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jueves, 20 de agosto de 2020

PRODUCCIÓN Y TRABAJO VERSUS GOLDEN BOYS

 


En el capitalismo de producción y trabajo no existían los golden boys. Los bancos desempañan el papel reservado al mercado financiero, no los picaros. En Argentina hubo un tiempo donde ni el país ni las empresas salían a colocar títulos empapelando el mundo. Iban a los bancos o a los organismos multilaterales de crédito a buscar financiamiento para ser aplicado provechosamente en un proyecto. Vivíamos en una sociedad más igualitaria. Los argentinos éramos los mejores pagados y trabajábamos y teníamos tiempo para la familia, el futbol y los amigos. Teníamos altas tasas de sindicalización, instrumento de disuasión muy eficaz para lograr equilibrios en la distribución del ingreso. Pero un día llegaron los yuppies y la financiarización de la economía. Así estamos cuarenta y cinco años después.- ¿Cómo seguimos?-

Una opción es el esquema básico que buscó aumentar al máximo sus beneficios en un plazo corto de tiempo y lo consiguió. El mismo que desde la oposición ahora pide planes a largo plazo, cuyo horizonte como oficialismo nunca pasó del trimestre, una perspectiva estadounidense en el que el (quarter) es la constante preocupación. Los resultados trimestrales. Esta visión no se esfuerza demasiado en pensar por el futuro de la gerencia intermedia ni los empleados de la empresa, mucho menos por la armonía social ni la eficacia económica. Pero de ninguna manera representa el pensamiento empresario en forma exclusiva. Miremos a Hugo Sigman, el médico psiquiatra que modificó el paradigma farmacéutico.

La teoría hegemónica tanto en la enseñanza como en la investigación económica argentina es inconcebiblemente estadounidense. Simplemente no somos EE.UU., existen otros países y asuntos económicos que no están contemplados. Para ese ideal no puede haber más que una lógica pura y eficiente que es la economía de mercado, todo el resto que mezcla el carácter institucional, lo político o social, la racionalidad de los precios, no es más que corrupción y decadencia.

Hay que beneficiar a los ricos para que sean más ricos y los pobres que se pongan a trabajar en lugar de esperar programas sociales diseñados para ejercer la pereza. Esta hegemonía cultural  sobrevivió a todas las vicisitudes de la historia de los últimos cuarenta y cinco años y no deja de reforzarse, como si la chilenización argentina fuera un proceso inexorable, superando cualquier crítica.

En solo cuatro años se ha dilapidado el 43% del PBI. Mientras continuamos mirando los fuegos artificiales del obelisco, los beneficiarios del hundimiento siguen aplaudiendo desde Miami y felicitando a Pepita la pistolera desde la Costa Azul. El cosmos infantil organizado quedó detrás del decorado de Costa Salguero y dejó una realidad muy distinta. Degradación social, primer puesto en fuga de capitales y último lugar en vacunaciones. Otra vez los golden boys superdotados de las finanzas hicieron fortunas en dos años y dejaron el país en la ruina. A pesar del anti peronismo visceral de los industriales argentinos, aunque no lo reconozcan en público, esta situación les dinamitó la cotización de sus empresas.

La frontera que separa a un país en decadencia de uno prospero está representada, en parte, por la preferencia por la construcción de un futuro y por el goce del presente. Hay que entender que estamos en un sistema capitalista donde es más que razonable que esa preferencia empresaria se mida en término de impuestos, préstamos y tasas de interés. No somos un país comparable a otro. Vivimos en un gran territorio con extraordinaria concentración de riqueza y mayoría electoral peronista. Para la generalidad de los ricos y una considerable parte de la clase media la noción de justicia social es considerada casi revolucionaria, indecente, para quienes el único sustituto aceptable en la lucha contra la pobreza es por medio de la caridad y las iglesias. Cualquier cuestión referida a la Seguridad Social es interpretada como “contra las clases dirigentes”.

En lo único que nos parecemos a EE.UU. es en la baja tasa de ahorro, la diferencia es que nosotros no podemos darnos el lujo de decir que el déficit comercial es una señal de vitalidad económica y cuando recibimos capitales financieros en dos años huyen. Tampoco tenemos dólares ni los imprimimos por billones para pagar las cuentas.

La opción sigue siendo la economía de producción y trabajo gestionada a largo plazo (aun sin presentar el plan que piden quienes perdieron las presidenciales), pero con objetivos muy claros, concretos y diametralmente opuestos a los deseados por la oposición. Esto implica poner el horizonte más allá de las Islas Caimán y de los Panamá Papers. Par eso hay que llamar a los empresarios y sentarlos en una mesa de concertación económica y social, como había anunciado el presidente Alberto Fernandez.

La cuestión que se debería plantear es el régimen economico, que nunca es homogéneo ni gestionado de la misma forma, durante más de tres periodos. Y, solo hay dos maneras de construir riqueza: siendo competitivo en la producción o habilidoso para la especulación. La total liberación de las transacciones, las devaluaciones, la caída del salario, no bajaron los costos como creía el grupo productivo más grande, ni trajeron la posibilidad de comprar con crédito UVA como pensaban los economistas de Cambiemos.

En otro orden de cosas nunca jamás, se habían visto tan reducidos los lazos afectivos que unían a los accionistas propietarios con sus empresas. Durante el periodo anterior ni siquiera fue el objetivo parcial la renta operativa de sus empresas, sino la jugada financiera y la formación de activos externos (fuga). Esa búsqueda desmedida estuvo totalmente desconectada de las realidades argentinas concretas por cuatro años. El delirio financiero especulativo, que ha generado ganancias enormes sin fundamento real, trajo efectos desmoralizantes en el empresariado productivo nacional y de las PyMES. Este aspecto no debe ser subestimado, no es menor.

Históricamente en la Argentina ser accionista o propietario de una empresa, nunca tuvo la lógica estadounidense, la empresa no es un paquete de acciones (Keynes). En EE.UU. el dinero es el fin en sí mismo, las empresas y las cosas son medios. Da igual comprar una empresa o una obra de arte. Se adquiere y desguaza sin que se derrame una lágrima. Los colaboradores, son “capital humano” o “recursos humanos”, más que “seres humanos” con familia, proyectos y una vida, como en Alemania, Italia o Francia. La impaciencia del bolsista no es la del constructor, o del empresario metalúrgico, todo tiene un espíritu monetario que suplantó hace mucho tiempo el espíritu del dueño. Los empresarios norteamericanos son renuentes a asumir riesgos industriales, por eso sus grandes marcas se manufacturan en las factorías medievales del sudeste asiático.

En 2016 la desregulación se convirtió en un concepto de fe, un credo de los CEOs que gobernaron el país. El libertinaje llegó al colmo, dos años jugando a la ruleta rusa financiando inversiones en LEBACS con deuda externa para después pasar capital e intereses a dólares y regresarlos al lugar donde vinieron. Esa conmoción de alrededor de u$s 100.000 millones indiscutiblemente propagó las perturbaciones que hoy nos escandalizan.

Es justamente ese comportamiento lo que se debería contrastar con una recuperación real y que pueden producir las empresas más lucidas, como fue entre 2003-2007. Recuerde que mientras los pronósticos de los macroecolobbistas en esos años daban caídas o leve subas del PBI, la economía creció a tasas chinas 30%. Hoy tenemos el ejemplo de una automotriz alemana que invertirá u$s 1.000 millones para la modernización de dos plantas industriales. La firma está exportando cajas de cambio manuales desde Córdoba y ya incorporó un segundo turno de producción.

Todos sabemos en la Argentina quienes son los empresarios que se identifican con su empresa, en cambio hay legionarios que hoy están y mañana huyen a otra parte, con todo lo que ganaron en la Argentina. Inclusive existen directivos legionarios sin sentido de pertenencia, ni afecto por la empresa donde trabajan. Son ejecutivos que cuando ven venir la crisis se escapan con su dinero.

Nada ha de ser tan determinante para la Argentina y se puede discernir muy bien entre empresarios y legionarios. Con los mismos títulos en la tarjeta de visita, hay diferencias esenciales. El verdadero obstáculo no es ser el heredero, si desempeña la función social que tiene que acometer. En la Argentina hay empresas nacionales que bajo el régimen de los emperadores antoninos designan a un hijo que luego se les convierte en legionario. Y, en lugar de proseguir la obra de su familia, capitalizar y crecer; elige la opción offshore.

En el modelo de producción y trabajo, los propietarios buscan ganancias mediante el desarrollo de la empresa y no del nomadismo financiero. No existe oposición entre ganancia social y éxito empresarial, sino un sentido de tiempos diferentes. En ningún país del sistema se discute la propiedad, ni la empresa se disocia de su función social. Cambian las formas, pero esto es general. Cualquier lector sabe que por debajo de cierto nivel de pobreza el marginado se convierte en irrecuperable. No queremos vivir en esa sociedad.

Nadie discute la inclusión del sector empresarial en una concertación, pero ya no se trataría de un capitalismo de legionarios como el que vimos. Los verdaderos países serios como Alemania y Francia tienen empresarios y trabajadores con valores en común y sus sociedades son más igualitarias que las británicas y estadunidenses. No son países comunistas, todo lo contrario, son economías de mercado con contenido social e instituciones poderosas. La seguridad social fue inventada por Bismark en 1881. La síntesis equilibrada de un capitalismo con justicia social, asombrosamente nunca es mencionada por los ecolobistas, porque su equilibrio es seductor y su eficacia no es menor. En esas economías no se necesitan ecolobistas.

*Profesor de Postgrado y Maestrías en UBA y UADE. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.Investigador PID del Doctorado en UADE. Puede seguirme en Twitter como @PabloTigani .También en Facebook: https://www.facebook.com/epablotigani

 

 

 

 

 

sábado, 7 de abril de 2018

#CAPUTO, LA NATURALIZACION DE LA AVARICIA Y LA MENTIRA




El hombre se cruza de gambas y te dice que una “off shore” es lo mismo que una caja de seguridad. Aranguren que le compra a Shell, te dice que vendió sus acciones, pero deja su dinero en el exterior porque no confía en Argentina. Inversiones “ni sueñes”, y los prestamistas empiezan a debatirse entre ganar un puntito más que en otro país y fumarse otro default potencial. El peronismo decepciona y desconsuela a los ciudadanos no oficialistas que no ven una oposición sólida, ni diputados y senadores que denuncien las obscenas trapisondas presentes en los tribunales ó pidan la intervención de fiscales. Solo están especulando política y electoralmente, y al pueblo “que Dios lo ayude”. Si todo sigue así, habrá que legislar la prohibición de salida del país de todo funcionario público, en forma permanente, por un periodo de 4 años.
La vocación de poder es imprescindible, pero lo único que muestran los políticos opositores hoy, es que solo saben ser oficialismo. Alguien me dijo: “Caputo no le dura un solo round ni al chavo del 8”, pero fue al Congreso-cuando se le dio la gana, fingió, inventó, embrolló-se les mofó  en la cara a todo el país, y terminó la interpelación cuando él quiso.  Vienen a mi mente dos locuciones pensando en la naturalización de las guaridas fiscales-el dinero fuera del país y la mentira crónica-sistemática:
1)   "No hay nada malo en cuanto a la codicia. Yo quiero que ustedes sepan esto. Yo creo que la codicia es sana. Se puede ser codicioso y aun así estar bien con uno mismo"(Gordon Gekko-personaje-, Oliver Stone-director, Wall Street, 1987).
2)   “Cuando vos seas gobierno hace lo que vos creas, pero no lo digas ahora en medio del debate” (Consejo de Duran Barba a Sturzenegger)
Luce como que una yuxtaposición de avaros y mentirosos se hubiera apoderado del país. Gran parte de la ciudadanía justifica la mentira de los políticos y la corrupción de los empresarios. La misma horda que lincha un moto-chorro y estigmatiza a un niño que pide, en vez de ir a trabajar.
Retomando la oposición, hoy está pisando el palito otra vez cuando dice: “Hay 2019”. Dejaron entrar el caballo de Troya de Duran Barba, con una presunta reelección de Macri. -¿Cómo sabemos que el presidente cuya cultura del ocioso lo expone a “vacaciones permanentes” quiere seguir gastando su precioso tiempo de vida restante en gobernar, o si puede o si tiene chances de ser reelegido en octubre de 2019?- La oposición “se comió el amague”. -¿Que 2019?- “No te jactes del día de mañana, porque no sabes qué traerá el día”. Oigan ahora, ustedes que dicen: “Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad y pasaremos allá un año, haremos negocio y tendremos ganancia” ¡Oíd ahora, ricos! Llorad y aullad por las miserias que vienen sobre vosotros. (La Biblia). Además de lo que Dios dice, estamos en un país donde los problemas existentes pueden detonar antes de octubre de 2019.
Con menor endeudamiento y un equipo técnico mil veces más prestigioso en los mercados internacionales, más acreditados académicamente, con el 10% de los desaciertos de Macri y el 1% de los presuntos hechos de corrupción que ya trascienden, no hubo 2003. En defensa de la Alianza diré que se los ha acusado de muchas cosas, pero no de ignorantes. De la Rúa intentaba cambios porque pensaba en mantener la gobernabilidad del sistema, no en la reelección. -¿Ya se olvidaron de diciembre de 2017?- Porque cada vez que escuchamos al gobierno hablar del triunfo de octubre, se olvidan de decir que fue anterior a diciembre de 2017. Falta un año y medio para  la elección presidencial y más de un año para las candidaturas, en la Argentina eso es un siglo.
Como se está marchando en la posverdad, insistiendo con una campaña electoral-que de ser cierta-sería la más larga de la historia, la candidatura de Macri es una emanación de gas, como cuando un equipo dice vamos por la copa y está peleando el descenso. La reelección de Macri es una cortina de humo que pretende esconder los problemas de fondo que aquejan a los argentinos. Los ciudadanos están enfadados por los aumentos de tarifas eléctricas de hasta 1.400%, los despidos, el incremento de precio en los combustibles, gas, alimentos, remedios, autopistas, celulares, cable, colegios, prepagas, etcétera. Inclusive la gente empieza a preocuparse por el empleo. Lo sé por la cantidad de currículums que estoy recibiendo ahora mismo.
Con el paso del tiempo, el desgaste auto-infligido de los 9 meses restantes de 2018, será progresivo y fatigosamente irreversible. Los críticos en el exterior tildan al gobierno de ignorantes, incultos y superficiales. Recuerde la mirada de Putin a Macri. Escuchamos el denominado “hit de verano” en que la gente expresa risueñamente (eufemismo) en las canchas, los espectáculos teatrales, los recitales, los subterráneos, la marchas, el acompañamiento al Congreso en su sesión de Apertura; los ciudadanos están enojados. Los axiomáticos desaciertos y filtraciones de escándalos de corrupción, hoy comienzan a generar ciertos desbloqueos que mantenían cercados un sinnúmero de periodistas y pseudo-periodistas militantes.
Macri habló de la disminución de la pobreza y el desempleo, omitiendo que  los datos que presentaba correspondían al segundo semestre de 2017, comparado con igual periodo de 2016-el máximo-, cuando el dólar costaba $16,50 y la inflación no se había disparado. El asunto es que tampoco se dice que así no seguirá en los próximos meses, cuando la canasta básica alimentaria que mide el INDEC aumentó solo en el primer bimestre del año más del 5% y los precios mayoristas se dispararon por encima. Ya en voz baja se impulsa una reforma del INDEC para darle otra cosmética a la metodología de medir la inflación, lo que junto con las renuncias de (Graciela Bevaqua, presuntamente perseguida por Guillermo Moreno-reincorporada por Macri- y ahora el director técnico del INDEC, Fernando Cerro) los aproxima cada vez más a todo lo que criticaban. Saliendo de compras en el barrio, me he dado cuenta que la credibilidad de las estadísticas ha empezado a derrumbarse. La consigna interna del gobierno es: “hay que llegar al mundial y rogar por San Messi”. Es la táctica que junto con el debate sobre el aborto, lograría dominar la agenda política, habiendo cogido a la izquierda funcional al liberalismo (Sir Isaiah Berlin,  “Two concepts of liberty”) con eso tienen todavía para tirar dos meses. Los proyectos serán tratados por el Congreso en junio. No se habla de la gestión de gobierno: del submarino y sus tripulantes, las muertes de ciudadanos en concurso de gendarmería no esclarecidas, los presos sin condena, las off shore de Caputo, los Panama Papers, la auto condonación de la deuda del Correo, la lista de friends & family del blanqueo modificado por Decreto, la plata afuera que tienen el presidente y los miembros de su gabinete, el desplazamiento de Abad de la AFIP y su desaliñada substitución, el déficit fiscal disparado por el incremento extravagante de los intereses de la deuda, el mismísimo y creciente endeudamiento, la caída proyectada del salario (15) inflación (20), la inflación del marxista de Kicillof que no cede, el déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos de Celestino Rodrigo, la caída de poder adquisitivo de los ancianos jubilados de Menem; todo  ha pasado a segundo plano.
Lo único que genera alguna esperanza es el aparente cambio de actitud en los jueces, quienes entendieron que si en 2019 Macri no sigue, se les viene el mundo encima. En la última semana se siguieron sumando excarcelaciones. Sin demasiadas posibilidades de remover jueces y fiscales federales de primera instancia, Macri intenta cubrir vacantes abiertas en la Cámara de Casación en las Cámaras de Apelaciones en lo Federal, pero no está claro cómo lo logrará. Además la Suprema Corte ha chocado con eso de que se elijan jueces de otros fueros, sin acuerdo del Senado. La Corte concierta reformas para acelerar las causas de corrupción y al mismo tiempo acusa a la AFI por haber filtrado las escuchas de Cristina Fernández.
El Peronismo y sus aliados nos cogen pena, moviéndose hacia la unidad, pero repletos de prejuicios y vanidades dignas de otras elites.
Al mismo tiempo que se incrementa la conflictividad laboral, va tomando forma una CGT gorda cercana al gobierno. Los acuerdos salariales de algunos gremios se siguen cerrando en 15% formal (para establecer una nominalidad), pero con artilugios se llega a 20% o más. La gobernadora Vidal fracasó olímpicamente con los docentes, que mantendrán el paro que se intentaba evitar. Hay cuatro jurisdicciones que mantienen abierto el conflicto docente, dos son CABA y la Pcia. de Buenos Aires, con lo cual el problema alcanza a más de la mitad de los alumnos del país de la escuela pública. En CABA, el frente de docentes, estatales, judiciales, subtes y recolectores, realizarán protestas rechazando las propuestas salariales. Los bancarios realizan un nuevo paro en el banco Provincia y; mientras unos piqueteros alineados con la izquierda han retomado la protesta en la calle reclamando contra la revisión de los planes sociales, otros colegas buscan incorporarse a la nueva CGT.
La avaricia ya ganó, pero recuerde: “la mentira tiene patas cortas”.