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viernes, 7 de febrero de 2014

Entelequias monetaristas

Luce grotesco, pero ahora resulta que, “usar política monetaria para detener la inflación nos derivara a una mayor tasa de inflación”.
Por supuesto que esto no es nuevo, forma parte del menú ideológico de los monetaristas chiflados, es la opción “B”. La parte que hasta ahora “no era útil difundir” (porque comprometía a los economistas menos descubiertos, aquellos que fueron la tercera línea de Martínez de Hoz). No me refiero a los secretarios de estado de la dictadura que jamás se escondieron; los de apellidos tradicionales y prosapia, exhibieron una natural “conciencia de clase”, consecuente con su posición política y situación histórica.
¿Es que habrán contribuido los monetaristas a que la inflación se pueda llegar a desacelerar con sus propias recetas? - Según “la teoría cuantitativa oficial”-que yo no me atrevo a desafiar-, la base monetaria es un pasivo de los bancos centrales que está indisolublemente vinculada con el nivel general de precios.
En este esquema, la tasa de inflación es el producto de la velocidad de circulación del dinero y el déficit fiscal como proporción del Producto. La velocidad de circulación estará  determinada “irrefutablemente” por el mercado y la política fiscal. Siguiendo con “la teoría económica oficial mundial”, la política monetaria aplica al control de la tasa nominal de interés a través de la administración de la estructura de los pasivos de los bancos centrales.
Hasta ahora el modelo Nac&Pop no permitió nunca que el BCRA ejecute una política monetaria restringida, haciendo subir las tasas de interés. Se sobreentiende que a una suba de la tasa de interés le corresponde un nivel mayor de ahorro en pesos, esto disminuye la demanda de dólares, y  a su vez, ambos factores contribuyen a disminuir las tensiones en los precios de la economía.

Nuevas entelequias monetaristas:

Siguiendo esta lógica, al subir las tasas de interés, el Central absorbe base monetaria colocando títulos remunerados a cambio de billetes no remunerados. Es decir, de ahora  en más cambia pasivos gratuitos por pasivos que deben ser pagados. Proyectando eternamente esta situación-"esterilización de pesos"-canje de billetes por bonos-; la porción gratuita (los billetes que circulan) disminuye y la remunerada (los títulos que se emiten con tasas de interés) aumenta sin cesar, hasta explotar todo. La idea actual es, sustituir la acusación,  incriminando esta vez al Central (que ahora baja la emisión,  para pagar intereses que antes no pagaba).

La novedad:

Tradicionalmente se enseña que la inflación es un impuesto discrecional que aplican los gobiernos al pueblo, el más fácil para financiar al fisco, ya que no necesita aprobación parlamentaria. En este escenario la acusación se resignifica, y se plantea que el financiamiento del fisco implicará una inflación mayor, generada por la nueva necesidad de pagar intereses.
Más aun, empieza a generarse la obligación de emitir sumas crecientes de títulos para financiar el pago de los intereses que van devengando los títulos anteriores. Ahora resulta que la amenaza inflacionaria es más alta que cuando la base monetaria “le robaba del bolsillo a la gente”. Esto implica una enorme contradicción. - ¿Será entonces que la inflación anterior era buena, porque permitía que el Gobierno pudiera financiarse sin pagar intereses, destinando esos fondos a gasto para la “felicidad del pueblo”? - Entonces subir la tasa de interés (para los monetaristas) ahora ha sido una mala idea.  Aquí haré una pausa, tengo que detenerme hasta que mis lectores paren de reír, así no puedo seguir escribiendo, ni ellos podrían seguir leyendo. Pausa.

De los supuestos descriptos, se deduce que la suba de la tasa de interés será alta y permanente, con un déficit fiscal incontrolable, que obligara a pagar cada vez una tasa de interés mayor. Este razonamiento presume que se trata de un gobierno débil que se desliza sin reparos a someterse a la exigencia de tasas que le establezcan “los mercados”. Luego la deuda crecerá, los depósitos del público entraran en zona de peligro, y por ultimo llegara la tan ansiada hiperinflación (anhelada por los propagandistas de esta entelequia).
Que original! , una nueva operación que consiste en desacreditar a la nueva conducción del BCRA, ya que no le pueden pegar por hacer lo que ellos mismos le sugirieron. Entre los “supuestos” de este desarrollo, el Gobierno nunca va a arreglar con el Club de Paris, no volverá a los mercados, nunca podrá financiar el déficit fiscal, todo va a empeorar la situación, con un endeudamiento creciente a tasas positivas  que aumentara por el déficit quasifiscal (el de los nuevos intereses) que incluso no podrá controlar, ya que la tasa sobre la deuda depende de las expectativas del mercado, a quienes ellos se ocuparan de asustar.

La solución conservadora:

La alternativa neo conservadora es la única manera de reducir la inflación. Hay que reducir el déficit fiscal, del lado del gasto. Nada de aumentar impuestos; bajen los sueldos, las jubilaciones y pensiones, despidan médicos, dejen de enviar alcohol y gaza a los hospitales y cierren las escuelas deficitarias. Sencillamente, están locos.



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