martes, 18 de abril de 2006

Inconvenientes imitaciones

En promedio los habitantes de los países desarrollados de nuestros días, son más ricos que sus padres y sus abuelos, principalmente poseen más bienes y servicios que lo que jamás hubiesen soñado sus mayores. Tienen casas más bonitas, trabajos más modernos. Sin embargo, mientras que los ingresos se han aumentado exponencialmente, en los países más ricos los ciudadanos no son más felices que sus abuelos. -¿Cómo lo sabemos?-
En la actualidad se han desarrollado técnicas para medir la felicidad y existe un número importante de investigadores efectuando contribuciones. Alguien dijo “la felicidad es el único objetivo sensato para una sociedad educada y para sus miembros”. - ¿Qué deberíamos hacer de forma diferente para ser más felices?
Las evidencias empíricas de las investigaciones examinadas indican dos cuestiones muy importantes. Las comparaciones frecuentes provocan enormes daños psicológicos al ser humano, y lo social, la sensación de felicidad muchas veces proviene de ocupar una posición de cierta importancia jerárquica (el hecho de estar más arriba).
Combinando un conjunto de investigaciones con diversos aportes-estadística, economía, psicología, sociología, filosofía y política, los estudiosos están tratando de crear y comunicar una formula que permita entender nuestra sociedad global para mejorar la vida de los habitantes del planeta.
La ciencia económica tradicional y mucha gente identifica la felicidad con el poder de compra, pero esta definición no siempre es acertada, ya que la vida de un individuo, es más que comprar comestibles sofisticados en la góndola del supermercado, y su cuerpo es más importante que la moda con la cual lo adorna.
La vida en los países más destacados es mucho más confortable que en los países económicamente menos crecidos. Allí los ciudadanos tienen autos modernos, electrodomésticos, calefacción, aire acondicionado, y divertidas vacaciones. Sin embargo, la gente que vive allí no es más feliz que la gente que vive en los países menos destacados, según los investigadores de la economía de la felicidad. En las mediciones, esto se cuantifica generosamente y los términos que utilizan los científicos para referirse a los países-ricos y pobres-son basadas en el PBI per cápita-.
No pretendo interpretar la felicidad como la han descrito los investigadores de aquellas latitudes, pero puedo discernir que para los técnicos, la felicidad luce como un estado de ánimo, una sensación agradable, un momento preciso donde se tiene aquello que se desea. Es una manifestación externa que proviene en forma de excitación desde el interior de las personas y les hace sentir bien; por lo tanto, muchos se afanarán por experimentar esa sensación en forma continua, extendida, enfocando su ecosistema y sus acciones en una búsqueda perpetua. Por el opuesto para estos peritos, la tristeza o infelicidad un sentimiento que aplasta y provoca melancolía y se conecta con una impresión de percibirse mal, y esto provendría de no tener bienes.
Sin embargo en mi opinión, es obvio que las sensaciones de felicidad o infelicidad están influenciadas también por factores que no son materiales, además de los componentes económicos y sociológicos. Sobre los investigadores económicos pesa una demanda constante para que encuentren una solución oculta y repentina para mejorar la vida de las personas. Por esa razón es que, invariablemente aparece un hallazgo que, primero será una prueba de laboratorio, luego se irá desarrollando, y lamentablemente antes que sea una tesis, comenzará a difundirse como una verdad incuestionable. Digo lamentablemente porque antes de finalizar su comprobación muchas veces, sin planearlo ni desearlo, el prototipo se escapará del laboratorio y tal vez se convierta en una epidemia internacional antes de haber probado su ineficacia.
Es necesario instalar en la conciencia pública, que los modelos económicos y por lo tanto los modelos de vida de una sociedad, no siempre se pueden traspolar de una nación a otra con los mismos resultados. Algunos han propiciado la idea de que la única felicidad importante es la propia, en una época donde el individualismo y el materialismo han llegado lejos exhibiendo un pensamiento mecanicista que todo lo reduce a causa y efecto. Asimismo sufrimos una gran crisis de valores que afectan al matrimonio, la relación padre e hijos y por ende la cultura y la sociedad. Otros creemos que la mejor sociedad será aquella en la que los ciudadanos experimenten en conjunto un nivel de realización consistente con los niveles generales de crecimiento. Coincido en algunos aspectos de la teoría de la felicidad, por ejemplo, donde destaca que “el bienestar de otra persona es tan importante como el mío propio”; esto es para mí un fundamento irrenunciable y celebro esta revelación desde un espacio intelectual.
Si queremos bienestar, está claro que necesitamos profundizar en el concepto del bien común. Esto simboliza mucho más que repartir alimentos u otorgar un subsidio social. Pero volviendo a la investigación -¿Se puede medir la felicidad? -Parece que sí, por lo menos a nivel específico un grupo de profesionales ha desarrollado una metodología cuantitativa que luce respetable. En forma adicional se han realizado estudios neurológicos mediante electroencefalogramas, resonancia nuclear magnética y tomografías de emisión de postrones, que permiten medir la actividad eléctrica de las zonas del cerebro donde se experimentan los sentimientos.
Hay muchas razones por lo cual los economistas están estudiando la “teoría de la felicidad”, nutriéndose de otras ciencias. En primer lugar, en algunos países importantes, las cuestiones económico-financieras siguen estando en el centro del interés público. Basta ver los canales de noticias que mientras informan paso a paso los sucesos de una guerra o una tragedia, al mismo tiempo actualizan el precio de las acciones que cotizan en los mercados.
No obstante en forma creciente estamos viviendo un cambio, de una realidad exclusivamente materialista a otra verdad donde todas las cosas están repletas de sentido.
Volviendo al contenido de la teoría de la felicidad, las conclusiones de estos trabajos reflejan a nivel clínico que sentirse feliz es beneficioso y deseable física y psíquicamente, ayuda la presión sanguínea y el ritmo cardiaco, además de dinamizar el ingenio motivador. Necesito detenerme aquí específicamente, ya que identifico un riesgo importante en esta nueva moda y más concretamente en la definición médica y sicológica. Quisiera correr la cortina para ver que tales incentivos en términos de axioma pueden impulsar a las personas a la búsqueda de ofrecimiento disponibles para alcanzar la felicidad en el sentido que generalmente se entiende.
En otro punto observo móviles que pueden impulsar a que la gente se acerque únicamente a aquello que le produce agrado, alejándose de todo lo que puede producir dolor. Esto es inconsistente con sociedades inflamadas de aflicciones. No es un tema menor entonces estimular la indiferencia al sufrimiento, aunque es mucho peor cuando esta actitud va a ser tentada con soporte científico.
Este grupo de eruditos ha comprobado estadísticamente que el bienestar no está directamente relacionado con la riqueza. Frecuentemente he verificado esta situación en mi actividad como consultor, conociendo banqueros y empresarios cuya aflicción nunca está ligada exclusivamente a una cuenta bancaria o negocio. Puedo extender la descripción de los intelectuales; al recordar personas que han incrementado su estándar de gasto sin que se vean avances confortadores a la postre. Un proverbio asegura que “el bienestar al imprudente lo echará a perder”, reflejando que la prudencia es una virtud anterior a la prosperidad.
Se estableció en estos ensayos que un PBI per cápita por encima de los 20.000 dólares, no garantiza una mayor felicidad. Una evidencia de este fenómeno es que la depresión, los ataques de pánico, la dipsomanía, la drogadicción, la violación, y las manifestaciones de búsqueda de placer, crece sin cesar, también en los países ricos
Alguien se pregunta ¿Si estos países están tan bien, por qué sus ciudadanos no son más felices?
Un ejemplo: A un conjunto de alumnos de la Universidad de Harvard se les preguntó qué preferían, si ganar 50.000 dólares al año y que los demás ganaran solo 25.000 dólares; o ganar 100.000 dólares al año y que los demás ganaran 250.000 al año. La generalidad eligió la primera alternativa. Esta encuesta demostró varias cosas:
1) El dinero no solamente es un medio de pago que otorga capacidad de compra como presumía la economía tradicional, sino que funciona hoy día como un elemento de comparación con los demás. Había resaltado en párrafos anteriores lo nocivo que resulta la comparación en el individuo y la sociedad.
2) La posición que ciertas personas ejercen respecto a los otros se ha constituido en una fuente de satisfacción en sí misma. Por esta razón vemos los ejemplos de un individualismo exacerbado en los líderes y conocemos naciones con actitudes absurdas como lo es establecer plantas contaminantes en otras latitudes, sin que adviertan que mas temprano que tarde igualmente van a sufrir sus efectos nocivos. En una economía globalizada todo está interrelacionado, en algún momento cualquiera que cometiere una jugada tramposa va a pagar las consecuencias. En la medida que se abrieron las fronteras, nadie puede ponerse a salvo.
3) No todo lo que viene de un país rico es deseable. Por ejemplo, la forma de ver la vida de los estudiantes que participaron en esta encuesta. El egoísmo deja caer a la gente en posiciones absurdas como las descritas, teniendo en cuenta que hablamos de estudiantes de una de las mejores universidades del mundo.

Otra observación de estos últimos años, es un elemento que ha influido destructivamente y lo podemos identificar con derivaciones de alta infelicidad, pertenece a este reparo la disposición acelerada para poseer bienes materiales. Las personas se acostumbran rápidamente a la posesión de productos y servicios, y enseguida de tenerlos dejan de producirle satisfacción. En mi opinión es así como se genera, un círculo vicioso disparado por el estímulo al consumo que bombardea las mentes a través de los medios. En cambio, existen temas no materiales que producen bienestar, pero tienen menos difusión ya que venden menos, lamentablemente. Aquí le cabe un capítulo a los gobiernos y al liderazgo en general. Creo vehementemente que los recursos existentes, y un liderazgo solidariamente motivado, puede responder con más fidelidad a la responsabilidad conferida por cualquier organización de la sociedad.
Otro ejemplo: Una empleada de un famoso Banco de Inversión, en solo quince meses fue distrayendo periódicamente hasta 8 millones de dólares de las cuentas de dos inversores individuales muy acaudalados para los que trabajaba. Ninguno de los dos inversores se dio cuenta sino la auditoria del banco, y eso ocurrió bastante tiempo más tarde. Este incidente valió a los técnicos para afirmar un concepto: el dinero adicional le resulta más indiferente a un inversor rico que a un empleado pobre. Por lo tanto si parte del dinero de una persona rica pasara a una persona pobre, ésta última obtendría una felicidad mayor de la que perdería el rico, y el bienestar promedio de cualquier país aumentaría. Consiguientemente, un país tendrá mayor nivel de felicidad media en términos económicos, cuanto más equitativa sea la distribución del ingreso, independientemente de este ejemplo de los científicos que luce muy poco feliz.
Cualquiera diría, seguro que los economistas que arribaron a esta conclusión son economistas de la CEPAL (Comisión Económica Para América Latina)-Organización de las Naciones Unidas-, o ciudadanos latinoamericanos, o ciudadanos africanos. Pues no, razonaron así los técnicos que están trabajando en universidades e institutos de investigación privados, ellos son británicos mayoritariamente y también los hay norteamericanos.
¿Qué es lo que dicen las investigaciones acerca de qué cosas hacen feliz a la gente?
Además del entorno biológico que exacerba nuestra propensión a obtener felicidad, existen cuestiones constitucionales como la edad, la apariencia física, el cociente intelectual y la educación.
Otras características parecen afectar la felicidad con mayor vigor como las relaciones familiares, la situación económica, el trabajo, la sociedad, los amigos, la salud, la libertad, los valores personales y la ética de vida.
En mi percepción la configuración intelectual también tiene una aguda acción que opera en forma mixta sobre la felicidad. Desde esta posición los seres humanos construyen o recogen metas para el futuro, pero si esas visiones están demasiado lejos-inclusive geográficamente-, se constituyen en quimeras y estas provocan desánimo e infelicidad. Nuevamente la comparación por extrapolación de modelos y países.
Yo me atrevo a adicionar que presentar una imagen deseable pero distante, suscita esfuerzos desgarradores que finalizan generalmente en naufragios. Mucho se ha hablado estos años sobre liderazgo, e inclusive se ha hecho excesivo énfasis en “motivación”, sin considerar la asignatura “frustración”, un elemento medular en el estudio de esta disciplina.
La frustración se diferencia del fracaso, ya que tiene una connotación pasajera, aunque muchas veces genera reacciones irascibles con consecuencias de magnitud. En el otro extremo la frustración suele ser edificante, cuando prevalece la superación de las restricciones que la provocan. Existen innumerables casos de potentados, hombres de negocios con un sinnúmero de frustraciones antes de alcanzar el éxito empresario (1).
Antagónicamente a la frustración encontramos “el fracaso”, este actúa como constante y tiene un altísimo grado de profundidad en términos de infelicidad.
Un modelo puede fracasar. Desatender esta realidad implica asumir el riesgo de conducir a la gente y a las organizaciones de un país disminuido, hacia incorrectos modelos ilusorios, referidos a países dotados de recursos financieros.
Otro punto es entonces, la elección de los modelos. Copiar o repetir un concepto aprendido puede que no este mal aunque no sea original, en la era de la innovación; el problema es - ¿qué es lo que estamos copiando o que es lo que estamos reproduciendo?
La “teoría de la felicidad”, ayuda parcialmente a entender por qué las cosas mas estimables no van bien en las sociedades mas ricas en términos de ingreso, por lo tanto podemos prevenirnos analizando puntualmente cada aspecto, antes de aplicar a rajatabla sus fórmulas. Dijimos que el PBI per cápita y las condiciones laborales han progresado en los países poderosos, pero sin embargo la familia, la sociedad y los valores, se han estropeado. -¿Quién quiere eso?-
Ciencia y tecnología frecuentemente mejoran y aceleran los procesos, aunque no siempre otorgan respuestas a los problemas. Otras veces ciencia y tecnología explican ciertas tendencias que lucen temerarias. Por ejemplo, el cambio substancial del rol de la mujer desde su incorporación al mundo del trabajo y con ello la alteración de la estructura familiar. Ni la ciencia ni la tecnología han avanzado para adecuarse a este cambio fundamental. Yo creo que las niñeras no han reemplazado aún a las mamas, y sería deseable que ninguna alternativa cibernética reemplace a una esposa muy ocupada, aunque eso ya esté ocurriendo en Internet.
Las películas, las series, los entretenimientos han influido fuertemente en la vida social y se han infiltrado a través de la vista, comportamientos violentos y prácticas sexuales, que permearon fuertemente en los últimos años. Hoy día la mayoría de las series televisivas que provienen de países prósperos, favorecen la aspiración a la opulencia en sus propios países excitando el consumo y la necesidad en sus habitantes, pero también a través de los medios y la globalización de la cultura se introdujo en los países periféricos, creando todo tipo de consecuencias. Vuelvo a considerar los conceptos de frustración y fracaso mencionados en los párrafos anteriores. Esto genera en las personas que no alcanzan ciertos estándares una percepción individual de auto detracción, o de inicio de carreras alocadas para obtener lo que supuestamente hace falta, con consecuencias ruinosas en ambos casos.
Al incorporar figuras físicas estereotipadas, muchas mujeres sufren y otras se someten a metamorfosis que en forma externa ayudan a simular la edad alterando las etapas de la vida y la familia. Hoy es habitual ver a dos mujeres de una familia tipo cuyo parentesco es difícil de determinar; por lo tanto, también los roles se trastocan y provocan infelicidad en alguna de las dos. Mucha gente cada día se concentra en cuestiones estéticas menores para lograr objetivos irrelevantes. Muchos esposos se ven sofocados por causa de agresivas acciones de incitación. Mucha gente luce mayor en las fotos de su juventud que en las actuales. Gente aparentemente bien intencionada, cuya labor y región de origen son diferentes al de sus modelos; caen fascinados por “el efecto pasarela” de otras prosperidades y sin saberlo lucen extravagantes en su propio país. Es muy difícil que asumiendo el porte que está reservado para otras responsabilidades los gobernantes alcancen el respeto de los gobernados. Cuando se verifican distorsiones en la forma de vida-alejadas del contexto-, muchos líderes se tornan poco creíbles alcanzando el rechazo externo, que a la postre acarrea infelicidad propia y colectiva.
Paradójicamente “el progreso” ha desempeñado un rol importante en la declinación que refleja la vida de los países mas desarrollados, y extramuros en una periferia imitadora.
Ciertos líderes atrapados en modelos ajenos, han auspiciado el aislamiento de sus organizaciones y a la vez se han embarcado en una competencia montaraz entre pares. El individualismo se ha constituido en una doctrina oficial en algunos países y se ha exportado como un dogma para el liderazgo. En sus países el individualismo ha alcanzando ribetes de fundamentalismo, pero en la periferia multiplicó sus consecuencias, para nada confortantes. Este criterio impartido en todo ámbito, frecuentemente aprovecha la ingenuidad o venalidad de sus mismos maleteros, quienes mezclan escuelas de pensamiento y confunden a veces, aún sus fundamentos básicos. Tenemos ejemplos de mutaciones fundacionales, desde partidos políticos hasta instituciones sin fines de lucro.
Durante los años del “pensamiento único”- habían cimentado dos alternativas bochornosas: un vacío moral abusivo, o una alternativa moralista engañosa-doble moral.
El individualismo y “la exaltación del tener y del ser”, ahogaron la vocación de servicio, apagando el interés por el prójimo que inicialmente impulsó a muchos precursores. A largo plazo esta pinza tuvo consecuencias devastadoras para todos, los abrumados por las carencias y los líderes por sus presiones. El aplauso, la fama y el dinero han actuado como metas que activaron los buscadores de felicidad y auto realización.
A la pregunta ¿cómo hacer que la gente se sienta feliz?, el hombre promedio de las encuestas descritas respondió: “mejoren mi calidad de vida”.
Los investigadores han determinado que la mayor felicidad es el principio rector de la política y el criterio apropiado para adoptar decisiones éticas. Por esa razón, los líderes deben procurar el mayor bienestar de sus liderados, concediéndoles la misma estima y satisfacción individual que a sí mismo se dispensan.
Dado que la teoría económica tradicional ha demostrado ser ineficaz para resolver los problemas del hombre, no deberíamos transigir al permitir que países que viven bajo su influencia con resultados infelices, nos marquen la agenda.
La expresión teórica básica de la economía de mercado es el libre intercambio de los bienes y servicios, no obstante para que el resultado de su articulación sea eficaz, según los manuales, deben cumplirse tres condiciones básicas:
1) El mercado debe ser realmente libre (pero no lo es)
2) Los compradores y vendedores deben tener la misma información (pero no la tienen)
3) El intercambio entre las partes no debe producir efectos indeseados sobre terceros (pero lo produce)
Las cifras del bienestar deberían medir la “satisfacción media” de una población globalizada, esto no es así en la práctica. Ochenta y nueve países en 2005 se encontraban peor que a principio de 1990. La globalización y liberalización de los mercados aumentó la brecha entre ricos y pobres. El auge de las comunicaciones no evitó que dos terceras partes de la humanidad nunca haya realizado un llamado telefónico. Un tercio de la población mundial no tiene acceso a la electricidad.
Hasta ahora el instrumento oficial de medida utilizado por los economistas es la renta per cápita, y solo sirve para dar una idea del poder adquisitivo promedio de los habitantes de un país.
Los investigadores de la teoría de la felicidad dicen que para medir francamente el bienestar, la renta per cápita debería incluir al menos cinco características:
1) La desigualdad (los ingresos suplementarios importan más a los pobres que a los ricos),
2) Los efectos externos
3) Los valores
4) La aversión a la pérdida
5) El comportamiento incoherente

Entonces, “necesitamos una revolución académica en todas las ciencias sociales” dicen los que se proponen entender las causas de la felicidad. “También necesitamos una revolución en el Gobierno”. “La felicidad debería convertirse en un objetivo político, y el progreso de la felicidad nacional debería medirse y analizarse tan estrechamente como el crecimiento del PBI”.
“Todos deseamos tener un estatus social alto y, de hecho, las personas con mayor estatus viven más tiempo y son más felices”. Esto afirman los economistas y sociólogos que investigan o los comunicadores de esta nueva “teoría en curso”.
Durante los últimos quince años en un contexto donde la palabra éxito está relacionada exclusivamente con dinero y bienes aún en ámbitos equivocados, hemos visto operar una cultura donde los premios se adjudican solo por producción o resultados, reduciendo de esta manera la motivación altruista, al limitarla solo a un incentivo de concepción mercantilista. En este pensamiento el descubridor de la vacuna contra el cáncer, sería menos exitoso que un fabricante de productos muy rentables.
Como consecuencia de la fascinación por los modelos foráneos se han dañado muchas vocaciones y confundido bastante las motivaciones. La publicidad que estimula a malgastar se coló en ambientes infrecuentes y favoreció la propensión al exceso de trabajo, claramente en detrimento de la propia familia y de los ejercicios humanitarios ejemplares.
La competitividad selvática se metió en todos los ámbitos, aunque este era un elemento cultural de sociedades con una problemática diferente. Si persistiéramos en traspolar modelos, los resultados nos aseguran que obtendremos mas infelicidad.
En síntesis, me parece que la cuestión central podríamos resumirla así: “debemos procurar un equilibrio saludable entre, estar abiertos y receptivos a los descubrimientos, a lo novedoso; pero a la vez precavernos cuando provienen de la influencia que ejerce la economía en nuestro comportamiento, nuestras instituciones y todos los ámbitos de nuestra vida.

(1) El éxito en el empresario es absolutamente distinto que el éxito de un padre de familia o de un profesional. En el empresario el dinero o las ganancias son el premio de su empresa. En los otros casos mencionados, una familia ordenada o un descubrimiento científico son sinónimos de éxito.

lunes, 3 de abril de 2006

Editorial Fortuna

Se rectificó el óptimo ritmo de crecimiento de la economía argentina, la cifra final es 9.2% en 2005. En el último trimestre del año pasado, la velocidad de progresión fue de 2.1%, -tasa desestacionalizada- respecto al trimestre anterior. Este ascenso sostenido, mantiene los promedios de tasas de 2005 y 2004. El vigoroso crecimiento de la producción, caracterizado por un desarrollo de las economías regionales y por un aumento en los niveles del empleo formal en el sector privado, redujo la tasa de desocupación a 10.1 por ciento en el cuarto trimestre de 2005. El progreso ha sido equilibrado tanto geográfica como sectorialmente. Se extendieron notablemente los rubros de la construcción, turismo, transporte y comunicaciones, a la vez que se redujeron los niveles de pobreza al 33.8 por ciento y los de indigencia al 12.2. En el proceso en curso, fue sumamente importante recuperar el uso de la política fiscal como herramienta contracíclica y hoy la Argentina tiene un panorama fiscal previsible, con un superávit primario promedio en los últimos dos años del 4,9 por ciento del PBI. Este 2006 comienza con una leve desaceleración de las tasas trimestrales, no obstante con el significativo arrastre que dejó 2005 para 2006 (unos 3.6 puntos), el crecimiento del PBI se perfila en torno a 8%. Hay quienes arriesgan 9 %, mientras los datos actuales nos dicen que ya se superó el ingreso per cápita real de 1998. El impulsor más notable de la expansión económica siguió siendo el crecimiento de la demanda doméstica. La inversión, uno de los motivos de mayor preocupación, continuó jugando un papel favorable y enérgico durante 2005, alcanzando un nivel de casi 20 puntos del PBI, al crecer alrededor de 23%. La inversión en construcciones (industria madre de industrias), siguió para arriba, al expandirse 20%. En 2006 la inversión probablemente supere la marca de 1998 (21.1% del PBI) aunque continúan excusándose inversiones claves que según parece, podrían comenzar a asomar en el transcurso del presente ejercicio. Las inversiones requieren reformas estructurales, mejora de los mecanismos competitivos, respeto por la propiedad privada, reglas de juego claras y seguridad jurídica. Sin embargo para los que se aferran a los manuales neo clásicos, se confirma en la Argentina y en el mundo la definición que alguna vez engendró J.M.Keynes quien dijo: “No hay nada mas peligroso que la búsqueda de una política racional de inversiones en un mundo irracional”. Para finalizar, entramos en el trimestre número 16 de crecimiento ininterrumpido donde acumularemos 37% de suba, después de la caída del 10.9% de 2002. Dicen por allí que no somos normales ni cumplimos con las normas Iram del G7, el FMI, ni con todo el vademécum de letanías somníferas de voces de la economía karaoke. Los ministros y presidentes que supuestamente habían perdido la razón desde 2002 en adelante, pese a todo perseveran haciendo lo contrario de lo que le piden los mercados, los organismos multilaterales de crédito y los profesores neo clásicos de las universidades más cool de la Argentina, aunque los siguen haciendo con los resultados anteriormente expuestos.

jueves, 23 de marzo de 2006

Ambito Financiero

Se rectificó el óptimo ritmo de crecimiento de la economía argentina que publicó el INDEC en forma aproximada en Febrero. No fue 9.1%, la cifra final, la realidad es que el guarismo fue del 9.2% en el año 2005. Como si esto fuera poco el último trimestre de 2005 la velocidad fue de 2.1%, tasa desestacionalizada respecto al trimestre anterior. El ascenso es plano, mantiene los promedios de tasas de 2005 y 2004.
No somos normales ni cumplimos con las normas Iram del G7, el FMI ni todo el vademécum de letanías somníferas de voces en karaoke. Este 2006 comienza con una leve desaceleración de las tasas trimestrales, no obstante con el significativo arrastre que dejó 2005 para 2006 (unos 3.6 puntos), el crecimiento del PBI se perfila en torno a 8%. Hay quienes arriesgan 9 % mientras los datos actuales nos dicen que ya se superó-aunque no se nota todavía en la micro- el ingreso per cápita real de 1998, año de las luces. El impulsor más notable de la expansión económica siguió siendo el crecimiento de la demanda doméstica propulsada por los instrumentos de política macroeconómica que todo gobierno tiene a su alcance, siempre y cuando no se les renuncie expresa y legalmente como durante la vigencia de la convertibilidad. La inversión, uno de los motivos de mayor preocupación, continuó jugando un papel favorable y enérgico durante 2005, alcanzando un nivel de casi 20 puntos del PBI, al crecer alrededor de 23%. La inversión en construcciones (industria madre de industrias), siguió para arriba, al expandirse 20%. En 2006 la inversión probablemente supere la marca de 1998 (21.1% del PBI) aunque continúan excusándose inversiones claves que según parece, podrían comenzar a asomar en el transcurso de el presente ejercicio.
Las inversiones requieren reformas estructurales, mejora de los mecanismos competitivos, respeto por la propiedad privada, reglas de juego claras y seguridad jurídica. Sin embargo para los que se aferran a los manuales neo clásicos, se les confirma en la Argentina y en el mundo la definición que alguna vez engendró J.M.Keynes quien dijo: “No hay nada mas peligroso que la búsqueda de una política racional de inversiones en un mundo irracional”.
En la coyuntura no todo está bien, es cierto, la presión de los precios puso al presidente y la ministro al rojo vivo, para intentar controlar la inflación de corto plazo con medidas metódicamente heterodoxas. Esta situación llevó al gobierno a adoptar una decisión radical que afecta el desenvolvimiento de nuestras exportaciones al suspender por 180 días los envíos de carne. Si bien la medida apunta a reducir la expansión de la tasa de inflación en el corto plazo y probablemente lo logre, la contracara de la medida es una señal poco eficaz para los mercados que durante mucho tiempo nos estuvieron cercados.
Se habla de atentado al crecimiento de largo plazo. -¿Esta medida atenta contra el crecimiento a largo plazo?- En realidad si esto fuera una norma aplicable a cualquier tipo de exportaciones que afectara los precios domésticos deberíamos decir que sí, ya que los países con crecimiento sustentable son justamente los que han hecho de las exportaciones un motor generador de divisas y empleo que termina fortaleciendo el mercado doméstico. - Es curioso que aunque esto es cierto, la observación más afligida llega con mayor énfasis desde los sectores de enfoque monetarista, los mismos que enseñaron que las exportaciones son inflacionarias, ya que por cada dólar que ingresa al BCRA, se necesita emitir moneda y esto contribuye a expandir la base monetaria. La contradicción entre la teoría y el reclamo luce extravagante, pero es buen momento para debatir y definirse.
Para finalizar, entramos en el trimestre número 16 de crecimiento ininterrumpido donde acumularemos 37% de suba, después de la caída del 10.9% de 2002. La economía y los gobernantes que supuestamente se han vuelto locos desde 2002 en adelante, no obstante siguen haciendo todo lo contrario de lo que le piden los mercados, el FMI y los profesores neo clásicos de las universidades privadas más cool de la Argentina.

viernes, 3 de marzo de 2006

Con la mano de Dios

La amplia mayoría con la cual se logró la aprobación del proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura, mostró que el gobierno ha logrado controlar también la Cámara de Diputados, donde no tenía la mayoría absoluta. Logró sumar 20 diputados más que los 129 necesarios. Los legisladores que acompañaron al oficialismo (90% proviene del justicialismo). -¿Entonces Kirchner interpreta al justicialismo no es “zurdo”, como gustan rotular los que no entienden como funciona el peronismo?- Por supuesto que es peronista, tal vez sin folclore, o sin rasgos remotos, pero es peronista.
Vea, votaron a favor del proyecto la mayoría de Duhaldistas y los que responden al bloque de Rodríguez Saá, eso cubre un porcentaje fuerte de las tendencias ideológicas internas. Kirchner en realidad encarna al peronismo mas actualizado después del fracaso del Consenso de Washington. Perón mismo en 1968 creía en los movimientos emergentes de aquella primavera y sin embargo, a pesar de los prejuicios ideológicos que se levantaban contra su persona y su enfoque, cuando llegó a la Argentina unos años después no declaró la revolución bolchevique, sino “la revolución en paz”, ese era el slogan de la campaña. Sin embargo se puede observar que Kirchner no conmemoró los 60 años del primer triunfo electoral de Perón, para no identificarse ese peronismo cuarentista. Este es un dato de la realidad, ese espacio está ocupado por otras expresiones del movimiento nacional justicialista. El presidente se lleva bien con muchos no-peronistas que son exponentes de centro-izquierda, por supuesto, y esto se parece mucho al FREJULI que tomó un abanico que incluyó a esos sectores que adherían al retorno de Perón. En muchos periodos el peronismo encaró un enfoque más revolucionario que casi toda la izquierda y por supuesto con muchas más chances de imponerse por su base de sustento nacional y popular. Esa es la famosa actualización ideológica permanente en que oscila el peronismo y que inventó su fundador. Analistas y opositores: “Bienvenidos al peronismo”
La aprobación del proyecto de reforma del Consejo de la Magistratura, puso en evidencia que la crisis de la oposición es de una magnitud insospechada. No sólo no pudieron presentar una alternativa en conjunto, sino porque se dividieron cada una de las fuerzas exhibiendo un egoísmo fenomenal para con el pueblo que porcentualmente podrían representar. Ese es un problema de la oposición, nada tiene que ver con Kirchner. El peronismo antikirchnerista desapareció también con las migraciones, Duhalde, Menem y Rodríguez Saa, como dirían los pibes, no existen. En la UCR -que tiene el segundo bloque en diputados cinco diputados votaron con el oficialismo, en el interbloque de centro-derecha, cuatro los diputados acompañaron al oficialismo, dos de los cuales dos ya habían abandonado el bloque.
Una nueva victoria política contundente, los logros económicos que permitieron salir de la crisis más grande de la historia económica contemporánea y la “mano de Dios a su favor”; le dan al presidente una oportunidad histórica para los próximos meses. ¿Habrán terminado en 2003 cuarenta años de frustraciones para la gran mayoría de los argentinos?
Presidente: ¡Pídale otra manito a Dios que tiene mucho que ver en todo esto! -Juéguese ahora con la redistribución del ingreso, y tal vez pueda encontrar el tiempo de atender el postergado reclamo social de los que siempre llegan tarde a la hora del reparto.

miércoles, 11 de enero de 2006

Leyendo noticias en Chicago

Chicago, continúo residiendo en esta ciudad emblemática, atestada de influyentes universidades, son más de las 2 a.m. (las 5 de la mañana en mi Buenos Aires querido). Por el milagro de Internet hojeo la edición de un matutino. Esto es maravilloso, pero extraño mucho mi país, mi gente, amo tanto lo nuestro.
No puedo mantenerme a salvo, no tengo conducta; reincido en el desliz de leer las noticias de los diarios. Se especula acerca de que hallarse en el exterior nos salvaguarda del consumo de lecturas vernáculas perturbadoras, pero eso no es verídico.
Hace solo unos minutos, tropecé con una opinión acerca del pago de la deuda con el FMI. No pude con mi genio y me eché una “queja de bandoneón” que despertó a mi esposa, ella vino a preguntarme -¿qué sucedía?-, ¡nada, nada, le espeté!
Enseguida que se fue mi esposa me pregunté -¿A cuántos economistas de una cierta corriente de pensamiento se percibirá como gente seria?-
En esta ciencia donde el egoísmo fue sumisamente aceptado, es una premisa para explicar la conducta del-“homo economicus”-; la arrogancia, el fingimiento y la truhanería parecen no tener límite. Una vez más, me duele el corazón, me pregunto si la gente estará al corriente de que un economista no es un ser inapelable. La respuesta es,-una gran cantidad de personas cree que un economista es un erudito matemático con conocimientos cósmicos. Solo un porcentaje muy pequeño de público sabe que muchos de estos fulanos que se exhiben con majestuosidad forastera, son en realidad gente sanchopancesca con formación universitaria. Solo en función de su aprendizaje exhiben más habilidad en los medios para alegar sobre temas de su incumbencia. Lucen convincentes inclusive en temas que ignoran olímpicamente.
Evidentemente, deberían responder con riguroso criterio técnico, pero sin embargo no lo hacen, tampoco hablan de “economía al alcance de todos”. No se halla nada de lo que dicen o escriben que se encuentre ausente de manipulación.
Construir y/o analizar “fundamentals” e interpretarlos con objetividad, advirtiendo los riesgos e identificando las oportunidades debería ser su principal tarea. Hay economistas que lo hacen de manera brillante, estos aportes son altamente aprovechados por una sociedad amilanada que pasó por una crisis de magnitud. Estoy auto impuesto a que la opinión pública sepa que un economista no es un magistrado y no tiene las siete verdades inmutables de lo que pasa o lo que vendrá. La economía se nutre de la matemática, pero no es una ciencia exacta, y se complica mucho cuando los economistas hacen abstracción de los aspectos universales de la vida. Restrictivamente, y en virtud de la ausencia de aciertos, muchos economistas opuestos al enfoque productivista podrían guardar un perfil más bajo, no digo prescribir en su actividad, pero como dicen aquí, deberían tomárselo mas suave. Creo que ciertamente no deberían desempeñar el papel de fiscales permanentes e irrevocables. -¿Cómo es posible que después de cuatro años de errores sigan los mismos acusones que concentran la atención en la menudencia? - ¿Porqué ese exclusivo fin de estorbar a los colegas que están trabajando en el sector público de mi país?- Yo creo asimismo que también hay otros tediosos, no desmedidamente resentidos o tan intrépidos, pero aún así deberían observar mayor austeridad a la hora de responder preguntas.
Si de lo que se trata es de ser opositor, uno tiende a sospechar de sus motivaciones, pienso que son excesivamente tentados por la sponsorización y el mecenazgo; una práctica mas adecuada para pintores o escultores que para profesionales en ciencias económicas.
La verdad, es que muchos economistas traviesos han trascendido y ganado dinero trabajando de lobbistas, sea a través de honorarios de consultoría, apoyos económicos para fundaciones, conferencias o ayuda en sus apariciones que los constituyen en operadores de ciertos intereses.
Es cierto que es difícil conseguir clientes de consultoría en una economía productivista con empresarios a quienes le va bien, ellos creen que no necesitan nada; pero la opción no es convertirse en un agente evidente de las actividades más rezagadas, respaldando lo insostenible, luce obsceno. Sin integridad profesional corporativa, se hace difícil diferenciarse. La sociedad guarda reservas mentales que encarcelan por igual a todos los hombres y mujeres del mismo gremio. Algunos podemos adicionar, que algunos medios de comunicación condicionan los enfoques técnicos por causa de sus clientes y lectores. Esta anti ética en la competencia responsable, se acrecienta para quienes no toleran condicionamientos ni pautas mayoritariamente aceptadas.
Profundizando estas cosas, he identificado las siguientes lacras espirituales que se han instalado durante los años pasados: Petulancia, vanidad, auto percepción de superioridad sobre el colega, absolutismo, falacias, descalificación al que piensa distinto, etcétera, podría seguir. Todo esto es estimulado por la cámara y el micrófono de los medios afines al negocio, que claramente “no son todos”. Pero no termina allí, por firmar una nota en el suplemento económico del domingo, muchos perdieron de vista su rol en la sociedad y la profesión. A cambio de esta merma en su integridad en aquellos tiempos, los autores de los artículos se adjudicaron cuentas para su consultora, clientes que jamás hubiesen atraído evidenciando la coyuntura con autenticidad. Dicen lo que los clientes potenciales quieren escuchar, “marketing basura”.
En este marco descrito descarnadamente, las opiniones de ciertos economistas, hoy siguen siendo una falta de respeto y cinismo, disfrazado de punto de vista. También sus apariciones sirven para desmerecer el resultado exitoso de los que propusieron cosas distintas y acertaron. Los últimos dos gobiernos, con un solo economista “supuestamente gris”, rompieron todos los esquemas de hipotéticos expertos que no acertaron ni en el cinco por ciento de sus pronósticos.
El presidente Kirchner se hastió acertada o equivocadamente, inclusive dio algunos nombres de medios de comunicación y economistas cofrades que por momentos enjuiciaban y pronosticaban en una forma caprichosa, más reflejando lo que les gustaría que pase, que lo que realmente iba a pasar. Sin embargo, con lo vulnerable que se han vuelto todos los aprendices de gurú, el doctor Kirchner no acierta a aprovechar el beneficio de una economía que exhibe trece trimestres de crecimiento sostenido. El presidente destierra e ignora con la misma aridez a quienes desempeñan objetivamente la profesión, que a quienes lo acometen de un modo torpe, a través de los medios más refractarios. Lamentablemente un mandatario que acumula más aciertos económicos que todos sus predecesores-en economía-no distingue o no honra las diferencias éticas, ni la autenticidad en esa área. No escucha sugerencias ni recibe aportes; paradójicamente hace lo mismo que los incinerados gobernantes anteriores. ¡Que lástima Presidente!

¡Que lástima Presidente!

Chicago, continúo residiendo en esta ciudad emblemática, atestada de influyentes universidades, son más de las 2 a.m. (las 5 de la mañana en mi Buenos Aires querido). Por el milagro de Internet hojeo la edición de un matutino. Esto es maravilloso, pero extraño mucho mi país, mi gente, amo tanto lo nuestro.
No puedo mantenerme a salvo, no tengo conducta; reincido en el desliz de leer las noticias de los diarios. Se especula acerca de que hallarse en el exterior nos salvaguarda del consumo de lecturas vernáculas perturbadoras, pero eso no es verídico.
Hace solo unos minutos, tropecé con una opinión acerca del pago de la deuda con el FMI. No pude con mi genio y me eché una “queja de bandoneón” que despertó a mi esposa, ella vino a preguntarme -¿qué sucedía?-, ¡nada, nada, le espeté!
Enseguida que se fue mi esposa me pregunté -¿A cuántos economistas de una cierta corriente de pensamiento se percibirá como gente seria?-
En esta ciencia donde el egoísmo fue sumisamente aceptado, es una premisa para explicar la conducta del-“homo economicus”-; la arrogancia, el fingimiento y la truhanería parecen no tener límite. Una vez más, me duele el corazón, me pregunto si la gente estará al corriente de que un economista no es un ser inapelable. La respuesta es,-una gran cantidad de personas cree que un economista es un erudito matemático con conocimientos cósmicos. Solo un porcentaje muy pequeño de público sabe que muchos de estos fulanos que se exhiben con majestuosidad forastera, son en realidad gente sanchopancesca con formación universitaria. Solo en función de su aprendizaje exhiben más habilidad en los medios para alegar sobre temas de su incumbencia. Lucen convincentes inclusive en temas que ignoran olímpicamente.
Evidentemente, deberían responder con riguroso criterio técnico, pero sin embargo no lo hacen, tampoco hablan de “economía al alcance de todos”. No se halla nada de lo que dicen o escriben que se encuentre ausente de manipulación.
Construir y/o analizar “fundamentals” e interpretarlos con objetividad, advirtiendo los riesgos e identificando las oportunidades debería ser su principal tarea. Hay economistas que lo hacen de manera brillante, estos aportes son altamente aprovechados por una sociedad amilanada que pasó por una crisis de magnitud. Estoy auto impuesto a que la opinión pública sepa que un economista no es un magistrado y no tiene las siete verdades inmutables de lo que pasa o lo que vendrá. La economía se nutre de la matemática, pero no es una ciencia exacta, y se complica mucho cuando los economistas hacen abstracción de los aspectos universales de la vida. Restrictivamente, y en virtud de la ausencia de aciertos, muchos economistas opuestos al enfoque productivista podrían guardar un perfil más bajo, no digo prescribir en su actividad, pero como dicen aquí, deberían tomárselo mas suave. Creo que ciertamente no deberían desempeñar el papel de fiscales permanentes e irrevocables. -¿Cómo es posible que después de cuatro años de errores sigan los mismos acusones que concentran la atención en la menudencia? - ¿Porqué ese exclusivo fin de estorbar a los colegas que están trabajando en el sector público de mi país?- Yo creo asimismo que también hay otros tediosos, no desmedidamente resentidos o tan intrépidos, pero aún así deberían observar mayor austeridad a la hora de responder preguntas.
Si de lo que se trata es de ser opositor, uno tiende a sospechar de sus motivaciones, pienso que son excesivamente tentados por la sponsorización y el mecenazgo; una práctica mas adecuada para pintores o escultores que para profesionales en ciencias económicas.
La verdad, es que muchos economistas traviesos han trascendido y ganado dinero trabajando de lobbistas, sea a través de honorarios de consultoría, apoyos económicos para fundaciones, conferencias o ayuda en sus apariciones que los constituyen en operadores de ciertos intereses.
Es cierto que es difícil conseguir clientes de consultoría en una economía productivista con empresarios a quienes le va bien, ellos creen que no necesitan nada; pero la opción no es convertirse en un agente evidente de las actividades más rezagadas, respaldando lo insostenible, luce obsceno. Sin integridad profesional corporativa, se hace difícil diferenciarse. La sociedad guarda reservas mentales que encarcelan por igual a todos los hombres y mujeres del mismo gremio. Algunos podemos adicionar, que algunos medios de comunicación condicionan los enfoques técnicos por causa de sus clientes y lectores. Esta anti ética en la competencia responsable, se acrecienta para quienes no toleran condicionamientos ni pautas mayoritariamente aceptadas.
Profundizando estas cosas, he identificado las siguientes lacras espirituales que se han instalado durante los años pasados: Petulancia, vanidad, auto percepción de superioridad sobre el colega, absolutismo, falacias, descalificación al que piensa distinto, etcétera, podría seguir. Todo esto es estimulado por la cámara y el micrófono de los medios afines al negocio, que claramente “no son todos”. Pero no termina allí, por firmar una nota en el suplemento económico del domingo, muchos perdieron de vista su rol en la sociedad y la profesión. A cambio de esta merma en su integridad en aquellos tiempos, los autores de los artículos se adjudicaron cuentas para su consultora, clientes que jamás hubiesen atraído evidenciando la coyuntura con autenticidad. Dicen lo que los clientes potenciales quieren escuchar, “marketing basura”.
En este marco descrito descarnadamente, las opiniones de ciertos economistas, hoy siguen siendo una falta de respeto y cinismo, disfrazado de punto de vista. También sus apariciones sirven para desmerecer el resultado exitoso de los que propusieron cosas distintas y acertaron. Los últimos dos gobiernos, con un solo economista “supuestamente gris”, rompieron todos los esquemas de hipotéticos expertos que no acertaron ni en el cinco por ciento de sus pronósticos.
El presidente Kirchner se hastió acertada o equivocadamente, inclusive dio algunos nombres de medios de comunicación y economistas cofrades que por momentos enjuiciaban y pronosticaban en una forma caprichosa, más reflejando lo que les gustaría que pase, que lo que realmente iba a pasar. Sin embargo, con lo vulnerable que se han vuelto todos los aprendices de gurú, el doctor Kirchner no acierta a aprovechar el beneficio de una economía que exhibe trece trimestres de crecimiento sostenido. El presidente destierra e ignora con la misma aridez a quienes desempeñan objetivamente la profesión, que a quienes lo acometen de un modo torpe, a través de los medios más refractarios. Lamentablemente un mandatario que acumula más aciertos económicos que todos sus predecesores-en economía-no distingue o no honra las diferencias éticas, ni la autenticidad en esa área. No escucha sugerencias ni recibe aportes; paradójicamente hace lo mismo que los incinerados gobernantes anteriores. ¡Que lástima Presidente!

jueves, 22 de diciembre de 2005

Tienen casas mas bonitas...

En promedio los habitantes de los países desarrollados de nuestros días, son más ricos que sus padres y sus abuelos, principalmente poseen más bienes y servicios que lo que jamás hubiesen soñado sus mayores. Tienen casas más bonitas, trabajos más modernos y mejor medicina. Sin embargo, mientras que los ingresos se han aumentado exponencialmente, en los países más ricos los ciudadanos no son más felices que sus abuelos.
En la actualidad se han desarrollado técnicas para medir la felicidad y existe un número importante de investigadores efectuando contribuciones. Alguien dijo “la felicidad es el único objetivo sensato para una sociedad educada y para sus miembros”. Los economistas y sociólogos de los países industrializados parecen dar principio con esta frase cuando llegan a la pregunta: - ¿Qué deberíamos hacer de forma diferente para ser más felices?
Las evidencias empíricas de las investigaciones examinadas me sugieren dos cuestiones muy importantes. En primer lugar parece que las comparaciones frecuentes provocan un enorme daño psicológico al ser humano. En segundo término, la sensación de bienestar muchas veces proviene de ocupar una posición de cierta importancia jerárquica (el hecho de estar más arriba).
Armonizando un conjunto de investigaciones con diversos aportes prácticos – estadística, economía, psicología, sociología, filosofía y política, los estudiosos y sus voceros -dos índoles incomparables- están tratando de crear y comunicar una formula que permita entender nuestra sociedad y mejorar las vidas.
La ciencia económica tradicional invariablemente identifica la felicidad con el poder de compra, pero muchos profesionales creemos que esta definición no es acertada ya que la vida es mucho más que recoger sofisticados comestibles de una góndola y el cuerpo es más importante que la moda.
La vida en los países ricos es mucho más confortable, los ciudadanos tienen autos modernos, electrodomésticos, calefacción, aire acondicionado, y divertidas vacaciones. Sin embargo, la gente que vive en los países ricos no es más feliz que la gente que vive en los países pobres, según los investigadores de la economía de la felicidad. En las mediciones esto se cuantifica generosamente.
No pretendo interpretar la felicidad como la encontraron los investigadores de aquellas latitudes, pero me parece que para ellos luce como un estado de ánimo, una sensación agradable, un momento preciso donde se tiene aquello que se desea. Se manifiesta en las personas en forma de excitación interna y les hace sentir bien; por lo tanto, muchos se afanarán por experimentar una continuación extendida, enfocándose en una búsqueda perpetua. Por el opuesto, la tristeza o infelicidad aplasta y provoca melancolía y se conecta con una impresión de percibirse mal por no tener bienes, difícil de soportar.
Es obvio que las sensaciones de felicidad o infelicidad están influenciadas por factores que no siempre son materiales, además de los componentes económicos y sociológicos. No obstante parecería que pesa sobre los investigadores de los países ricos una demanda constante para que encuentren una solución mágica y repentina para mejorar la vida de las personas. Invariablemente aparece un hallazgo que, primero será una prueba de laboratorio, luego se irá desarrollando, pero a la vez lamentablemente, como en este caso, comenzará a difundirse. Digo lamentablemente porque antes de finalizar su comprobación muchas veces, sin planearlo ni desearlo el prototipo se escapará del laboratorio experimental.
Es necesario instalar en la conciencia pública, que los modelos no siempre se pueden traspolar de una sociedad a otra con los mismos resultados. Para algunos la única felicidad importante es la propia. Para otros, la mejor sociedad será aquella en la que los ciudadanos experimenten en conjunto una vida abundante, y no me refiero a la abundancia de bienes, aunque esto es mucho mejor que la escasez, por supuesto. Tener dinero y bienes es algo reconfortante a la hora de tener que utilizarlos. Coincidimos todos en algunos aspectos con la teoría de la felicidad, según los valores que aprendimos, donde “el bienestar de otra persona es tan importante como el nuestro propio”.
Si queremos bienestar, está claro que necesitamos obrar en el concepto del bien común. Esto simboliza mucho más que un plan de ayuda social.
¿Se puede medir la felicidad? –Pues parece que sí, por lo menos a nivel técnico han desarrollado una metodología que luce respetable, aún cuantitativamente. También se han realizado estudios neurológicos mediante electroencefalogramas, resonancia nuclear magnética y tomografías de emisión de postrones, que permite medir la actividad eléctrica de las zonas del cerebro donde se experimentan los sentimientos.
Hay muchas razones por la cual la economía está estudiando la “teoría de la felicidad”, nutriéndose de otras ciencias de apoyo. En primer lugar, en algunos países ricos las cuestiones económico-financieras están en el centro del interés público. Bastan los ejemplo de canales de noticias que mientras informan paso a paso los sucesos de una guerra, al mismo tiempo actualizan precio de las acciones que cotizan en Bolsa.
Retomando las conclusiones de estos trabajos acerca de la felicidad, se especifica que sentirse feliz es beneficioso y deseable física y psíquicamente, ayuda la presión sanguínea y el ritmo cardiaco, además de dinamizar el ingenio motivador.
Particularmente necesito detenerme aquí, ya que identifico un riesgo importante en la búsqueda de estímulos a la felicidad y no gasto tiempo en drogas sexo y alcohol.
En un extremo observo móviles que pueden impulsar a que la gente se acerque únicamente a aquello que le produce agrado, alejándoles de todo lo que puede producir dolor. No es un tema menor la indiferencia, aunque es mucho peor cuando se ve estimulada por razones científicas que nos provee una receta.
Este grupo de referencia también ha comprobado científicamente que el bienestar no está directamente relacionado con la riqueza. Inconfundiblemente lo he verificado en mi actividad, conociendo banqueros y empresarios cuya aflicción nunca está ligada a una cuenta bancaria. Podría confirmar la descripción de los intelectuales al echar un vistazo en personas especificas que han incrementado su estándar de gasto en algún tramo de su vida sin que se vean avances confortadores a la postre. Un Proverbio asegura: “la prosperidad del necio los echará a perder”.
Se estableció en estos ensayos que un PBI per cápita por encima de los 20.000 dólares, no garantiza una mayor felicidad. Una evidencia de este fenómeno es que la depresión, los ataques de pánico, la dipsomanía, la drogadicción, la violación, y las manifestaciones de búsqueda de placer, crece sin cesar, también en los países ricos
Alguien se pregunta ¿Si estos países están tan bien, por qué no son más felices sus ciudadanos?
A un conjunto de alumnos de la Universidad de Harvard se les preguntó qué preferían, si ganar 50.000 dólares al año y que los demás ganaran solo 25.000; o ganar 100.000 dólares al año y que los demás ganaran 250.000. La generalidad eligió la primera alternativa. Esta encuesta demostró varias cosas:
1) El dinero no solamente es un medio de pago que otorga capacidad de compra como presumía la economía tradicional, sino que funciona hoy día como un elemento de comparación con los demás
2) La posición que ciertas personas ejercen respecto a los otros se ha constituido en una fuente de satisfacción en sí misma.
3) No todo lo que viene de un país rico es deseable. Por ejemplo, la forma de ver la vida que tiene los estudiantes que participaron en esta encuesta.

Otra observación de un elemento que influye destructivamente, es la adaptación acelerada a poseer bienes materiales. Las personas se acostumbran rápidamente a la posesión de productos y servicios, y enseguida de tenerlos dejan de producirle satisfacción. En mi observación es así como se genera, un círculo vicioso disparado por el estímulo al consumo que bombardea las mentes a través de los medios. En cambio, existen componentes inmateriales que producen satisfacción permanente, no causan aburrimiento, pero tienen menos difusión, lamentablemente. Creo vehementemente que los recursos económicos existentes deben responder a la responsabilidad general en cualquier área de la sociedad, de este modo pueden ser mucho mejor administrados y de manera mas transparente.
Otro ejemplo y moraleja: Una empleada de un famoso Banco de Inversión, en solo quince meses fue distrayendo periódicamente hasta casi 8 millones de dólares de las cuentas de dos inversores individuales muy acaudalados para los que trabajaba. Ninguno de los dos inversores se dio cuenta sino la auditoria del banco, y eso ocurrió bastante tiempo más tarde. Este incidente valió a los técnicos para afirmar un concepto: el dinero adicional les resulta más displicente a los ricos que a los pobres. Por lo tanto si parte del dinero de una persona rica pasara a una persona pobre, ésta última obtendría una felicidad mayor de la que perdería el rico, y el bienestar promedio de cualquier país aumentaría. Consiguientemente, un país tendrá mayor nivel de felicidad media en términos económicos, cuanto más equitativa sea la distribución del ingreso, independientemente de este ejemplo que luce muy poco feliz.
Cualquiera diría, seguro que los economistas que arribaron a esta conclusión son economistas de la CEPAL, ciudadanos latinoamericanos, o africanos. Pues no, así razonaron los técnicos que están trabajando en universidades e institutos de investigación privados, ellos son británicos mayoritariamente y norteamericanos.
¿Qué es lo que dicen las investigaciones acerca de qué cosas hacen feliz a la gente?
Además del entorno biológico que exacerba nuestra propensión a obtener felicidad, existen cuestiones constitucionales como la edad, la apariencia física, el cociente intelectual y la educación.
Otras características parecen afectar la felicidad con mayor vigor como las relaciones familiares, la situación económica, el trabajo, la sociedad, los amigos, la salud, la libertad, los valores personales y la ética de vida.
En mi percepción la configuración intelectual también tiene una aguda acción que opera en forma mixta sobre la felicidad, esto debería desarrollarse. Desde esta posición los seres humanos construyen o recogen metas para el futuro, pero si esas visiones están demasiado lejos-inclusive geográficamente-, se constituyen en quimeras y estas provocan desánimo e infelicidad, operando en forma opuesta al objetivo que persiguen los científicos.
Yo me atrevo a adicionar que presentar una imagen deseable pero distante, suscitará esfuerzos desgarradores que finalizarán generalmente en naufragios. Mucho se ha hablado estos años sobre liderazgo, e inclusive se ha hecho excesivo énfasis en “motivación”, sin considerar la asignatura “frustración”, un elemento medular en el estudio de esta disciplina.
La frustración se diferencia del fracaso, ya que tiene una connotación pasajera, aunque muchas veces genera reacciones irascibles con consecuencias de magnitud. En el otro extremo la frustración suele ser edificante, cuando prevalece la superación de las restricciones que la provocaron. Existen innumerables casos de empresarios con un sinnúmero de frustraciones antes de alcanzar el éxito. Antagónicamente a la frustración encontramos “el fracaso”, este actúa como constante y tiene un altísimo grado de profundidad en términos de infelicidad.
Un modelo puede fracasar.
Desatender esta realidad implica asumir el riesgo de conducir a la gente y a las organizaciones de un país adelgazado, hacia incorrectos modelos ilusorios referidos a países dotados de recursos financieros.
El punto es entonces la elección de los modelos. Copiar o repetir un concepto aprendido puede que no este mal, aún en la era de la innovación; el problema es - ¿qué es lo que estamos copiando o que es lo que estamos reproduciendo?
La “teoría de la felicidad”, a mi entender ayuda parcialmente a entender por qué las cosas mas estimables no van bien en las sociedades mas ascendidas en términos de ingreso, por lo tanto podemos prevenirnos analizando puntualmente cada aspecto, antes de aplicar a rajatabla sus fórmulas. Dijimos que la salud, el PBI per cápita y las condiciones laborales han progresado en los países poderosos, pero sin embargo la familia, la sociedad y los valores, se han estropeado constantemente.
Ciencia y tecnología frecuentemente mejoran y aceleran procesos, no siempre otorgan respuestas a los problemas, pero otras veces explican ciertas tendencias temerarias. Por ejemplo, el cambio substancial del rol de la mujer desde su incorporación al mundo del trabajo y con ello la alteración de la estructura familiar tradicional. La ciencia ni la tecnología-el progreso- han avanzado para adecuarse a este cambio fundamental desde hace más de 50 años. Yo creo que las niñeras no han reemplazado aún a las mamas, y sería deseable que ninguna alternativa cibernética reemplace a una esposa muy ocupada, aunque eso ya esté ocurriendo.
Las películas, las series, los entretenimientos han influido fuertemente en la vida social y se han infiltrado a través de la vista, comportamientos violentos y prácticas no naturales, que permearon fuertemente en los últimos quince años. Hoy día la mayoría de las series televisivas que provienen de países prósperos, favorecen la aspiración a la opulencia en sus propios países excitando el consumo y la necesidad en sus habitantes, pero también a través de los medios y la globalización de la cultura se introdujo en los países periféricos, creando todo tipo de consecuencias. Vuelvo a considerar los conceptos de frustración y fracaso mencionados en los párrafos anteriores. Esto genera en las personas que no alcanzan ciertos estándares una percepción individual de auto detracción, o de inicio de carreras alocadas para obtener lo que supuestamente hace falta, con consecuencias ruinosas en ambos casos. Al incorporar figuras físicas estereotipadas, muchas mujeres sufren y otras se someten a metamorfosis que en forma externa ayudan a simular la edad alterando las etapas de la vida y la familia. Hoy es habitual ver a dos mujeres de una familia tipo cuyo parentesco es difícil de determinar; por lo tanto, también los roles se trastocan y provocan infelicidad en alguna de las dos. Mucha gente cada día se concentra en cuestiones estéticas menores para lograr objetivos irrelevantes. Mucha gente luce mayor en las fotos de su juventud que en las actuales. Hombres de bien, cuya labor y país donde viven son diferentes al de sus modelos; son embelesados por “el efecto pasarela” de otras prosperidades y sin saberlo muchas veces lucen extravagantes luciendo iguales pero en el lugar equivocado.
Paradójicamente “el progreso” ha desempeñado un rol importante en la declinación que refleja la vida en los países mas desarrollados, y extramuros en una periferia imitadora.
Ciertos gobernantes y líderes bien intencionados sin saberlo, auspician el aislamiento y la competencia montaraz. El individualismo se ha constituido en una doctrina oficial en algunos países y se ha exportado como un dogma, que cuando ha alcanzando ribetes de fundamentalismo multiplicó consecuencias nada confortantes. Este criterio que ya actúa en cualquier ámbito, básicamente se aprovecha de la ingenuidad de sus mismos maleteros, quienes mezclan escuelas de pensamiento que remueven y confunden aún sus bases fundamentales.
Se han creado dos alternativas, no estoy seguro cual sea la más bochornosa: un vacío moral abusivo, o una alternativa moralista engañosa-doble moral-, que crece sin impedimento a juzgar por todo lo que estamos viendo en el mundo.
El individualismo y la exaltación del tener, ahogan la vocación de servicio, apagando el interés por el prójimo. A largo plazo esta pinza tiene consecuencias devastadoras para todos, los abrumados y los preponderantes. No ignoramos que la solidaridad a veces está impulsada por motivaciones equivocadas o son simple apariencia en muchos políticos o dirigentes. El aplauso, la fama y también el deseo de obtener aprobación, muchas veces actúan como motores de felicidad y auto realización.
A la pregunta ¿cómo hacer que la gente se sienta feliz?, el hombre de las encuestas descritas respondió: “mejoren mi calidad de vida”.
Los investigadores han determinado que la mayor felicidad es el principio rector de la política y el criterio apropiado para adoptar decisiones éticas. Por esa razón, los líderes deben procurar el mayor bienestar de sus liderados, concediéndoles la misma estima y satisfacción individual que a sí mismo se dispensan.
En mi opinión la agenda introducida a través de modelos importados podría ayudar mucho si los investigadores y los comunicadores del mensaje tuvieran fundamentos éticos.
Dado que toda la teoría económica tradicional ha demostrado ser ineficaz para resolver los problemas del hombre, no deberíamos transigir en que países que viven bajo su influencia con los resultados descritos, incomprensiblemente nos afecten con sus catálogos, haciéndonos cambiar nuestros fundamentos más sólidos.
La expresión teórica medular de la economía tradicional es el libre intercambio de los bienes y servicios, no obstante para que el resultado de su articulación sea eficaz, según los manuales, deben cumplirse tres condiciones básicas:
1) El mercado debe ser realmente libre (pero no lo es)
2) Los compradores y vendedores deben tener la misma información (pero no la tienen)
3) El intercambio entre las partes no debe producir efectos indeseados sobre terceros (pero lo produce)
El bienestar debería medir la satisfacción media de una población globalizada y esto no es así en la práctica. Ochenta y nueve países hoy se encuentran peor que a principio de 1990. La globalización de los mercados aumentó la brecha entre ricos y pobres. El auge de las comunicaciones no evitó que dos terceras partes de la humanidad nunca haya realizado un llamado telefónico. Un tercio de la población mundial no tiene acceso a la electricidad.
Hasta ahora el instrumento oficial de medida utilizado por los economistas es la renta per cápita-economía tradicional-, y solo sirve para dar una idea del poder adquisitivo promedio de los habitantes de un país.
Los investigadores de la teoría de la felicidad dicen que para medir francamente el bienestar, la renta per cápita debería incluir al menos cinco características:
1) La desigualdad (los ingresos suplementarios importan más a los pobres que a los ricos),
2) Los efectos externos
3) Los valores
4) La aversión a la pérdida
5) El comportamiento incoherente

Entonces, “necesitamos una revolución académica en todas las ciencias sociales” dicen los que se proponen entender las causas de la felicidad. “También necesitamos una revolución en el Gobierno”. La felicidad debería convertirse en un objetivo político, y el progreso de la felicidad nacional debería medirse y analizarse tan estrechamente como el crecimiento del PBI”.
“Todos deseamos tener un estatus social alto y, de hecho, las personas con mayor estatus viven más tiempo y son más felices”. Esto afirman los economistas y sociólogos que investigan o los comunicadores de esta nueva “teoría en curso”.
Durante los últimos quince años en un contexto donde la palabra éxito está relacionada exclusivamente con dinero y bienes, hemos visto operar una cultura donde los premios se adjudican solo por producción o resultados, reduciendo de esta manera la motivación altruista, al limitarla solo a un incentivo de concepción mercantilista. En este pensamiento el descubridor de la vacuna contra el cáncer, sería menos exitoso que un fabricante de productos muy rentables.
Como consecuencia de la fascinación se han dañado muchas vocaciones y se han confundido bastante las motivaciones. La publicidad que estimula a malgastar se coló en ambientes infrecuentes y favoreció la propensión al exceso de trabajo-en el mejor de los casos- claramente en detrimento de la propia familia y de los ejercicios caritativos.
Pablo Tigani*
GRUPO HACER
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*Master en Política Económica Internacional

miércoles, 21 de diciembre de 2005

Pago al FMI, crecimiento, se revelan las falacias

El pago completo de la deuda contraída con el FMI es parte de una estrategia general, y otra parcial-la de desendeudamiento- que nació con el gobierno del ex presidente Duhalde*. Lo que asombró a numerosos técnicos, fue la audacia que se necesitaba, y el hecho de que se haya realizado en un solo pago y en forma sorpresiva. Se descarta así de plano para el futuro la incertidumbre constante que intimida a los actores económicos con las consecuencias de no acordar con el organismo multilateral de crédito. Tampoco se produjo una interrupción para siempre, ni nos hemos desafiliado, nos salimos del mundo; como solían alarmarnos. Toda esa andanada de supercherías han quedado sepultadas, y sus mentores están perplejos y bien desprestigiados, por supuesto.
Es difícil entender a quienes primero criticaban “el no pago”-default con aplauso del Congreso-, y ahora critican “el pago total al FMI”. Es bueno desde el sector privado y desde los Estados Unidos aclarar, que pagar toda la deuda con el organismo es absolutamente viable, sin incurrir en desequilibrios macroeconómicos. Argentina posee un nivel de reservas de de casi tres veces el monto de la amortización, y eso permite respaldar adecuadamente toda la base monetaria. Podemos pagar –al actual ritmo de actividad, bien alto-siete meses de importaciones con esas reservas remanentes-un periodo bastante por encima de los estándares mínimos internacionales.
La dimensión de la decisión es muy importante políticamente, pero además trae aparejado un ahorro fiscal de casi 900 millones de dólares más el spread de tasas (tasa activa-tasa pasiva) que generan las reservas vs. los intereses de los préstamos vigentes. En el aspecto de la liquidez, podríamos agregar que aún falta considerar que se puede cancelar una parte de la amortización con excedentes fiscales acumulados y recurrir otra vez a nuevas colocaciones de deuda voluntaria a Venezuela.
Si miramos otro aspecto de la estrategia medular del plan-el tipo de cambio- una relación de reservas y base monetaria más desafiada va a justificar que el BCRA siga comprando divisas, cuidando la balanza comercial, y no permitiendo que se retrase el tipo de cambio real.
Por último, las cifras de la actividad económica volvieron a mostrarse sólidas durante Octubre, 9,3% en relación a Octubre de 2004, entramos en los 12 trimestres consecutivos de crecimiento. El alza con respecto a Setiembre fue de 0,7%. La economía acumula 9,2% de crecimiento en los primeros diez meses del año con respecto al mismo período del año anterior, por el momento supera el 8,8% de 2005 y consolida un piso de crecimiento de 7% para el año próximo. Creo que llegó la hora de indagar en algún buscador de Internet ingresando los apellidos de famosos economistas, para revisar sus comentarios biliosos y los pronósticos equivocados que realizaron durante estos últimos 4 años (2002-2005), privando de generar utilidades a una enorme cantidad de compañías espantadas.

viernes, 16 de diciembre de 2005

La decisión de cancelar con el FMI

La decisión argentina de cancelar su deuda con el Fondo Monetario Internacional, "refleja la confianza" del gobierno de Buenos Aires en que su posición externa es lo suficientemente fuerte como para afrontar un pago adelantado”, afirmó el jefe del organismo, Rodrigo Rato en Washington DC. De la señora Anne Krueger, número dos del FMI, todavía no hemos tenido noticias.
Esa aseveración es trivial. Es obvio que ningún presidente lúcido que acaba de reestructurar una deuda 100 mil millones de dólares en default exitosamente, asumiría un compromiso de tal magnitud en forma titubeante. Es triste, pero el FMI y su máximo responsable, se quedaron sin respiración al tener que contestar en tiempo real la decisión tomada por el gobierno argentino. De la misma manera, el FMI y su máximo responsable se quedaron sin argumentos para explicar que todas las “indiscutibles recomendaciones” que le facilitaron a la Argentina-las cuales nunca aceptó- eran incorrectas o mucho menos efectivas que las de elaboración doméstica, tanto a nivel técnico como práctico.
La declaración de Rato y los patrocinadores de la consigna: “acatamiento incondicional al FMI, o muerte”, se ausentaron de los sitios que frecuentan. Salvo en un solo caso de inverosímil giro, fue imposible conseguir la opinión de ciertos analistas otrora sobre mediáticos.
-¿Qué paradójico?- Si el FMI acertó en su receta con Brasil y se equivocó con la Argentina, -¿porque las decisiones de ambos países coinciden en abandonar la asistencia de ese organismo multilateral de crédito? –
En el caso de Brasil, el día Martes, Rato trató de mostrarse convencido de que la posición externa brasileña es crecientemente fuerte y que la cancelación de deuda obedece a su excelente relación de liquidez, facilitada obviamente por escuchar las reglas del FMI. Esto se expresa en forma inexacta, ya que Brasil acumula una enorme deuda externa que mas temprano que tarde tendrá que reestructurar si sigue subiendo la tasa de la FED. Muchos brasileros se preguntan acerca de esa parte de la deuda- la que tienen por fuera de los organismos internacionales-¿porque Brasil tiene que pagar el 100% del capital, más los intereses que representan el triple que los que renegoció la Argentina quien defaulteó su deuda, y además obtuvo una quita del 75% del capital.
Al comentar la decisión argentina de cancelar su deuda de 9.810 millones de dólares, Rato simuló hacerse el satisfecho con la medida que le quita a su entidad un beneficio de casi novecientos millones de dólares en un solo año. Como ejecutivo de cualquier entidad, tendrá que encontrar el modo de reemplazar un solo cliente que pagaba puntualmente su deuda, y le hacía ganar dinero amortizando intereses. El hombre dijo: “ le doy la bienvenida al pago argentino de sus obligaciones pendientes con el Fondo", en un comunicado nada improvisado que tardó unos cuantos minutos en elaborarse, ya que inmediatos corresponsales me refieren que había mas de media docena de expertos en construcciones retóricas para redactar semejante simpleza. Esto se difundió por la noche aquí en Chicago, a 800 millas de donde el FMI tiene su sede. "Esta decisión fue tomada por el gobierno (argentino) de acuerdo con sus derechos que como miembro normal del Fondo puede ejercer, y refleja su confianza en que su posición externa es lo suficientemente fuerte para autorizar el reembolso temprano", dijo Rato. En realidad su sorpresa fue de tal magnitud que elaboró un elogio que contrasta con las frecuentes críticas y dudas acerca de la solvencia argentina que profirió hace solo algunas jornadas. Rato afirmó que "importantes desafíos y oportunidades" tiene por delante desde ahora la Argentina. Ciertamente, al igual que España y Estados Unidos o China-¿a que se referiría el Dr. Rato?-. Prosiguió diciendo, “el Fondo mira hacia delante-es mejor que no mire para atrás- para mantener una relación productiva con las autoridades de Buenos Aires, y seguimos listos para asistir a las autoridades argentinas de cualquier manera que pueda ayudarlos a afrontar estos desafíos". Claramente esta última parte tiene un grado de incoherencia fenomenal.- Pero esta es la corte económica que toma decisiones que influyen en la vida de millones personas, muchas de las cuales viven o mueren, a partir de sus conclusiones.-

jueves, 15 de diciembre de 2005

Goodbye my friend!

Anne Krueger, una dama de hierro, implacable con los deudores.
Escuché rumores que Argentina la puede dejar fuera de juego. El FMI quedó sin respiración al tener que contestar la decisión tomada por el gobierno argentino. Anne K no tiene argumentos para explicar que sus acciones intimidatorias, nunca surtieron efecto en Nestor K. Es decir KK, no funcinó.
La declaración de Rato y los patrocinadores de la consigna: “acatamiento incondicional al FMI”, hoy se ausentaron.
-¿Qué paradójico?- Si el FMI acertó en su receta con Brasil y se equivocó con la Argentina, -¿porque las decisiones de ambos países son coincidentes en abandonar la asistencia de ese organismo? –
En el caso de Brasil, el día Martes, Rato trató de mostrarse convencido de que la posición externa brasileña es crecientemente fuerte y que la cancelación de deuda obedece a su excelente relación de liquidez, facilitada obviamente por escuchar las reglas del FMI. Esto se expresa en forma inexacta, ya que Brasil acumula una enorme deuda externa que mas temprano que tarde tendrá que reestructurar si sigue subiendo la tasa de referencia la FED.
Ante la decisión argentina de cancelar su deuda de 9.810 millones de dólares, Rato simuló estar satisfecho con la medida que le quita a su entidad un beneficio de casi novecientos millones de dólares en un solo año. Como ejecutivo de cualquier entidad, tendrá que encontrar el modo de reemplazar un solo cliente que pagaba puntualmente su deuda, y le hacía ganar dinero amortizando intereses o pronto tendrá que volver al Real Madrid. El hombre dijo: “ le doy la bienvenida al pago argentino de sus obligaciones pendientes con el Fondo", en un comunicado que tardó unos cuantos minutos en elaborarse, se refiere "off the record" que había mas de media docena de expertos en construcciones retóricas para redactar semejante simpleza. Esto se difundió por la noche aquí en los EE UU: "Esta decisión fue tomada por el gobierno (argentino) de acuerdo con sus derechos que como miembro normal del Fondo puede ejercer, y refleja su confianza en que su posición externa es lo suficientemente fuerte para autorizar el reembolso temprano", dijo Rato. En realidad su sorpresa fue de tal magnitud que elaboró un elogio que contrasta con las frecuentes críticas y dudas acerca de la solvencia argentina que profirió hace solo unas semanas. Rato afirmó que "importantes desafíos y oportunidades" tiene por delante desde ahora la Argentina. -¿A que se referiría el Dr. Rato?-. Prosiguió diciendo, “el Fondo mira hacia delante-es mejor que no mire para atrás- para mantener una relación productiva con las autoridades de Buenos Aires, y seguimos listos para asistir a las autoridades argentinas de cualquier manera que pueda ayudarlos a afrontar estos desafíos". Claramente esta última parte tiene un grado importante de incoherencia.- Hablamos de la corte económica que toma las decisiones que influyen en la vida de millones personas, muchas de las cuales viven o mueren, a partir de sus conclusiones.- Ni este equipo se sostiene, ni el paquidermico, anacrónico y desvirtuado organismo justifica ya tanta influencia.

martes, 13 de diciembre de 2005

Desde Chicago, para Fortuna

Visto desde Chicago, alumbra un ambiente exterior estupendo para la Argentina. Se advierten escasos riesgos y el principal enigma que tenían aquí los analistas y operadores de commodities en la CBT, quedó disipado. Este acertijo consistía en conocer cual sería la orientación política y económica de la segunda mitad del mandato presidencial. Los rumores eran bastante controversiales, aunque nadie dudaba que Lavagna saliera de su función. En estos años, el ministro de la reestructuración de la deuda estimuló la actividad económica todo lo que pudo, sin afectarle los sobresaltos por los índices de precios. No obstante Lavagna, siempre estuvo tratando de prevenir una aceleración desmesurada que se llevara puestos los logros obtenidos durante su gestión. Probablemente si la inflación se hubiese instalado en un avance más peligroso, hubiese intervenido en forma rápida, aunque templada. Recordemos que Lavagna se inició en la tercera línea del ministerio de economía del gobierno peronista (1973), a quien la inflación, entre otras cosas, lo hostigó todo el tiempo y fue una clave del desbarajuste económico de aquel entonces. La reemplazante de Lavagna, es una economista con los mismos rasgos y visión que el ex ministro, no por moderada y de bajo perfil es menos prevenida. En cuanto a los niveles de actividad, la ministro está muy interesada en que se mantenga el actual ritmo de crecimiento, sin dejar de aplicar sujeción a los estímulos de la demanda agregada. Felisa no va a tomar ningún riesgo de que la inflación se le desboque, ni tampoco se va a poner tan ortodoxa que va a paralizar la economía. Más bien, la ministro va a monitorear el ritmo de crecimiento y a la vez, va a hacer lo posible por desacelerar la tasa de inflación de sus actuales niveles. Claramente la dupla Kirchner-Miceli ha de seguir impulsando el gasto agregado para bajar la desocupación y la pobreza, vía reactivación de la economía. A nadie se le ocurra que este gobierno puede subir las tasas de interés y aumentar los impuestos para bajar la inflación. Por la extracción de Felisa, una inflación anual en torno al 12% claramente no será un problema más grave que la falta de agua potable en Santiago del Estero. Solo los que no entienden que el actual es un enfoque productivista y social, pueden pensar que Felisa se está equivocando, cuando en realidad, está haciendo lo que bien le parece y aquello en lo cual ha creído toda su vida. A criterio de Felisa, si los niveles de inflación son inferiores al 15%, esto no afectará la tasa de crecimiento del PBI, que en el sector privado se proyecta off the record en orden al 7% para 2006. Probablemente entonces, haya más precios concertados, aumentos de retenciones y menos reintegros a las exportaciones. Felisa no va a hacer nada por mesurar la demanda doméstica, es por eso que en otro tejido conjetural, desde el enfoque no productivista, ha crecido la sospecha pertinaz. Muchos refractarios expresan preocupación por los controles de precios y las jactancias presidenciales. La verdad es que las advertencias del presidente a los productores y a las “grandes superficies” no ayudan en nada, la exaltación turbulenta en democracia, luce intolerante. En conclusión, la situación económica en general no dependerá de cómo evolucione la tasa de inflación (entre 12 y 15 por ciento), aunque hoy por hoy, a falta de otro riesgo, es el principal factor de arremetida de los irreconciliables.

domingo, 11 de diciembre de 2005

Sin novedad en el frente

Con un excelente ambiente exterior, y escasos riesgos inmediatos, el principal enigma que tenían ciertos próceres y sus oráculos era saber cual sería la orientación política y económica de la segunda mitad del mandato presidencial. Sabíamos que, en el entre tiempo de este partido se registrarían cambios en el conjunto del poder ejecutivo argentino. Los rumores eran bastante controversiales, aunque nadie dudaba que Lavagna saliera de la cancha. Mientras tanto en el vestuario, el banco de los suplentes comenzaba a moverse, y los comentaristas comenzaban a especular con nombres.
“El ministro de la reestructuración de la deuda” después de lograr ese golazo, siguió atacando al adversario del equipo recesivo y lo tuvo en un arco. Lavagna estimuló la actividad económica todo lo que pudo, sin importarle los contragolpes que recibió por el aumento de los índices de precios. No obstante, siempre estuvo tratando de prevenir una aceleración desmesurada que se llevara puestos los logros obtenidos durante su gestión. Probablemente si la inflación se hubiese instalado en un avance más peligroso, Lavagna tenía previsto intervenir para atajar la jugada. Recuerde que Lavagna se inició en las inferiores del ministerio de economía del gobierno peronista (1973), a quien la inflación, entre otras cosas, lo mandó al descenso.
Su reemplazante Felisa Miceli, es una destacada medio campista, que no por moderada y de bajo perfil, es menos entrenada que Roberto Lavagna. Además, la diferencia entre su pensamiento y el de Lavagna es simplemente de matices. En cuanto a los niveles de actividad, ella está muy interesada en que se mantenga el ritmo de crecimiento, aunque es lo suficientemente templada como para aplicar contención a los estímulos de la demanda agregada, manteniendo un criterio equilibrado. Felisa no va a tomar ningún riesgo de que la inflación se le desboque, ni tampoco se va a poner tan ortodoxa que va paralizar la economía. Va subir y bajar, como un buen medio campista. Más bien, va a monitorear el ritmo de crecimiento y a la vez, va a hacer lo posible por desacelerar la tasa de inflación de sus actuales niveles. Claramente este es un equipo de gobierno que ha de seguir impulsando el gasto agregado para bajar la desocupación y la pobreza, vía reactivación de la economía. A nadie se le ocurra que este gobierno puede subir las tasas de interés y aumentar los impuestos para bajar la inflación. Por la naturaleza de Felisa una inflación anual en torno al 12% claramente no será un problema más grave que la falta de agua potable en Santiago del Estero. Ya lo expresó con toda contundencia, aunque para los analistas mas avisados, ni falta que hacía la aclaración. Solo los que no comulgan con un enfoque productivista pueden pensar que Felisa se está equivocando, cuando en realidad, está haciendo lo que bien le parece y aquello en lo cual ha creído toda su vida. A criterio de Felisa, si los niveles de inflación son inferiores al 20%, esto no afectará la tasa de crecimiento. Probablemente entonces haya más precios concertados, aumentos de retenciones y menos reintegros a las exportaciones. Felisa no va a hacer nada por mesurar la demanda doméstica, en este tejido, ha crecido la sospecha de los más pertinaces, aquellos que nunca pensaron en una recuperación como la de los últimos tres años. Muchos expresan preocupación por los controles de precios y la verdad es que las amenazas del presidente a los oferentes de productos no ayuda, no es bueno ejercer caciquismo desde la democracia. En conclusión, la situación económica en general no dependerá de cómo evolucione la tasa de inflación (entre 12 y 18 por ciento), aunque es hoy el principal factor de arremetida capaz de motivar la creatividad de los irreconciliables suspicaces de siempre.

sábado, 10 de diciembre de 2005

Fortuna

Visto desde Chicago, alumbra un ambiente exterior estupendo para la Argentina. Se advierten escasos riesgos y el principal enigma que tenían aquí los analistas y operadores de commodities en la CBT, quedó disipado. Este acertijo consistía en conocer cual sería la orientación política y económica de la segunda mitad del mandato presidencial. Los rumores eran bastante controversiales, aunque nadie dudaba que Lavagna saliera de su función. En estos años, el ministro de la reestructuración de la deuda estimuló la actividad económica todo lo que pudo, sin afectarle los sobresaltos por los índices de precios. No obstante Lavagna, siempre estuvo tratando de prevenir una aceleración desmesurada que se llevara puestos los logros obtenidos durante su gestión. Probablemente si la inflación se hubiese instalado en un avance más peligroso, hubiese intervenido en forma rápida, aunque templada. Recordemos que Lavagna se inició en la tercera línea del ministerio de economía del gobierno peronista (1973), a quien la inflación, entre otras cosas, lo hostigó todo el tiempo y fue una clave del desbarajuste económico de aquel entonces. La reemplazante de Lavagna, es una economista con los mismos rasgos y visión que el ex ministro, no por moderada y de bajo perfil es menos prevenida. En cuanto a los niveles de actividad, la ministro está muy interesada en que se mantenga el actual ritmo de crecimiento, sin dejar de aplicar sujeción a los estímulos de la demanda agregada. Felisa no va a tomar ningún riesgo de que la inflación se le desboque, ni tampoco se va a poner tan ortodoxa que va a paralizar la economía. Más bien, la ministro va a monitorear el ritmo de crecimiento y a la vez, va a hacer lo posible por desacelerar la tasa de inflación de sus actuales niveles. Claramente la dupla Kirchner-Miceli ha de seguir impulsando el gasto agregado para bajar la desocupación y la pobreza, vía reactivación de la economía. A nadie se le ocurra que este gobierno puede subir las tasas de interés y aumentar los impuestos para bajar la inflación. Por la extracción de Felisa, una inflación anual en torno al 12% claramente no será un problema más grave que la falta de agua potable en Santiago del Estero. Solo los que no entienden que el actual es un enfoque productivista y social, pueden pensar que Felisa se está equivocando, cuando en realidad, está haciendo lo que bien le parece y aquello en lo cual ha creído toda su vida. A criterio de Felisa, si los niveles de inflación son inferiores al 15%, esto no afectará la tasa de crecimiento del PBI, que en el sector privado se proyecta off the record en orden al 7% para 2006. Probablemente entonces, haya más precios concertados, aumentos de retenciones y menos reintegros a las exportaciones. Felisa no va a hacer nada por mesurar la demanda doméstica, es por eso que en otro tejido conjetural, desde el enfoque no productivista, ha crecido la sospecha pertinaz. Muchos refractarios expresan preocupación por los controles de precios y las jactancias presidenciales. La verdad es que las advertencias del presidente a los productores y a las “grandes superficies” no ayudan en nada, la exaltación turbulenta en democracia, luce intolerante. En conclusión, la situación económica en general no dependerá de cómo evolucione la tasa de inflación (entre 12 y 15 por ciento), aunque hoy por hoy, a falta de otro riesgo, es el principal factor de arremetida de los irreconciliables.

martes, 18 de octubre de 2005

Inversiones: Escenario Pos Electoral

La inversión calculada a precios constantes ascendió, desde 11% del PBI en 2002, a 19% en 2005. Con una política económica diferente, los resultados lucen como en los primeros años de la convertibilidad. La cifra proyectada para todo 2005 no está alejada de los 21 puntos del PBI logrados en 1998, año en que comienza la desaceleración que retrotraería la inversión a un piso del 11 %. Claramente la inversión pública también avanzó y alivió en parte la erosión que proyecta aún, el sector privado. Recordemos que durante los años de auge de la convertibilidad, la cuestión era bien diferente. En el pico de crecimiento, la inversión pública era poco menos que marginal, en términos relativos. A nivel general está previsto para 2006 que el indicador supere los 20 puntos del PBI, como en 1994, justo antes del Efecto Tequila. La actitud de precaución que observaban los inversores más indecisos se está disipando día a día. Los indicadores de la economía ascienden impetuosamente y ahora el desafío es que la inversión acompañe un segundo tramo del actual proceso de recuperación.
El modelo económico productivista consiste en exportación, inversión, tipo de cambio real alto y estable. La jugada cardinal inversora apuntó a la exportación y la sustitución de importaciones desde el inicio y parece ser que continuará su itinerario. Inclusive estos agregados han impulsado la recuperación y el empleo, mientras se negociaba con los organismos multilaterales de crédito y los tenedores de bonos. El modelo de producción y trabajo dispensa especial atención a cada proyecto de inversión de una manera particular y no generalizada. Prevalece además, una estrategia distinta que busca reducir el enfoque hacia la ganancia financiera de corto plazo. La inversión obedece a un punto de vista donde las empresas deben generar rentabilidad, y las mismas deben reinvertirse en términos de acumulación de capital. Insistiendo, el actual no es un modelo de enfoque bancario que atrae capitales de corto plazo, sino que se desvela por inyectar incentivos en proyectos manufactureros y exportadores. El inversor productivo-que es un tipo de inversor distinto- observa favorablemente el tipo de cambio actual, una política de tarifas moderadas y niveles de costos consistentes con una producción de bienes y servicios competitiva. La confianza de los inversores está creciendo en base a los fundamentals de los últimos tres años. A un lado quedaron los procesos de shock de inversión, que suelen impulsar muchos mecanismos al mismo tiempo con el objeto de generar un ambiente pro negocios, no parece que esa pueda ser la agenda del cuarto trimestre en adelante. Se observan pocos ejemplos en la región donde estas estrategias permanezcan en América Latina. Claramente entonces, no se esperan estrategias o procesos de inversión con una agenda pro mercados y con apertura categórica en la presente década, yendo más lejos. La experiencia realizada con las grandes privatizaciones, fusiones y adquisiciones de empresas con alta rentabilidad en los sectores de servicios, difícilmente se repita, pero probablemente tampoco se retrotraiga rigurosamente a foja cero. En este contexto, la rentabilidad de la industria-incluyendo la agroindustria- y el campo seguirán empujado la reactivación y el empleo. Ya sea por la política cambiaria, los precios internacionales de los commodities, o la recuperación de la industria, el consenso dice que aquí estarán enfocados los ojos de este nuevo perfil inversor.
Repasando, para aquellos inversores que han actuado con cautela, la decisión de- “wait and see”-, les ha hecho perder mucho dinero a favor de sus competidores que sí, tomaron riesgo invirtiendo. Los sectores exportadores planean aumentar los volúmenes y muestran un dinamismo fenomenal, crecen en forma sostenida, siguen realizando inversiones orientadas a aumentar la oferta exportable y piensan generar un suceso en los próximos años. Sin duda las empresas locales, incluyendo las PyMEs han sido capaces de generar las inversiones necesarias para sustituir financiación e importaciones de productos que, dado el tipo de cambio ya no lucían competitivos. Para este tipo de estrategia, el más grande reclutador de inversiones es el que llega de la mano de las exportaciones industriales. Generación de divisas genuinas y empleo, son dos objetivos básicos de un país que emerge de una crisis de magnitud y esto los inversores lo tienen muy en claro. El año pasado, este sector registró un crecimiento de 15% en los volúmenes enviados y se convirtió en el rubro exportador más eficiente, contra todos los pronósticos, incluyendo el que insistía con un final abrupto del out put gap, que aún sigue sin llegar. En 2005, el aumento de las exportaciones sigue su marcha de ascenso, y solo en el primer semestre creció en volumen por encima del 17% anual, a más del doble de la tasa de crecimiento del PBI. Las exportaciones explicaron 2,3% del incremento de la actividad económica. La advertencia de que las exportaciones solo crecían por el aumento de los precios de los commodities, y no por volúmenes, quedó absolutamente rectificada. Hoy la razón principal del crecimiento de los envíos lo explican los altos volúmenes de exportación. Los inversores están mirando con mucho entusiasmo las exportaciones del campo con crecimientos de 36% contra igual período del año anterior, aunque los dólares pudieron haber sido más, a no ser por la caída registrada en los precios internacionales. Se asegura que el campo y la agroindustria recibirán una avalancha de inversiones en los trimestres posteriores a las elecciones de Octubre. Las exportaciones pre anuncian seguir su derrotero y los volúmenes exportados por la industria también. En 2006 las empresas exportadoras estarán invirtiendo y ampliando la capacidad exportable a un ritmo que permitirá sostener el crecimiento de los volúmenes enviados. En otro orden de cosas, la construcción de viviendas está prácticamente en los niveles de 1998 y tanto la rentabilidad como la brecha con los precios internacionales, podrían seguir impulsando la actividad que es madre de industrias. Se anuncia que la infraestructura será apuntalada con inversión pública, y en mayor medida parece que lo será por el sector privado, una vez que pasen las elecciones y se regularicen algunas cuestiones a ser negociadas, a partir de Noviembre. El equipamiento fabril y las importaciones de bienes de capital no estrictamente de inversión, según los presupuestos de las empresas del sector, continuarán en ascenso-telefonía celular y equipos de aire acondicionado seguirán en auge-.
La tendencia actual de los inversores a diseñar estrategias de fusiones-adquisiciones e incorporarse con capital de riesgo, responde a la empinada expansión descrita y al hecho que, a medida que se incrementa la demanda agregada, las ventas van creciendo en las compañías. Sin embargo, las empresas argentinas que están exportando fuertemente, necesitan ahora alcanzar escala globalizada. Esta situación perfecciona la exigencia de obtener más capital de trabajo también, para financiar operaciones y más inversiones para ampliar la capacidad de producir bienes. Luego de las elecciones, algunas empresas se pondrán de acuerdo para hacer inversiones articuladas, una tendrá el negocio (bienes) y la otra aportará inversiones (financiera). Muchas empresas que angustiosamente sobrevivieron la crisis, como premio a su perseverancia, cuentan hoy con estructuras y accionistas entrenados con grandes ventajas. Otros ex empresarios, otrora devenidos en rentistas-que vendieron sus empresas antes de la crisis-, aportarán capital, porque ahora mismo están mirando oportunidades con potencial de crecimiento. Esta situación, -es decir, un modelo económico y de inversiones productivista- asigna un papel mucho más protagónico al accionista como inversor. Los empresarios aseguran: “estoy ganando mucho dinero, pero no lo considero” porque lo reinvierto todo. La inversión pos comicios en la Argentina, estará sesgada de estrategia corporativa, negocios productivos y de exportación; no podría ser más diferente a las realizadas unos años atrás, pero tampoco lograría lucir tan interesante en términos de tasas de retorno potenciales.

Inversiones pos elecciones, Ambito Financiero-Comex

En estos años la inversión total tuvo una mejora significativa, y calculada a precios constantes ascendió desde 11% del PBI en 2002, a 19% en 2005. Con una política económica diferente, los resultados lucen como en los primeros años de la convertibilidad. La cifra proyectada para todo 2005 no está alejada de los 21 puntos del PBI logrados en 1998, año en que comienza la desaceleración que retrotraería la inversión a un piso del 11 %. Claramente la inversión pública también avanzó y alivió en parte la erosión que proyecta aún, el sector privado. Recordemos que durante los años de auge de la convertibilidad, la cuestión era bien diferente. En el pico de crecimiento, la inversión pública era poco menos que marginal, en términos relativos. A nivel general está previsto para 2006 que el indicador supere los 20 puntos del PBI, como en 1994, justo antes del Efecto Tequila. La actitud de precaución que observaban los inversores más indecisos se está disipando día a día. Los indicadores de la economía ascienden impetuosamente y ahora el desafío es que la inversión acompañe un segundo tramo del actual proceso de recuperación.
El modelo económico productivista consiste en exportación, inversión, tipo de cambio real alto y estable. La jugada cardinal inversora apuntó a la exportación y la sustitución de importaciones desde el inicio y parece ser que continuará su itinerario. Inclusive estos agregados han impulsado la recuperación y el empleo, mientras se negociaba con los organismos multilaterales de crédito y los tenedores de bonos. El modelo de producción y trabajo dispensa especial atención a cada proyecto de inversión de una manera particular y no generalizada. Prevalece además, una estrategia distinta que busca reducir el enfoque hacia la ganancia financiera de corto plazo. La inversión obedece a un punto de vista donde las empresas deben generar rentabilidad, y las mismas deben reinvertirse en términos de acumulación de capital. Insistiendo, el actual no es un modelo de enfoque bancario que atrae capitales de corto plazo, sino que se desvela por inyectar incentivos en proyectos manufactureros y exportadores. El inversor productivo-que es un tipo de inversor distinto- observa favorablemente el tipo de cambio actual, una política de tarifas moderadas y niveles de costos consistentes con una producción de bienes y servicios competitiva. La confianza de los inversores está creciendo. En este contexto, la rentabilidad de la industria-incluyendo la agroindustria- y el campo seguirán empujado la reactivación y el empleo. Ya sea por la política cambiaria, los precios internacionales de los commodities, o la recuperación de la industria, el consenso dice que aquí estarán enfocados los ojos de este nuevo perfil inversor.