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viernes, 14 de febrero de 2014

Operados y empantanados


Desde mi juventud, como consultor y ejecutivo, siempre he notado que cuando una corporación está empantanada, suele encarar la solución de sus problemas con medidas estándar. En los textos, generalmente se tipifican  situaciones y se crean reglas hipotéticas o teóricas y es verdad que funcionaron en ciertos casos. Pero siguen siendo muchos los que usan las mismas  respuestas del pasado, para resolver problemas presentes.
La globalización de los mercados estimuló la necesidad de resolver crisis aparentemente rutinarias, pero realmente son desconocidas. Con todo, repetidamente se aplicó un criterio uniforme y  decepcionante en todo el mundo, basta mirar Argentina 2001 y el sur de Europa 2014. Los organismos multilaterales de crédito adelantando grandes paquetes para atemperar los percances fallaron, y luego retirando el apoyo hicieron estallar crisis financieras que terminaron en catástrofes sociales. Hemos asistido a una crisis país detrás de otra, desde México 1994. En cambio, en la economía empresarial se han dado respuestas nuevas en forma constante y consistente con los cambios de paradigma. Ya que nunca nos hemos planteado salirnos del sistema capitalista, podemos pensar que dentro del régimen, algunos componentes funcionan mejor que otros. Íntimamente creo haber visto en el comportamiento empresario algunas claves que aplican para dirigir los “negocios del país”, desde el sitio donde se produce una crisis hasta el lugar donde llega la solución. El hombre de negocios no se conforma sólo con resolver la crisis. En las corporaciones justamente, surgen oportunidades cuando algo nuevo sucede; esta es una situación estimulante a nivel directivo, para experimentar algo inédito.
En Argentina nunca en 40 años se estuvo en una situación económica mas desahogada, con un escenario internacional tan propicio. Esto es así y lo comparte el consenso de  economistas detractores y mejores reputados y sinceros. Ahora estamos desafiados a generar fórmulas desconocidas para enfrentar el desarrollo argentino. Si no aplicamos creatividad, corremos el riesgo de investirnos de obsolescencia y quedar a merced de cualquier movimiento especulativo.
La modificación de la estructura económica internacional, demanda una dinámica de resolución de conflictos flexible y por lo tanto altamente creativa. Es necesario que las soluciones sean ágiles y expeditivas. No es posible que un país como Argentina soporte los embates insistiendo con medidas estándar. Contrariamente a la desconfianza de muchos expertos  progresistas y conservadores, no existe ningún misterio arcano bordeando la creatividad.
La creatividad es una habilidad en la cual todos los técnicos deberían entrenarse (neoliberales y progresistas) si es que quieren sobrevivir la dinámica de la globalización. Si no queremos que los beneficios de la recuperación se vean frustrados, debemos encontrar soluciones inaugurales para mitigar los daños que estamos padeciendo. Cuando un país hace cosas grandes, es difícil ponerlo en aprieto con “operaciones”.
Es necesario tomar  conciencia que los obstáculos que  han surgido en las últimas semanas nos obligan a flexibilizar las estructuras mentales. No es posible seguir con una enmienda tras otra, es necesario encontrar beneficios radicales. Es entendible y doloroso escuchar ministros explicando lo inconcebible de los ataques, pero esos son los desafíos y hay que enfrentarlos con “más creatividad”.

 

 

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