cavallo, está destinada a la formulación de una ingeniosa propuesta para relanzar el plan de convertibilidad en su segunda edición.
El restablecimiento de la dinámica del plan de convertibilidad, que se procura conseguir, está expuesto a serias perturbaciones en las cuales se combinan ciertas inconsistencias teóricas con incongruencias prácticas.
Sin embargo, si el sistema de convertibilidad es gerenciado por el padre del modelo, con un contexto de condiciones exteriores favorables, (como lo es la disminución de la tasa de interés). No obstante se estaría lejos aún, de corregir distintos aspectos conflictivos que exhibe el sistema. Muchos habían sido descubiertos y confirmados por el excesivo grado de vulnerabilidad, palpable en cada shock externo (México94-Asia 97-Rusia 98-Brasil 99).
Otro ingrediente, como la lucha sindical con fuerte fundamento y apoyo de base, viene luego de tres años de recesión sobre el gobierno, de manera terminante en forma de conflicto social.
En ese escenario y, al reanudarse con Cavallo un hipotético proceso de crecimiento, la puja tendería a llevar al sistema de convertibilidad a mas y nuevos peligros. Por ejemplo, habrá que tener en cuenta los trastornos irreversibles de la desfiguración que sufrió la estructura productiva.
Todo el dispositivo propulsor que simbolizaron, los bienes durables y semidurables, la industria de auto partes y los textiles, ya son leyenda.
Un capítulo especial será, el análisis del sistema de recepción y distribución de los dividendos de la década del noventa. A juzgar por los resultados, el mismo no obedeció a ningún principio componedor desde el punto de vista del interés del conjunto de la sociedad.
Nos encontramos entonces hoy, en la segunda etapa de Cavallo, enfrentados a nuevos dilemas. Por caso, si la asignación del beneficio del crecimiento bajo la convertibilidad ha sido inconsistente, también lo sería ahora una reingeniería compulsiva de la distribución, si el poder sindical se propone oponerse a todo lo anteriormente realizado, sin discernir lo bueno de lo malo.
Aquí podrían surgir de nuevo cuestionamientos filosóficos, acerca de sí el sistema falla en sí mismo o, lo que falla es la asignación del remanente y las consecuencias perjudiciales de la concentración de los beneficios.
Por eso, parece oportuno en esta etapa, que el estado anticipe y codifique el empleo de la remuneración de una próxima etapa de crecimiento, con el fin de posibilitar proyecciones acerca de ritmos de capitalización del país y de sus empresas locales.
La reingeniería del sistema de convertibilidad exige, ineludiblemente, elevar el ritmo de acumulación de capital reproductivo, sobretodo a expensas del consumo superfluo del ABC1 al que nos acostumbraron los marketineros del primer mundo. Un uso racional del crecimiento debería permitir extender una porción mayor a la fuerza laboral. Como parte diligente en esta crisis, un poco podría contribuir el remanente obtenido por los más favorecidos hasta aquí. Claramente los recursos provendrían de las empresas y entidades mas desveladas porque el sistema de convertibilidad permanezca.
En el resto de las empresas, la lección ya fue aprendida. La mayor acumulación de capital se realizará de aquí en adelante por el ahorro de gastos suntuarios e improductivos de sus dueños y ejecutivos que impidieron su capitalización.
En el relanzamiento de la convertibilidad, todas las empresas deberían seguir desenvolviéndose libremente en el mercado, pero esta vez, de acuerdo con ciertas condiciones básicas establecidas por el estado. El aprendizaje es que, es necesario fijar y cumplir objetivos que el sistema no puede conseguir por sí mismo y, esto quedó demostrado. Los criterios que orienten la acción del estado en ese sentido, deben establecerse a través del Congreso. No es pecado, luego de tanto desatino, plantearse racionalidad en los objetivos de capitalización y distribución del crecimiento. La capitalización y la redistribución están unidas estrechamente. Con un marco legal apropiado podría ir mejorando progresivamente la productividad y los ingresos.
Todo esto exige reingeniería en los mecanismos del estado y nuevas reglas del juego que aseguren estabilidad en la asignación racional de los frutos del crecimiento.
La reingeniería que viene por delante, representa una síntesis entre el crecimiento potencial en libertad y la corrección estructural en la disparidad de la distribución del ingreso (gran materia pendiente de la convertibilidad).
"La crisis de la recesión", abre paso a la reingeniería del sistema de convertibilidad inaugurado hace diez años. Se necesita una reingeniería, pero hay que entender para que, como y para quien se realizará, ya que demanda apoyo. Esta etapa con Cavallo, está destinada a la formulación de una ingeniosa propuesta para relanzar el plan de convertibilidad en su segunda edición.
jueves, 15 de marzo de 2001
Ambito, las empresasa que ganan no compiten con nadie
Una economía moderna como la de los países que deseamos imitar, contiene muchos tipos de estructura de mercado y no, "el mercado".
Conviven en ellos, sectores que tienen elevado, moderado y bajo grado de concentración. Cohabitan también en esas latitudes, emplazamientos estupendamente competitivos, cuyas batallas en términos de alcance, afecta los precios y la comercialización a nivel concreto.
Claramente las tasas de beneficios de las empresas son superiores y más substanciosas en los sectores más concentrados. No es para nada incoherente o indigno que los accionistas de una empresa lo gestionen.
Lo lamentable es que los costos de sus clientes son fuertemente condicionados por la misma razón que la rentabilidad del beneficiario se fortalece.
Una de las principales restricciones que determina la estructura de un mercado, está en la limitación vía costos. Esta y otras limitaciones no menos importantes, se establecieron en actividades como la financiera y la de servicios. Tanto los Bancos que quedaron prevalecientes luego del "Tequila", como las compañías privatizadas de energía y telecomunicaciones, se han procurado una gran porción de la actividad de su sector por ser los pioneros.
Esta concentración, desempeña una barrera incómoda para la libre competencia. Reduce además, la esencia de sus beneficios, representada por la rivalidad que desata entre las empresas. Esta situación impide mejorar los costos de sus clientes. En ciertos casos puede generar la declaración de inviabilidad de un cliente local con alcance de negocios internacionales.
Lo cierto es que, una reducida comunidad de entidades financieras con sus compañías periféricas y las empresas privatizadas en Argentina, contienen la mayor parte de los mercados que ocupan y están establecidas como una afortunada elite de corporaciones.
Al privatizar monopolios estatales a principios de la Convertibilidad y, al sanear el sistema financiero en 1995, se aseguró la concentración de las actividades de servicios por un tiempo suficientemente prolongado ya.
Actualmente, con las características de un país emergente, extremadamente vulnerable a las crisis externas, hemos conseguido espantar a los inversores mas rezagados. Me refiero a aquellas atractivas empresas estratégicas y no solamente fondos de inversión con objetivos y plazos puntuales. Estas empresas comenzaban a mirar con simpatía la posibilidad de establecerse en Argentina.
¿Qué pasó entonces, porque razones fueron disuadidas?
Llevamos casi tres años de consentir, inéditas barreras a la competencia en nuestro mercado/país.
Estas barreras consisten en recesión y altas tasas domésticas como resultado del alto riesgo país. Hemos admitido pasivamente importantes contingencias para reducir el interés del arribo de nuevos jugadores que puedan desafiar a las corporaciones establecidas.
Ningún futbolista quiere entrar a una cancha, a jugar en un equipo cuya parcialidad se la pasa despotricando contra sí mismo sin hacer nada conveniente.
En este contexto descripto, cuando los analistas hablan de "el mercado", aludiendo a su trascendencia como supervisor de eventuales desequilibrios.
¿De que naturaleza de mercado estarán hablando?
Las actuales condiciones de costos y las barreras a la competencia de empresas, explican los patrones de una economía encerrada en la trampa de sus propios promotores.
Las instituciones que hoy ganan dinero en Argentina, a pesar de las condiciones imperantes, no compiten con nadie. Por eso ganan y no tienen ningún apuro en apurar la reactivación. Mientras tanto, siguen afianzando su consolidación en el mediano plazo. Por el momento solo parecen interesados en que no se toque la convertibilidad y, para ello apoyan todo tipo de medidas donde el interés general subyace debajo de su exclusivo interés.
Luego de liquidar los ideales de todo un empresariado nacional, transformado en rentista por vender su empresa o fallido por insistir hasta lo último; estamos ahora desplomando el sacrificio de años de alentar a nuestros "entrepreneurs". ¿Cómo? - Enseñándoles que la competencia se gana sin competir.
Conviven en ellos, sectores que tienen elevado, moderado y bajo grado de concentración. Cohabitan también en esas latitudes, emplazamientos estupendamente competitivos, cuyas batallas en términos de alcance, afecta los precios y la comercialización a nivel concreto.
Claramente las tasas de beneficios de las empresas son superiores y más substanciosas en los sectores más concentrados. No es para nada incoherente o indigno que los accionistas de una empresa lo gestionen.
Lo lamentable es que los costos de sus clientes son fuertemente condicionados por la misma razón que la rentabilidad del beneficiario se fortalece.
Una de las principales restricciones que determina la estructura de un mercado, está en la limitación vía costos. Esta y otras limitaciones no menos importantes, se establecieron en actividades como la financiera y la de servicios. Tanto los Bancos que quedaron prevalecientes luego del "Tequila", como las compañías privatizadas de energía y telecomunicaciones, se han procurado una gran porción de la actividad de su sector por ser los pioneros.
Esta concentración, desempeña una barrera incómoda para la libre competencia. Reduce además, la esencia de sus beneficios, representada por la rivalidad que desata entre las empresas. Esta situación impide mejorar los costos de sus clientes. En ciertos casos puede generar la declaración de inviabilidad de un cliente local con alcance de negocios internacionales.
Lo cierto es que, una reducida comunidad de entidades financieras con sus compañías periféricas y las empresas privatizadas en Argentina, contienen la mayor parte de los mercados que ocupan y están establecidas como una afortunada elite de corporaciones.
Al privatizar monopolios estatales a principios de la Convertibilidad y, al sanear el sistema financiero en 1995, se aseguró la concentración de las actividades de servicios por un tiempo suficientemente prolongado ya.
Actualmente, con las características de un país emergente, extremadamente vulnerable a las crisis externas, hemos conseguido espantar a los inversores mas rezagados. Me refiero a aquellas atractivas empresas estratégicas y no solamente fondos de inversión con objetivos y plazos puntuales. Estas empresas comenzaban a mirar con simpatía la posibilidad de establecerse en Argentina.
¿Qué pasó entonces, porque razones fueron disuadidas?
Llevamos casi tres años de consentir, inéditas barreras a la competencia en nuestro mercado/país.
Estas barreras consisten en recesión y altas tasas domésticas como resultado del alto riesgo país. Hemos admitido pasivamente importantes contingencias para reducir el interés del arribo de nuevos jugadores que puedan desafiar a las corporaciones establecidas.
Ningún futbolista quiere entrar a una cancha, a jugar en un equipo cuya parcialidad se la pasa despotricando contra sí mismo sin hacer nada conveniente.
En este contexto descripto, cuando los analistas hablan de "el mercado", aludiendo a su trascendencia como supervisor de eventuales desequilibrios.
¿De que naturaleza de mercado estarán hablando?
Las actuales condiciones de costos y las barreras a la competencia de empresas, explican los patrones de una economía encerrada en la trampa de sus propios promotores.
Las instituciones que hoy ganan dinero en Argentina, a pesar de las condiciones imperantes, no compiten con nadie. Por eso ganan y no tienen ningún apuro en apurar la reactivación. Mientras tanto, siguen afianzando su consolidación en el mediano plazo. Por el momento solo parecen interesados en que no se toque la convertibilidad y, para ello apoyan todo tipo de medidas donde el interés general subyace debajo de su exclusivo interés.
Luego de liquidar los ideales de todo un empresariado nacional, transformado en rentista por vender su empresa o fallido por insistir hasta lo último; estamos ahora desplomando el sacrificio de años de alentar a nuestros "entrepreneurs". ¿Cómo? - Enseñándoles que la competencia se gana sin competir.
jueves, 1 de marzo de 2001
Con la convertibilidad y la apertura de la economía pudimos alcanzar un cierto avance tecnológico que siempre demoraba en llegar a nuestras costas. Sin embargo con esos y otros bienes; el esplendor está contaminado y la mayor parte del progreso se ha extraviado desde el punto de vista social. Gran parte de ese empuje estimulante, se malogra en términos de bienestar general de la población, en forma creciente, año tras año.
Se trata sencillamente de las fallas evidentes de aplicar un sistema imitativo inviable a largo plazo, que se fue introduciendo, enviciando a los primeros beneficiarios y perjudicando al resto de la economía. El mito, consiste en creer que podemos desarrollar para la Argentina un sistema económico y financiero idéntico y mejorado de los que funcionan en los países desarrollados. Países que tienen industrias y servicios desarrollados. Incompatibilidad muy seria para un proceso de transformación económico fulminante con apertura y libertad ilimitada.
Los beneficios del crecimiento de la década anterior (hasta ahora parecen circunscribirse a un ámbito limitado de la sociedad), de momento esperábamos que el sistema político y los empresarios coadyuvaran a extenderlo al conjunto de la población.
Esta suma de divagaciones político económicas y financieras, sumadas a los funcionarios que suministra nuestra clase dirigente, tiende inevitablemente al conflicto, con consecuencias de todo orden. Blindaje, paros, sube y baja del riesgo país, etc.
El prorrateo de los frutos del crecimiento de los noventa fue, a todas luces inadecuado. Por sí mismo explica cual es el comportamiento de los gerentes de la estructura política, económica y financiera en Argentina.
Tengamos en cuenta que las concesiones de todos los sectores se hicieron creyendo que la evolución en términos de ocupación de los años subsiguientes a la irrupción del modelo, abría la esperanza futura, y estábamos haciendo un “trade off”* en el mediano plazo.
Penosamente, una parte importante de la prosperidad de esos años, se destinó a concentrar la riqueza en los estratos más altos de la sociedad, sin distrubuir y sin acumulación de capital reproductivo. Asistimos a un despilfarro formidable del potencial de crecimiento en manos de un grupo privilegiado de consumo que podemos ver en cualquier revista del corazón.
Por otra parte la exagerada protección del sistema financiero, con la excusa de evitar corridas de depósitos y cierres de entidades, succionó una fuente de recursos indispensable para el funcionamiento de buena parte de la actividad. El sistema financiero tendió a excluir en forma definitiva a mas de un millón de pequeñas y medianas empresas que quedaron empantanadas en el fondo de la ordenación del modelo.
Las consecuencias se disparan y agravan en esta época, con el pasar de 32 meses de recesión. El enfrascamiento de un pacto de silencio, atenta contra los logros iniciales de la estabilidad, y pone en duda la viabilidad futura del plan de convertibilidad. Todo parece conducirnos a la conclusión que las situaciones descriptas, son consecuencias emergentes del modelo.
Lo cierto es que, si de buenas a primeras se abandonara la convertibilidad, tampoco se corregirían por sí solas las actuales disparidades de una distribución incorrecta del crecimiento de la década pasada. Estamos ante un intringulis de magnitud que muy pronto podrá develarse.
*(Compensación de las ventajas futuras y desventajas iniciales)
Se trata sencillamente de las fallas evidentes de aplicar un sistema imitativo inviable a largo plazo, que se fue introduciendo, enviciando a los primeros beneficiarios y perjudicando al resto de la economía. El mito, consiste en creer que podemos desarrollar para la Argentina un sistema económico y financiero idéntico y mejorado de los que funcionan en los países desarrollados. Países que tienen industrias y servicios desarrollados. Incompatibilidad muy seria para un proceso de transformación económico fulminante con apertura y libertad ilimitada.
Los beneficios del crecimiento de la década anterior (hasta ahora parecen circunscribirse a un ámbito limitado de la sociedad), de momento esperábamos que el sistema político y los empresarios coadyuvaran a extenderlo al conjunto de la población.
Esta suma de divagaciones político económicas y financieras, sumadas a los funcionarios que suministra nuestra clase dirigente, tiende inevitablemente al conflicto, con consecuencias de todo orden. Blindaje, paros, sube y baja del riesgo país, etc.
El prorrateo de los frutos del crecimiento de los noventa fue, a todas luces inadecuado. Por sí mismo explica cual es el comportamiento de los gerentes de la estructura política, económica y financiera en Argentina.
Tengamos en cuenta que las concesiones de todos los sectores se hicieron creyendo que la evolución en términos de ocupación de los años subsiguientes a la irrupción del modelo, abría la esperanza futura, y estábamos haciendo un “trade off”* en el mediano plazo.
Penosamente, una parte importante de la prosperidad de esos años, se destinó a concentrar la riqueza en los estratos más altos de la sociedad, sin distrubuir y sin acumulación de capital reproductivo. Asistimos a un despilfarro formidable del potencial de crecimiento en manos de un grupo privilegiado de consumo que podemos ver en cualquier revista del corazón.
Por otra parte la exagerada protección del sistema financiero, con la excusa de evitar corridas de depósitos y cierres de entidades, succionó una fuente de recursos indispensable para el funcionamiento de buena parte de la actividad. El sistema financiero tendió a excluir en forma definitiva a mas de un millón de pequeñas y medianas empresas que quedaron empantanadas en el fondo de la ordenación del modelo.
Las consecuencias se disparan y agravan en esta época, con el pasar de 32 meses de recesión. El enfrascamiento de un pacto de silencio, atenta contra los logros iniciales de la estabilidad, y pone en duda la viabilidad futura del plan de convertibilidad. Todo parece conducirnos a la conclusión que las situaciones descriptas, son consecuencias emergentes del modelo.
Lo cierto es que, si de buenas a primeras se abandonara la convertibilidad, tampoco se corregirían por sí solas las actuales disparidades de una distribución incorrecta del crecimiento de la década pasada. Estamos ante un intringulis de magnitud que muy pronto podrá develarse.
*(Compensación de las ventajas futuras y desventajas iniciales)
domingo, 10 de diciembre de 2000
Cuatro Secretarios en doce meses
Enrique Martínez asumió como Secretario de la Pequeña y Mediana Empresa. Llegó en substitución de Busso, quien regresó al Banco Nación, lugar desde el cual provenía, cuando reemplazó al ex Secretario Rozenwurcell.
El gobierno pone en funciones al cuarto Secretario de la Pequeña y Mediana Empresa de los últimos doce meses. Partiendo de la funcionaria del gobierno anterior ya suman cuatro, es decir, uno por trimestre. Este inconveniente constante ha impedido y relegado, la implementación de las medidas anunciadas.
Pyme o grande actualmente, comparten los mismos dilemas. La reducción de las ventas y la liquidez retenida por los Bancos que tienen temor de otorgar préstamos. A la PyME los plazos de cobranza se le extendieron. Los hipermercados y grandes corporaciones no le firman cheques y no le dejan descontar sus facturas, abusando de la doble vitalidad que le concede su poder de compra y las necesidades de facturación de las indefensas.
La diferencia de la grande con la PyME, es que las pequeñas no tienen saldo, ni casa matriz en el exterior.
Durante los últimos meses, el ingenio y la benignidad providencial la vienen sosteniendo. Trabajo esforzado, alianzas estratégicas, reingeniería y muchas capacidades que se desarrollan en la adversidad. No se puede decir que los empresarios PyME no estén arriesgando su resto.
Por su parte, el nuevo sustituto, podría inspirarse en los países hacia los que nuestros compatriotas están desertando.
Esas naciones de destino, sorprendentemente no escuchan abogados de productividades absurdamente discriminatorias. Los países del Norte, forman parte de los ejemplos más emblemáticos de políticas públicas diseñadas para favorecer a las Pymes.
En Estados Unidos, el capitalismo es popular, y es política de Estado hace 50 años defender a las Pymes. Bill Clinton, el paladín de la prosperidad de su pueblo, impulsó hace 4 años, la ley del
“ ombusman Pyme”, convalidando esa vocación innata del pueblo estadounidense. En España, se aprobó, una legislación especial para estimular y fortalecer jurídicamente el “Capital de Riesgo” para las Pymes.
En nuestro país, es evidente que la Secretaría del área acaba de ser desplazada políticamente hacia un espacio más reducido. Paradójicamente este año, habíamos empezado con un gobierno desenfrenado a la hora de batir el parche de las Pymes. A la postre resultó ser el mismo que le quitó la trascendencia que supo tener hasta hace doce meses. Recordemos que esta Secretaría, tenía rango de Ministerio y dependía directamente del Presidente de la Nación.
En el margen, el nuevo Secretario sustituto, tiene que concentrarse ya mismo en la siguiente agenda pendiente, antes de que se designe a su quinto colega:
· Financiamiento anunciado por el Nación.
· Créditos a largo plazo para Reingeniería.
· Rondas de impulso promoviendo Alianzas Estratégicas.
· Restitución y robustecimiento del moribundo “PRE”.
· Llamado a licitación urgente y transparente de consultoras Pymes que reemplacen a las dos exclusivas gerenciadoras anteriores, recientemente destituidas.
· Retomar las licitaciones de subsidios de tasas para Bancos.
· Poner en marcha los anunciados fondos de garantías.
· Generar un marco legal, para atraer Fondos Pymes de Capital de Riesgo.
· Distinguir y adaptar para las Pymes las normativas de uso general del BCRA.
El gobierno pone en funciones al cuarto Secretario de la Pequeña y Mediana Empresa de los últimos doce meses. Partiendo de la funcionaria del gobierno anterior ya suman cuatro, es decir, uno por trimestre. Este inconveniente constante ha impedido y relegado, la implementación de las medidas anunciadas.
Pyme o grande actualmente, comparten los mismos dilemas. La reducción de las ventas y la liquidez retenida por los Bancos que tienen temor de otorgar préstamos. A la PyME los plazos de cobranza se le extendieron. Los hipermercados y grandes corporaciones no le firman cheques y no le dejan descontar sus facturas, abusando de la doble vitalidad que le concede su poder de compra y las necesidades de facturación de las indefensas.
La diferencia de la grande con la PyME, es que las pequeñas no tienen saldo, ni casa matriz en el exterior.
Durante los últimos meses, el ingenio y la benignidad providencial la vienen sosteniendo. Trabajo esforzado, alianzas estratégicas, reingeniería y muchas capacidades que se desarrollan en la adversidad. No se puede decir que los empresarios PyME no estén arriesgando su resto.
Por su parte, el nuevo sustituto, podría inspirarse en los países hacia los que nuestros compatriotas están desertando.
Esas naciones de destino, sorprendentemente no escuchan abogados de productividades absurdamente discriminatorias. Los países del Norte, forman parte de los ejemplos más emblemáticos de políticas públicas diseñadas para favorecer a las Pymes.
En Estados Unidos, el capitalismo es popular, y es política de Estado hace 50 años defender a las Pymes. Bill Clinton, el paladín de la prosperidad de su pueblo, impulsó hace 4 años, la ley del
“ ombusman Pyme”, convalidando esa vocación innata del pueblo estadounidense. En España, se aprobó, una legislación especial para estimular y fortalecer jurídicamente el “Capital de Riesgo” para las Pymes.
En nuestro país, es evidente que la Secretaría del área acaba de ser desplazada políticamente hacia un espacio más reducido. Paradójicamente este año, habíamos empezado con un gobierno desenfrenado a la hora de batir el parche de las Pymes. A la postre resultó ser el mismo que le quitó la trascendencia que supo tener hasta hace doce meses. Recordemos que esta Secretaría, tenía rango de Ministerio y dependía directamente del Presidente de la Nación.
En el margen, el nuevo Secretario sustituto, tiene que concentrarse ya mismo en la siguiente agenda pendiente, antes de que se designe a su quinto colega:
· Financiamiento anunciado por el Nación.
· Créditos a largo plazo para Reingeniería.
· Rondas de impulso promoviendo Alianzas Estratégicas.
· Restitución y robustecimiento del moribundo “PRE”.
· Llamado a licitación urgente y transparente de consultoras Pymes que reemplacen a las dos exclusivas gerenciadoras anteriores, recientemente destituidas.
· Retomar las licitaciones de subsidios de tasas para Bancos.
· Poner en marcha los anunciados fondos de garantías.
· Generar un marco legal, para atraer Fondos Pymes de Capital de Riesgo.
· Distinguir y adaptar para las Pymes las normativas de uso general del BCRA.
viernes, 22 de septiembre de 2000
Ambito, Mercosur, prioridad estratégica
La Crisis Comercial Argentino – Brasilera
Por el Dr. Pablo Tigani
Parece necesario volver a examinar los argumentos que fundamentan la determinación de organizar una Asociación de Países. Básicamente: desarrollo, crecimiento e integración, concebidos desde un enfoque económico estructural de política económica internacional, suelen ser elementos útiles para promover este tipo de acuerdos.
A mediados de la década del 80 comenzó tímidamente este esfuerzo, que alcanzó en l998 un incremento cuantitativo del comercio aumentando la productividad de un modo casi inconcebible en ciertos sectores de la economía en aquel entonces. Pero sinceramente, el desarrollo económico de una gesta como la integración de países en una región como la nuestra, requiere no solo el dinamismo mostrado en estos años, sino la continuidad prolongada en forma persistente apoyada por los líderes de turno.
El tratado de Roma data de 1960, la Unión Europea, con solo unos años más que la primitiva A.L.A.L.C.(Asociación Latinoamericana de Libre Comercio)es el paradigma más claro de referir, sin embargo las posiciones encontradas de los mayores actores del Mercosur vuelven a detener el interesante recorrido obtenido en estos magníficos años.
No es un hecho desconocido que la coyuntura siempre presenta presiones en los aspectos sectoriales, sociales y políticos, pero estos deben ser resueltos en forma inmediata, de modo de evitar que asuntos puntuales y circunstanciales obstaculicen los altos objetivos fundacionales.
La integración económica se encamina a remover barreras que impiden el comercio recíproco y a adoptar posiciones conjuntas frente al resto del mundo. Por una parte para Brasil, la integración regional favorece su proceso de industrialización, el más poderoso de la región, y en lo que hace a economías de escala (imprescindibles para esos modelos) ningún mercado es despreciable.
En el otro extremo esta Argentina, que en su tácita estrategia industrial de especialización y complementación productiva, tiene en Brasil un socio irremplazable.
Existen por lo menos dos razones que detonaron recientemente la desproporcionada réplica de Brasil. En primer lugar la actitud proteccionista argentina para la industria del calzado, (como consecuencia del incremento de 66% en las importaciones desde Brasil)y la industria textil en forma parcial (con fuertes incrementos en ropa de cama y tocador, hilados de fibras sintéticos discontinuos. Esto último motivó la Resolución 861/99 B.O. N°29.188-16/07, estableciendo cupos a la importación de tejidos de algodón de Brasil). En segundo lugar la verificación del déficit comercial de Brasil con Argentina de 412 millones de dólares, 39% más que en el mismo semestre del 98,generando un gran malestar en las autoridades brasileñas. Esto es lo que disparó una represalia apresurada, alentada por el fuerte Lobby industrial de nuestro vecino, eliminando el tratamiento preferencial a 400 productos argentinos.
En ambos países hubo antes de estos especiales momentos, trabajos serios para diversificar y fortalecer la estructura productiva interna con la apertura económica, en el caso argentino incluso debilitó y desmanteló una parte del aparato productivo preexistente. Todo se potenció porque ambos países han sido sorprendidos por primera vez en la década del 90 por una importante disminución de la actividad económica y recia contracción en el comercio exterior.
En el periodo Enero /Junio, las exportaciones argentinas a Brasil, cayeron algo más del 30% y las importaciones 28% contra el mismo semestre del 98, según datos de la Secretaría de Comercio Exterior Brasileña. Pero los recientes inconvenientes en las relaciones bilaterales, desnudan los verdaderos problemas a encarar y resolver (tarea imprescindible, tendiente a coordinar cuestiones macroeconómicas y a la vez ir encontrando mecanismos adecuados para evitar decisiones unilaterales que afecten los flujos comerciales).
Sin duda alguna, se puede decir que este es uno de los momentos más difíciles con que las relaciones mercantiles de ambos países se han topado.
Por esta razón, se impondrá un considerable esfuerzo por preservar con actitudes e iniciativas valientes a la prioridad estratégica del Mercosur y la región, quienes sufren con tenor inusitado los efectos de una crisis económica trascendente, mas allá de los episodios puntuales que originaron este disparatado conflicto.
Por el Dr. Pablo Tigani
Parece necesario volver a examinar los argumentos que fundamentan la determinación de organizar una Asociación de Países. Básicamente: desarrollo, crecimiento e integración, concebidos desde un enfoque económico estructural de política económica internacional, suelen ser elementos útiles para promover este tipo de acuerdos.
A mediados de la década del 80 comenzó tímidamente este esfuerzo, que alcanzó en l998 un incremento cuantitativo del comercio aumentando la productividad de un modo casi inconcebible en ciertos sectores de la economía en aquel entonces. Pero sinceramente, el desarrollo económico de una gesta como la integración de países en una región como la nuestra, requiere no solo el dinamismo mostrado en estos años, sino la continuidad prolongada en forma persistente apoyada por los líderes de turno.
El tratado de Roma data de 1960, la Unión Europea, con solo unos años más que la primitiva A.L.A.L.C.(Asociación Latinoamericana de Libre Comercio)es el paradigma más claro de referir, sin embargo las posiciones encontradas de los mayores actores del Mercosur vuelven a detener el interesante recorrido obtenido en estos magníficos años.
No es un hecho desconocido que la coyuntura siempre presenta presiones en los aspectos sectoriales, sociales y políticos, pero estos deben ser resueltos en forma inmediata, de modo de evitar que asuntos puntuales y circunstanciales obstaculicen los altos objetivos fundacionales.
La integración económica se encamina a remover barreras que impiden el comercio recíproco y a adoptar posiciones conjuntas frente al resto del mundo. Por una parte para Brasil, la integración regional favorece su proceso de industrialización, el más poderoso de la región, y en lo que hace a economías de escala (imprescindibles para esos modelos) ningún mercado es despreciable.
En el otro extremo esta Argentina, que en su tácita estrategia industrial de especialización y complementación productiva, tiene en Brasil un socio irremplazable.
Existen por lo menos dos razones que detonaron recientemente la desproporcionada réplica de Brasil. En primer lugar la actitud proteccionista argentina para la industria del calzado, (como consecuencia del incremento de 66% en las importaciones desde Brasil)y la industria textil en forma parcial (con fuertes incrementos en ropa de cama y tocador, hilados de fibras sintéticos discontinuos. Esto último motivó la Resolución 861/99 B.O. N°29.188-16/07, estableciendo cupos a la importación de tejidos de algodón de Brasil). En segundo lugar la verificación del déficit comercial de Brasil con Argentina de 412 millones de dólares, 39% más que en el mismo semestre del 98,generando un gran malestar en las autoridades brasileñas. Esto es lo que disparó una represalia apresurada, alentada por el fuerte Lobby industrial de nuestro vecino, eliminando el tratamiento preferencial a 400 productos argentinos.
En ambos países hubo antes de estos especiales momentos, trabajos serios para diversificar y fortalecer la estructura productiva interna con la apertura económica, en el caso argentino incluso debilitó y desmanteló una parte del aparato productivo preexistente. Todo se potenció porque ambos países han sido sorprendidos por primera vez en la década del 90 por una importante disminución de la actividad económica y recia contracción en el comercio exterior.
En el periodo Enero /Junio, las exportaciones argentinas a Brasil, cayeron algo más del 30% y las importaciones 28% contra el mismo semestre del 98, según datos de la Secretaría de Comercio Exterior Brasileña. Pero los recientes inconvenientes en las relaciones bilaterales, desnudan los verdaderos problemas a encarar y resolver (tarea imprescindible, tendiente a coordinar cuestiones macroeconómicas y a la vez ir encontrando mecanismos adecuados para evitar decisiones unilaterales que afecten los flujos comerciales).
Sin duda alguna, se puede decir que este es uno de los momentos más difíciles con que las relaciones mercantiles de ambos países se han topado.
Por esta razón, se impondrá un considerable esfuerzo por preservar con actitudes e iniciativas valientes a la prioridad estratégica del Mercosur y la región, quienes sufren con tenor inusitado los efectos de una crisis económica trascendente, mas allá de los episodios puntuales que originaron este disparatado conflicto.
viernes, 4 de agosto de 2000
Ambito, Balance de un semestre
Las expectativas optimistas que teníamos particulares y gobierno a principios de año, con el correr de los meses se fueron diluyendo y más que una sensación epidérmica de “malaria generalizada”, son ahora datos de caída del PBI y del gasto doméstico observando (–1,5%) en el primer semestre del año con relación al último trimestre de 1.999, confirmando el palmario estancamiento, que denuncian los diferentes “players” de la economía. Un semestre signado por incertidumbre, lentitud e indefinición en el sector público, tuvo su correlato en menos crédito, ausencia de particulares y empresas dispuestos a endeudarse y escasez de inversores capaces de arriesgar sus capitales comparado con años anteriores. Por lo tanto no parece acertado el método de anunciar medidas en forma aparatosa con inocultables operaciones de prensa, el modo con que podamos conseguir una escalada ansiada de prosperidad que cambie el rumbo de los acontecimientos reseñados. Tampoco son las campañas publicitarias ni mediciones de encuestas las que van a mejorar las perspectivas o inducir a un alto nivel de actividad económica, sino los hechos concretos que llevan a analistas, particulares, empresas, capitales y bancos a especular que pueden tomar y colocar crédito o invertir con grados de riesgo aceptable en unos y otros casos. Precisamente es el panorama depresivo descripto de los párrafos anteriores, (hoy percibidos como nunca por el conjunto de la sociedad), más las buenas noticias del comportamiento independiente de nuestras exportaciones (menos difundidas), lo que nos hace ser más optimistas en esta hora. Recordemos el incipiente crecimiento que vislumbrábamos durante el primer semestre de 1998. Si alguna perturbación externa estallara, podría volver a verse interrumpido cualquier atisbo de mejora. No nos olvidemos que con las crisis de Asia, Rusia y Brasil sobrevino una disminución en el flujo de capitales netos hacia las economías emergentes que pasaron de 220.000 millones de dólares a 84.000 en 1999, e hicieron que se duplicara la tasa de riesgo páis, resultando en un aumento del costo financiero interno pavoroso para empresas y particulares usuarios de crédito.
Ante esta situación evidente, un último peligro es ya palpable, comienzan a escucharse voces desafiantes entre el gobierno que impulsará una serie de medidas de políticas activas para descomprimir los focos de tensión social y la ortodoxia inflexible que teme el devenir de una carrera de excesos en las aplicaciones de estas políticas.
Dicen los indicadores que la única variable favorable del tablero de comando del Ministro de Economía son las exportaciones en términos de precios y cantidades físicas, las cuales continúan su tendencia ascendente de manera sostenida, confirmando lo que habíamos descubierto aquellos que incorporamos el comercio internacional al análisis global de la macroeconomía: ¡existe una variable desenganchada de la convertibilidad fiscal y monetaria, que no se deja estrechar por el corset impuesto al conjunto de la economía y la sociedad. El mayor crecimiento experimentado en el giro del “negocio país” se sigue verificando en el segmento de las exportaciones, totalizando 10.570 millones de dólares en los primeros cinco meses del año, registrando 13,1% de aumento en el mismo periodo que en el año anterior. Pero lo mejor, es que son las manufacturas de origen industrial (M.O.I), las que han retomado la agilidad de los años anteriores a 1.999, cuando creciendo a más del 20% anual en promedio, aumentaban entre 1.993 y 1.998 por encima del 13,5% del promedio general. Este último dato impacta la sensación térmica de un importante sector, tal vez ya no tanto en términos de PBI, pero si en términos de ocupación. Sobre todo si tenemos en cuenta que el año pasado había caído casi un 11%.
Otra vez, no es con anuncios rimbombantes de futuras medidas a aplicar, si no con pruebas concretas de éxito, (en este caso de un sector emblemático), que se pueden resolver los problemas mas acusiantes de la coyuntura.
En conclusión, por un lado ingresamos dólares con más puestos de trabajo y por otro, cortamos ese espíritu de derrota de los actores de la economía que tanta preocupación le crea al gobierno y la sociedad.
Ante esta situación evidente, un último peligro es ya palpable, comienzan a escucharse voces desafiantes entre el gobierno que impulsará una serie de medidas de políticas activas para descomprimir los focos de tensión social y la ortodoxia inflexible que teme el devenir de una carrera de excesos en las aplicaciones de estas políticas.
Dicen los indicadores que la única variable favorable del tablero de comando del Ministro de Economía son las exportaciones en términos de precios y cantidades físicas, las cuales continúan su tendencia ascendente de manera sostenida, confirmando lo que habíamos descubierto aquellos que incorporamos el comercio internacional al análisis global de la macroeconomía: ¡existe una variable desenganchada de la convertibilidad fiscal y monetaria, que no se deja estrechar por el corset impuesto al conjunto de la economía y la sociedad. El mayor crecimiento experimentado en el giro del “negocio país” se sigue verificando en el segmento de las exportaciones, totalizando 10.570 millones de dólares en los primeros cinco meses del año, registrando 13,1% de aumento en el mismo periodo que en el año anterior. Pero lo mejor, es que son las manufacturas de origen industrial (M.O.I), las que han retomado la agilidad de los años anteriores a 1.999, cuando creciendo a más del 20% anual en promedio, aumentaban entre 1.993 y 1.998 por encima del 13,5% del promedio general. Este último dato impacta la sensación térmica de un importante sector, tal vez ya no tanto en términos de PBI, pero si en términos de ocupación. Sobre todo si tenemos en cuenta que el año pasado había caído casi un 11%.
Otra vez, no es con anuncios rimbombantes de futuras medidas a aplicar, si no con pruebas concretas de éxito, (en este caso de un sector emblemático), que se pueden resolver los problemas mas acusiantes de la coyuntura.
En conclusión, por un lado ingresamos dólares con más puestos de trabajo y por otro, cortamos ese espíritu de derrota de los actores de la economía que tanta preocupación le crea al gobierno y la sociedad.
jueves, 20 de julio de 2000
Ambito, Los beneficios del comercio internacional
Los fundamentos de ¿porque los países comercian entre si?, obviamente obedecen a los formidables beneficios que obtienen del comercio internacional. En nuestros días, estamos asistiendo a un fuerte crecimiento del volumen del comercio mundial de bienes y servicios que proyecta para el año 2000 un 10,4 por ciento de incremento, una tasa sin precedentes en la historia reciente(Fuente=OECD-Mayo 2000). Ciertamente unos y otros países pueden comprar productos a mejores precios en otras latitudes que en su propia Nación y lo hacen. Sin embargo, como perseveramos en esta columna, para financiar sus importaciones, ningún país puede tomar deuda externa o privatizar empresas y organismos del estado en forma indeterminable. Evidentemente para pagar las mercancías que compra, un país tiene que generar fondos genuinos vendiendo sus propios productos, pues el comercio requiere un cierto orden de compensaciones en término de divisas en un plazo determinado. Es en atención al análisis de este irremplazable y conveniente intercambio que los países deciden su estrategia de especialización y descubren su foco en la actualidad.
La especialización, una habilidad que desarrolla y potencia la producción, consiste en concentrar esfuerzo y dedicación a la identificación de ventajas competitivas sustentables en el tiempo en términos de: más bajo precio, obteniendo atributos diferenciales, frente a otros competidores. Logrado esto, el incremento constante de colocación de mercancías propias en terceros países, contribuye como consecuencia a la generación de fondos y esto a elevar el nivel de vida de una población. Es obvio que solo con recursos es posible adquirir en el exterior los productos que le resulta mas costoso producir en el mercado interno. Precisamente y en forma coincidente con las necesidades de lograr competitividad(ver Ambito del Comercio Exterior 15/6/2000), al enfocarse una estrategia hacia ciertas actividades, se logran economías de escala, reduciendo costos y aumentando la producción.
En la década del 90, para canalizar los aumentos de producción no hubo mejor noticia que la globalización de los mercados, que nos desafío como nunca a aprovechar el mundo entero como un solo gran hipermercado. No obstante, países sin estrategia de productos, lanzados a producir todo tipo de bienes y servicios para exportar, sin considerar el impacto de la globalización estuvieron en problemas y en poco tiempo más tuvieron que reconvertirse.
Si bien decimos, que el comercio internacional en términos generales, eleva la calidad de vida de la población, es cierto también que complementariamente al “ efecto especialización- globalización ”, generó complicaciones socio económicas en el mercado interno con los diferentes intereses de la economía nacional. Casi siempre había ocurrido en el corto plazo que los trabajadores y empresarios de determinados gremios en un país con menores ventajas a nivel mundial salen perjudicados, mientras la economía se va adaptando a las nuevas reglas de juego. Nosotros no y los índices de ocupación general así lo revelaron.
Pongamos un ejercicio práctico. Señalemos que muchos argentinos desde hace una década, estamos disfrutando de mejores precios y calidad en los electrodomésticos en forma creciente año a año. Esto es posible gracias a los aumentos de eficiencia emergentes de la especialización de los países del sudeste asiático. No obstante, los gerentes, empleados y operarios de las empresas nacionales fabricantes de televisores, radios o lavadoras en Argentina han perdido su empleo, han presentado quiebra o se les ha hecho muy difícil la vida en términos de bienestar.
A esta altura, relacionado el ejemplo presentado, para exaltar el apremio, uno estaría tentado a decir: hagamos entonces un análisis costo/beneficio de ganadores- perdedores con metas económico – sociales para ver ¿cómo seguimos?
Todo un conflicto desplazado ya, mezcla de ideológico y científico que por 50 años tuvimos los argentinos podría volver a reeditarse.
Ya sabemos cada cual hoy, que frente al paradigma presente se necesitan dólares y puestos de trabajo en la economía real, más que discusiones y disputas impenetrables. En esto hay acuerdo general: “tenemos que multiplicar las exportaciones”.
Aumentando las exportaciones, elevamos la producción a un nivel superior de actividad económica que a su vez, creará más demanda interna, mayor ocupación y operará como incentivo extra para que vengan más inversiones. Finalmente más exportaciones generan más recursos disponibles para afrontar importaciones esenciales para el progreso y para atender los servicios de la formidable deuda externa, mejorando al mismo tiempo las relaciones entre la comunidad internacional de negocios y los distintos sectores favorecidos y afectados de nuestra sociedad.
La especialización, una habilidad que desarrolla y potencia la producción, consiste en concentrar esfuerzo y dedicación a la identificación de ventajas competitivas sustentables en el tiempo en términos de: más bajo precio, obteniendo atributos diferenciales, frente a otros competidores. Logrado esto, el incremento constante de colocación de mercancías propias en terceros países, contribuye como consecuencia a la generación de fondos y esto a elevar el nivel de vida de una población. Es obvio que solo con recursos es posible adquirir en el exterior los productos que le resulta mas costoso producir en el mercado interno. Precisamente y en forma coincidente con las necesidades de lograr competitividad(ver Ambito del Comercio Exterior 15/6/2000), al enfocarse una estrategia hacia ciertas actividades, se logran economías de escala, reduciendo costos y aumentando la producción.
En la década del 90, para canalizar los aumentos de producción no hubo mejor noticia que la globalización de los mercados, que nos desafío como nunca a aprovechar el mundo entero como un solo gran hipermercado. No obstante, países sin estrategia de productos, lanzados a producir todo tipo de bienes y servicios para exportar, sin considerar el impacto de la globalización estuvieron en problemas y en poco tiempo más tuvieron que reconvertirse.
Si bien decimos, que el comercio internacional en términos generales, eleva la calidad de vida de la población, es cierto también que complementariamente al “ efecto especialización- globalización ”, generó complicaciones socio económicas en el mercado interno con los diferentes intereses de la economía nacional. Casi siempre había ocurrido en el corto plazo que los trabajadores y empresarios de determinados gremios en un país con menores ventajas a nivel mundial salen perjudicados, mientras la economía se va adaptando a las nuevas reglas de juego. Nosotros no y los índices de ocupación general así lo revelaron.
Pongamos un ejercicio práctico. Señalemos que muchos argentinos desde hace una década, estamos disfrutando de mejores precios y calidad en los electrodomésticos en forma creciente año a año. Esto es posible gracias a los aumentos de eficiencia emergentes de la especialización de los países del sudeste asiático. No obstante, los gerentes, empleados y operarios de las empresas nacionales fabricantes de televisores, radios o lavadoras en Argentina han perdido su empleo, han presentado quiebra o se les ha hecho muy difícil la vida en términos de bienestar.
A esta altura, relacionado el ejemplo presentado, para exaltar el apremio, uno estaría tentado a decir: hagamos entonces un análisis costo/beneficio de ganadores- perdedores con metas económico – sociales para ver ¿cómo seguimos?
Todo un conflicto desplazado ya, mezcla de ideológico y científico que por 50 años tuvimos los argentinos podría volver a reeditarse.
Ya sabemos cada cual hoy, que frente al paradigma presente se necesitan dólares y puestos de trabajo en la economía real, más que discusiones y disputas impenetrables. En esto hay acuerdo general: “tenemos que multiplicar las exportaciones”.
Aumentando las exportaciones, elevamos la producción a un nivel superior de actividad económica que a su vez, creará más demanda interna, mayor ocupación y operará como incentivo extra para que vengan más inversiones. Finalmente más exportaciones generan más recursos disponibles para afrontar importaciones esenciales para el progreso y para atender los servicios de la formidable deuda externa, mejorando al mismo tiempo las relaciones entre la comunidad internacional de negocios y los distintos sectores favorecidos y afectados de nuestra sociedad.
domingo, 2 de julio de 2000
Necesitamos exportar mas
En voz baja a los funcionarios del Sector Público, los Organismos Internacionales y las Grandes Calificadoras de Riesgo le hicieron conocer que el principal impedimento para obtener el “investment grade” que recibió México, es la baja proporción de su Comercio Exterior en relación con el P.I.B. ,especialmente con las exportaciones. Mientras Argentina llega con mucha dificultad al 9,3 por ciento, México supera el 24 por ciento. Ni mencionar el coeficiente Deuda Externa sobre Exportaciones de Bienes, donde Argentina gana por goleada 6 a 1.
En cuanto al Sector Privado, podríamos escribir una guía con las frustraciones que experimentan las empresas para lograr mantenerse en esta “economía recesiva” que bate el récord de todos los tiempos. Esto es solo el marco de ciertas actividades que desempeñan un rol en mortificados sectores del mercado interno, donde habitualmente se ven apremiados enfrentándose con modas, cambios de hábitos alimentarios, paros y otros inconvenientes.
En el sector exportador, hay muchos casos del tipo que los consultores admiran y tratan de imitar para sus clientes. Me refiero a las empresas bien dirigidas, que están atentas a la visión competitiva internacional. Las que escucharon con atención a sus clientes del exterior, las que invierten agresivamente y terminan conquistando un mercado. Empresas como Arcor, Pescarmona y Techint venden productos manufacturados, con mano de obra argentina en un país como China, no en el Mercosur.
Quizá el paradigma podría enfocar el caso de nuestros vinos, cuyo crecimiento en participación de mercado nos colma de satisfacción hasta la euforia en estos últimos tiempos. Durante el primer cuatrimestre aumentaron los envíos del sector en más de 20 por ciento, correspondiente a 30 millones de litros (casi un litro por habitante) que generan 42 millones de dólares en divisas para el país. Otra buena noticia es el restablecimiento de las relaciones comerciales con Irán, que nos abre el camino para aumentar las exportaciones de cereales. En China se despeja la contingencia que nos permite superar las 5.865.000 toneladas que compraron en la cosecha 1998/1999. La mejora en el precio del petróleo nos deriva casi 800 millones por ventas de combustibles. El sector industrial del acero , la fundición de hierro, las máquinas y aparatos con remesas de carne y pescado sumarán fuertes entradas en respuesta a la modificación de las alícuotas de reembolsos a las exportaciones que impulsó el paquete pre competitivo. Los Norte Americanos nos levantaron la veda que impedía entrar los productos cítricos y San Miguel del grupo MBA ya calienta los motores, teniendo en cuenta que Argentina es puntero en la tabla de posiciones de producción de limones y sub productos cítricos. Pero los mercados externos y las exportaciones vistos como una respuesta a las Calificadoras de Riesgo por el Estado y la recesión del mercado interno por los hombres de negocios, no son mecanismos de punta y pueden convertirse en una potencial amenaza futura.
La tarea del Gobierno y el Sector Privado es asegurar que las exportaciones sean ponderadas por políticos y empresarios, sin poner en riesgo en el futuro las relaciones con los clientes del exterior en términos de sustentabilidad en el tiempo, proveyendo a la vez rentabilidad para las empresas y crecimiento para el país.
Estos dilemas serán resueltos solo cuando se tomen en cuenta dos aspectos fundamentales. Por una parte, la necesidad de vender en todo el planeta organizando cuidadosamente misiones comerciales mixtas. El otro capítulo, se escribe entendiendo que Argentina tiene necesidad de crear valor económico en forma creciente y para ello necesita exteriorizar responsabilidad en el desarrollo de los negocios a largo plazo.
En cuanto al Sector Privado, podríamos escribir una guía con las frustraciones que experimentan las empresas para lograr mantenerse en esta “economía recesiva” que bate el récord de todos los tiempos. Esto es solo el marco de ciertas actividades que desempeñan un rol en mortificados sectores del mercado interno, donde habitualmente se ven apremiados enfrentándose con modas, cambios de hábitos alimentarios, paros y otros inconvenientes.
En el sector exportador, hay muchos casos del tipo que los consultores admiran y tratan de imitar para sus clientes. Me refiero a las empresas bien dirigidas, que están atentas a la visión competitiva internacional. Las que escucharon con atención a sus clientes del exterior, las que invierten agresivamente y terminan conquistando un mercado. Empresas como Arcor, Pescarmona y Techint venden productos manufacturados, con mano de obra argentina en un país como China, no en el Mercosur.
Quizá el paradigma podría enfocar el caso de nuestros vinos, cuyo crecimiento en participación de mercado nos colma de satisfacción hasta la euforia en estos últimos tiempos. Durante el primer cuatrimestre aumentaron los envíos del sector en más de 20 por ciento, correspondiente a 30 millones de litros (casi un litro por habitante) que generan 42 millones de dólares en divisas para el país. Otra buena noticia es el restablecimiento de las relaciones comerciales con Irán, que nos abre el camino para aumentar las exportaciones de cereales. En China se despeja la contingencia que nos permite superar las 5.865.000 toneladas que compraron en la cosecha 1998/1999. La mejora en el precio del petróleo nos deriva casi 800 millones por ventas de combustibles. El sector industrial del acero , la fundición de hierro, las máquinas y aparatos con remesas de carne y pescado sumarán fuertes entradas en respuesta a la modificación de las alícuotas de reembolsos a las exportaciones que impulsó el paquete pre competitivo. Los Norte Americanos nos levantaron la veda que impedía entrar los productos cítricos y San Miguel del grupo MBA ya calienta los motores, teniendo en cuenta que Argentina es puntero en la tabla de posiciones de producción de limones y sub productos cítricos. Pero los mercados externos y las exportaciones vistos como una respuesta a las Calificadoras de Riesgo por el Estado y la recesión del mercado interno por los hombres de negocios, no son mecanismos de punta y pueden convertirse en una potencial amenaza futura.
La tarea del Gobierno y el Sector Privado es asegurar que las exportaciones sean ponderadas por políticos y empresarios, sin poner en riesgo en el futuro las relaciones con los clientes del exterior en términos de sustentabilidad en el tiempo, proveyendo a la vez rentabilidad para las empresas y crecimiento para el país.
Estos dilemas serán resueltos solo cuando se tomen en cuenta dos aspectos fundamentales. Por una parte, la necesidad de vender en todo el planeta organizando cuidadosamente misiones comerciales mixtas. El otro capítulo, se escribe entendiendo que Argentina tiene necesidad de crear valor económico en forma creciente y para ello necesita exteriorizar responsabilidad en el desarrollo de los negocios a largo plazo.
lunes, 12 de junio de 2000
Exportaciones, competitividad, valor agregado
No hay dudas que el año 2000 será un año de estrechez, en un contexto de profundas transformaciones y desafíos.
Hablar de “ajuste” es acaso un lugar común, desgastado por asiduos y reiterativos especialistas que no reflejan ni remotamente todas las facetas de los conflictos que están enfrentando las profesiones en nuestro país y en el mundo entero. Ellos nos dirán que para ampliar todavía las capacidades, se requieren esfuerzos del sector público más acentuados que los que se anunciaron la semana pasada. Sin reconocer, como una tapia, que en un día se provocó la más enérgica interrupción de actividades de los últimos diez años y se consumió en términos de costo para el país, un tercio del ahorro anunciado para un año. Consumado este episodio, será “la competitividad en el mercado internacional” la que ocupe desde ahora el centro del escenario del debate de economistas y empresarios.
Si bien hemos logrado, en la década pasada, grandes progresos en términos de productividad y costos salariales, no obstante pocas empresas se encuentran cerca de lograr los estándares de competitividad internacional. Entre los 60 países comprendidos en el ranking de competitividad del “World Economic Forum”, con los pergaminos otorgados durante la administración Menem, modestamente hemos alcanzado el puesto número 42.
Cualquier redactor económico de un medio o asistente a debates televisivos manifiesta, lo esencial que luce mejorar las condiciones de competitividad, aunque se cuidará de aclarar,... “esto siempre sin devaluar”. Los empresarios acosados por “el ajuste del ajuste” dirán, esto suena inversamente práctico a los ejercicios recientes de los países del Sudeste Asiático, Rusia y Brasil. Y aunque es válido el razonamiento, es cierto también que ningún experto hubiera imaginado que con una mejora en el tipo de cambio para los exportadores de Brasil, en pocos meses, pudiésemos nosotros explicar (según cálculos preliminares)que casi el 76 por ciento del superávit comercial nacional del primer cuatrimestre obedece a un incremento cercano a los 200 millones de dólares de saldo de la balanza bilateral a nuestro favor.
Cuando uno sigue escuchando ambiguas sugerencias de presuntuosos peritos, ahora respecto al sector privado la sentencia que aportan es: ¡enfoquen y definan un perfil productivo de especialización, buscando nuevos mercados para nuestros productos, incorporándoles valor agregado!
También podremos oír acerca de la falta de diversificación de la estructura exportadora y la concentración de los destinos de nuestros envíos. El contrapeso que ejerce la caída del precio de los commodities, la desaceleración de la locomotora americana que limitará las importaciones y como dejar de mencionar la posibilidad de una suba del riesgo país.
Sin embargo, nadie nos ayuda a interpretar, ¿porque será que la balanza comercial argentina nos sigue dando satisfacciones, generando divisas vía exportaciones con un aumento del 13 por ciento en el primer cuatrimestre?
Otra vez en Abril, anotamos un superávit de 426 millones de dólares, que además es el registro más importante de los últimos nueve años. Pero no termina allí la cosa, es la primera vez en ocho años que esto ocurre en el primer cuatrimestre, generalmente el más penalizado. Si comparamos Abril de este año, contra el mismo mes del año anterior, el crecimiento es 158 por ciento.
¿Podremos entonces concentrarnos, luego de este ajuste, en los aspectos comerciales para mejorar la competitividad, dejando un instante de lado los aspectos monetarios y fiscales?
¿Comenzará ahora a funcionar la imaginación para generar dólares que nos saquen del estancamiento de las importaciones que contribuyeron al panegírico superávit? -¿Cómo dijo, quiere más importaciones?
- Si por supuesto, importaciones son indispensables para estimular crecimiento, niveles de empleo y calidad de vida. Pero esto solo será posible si desarrollamos niveles de competitividad internacional para aumentar nuestras exportaciones.
Hablar de “ajuste” es acaso un lugar común, desgastado por asiduos y reiterativos especialistas que no reflejan ni remotamente todas las facetas de los conflictos que están enfrentando las profesiones en nuestro país y en el mundo entero. Ellos nos dirán que para ampliar todavía las capacidades, se requieren esfuerzos del sector público más acentuados que los que se anunciaron la semana pasada. Sin reconocer, como una tapia, que en un día se provocó la más enérgica interrupción de actividades de los últimos diez años y se consumió en términos de costo para el país, un tercio del ahorro anunciado para un año. Consumado este episodio, será “la competitividad en el mercado internacional” la que ocupe desde ahora el centro del escenario del debate de economistas y empresarios.
Si bien hemos logrado, en la década pasada, grandes progresos en términos de productividad y costos salariales, no obstante pocas empresas se encuentran cerca de lograr los estándares de competitividad internacional. Entre los 60 países comprendidos en el ranking de competitividad del “World Economic Forum”, con los pergaminos otorgados durante la administración Menem, modestamente hemos alcanzado el puesto número 42.
Cualquier redactor económico de un medio o asistente a debates televisivos manifiesta, lo esencial que luce mejorar las condiciones de competitividad, aunque se cuidará de aclarar,... “esto siempre sin devaluar”. Los empresarios acosados por “el ajuste del ajuste” dirán, esto suena inversamente práctico a los ejercicios recientes de los países del Sudeste Asiático, Rusia y Brasil. Y aunque es válido el razonamiento, es cierto también que ningún experto hubiera imaginado que con una mejora en el tipo de cambio para los exportadores de Brasil, en pocos meses, pudiésemos nosotros explicar (según cálculos preliminares)que casi el 76 por ciento del superávit comercial nacional del primer cuatrimestre obedece a un incremento cercano a los 200 millones de dólares de saldo de la balanza bilateral a nuestro favor.
Cuando uno sigue escuchando ambiguas sugerencias de presuntuosos peritos, ahora respecto al sector privado la sentencia que aportan es: ¡enfoquen y definan un perfil productivo de especialización, buscando nuevos mercados para nuestros productos, incorporándoles valor agregado!
También podremos oír acerca de la falta de diversificación de la estructura exportadora y la concentración de los destinos de nuestros envíos. El contrapeso que ejerce la caída del precio de los commodities, la desaceleración de la locomotora americana que limitará las importaciones y como dejar de mencionar la posibilidad de una suba del riesgo país.
Sin embargo, nadie nos ayuda a interpretar, ¿porque será que la balanza comercial argentina nos sigue dando satisfacciones, generando divisas vía exportaciones con un aumento del 13 por ciento en el primer cuatrimestre?
Otra vez en Abril, anotamos un superávit de 426 millones de dólares, que además es el registro más importante de los últimos nueve años. Pero no termina allí la cosa, es la primera vez en ocho años que esto ocurre en el primer cuatrimestre, generalmente el más penalizado. Si comparamos Abril de este año, contra el mismo mes del año anterior, el crecimiento es 158 por ciento.
¿Podremos entonces concentrarnos, luego de este ajuste, en los aspectos comerciales para mejorar la competitividad, dejando un instante de lado los aspectos monetarios y fiscales?
¿Comenzará ahora a funcionar la imaginación para generar dólares que nos saquen del estancamiento de las importaciones que contribuyeron al panegírico superávit? -¿Cómo dijo, quiere más importaciones?
- Si por supuesto, importaciones son indispensables para estimular crecimiento, niveles de empleo y calidad de vida. Pero esto solo será posible si desarrollamos niveles de competitividad internacional para aumentar nuestras exportaciones.
miércoles, 24 de mayo de 2000
Ambito, El desanimo que provoca la lentitud
Como venimos observando, la recesión con su secuela de desánimo, ha dejado atrás la euforia de los primeros meses de un nuevo gobierno. La imagen favorable del Presidente De la Rúa sigue siendo alta(61%), pero menos que en Diciembre último, mes en que asumió con (69%). Un nivel de consenso 13% mayor al que registraba a fines de Abril(Fuente: Centro de Estudios de la Nueva Mayoría). Se acentúa el pesimismo instalado a partir del lanzamiento del paquete de medidas fiscales, que se percibe claramente ya como desatinado, habiendo afectado recursos del sector privado para nunca generar una mejora en la brecha fiscal que conserva sin solución de continuidad el sector público. Cuando uno habla con los empresarios en las compañías, parecería que no se ha registrado ningún cambio para ellos en cuanto a la percepción de la economía. Aunque si los hubo, los tiempos no coinciden con las necesidades. Con respecto al Comercio Exterior, en el mundo el volumen internacional crecerá 6,8% este año, según la O.M.C. y se estima que Europa y Latino América serán los dispositivos de la expansión. Al tiempo que Alan Greenspan le tiene que poner freno con las tasas a la locomotora norteamericana que con un dolar apreciado, exportó en 1.999 el 12,4% de las transacciones mundiales. Mientras tanto, nosotros sufríamos el embate de la crisis de Brasil, pero México que coloca casi el 90 por ciento de sus productos en Estados Unidos pegó un salto de 14% y Canadá que está en la misma situación un 18%, el doble del crecimiento mundial del comercio.
¿Cuando aprenderemos que no es ninguno en especial?. No es Brasil con quien en conjunto no alcanzamos más del 1,2% del comercio mundial, ni Estados Unidos por el “boom” del consumo o Europa cuando lanzó “el euro”, el destino único o final de nuestros envíos y la solución a nuestra tímida oferta de productos y servicios. De ningún modo hay tal cosa como “el proyecto estratégico del Mercosur” solamente.
La única estrategia es vender nuestros bienes producidos en forma abundante y sin prejuicios a cualquier país que ponga los dólares que necesitamos para reemplazar endeudamiento como financiamiento predilecto.
Nuestro destino es el mundo, las oportunidades se producen y tenemos que aprovecharlas. Hoy la actividad de Information Technology de la India duplica su producción cada año y medio. El 82% de los exportadores de los Estados Unidos a China son PYMES, una vez y media más PYMES que cinco años atrás están presentes en ese mercado. Aunque los tiempos no son los deseados, se implementarían a partir de Junio las resoluciones que firmó Machinea en Abril del llamado “paquete pro competitivo”. Claro, todavía falta montar la red informática entre Industria y AFIP para controlar el sistema de Aduana para agilizar los trámites y prescindir del despachante en los montos menores de envíos y reintegros. Si bien los reembolsos para casi 4 mil posiciones arancelarias suben en promedio 11% para incentivar básicamente las ventas de productores provinciales, los provincianos no pueden esperar más. Ellos se han manifestado en este sentido mediante los episodios de Tartagal, por mencionar uno. Todo esto nos lleva a reflexionar si realmente las exportaciones están en el centro de la estrategia de salida por razones de convicción o simplemente porque es indiscutible a estas alturas. Se podrá decir ¿a quien le importa? Pero es importante determinarlo porque aún con un marco de medidas más favorables puede ser inepto, si no hay agilidad. O nos determinamos en una dirección o no se genera motivación. Esto es así percibido por los exportadores, quienes no se van a embarcar en una epopeya transformadora, por temor a ser abandonados en el titubeo o la incomprensión. Sea por falta de herramientas o por tiempos muertos los tiempos que transcurren tienen costos asociados adversos. Para lograr el protagonismo tan ansiado de las exportaciones en la recuperación de la actividad económica, los tiempos no podrán consumirse en los mismos términos que hasta el momento.
¿Cuando aprenderemos que no es ninguno en especial?. No es Brasil con quien en conjunto no alcanzamos más del 1,2% del comercio mundial, ni Estados Unidos por el “boom” del consumo o Europa cuando lanzó “el euro”, el destino único o final de nuestros envíos y la solución a nuestra tímida oferta de productos y servicios. De ningún modo hay tal cosa como “el proyecto estratégico del Mercosur” solamente.
La única estrategia es vender nuestros bienes producidos en forma abundante y sin prejuicios a cualquier país que ponga los dólares que necesitamos para reemplazar endeudamiento como financiamiento predilecto.
Nuestro destino es el mundo, las oportunidades se producen y tenemos que aprovecharlas. Hoy la actividad de Information Technology de la India duplica su producción cada año y medio. El 82% de los exportadores de los Estados Unidos a China son PYMES, una vez y media más PYMES que cinco años atrás están presentes en ese mercado. Aunque los tiempos no son los deseados, se implementarían a partir de Junio las resoluciones que firmó Machinea en Abril del llamado “paquete pro competitivo”. Claro, todavía falta montar la red informática entre Industria y AFIP para controlar el sistema de Aduana para agilizar los trámites y prescindir del despachante en los montos menores de envíos y reintegros. Si bien los reembolsos para casi 4 mil posiciones arancelarias suben en promedio 11% para incentivar básicamente las ventas de productores provinciales, los provincianos no pueden esperar más. Ellos se han manifestado en este sentido mediante los episodios de Tartagal, por mencionar uno. Todo esto nos lleva a reflexionar si realmente las exportaciones están en el centro de la estrategia de salida por razones de convicción o simplemente porque es indiscutible a estas alturas. Se podrá decir ¿a quien le importa? Pero es importante determinarlo porque aún con un marco de medidas más favorables puede ser inepto, si no hay agilidad. O nos determinamos en una dirección o no se genera motivación. Esto es así percibido por los exportadores, quienes no se van a embarcar en una epopeya transformadora, por temor a ser abandonados en el titubeo o la incomprensión. Sea por falta de herramientas o por tiempos muertos los tiempos que transcurren tienen costos asociados adversos. Para lograr el protagonismo tan ansiado de las exportaciones en la recuperación de la actividad económica, los tiempos no podrán consumirse en los mismos términos que hasta el momento.
lunes, 27 de diciembre de 1999
Ambito, Estrategia y Competitividad
Las exportaciones argentinas disminuyeron en los primeros 10 meses de 1998 a 1999,de U$S 22.600 millones a U$S 19,300. O sea, U$S 3.300 millones menos ó (- 14%) promedio de descenso.
Por esto, abordar las cuestiones de estrategia y competitividad en el ámbito de las exportaciones, es la única forma de defender el volumen de ingresos emergentes de las ventajas competitivas para aquellos productos y servicios que enviamos al exterior.
Los expertos en estrategia, afirman que la ubicación geográfica dejó de ser un problema, por el aumento de la velocidad de los flujos de capital y la tecnología. Entonces, ¿cómo aplacaremos la influencia de la competencia global? Pues, con el diseño de una estrategia argentina.
Es necesario recordar que la rentabilidad de una actividad exportadora tiene dos aspectos: uno es el promedio porcentual de utilidades que tiene todo el gremio en el mundo. El otro es la posición en el ranking que tiene el país.
Vale decir, si está por arriba o por debajo del promedio del rendimiento internacional del sector. Existen considerables diferencias en una misma actividad en diversos países. No todos tienen las mismas posibilidades para presionar en foros internacionales como Estados Unidos, ni el poder de negociación con países proveedores de materias primas e insumos básicos como Japón. Tampoco se puede ignorar la amenaza de países competidores que subsidian productos y servicios sustitutos de los nuestros, como la Unión Europea.
Un país concede mayor atractivo para sus empresas, si les ofrece mejores precios al liquidar sus divisas provenientes de sus exportaciones, o menores costos que sus colegas de otras naciones competidoras para producir sus productos.
Las razones que determinarán tales ventajas, están ligadas a la eficacia del Estado en la optimización de recursos, por el lado operativo y las obtenidas por diferenciación en el posicionamiento estratégico, logrados por una acción conjunta permanente de Cancillería, Comercio Exterior y Empresariado.
Un sector de empresarios con vocación exportadora se reconocerá al mejorar constantemente sus costos para que una diferenciación de rentabilidad sea sostenible en el tiempo.
Es necesario destacar en 1999, que en solo cinco rubros están explicadas 70% de la caída bruta de nuestra exportaciones. Comenzando por las empresas automotrices, cuya merma en sus envíos obedece en un 90% a la disminución de facturación a Brasil. Le suceden trigo , maíz, aceite de soja y petróleo.
En unos casos se observan fuertes reducciones de volúmenes, sin significativas caídas de precios, en otros se mantuvieron los envíos a pesar de las caídas de precios.
Es más, en las exportaciones de petróleo crudo cayeron los volúmenes, pese a una recuperación de precios del orden del 16%. Es por ello, que las estrategias exitosas de países que exportan, son posibles y resultan sustentables en el tiempo, a fuerza de incentivos que despierten un interés inalterable. Para alcanzar esta visión exportadora genuina, el Estado tiene que sacrificar y afectar otros intereses.
Exportar demanda ofrecer alicientes y adecuarse a las necesidades de semejante compromiso empresarial.
Mientras los empresarios se preocupan por crear y defender ventajas competitivas frente a un producto sustituto mejor, el Estado debe otorgar instrumentos estructurales que permitan predecir si exportar será rentable, aún al reducirse precios o volúmenes como en 1999.
Por esto, abordar las cuestiones de estrategia y competitividad en el ámbito de las exportaciones, es la única forma de defender el volumen de ingresos emergentes de las ventajas competitivas para aquellos productos y servicios que enviamos al exterior.
Los expertos en estrategia, afirman que la ubicación geográfica dejó de ser un problema, por el aumento de la velocidad de los flujos de capital y la tecnología. Entonces, ¿cómo aplacaremos la influencia de la competencia global? Pues, con el diseño de una estrategia argentina.
Es necesario recordar que la rentabilidad de una actividad exportadora tiene dos aspectos: uno es el promedio porcentual de utilidades que tiene todo el gremio en el mundo. El otro es la posición en el ranking que tiene el país.
Vale decir, si está por arriba o por debajo del promedio del rendimiento internacional del sector. Existen considerables diferencias en una misma actividad en diversos países. No todos tienen las mismas posibilidades para presionar en foros internacionales como Estados Unidos, ni el poder de negociación con países proveedores de materias primas e insumos básicos como Japón. Tampoco se puede ignorar la amenaza de países competidores que subsidian productos y servicios sustitutos de los nuestros, como la Unión Europea.
Un país concede mayor atractivo para sus empresas, si les ofrece mejores precios al liquidar sus divisas provenientes de sus exportaciones, o menores costos que sus colegas de otras naciones competidoras para producir sus productos.
Las razones que determinarán tales ventajas, están ligadas a la eficacia del Estado en la optimización de recursos, por el lado operativo y las obtenidas por diferenciación en el posicionamiento estratégico, logrados por una acción conjunta permanente de Cancillería, Comercio Exterior y Empresariado.
Un sector de empresarios con vocación exportadora se reconocerá al mejorar constantemente sus costos para que una diferenciación de rentabilidad sea sostenible en el tiempo.
Es necesario destacar en 1999, que en solo cinco rubros están explicadas 70% de la caída bruta de nuestra exportaciones. Comenzando por las empresas automotrices, cuya merma en sus envíos obedece en un 90% a la disminución de facturación a Brasil. Le suceden trigo , maíz, aceite de soja y petróleo.
En unos casos se observan fuertes reducciones de volúmenes, sin significativas caídas de precios, en otros se mantuvieron los envíos a pesar de las caídas de precios.
Es más, en las exportaciones de petróleo crudo cayeron los volúmenes, pese a una recuperación de precios del orden del 16%. Es por ello, que las estrategias exitosas de países que exportan, son posibles y resultan sustentables en el tiempo, a fuerza de incentivos que despierten un interés inalterable. Para alcanzar esta visión exportadora genuina, el Estado tiene que sacrificar y afectar otros intereses.
Exportar demanda ofrecer alicientes y adecuarse a las necesidades de semejante compromiso empresarial.
Mientras los empresarios se preocupan por crear y defender ventajas competitivas frente a un producto sustituto mejor, el Estado debe otorgar instrumentos estructurales que permitan predecir si exportar será rentable, aún al reducirse precios o volúmenes como en 1999.
lunes, 13 de diciembre de 1999
Ambito, El Comercio Exterior ante una encrucijada
Las exportaciones argentinas se encuentran ante un dilema de hierro: retomar el camino de extraordinario crecimiento, o continuar con el retroceso registrado el pasado mes de Setiembre con una disminución del 12% en las cantidades enviadas al exterior.
Si miramos en forma más amplia, en 9 meses de 1999, el total de merma es de solo –2, 6%, pero durante el mismo periodo de 9 meses en 1998, crecían +14%. Es más, las cantidades exportadas aparecen disminuyendo (aunque en números positivos) desde el segundo trimestre del año 98.
Con el nuevo gobierno se presenta una fenomenal circunstancia de intensificación. El Jefe de Gabinete designado, Rodolfo Terragno, se expresó en forma terminante en favor de un fuerte impulso a la actividad exportadora, utilizando inclusive a full el servicio de relaciones exteriores de la Nación.
En solo 9 meses este año exportamos 17.405 millones de dólares F.O.B., aunque en el mismo periodo del 98 fueron 20.600 millones. Si bien estamos muy lejos de las precarias cifras de la década del 80, todavía la actividad exportadora no genera en término de dólares F.O.B., más del 10% del P.I.B.
Entonces, ¿Cuáles son los motivos para hacer enfáticas declaraciones desde el gobierno y expertos profesionales para estimular los esfuerzos hacia esta actividad en los próximos cuatro años? Claramente, es a través de la conquista de mercados externos que se puede ampliar nuestro horizonte, en circunstancias como las de este año, que se caracterizó por tener fuerte retracción de la actividad económica interna.
Los enormes compromisos financieros internacionales, asumidos durante los últimos cuatro años, ejercen una dura tensión en términos de índices de relación comparados con el P.I.B. y nuestros acreedores comienzan a evidenciarlo.
Es con el comercio de productos y servicios, como se logra generar las divisas genuinas necesarias, para subvencionar importaciones que puedan sostener la continuación del crecimiento prodigioso, iniciado en la presente década. De otro modo y si se confirman las proyecciones oficiales, a causa de una declinación del 13% en nuestras exportaciones, estaríamos teniendo una caída aún mayor en las importaciones de poco más o menos de un 20%.
Esta posición en el presente año, que se ocasionó como derivación del peor cocktail concebible (un alucinante deterioro de los precios de nuestros commodities y una tremebunda devaluación de nuestro principal cliente, Brasil) es la que nos reclama esta reflexión.
Al presente, las exportaciones han logrado un robusto cimiento para seguir creciendo. Nuestros exportadores superaron el caduco conflicto de la alteración por la evolución entre precios internos y tipo de cambio durante los primeros años de la convertibilidad. Asimismo soportaron posteriormente recortes de beneficios promocionales, demoras en la recuperación de impuestos o reembolsos, y deficiente asistencia financiera por parte de las entidades públicas y privadas.
Ya no se puede negar que la actividad exportadora se practica en forma translúcida y sin deformaciones, con un procedimiento legal que ningún Organismo Económico Internacional podría cuestionar.
Tenemos el fundamento para establecer una estrategia propulsada por la flamante administración designada, que acomode los riesgos, ofrezca seguridad jurídica y sistémica (enunciando inmediatamente todas las especificaciones esenciales, es decir las fiscales, financieras y comerciales) para proyectar la tan deseada extensión de creación de flujo de divisas genuinas.
Si miramos en forma más amplia, en 9 meses de 1999, el total de merma es de solo –2, 6%, pero durante el mismo periodo de 9 meses en 1998, crecían +14%. Es más, las cantidades exportadas aparecen disminuyendo (aunque en números positivos) desde el segundo trimestre del año 98.
Con el nuevo gobierno se presenta una fenomenal circunstancia de intensificación. El Jefe de Gabinete designado, Rodolfo Terragno, se expresó en forma terminante en favor de un fuerte impulso a la actividad exportadora, utilizando inclusive a full el servicio de relaciones exteriores de la Nación.
En solo 9 meses este año exportamos 17.405 millones de dólares F.O.B., aunque en el mismo periodo del 98 fueron 20.600 millones. Si bien estamos muy lejos de las precarias cifras de la década del 80, todavía la actividad exportadora no genera en término de dólares F.O.B., más del 10% del P.I.B.
Entonces, ¿Cuáles son los motivos para hacer enfáticas declaraciones desde el gobierno y expertos profesionales para estimular los esfuerzos hacia esta actividad en los próximos cuatro años? Claramente, es a través de la conquista de mercados externos que se puede ampliar nuestro horizonte, en circunstancias como las de este año, que se caracterizó por tener fuerte retracción de la actividad económica interna.
Los enormes compromisos financieros internacionales, asumidos durante los últimos cuatro años, ejercen una dura tensión en términos de índices de relación comparados con el P.I.B. y nuestros acreedores comienzan a evidenciarlo.
Es con el comercio de productos y servicios, como se logra generar las divisas genuinas necesarias, para subvencionar importaciones que puedan sostener la continuación del crecimiento prodigioso, iniciado en la presente década. De otro modo y si se confirman las proyecciones oficiales, a causa de una declinación del 13% en nuestras exportaciones, estaríamos teniendo una caída aún mayor en las importaciones de poco más o menos de un 20%.
Esta posición en el presente año, que se ocasionó como derivación del peor cocktail concebible (un alucinante deterioro de los precios de nuestros commodities y una tremebunda devaluación de nuestro principal cliente, Brasil) es la que nos reclama esta reflexión.
Al presente, las exportaciones han logrado un robusto cimiento para seguir creciendo. Nuestros exportadores superaron el caduco conflicto de la alteración por la evolución entre precios internos y tipo de cambio durante los primeros años de la convertibilidad. Asimismo soportaron posteriormente recortes de beneficios promocionales, demoras en la recuperación de impuestos o reembolsos, y deficiente asistencia financiera por parte de las entidades públicas y privadas.
Ya no se puede negar que la actividad exportadora se practica en forma translúcida y sin deformaciones, con un procedimiento legal que ningún Organismo Económico Internacional podría cuestionar.
Tenemos el fundamento para establecer una estrategia propulsada por la flamante administración designada, que acomode los riesgos, ofrezca seguridad jurídica y sistémica (enunciando inmediatamente todas las especificaciones esenciales, es decir las fiscales, financieras y comerciales) para proyectar la tan deseada extensión de creación de flujo de divisas genuinas.
jueves, 2 de diciembre de 1999
Ambito, El crecimiento de las exportaciones, pese a las crisis externas
Las últimas crisis internacionales han interrumpido dos veces un proceso de crecimiento espléndido, que sumó 19 trimestres consecutivos de crecimiento al 8% promedio anual antes del efecto “Tequila”, y 11 trimestres consecutivos de crecimiento al 7,5% desde el segundo trimestre de 1996, hasta la “crisis del Vodka”.
Esta novedosa situación, opuesta a las cíclicas crisis del sector externo (anteriores al Tequila) a que nos tenía acostumbrados la economía argentina, a pesar de coincidir en sus efectos no deseados, como desaceleración de la actividad productiva que impactó con virulencia en el nivel general de ocupación y el tremendo potencial de progresión evidenciado en estos años; las exportaciones, aún con un tipo de cambio fijo y un importante recorte de beneficios promocionales, logró de todos modos un crecimiento sostenido espectacular.
Las exportaciones constituyen el tejido de obtención de divisas genuinas, y en este entendimiento, los mecanismos promocionales de soporte, deberán emplearse como herramienta apropiada de política económica, teniendo en cuenta que Argentina carece de los engranajes básicos de políticas macroeconómicas que cualquier nación del mundo dispone para promover empleo, vía desplazamientos dirigidos a aumentar los niveles generales de actividad.
Actualmente resulta indispensable atender la relación endeudamiento vs. PBI y Exportaciones vs. PBI, que es lo que realmente les interesa a los prestamistas e inversores internacionales, mucho más que el déficit del presupuesto y el gasto público.
Invertida hoy en forma simétrica la generación de ventas en la Argentina, cuando hace menos de 5 años las empresas nacionales participaban del 65% del total y las internacionales del 35% el eje de la discusión se desplazó. El fulminante proceso de privatizaciones de empresas estatales cuya participación en las ventas eran el 33%, pasaron ahora a poco más del 1%; esto nos dice: “ finalizó el examen permanente de tantos años, acerca de eficiencia”.
Esto acortará enormemente las distancias para el tratamiento del indispensable apoyo promocional a las exportaciones, a través de un trabajo ineludible y sistematizado que deberá comenzar con la nueva administración de José Luis Machinea, si es que todavía no se inició.
En todos estos años, y sobre todo en los últimos 5 años, se ha logrado desde el sector privado un indiscutible avance en aumentos de productividad y niveles de profesionalización en las empresas, logrados con mucho esfuerzo de reingeniería, con el fin último de poder encarar la captura y permanencia de mercados internacionales; tolerando a veces, disposiciones de estados y bloques económicos que elevan barreras proteccionistas, que nosotros siendo integrantes aún del club de los emergentes derribamos obstaculizando el destino de este proceso final de productos y servicios exportables argentinos.
Esta vez, estamos ante una oportunidad insuperable de establecer en forma acabada los procedimientos imprescindibles para una nación que quiera concebir a la actividad exportadora como una profesión in aeternum. Al mismo tiempo el gobierno electo debería sacar tajada y promover en los empresarios un sentido de misión de trascendencia para la comunidad, con el fin de destinar empeño y motivación en los mas emprendedores.
La formulación de un modelo claro y consistente en el tiempo, debería ser el paradigma y marco de un plan estratégico de comercio exterior, que contemple la voluntad evidenciada en la aptitud del sector privado y las necesidades inexcusables de un estado limitado en su capacidad de extender endeudamiento. Preludio anterior a otro amalgama de normas de promoción que garanticen coherencia y transparencia de objetivos. Una correspondencia necesaria para desafiar el emprendimiento exportador de largo plazo, como nos ilustran otros países, que resguardaron la continuidad, nitidez, seriedad y espontaneidad que preceden el trabajo de obtener dólares para costear una considerable acumulación de deudas.
Esta novedosa situación, opuesta a las cíclicas crisis del sector externo (anteriores al Tequila) a que nos tenía acostumbrados la economía argentina, a pesar de coincidir en sus efectos no deseados, como desaceleración de la actividad productiva que impactó con virulencia en el nivel general de ocupación y el tremendo potencial de progresión evidenciado en estos años; las exportaciones, aún con un tipo de cambio fijo y un importante recorte de beneficios promocionales, logró de todos modos un crecimiento sostenido espectacular.
Las exportaciones constituyen el tejido de obtención de divisas genuinas, y en este entendimiento, los mecanismos promocionales de soporte, deberán emplearse como herramienta apropiada de política económica, teniendo en cuenta que Argentina carece de los engranajes básicos de políticas macroeconómicas que cualquier nación del mundo dispone para promover empleo, vía desplazamientos dirigidos a aumentar los niveles generales de actividad.
Actualmente resulta indispensable atender la relación endeudamiento vs. PBI y Exportaciones vs. PBI, que es lo que realmente les interesa a los prestamistas e inversores internacionales, mucho más que el déficit del presupuesto y el gasto público.
Invertida hoy en forma simétrica la generación de ventas en la Argentina, cuando hace menos de 5 años las empresas nacionales participaban del 65% del total y las internacionales del 35% el eje de la discusión se desplazó. El fulminante proceso de privatizaciones de empresas estatales cuya participación en las ventas eran el 33%, pasaron ahora a poco más del 1%; esto nos dice: “ finalizó el examen permanente de tantos años, acerca de eficiencia”.
Esto acortará enormemente las distancias para el tratamiento del indispensable apoyo promocional a las exportaciones, a través de un trabajo ineludible y sistematizado que deberá comenzar con la nueva administración de José Luis Machinea, si es que todavía no se inició.
En todos estos años, y sobre todo en los últimos 5 años, se ha logrado desde el sector privado un indiscutible avance en aumentos de productividad y niveles de profesionalización en las empresas, logrados con mucho esfuerzo de reingeniería, con el fin último de poder encarar la captura y permanencia de mercados internacionales; tolerando a veces, disposiciones de estados y bloques económicos que elevan barreras proteccionistas, que nosotros siendo integrantes aún del club de los emergentes derribamos obstaculizando el destino de este proceso final de productos y servicios exportables argentinos.
Esta vez, estamos ante una oportunidad insuperable de establecer en forma acabada los procedimientos imprescindibles para una nación que quiera concebir a la actividad exportadora como una profesión in aeternum. Al mismo tiempo el gobierno electo debería sacar tajada y promover en los empresarios un sentido de misión de trascendencia para la comunidad, con el fin de destinar empeño y motivación en los mas emprendedores.
La formulación de un modelo claro y consistente en el tiempo, debería ser el paradigma y marco de un plan estratégico de comercio exterior, que contemple la voluntad evidenciada en la aptitud del sector privado y las necesidades inexcusables de un estado limitado en su capacidad de extender endeudamiento. Preludio anterior a otro amalgama de normas de promoción que garanticen coherencia y transparencia de objetivos. Una correspondencia necesaria para desafiar el emprendimiento exportador de largo plazo, como nos ilustran otros países, que resguardaron la continuidad, nitidez, seriedad y espontaneidad que preceden el trabajo de obtener dólares para costear una considerable acumulación de deudas.
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