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lunes, 18 de enero de 2021

EE.UU. 9 MESES DE RECUPERACIÓN PARA RETOMAR LA CAÍDA

 


En dos meses, desde febrero a abril de 2020, la tasa de desempleo se disparó al máximo de ochenta años en los EEUU. El número de estadounidenses empleados bajó desde 153 millones a 130 millones. Esos 23 millones de puestos de trabajo perdidos retrocedieron el nivel de empleo a 1999. Veinte años perdidos por la pandemia. Para retomar el nivel de febrero, hay crear 11 millones de empleos, pero en diciembre quedaron cesantes 140.000 mas. La economía ha pasado de contracción a expansión y hasta noviembre ha recuperado 12 millones de puestos de trabajo. Sin embargo Trump se convertirá en el primer presidente después de la Segunda Guerra Mundial en ver caer el empleo, habiendo logrado primero el récord de éxito hasta febrero 2020 (alrededor de 3% de desempleo).

¿Cómo es posible que en la Argentina la ciudadanía no esté informada adecuadamente del contexto aterrador que enmarca la situación económica?

Fue la impericia para contener la pandemia lo que constituyó uno de los fracasos presidenciales más catastróficos en la historia estadounidense. No podemos dejar de mencionar que sus pedanterías y provocaciones a China desaceleraron el comercio mundial impactando al resto del mundo. Ahora al negarse a asumir la responsabilidad de los disturbios que le produjeron la muerte a una mujer en el Capitolio, y con tres congresistas contagiados de coronavirus, nos mueve recuerdos y sensaciones paralelas. Resuena la canción “Algo personal…sembrar calumnias y mentir con naturalidad…espías, listas negras y arsenales… y la culpa es del otro si algo les sale mal...entre esos tipos y yo hay algo personal” (Serrat).

LOS MARISCALES DE LA DERROTA

Las insolentes ficciones y dichos indignantes sobre la letalidad y propagación del virus: “una gripecita”, “el virus chino”, “los brasileros bucean en la alcantarilla”, “que se mueran los que se tiene que morir”, el hecho de esconder información de un submarino repleto de tripulantes, denigrar pueblos originarios, difamar expertos en salud, difamar expertos en salud, y las semejantes e incalificables convocatorias al Obelisco o el Capitolio, sus propios eventos ilustran el grado en que estos personajes han resignado su responsabilidad para la seguridad y la protección de la ciudadanía. La negativa a desarrollar una estrategia nacional para contener el virus en EEUU y Brasil ha costado miles de muertes evitables y de todos modos no pudieron evitar la crisis económica. Bolsonaro dijo en estos días “Brasil está quebrado, no puedo hacer nada”. Piñera tiene a los carabineros en las calles como en tiempos de Pinochet.

Frente al colosal fracaso de Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera, los países están sufriendo, las familias afrontan el hambre y el desahucio. Pero hacer un balance del historial de las presidencias Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera,  incluso antes de la pandemia deja en claro que administrando mal la economía, desde antes que el mundo conociera la tragedia del COVID-19. Lo de Macri fue inclusive, sin ayuda del COVID-19.

A pesar de heredar economías sin caídas de PBI, con buen nivel de consumo, desempleo bajo, desperdiciaron incalculables oportunidades para abordar desafíos económicos de largo plazo. La producción y el empleo están considerablemente deprimidos, el mercado laboral y el aumento de las dificultades económicas traerán una recuperación desigual por la prejuiciosa-parsimoniosa aplicación de estímulos, que aunque importantes, no fueron de la audacia y magnitud necesaria.

Recuperar el consumo, la inversión y el empleo de los escombros que dejaron y dejaran Trump Bolsonaro, Macri, Piñera, requerirá un aliento fiscal agresivo y programas intrépidos de inversión pública. Para derrotar al COVID-19 los Gobiernos deberán proporcionar todos los recursos necesarios para contener el virus y mantener a las familias, las pequeñas empresas y los gobiernos provinciales. Es necesario no solo aliviar el sufrimiento, sino también salvar puestos de trabajo, e impulsar el crecimiento económico, acelerando la recuperación.

En la Argentina necesitaremos corregir la sub-inversión pública que financió el ajuste Macrista ofrendado al FMI-en infraestructura, salud, educación- que ha socavado nuestra prosperidad ciudadana, debilitado la seguridad, la economía de las familias, ampliando las previas disparidades económicas.

GOBERNANDO PARA LOS RICOS

Cuando se vaya Trump, según estiman las consultoras privadas, la quinta parte más rica de los estadounidenses habrá recibido dos tercios de los beneficios totales de la ley tributaria en 2018, para el 2027 y solo el 1% superior recibiría el 83% de los beneficios totales. Esta tendencia de ayudar a los más ricos también aumentó las desigualdades raciales, los afroamericanos y los latinoamericanos obtienen desproporcionadamente menos beneficios de la ley fiscal en relación con la parte del ingreso total. La misma incapacidad de Macri, Bolsonaro y Piñera para garantizar un crecimiento económico para el conjunto de la ciudadanía.

El historial de imprudencia, pedantería y priorización de los ricos y amigos sobre todos los demás ciudadanos, los une inequívocamente. Todos ellos le han fallado al pueblo. Llegaron con el pretexto de establecer “la racionalidad política y la racionalidad rectora” (Foucault), que los Gobiernos anteriores supuestamente no habían tenido. Y aunque el neoliberalismo como el coronavirus ha mutado a otra cepa, podemos partir de estos términos para comprender la manera en que llega a gobernar como una forma normativa de razón.

LA RACIONALIDAD DEL GRAN HERMANO

La racionalidad política es un desarrollo de Foucault donde la verdad, el conocimiento y las formas de juicio nunca son ajenos a las relaciones de poder. El poder no existe independiente del pensamiento. La racionalidad política es una condición de la practica constitutiva de sujetos como el “homo economicus”, y de objetos como “la gente”, un ensamble socio político particular de fuerzas al decir de William Callison. Esta racionalidad política no equivale a discurso, aunque inventan relatos y opera a través de ellos. El discurso puede detallar un orden o acople de actos normativos que introduce a los sujetos dentro del relato. Los cuentos se han vuelto dominantes, instalan mentiras que se convierten en sentido común. La racionalidad rectora (no la política) opera de modo discursivo, capturando el orden normativo en que la razón llega a gobernar legítimamente y nos dice como estructurar la vida y la actividad, en un todo.

Este es el más claro ejemplo de distanciamiento del concepto de soberanía que ejercen en forma impúdica los comunicadores y ecolobistas: “Miremos a los países serios”, dando a entender que a partir de hacer lo mismo que ellos un país es serio, y si no hace lo qué esos países hacen, es “poco serio” o “país inviable”. Ellos dicen cual es “la forma de vivir en el mundo” o la forma de “caer del mundo”.

Weber dice que hay dos tipos de acciones racionales, la que tiene arreglo a valores y la que tiene arreglo a fines. La acción racional con arreglo a valores, aunque siempre es irracional, nos permite elegir entre la acumulación de riqueza o la igualdad.

La acción con arreglo a fines son medios para obtener un valor que cargamos desde 1976: “la eficiencia” porque la silla argentina cuando te sientas se rompe, el ajuste frio de la planilla de cálculo para que los números cierren. Aunque haya racionalidad instrumental, es cruel porque se apodera de todo, incluyendo los valores. Puede ser eficiente y poderosa-poderosa en términos de poder-pero no tiene ningún otro fin que alcanzar un objetivo, y en ese camino no tiene restricción dice Weber, no lo dice Marx, Engels, Lenin ni Perón.

Sobresale destructivamente, lo hemos visto en tres oportunidades en los últimos cuarenta y cinco años. Aunque es solo un medio constituye un sistema de dominio y reproducción automática, colocando al ciudadano bajo esa fuerza que disuelve los valores más caros. Weber dice que el capitalismo y la burocracia comienzan como un medio para generar riqueza y buena administración pero se convierten luego en sistemas de dominio colocando a la humanidad en “un caparazón duro como el acero”. Se convierten en formas de poder y racionalidad que mutan en fuerzas, gobernando y dominando ciudadanos y países.

LA DESPOLITIZACIÓN DE LA POLÍTICA Y LA NATURALIZACIÓN DE LA DOMINANCIA FINANCIERA – LA GOBERNANZA

Macri utilizó varias veces la palabra gobernanza en sus peroratas. El concepto tiene origen en las escuelas de negocios. Hace tres décadas existe una innegable fusión entre la política y los negocios. Solo mencionar que la facturación de algunas corporaciones internacionales supera la suma de varios PBI de países emergentes.

Pero no estamos seguros si Macri utilizaba el término gobernanza estando muy al tanto de su significado, pero súper coacheado, lo intercalaba con Gobierno, gestión, educación, tecnología. Le sucedía lo mismo cuando mencionaba a las “instituciones”, nunca diferenciaba entre instituciones políticas, educativas, con fines de lucro u ONG.

No existe una definición de gobernanza, pero tal vez esté asociada a la gobernanza corporativa un concepto ochentoso como: “la nueva gestión pública”. Tenía como meta transferir métodos de la administración del sector privado a los servicios públicos. Algo que fracasó en forma rotunda en el mismo lugar que se originó, el Reino Unido. Pero Macri igual lo intentó desde 2015.

El ex presidente era un experto en leer prólogos y tomar frases hechas, cuya profundidad no excedía nunca los dos centímetros. Hablar de gobernanza como “modernidad” tal vez le fuera funcional porque aplica a los procesos de gobierno donde se propugna “un Estado mínimo”. Esta forma administrativa primaria del neoliberalismo es la modalidad a través de la cual se crea la atmosfera, se estructuran las restricciones y los incentivos “de la normalidad neoliberal”

El neoliberalismo contemporáneo sobrevive gracias a la gobernanza esencial para  despolitizar la política y naturalizar la dominancia financiera, que incide en todas las aéreas de la vida. Por lo tanto aunque Macri ni se entera, existe una convergencia sinérgica entre la gobernanza mundial y la razón neoliberal (parafraseando el título de Laclau “La razón populista”). Macri solo fue un instrumento funcional que facilitó un gobierno sin Gobierno, la práctica que mejor implementó el mejor equipo de los últimos 50 años fue vaciar el Estado y saquear el país.

2021 EL CAMINO DE BIDEN

El presidente electo prometió una respuesta acelerada a una serie de desafíos angustiosos, la economía muestra nuevos signos de debilidad, la pandemia mató a más estadounidenses que las guerras en el exterior. Mientras Washington sigue discutiendo el asalto al Capitolio, los esfuerzos para responsabilizar a Trump por su papel en la incitación a la violencia se reducen a la suspensión en Twitter.

Como decíamos, el Departamento de Trabajo informó que la economía perdió 140.000 puestos de trabajo en diciembre, poniendo fin a una serie de crecimiento de siete meses consecutivos. Biden se comprometió a actuar rápidamente una vez que se convierta en presidente para impulsar un paquete de estímulo a través del Congreso para brindar alivio a las personas con dificultades, las pequeñas empresas, los estudiantes, los gobiernos locales y las escuelas.

En la Argentina deberíamos prepararnos para seguir dando batalla sanitaria, mientras enfrentamos las deficiencias principales de una ciudadanía fatigada.- ¿Cómo? - Generando crecimiento, empleo y mejorando la distribución del ingreso, sin atender las recomendaciones de la gobernanza mundial y sus patrocinios locales.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

jueves, 20 de agosto de 2020

PRODUCCIÓN Y TRABAJO VERSUS GOLDEN BOYS

 


En el capitalismo de producción y trabajo no existían los golden boys. Los bancos desempañan el papel reservado al mercado financiero, no los picaros. En Argentina hubo un tiempo donde ni el país ni las empresas salían a colocar títulos empapelando el mundo. Iban a los bancos o a los organismos multilaterales de crédito a buscar financiamiento para ser aplicado provechosamente en un proyecto. Vivíamos en una sociedad más igualitaria. Los argentinos éramos los mejores pagados y trabajábamos y teníamos tiempo para la familia, el futbol y los amigos. Teníamos altas tasas de sindicalización, instrumento de disuasión muy eficaz para lograr equilibrios en la distribución del ingreso. Pero un día llegaron los yuppies y la financiarización de la economía. Así estamos cuarenta y cinco años después.- ¿Cómo seguimos?-

Una opción es el esquema básico que buscó aumentar al máximo sus beneficios en un plazo corto de tiempo y lo consiguió. El mismo que desde la oposición ahora pide planes a largo plazo, cuyo horizonte como oficialismo nunca pasó del trimestre, una perspectiva estadounidense en el que el (quarter) es la constante preocupación. Los resultados trimestrales. Esta visión no se esfuerza demasiado en pensar por el futuro de la gerencia intermedia ni los empleados de la empresa, mucho menos por la armonía social ni la eficacia económica. Pero de ninguna manera representa el pensamiento empresario en forma exclusiva. Miremos a Hugo Sigman, el médico psiquiatra que modificó el paradigma farmacéutico.

La teoría hegemónica tanto en la enseñanza como en la investigación económica argentina es inconcebiblemente estadounidense. Simplemente no somos EE.UU., existen otros países y asuntos económicos que no están contemplados. Para ese ideal no puede haber más que una lógica pura y eficiente que es la economía de mercado, todo el resto que mezcla el carácter institucional, lo político o social, la racionalidad de los precios, no es más que corrupción y decadencia.

Hay que beneficiar a los ricos para que sean más ricos y los pobres que se pongan a trabajar en lugar de esperar programas sociales diseñados para ejercer la pereza. Esta hegemonía cultural  sobrevivió a todas las vicisitudes de la historia de los últimos cuarenta y cinco años y no deja de reforzarse, como si la chilenización argentina fuera un proceso inexorable, superando cualquier crítica.

En solo cuatro años se ha dilapidado el 43% del PBI. Mientras continuamos mirando los fuegos artificiales del obelisco, los beneficiarios del hundimiento siguen aplaudiendo desde Miami y felicitando a Pepita la pistolera desde la Costa Azul. El cosmos infantil organizado quedó detrás del decorado de Costa Salguero y dejó una realidad muy distinta. Degradación social, primer puesto en fuga de capitales y último lugar en vacunaciones. Otra vez los golden boys superdotados de las finanzas hicieron fortunas en dos años y dejaron el país en la ruina. A pesar del anti peronismo visceral de los industriales argentinos, aunque no lo reconozcan en público, esta situación les dinamitó la cotización de sus empresas.

La frontera que separa a un país en decadencia de uno prospero está representada, en parte, por la preferencia por la construcción de un futuro y por el goce del presente. Hay que entender que estamos en un sistema capitalista donde es más que razonable que esa preferencia empresaria se mida en término de impuestos, préstamos y tasas de interés. No somos un país comparable a otro. Vivimos en un gran territorio con extraordinaria concentración de riqueza y mayoría electoral peronista. Para la generalidad de los ricos y una considerable parte de la clase media la noción de justicia social es considerada casi revolucionaria, indecente, para quienes el único sustituto aceptable en la lucha contra la pobreza es por medio de la caridad y las iglesias. Cualquier cuestión referida a la Seguridad Social es interpretada como “contra las clases dirigentes”.

En lo único que nos parecemos a EE.UU. es en la baja tasa de ahorro, la diferencia es que nosotros no podemos darnos el lujo de decir que el déficit comercial es una señal de vitalidad económica y cuando recibimos capitales financieros en dos años huyen. Tampoco tenemos dólares ni los imprimimos por billones para pagar las cuentas.

La opción sigue siendo la economía de producción y trabajo gestionada a largo plazo (aun sin presentar el plan que piden quienes perdieron las presidenciales), pero con objetivos muy claros, concretos y diametralmente opuestos a los deseados por la oposición. Esto implica poner el horizonte más allá de las Islas Caimán y de los Panamá Papers. Par eso hay que llamar a los empresarios y sentarlos en una mesa de concertación económica y social, como había anunciado el presidente Alberto Fernandez.

La cuestión que se debería plantear es el régimen economico, que nunca es homogéneo ni gestionado de la misma forma, durante más de tres periodos. Y, solo hay dos maneras de construir riqueza: siendo competitivo en la producción o habilidoso para la especulación. La total liberación de las transacciones, las devaluaciones, la caída del salario, no bajaron los costos como creía el grupo productivo más grande, ni trajeron la posibilidad de comprar con crédito UVA como pensaban los economistas de Cambiemos.

En otro orden de cosas nunca jamás, se habían visto tan reducidos los lazos afectivos que unían a los accionistas propietarios con sus empresas. Durante el periodo anterior ni siquiera fue el objetivo parcial la renta operativa de sus empresas, sino la jugada financiera y la formación de activos externos (fuga). Esa búsqueda desmedida estuvo totalmente desconectada de las realidades argentinas concretas por cuatro años. El delirio financiero especulativo, que ha generado ganancias enormes sin fundamento real, trajo efectos desmoralizantes en el empresariado productivo nacional y de las PyMES. Este aspecto no debe ser subestimado, no es menor.

Históricamente en la Argentina ser accionista o propietario de una empresa, nunca tuvo la lógica estadounidense, la empresa no es un paquete de acciones (Keynes). En EE.UU. el dinero es el fin en sí mismo, las empresas y las cosas son medios. Da igual comprar una empresa o una obra de arte. Se adquiere y desguaza sin que se derrame una lágrima. Los colaboradores, son “capital humano” o “recursos humanos”, más que “seres humanos” con familia, proyectos y una vida, como en Alemania, Italia o Francia. La impaciencia del bolsista no es la del constructor, o del empresario metalúrgico, todo tiene un espíritu monetario que suplantó hace mucho tiempo el espíritu del dueño. Los empresarios norteamericanos son renuentes a asumir riesgos industriales, por eso sus grandes marcas se manufacturan en las factorías medievales del sudeste asiático.

En 2016 la desregulación se convirtió en un concepto de fe, un credo de los CEOs que gobernaron el país. El libertinaje llegó al colmo, dos años jugando a la ruleta rusa financiando inversiones en LEBACS con deuda externa para después pasar capital e intereses a dólares y regresarlos al lugar donde vinieron. Esa conmoción de alrededor de u$s 100.000 millones indiscutiblemente propagó las perturbaciones que hoy nos escandalizan.

Es justamente ese comportamiento lo que se debería contrastar con una recuperación real y que pueden producir las empresas más lucidas, como fue entre 2003-2007. Recuerde que mientras los pronósticos de los macroecolobbistas en esos años daban caídas o leve subas del PBI, la economía creció a tasas chinas 30%. Hoy tenemos el ejemplo de una automotriz alemana que invertirá u$s 1.000 millones para la modernización de dos plantas industriales. La firma está exportando cajas de cambio manuales desde Córdoba y ya incorporó un segundo turno de producción.

Todos sabemos en la Argentina quienes son los empresarios que se identifican con su empresa, en cambio hay legionarios que hoy están y mañana huyen a otra parte, con todo lo que ganaron en la Argentina. Inclusive existen directivos legionarios sin sentido de pertenencia, ni afecto por la empresa donde trabajan. Son ejecutivos que cuando ven venir la crisis se escapan con su dinero.

Nada ha de ser tan determinante para la Argentina y se puede discernir muy bien entre empresarios y legionarios. Con los mismos títulos en la tarjeta de visita, hay diferencias esenciales. El verdadero obstáculo no es ser el heredero, si desempeña la función social que tiene que acometer. En la Argentina hay empresas nacionales que bajo el régimen de los emperadores antoninos designan a un hijo que luego se les convierte en legionario. Y, en lugar de proseguir la obra de su familia, capitalizar y crecer; elige la opción offshore.

En el modelo de producción y trabajo, los propietarios buscan ganancias mediante el desarrollo de la empresa y no del nomadismo financiero. No existe oposición entre ganancia social y éxito empresarial, sino un sentido de tiempos diferentes. En ningún país del sistema se discute la propiedad, ni la empresa se disocia de su función social. Cambian las formas, pero esto es general. Cualquier lector sabe que por debajo de cierto nivel de pobreza el marginado se convierte en irrecuperable. No queremos vivir en esa sociedad.

Nadie discute la inclusión del sector empresarial en una concertación, pero ya no se trataría de un capitalismo de legionarios como el que vimos. Los verdaderos países serios como Alemania y Francia tienen empresarios y trabajadores con valores en común y sus sociedades son más igualitarias que las británicas y estadunidenses. No son países comunistas, todo lo contrario, son economías de mercado con contenido social e instituciones poderosas. La seguridad social fue inventada por Bismark en 1881. La síntesis equilibrada de un capitalismo con justicia social, asombrosamente nunca es mencionada por los ecolobistas, porque su equilibrio es seductor y su eficacia no es menor. En esas economías no se necesitan ecolobistas.

*Profesor de Postgrado y Maestrías en UBA y UADE. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.Investigador PID del Doctorado en UADE. Puede seguirme en Twitter como @PabloTigani .También en Facebook: https://www.facebook.com/epablotigani

 

 

 

 

 

lunes, 14 de mayo de 2018

LA CASA DE PAPEL ERA NO ES UNA SERIE, ES EL BANCO CENTRAL DE FEDERICO STURZENEGGER



Los críticos presentan al capitalismo financiero  como una marea destructora que va generando ganancias extraordinarias, mientras la economía real queda en un lugar relegado. A los argentinos nos han convertido en solo dos años, otra vez en sujetos financieros obedientes, luego de 13 años de autonomía. Appadurai*  explica que el sistema financiero-el mismo que colapso en 2008, se levanto y se expande hacia el sur global-asentado en una forma que está en crisis: “el contrato”, en que las dos partes acuerdan términos bajo la premisa que cumplen lo prometido. Ve allí una verdadera revolución en la historia del capitalismo: los contratos más lucrativos ya no son aquellos en que ambas partes honran el pacto inicial, sino aquellos donde una parte gana sumas siderales justamente si la otra incumple sus promesas. El ejemplo más claro es la extraordinaria ganancia de los fondos buitres y caranchos locales, gracias al incumplimiento generado por muchos de estos mismos actores en diciembre de 2001.
Desgraciadamente, como decía en un artículo anterior, más allá de que todos podemos dar nuestras opiniones, lo que no se puede, es tener nuestra propia la realidad. Y la realidad se impuso una vez más, por sobre los deseos, el marketing y el blindaje mediático mas extraordinario que haya tenido un gobierno, desde el regreso de la democracia. Como venia anticipando, las acciones argentinas se destruyeron en Wall Street, cayeron los bonos y el riesgo país subió desviándose del trazo del promedio de los países de la región, exceptuando Venezuela. Las acciones argentinas que cotizan en Nueva York, hasta el viernes mostraban caídas de entre 20 a 35% con respecto a noviembre, mientras que los bonos argentinos cayeron entre 8 y 17 dólares, alcanzando el bono a 100 años un mínimo de 85,75 centavos por dólar. En este contexto, que la diferencia entre el riesgo argentino y el del resto de la región ascendió 280 puntos básicos. El gobierno del presidente Macri enfrenta una crisis fenomenal de confianza, no se trata de una turbulencia. Es la fuga contra activos argentinos que obedece a la fragilidad de la política económica aplicada. El cambio en el escenario financiero internacional no afecto a ningún país, del modo que lo hizo con la Argentina. Había criticado el crecimiento de las vulnerabilidades a las cuales se sometería Argentina-en el caso de un shock exógeno- y, como esta leve suba de tasa en los Estados Unidos lo ha puesto de manifiesto. Es que la ingenua y amateuristica apertura financiera, dolarizando la deuda pública se podía chocar con una anunciada suba de las tasas en EE.UU que se venía. La corrección de la tasa de interés de la Reserva Federal fue consecuencia del avance de la recuperación económica en EE.UU. y los efectos expansivos de la política fiscal de Donald Trump, en una economía que se encuentra en pleno empleo, con una tasa de desocupación 3.9% (la mitad del desempleo que la Argentina). Este cambio en las condiciones externas no fue de ninguna manera el responsable de la crisis, sino uno de los disparadores. Se cometieron todos los errores posibles. El BCRA, obsesionado por la inflación, optó por anclar el tipo de cambio, aumentando las expectativas de devaluación. Luego, aplicó el inconsistente impuesto a la renta financiera para extranjeros, en un esquema que había sido favorable a la “timba” previa. Los inversores el viernes desprendiéndose de sus LEBACS, pagando hasta 115% de tasa para salir corriendo a comprar dólares. He venido insistiendo sobre la fragilidad de la política económica de la administración de Macri, casi desde el comienzo. Una política monetaria de fijación de la tasa de interés por sí sola no resulta efectiva para bajar la tasa de inflación; en ese enfoque, es una estrategia recesiva antiinflacionaria incompleta, que quedó desdibujada el 28 de diciembre, en la ya célebre conferencia grotesca. La política fiscal no tuvo nada de gradualista en los dos primeros años de mandato, sin embargo no mostro ningún progreso, permutando favores por chequera a los gobernadores y sindicalistas, despilfarrando los recortes sociales más duros. El déficit primario de 2017 fue mayor al último de Kicillof y el déficit total (después del pago de intereses de la deuda) fue bastante más alto, resultando harto superior al déficit récord que dejó la ex presidenta Cristina Fernández en 2015, bien o mal medido. Para financiar este elevado desequilibrio fiscal se recurrió a la maquinita y el endeudamiento externo que tornó a la Argentina dependiente como hace muchos años no lo era. La política de libre flotación cambiaria se basó en la falsa creencia de que el tipo de cambio flotante permitiría asegurar la estabilidad macroeconómica, cuando en realidad el tipo de cambio flotante es el resultado de las políticas fiscal y monetaria que se ponen en marcha en un marco teórico monetarista o neo cuantitativista. Aquí, la política macroeconómica de elevado déficit fiscal financiado con emisión monetaria y deuda externa de alta tasa de interés, terminó acentuando el atraso del tipo de cambio, que mantuvo alta la demanda de dólares en el mercado de cambios y golpeó a la exportación, única fuente genuina de divisas.
A esta configuración de políticas económicas hay que sumarle el déficit de la balanza comercial y la cuenta corriente de la balanza de pagos, con exportaciones que crecen poco e importaciones que crecen mucho y dólares fugados que salen por encima de los financieros que entran. Argentina tiene hoy el mayor nivel de déficits gemelos de los últimos 35 años. En las últimas semanas los inversores que financian nuestros déficits gemelos se percataron de nuestra vulnerabilidad macroeconómica. He dicho antes que la cordialidad que aparentemente generaba el Presidente en el exterior no era útil para nada, su visión pro-mercado, los industriosos argumentos del BCRA no bastaron. Los inversores se dieron cuenta que el BCRA había entrado en modo: “LA CASA DE PAPEL”.
Se quebró la brujería, el budismo zen y las logias secretas ya  no ayudan. El cambio de las precarias condiciones que pendían de alfileres implica el fin de un período. La temporada  de “bailes y globitos” ha llegado a su fin y el Gobierno de Macri no supo aprovechar la confianza y la paciencia dispensadas por la oposición, los sindicatos y los movimientos sociales. Los mercados no son un barril sin fondo, y ya desde enero no estaban dispuestos a financiar el inconsistente perjuro programa económico. Por ello para seguir financiando, Dujovne salió  sorpresiva y apresuradamente sin billetes aéreos directos y esperando 36 horas para que lo atiendan 40 minutos en el Fondo Monetario Internacional. El nivel de impericia con que se realizo todo, no tiene precedentes. Se dejaron trascender cifras, le hicieron poner la cara al presidente, a Lilita Carrió, ignorando que un organismo multilateral de crédito, no tiene a su directorio ejecutivos de tantos países distintos esperándolos en una oficina para tomar decisiones apresuradas. Es que no están todos los días. El directorio de la entidad no se reúne con frecuencia.  No es el gabinete de Macri. La señora Lagarde es una buena anfitriona seducida con una cena, pero por si sola no decide nada. Si este era el plan, colocaron el carro delante del caballo. En 2016 tal vez hubiese sido más conveniente buscar apoyo para obtener créditos más baratos que los que tomamos. Ahora hemos optado por recurrir al FMI en pánico exagerado en medio de la crisis financiera que debería haber sido una simple corrida. Ahora vamos por un préstamo “stand by”, una línea con las condicionalidades de los acuerdos usuales del FMI y el monitoreo de cumplimiento de metas. Pero si el año pasado los propios funcionarios del FMI aconsejaban que Argentina solicite alguna línea preventiva.
Es probable que si el “mejor equipo” decide sobreactuar, como en los últimos días, suponiendo la descompresión de tensiones en el mercado de cambios, encuentre en la oposición-el rechazo de aumento de tarifas-el chivo expiatorio para hacerlo responsable de todo lo que pasa. Combinar suba de tasa de interés, obligar bancos a vender 2/3 de sus tenencias en dólares, realizar desafortunadas intervenciones en el mercado de futuros y formalizar un sorpresivo anuncio de asistencia del FMI, son todas medidas inadecuadas para disipar la inverosímil incertidumbre incentivada. El martes vencen $647 mil millones en LEBACS, sin ayuda no podrá descomprimirse sino agravarse el panorama existente.
Es necesario que haya algunos cambios en el gabinete, no se puede es mantener “el mejor equipo” que nos condujo hasta aquí, ni conservar ninguno de sus responsables directos. En este contexto, con pérdida de confianza de los mercados y  asistencia del FMI, puede que se intente ajustar mas el déficit fiscal, luego es lógico que se abandone el régimen de libre flotación y se opte por un régimen de administración del tipo de cambio procurando mantener un peso más devaluado que el que pudiésemos haber tenido. Ahora así, se vino una tasa de interés real positiva para generar una recesión que ayude a evitar el traslado a precios de la suba del dólar. Ante todo lo ocurrido, y frente a los cambios que se avecinan, se espera un bajo crecimiento económico como descontábamos con un simple episodio desencadenante. Entramos en stagflation (inflación con estancamiento), menor crecimiento económico, más inflación, un ajuste fiscal mayor, una devaluación real del tipo de cambio mayor, mas desempleo y caída de salario.
Hasta ahora llevábamos 13 años sin pedir un crédito al FMI, estaba dificultado hasta por Dujovne con su cartelito en TN. Volver al FMI fatigado por las circunstancias, implica una pusilanimidad y cobardía, pocas veces vista. No confían ni en ellos mismos, como puede deducirse del dinero de los ministros que permanece en el exterior. El Presidente Macri intenta restaurar algo de la confianza y credibilidad pero luce muy difícil. Difícilmente recupere la confianza del consumidor que ya ha caído 21% desde noviembre del año pasado. La imagen del Presidente Macri se ha deteriorado tanto en los últimos meses que ahora corre el riesgo de bajarse para 2019.
Pensando en la idea de Schumpeter: “destrucción creativa”, en el que sostenía que las innovaciones más importantes que el capitalismo alentó y garantizo, fueron aquellas que conllevaban la destrucción masiva a medida , Arjun Appadurai busca identificar las nuevas fuentes de lucro a través del riesgo que dejan las destrucciones masivas. Desde ahora habrá que estar atentos a las CDS (Credit Default Swap)-una apuesta contra los títulos argentinos, que ya habían comenzado a escalar, previendo y apostando a un nuevo default en algún momento. El CDS abrió un negocio nunca antes visto, al erosionarse la base de los préstamos, si se apoyan en promesas de pago que no se cumplen, se beneficiaran extraordinariamente quienes ahora mismo estarán apostando contra el país.

martes, 23 de enero de 2018

Tercer Foro Económico de Davos para el gobierno de Macri


Este pomposo evento anual, comienza con tirones de oreja para presidente Macri en ausencia, que llega de Rusia más tarde, con las manos vacías. El trascurso de la mitad del mandato presidencial ya nos ha demostrado como se da la relación de la Argentina que “volvió al mundo” con el resto de los países. Amistades asimétricas con países ricos y dificultades progresivas en cuanto a los saldos comerciales negativos, evidencian este panorama de progresiva opacidad. A su vez, se ha comprobado como el aspecto financiero ha tomado peso, instalando indicios de su potencial capacidad de obstaculizar el futuro. Por consiguiente, parece que el cambio de gobierno y los problemas estructurales que Argentina presenta (desequilibrios en la balanza de pagos y déficit fiscal), irán cerrando las puertas que prometió abrir un exultante Prat Gay, cuando anunció el fascinante levantamiento del “cepo” y la depuración de la “grasa militante”. La realidad es que la relación del país para con el resto del mundo es cada vez más desigual y menos exitosa. Al apuntalarse la reprimarización de la economía junto al coordinado modelo de acumulación financiera, la relación de subordinación se extiende. La planificación a largo plazo no existe y a corto plazo se corrige 24 horas después, hasta un 50% de la meta. La inversión productiva no llega y por consiguiente el proceso de sub industrialización que se había alcanzado durante el gobierno precedente, comienza a ahuyentarse. Como contrapeso, irrumpe la creciente carga de los servicios de la deuda en las cuentas nacionales, el aumento de la especulación financiera y la pérdida de soberanía en las decisiones referentes a cuestiones sensibles.
Todas estas tensiones que en otros gobiernos conservadores estaban depositadas sobre el Ministro de Economía, que conducía la política económica doméstica y la política económica exterior, están hoy depositadas en Marcos Peña, el jefe de gabinete de ministros. Con su delegación, el presidente y su mano derecha están asumiendo la responsabilidad de ser los potenciales gestores de un shock macroeconómico de magnitud, o retrasarlo hasta que llegue el próximo presidente. Christine Legarde-FMI- advirtió en Davos-el martes 23-sobre el peligroso endeudamiento de “algunos países”, (percíbele como riesgo de default, su expresión técnica es “riesgo de insolvencia fiscal intertemporal”). 
Tal como indican las tasas de interés que pagamos por los incesantes préstamos, las expresiones de la Directora Gerente del FMI vienen a sumar nuevas dudas. 
El presidente Macri, dotado de pleno apoyo internacional, sustento corporativo-mediático, y guiado por su ambición, estaría a punto de comenzar a cometer sus mayores errores de cálculo. No discuto de lo fácil que era bajar la inflación, o de lograr la pobreza cero. El caviloso y oculto hecho que Duran Barba de un paso al costado, aumenta las conjeturas.
El ánimo de colaboración corporativa y política no se extenderá demasiado tiempo-ya se les dio casi todo lo que pidieron a cambio-. Aunque el éxito de Cambiemos en las grandes ciudades de ciertas provincias, forjó una consolidación transitoria; ello no se traducirá en una convergencia de culpas futuras, ya se están evaluando los costos de una eventual salida de aliados del PRO. La falta de convergencia comienza a ser notable, y podría comprometer más adelante algunos liderazgos y fuerzas provocando serios conflictos. 
Tras la salida en puntas de pie de Duran Barba, quedaron expuestas algunas de las vulnerabilidades. Aunque con Duran Barba se sumaron logros electorales y la coyuntura reciente parecía ser favorable, después de las elecciones de octubre, Macri se debilita en las encuestas por diciembre de 2017 y un contingente fantasma de recesión que regresa, desatada por la tasa de interés y el incesante aumento de tarifas. El gobierno no resuelve ningún problema de fondo. Los inconvenientes de peso permanecen sin respuestas. En este marco de incertidumbre transcurre el tercer Davos, luego de la decepcionante performance de Prat Gay, se intentan más “prueba y error”, y esto podría apresurar, los tiempos políticos, económicos y sociales.