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miércoles, 21 de febrero de 2024

COMO ESTAMOS Y HACIA DONDE VAMOS 08-11-2023

 


Hoy es irrefutable la pesada herencia que recibió Alberto Fernández. Los vencimientos totales en moneda extranjera que debía enfrentar su Gobierno ascendían a u$s 154.000 millones, con el perjuicio de que u$s 44.700 millones eran con el FMI. Los u$s 154.000 millones eran 3.5 veces superior a las reservas internacionales brutas u$s 43.700 al asumir 16 veces las reservas netas y, casi 10 veces superior al saldo comercial de 2019 (u$s15.990 millones). Para darnos una idea, el intercambio comercial disminuyó el 17.3% en 2023, en los primeros 8 meses del año, el déficit asciende a u$s 6.205 millones. En ese escenario financiero, en medio de casi 2 años de recesión económica y duplicación de la tasa de inflación, los salarios estaban destruidos, en un contexto de incremento de desempleo y niveles de pobreza e indigencia, extravagantes. La actividad económica en 2019 el PBI cayó (-2.5%), la industria (- 6.4%), el consumo privado (-7.8%), la inversión (-17.8%) y el uso de la capacidad instalada industrial con el 59,6%. La inflación anual se incrementó al 53.5% en 2019 cuando había alcanzado el 26.4% en 2015, en tanto que los salarios reales de los trabajadores registrados en el sector privado cayeron entre 18% respecto a noviembre de 2015 según varias evaluaciones.

A esa incomprensible situación económica se le sumaron las huellas económicas del COVID-19, la guerra en Ucrania y una sequía de alcances fabulosos. Aun así, y contrariamente al difícil contexto, el nivel de actividad económica traspasó el trance con una enérgica recuperación en 2021 y 2022, tanto que el nivel de actividad en 2022 se ubicó en niveles similares a los de 2015, cuando termino el mandato de Cristina Kirchner, recuperando los 4 años de caída de Macri.

 

Aquí y ahora el PBI de Argentina arrastra 4 años de crecimiento bajo con Cristina Kirchner, 4 años de caída de Macri, y 4 años de crecimiento bajo con Alberto Fernández.  Con lo cual el PBI per cápita del fin de Macri fue alrededor de 11% inferior al de Cristina Kirchner y alrededor de 2% menos sumara el periodo de Alberto Fernández. El año 2023 concluirá con una tasa de inflación superior al 150% anual.

 

A la pregunta de ¿Por qué otros países tuvieron pandemia y no tuvieron los problemas de la Argentina? Se responde fácilmente, los argentinos somos claramente divergentes con relación a los países que padecieron COVID-19 y guerra, porque previamente padecimos al gobierno de Mauricio Macri, además de una sequía que en un año nos hizo perder u$s 21.000 millones de dólares en ingresos por exportaciones. Producto de los diferentes golpes de Estado que interrumpieron la conexión de las políticas de corto plazo y las de largo plazo, con conservadurismo y neoliberalismo, nuestro PBI actualmente representa solo 12.5% del PBI de toda la región, cuando llegó a ser el 40% a comienzos del siglo pasado. Dicho sea de paso, cuando teníamos solo 2 millones de habitantes. Además del fracaso permanente de las políticas neoliberales, se agregó la pandemia, la guerra, la sequía y el FMI, el próximo Gobierno tendrá que luchar con una situación complicada, que se fue agravando desde 2016 en adelante.

El pais necesita un plan de estabilización completo y verosímil, un programa para retomar la senda del crecimiento económico que marcaron los 107 meses consecutivos de crecimiento de Néstor y Cristina Kirchner (hasta la crisis de Lehman Brothers), procurando de evitar otro golpe de costo social, que consistiría den el pago del “cheque diferido” de la fiesta Macrista y las plagas de Alberto Fernández.

 

EL PELIGRO MILEI-MACRI

 

Si gana Milei, con su nuevo jefe; de mínima libera y desregula todas las variables de la economía, de forma incondicional. Milei asumió un serio compromiso de bajar el gasto publico 15% de PBI. Ese disciplinamiento fiscal contra la sociedad, para alcanzar un superávit primario, requiere una extravagante reforma del Estado, reforma previsional, reforma tributaria baja de impuestos a los ricos (para “supuestamente” incentivar a la inversión privada), reforma laboral, desregulación, mega devaluación, luego la prometida dolarización, en forma consistente con el resto de la política macroeconómica y la azarosa organización económica. Milei intentaría meter por decreto las reformas estructurales, sin un mínimo de consenso de ninguna fuerza política, social o de las centrales obreras, para poder ser puesto en marcha. Sin duda como dijeron Javier Milei, Macri y Patricia Bullrich, quieren que explote la economía.

Pero la Argentina ya probo de ese brebaje. No funciona. Es socialmente inviable. No podría ser un Gobierno democrático el que continue el avance contra el estado de derecho.

 

LAS MEDIDAS DE MASSA PARA LLEGAR AL 19 DE NOVIEMBRE

 

Creó un nuevo régimen transitorio hasta el balotaje para liquidación de dólares para todos los exportadores, quienes podrán ingresar el 70% por el mercado oficial a $ 350 y el 30% restante por el CCL (Contado Con Liquidación). Esta es una mejora importante para quienes no accedían al “dólar engranaje” y 6% para aquellos que consentían con el 75/25%. Logró la activación del segundo tramo del swap con China por el equivalente a u$s 6.500 millones. Esos dólares serán utilizados para intervenir en los mercados de dólares oficial y alternativos, pagar los vencimientos de deuda con el FMI hasta fin de año.

Como la suba de la tasa de interés no alcanzó para detener al “blue”, optó por intervenir en el mercado blue, ofreciendo dólares a nivel mayorista con bloques de un mínimo de u$s 50.000 por transacción o $ 50 millones de pesos, con precios debajo del mercado: a $ 880 con una brecha del 25%. Los mercados a futuro apostaban la semana pasada a una fuerte devaluación del dólar oficial, gane quien gane. Para fin de noviembre esperaban $ 407, para fin de diciembre $ 617 y para fin de julio de 2024 a $1.220, alrededor de 250% por encima del valor actual, y la inflación que cacarean las consultoras.

Desde la semana pasada (pagándole a toda la exportación casi $ 500 por dólar, Massa logró descender los dólares financieros y consiguió descomprimir fuertemente el dólar blue a $ 890. Desde los extravagantes $ 1.150, antes que se descubriera la cueva mas grande del microcentro y sus ramificaciones, lo bajó 23% en unos días.

La sociedad argentina consultada sobre si puede pagar $3 millones por año de universidad o quitarles los remedios a los ancianos dice que no. Algunos votaran a Milei, pero reclaman el insustituible rol del Estado y solo UxP se lo puede garantizar. Con los anarco capitalistas no hay piedad, Ley, ni orden posible. El peronismo siempre garantiza la paz social y el estado de derecho.

La crisis democrática del “asalto al Capitolio” y los excesos de Bolsonaro, pueden ser explosivos en una Argentina que le puso límite al neoliberalismo con Estado de Sitio. Los desequilibrios macroeconómicos han de arreglarse con mas Estado y no con menos. La anarquía de la yunta Milei-Macri, si no se rompe en los próximos días, aunque se puede romper o “bajar” Milei ante tantas presiones, no tiene soluciones. Estamos frente a un liberal que “come vidrio”, sin experiencia alguna en la gestión pública ni privada (no se le conocen cargos jerárquicos de importancia), sin equipos y sin manejo de equipos ni experiencia en resolución de conflictos, puede terminar rápidamente.

EL GRAN CFO Y EL PROXIMO TRABAJO DEL CHRO

Massa anticipó ingresos y postergó pagos como un Gerente Financiero del sector privado. Concluye con un déficit total fiscal + cuasi fiscal de más de 10 puntos del PBI, alto financiamiento monetario al Tesoro, subsidios económicos que en el cuarto trimestre serán de 3% del PBI, reservas netas negativas en el BCRA, las deudas en dólares: “Macri lo hizo”, deuda con proveedores externos por importaciones, elevada inflación y pobreza.

Los salarios reales se redujeron 12.1% entre 2016 y 2022, mientras que los precios de Los sectores industriales concentradas crecieron 21.3% por encima del IPC. El recorrido de los precios mayoristas las empresas oligopólicas los precios se expandieron 34.9% por encima de los precios minoristas en el período 2016-2022 (FLACSO).

Este desequilibrio se reconoce tanto con Mauricio Macri como con Alberto Fernández. Con Macri los salarios reales se redujeron 18% entre 2015 y 2019, mientras que los precios de las empresas oligopólicas y de los grupos concentrados aumentaron en promedio 9.5% por encima del IPC. Con Alberto Fernández se dio un estancamiento del salario real de + 0,5% entre 2019 y 2022, en un contexto en el que los precios de las empresas concentradas ascendieron casi 10% por encima del IPC. En el microcosmos de las actividades altamente concentradas, los precios de los “grupos económicos” elevaron 25% por encima de los precios al consumidor entre 2019 y 2022. Este año no ha sido mejor, por lo pronto le cabe al próximo CHRO (Gerente de Recursos Humano) que asuma, una recomposición de los ingresos, en forma consistente con la reestructuración financiera que le corresponde al (CFO) y, retomar el crecimiento económico que deberá lograr en nuevo (CMO) ministro de Economía que según adelantó, no pertenece a su espacio político.

Las tareas desafiantes que veremos a continuación de la eventual elección de Massa presidente, son aquellas que necesitan reunir ciertas características que llevan al político a su máximo despliegue de capacidades y en la cual, un ministro de Economía Política requerirá conectarse con estas habilidades para potenciarlas. 

Director de Fundación Esperanza. https://fundacionesperanza.com.ar/ Profesor de Posgrado UBA y Maestrías en universidades privadas. Máster en Política Económica Internacional, Doctor en Ciencia Política, autor de 6 libros

 

viernes, 27 de julio de 2018

Macri ratifico el rumbo y prometió la “normalización”



Una devaluación acumulada de 55% en un semestre, sin compensación mediante suba de retenciones a los productos agropecuarios. Siendo el aumento del dólar “punta a punta” del gobierno de 180% con el oficial y 107% desde la unificación con el paralelo. Ni Krieger Vasena con un gobierno de facto se atrevió a tanto. Aumentos de tarifas eléctricas y de gas extravagantes, con techo a las convenciones colectivas de trabajo. Todo esto sin un acuerdo de precios por lo menos temporal, por 180 días.
Es que el objetivo es la licuación del gasto público por vía de una llamarada inflacionaria, luego de una auto encerrona con la excusa de recibir el rescate del FMI. En realidad esto es solo para salvar a los bancos que angurrienta e inconscientemente, le prestaron dólares a la Argentina, a tasas inauditas. Súmese la fijación de una tasa de interés “chocante” por parte del BCRA para asegurar que hundiendo el dólar a 28 pesos o menos, los inversores financieros se sigan yendo con ganancias insuperables. La financiación de crédito de consumo se hace al 80%, el descubierto en cuenta corriente autorizado para Pymes 120%, el no autorizado 160%. Asistimos impresionados a una insólita ofensiva y amenaza de la Sociedad Rural al gobierno y al FMI, para  evitar el congelamiento de la baja de retenciones que pidió el organismo multilateral de crédito.
No veo el pláceme de la clase media boba a esta altura, aunque sigue apoyando porque prefiere perder calidad de vida, si es que “los otros” pierden más.
No advierto que la meta del gobierno sea erradicar la inflación y lograr una desahogada posición de la balanza de pagos, ni atraer inversiones, ni crecimiento, ni credibilidad, ni horizonte de previsibilidad. Este no es un plan de estabilización, es una ingeniosa receta de recesión enrarecida.
Hasta ahora  percibo una extraordinaria redistribución del ingreso en perjuicio del sector urbano trabajador comercial e industrial, íntegramente apropiado por el sector agro alimentico exportador concentrado y en menor medida para el sector estatal, reduciendo solo el déficit primario para generar recursos y atender las necesidades de financiamiento que amenazan un próximo incumplimiento en los pagos. No hay “normalización” de la economía, dicho en la terminología sistémica.
El paso que sigue enfrenta dos desafíos fundamentales, estrechamente relacionados. El mantenimiento del “orden”-también como es entendido en terminología sistémica, la garantía de orden-que podría llegar vía coerción para intentar suprimir la amenaza de un desborde popular descomunal y, cerrar los canales de acceso a un eventual próximo “gobierno populista”. Pero tener éxito en estos intentos implicaría la exclusión política de los sectores populares, cuya contra cara es alterar la paz social; que a su vez es un requisito indispensable para recuperar la confianza.
El gobierno tendría que parecer capaz de garantizar la paz social y la normalización de la economía, pero no convence. Hasta parece que la corporación mediática comienza a despegarse. No sorprende que la directora gerente del FMI venga en persona, es que justo en el final, cuando está a punto de retirarse, esto puede arruinar su esmerada trayectoria.
Para logar la “normalización” de la economía, sería necesario reducir las fluctuaciones de estos últimos dos años y medio y revertir la tendencia negativa alrededor de la cual se produjeron los titubeos del régimen. La gerencia financiera país (CFO) debería modificar las expectativas negativas, terminando con la rapacidad de las Lebacs y su reciente conversión en deuda en dólares vía licitaciones de billetes y emisión de deuda de corto plazo. En general, debería terminar con estos treinta meses, como requisito previo para establecer las bases de una economía con patrones de crecimiento normal, comenzando a reconvertir la estructura productiva, antes que las quiebras se vuelvan intensas.
¿Cómo logrará  el presidente Macri normalizar la tormenta que describe?
La “normalidad” del enfoque hegemónico mundial, no consiste en que sus líderes puedan venir de visita a la Argentina, sino en que la acumulación de capital se realice y garantice en favor de las empresas trasnacionales, en condiciones que se asegure una tasa alta de acumulación.
Sin las políticas de expansión del consumo popular que tenia la Argentina antes de que gobierne “Cambiemos”,  es muy difícil generar un mercado interno atractivo. Pero claro, un “boom de consumo” como el del gobierno anterior emergería solo de la “anormalidad”. Porque aunque ya vimos que nada de lo que repiten los “economistas vulgares”, los “no científicos”, es verdad; es menester seguir suponiendo que luego de un boom de crecimiento, nos acechará la amenaza de inflación, fuga de capitales y desarticulación de la estructura productiva por falta de dólares que, retraerá las inversiones y disparara una voraz especulación financiera que hará que los capitales productivos huyan.
¿No es lo qué es lo que está pasando ahora? – Entonces. -¿Qué es lo que propone el gobierno?
Por ahora continúa la restitución de la supremacía trasnacional y oligopólica, luego de la reconexión que se logro a través del sobreprecio de los fondos buitres y el levantamiento de las restricciones al movimiento de capitales, con el evidente saqueo financiero que venimos advirtiendo, para exportarlo hacia las economías desarrolladas.
Aun no hemos visto nada. Todo indica que vamos a un trance de inestabilidad de magnitud. Cuanto mayor sea la dilación, mayor será el desquicio, madurará retroalimentada la desinversión, la inflación y el problema futuro para conseguir los dólares que necesitará la economía, si es que retoma el crecimiento en algún momento. Cuanto más tarde en manifestarse el pico de esta crisis, mayor será el grado de depredación que sufra la economía, bajo el rol que asumió la especulación financiera. Hay que decir que a su vez se están lanzando a comprar dólares o invertir en Lebacs casi todos los ciudadanos con ahorros o excedentes mensuales, como defensa contra los riesgos cada vez más impredecibles de esta economía errática e inflacionaria. Casi todo el que puede está especulando, aunque la parte del león ya se la llevo el “capitalismo de amigos”, las grandes corporaciones y las entidades financieras.
De esta manera, cuanto más tarda en ahondarse la crisis que precede al desplome, más concluyente y obvias son las operaciones financieras, incluyendo rutinas cambiarias. Luis Caputo está sentado en la poltrona del BCRA. Aunque su pliego no pase la aprobación del Senado es tarde, la rapiña se aproxima a su límite, la conversión del capital productivo en capital financiero, provocará el disloque productivo, este se viene agudizando aceleradamente, y ahora lo hará más con la profundidad de la recesión auto infringida por el gobierno.
Sobrellevo una conmoción ambivalente. La razón es que sé que cuanto más se dilate este experimento mas deberá sufrir la ciudadanía y, más empinada y larga será la cuesta que tenga que remontar el próximo gobierno.