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miércoles, 26 de noviembre de 2008

El capitalismo de última instancia, heterodoxia y keynesianismo recargado

Ya no existen discusiones acerca de una severa recesión, en ese contexto Estados Unidos y Europa marchan hacia una “deflación” generalizada.
Demanda agregada cayendo y oferta agregada excesiva, a causa de tantos años de “sobre inversión” en China y Asia. Inventarios desproporcionados apremian a las empresas que responden bajando los precios. Se vende con caída de rentabilidad o pérdida, a la sazón se reducen costos, salarios y empleo.
Cuando las economías empiezan a acercarse a la deflación, los bancos centrales empiezan a bajar agresivamente las tasas de interés, cayendo en el lazo de “la trampa de la liquidez”. Actualmente la tasa de los FED Funds es del 1%, habiendo bajado sistemáticamente desde que se encontraba en el 5,25%. Podría bajarse más aún, hasta 0,5% anual en forma inmediata, y probablemente baje a 0% en el primer trimestre de 2009. La FED, como mencioné en artículos anteriores, está inundando los mercados con dólares, hace ya varias semanas, a través de masivas inyecciones de liquidez.
Cuando la tasa de interés se acerca a cero, la comparación entre tener dinero en efectivo o bonos del gobierno de corto plazo con bajísimo rendimiento, hace que la política monetaria comience a perder efectividad, dado que tener dinero o tener bonos es prácticamente lo mismo. En un punto, la expansión monetaria no puede hacer que la tasa nominal de interés baje más. Por lo tanto, la política monetaria para estimular el consumo, la inversión y el gasto se hace inefectiva quedando atascada en “la trampa de la liquidez”, lo cual conduce a la necesidad imperiosa de aplicar instrumentos de política económica y acciones heterodoxas.
Por tal motivo, no es una casualidad que los ex combatientes por la libertad de los mercados estén aplicando heterodoxia pura, renunciando a su discurso y convicciones de toda una vida. Los riesgos de los Estados Unidos y el capitalismo mismo, son enormes. Cuando la demanda agregada cae vertiginosamente debajo de la oferta agregada; se instala la “deflación”. Por supuesto eso ya está pasando hace meses en forma parcial, están cayendo los precios de las casas, los automóviles, los bienes durables y semi durables por el exceso de stocks. Por esta razón las empresas que tienen en sus estantes una enorme cantidad de productos, toman la decisión de dejar de producir, generando suspensiones y desempleo. Cuando este circulo vicioso –caída de precios, caída de producción, despidos, caída de ingresos de la familia, caída de demanda-ha comenzado a funcionar y repetirse una y otra vez, en una espiral hacia abajo, durante un prolongado periodo, se establece un ciclo económico enérgicamente contractivo.
Cuando prevalece la “deflación” no existen incentivos para consumir o gastar hoy, porque los precios van a bajar mañana. Por el contrario la deflación representa un incentivo para posponer la compra y el gasto de consumo e inversión, resignándolos para más adelante. ¿Por qué me voy a comprar un automóvil o una heladera hoy si creo que las terminales van a bajar sus precios durante el mes próximo? Es mejor posponer el gasto.
Esto también genera un círculo vicioso porque la caída de la demanda produce caída de la oferta, del empleo, los ingresos y entonces, nuevamente caen los precios.
Cuando se instala la “deflación”, “la tasa de interés real” es alta, a pesar que la tasa de los Fondos Federales ó de los Bancos Centrales sea igual a cero. Es muy fácil comprender que si aún consiguiera que me presten dinero al 2% anual, y la tasa de deflación fuera de 4%, el costo total sumaría 6%. Para los que tienen préstamos a pagar a largo plazo, contraídos en periodos donde las tasas fijas eran del 5% el asunto es más grave. En este caso las tasas reales representan el 9%-sumando 5% de tasa de interés + 4% de tasa de deflacion-, y ellos-deudores- claramente ya no tienen oportunidad de postergar decisiones, porque están metidos en deudas. Los estadounidenses y europeos compraron casas, autos y heladeras que pagaron más caras de lo que valen hoy o costarán mañana, y amortizan ahora, préstamos cuyas cuotas incluyen una tasa de interés, que por efecto de la deflación, se incrementa en términos reales. En lugar de disminuir la carga de intereses por efecto de la inflación, el agobio aumenta por causa de la deflación que se suma a la tasa de interés.
La deflacion es una alucinación para todo aquel que tiene deudas a tasas fijas. Quienes pretendieron congelar la tasa de interés -ex ante- para asegurarse el pago puntual de las amortizaciones en función de sus ingresos, se encuentran ahora con que la deuda contraída a largo plazo,-al caer el precio del bien financiado-, incrementó el valor real de sus responsabilidades financieras. Los deudores que están con menores ingresos a causa de la recesión, empiezan a sufrir mucho porque la carga es superior que lo que representaba cuando tomó la decisión de pedir el crédito.
Un aspecto ejemplificador es el de los que compraron una casa a largo plazo, asumiendo una tasa de interés de 5%, pensando que con un 2% de inflación, la realidad de la tasa era (5% tasa de interés, menos 2 % tasa de inflación = 3% de tasa real). Ahora resulta que, en lugar de ayudarle la inflación a rebajar la tasa de interés que paga, empieza a agrandarse su carga por efecto deflación. Con el mismo ejemplo: si asumió una tasa de interés por un plazo de 10 años de: 5% de interés+2% de deflacion= la tasa real es del 7%. Es decir, el cálculo inicial de pagar un costo de 3%, se convirtió en un 7%. Si esto lo llevamos a créditos por varios años…asumimos que los deudores de una economía en crecimiento toman una tasa fija con el objeto de protegerse de un aumento de tasas, y nunca pensando en deflación, entonces podemos decir que la cosa está que arde.
Pero hay más consternación, cuando un empresario tomó dinero prestado, pensando que la tasa de interés estaría por debajo de la rentabilidad que producirían los fondos invertidos en comprar un activo-apalancamiento positivo-que siempre aumenta de precio, cuando luego verifica que el precio de esos activos cayó y aún vendiéndolo al costo no cancela la deuda. Percíbase un constructor que solicita dinero prestado a una tasa de interés de 5%, para construir una casa que al finalizarla, su precio de mercado cae 25%…si eso sucediera solo por un año, tiene que pagar 5% de tasa de interés+25% de caída de precio= el resultado esperado es negativo(-30%). Traslademos esto a quienes especularon tomando dinero prestado por el 100% para adquirir activos líquidos o derivativos-aire-,y venderlos o realizar posiciones rápidamente, una vez que hayan aumentado de precio, para devolver el préstamo y quedarse con la ganancia del dinero que le prestaron inicialmente...
No perdamos de vista al sector empresario, donde la deuda permanece fija y los precios de sus productos caen, obviamente los riesgos comienzan a subir, así también suben las tasas de interés que pagan para seguir adelante, es ahí cuando las quiebras masivas empiezan a despuntar.
Las economías neo liberales no funcionan de ninguna otra forma que no sea con crecimiento constante. En este paradigma el crecimiento no se puede interrumpir sin riesgo de desmoronamiento masivo. Tengamos presente que el nivel de participación del crédito al sector privado como porcentaje del PBI en esas naciones es muy alto. Recuerde que el crédito es el motor que impulsa estas economías, solo en los EE UU el crédito al sector privado representa 10 veces el volumen porcentual del PBI que exhibe la Argentina.
La apelación de la FED, bajando la tasa de interés como recurso para evitar la heterodoxia, está llegando a su fin, aunque como dije antes, no es que se vayan a interrumpir las bajas y aún puedan ser negativas. Es que “la trampa de la liquidez”, hace que en un punto, la política monetaria sea extremadamente inefectiva para reactivar la economía, y eso ya está pasando.
Contra todos los deseos de la administración Bush, los economistas neo liberales que le acompañan y nuestros oráculos vernáculos; hace su presentación: “el capitalismo de última instancia”; la “heterodoxia” y el “keynesianismo” operando hoy a pleno, con el objeto de restablecer los equilibrios macroeconómicos fundamentales que no pudieron conseguir “la libertad de los mercados”, ni los seres humanos muertos que el mundo necesitaría invertir, para esperar a que “la mano invisible” lo arregle todo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Impresionante!