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miércoles, 16 de febrero de 2005

¿Que venden los lobbistas de la globalización?

Los tenedores de bonos alemanes, italianos y japoneses fueron encaminados hacia el fraude por parte de la banca de inversión, y deben soportar ahora la mayor indefensión jurídica que se pueda detentar. Así se expresan los fallos judiciales nuevos con respecto a los bancos europeos que colocaron deuda argentina en el mercado voluntario.

Un periodista del Wall Street Journal (Blunstein - agosto de 2003), publicó una nota en la que contaba las maniobras y tretas que realizaron los bancos de inversión, mientras colocaron el festival de bonos basura. Cuando el nivel de riesgo país argentino, impidió que legalmente sus bonos fueran comercializados en los Estados Unidos, los bancos comisionistas los instalaron en Europa, donde las regulaciones son mucho más flexibles y los inversores parecían estar más adormilados. Cualquier consultor (de aquellos que hoy murmuran acerca de lo mal que procedió el gobierno nacional al ofrecer una excesiva quita en la propuesta de reestructuración) se ha burlado por lo menos una vez, en privado, o ha dudado con fundamento técnico de las posibilidades argentinas de atender puntualmente las amortizaciones correspondientes a las sucesivas y descontroladas emisiones de deuda.

Mientras, algunos consejeros más astutos comenzaron a hablar en 2001 (de repente), de un posible estrangulamiento financiero; lo cierto es que mucho tiempo antes sabían que los inversores pequeños, compradores de bonos, no tenían la menor idea de donde se estaban metiendo. Cualquier sujeto involucrado con la economía, que haya viajado a los centros financieros durante 1999-2000, ha sido consultado necesariamente sobre los potenciales problemas que Argentina podría tener. Es por eso, que los propios personajes que intentan echar toda la culpa sobre los hombros de los gobiernos que blanquearon el default son los mismos consejeros que callaron el único pronóstico que pudieron haber acertado en los últimos cinco años. Muchos bancos con esta cátedra de asesores, en fortuita complicidad con esos no pronósticos, percibieron substanciosas comisiones. Por otra parte, muchos expertos, además, recogieron honorarios en dólares a un peso mientras estiraban su hipotética ingenuidad durante el mayor tiempo posible.

Los bancos en Italia no se privaron de nada, vendieron hasta bonos basura de empresas privadas nacionales, inclusive poco tiempo antes de que fuesen a default, algo que en la jerga financiera resulta altamente deshonroso. El Corriere della Sera (5 de enero de 2004), dijo que hasta un prestigioso banco norteamericano recomendó a sus clientes comprar papeles de Parmalat, solo sesenta días antes del hundimiento, cuando ya había fuertes indicios de fraude corporativo. Existen testimonios sobre la Popolare de Bergamo, la cual realizaba una campaña de telemarketing para pequeños inversores antes de que la Argentina entrara en default.

Por el lado de los damnificados italianos, algunos bonistas sinceros ya confiesan que van a pelearla hasta el final, pero que sabían de antemano, que estaban haciendo una inversión especulativa de alto riesgo por la tasa de interés que devengaban los bonos.

En otro orden de cosas, Hewllet-Packard acaba de destituir a la presidenta ejecutiva Carly Fiorina, una de las mujeres más influyentes del mundo de los negocios, la cual se hizo famosa en nuestro país por la inusual difusión del plantón que le propinara Kirchner.

Los lobbistas locales pusieron el grito en el cielo, aunque los internacionales dicen que la partida de la señora Fiorina es una muy buena noticia para Hewlett-Packard. Las acciones de la empresa ganaron más de 11% en las operaciones electrónicas, aún antes de la apertura del mercado, solo con la noticia. El jefe de inversiones de Bartlett & Co., señaló su alivio por el cambio en la presidencia del mayor productor de computadoras. "Esta fue una decisión que esperábamos hace mucho tiempo", expresó. La señora Carly Fiorina, abordó a Hewlett-Packard en 1999 y se convirtió en el centro del descrédito de los inversores y de los cabecillas del “Valle de las Siliconas”, por contribuir a la aprobación de la fusión de Hewllet Packard y Compaq en 2002, aunque en la Argentina, nunca se tuvo noticia de estos detalles.

Los mismos influyentes asesores que debieran haber informado esa realidad, pasaron sin embargo dos semanas, realizando comentarios cáusticos acerca de la actitud del presidente Kirchner, exhibiéndolo como un energúmeno con un espíritu perjudicial para lograr un ambiente “pro negocios” en la Argentina.

¿Qué clase de asesoramiento profesional es este que venden los lobbistas de la globalización?


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