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domingo, 7 de febrero de 2010

Economistas

En el siglo XVIII/XIX antes de JC, podemos encontrar a José, a mi juicio el primer economista de la cultura judeo-cristiana, quien recibe directamente de Dios los conceptos básicos sobre lo que 4.000 años mas tarde seria las fases de la “teoría de los ciclos económicos”.
Desde el enfoque religioso, el economista José, se presenta con abundante teoría teológica pre establecida que se enfoca mas en lo místico, dejando de lado el perfil del "ministro y economista", como es lógico y entendible.
Lo cierto es que deseo analizar el comportamiento del "José economista" cuando llega a Gobernador, a cargo del Tesoro y del Banco Central de Egipto.
No es mi intención criticar a José, ni mucho menos a los teólogos, no tengo ninguna duda acerca de las demostraciones morales y convicciones espirituales de José; pero es interesante proyectar el dilema de sus colegas contemporáneos, cuando jactándose de defender las reservas de una Nación, se olvidan de las necesidades del "pueblo de la Nación", demostrando así que su única preocupación y perspectiva, es recortar la historia y legarla a sus hipótesis explicativas.
La historia y los ciclos económicos siempre inquietaron a los economistas. Desde José en adelante, la primera preocupación ha sido doblegar y remontar los ciclos, y José lo logro. A pesar de haber exhibido éxito en esta misión, José nunca tuvo una revelación paralela, en cuanto a la extensión que conectaba la economía con la política y los costos sociales de sus programas. Problema grave de la mayoría de los economistas de hoy día, no tanto de aquella monarquía teocrática, ya que el Faraón era considerado un Dios y nadie se atrevía a revelarse, ni afectar sus intereses-probablemente habría seguridad jurídica para el Faraón y, penalidades violentas para quienes la violaran-.
Aunque José tenía fuertes razones espirituales, su comportamiento caracteriza muy bien a muchos de sus colegas contemporáneos, porque nunca pasó demasiado tiempo preguntándose acerca de las consecuencias o costos que traerían aparejadas sus decisiones. Siempre decía: “esto es lo que debo hacer ahora”. Además de esto, cuando actuaba como ministro economista,-este hombre extraordinariamente bueno y bien intencionado-, no era raro que prometiera el oro y el moro (Génesis 45:20) y aún exagerara (Génesis 45:8) y, como resultado de esto además, obtuviera inversiones (Génesis 47:1). Había razones sobrenaturales, pero no es el punto de mi análisis.

Diré que era muy claro que el pueblo originario de José, no llegaba a Egipto con una mano atrás y otra adelante; muy por el contrario, estos empresarios trajeron consigo activos de todo tipo. Eran ganaderos, con un alto expertise. Tenían ciencia, tecnología y bienes. Todo este know how e inversiones se incorporarían a Egipto, a cambio de la sola cesión de un espacio con pastos. Un negocio “win win”..., en el corto plazo, teniendo en cuenta la situación-habían transcurrido ya, dos años de vacas flacas-. Los mejores cerebros y técnicos extranjeros trabajarían para la hacienda del Faraón de Egipto, que tenía muy en cuenta la exitosa experiencia con su Gobernador-economista del mismo origen étnico.El patriarca Jacob, padre de José (hombre político mas importante de su Nación), no lucía muy feliz con el hecho que su pueblo fuera absorbido por otra cultura, lo aceptaría por circunstancias totalmente ajenas a su intuición política (Génesis 47:7-10). Jacob y su pueblo les compraban a Egipto, pero vivían en Canaán, no en Egipto-aún con dos años de vacas flacas-. Esa era la voluntad política de un líder con fuerte ascendiente nacional y convicciones. Preservar su legado, cultura, creencias, valores, era clave para ellos. Esta claro que, comerciar con otro país no era un problema, pero abandonar el suyo para establecerse en otro, fue duro. Jacob, el líder espiritual y político parecía intuir lo que habría de venir, obviamente a la larga o la corta se produciría un sometimiento liso y llano a Egipto, lo discernía.
Y, es así; la dificultad más grande que exhiben los economistas (mayormente cuantitativos), es que no conectan sus acciones con la realidad política y social.
Sin embargo, de tiempo en tiempo aparece un economista que sabe de política o un político que sabe de economía, tales los casos de “Manuel Belgrano y Mariano Moreno”.
Así fue que comieron (se privilegió el consumo) por un tiempo los del pueblo de José, pero a cambio ya estaban bajo la autoridad del Faraón de Egipto (perdieron su soberanía política y su independencia económica). Más allá de la conveniencia de una coyuntura económica favorable, el largo plazo puede devenir muy diferente (perderían inclusive, hasta la justicia). Recuerde el bienestar de los días de “la Convertibilidad”, financiado con deuda que crecería hasta estallar en mil pedazos, destruyendo aquella momentánea comodidad.
Dicen que cuando el hambre llego a Egipto, el ministro de economía duplicó la apuesta, retirando la totalidad del circulante (absorción monetaria). Me imagino el infortunio que se generó con una iliquidez tan extrema. Así funciona hoy, a menor cantidad de dinero-para controlar los niveles de inflación-, más alta es la tasa de interés de los préstamos, se frena la economía y, luego esos créditos se hacen impagables. Es así como llegan las "liquidaciones de existencias por cierre definitivo" y el "remate de empresas locales". Muy interesante panorama para aquellos que tienen el dinero necesario para quedarse con las gangas que surgen de la situación creada.
El gobernador-economista atesoró todo el oro y la plata vendiendo granos para el Faraón, mientras tanto, el pueblo de Egipto sufría. Eso si, las reservas estaban a buen resguardo, en el Tesoro del rey, y no se tocaban, no se gastaban. Un concepto conservador que prevalece en nuestros días-de origen Egipcio-, el estado garantiza su solvencia fiscal intertemporal, a costa del sufrimiento del pueblo.
Los pueblos de Egipto y Canaán fueron inducidos al sometimiento por pan (Génesis 47:15). Hoy muchos pueblos están sometidos, aún con falta de pan.
Si bien José era "el empleado del mes" de Mc Faraón de aquel entones, obviamente no es nuevo esto de las potencias, de aprovecharse del hambre de los pueblos. Egipto mediante su ministro de economía aumentó las reservas (fortaleció su solvencia), gracias a las necesidades de su propio pueblo que no recibió ningún subsidio del estado (la contra cara), ninguna caja del "PAN"-plan alimentario nacional-, ningún "plan trabajar"; ortodoxia fiscal y monetaria pura, salvaje.

Por ultimo el rey de Egipto se quedó con todas las tierras, y aún con el trabajo esclavo de su pueblo (Génesis 47:23). Mas tarde el mismo ministro le cede al pueblo “en comodato” sus propias “ex tierras” para que las trabajen, estableciéndoles un impuesto del 25% sobre toda la producción. Cegados por el dolor, aquellos ciudadanos que habían pasado "de dueños a esclavos", encima estaban agradecidos de poder seguir con vida (Génesis 47:25).
Jacob (el líder político de los extranjeros en Egipto), entendió que mas temprano que tarde le llegaria el tiempo a su pueblo, pero no podía cambiar las cosas, en el relato bíblico, se puede deducir un hombre silenciosamente resignado. Jacob le hace jurar a su hijo el Gobernador-economista: “si he hallado gracia…”, que mis restos vuelvan a mi patria. Un hombre de convicciones que amaba a su patria, el lugar donde Dios lo había plantado; no deseaba que ni uno de sus huesos reposara en aquel lugar para siempre.
Dos conclusiones, sobre cien moralejas posibles:

1) "La falsa fidelidad"-la de un hombre a otro hombre-la de un hombre a una potencia extranjera amiga...-, afecto a todo el pueblo originario. Pronostico: pasaremos 5 años sin hambre. Cisne Negro-lo que no se puede pronosticar-: 400 años de esclavitud.
2) "Todo aquello que el hombre sembrare, esto tambien segará"; las acciones del economista José, esclavizaron al pueblo egipcio primero, mas tarde le tocaría a Israel-su propio pueblo-, experimentar el yugo de la esclavitud.

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