Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Amor. Mostrar todas las entradas

domingo, 24 de marzo de 2013

Amor, paciencia y verdad


La Sra. Tati Almeida, pudo haber sido la mama de cualquier joven de mi generacion. Mi homenaje a todas las madres y familiares que pudieron ser los nuestros, en un nuevo aniversario de aquel dia horrible que nunca olvidare.
Tati dijo: “Yo me críe en ese ambiente de antiperonismo, de “gorilismo” total...“Alejandro tenía 20 años, estaba cursando primer año de medicina, trabajaba en el Instituto Geográfico Militar...y mi entorno era militar, coroneles, comodoros, vice comodoros, salvo mi marido que era civil, pero hasta mis cuñados eran militares, y mi padre también”.

1ra.Carta del Apostol San Pablo a los Corintios
Capitulo 13 versiculo 1 Si hablo en lenguas humanas y angelicales, pero no tengo amor, no soy más que un metal que resuena o un platillo que hace ruido. 
13 versiculo 3
Si reparto entre los pobres todo lo que poseo, y si entrego mi cuerpo para que lo consuman las llamas, pero no tengo amor, nada gano con eso...

13 versiculo 4El amor es paciente, es bondadoso...
13 versiculo 6
El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad...


La Biblia

lunes, 29 de octubre de 2012

La economía y el amor al prójimo


Al intentar reflexionar sobre estas dos cuestiones en forma conectada; rara vez pude conseguir colegas del enfoque tradicional que consideraran, ni siquiera rozarlas.
Amor no es una palabra que se pueda encontrar en los manuales o textos de estudio de economía. Es notable que el padre de la economía Adam Smith fuera un teólogo, alguien que seguramente sabia mucho acerca del amor al prójimo. Hoy mirando las manifestaciones en Europa y los indignados de Wall Street; Smith también se daría cuenta que las personas quieren asegurarse que quienes gobiernen o manejen los asuntos económicos se preocupen mas por ellas, y no que las consideren como una encuesta o un indicador abstracto.
En nuestros días, un verdadero economista que llegue a “servir” a su Nación, tendría que exhalar la intención de cuidar a la gente, mediante sus propuestas. Y, esto con planes construidos en función de la inclusión de quienes no están dentro del sistema, y el desarrollo de los miembros de la sociedad que ya están formando parte del espacio actual.
El ejercicio de un “Titular de algo en Economía”, tiene que ver con tres cosas. Una es crear programas económicos creíbles y comunicarlos a los ciudadanos. La segunda, es guiar a los actores económicos correspondientes al cumplimiento de ese programa. Y la tercera, es el desarrollo y el crecimiento de la gente y las empresas que participen, mas allá de las consecuencias que pueda tener para el mismo, como profesional. Sobran los expertos en cuidar la reputación académica o ante los mercados.
Este último ejercicio (dejar de cuidarse a si mismo) es una forma de amor, de abnegación, que pocas veces he identificado en un funcionario, en mi vida.
Cualquiera sea “la forma” empleada, si la gente sabe que puede contar con ese funcionario, que es “Publico”, estará más dispuesta a arriesgar el apoyo a su gestión, y a la postre aportara para el éxito-un circulo virtuoso-.
Todos hemos vivido la experiencia de apoyar a un jefe, un líder o alguien que nos pudiera llevar mas lejos de donde creíamos poder llegar solos. ¿Porque no pensar en apoyar a un economista, a cargo de la cosa publica?
Al presente ya es obvio que la gente es “la ventaja competitiva” mas importante de un país y de un gobierno. Debe ser el centro del afecto y la preocupación de alguien que escriba un programa económico, o tome decisiones que afecten personas.
Cuando el caudal de adhesiones se integre a un programa económico, comenzaran a preocuparse los unos por otros (al revés del “sálvese quien pueda”); si esto sucede, la economía será menos vulnerable a un eventual ataque de incertidumbre o desconfianza, endógeno o exógeno.
El mundo que viene necesita un nuevo estilo de profesionales en ciencias económicas que ni la universidad ni el mercado aun estén proveyendo. Mas que crear un buen clima para los negocios, hay que crear un clima en el que la gente se sienta respetada, con fe en quienes conducen la economía, incluso debe percibir que los funcionarios los aman de verdad y quieren servirlos.
Manejar la economía y la gente con “miedo” ha conseguido que todos los desempeños estén por debajo del potencial real de la gente y el país. Cuando los estados ahorran, las empresas hacen “down sizing”, la gente se achica; y todo va “para menos”. Esta visión no genera rentabilidad y competitividad para las empresas, ni recaudación para el estado. A su vez la gente con bajos salarios o desocupada se halla absorbida en su propia preocupación, de la cual no puede salir nada bueno... Este tipo de angustia ciudadana, como la de 1998-2002, ha sido una maquina de asesinar la creatividad, un antídoto ha sido una ciudadanía con chance de relajarse y disfrutar de su familia 3 días de feriado largo. Si, “feriados” y “familia”; es durante esos días que la gente se oxigena y regresa a sus trabajos con ideas nuevas.
Si queremos crecer, necesitamos creatividad (es la clave del crecimiento de los próximos años), tenemos que correr riesgos. Liberarse de los prejuicios académicos y los agobios tecnológicos y consumistas, demos vía libre a la creatividad de nuestra gente. Es cierto que somos un país de gente muy talentosa.
Me imagino una Argentina en la que el trabajo de la gente importa tanto como el resultado de las empresas; el PBI, el Consumo y la Inversión. Una economía donde no solo nos concentremos en indicadores macroeconómicos, pero también en el desarrollo y el bienestar de la gente.
Ese cambio de perspectiva (economía y amor al prójimo) puede transformar el significado de estudiar o trabajar; por ejemplo, me imagino un trabajo orientado a la investigación de las mejores prácticas para lograr la felicidad de todo un pueblo.  

domingo, 20 de diciembre de 2009

Arturo Jauretche

"Al tilingo la m…no se le cae de la boca ante la menor dificultad o desagrado que les causa el país como es. Pero hay que tener cierta comprensión para este tilingo, porque es el fruto de la educación en cuya base esta la autodenigración como zoncera sistematizada. La autodenigración se vale frecuentemente de una tabla comparativa referida al resto del mundo y en la cual cada cotejo se hace en relación a lo mejor que se ha visto o leído de otro lado, y descartando lo peor" (Arturo Jauretche, MANUAL DE ZONCERAS ARGENTINAS)
No obstante lo dicho por Jauretche, algunos índices internacionales, difundidos en las últimas semanas, muestran por si solos, que Argentina es una satisfacción para quien lee sin dejarse influenciar por los "pesimistas full time" o los "tilingos" que repiten frases hechas, sin investigar. El Índice de Desarrollo Humano (IDH) de las Naciones Unidas-promedio de sesenta variables tales como educación, salud, PBI per capita, etc.-, a solo 8 años de un estruendoso default, la ubica en el puesto 49, sobre 182 países.

Argentina en el mundo




45º Croacia
46º Lituania
47º Antigua y Barbuda
48º Letonia
49º Argentina
50º Uruguay
51º Cuba
52º Bahamas
53º México

Pero si avanzamos en el análisis, en el contexto latinoamericano la Argentina se encuentra ubicada segunda. Entonces, a pesar del desastre que experimentamos en 2001/2002, el país conserva una posición destacada en la región, que se acrecienta cuando uno mira donde esta Brasil, el gigante de la región, México el socio de EE. UU. en el ALCA o Colombia, el alumno ejemplar. Aunque claro, "el tilingo" solo resalta Chile, que se encuentra mejor posicionado en este indicador.

Argentina en Latinoamérica





1º Chile
Argentina
3º Uruguay
4º Cuba
5º México
6º Costa Rica
7º Venezuela
8º Panamá
9º Brasil
10º Colombia
11º Perú
12º Ecuador
13º Paraguay
14º Bolivia
15º Guatemala
16º Nicaragua

Si bien a por causa de las dos guerras, el desarrollo humano de Argentina era comparable al de muchos países de Europa, hoy pese a haber retrocedido en el ranking, mantiene una posición decorosa en el contexto de la región y del mundo. Cuando uno habla con empresarios y banqueros extranjeros, con dificultad puede encontrar a un estadounidense, canadiense, francés, alemán, suizo, ingles, chino o japonés que hable mal de su país o resalte aguna falencia, por el contrario, seguramente piensa que son los mejores. Si nos gusta comparar, si queremos ser como alguna de esas naciones, deberíamos comenzar por imitar el ejemplo de amor y prudencia de sus ciudadanos hacia su pais, mayormente deberian hacerlo aquellos que salen de su frontera para opinar de "como estan las cosas por estas pampas".