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lunes, 24 de noviembre de 2008

Guste o no, Argentina da respuestas


Argentina vive tal vez, la situación más espinosa de los últimos años, aunque se encuentra preparada mejor que nunca para enfrentar una crisis exógena creciente, como ya lo viene haciendo hace 5 trimestres, aunque pocos se hallan percatado.
La crisis mundial, al igual que en otras latitudes gatilló una dolarización de portafolios por efecto de la salida de capitales, con pérdida de depósitos, suba de las tasas de interés, desaceleración del crédito, fuertes e injustificadas subas en el riesgo país, e incremento del clima de incertidumbre, alentado por quienes ideológica o políticamente enfrentan al oficialismo. Todo indica que el Gobierno está muy firme en su decisión de afrontar la crisis reforzando la estrategia de los últimos años, hoy con una legitimación inesperada de parte de los países que anteriormente se oponían a la heterodoxia intervencionista. Todo esto implicará más estímulo fiscal, más intervención y más protección del empleo nacional, como se hará en el resto del mundo.
El Gobierno avanza también hacia una mayor atención del mercado cambiario. El BCRA asignó un plazo de 10 días hábiles para transferir los fondos por cobro de exportaciones depositados en el exterior, delimitó las operaciones que consisten en comprar un bono o acción en pesos en la plaza local, sacarlo del país por medio de un operador bursátil y luego venderlo en dólares en el exterior, reteniéndolos en una cuenta. Esta última es una forma de forjarse una posición en dólares, brincando las barreras del BCRA que impiden sacar del país más de 2 millones mensuales, sin autorización. La gerencia de cambios del BCRA, dispuso que quienes realizan esta operatoria deben retener en sus carteras los títulos por 72 horas, antes de revenderlos. En momentos de volatilidad las cotizaciones futuras de los títulos son muy inciertas, y retenerlos aumentará las probabilidades de pérdidas. Claramente la medida desalentará estas operaciones. Además, se exigió a las AFJP repatriar los fondos del exterior.

La estatización de las AFJPs, era un asunto pendiente de la agenda oficial, y se realiza en medio de la legitimación de un marco internacional consistente, votado por abrumadora mayoría de los legisladores en el Congreso de la Nación.
En un contexto de intervencionismo mundial, la decisión de estatizar los aportes jubilatorios administrados por las AFJP intensifico la crítica de todo el arco no oficialista elevando la incertidumbre, alentada con campañas que generaron más salida de divisas y pérdida de 5 % de los depósitos.
Esta medida según el gobierno y la mayoría de los legisladores, asegura el derecho de los futuros jubilados, y desembaraza a los retirados privados de las pérdidas de los activos acumulados en las carteras que administran las AFJP.
El gobierno da respuesta a la crisis consiguiendo el financiamiento fiscal posible, con el fin de mantener la actividad-ya que no puede colocar deuda en los mercados internacionales-.
Restringir importaciones mediante salvaguardias, subas de aranceles, barreras para-arancelarias, mecanismos antidumping, con el objetivo de reducir la demanda de divisas en el mercado cambiario, ha de ser un camino probable. Además, estas medidas contribuirán a otro objetivo, que consiste en proteger la industria local sustituta de importaciones.
También se reducen encajes en dólares para aumentar la oferta neta de divisas en el mercado cambiario. Se intentará proteger el empleo mediante un pacto social, reforzado con intervenciones para evitar despidos. El gobierno va a negociar con la CGT y los empresarios mayor moderación de reclamos salariales y postergación de la reapertura de paritarias por un lado, a cambio de estabilidad laboral solidaria por el otro. No se descarta que puedan volver a implementarse mayores indemnizaciones por despido. Tenazmente se desparraman sospechas, pero el BCRA está dispuesto a responder con todo su poderío de 45 mil millones de dólares en reservas.
Después de seis años de crecimiento a tasas chinas de alrededor del 8,8 %, en 2009 se espera una natural desaceleración del ciclo de crecimiento, alentado adicionalmente por una crisis de magnitud, desarrollada en un escenario externo que se proyecta muy negativo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Una palabra de fe, eso es lo que necesitamos. Si además los números son correctos, no deberiamos estar tan preocupados por lo que pueda suceder.