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jueves, 17 de mayo de 2018

DEL FMI y SUS DELEGADOS GREMIALES


Los conductores los adulan, les dicen economistas, “profe”. Las ambiciones de los autodenominados “macroeconomistas profesionales” (MEP) meten confusión en los programas de TV, aspirando identificarse con físico-matemáticos.
Sin quitarles merito, es cierto que a través de la mediatización, sus exponentes esponsorizados por bancos y grandes corporaciones-a través de honorarios de servicios profesionales-les han ayudado a convertirse en voceros de sus demandas (una especie de delegados gremiales del establishment). Desde fines de los ochenta en Argentina han ejercido la emancipación de su aparente campo de pertenencia (la macroeconomía), aunque en realidad hablan reincidentemente de dos temas, economía fiscal y economía monetaria. Le dicen “fiscal y monetaria”, yo le llamo “la horqueta”, pues esta pertenece a una rama de la macroeconomía, que a su vez es una rama del tronco de una ciencia social que se llama “economía”.  
Hay que reconocer que los MEP han logrado la promoción más trascendental de nuestros tiempos, tomaron el nombre de una ciencia social y le hicieron imaginar a la gente que son unos científicos en algo parecido a las ciencias exactas. Universalizaron o mejor dicho, globalizaron esa idea totalmente alejada de una condición epistemológica. Lo de la universalización proviene de insistir y generar una confianza ciega y completa hacia ciertos modelos matemáticos, elaborados bajo “supuestos” que pueden explicar casi todo. Recordemos que la economía neoclásica, por muy matemática que luzca, opera sobre los precios y valores de bienes y servicios reales, y por lo tanto no es raro que en los EE.UU. los departamentos de Economía cedan el estudio de “riesgo”, “financiarizaciones”, “swaps”, “futuros y opciones” a las facultades de Administración, como un asunto que les interesa a los que en grado estudiamos cuestiones prácticas como mover dinero antes que por el tema de la importancia de la libertad de los mercados. Dado que el enfoque MEP no tiene ninguna limitación puntuada por el mundo real, sus protagonistas sienten que no están sujetos a las leyes de la economía- como deberían-, mucho menos a que se trata de una ciencia social; sino que solo se enfocan hacia las finanzas corporativas, que tampoco dominan del todo; en la cual muestran coladeras extravagantes a juzgar por las bombas que se les detonan encima y sus errores de pronostico. Eso sí: “no le entran las balas”.
Mi punto es el siguiente: en la dinámica de los desmoronamientos de un gobierno hubo siempre una dimensión que debería ser estudiada más a fondo, que es el rol que jugó la comunidad MEP ligada universidades extranjeras, bancos privados y organismos multilaterales de crédito. Ellos han sido siempre los verdaderos artífices y portadores de la ideología dominante, un consenso muy extendido, hegemónico e inamovible sobre recomendaciones de política económica que siempre tiene que adoptar la Argentina, “país díscolo e indisciplinado que vive perdiendo oportunidades”. La dominancia financiera sobre la política tuvo mucho que ver con estos personajes clave en aquellos períodos, dicho sea de paso,  semejantes al presente. Y no se trató de un fenómeno circunscrito a la Argentina, la década de los años 90, caracterizada por el Consenso de Washington y las reformas económicas neoliberales en varios países del mundo, fue la década de los políticos tecnócratas o technopols.
Los tecnócratas creen que la técnica y la planificación racional deben reemplazar a la política de las negociaciones, los apoyos y las concesiones. Que el tecnócrata debe definir su propio rol, y estar libre de compromisos políticos. Creen que el progreso o el bien buscado se consiguen mediante la despolitización, y desconfían de los valores, las ideologías y las lógicas de la política partidaria, aunque de alguna manera han penetrado en ella. El Estado, en la mentalidad tecnocrática, es un instrumento implementador de políticas públicas que debe colocarse "por encima" de los intereses sociales. Y como ganaron, vamos de nuevo al FMI.


martes, 4 de julio de 2017

EL DOLAR ESCALA, AUNQUE EL BCRA PUEDE PARARLO


La temática histórica financiera de siempre, que relata el cautiverio argentino de la bicicleta financiera. Esta vocación de darles ganancias financieras  fáciles a los ricos es común en la tecnocracia argentina, autodenominada “macroeconomistas profesionales”. Tal vez el BCRA realice acciones concretas para evitar una estampida creciente que perjudique a los encadenados a un ingreso en pesos. Tal vez paren esto hasta que reaccione la política que aparece dormida. Inclusive tal vez aprovechen, esta oportunidad como propaganda política de elecciones, conviene cuidar el dólar barato y la fiesta de los “Miami First Time”. No conviene un desbarajuste antes que la sociedad plebiscite a Cambiemos en octubre, como es previsible después de los cambios realizados… ¿….?
Es inútil, el gobierno y el BCRA no encuentran la forma que le permita capitalizar las experiencias del pasado, atestadas de fracasos y sucesos descomedidos. En su estilo introspectivo Sturzenegger hoy luce demasiado reflexivo para los tiempos de la política monetaria en vísperas de elecciones. Frustrado como cerebro de López Murphy y Cavallo en la crisis de 2001, renuncia intempestivamente y emigra a Estados Unidos, para luego regresar a responder por el procesamiento en el megacanje. Es una tentación conjeturar que si se hubiese quedado en Estados Unidos su separación de la economía argentina nos hubiera llevado a mejor puerto, porque es el cerebro elegido por Macri. Por alguna razón no se quedó en Estados Unidos, debió permanecer allí y  ganarse la vida en el norte. Pero claro, es muy fácil vivir en el tupperware de un Campus universitario e imposible obtener los niveles de ingresos y trascendencia que consiguió en estos pagos con un doctorado del (MIT). Es decir, los egresados que nunca trabajaron pueden ganarse la vida en EE.UU., pero realizando tareas menos relevantes, ni pensar en los negocios que pueden realizar en esta Argentina tan generosa. Recuerdo horrorizado como opinaba cínicamente cuando regresó a la Argentina como si fuera inocente de todo lo que había acontecido, el veía un gobierno rodeado de burocracia, un país cerrado (nadie nos prestaba-ellos habian defaulteado la deuda). No quería renegociar la deuda con quita-lo consideraba una estafa, un disparate-. Recuerde que los Cavallo boys hicieron el megacanje al 100%, sin quita, y un tiempo antes de la restructuración aceptando intereses de 15% en dólares y comisiones escandalosas a amigos. Alejado de esta pampas por un tiempo por el default que el mismo aventó como adlátere de Cavallo; hoy se encuentra en la poltrona soñada por Melconian, en un país incipientemente “Pro mercados”. En 2001 la economía que el dirigió con López Murphy y Cavallo quedo destruida, había sido endeudada con Roque Fernández por el “manguero profesional” Miguel Kiguel, su orgullo no les permitía poner la cara opuesta de la gloria primera de Cavallo y desaparecieron, por un tiempo. Heridos y con penurias fueron la cara opuesta de la gloria que presumían con su soberbia. Pero “esos pájaros que siempre destruyen el país”, están otra vez en el gobierno y /o su periferia, ganado mucho dinero.
Con Macri y Cambiemos, las chances de que volvieran las vendas mágicas capaces de cautivar la opinión publica, estaba en el aire. Duran Barba entrenó a Sturzenegger (recuerde el video donde Sturzenegger dice que lo mandaron a mentir) para que se adelante con una sonrisa picaresca hablando tonterías e ilusione a los afligidos por Cristina, una mujer perversa que se interesaba por las vidas ordinarias de seres sin nobleza, con un equipo de profesionales sin títulos de las mejores universidades del mundo, con los que Macri-que no los tiene-pretende identificarse (El mejor equipo de los últimos 50 años). Pero Macri, Prat Gay-que se bajo con el colectivo en marcha- y Sturzenegger, nuestro perpetuos anti héroes son esquemáticos y previsibles, así que cuando le pagaron a los buitres y empezaron a entrar dólares prestados como para mantener una orgia de “baja de retenciones y aumento de gastos extravagante”, sabíamos que su reverso nos pondría una vez más en la cornisa. Otra vez engañaron a los argentinos estos ex procesados indolentes y chapuceros autores de corralitos y megacanjes. Vuelven a empujar estando en el borde si no actúan rápido. Si es así, pagarían el pato los tenedores de Lebacs que se durmieron, los otro huyeron. La inflación treparía otra vez y el dólar comenzaría a ser un bien preciado.