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lunes, 31 de agosto de 2020

TAPABOCA MARTIN GUZMÁN. PUNTO FINAL A LA RENEGOCIACIÓN DE LA DEUDA

 



Hace justo siete meses (29-01-2020) desde la ciudad de New York, titulamos esta columna, “Martin Guzmán le va a tapar la boca a todos”. Una renegociación de u$s 65.000 millones lleva tiempo, por eso fuimos ilustrando el paso a paso, y como ha sido digna y exitosa, más de lo que cualquier antagonista patrocinado pueda soportar. A la sazón, el cardumen emponzoñado por la masiva aceptación de la oferta, habla y escribe como si la Argentina entre 2015 y 2019 hubiera sido un portento que vino a destruir el nuevo gobierno. -¿Como lo hace?- Compara mes contra mes o trimestre contra trimestre de un año sin pandemia (lo cual estaríamos entendiendo) pero sin mencionar los efectos de la pandemia a nivel local e internacional. 

El cardumen

Hacen caso omiso de la pandemia como si el único lugar donde hubiera problemas económicos fuera la Argentina. Inclusive he escuchado prescribir “que no se hable más de la administración anterior”, “que el ex presidente tuvo mala suerte…”, “que el presidente actual después de nueve meses debería dejar de lado” el cataclismo y ocultar la desidia. Poco juicioso. Por momentos muchos profesionales tienen las mismas frases, los mismos discursos desde la dictadura cívico-militar. Mientras tanto, la economía estadounidense sigue transitando la peor recesión de su historia, los primeros datos sugieren que la recuperación parcial no se ha desacelerado, si no estancado, y pronto exteriorizará la impaciencia popular a medida que se agoten las prestaciones por desempleo.

Es duro el padecimiento de quienes no le otorgan valor a las ideas y opiniones que no confirman las propias. Esa tergiversación intelectual es frecuente en el profesional promedio argentino. En muchos casos el sesgo de confirmación lleva a ignorar completamente las ideas contrarias, haciendo que sólo tengan un punto de vista. Aprendieron y siguen firmes con Milton Friedman como la única forma válida para teorizar en economía, quien establecía que los teóricos no debían preocuparse por el realismo de las hipótesis que emplearan, sino por su capacidad de predecir. Aun peor, si esto fuera real, porque no pegan una.

Nada nuevo bajo el sol

El ascenso de esa forma de teorización positiva desembocó casi de manera imperceptible en una deriva normativa, que se exportó a todo el mundo a través de la serie de TV “Free to chose”, producida por Anthony Jay y emitida por las televisiones públicas estadounidense (PBS) y Británica (BBC) en 1980. El mundo estaba entonces al corriente de un boom de neoliberalismo liderado por Margareth Thatcher y Ronald Reagan. En estas series se exponían las bondades del mercado y se advertía contra las injerencias del Estado. Consignas como: “Desregulación o miseria”. El Instituto de Economía de Mercado (IEM) de España, bajo la dirección de Pedro Schwartz, le compró a la BBC los derechos y los vendió a RTVE. La serie se emitió bajo el titulo “Encuentros de Libertad” en 1982, al tiempo que viajo a España Milton Friedman a misionar su doctrina, que ya tenía ensayada en Chile, Argentina y Uruguay.

Como aprendimos de Sampedro, no nos cansemos de recordar que la economía es una ciencia social. Que esta es una verdad antedicha, pero olvidada permanentemente con consecuencias catastróficas por los más enaltecidos exponentes del status quo. Los jóvenes profesionales y universitarios deben saber que todo conocimiento económico, ajeno a un enfoque social de reflexión, no pasa de ser un recurso instrumental, sin perjuicio de que como herramienta pueda ser muy valiosa. Una maquina no funciona como un animal, una planta, ni una sociedad. La economía no se puede pensar desde la ingeniería o la bilogía, como se intenta.

Esa aspiración inconsciente de hospedar a la economía en la situación indolente que la surcan los físicos y cientistas naturales, desemboca en la omisión de los aspectos sociales y espirituales. Recuerde que Adam Smith era un teólogo moral relevante de Occidente.

Sin embargo a través de los medios se instalo ese deslumbramiento de sus cultivadores con metodologías inadecuadas y graves consecuencias como las que hemos visto. No es lo mismo lo mecánico, biológico o social. Si acepto esta proposición, tengo que ponerme a pensar acerca de lo que he aprendido en la universidad y, eso es lo que en muchos casos el sesgo de confirmación lleva a ignorar. Es grave darse cuenta que no se puede estudiar la realidad social con instrumentos conceptuales únicamente aptos para analizar sistemas mecánicos o cuestiones biológicas. Lo mecánico no se transforma con el transcurso del tiempo, los movimientos se repiten. Lo biológico, nace se desarrolla y muere. En cambio las sociedades varían en forma imprevisible, porque se auto transforman. Pensar el desarrollo social como el funcionamiento de una maquina o la trayectoria biológica es desatinada.

Las universidades y el poder constituido

¿Porque las universidades siguen enseñando lo mismo? En primer lugar por la atracción intelectual de los métodos matemáticos, que inspiran al científico a experimentar la confortable sensación de estar manejando verdades precisas y descubriendo nuevas invulnerables cadenas de razonamiento. Hay que reconocer que es una tentación grande. La matemática suele ser más divertida que la “playstation 5” para los que estudiamos ciencias económicas. En segundo término, la cuestión no es tan inocente como la primera, tiene que ver con la  naturalización y legitimación de un sistema social de mercado, beneficioso para el establishment mundial. Se conduce automáticamente a que el mercado es el mejor asignador de recursos, lo cual no sería cierto ni siquiera en la hipótesis más difundida, “la  competencia perfecta”-nunca verificada-, pues el ajuste de la oferta y la demanda puede dar lugar a que los ricos coman cinco bifes de lomo por día y los pobres no prueben un trozo de carne en un año.

Todo esto que es tan trivial, no se interprete como desdén,  es mas; admiramos la eficacia expositiva y la capacidad de decorar con un gran aparato científico ciertas verdades parciales, en el fondo triviales. Pero es lamentable ver ese ingenio consagrado a esconder lo fundamental, a fuerza de enceguecer el sentido común con cuestiones accesorias y derivadas. Pues bien el dogma monetarista no solamente es un escandaloso ejemplo de ignorar que la ciencia económica es social, sino que llega a alcanzar extremos indignantes para cualquier cristiano. Tal es la colonización mental de la teoría económica anglosajona en la Argentina, que si no fuera así, alguien se preguntaría-antes de soltar una carcajada-la crueldad del sarcasmo que titula Friedman: “Libertad de elegir”. Una verdadera crueldad. Como si un habitante de la villa 31 pudiera, elegir vivir en el tugurio nada más que por su condición bohemia.

Sin dinero no hay elección posible. La libertad de elegir del pobre es entre algo poco valioso o nada. El mercado no es un desastre en absoluto, el problema es el anacronismo histórico y, por lo tanto un mal relativo de nuestra época y principalmente de nuestro país. Basta recordar que prevaleció ante el feudalismo, liberando creatividad pero legitimando el poder del dinero frente al poder feudal, apoyado en posesión de la tierra.

Fake Science

Los macroecolobbistas y perioecolobistas defienden la economía de mercado como un orden natural, permanente, propio de una sociedad optima, y eso es “fake science”. La falta de sentido histórico de la economía convencional es una idea presente de la necesidad de una visión histórica para interpretar correctamente la realidad social.

Pero no creemos necesario persuadir a nadie que la teoría económica convencional se encuentra en crisis, desconcertada desde la quiebra de Lehman Brothers y agravada por el Covid-19, acudiendo activamente a la solución keynesiana frente al desempleo y la recuperación de la economía.

Esto solo se resuelve con una nueva teoría que nos saque adelante del anacronismo ligado al sistema de mercado, hoy tan inaceptable como la reducción del hombre al “Homo eonomicus” y la creencia religiosa-contraria a Dios mismo-en una mano invisible que establece el orden  permanente. Esa reflexión nos lleva a sospechar que son los intereses del establishment los que deciden que es lo que se estudia, y permiten la supervivencia de estas fundamentaciones gravitantes en el subconsciente del campo del pensamiento.

*Profesor de Postgrado y Maestrías en UBA y UADE. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros.Investigador PID del Doctorado en UADE. Puede seguirme en Twitter como @PabloTigani .También en Facebook: https://www.facebook.com/epablotigani

 

viernes, 27 de abril de 2012

#YPF, #Kirchner, #Congreso


Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado, y toda ciudad o casa dividida contra sí misma, no permanecerá, dice el Best Seller de todos los tiempos.
Los debates de una sociedad a veces pueden ser inspiradores de soluciones dinámicas, si son transitorios y constructivos. Basta escuchar a unos u a otros para que el ciudadano de a pie esté confundido sobre el tema #YPF.
En un mundo en crisis, los argentinos no nos encontramos en medio de problemas domésticos tan considerables. El gobierno luce persistentemente entorpecido, se le exhiben todo tipo de errores políticos, reales e imaginarios, sin piedad desde que asumió su mandato. En este momento, con un inédito consenso en el #Congreso Nacional, el grado de disconformidad de los medios, trasmite una sensación proporcional de opiniones muy diferentes que las reales.
Cualquier #gobierno sabe que puede atravesar momentos de cuestionamientos, tampoco ignorara que hay momentos donde la oposición se revelara intempestivamente; pero ¿los medios locales enfrentando la opinión de los representantes del pueblo argentino...?
En nuestro país siempre han alternado expresiones sosegadas y pacientes, con indefendibles actos de intemperancia; pero esta vez parece que la dirigencia mediática que lidera la resistencia, trata de imponer su visión extranjerizante en forma casi autista. No se dan cuenta de lo mal que quedan parados.
-¿Qué le pasa a la gran prensa de los argentinos?
Pasa que distorsionando su misión, la corporación de medios y sus conductores le imponen órdenes de opinion a los políticos, empresarios, sindicalistas y profesionales. El liderazgo mediático disidente exhibe en esta hora los rasgos más duros e intolerantes; sus títulos son de una mendacidad y egoísmo inusitado, desnudan un rencor y violencia que conducirían al gobierno al desastre si titubeara.
Posiciones de inflexibilidad máxima alimentan los enfrentamientos de sus representantes politicos y profesionales, día tras día. Algunos referentes están al borde del abuso de su presencia-influencia mediática, encendiendo las pasiones más hostiles de sus lectores, oyentes o televidentes.
Todas las naciones, incluso las de culturas más armoniosas, han sido golpeadas por conflictos generados en el liderazgo mediático en estos tiempos, lo se. Incursionan en temas de “escuchas ilegales” que tienen que ver con asuntos económicos y hechos políticos como los nuestros (recuerde Murdoch en el Reino Unido). Pero estos enfrentamientos se cobran inocentes que están muy lejos de aquellos que viven enfrascados en su codicia, subestimando el alcance de un conflicto potencial.
La violencia mediática ha sido antes de hoy cómplice del estallido social, y constituye la gran tentación de los violentos fundamentalistas que encuentran respuesta para justificar su derrota intelectual. En Argentina esta claro ya que muchos oportunistas insisten en aprovechar la circunstancia para obtener cosas muy diferentes a los objetivos declamados.
Estas manipulaciones mezquinas escapan a toda lógica, atentan contra toda la sociedad; sobretodo contra la menos atenta, desafiando las libertades vigentes. Si no hubiera una amplia y generosa libertad de prensa y expresión, los titulares de los diarios de hoy serian inviables.
En escenarios como el de #YPF-REPSOL, ya lo sabemos los argentinos, las caras históricas aparecen en el acto, con algunas variantes de nuevos legatarios. En algunos casos coinciden hasta los apellidos de sus nuevas generaciones.
No puede ser que a cualquier tema económico le aceche un argumento de rompimiento. Debería estar claro ya que un modelo económico anti argentino e impopular no podría imponerse hoy dia, ni siquiera acompañado de una represión feroz.
Con la experiencia de la historia reciente-la que nadie, ni siquiera los medios se atreven a negar-, es hora de exhortar a los provocadores: ¡Recuerden los resultados de los enfrentamientos torpes!
Pese a las tensiones, la sociedad argentina no debe caer en la trampa, tenemos que exigir la construcción de un espacio democrático de progreso armónico y tolerante, para ello existe un digno atractivo: “poder vivir y trabajar en paz”