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lunes, 3 de noviembre de 2008

Quebrando sus propias reglas


Gran Bretaña anunció que ha decidido abandonar sus reglas fiscales para hacer frente a la crisis mundial y doméstica. Con esta intempestiva decisión-nada ortodoxa-los economistas británicos que asesoran al Parliament y la Corona, confirman la necesidad de salir del catecismo aparentemente irrefutable. Es que simplemente, el gobierno británico decidió abandonar las reglas fiscales impuestas por el propio Primer Ministro Brown, para hacer frente a la crisis. El ministro de Economía, Alistair Darling, confirmó con absoluta claridad que las dos premisas fiscales claves: A) Mantener el equilibrio presupuestario, y B) Limitar el gasto del gobierno al cuarenta por ciento de los ingresos fiscales, serán quebradas sin más trámite. Obviamente, "las circunstancias que enfrentan son excepcionales", y claramente los británicos necesitan aplicar una mayor flexibilidad para construir un (bailout) que salve de la quiebra tremebunda que se estaba avecinando a sus bancos y empresas. Los impecables banqueros de Londres pudieron entender perfectamente la situación y comparten las decisiones tomadas. El gobierno va a tomar deuda para aumentar el gasto público. Sin embargo, aunque luzca un tanto artificioso, se ha destacado la importancia que tiene la disciplina fiscal, que por el momento no han de respetar. Se aclaró también que se reducirá la deuda pública a mediano plazo, sin precisar ni remotamente fechas, ni montos.
Dificil de imaginar unos meses atrás, pero hoy los gobiernos de los países "mas serios del mundo", están implementando políticas que hasta hace poco tiempo eran sospechadas de "socialistas". Hasta entonces, los economistas heterodoxos lucían como verdaderos idiotas frente a los actuales e ilustres defensores de las mismas políticas. Pero es natural que las políticas y las opiniones de los economistas, evolucionen de acuerdo a quien sea el país que tiene que aplicarlas. El presidente Bush dijo: "...esto será un aporte de capital temporario a la banca...". Sin decir por cuanto tiempo. Así nomás, disfrazados de serios, los líderes del mundo han cambiado las reglas del juego. Quienes lucían aparentemente inconmovibles cuando no convencidos de su infalibilidad, han mutado en forma inconcebible, sin siquiera ruborizarse.
Un influyente ex director del BCRA escribió en el mismo periódico-que en 1980 criticaba su criatura frankensteiniana-:..."la experiencia indica que en este contexto las autoridades deben intervenir"... Obviamente no puede explicar la realidad de lo que sucedió en el mundo, sin quedar mal parado. No existe una respuesta consistente con el discurso neoliberal, que les exima del desastre que esa corriente de pensamiento ha proclamado y venerado por treinta años.
Tal vez los gobiernos de los países emergentes, hartos de tanta hipocrecía comiencen a prescindir de sus opiniones y decidir sin pedir tanto permiso al tribunal de ética del mundo. La palabra, las conductas y los dogmas; comienzan a cotizar muy bajo. La verdad, es que ni en la Argentina ni en el mundo algunos economistas han sido serios nunca, pero lo bueno de todo esta crisis, es que ahora ya nadie les cree nada.

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