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lunes, 30 de julio de 2012

#Oportunidad


Desde mi juventud, el tipo de cambio efectivo para las exportaciones agropecuarias siempre fue el tema más conflictivo de la política económica Argentina. No era imprevisible por lo tanto que las medidas de control de cambios reavivaran un tema tan polémico. Como los argentinos consumimos y exportamos (en buena parte) alimentos, dados los precios internacionales, el tipo de cambio efectivo determina los salarios reales y los precios relativos internos, es decir, la distribución del ingreso. Si factores aleatorios como la sequía de EEUU provocara un aumento de precios mayor a lo que estamos viendo, a través de la política debería evitarse que se produzcan nuevas tensiones internas. Una tendencia de aumento de precios en nuestros productos no debe volver a amenazar el funcionamiento de la economía y la tranquilidad de la sociedad argentina 2013.  Entre el agro, la industria, los trabajadores, el campo y la ciudad, no debe haber más fractura, sino solidaridad. En 2013 las exportaciones agropecuarias pueden jugar un papel primordial si los precios de las commodities agrícolas se mantienen como parece, y si se concretan los pronósticos meteorológicos disponibles. Los precios son óptimos y las perspectivas son propicias. Hoy la soja cotizó a USD 633,84 la tonelada, el maíz registró un alza de 2,7% alcanzando los USD 322.82 y el trigo subió 1.8% a USD 335.84.
Nada indica que la relación entre la oferta y la demanda global de estos productos vaya a vagabundear en los próximos 18 meses, tenemos que considerar la posibilidad de tener buenos precios por delante. Dicen los expertos que la sequía en EEUU es la peor de los últimos 56 años, y esta situación reduce manifiestamente los stocks internacionales de maíz y soja. El crecimiento mundial se ha desacelerado, pero el crecimiento del consumo global de alimentos es un fenómeno estructural de las últimas décadas, impulsado por China y la zona Asia Pacífico. Debemos entender que esta es la nueva configuración-conveniente para Argentina-que permanecerá aun cuando las tasas de crecimiento de estos países se desaceleren. En 2013 podríamos producir cosechas récords de soja y maíz, con mercados firmes y precios sostenidos; si Europa endereza la nave y los mercados financieros dejan de ser una amenaza, la Argentina podría verificar en la próxima campaña una cosecha de 115 millones de toneladas, con 60 millones de toneladas de soja y 35 de maíz; el valor de la cosecha alcanzaría unos USD 32.000 millones en 2013, unos USD 8.000 millones de dólares adicionales para la economía. Así las cosas, la infusión de divisas del agro será un factor clave de la reactivación económica el año entrante, porque hablamos de un aporte agropecuario de 2.4% al crecimiento del PBI 2013, suponiendo el impacto directo e indirecto sobre otras aplicaciones relacionadas a la originaria. Tal vez no sean tasas de crecimiento chinas, como en años anteriores; pero fácilmente podríamos pensar en crecer un 5% en 2013. Obviamente las proyecciones entre las consultoras y fundaciones, como los diagnósticos que le dan soporte no coinciden. Es obvio porque pocos quieren tomar una posición después de haber hablado de soja a USD 340 en 2012, y muchos creen conveniente presentar diferentes posturas (sin jugarse). Les dejan a los empresarios no solo la decisión, sino la base de los pronósticos y que ellos mismos tomen lo que consideren apropiado.
Ayer la UIA reiteró sus diferencias con la SRA, luego del cruce que mantuvieron el domingo sus respectivos presidentes; eso es algo que si me preocupa.
Haciendo introspección sobre los resultados del conflicto 2008, en 2012 deberíamos ver la gran oportunidad que tenemos “todos” para comenzar una construcción nacional con solidaridad y patriotismo entre los diversos jugadores y sectores de la economía argentina.

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