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viernes, 6 de febrero de 2009

No logramos pronosticar acertadamente

Me parece atrevido que, pese a los datos reales verificados, ex post de los pronósticos económicos y políticos en todo el mundo; sigamos previendo el futuro como si supiésemos. Empleamos las mismas herramientas y métodos antiguos que excluyen todo tipo de suceso extraordinario, en Argentina, EE UU y China. Como sociedad global, nos hemos dejado conducir por agoreros, sortílegos, hechiceros; académicos o funcionarios que usan matemáticas adulteradas.
Anunciar el porvenir escapa a las habilidades de un profesional, lamentablemente llamado economista, politólogo, etcétera. Somos gente con enormes límites estructurales en nuestra capacidad de elaborar o trabajar con “modelitos”. Hoy Internet debería limitar las posibilidades de "jugarse con un modelito" y cometer groseros errores. Casi nadie de esta "especie sortílega" reflexiona y acopla al modelo las modificaciones y el incremento en la complejidad de los problemas del mundo actual. Esto no es nuevo, se aceleró en los últimos tiempos, pero lleva muchos años y existen ejemplos extravagantes.
-¿En cuanto erraron-en términos de costo y tiempo- los organismos multilaterales de crédito, economistas, políticos y militares que proyectaron la arquitectura económica financiera de Yaciretá? -¿Cuánto dijo el FMI que iba a crecer la Argentina en 2003, 2004, 2005, 2006…?-
Cuando hacemos pronósticos, los economistas y politólogos somos petulantes en base a aquello que creemos saber-me incluyo-, porque tendemos a creer que sabemos más de lo que realmente sabemos. Las implicancias reales que esta inmodestia tiene, la estamos viendo en los países mas desarrollados, y son devastadoras.
-¿Porque cree usted que casi nadie habla de la historia de sus pronósticos con documentación enfrente, o con acceso irrestricto en un sitio de Internet, dejando cinco años de archivo?-
Obviamente por mantener la presunción del sabelotodo, una confianza desmedida que crece con el conocimiento amplio y pequeño-en los casos más vituperables-, sin percibir la amenaza que descarga la confianza en sí mismo, para el resto de la humanidad. Esto se exacerba en forma exponencial, cuando los que están a cargo de efectuar pronósticos son "escuchas" de otros adivinos, o simples lectores de prólogo y contratapa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Ya conocemos los chantas que se dedican a estas cosas.La pregunta es: ¿hasta cuando los empresarios y los gobiernos se dejarán engañar por estos chantas mundiales y argentinos?