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lunes, 29 de octubre de 2012

La economía y el amor al prójimo


Al intentar reflexionar sobre estas dos cuestiones en forma conectada; rara vez pude conseguir colegas del enfoque tradicional que consideraran, ni siquiera rozarlas.
Amor no es una palabra que se pueda encontrar en los manuales o textos de estudio de economía. Es notable que el padre de la economía Adam Smith fuera un teólogo, alguien que seguramente sabia mucho acerca del amor al prójimo. Hoy mirando las manifestaciones en Europa y los indignados de Wall Street; Smith también se daría cuenta que las personas quieren asegurarse que quienes gobiernen o manejen los asuntos económicos se preocupen mas por ellas, y no que las consideren como una encuesta o un indicador abstracto.
En nuestros días, un verdadero economista que llegue a “servir” a su Nación, tendría que exhalar la intención de cuidar a la gente, mediante sus propuestas. Y, esto con planes construidos en función de la inclusión de quienes no están dentro del sistema, y el desarrollo de los miembros de la sociedad que ya están formando parte del espacio actual.
El ejercicio de un “Titular de algo en Economía”, tiene que ver con tres cosas. Una es crear programas económicos creíbles y comunicarlos a los ciudadanos. La segunda, es guiar a los actores económicos correspondientes al cumplimiento de ese programa. Y la tercera, es el desarrollo y el crecimiento de la gente y las empresas que participen, mas allá de las consecuencias que pueda tener para el mismo, como profesional. Sobran los expertos en cuidar la reputación académica o ante los mercados.
Este último ejercicio (dejar de cuidarse a si mismo) es una forma de amor, de abnegación, que pocas veces he identificado en un funcionario, en mi vida.
Cualquiera sea “la forma” empleada, si la gente sabe que puede contar con ese funcionario, que es “Publico”, estará más dispuesta a arriesgar el apoyo a su gestión, y a la postre aportara para el éxito-un circulo virtuoso-.
Todos hemos vivido la experiencia de apoyar a un jefe, un líder o alguien que nos pudiera llevar mas lejos de donde creíamos poder llegar solos. ¿Porque no pensar en apoyar a un economista, a cargo de la cosa publica?
Al presente ya es obvio que la gente es “la ventaja competitiva” mas importante de un país y de un gobierno. Debe ser el centro del afecto y la preocupación de alguien que escriba un programa económico, o tome decisiones que afecten personas.
Cuando el caudal de adhesiones se integre a un programa económico, comenzaran a preocuparse los unos por otros (al revés del “sálvese quien pueda”); si esto sucede, la economía será menos vulnerable a un eventual ataque de incertidumbre o desconfianza, endógeno o exógeno.
El mundo que viene necesita un nuevo estilo de profesionales en ciencias económicas que ni la universidad ni el mercado aun estén proveyendo. Mas que crear un buen clima para los negocios, hay que crear un clima en el que la gente se sienta respetada, con fe en quienes conducen la economía, incluso debe percibir que los funcionarios los aman de verdad y quieren servirlos.
Manejar la economía y la gente con “miedo” ha conseguido que todos los desempeños estén por debajo del potencial real de la gente y el país. Cuando los estados ahorran, las empresas hacen “down sizing”, la gente se achica; y todo va “para menos”. Esta visión no genera rentabilidad y competitividad para las empresas, ni recaudación para el estado. A su vez la gente con bajos salarios o desocupada se halla absorbida en su propia preocupación, de la cual no puede salir nada bueno... Este tipo de angustia ciudadana, como la de 1998-2002, ha sido una maquina de asesinar la creatividad, un antídoto ha sido una ciudadanía con chance de relajarse y disfrutar de su familia 3 días de feriado largo. Si, “feriados” y “familia”; es durante esos días que la gente se oxigena y regresa a sus trabajos con ideas nuevas.
Si queremos crecer, necesitamos creatividad (es la clave del crecimiento de los próximos años), tenemos que correr riesgos. Liberarse de los prejuicios académicos y los agobios tecnológicos y consumistas, demos vía libre a la creatividad de nuestra gente. Es cierto que somos un país de gente muy talentosa.
Me imagino una Argentina en la que el trabajo de la gente importa tanto como el resultado de las empresas; el PBI, el Consumo y la Inversión. Una economía donde no solo nos concentremos en indicadores macroeconómicos, pero también en el desarrollo y el bienestar de la gente.
Ese cambio de perspectiva (economía y amor al prójimo) puede transformar el significado de estudiar o trabajar; por ejemplo, me imagino un trabajo orientado a la investigación de las mejores prácticas para lograr la felicidad de todo un pueblo.  

martes, 13 de julio de 2010

España en deuda

En 2007 hice 8 viajes en 6 meses a un país floreciente, cuya enorme capacidad para captar capitales, seducía y atraía inversiones extranjeras que representaban hasta el 160% del PIB en una Europa opulenta. En dos escenarios diferentes (euforia 2007 y desaliento 2010) el grafico es casi el mismo, pero las interpretaciones lucen invertidas. Es cierto que la exposición exterior de España ha crecido casi tres veces en los últimos ocho años, ya en el primer trimestre de 2010, asciende a 1,80 billones de Euros, casi dos veces el PBI, según datos de la balanza de pagos (Banco de España). Los analistas de mercado se preguntan si esta exposición exterior es sustentable en el mediano plazo, porque aunque se coloco más deuda para pasar el chubasco, tampoco puede crecer sin límite. La UE absorbe el 69% de las exportaciones y proveen el 58% de las importaciones españolas. Desde la crisis, con un comercio exterior menos dinámico, España es aun hoy, un país que compromete con el exterior más del 170% de su PBI, y siembra dudas. Aunque el gobierno de Rodríguez Zapatero está adoptando medidas, la desconfianza sobre España para devolver capitales ha crecido. La tasa de ahorro de los hogares españoles está en máximos de18, 5% de la renta, y las empresas -salvo las del sector financiero- empiezan a disminuir sus necesidades de financiación. Esa es una de las grandes partidas que junto con el mundial de futbol puede ganar España; no así la deuda pública, que fue muy circunspecta hasta 2007, pero ahora crece. Una relación de 53% Deuda/PBI alcanzada en 2009, no representa una proporción comprometida-en un país del tamaño de España-, pero los mercados no confían apasionadamente, más bien temen que parte del endeudamiento privado se transfiera al sector público (Recuerde la solución de Cavallo en Argentina 1982). Con el objeto de optimizar la imagen externa, tanto el sector privado como el sector público, se están imponiendo tratamientos de “down sizing” No obstante el “down sizing”, de bajar kilos inmediatos, no puede hacerse cortándose las piernas del paciente, porque no puede acabarse con la obesidad sucumbiendo a una parálisis. Una economía escuálida no puede ser la opción para recuperar la energía macroeconómica. Es muy difícil reducir el nivel de deuda sin que se afecte el crecimiento, ni siquiera creemos que los acreedores estén persuadidos o impresionados por los recortes, porque ya vieron los resultados de países como Argentina con la “Regla de Déficit Cero” de Cavallo que termino en default. Si se paraliza la economía, será muy difícil hacer frente a las amortizaciones, los mercados han aprendido que la falta de crecimiento es lo mas peligroso para efectivizar sus acreencias. El costo de financiación de la deuda en estos días es más alto, pero no hubo problemas para distribuirla entre sus tomadores; comienza a verse lógico que los españoles paguen más interés que los alemanes, algo que vengo sosteniendo en artículos anteriores. Pese a los problemas de déficit y las malas perspectivas económicas, los inversores mantienen cierta confianza en España, aunque le subieron el costo (la tasa). El buen resultado obtenido en la colocación combinada con 6 bancos de 6.000 millones de Euros de deuda, puede considerarse un éxito en términos de demanda, porque permite augurar que el Tesoro podrá afrontar los compromisos de pago que tiene este mes, y que ascienden a 24.000 millones de Euros. La respuesta positiva que ha tenido la operación, ha consolidado el ambiente de euforia de los mercados de renta variable. Ante este panorama, la hipersensibilidad instalada en los mercados hace que cuando hay que subir, se lo haga con la fuerza, pero también ocurre lo contrario cuando toca bajar. Remarco la operación del Tesoro, por la confianza demostrada por los inversores, como su diversidad geográfica, al solicitar más de 13.000 millones a España, que permite moderar por el momento, temores eventuales. Sin embargo la colocación de nueva deuda, no es una ganga, el estado abono 4,85% por sus títulos de deuda que vencen en 2020.