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miércoles, 21 de febrero de 2024

COMO ESTAMOS Y HACIA DONDE VAMOS 08-11-2023

 


Hoy es irrefutable la pesada herencia que recibió Alberto Fernández. Los vencimientos totales en moneda extranjera que debía enfrentar su Gobierno ascendían a u$s 154.000 millones, con el perjuicio de que u$s 44.700 millones eran con el FMI. Los u$s 154.000 millones eran 3.5 veces superior a las reservas internacionales brutas u$s 43.700 al asumir 16 veces las reservas netas y, casi 10 veces superior al saldo comercial de 2019 (u$s15.990 millones). Para darnos una idea, el intercambio comercial disminuyó el 17.3% en 2023, en los primeros 8 meses del año, el déficit asciende a u$s 6.205 millones. En ese escenario financiero, en medio de casi 2 años de recesión económica y duplicación de la tasa de inflación, los salarios estaban destruidos, en un contexto de incremento de desempleo y niveles de pobreza e indigencia, extravagantes. La actividad económica en 2019 el PBI cayó (-2.5%), la industria (- 6.4%), el consumo privado (-7.8%), la inversión (-17.8%) y el uso de la capacidad instalada industrial con el 59,6%. La inflación anual se incrementó al 53.5% en 2019 cuando había alcanzado el 26.4% en 2015, en tanto que los salarios reales de los trabajadores registrados en el sector privado cayeron entre 18% respecto a noviembre de 2015 según varias evaluaciones.

A esa incomprensible situación económica se le sumaron las huellas económicas del COVID-19, la guerra en Ucrania y una sequía de alcances fabulosos. Aun así, y contrariamente al difícil contexto, el nivel de actividad económica traspasó el trance con una enérgica recuperación en 2021 y 2022, tanto que el nivel de actividad en 2022 se ubicó en niveles similares a los de 2015, cuando termino el mandato de Cristina Kirchner, recuperando los 4 años de caída de Macri.

 

Aquí y ahora el PBI de Argentina arrastra 4 años de crecimiento bajo con Cristina Kirchner, 4 años de caída de Macri, y 4 años de crecimiento bajo con Alberto Fernández.  Con lo cual el PBI per cápita del fin de Macri fue alrededor de 11% inferior al de Cristina Kirchner y alrededor de 2% menos sumara el periodo de Alberto Fernández. El año 2023 concluirá con una tasa de inflación superior al 150% anual.

 

A la pregunta de ¿Por qué otros países tuvieron pandemia y no tuvieron los problemas de la Argentina? Se responde fácilmente, los argentinos somos claramente divergentes con relación a los países que padecieron COVID-19 y guerra, porque previamente padecimos al gobierno de Mauricio Macri, además de una sequía que en un año nos hizo perder u$s 21.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones. Producto de los diferentes golpes de Estado que interrumpieron la conexión de las políticas de corto plazo y las de largo plazo, con conservadurismo y neoliberalismo, nuestro PBI actualmente representa solo 12.5% del PBI de toda la región, cuando llegó a ser el 40% a comienzos del siglo pasado. Dicho sea de paso, cuando teníamos solo 2 millones de habitantes. Además del fracaso permanente de las políticas neoliberales, se agregó la pandemia, la guerra, la sequía y el FMI, el próximo Gobierno tendrá que luchar con una situación complicada, que se fue agravando desde 2016 en adelante.

El pais necesita un plan de estabilización completo y verosímil, un programa para retomar la senda del crecimiento económico que marcaron los 107 meses consecutivos de crecimiento de Néstor y Cristina Kirchner (hasta la crisis de Lehman Brothers), procurando de evitar otro golpe de costo social, que consistiría den el pago del “cheque diferido” de la fiesta Macrista y las plagas de Alberto Fernández.

 

EL PELIGRO MILEI-MACRI

 

Si gana Milei, con su nuevo jefe; de mínima libera y desregula todas las variables de la economía, de forma incondicional. Milei asumió un serio compromiso de bajar el gasto publico 15% de PBI. Ese disciplinamiento fiscal contra la sociedad, para alcanzar un superávit primario, requiere una extravagante reforma del Estado, reforma previsional, reforma tributaria baja de impuestos a los ricos (para “supuestamente” incentivar a la inversión privada), reforma laboral, desregulación, mega devaluación, luego la prometida dolarización, en forma consistente con el resto de la política macroeconómica y la azarosa organización económica. Milei intentaría meter por decreto las reformas estructurales, sin un mínimo de consenso de ninguna fuerza política, social o de las centrales obreras, para poder ser puesto en marcha. Sin duda como dijeron Javier Milei, Macri y Patricia Bullrich, quieren que explote la economía.

Pero la Argentina ya probo de ese brebaje. No funciona. Es socialmente inviable. No podría ser un Gobierno democrático el que continue el avance contra el estado de derecho.

 

LAS MEDIDAS DE MASSA PARA LLEGAR AL 19 DE NOVIEMBRE

 

Creó un nuevo régimen transitorio hasta el balotaje para liquidación de dólares para todos los exportadores, quienes podrán ingresar el 70% por el mercado oficial a $ 350 y el 30% restante por el CCL (Contado Con Liquidación). Esta es una mejora importante para quienes no accedían al “dólar engranaje” y 6% para aquellos que consentían con el 75/25%. Logró la activación del segundo tramo del swap con China por el equivalente a u$s 6.500 millones. Esos dólares serán utilizados para intervenir en los mercados de dólares oficial y alternativos, pagar los vencimientos de deuda con el FMI hasta fin de año.

Como la suba de la tasa de interés no alcanzó para detener al “blue”, optó por intervenir en el mercado blue, ofreciendo dólares a nivel mayorista con bloques de un mínimo de u$s 50.000 por transacción o $ 50 millones de pesos, con precios debajo del mercado: a $ 880 con una brecha del 25%. Los mercados a futuro apostaban la semana pasada a una fuerte devaluación del dólar oficial, gane quien gane. Para fin de noviembre esperaban $ 407, para fin de diciembre $ 617 y para fin de julio de 2024 a $1.220, alrededor de 250% por encima del valor actual, y la inflación que cacarean las consultoras.

Desde la semana pasada (pagándole a toda la exportación casi $ 500 por dólar, Massa logró descender los dólares financieros y consiguió descomprimir fuertemente el dólar blue a $ 890. Desde los extravagantes $ 1.150, antes que se descubriera la cueva mas grande del microcentro y sus ramificaciones, lo bajó 23% en unos días.

La sociedad argentina consultada sobre si puede pagar $3 millones por año de universidad o quitarles los remedios a los ancianos dice que no. Algunos votaran a Milei, pero reclaman el insustituible rol del Estado y solo UxP se lo puede garantizar. Con los anarco capitalistas no hay piedad, Ley, ni orden posible. El peronismo siempre garantiza la paz social y el estado de derecho.

La crisis democrática del “asalto al Capitolio” y los excesos de Bolsonaro, pueden ser explosivos en una Argentina que le puso límite al neoliberalismo con Estado de Sitio. Los desequilibrios macroeconómicos han de arreglarse con mas Estado y no con menos. La anarquía de la yunta Milei-Macri, si no se rompe en los próximos días, aunque se puede romper o “bajar” Milei ante tantas presiones, no tiene soluciones. Estamos frente a un liberal que “come vidrio”, sin experiencia alguna en la gestión pública ni privada (no se le conocen cargos jerárquicos de importancia), sin equipos y sin manejo de equipos ni experiencia en resolución de conflictos, puede terminar rápidamente.

EL GRAN CFO Y EL PROXIMO TRABAJO DEL CHRO

Massa anticipó ingresos y postergó pagos como un Gerente Financiero del sector privado. Concluye con un déficit total fiscal + cuasi fiscal de más de 10 puntos del PBI, alto financiamiento monetario al Tesoro, subsidios económicos que en el cuarto trimestre serán de 3% del PBI, reservas netas negativas en el BCRA, las deudas en dólares: “Macri lo hizo”, deuda con proveedores externos por importaciones, elevada inflación y pobreza.

Los salarios reales se redujeron 12.1% entre 2016 y 2022, mientras que los precios de Los sectores industriales concentradas crecieron 21.3% por encima del IPC. El recorrido de los precios mayoristas las empresas oligopólicas los precios se expandieron 34.9% por encima de los precios minoristas en el período 2016-2022 (FLACSO).

Este desequilibrio se reconoce tanto con Mauricio Macri como con Alberto Fernández. Con Macri los salarios reales se redujeron 18% entre 2015 y 2019, mientras que los precios de las empresas oligopólicas y de los grupos concentrados aumentaron en promedio 9.5% por encima del IPC. Con Alberto Fernández se dio un estancamiento del salario real de + 0,5% entre 2019 y 2022, en un contexto en el que los precios de las empresas concentradas ascendieron casi 10% por encima del IPC. En el microcosmos de las actividades altamente concentradas, los precios de los “grupos económicos” elevaron 25% por encima de los precios al consumidor entre 2019 y 2022. Este año no ha sido mejor, por lo pronto le cabe al próximo CHRO (Gerente de Recursos Humano) que asuma, una recomposición de los ingresos, en forma consistente con la reestructuración financiera que le corresponde al (CFO) y, retomar el crecimiento económico que deberá lograr en nuevo (CMO) ministro de Economía que según adelantó, no pertenece a su espacio político.

Las tareas desafiantes que veremos a continuación de la eventual elección de Massa presidente, son aquellas que necesitan reunir ciertas características que llevan al político a su máximo despliegue de capacidades y en la cual, un ministro de Economía Política requerirá conectarse con estas habilidades para potenciarlas. 

Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros

 

miércoles, 5 de enero de 2022

LAS BUENAS NOTICIAS QUE NOS DEJA 2021

 


El Gobierno de Mauricio Macri fue un régimen de pésimos resultados económicos, baja calidad institucional y habitual desinterés por las mayorías populares; sin embargo los votos de la elección de medio tiempo favorecieron a la Alianza JxC, demostrando el éxito de la desculturización política 2015-2019.  La retórica de los macroeconomistas y los medios amigos siguen siendo fuertemente influyentes. El discurso del tándem describe al populismo  como una forma de gestionar las políticas públicas en función de las cuales el gobierno distribuye bienes y servicios en forma demagógica a los sectores populares para lograr apoyos electorales inmediatos. En octubre 2021  quedó demostrado que eso no sucede, simplemente porque es un poco más compleja la noción de populismo. 

Sin embargo prevalecieron los lectores del manual de economía de Stanley Fischer, Rudiger Dornbusch, Richard Schmalense (McGraw-Hill 1989), y sobretodo (Dornbusch y Edwards, 1991) un tanto demorados en conocer que el populismo es un fenómeno político. Los autores de aquel tiempo confundían populismo con “mala administración” o “inflación”. Según esa mirada la dictadura 1976-1983  fue populista y en cambio Evo Morales quien gobernó con baja inflación y equilibrio fiscal no fue populista (Casullo). Un disparate.

El año 2020 constituyó una tragedia económica y sanitaria a nivel mundial.  En 2021 pudimos presenciar el delicado manejo económico del Gobierno, que ha recuperado la actividad en magnitud ligeramente superior al derrumbe del nivel de actividad provocado por la pandemia. Pese a la mejoría del 10/11% del PBI en 2021(p) y con un consumo privado que se ubica por encima del que dejó el gobierno macrista, el mismo está por debajo del nivel previo a la crisis que terminó apelando a la consigna: “Espero que todo el país termine enamorado de Christine Lagarde” (Macri-2018)

Pero hay causas que explican la mala onda de las personas indocumentadas: los particulares que no pueden comprar dólares baratos para ir a Punta del Este, los empresarios que no consiguen pasar fácilmente pagos en dólares a $108, además es más difícil-no imposible-abusar del bolsillo de los argentinos, la bronca de la evidencia peronista (nunca un gobierno peronista se fue sin que crezca el PBI y se paguen las deudas) y, el terror de que las buenas noticias de la macroeconomía en 2021 sea el inicio que desemboque en la reelección del FDT. Todo esto sin contar que el elenco estable pronosticó un crecimiento del 4% del PBI. Un error de 4/5 veces el déficit fiscal primario, que tanto les preocupa. Las empresas trabajaron con un forecast de ventas 60% por debajo del potencial, por mal asesoramiento. (El forecast de ventas es la estimación y previsión de la demanda de bienes o servicios en un tiempo determinado. Con el uso de esta técnica, se intenta saber con mayor certeza qué va a pasar en el año con la finalidad de tomar decisiones más efectivas y alcanzar los objetivos deseados a priori). Las empresas que creyeron en los pronósticos de los pifiadores seriales perdieron negocios.

Los indicadores de noviembre y diciembre (p) insinúan que la economía extendió su recuperación en el último bimestre 2021, si bien corresponde explicar que se observa cierta dispersión secundaria en los ritmos de crecimientos sectoriales. Si se confirmaran las cifras provisorias del último bimestre, el PBI 2021 podría tocar 11%, dejando un arrastre estadístico para 2022 de unos 3%. La mejora de la demanda doméstica estaría alrededor de 15%, con el consumo privado creciendo alrededor de 12% y la inversión repuntando 36% anual. El superávit de la balanza comercial alcanzó los u$s 15.000 millones. Hay que señalar que la Argentina es uno de los países de mejor desempeño económico en la recuperación, a nivel regional.

Se acaba de anunciar un ajuste tarifario básico de los servicios públicos y otros privados; el tipo de cambio comienza a ajustarse por encima de la inflación-crawling peg- y; el déficit primario sigue bien controlado. La base monetaria creció en 2021 alrededor de 38% entre puntas, muy por debajo de la inflación.  El BCRA emitió para comprar dólares alrededor de 17 puntos y para asistir al Tesoro Nacional unos 21 puntos. Nada más. Se pudo esterilizar una parte colocando Leliq y Pases. Los factores contractivos de la base monetaria en 2021 fueron la venta de bonos por parte del BCRA contra pesos y la venta de divisas del Banco Central al Tesoro. Con el BCRA colocando deuda para esterilizar pesos y el sector público nacional absorbiendo fondos del sistema para tener su propio financiamiento, el crédito al sector privado en pesos creció alrededor de 45% en términos nominales. Los agregados monetarios crecieron menos que en 2020. Sin embargo la tasa de inflación tiende a acelerarse en diciembre por el bajo incremento de los precios minoristas en noviembre-de 2.5% mensual-, y en enero por los anuncios de correcciones que no tienen que ver con cuestiones monetarias. Los números provisorios para diciembre aseguran que creciendo –piso 10%-el PBI, la inflación estará entre 5 y 6 puntos por debajo de la que dejó Macri, cuando el PBI por el contrario, se desplomó 2.1% (y, sin pandemia en 2019).

Visiblemente,  2021 fue un año de recuperación económica enérgica con menor inflación que 2019. El dólar ilegal o “blue” en 15 meses perdió por goleada la batalla frente a las tasas de interés y otras opciones de inversión, contradiciendo a quienes pronosticaron entre $ 400 y $ 2.000.( https://www.lanacion.com.ar/economia/dolar/roberto-garcia-moritan-reconocio-su-error-al-vaticinar-un-dolar-poselectoral-a-400-pesos-exagere-un-nid21072021/), (https://elpaisdigital.com.ar/contenido/el-dlar-sombra-y-las-mentiras-de-cachanosky/31886)

Pese a las escasas reservas netas del BCRA, se siguen cancelando los compromisos contraídos en la era Macri, con mejor balance fiscal y monetario promedio (2016-2019) y sin desborde social. Es cierto que existía un mullido colchón tarifario del gobierno anterior y del “viva la Pepa” de servicios del sector privado. Por esa razón no existe inflación reprimida, sino más bien una mejor distribución de la carga, sobre todo, de las tarifas de los servicios públicos. La vista ahora debe estar puesta en el salario real y el empleo, aunque este último se viene recuperando.

Las negociaciones con el FMI siguen avanzando con honorabilidad. Los vencimientos  de  capital e intereses con el FMI son de u$s 4.000 millones en el primer trimestre 2022 y u$s 32.000 millones entre el segundo trimestre 2022 y 2023. Lo que exhibe la elocuente incongruencia de los fallidos acuerdos Macri-Dujovne-Lagarde, quienes pusieron al país en situación de no poder afrontar los pagos, ni con recursos propios, ni con colocaciones en el mercado voluntario del cual resultaron eyectados en enero de 2018. Recuerde que el actual gobierno renegoció exitosamente la deuda impagable contraída entre 2016-2017 con el sector financiero internacional privado. Lo cierto es que la reestructuración de la deuda, cuyo costo rebajó en u$s 37.000 millones de intereses, se cerró en el momento más crítico de la pandemia. El país se había caído del mundo en 2018 y al defaultear la deuda-reperfilamiento compulsivo-en pesos en 2019; había quedado sin la mínima chance de volver a colocar deuda en los mercados globales, con la posibilidad contingente de tampoco poder hacerlo en el mercado local. Recuerde que la reestructuración de deuda de 2001 se acordó alcanzando 95%, 8 años después del default, en lugar de los 8 meses que le tomó a Guzmán-sin caer en default-.

Con el cumplimiento estricto de los pagos de la deuda pública en dólares, las reservas internacionales brutas del BCRA siguen estando en los niveles 2020. Conmemoremos el dato, las exportaciones terminarían incrementándose en más de u$s 22.000 millones.

A los controles cambiarios que implementó Macri, se fueron asignando nuevas restricciones sobre el atesoramiento, la cancelación de deudas del sector privado y el pago de importaciones. Si bien la posición de reservas netas internacionales es escasa, una aceleración en el ritmo de corrección del tipo de cambio ira favoreciendo el tipo de cambio real. Si las exportaciones crecieron alrededor de 39%, y el saldo de la balanza comercial fue de u$s 15.000 millones, es obvio que la competitividad no está en riesgo, por el tipo de cambio.

En materia fiscal, el gobierno recibió de la administración anterior un déficit fiscal de alrededor de 1.2% a pesar de la extravagante contracción monetaria aplicada en 2019, pateando al déficit financiero proyectado para los años siguientes, -como dijimos antes-imposibles de financiar. Luego llego el COVID y el derrumbe de los ingresos fiscales en 2020, cuando ya en 2019 (con Macri) había caído un 11% en términos reales. Este año la moderación fiscal sorprendió al oficialismo y la oposición, en ese orden. En particular, el gasto primario se aceleró muy por debajo de las reales necesidades sociales. Tal como habíamos explicado acerca del cierre de la brecha fiscal, en 2021 la recaudación tributaria ascendió a 11 billones de pesos o 101.900 millones de dólares; 65.9% más que en 2020. En el peor de los casos 15% más alta en términos reales.

Decepcionando sortílegos y agoreros, nos ha ido bien en 2021, demos gracias a Dios porque el paracaídas se abrió providencialmente al cumplirse 5 años del salto al vacío.

(*) Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani

 

lunes, 18 de enero de 2021

EE.UU. 9 MESES DE RECUPERACIÓN PARA RETOMAR LA CAÍDA

 


En dos meses, desde febrero a abril de 2020, la tasa de desempleo se disparó al máximo de ochenta años en los EEUU. El número de estadounidenses empleados bajó desde 153 millones a 130 millones. Esos 23 millones de puestos de trabajo perdidos retrocedieron el nivel de empleo a 1999. Veinte años perdidos por la pandemia. Para retomar el nivel de febrero, hay crear 11 millones de empleos, pero en diciembre quedaron cesantes 140.000 mas. La economía ha pasado de contracción a expansión y hasta noviembre ha recuperado 12 millones de puestos de trabajo. Sin embargo Trump se convertirá en el primer presidente después de la Segunda Guerra Mundial en ver caer el empleo, habiendo logrado primero el récord de éxito hasta febrero 2020 (alrededor de 3% de desempleo).

¿Cómo es posible que en la Argentina la ciudadanía no esté informada adecuadamente del contexto aterrador que enmarca la situación económica?

Fue la impericia para contener la pandemia lo que constituyó uno de los fracasos presidenciales más catastróficos en la historia estadounidense. No podemos dejar de mencionar que sus pedanterías y provocaciones a China desaceleraron el comercio mundial impactando al resto del mundo. Ahora al negarse a asumir la responsabilidad de los disturbios que le produjeron la muerte a una mujer en el Capitolio, y con tres congresistas contagiados de coronavirus, nos mueve recuerdos y sensaciones paralelas. Resuena la canción “Algo personal…sembrar calumnias y mentir con naturalidad…espías, listas negras y arsenales… y la culpa es del otro si algo les sale mal...entre esos tipos y yo hay algo personal” (Serrat).

LOS MARISCALES DE LA DERROTA

Las insolentes ficciones y dichos indignantes sobre la letalidad y propagación del virus: “una gripecita”, “el virus chino”, “los brasileros bucean en la alcantarilla”, “que se mueran los que se tiene que morir”, el hecho de esconder información de un submarino repleto de tripulantes, denigrar pueblos originarios, difamar expertos en salud, difamar expertos en salud, y las semejantes e incalificables convocatorias al Obelisco o el Capitolio, sus propios eventos ilustran el grado en que estos personajes han resignado su responsabilidad para la seguridad y la protección de la ciudadanía. La negativa a desarrollar una estrategia nacional para contener el virus en EEUU y Brasil ha costado miles de muertes evitables y de todos modos no pudieron evitar la crisis económica. Bolsonaro dijo en estos días “Brasil está quebrado, no puedo hacer nada”. Piñera tiene a los carabineros en las calles como en tiempos de Pinochet.

Frente al colosal fracaso de Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera, los países están sufriendo, las familias afrontan el hambre y el desahucio. Pero hacer un balance del historial de las presidencias Trump, Bolsonaro, Macri, Piñera,  incluso antes de la pandemia deja en claro que administrando mal la economía, desde antes que el mundo conociera la tragedia del COVID-19. Lo de Macri fue inclusive, sin ayuda del COVID-19.

A pesar de heredar economías sin caídas de PBI, con buen nivel de consumo, desempleo bajo, desperdiciaron incalculables oportunidades para abordar desafíos económicos de largo plazo. La producción y el empleo están considerablemente deprimidos, el mercado laboral y el aumento de las dificultades económicas traerán una recuperación desigual por la prejuiciosa-parsimoniosa aplicación de estímulos, que aunque importantes, no fueron de la audacia y magnitud necesaria.

Recuperar el consumo, la inversión y el empleo de los escombros que dejaron y dejaran Trump Bolsonaro, Macri, Piñera, requerirá un aliento fiscal agresivo y programas intrépidos de inversión pública. Para derrotar al COVID-19 los Gobiernos deberán proporcionar todos los recursos necesarios para contener el virus y mantener a las familias, las pequeñas empresas y los gobiernos provinciales. Es necesario no solo aliviar el sufrimiento, sino también salvar puestos de trabajo, e impulsar el crecimiento económico, acelerando la recuperación.

En la Argentina necesitaremos corregir la sub-inversión pública que financió el ajuste Macrista ofrendado al FMI-en infraestructura, salud, educación- que ha socavado nuestra prosperidad ciudadana, debilitado la seguridad, la economía de las familias, ampliando las previas disparidades económicas.

GOBERNANDO PARA LOS RICOS

Cuando se vaya Trump, según estiman las consultoras privadas, la quinta parte más rica de los estadounidenses habrá recibido dos tercios de los beneficios totales de la ley tributaria en 2018, para el 2027 y solo el 1% superior recibiría el 83% de los beneficios totales. Esta tendencia de ayudar a los más ricos también aumentó las desigualdades raciales, los afroamericanos y los latinoamericanos obtienen desproporcionadamente menos beneficios de la ley fiscal en relación con la parte del ingreso total. La misma incapacidad de Macri, Bolsonaro y Piñera para garantizar un crecimiento económico para el conjunto de la ciudadanía.

El historial de imprudencia, pedantería y priorización de los ricos y amigos sobre todos los demás ciudadanos, los une inequívocamente. Todos ellos le han fallado al pueblo. Llegaron con el pretexto de establecer “la racionalidad política y la racionalidad rectora” (Foucault), que los Gobiernos anteriores supuestamente no habían tenido. Y aunque el neoliberalismo como el coronavirus ha mutado a otra cepa, podemos partir de estos términos para comprender la manera en que llega a gobernar como una forma normativa de razón.

LA RACIONALIDAD DEL GRAN HERMANO

La racionalidad política es un desarrollo de Foucault donde la verdad, el conocimiento y las formas de juicio nunca son ajenos a las relaciones de poder. El poder no existe independiente del pensamiento. La racionalidad política es una condición de la practica constitutiva de sujetos como el “homo economicus”, y de objetos como “la gente”, un ensamble socio político particular de fuerzas al decir de William Callison. Esta racionalidad política no equivale a discurso, aunque inventan relatos y opera a través de ellos. El discurso puede detallar un orden o acople de actos normativos que introduce a los sujetos dentro del relato. Los cuentos se han vuelto dominantes, instalan mentiras que se convierten en sentido común. La racionalidad rectora (no la política) opera de modo discursivo, capturando el orden normativo en que la razón llega a gobernar legítimamente y nos dice como estructurar la vida y la actividad, en un todo.

Este es el más claro ejemplo de distanciamiento del concepto de soberanía que ejercen en forma impúdica los comunicadores y ecolobistas: “Miremos a los países serios”, dando a entender que a partir de hacer lo mismo que ellos un país es serio, y si no hace lo qué esos países hacen, es “poco serio” o “país inviable”. Ellos dicen cual es “la forma de vivir en el mundo” o la forma de “caer del mundo”.

Weber dice que hay dos tipos de acciones racionales, la que tiene arreglo a valores y la que tiene arreglo a fines. La acción racional con arreglo a valores, aunque siempre es irracional, nos permite elegir entre la acumulación de riqueza o la igualdad.

La acción con arreglo a fines son medios para obtener un valor que cargamos desde 1976: “la eficiencia” porque la silla argentina cuando te sientas se rompe, el ajuste frio de la planilla de cálculo para que los números cierren. Aunque haya racionalidad instrumental, es cruel porque se apodera de todo, incluyendo los valores. Puede ser eficiente y poderosa-poderosa en términos de poder-pero no tiene ningún otro fin que alcanzar un objetivo, y en ese camino no tiene restricción dice Weber, no lo dice Marx, Engels, Lenin ni Perón.

Sobresale destructivamente, lo hemos visto en tres oportunidades en los últimos cuarenta y cinco años. Aunque es solo un medio constituye un sistema de dominio y reproducción automática, colocando al ciudadano bajo esa fuerza que disuelve los valores más caros. Weber dice que el capitalismo y la burocracia comienzan como un medio para generar riqueza y buena administración pero se convierten luego en sistemas de dominio colocando a la humanidad en “un caparazón duro como el acero”. Se convierten en formas de poder y racionalidad que mutan en fuerzas, gobernando y dominando ciudadanos y países.

LA DESPOLITIZACIÓN DE LA POLÍTICA Y LA NATURALIZACIÓN DE LA DOMINANCIA FINANCIERA – LA GOBERNANZA

Macri utilizó varias veces la palabra gobernanza en sus peroratas. El concepto tiene origen en las escuelas de negocios. Hace tres décadas existe una innegable fusión entre la política y los negocios. Solo mencionar que la facturación de algunas corporaciones internacionales supera la suma de varios PBI de países emergentes.

Pero no estamos seguros si Macri utilizaba el término gobernanza estando muy al tanto de su significado, pero súper coacheado, lo intercalaba con Gobierno, gestión, educación, tecnología. Le sucedía lo mismo cuando mencionaba a las “instituciones”, nunca diferenciaba entre instituciones políticas, educativas, con fines de lucro u ONG.

No existe una definición de gobernanza, pero tal vez esté asociada a la gobernanza corporativa un concepto ochentoso como: “la nueva gestión pública”. Tenía como meta transferir métodos de la administración del sector privado a los servicios públicos. Algo que fracasó en forma rotunda en el mismo lugar que se originó, el Reino Unido. Pero Macri igual lo intentó desde 2015.

El ex presidente era un experto en leer prólogos y tomar frases hechas, cuya profundidad no excedía nunca los dos centímetros. Hablar de gobernanza como “modernidad” tal vez le fuera funcional porque aplica a los procesos de gobierno donde se propugna “un Estado mínimo”. Esta forma administrativa primaria del neoliberalismo es la modalidad a través de la cual se crea la atmosfera, se estructuran las restricciones y los incentivos “de la normalidad neoliberal”

El neoliberalismo contemporáneo sobrevive gracias a la gobernanza esencial para  despolitizar la política y naturalizar la dominancia financiera, que incide en todas las aéreas de la vida. Por lo tanto aunque Macri ni se entera, existe una convergencia sinérgica entre la gobernanza mundial y la razón neoliberal (parafraseando el título de Laclau “La razón populista”). Macri solo fue un instrumento funcional que facilitó un gobierno sin Gobierno, la práctica que mejor implementó el mejor equipo de los últimos 50 años fue vaciar el Estado y saquear el país.

2021 EL CAMINO DE BIDEN

El presidente electo prometió una respuesta acelerada a una serie de desafíos angustiosos, la economía muestra nuevos signos de debilidad, la pandemia mató a más estadounidenses que las guerras en el exterior. Mientras Washington sigue discutiendo el asalto al Capitolio, los esfuerzos para responsabilizar a Trump por su papel en la incitación a la violencia se reducen a la suspensión en Twitter.

Como decíamos, el Departamento de Trabajo informó que la economía perdió 140.000 puestos de trabajo en diciembre, poniendo fin a una serie de crecimiento de siete meses consecutivos. Biden se comprometió a actuar rápidamente una vez que se convierta en presidente para impulsar un paquete de estímulo a través del Congreso para brindar alivio a las personas con dificultades, las pequeñas empresas, los estudiantes, los gobiernos locales y las escuelas.

En la Argentina deberíamos prepararnos para seguir dando batalla sanitaria, mientras enfrentamos las deficiencias principales de una ciudadanía fatigada.- ¿Cómo? - Generando crecimiento, empleo y mejorando la distribución del ingreso, sin atender las recomendaciones de la gobernanza mundial y sus patrocinios locales.

(*) Profesor de Posgrado UBA. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros. @PabloTigani