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viernes, 4 de febrero de 2005

Fortuna, Tigani y Aldo Ferrer: Invertir sin sobresaltos - ¿Que hacer con el dinero en 2005?

El panorama del país no sufrirá cambios drásticos en 2005, según opina la mayor parte de los expertos. De allí que los sectores que han repuntado fuertemente en los últimos dos años se perfile como los favoritos para la inversión. Pero, como en todos los procesos, hay detalles y sutilezas que conviene no ignorar.
Una guía de cómo manejarse ante distintas perspectivas, en su mayoría favorables.
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Todo parece indicar que está en marcha un "efecto arrastre" en la recuperación de la economía. Así, las tendencias de 2005 reflejarán lo que viene pasando en los últimos tres años: aumento del nivel de actividad, utilización de la capacidad productiva ociosa, ciertas mejoras en el empleo y apertura de espacios de rentabilidad que están estimulando la inversión en diversos sectores.
"Al mismo tiempo, es una economía que ha recuperado la gobernabilidad –evalúa el economista Aldo Ferrer– porque tanto el presupuesto como la balanza de pagos, el tipo de cambio o la moneda, están actualmente bajo control. Y mantener la gobernabilidad de la situación macroeconómica es un dato importante para que los actores económicos tengan un escenario claro de cómo comportarse".
Pero igual subsisten algunos interrogantes y conflictos, tradicionales de la política económica de una sociedad moderna: el ritmo de la recuperación, el problema de los precios, y cómo mantener la inflación en los niveles moderados que vienen prevaleciendo.
Y hay que prestarle mucha atención a la balanza de pagos, porque el país tiene que conseguir un superávit tanto en ella como en su presupuesto para cumplir un compromiso de deuda y crecer.
Como agrega Ferrer, "hay que mantener una fuerte posición de competitividad en la producción argentina, porque el aumento de la actividad económica y de las importaciones puede erosionar de una manera exagerada el superávit comercial, que es un dato muy importante de la consolidación de la gobernabilidad".
PARA INVERTIR BIEN. Según el veterano economista, a la hora de invertir todo depende de la consolidación de los factores de la estabilidad y de la rentabilidad. Detalla que si hay un repunte del consumo y del empleo, y una mejora en la distribución del ingreso, en líneas generales el impacto se va a difundir en estos sectores:
_ La producción de bienes a sectores amplios de la población, como alimentos, textiles, vestuario y de consumo durable.
_ Todo lo ligado al consumo, incluyendo la industria automotriz, especialmente en vehículos relativamente económicos. Este año habrá numerosos lanzamientos de modelos nuevos de autos (ver nota de tapa).
Pero para el economista, mucho depende también de que el conjunto de la política económica preserve

“A la hora de invertir todo depende de la estabilidad y de la rentabilidad”.
ALDO FERRER

la competitividad de la producción argentina, para que ese consumo no se desvíe hacia las importaciones.
En otros ámbitos, se da un proceso similar:
_ Los sectores ligados a la inversión como la construcción, máquinas y equipos, tendrán una demanda considerable.
_ En determinados servicios, a medida que aumente el nivel de vida, se espera una mejora. Por ejemplo, el turismo interno tendrá un dinamismo considerable.
_ Las exportaciones: mantener una fuerte actitud competitiva permitirá una mayor diversificación de la oferta exportable, con mayor valor agregado.
Por otra parte, debe tenerse en cuenta que cuando se produce una devaluación, se produce la sustitución de importaciones. Así se observa como metalmecánica, textiles, papel, automóviles y en general las industrias que generan mano de obra intensiva y dan empleo, comienzan a sustituir la extranjera.
Así, en lugar de autos japoneses y alemanes, electrodomésticos europeos, japoneses y americanos y ropa de marca internacional, empiezan a aparecer las nacionales o extranjeras de fabricantes locales que tienen sus licencias.
Lo mismo ocurre con los juguetes, y en menor grado con la industria del calzado, porque todavía es un sector en el que Brasil tiene fuerte peso propio.
En tanto, también gracias a la mano de obra, todo lo relacionado con la agroindustria tiene un despegue muy claro: en lugar de exportar, por ejemplo, sólo granos, soja o yerba a granel -al menos a los países limítrofes- comienza a exportarse aceite o yerba en paquetes.
EL IMAN DEL AGRO. El agro es otro de los sectores que se perfila con un dinamismo considerable, en parte por las condiciones internacionales. Sigue sobre él la carga de las retenciones a la exportación, que no parecen ser muy fáciles de revertir para el gobierno. Pero, así y todo, Pablo Tigani, licenciado y master en
Política Económica Internacional, presidente de Hacer Group, piensa que "todas las actividades que están ligadas con el sector agropecuario y agroalimenticio que están comenzando a agregar valor, son inversiones de alta rentabilidad en el mediano plazo".
En realidad, se trata de sectores que ya f u n c i o n a n bien, y que todo hace prever que su nivel será mejor aún, porque hay planes de expansión. Pero muchas empresas ya están trabajando a full, al máximo de su capacidad instalada, es decir, sin posibilidades de aumentar su producción. "Sólo podrán hacerlo en la medida que venga de la mano de nuevas inversiones", señala Tigani.
Para este economista, las inversiones llegarán. Y el suyo no es un pronóstico al azar, sino el resultado de la vinculación que con su equipo de expertos mantiene como consultor de inversores internacionales con más de 200 fondos de inversión en el exterior. "Empiezan a mirar a la Argentina como un país que, en el entorno


“Aún cuando la curva de crecimiento de la construcción se acható en el tercer trimestre, sigue firmísimo como opción”.


Internacional –donde la tasa de interés anual es el 2% para colocar un depósito a plazo o la tasa de retorno de una inversión es el 4 o 5%– ofrece oportunidades muy interesantes, por su mercado interno, por estar dentro del Mercosur, y porque además ahora parece haber tomado la decisión política –como lo demuestra el tipo de cambio– de tener un perfil exportador", indica. Por cierto, no todos lo ven de esa manera.
No en vano el fantasma que enfrentan las inversiones extranjeras es la poca confiabilidad que tiene el país en el exterior, luego de tantos incumplimientos que precedieron y siguieron al estruendoso default de 2002. Pero Tigani tiene una interpretación optimista: "Durante la década del 70 a nivel internacional, y más precisamente en la Argentina en el 72/73, las economías, aún con conflicto social y con conflictos graves -por ejemplo en los países sudamericanos había temas de guerrilla y contraguerrilla-, crecían igual. El fenómeno se está repitiendo a partir de la década del ’90. La Argentina, en medio de una crisis fenomenal, con 25% de desocupados y más de dos millones de personas que todavía no tenían planes tipo Jefas y Jefes, empezó a crecer trimestre sobre trimestre. Y lo hace sin parar desde el segundo de 2002".
Del otro lado, sólo basta imaginar al inversor como alguien que tiene en su portafolio diferentes tipos de alternativas: uno institucional, tiene, por ejemplo, una buena parte de sus inversiones en un banco triple A –los mejores calificados, pero que pagan baja tasa de interés –, y el resto en acciones que cotizan en la Bolsa de Nueva York, algo menos en certificados a plazo, un poco menos aun en acciones del Nasdaq, algo menos en acciones de países emergen tes de diferentes lugares, otra porción chica en empresas de capital cerrado, y otra – a lo mejor, el 1 ó 2%– netamente especulativa.

“Estados Unidos entiende perfectamente que la Argentina no puede pagar más, que la oferta que hizo es la posible”.
PABLO TIGANI







BAJO EL SIGNO DEL EURO
Aunque con una apreciación muy notable en los últimos tiempos, su relación con el resto de las monedas –particularmente con el dólar- está fuertemente condicionada por los desequilibrios que tiene actualmente la moneda norteamericana.
Y en términos de pronóstico para los inversores, Aldo Ferrer indica: "Hay que tratar de no pensar en comprar ni euros ni dólares, sino en producir. Lo fundamental son los espacios de rentabilidad dentro de la economía argentina, que aseguren que el lugar más rentable para tener el ahorro argentino sea el propio país".
Tigani coincide: "El dinero nunca generó más dinero. A nivel internacional, cuando se piensa en alguien que hizo plata, la hizo con alguna actividad, no con un plazo fijo".
Sin embargo, observa ciertas posibilidades para el euro. "Hay estudios muy serios que proyectan lo que ocurriría si EEUU no modifica la situación de déficit gemelo que tiene. Ese país necesita 1600 millones de
dólares al día prestados o en inversiones que se ‘chupa’ del mundo para poder vivir.
Si en algún momento el mundo empieza a pensar que no puede devolverlos o que puede seguir devaluando, van a disminuir los flujos de fondo hacia ese país. Tendrá que ir subiendo la tasa de interés para atraer más capitales y a lo mejor puede ser que pare de devaluar. De otro modo, probablemente el dólar se siga devaluando y se siga apreciando el euro, comenzando a ser vista como una moneda de reserva".
Y lo cierto es que ya está empezando a consolidarse. "También lo está haciendo China -agrega el economista-. Está cambiando la estructura de poder. En algún momento la autoridad monetaria era Inglaterra,
el imperio inglés, después fue Estados Unidos y probablemente en este siglo será el euro y, una potencia mundial poderosa y que es China".

Tigani apunta, de todas maneras, que "es muy necesario que la seguridad jurídica se vaya estableciendo sólidamente.
Pero eso será consecuencia de medidas estructurales, como las que se llevaron a cabo en la Corte Suprema, el Poder
Ejecutivo, y en algunas instituciones respecto de cuestiones muy importantes que hacían a todo lo que está relacionado con corrupción”.
El experto menciona el caso concreto de Estados Unidos, donde "una cosa es el discurso externo y otra el interno. Ellos entienden perfectamente que Argentina no puede pagar más, que la oferta que hizo es la posible y que va a pagar lo que le es posible. Lo tienen muy claro: vamos a reestructurar la deuda, y están más interesados que nadie en que la Argentina vuelva al mundo: no es un buen negocio que el país no tome crédito. Para estos países inversores y prestamistas el negocio es prestar e invertir. Por eso van a ayudar a que salga. Y la Argentina es un país muy interesante a nivel internacional".
VOLVER AL LADRILLO. La construcción está experimentando una recuperación considerable, y se espera aun más crecimiento por varios motivos:
_ El aumento previsible de la inversión pública.
_ En la medida en que se termine de regularizar la situación con las empresas privatizadas, cabe esperar un ritmo lento de inversiones en el sector de servicios públicos.
_ Lo mismo ocurrirá con las viviendas, en la medida en que los programas en curso le den acceso a sectores medios y bajos.
_ También puede haber un aumento de la construcción para fines puramente de inversión, comerciales.
Pero, como siempre se ha dicho, es un sector que tiene un fuerte poder multiplicador en toda la economía interna, porque prácticamente opera con un 100% de componentes nacionales.
Construcción e industria automotriz son dos sectores con un nivel de crecimiento interesante, muy buena preformase el año pasado. Aún cuando en el caso particular de la construcción la curva de crecimiento se acható en el tercer trimestre, porque había crecido a un nivel vertiginoso.
LAS IMPORTACIONES. Con un aumento considerable del relacionado con los bienes de capital, de insumos, las importaciones también van a crecer.
Pero, como sugiere Ferrer, la cuestión es que no lo hagan muy exageradamente –lo que estará muy ligado a la competitividad de la producción argentina– y que, por otro lado, aumenten las exportaciones. "De otro modo, se corre el riesgo de volver a instalar en la economía un estrangulamiento en la balanza de pagos por una insuficiencia de capacidad para cumplir con los externos, considerando además que hay que hacer una transferencia de recursos al exterior para la deuda. Por eso, hay que estar muy atento a este tema de balanza de pagos, como un requisito de la gobernabilidad".
INFORMÁTICA. Dentro de ese sector, Tigani hace hincapié en un ítem muy interesante, que registra una fuerte tasa de

“El agro se perfila con considerable dinamismo, en parte por las condiciones internacionales. Aunque siga la carga de las retenciones”.

DÓNDE NO INVERTIR

En tal sentido, se ubican determinadas actividades de servicio que, en su momento alcanzaron el tope, muy favorecidas por el tipo de cambio, en los tiempos del uno al uno.
Por aquella época una prepaga, por ejemplo, cobraba a sus adherentes cuotas de aproximadamente $ 600/700, que en dólares representaba lo mismo.
Pero ahora no puede incrementar su precio, y las que lo han hecho en el último mes aumentaron su cuota entre 13 y 14·%, cifra que retribuye u$s 200. Y vale aclarar que, para un inversor, aunque la tasa de crecimiento sea la misma, en términos de dólares es menor y, por ello, mucho menos interesante.
De la misma manera, también se ubica en este renglón todo lo relacionado con servicios que estuvieron muy en auge durante la década del ’90 -financieros, actividades sofisticadas dentro del mercado de capitales (bonos, futuros, opciones, etcétera-, en una economía estable, con un tipo de cambio equilibrado, un pronóstico de inflación de 6 ó 7%. Tigani advierte que "lo que no haría es importar productos suntuarias. Por ejemplo, no abriría sucursales de relojes caros, porque el AVC 1 es ahora un segmento más pequeño. Pero además porque el nivel de seguridad ha bajado".
"Cuando se trata de invertir – prosiguehay que estar atento a varias cuestiones: disponibilidad, seguridad, rentabilidad, y en términos de seguridad no sólo respecto de la entidad en donde se invierte sino también del país".
Telecomunicaciones es uno de los sectores menos interesantes, en la medida en que existe un proceso que podría calificarse como "vuelta a los controles" para impedir tarifas altas a aplicarse en las casas de familia.
De esta forma, no resulta un negocio demasiado propicio, salvo para las compañías internacionales expertas en practicarlo.
Pero para el inversor común, ni siquiera se perfila como buena la compra de esas acciones.

crecimiento: la exportación de talentos. La Argentina está vendiendo crecientemente lo relacionado con software de juegos, programas, etcétera. Hace dos años estaba en alrededor de los u$s 140 millones de dólares de estas exportaciones,
y este año ronda los 300. Los expertos coinciden en que esta exportación de talentos seguirá.
TURISMO. Es otro sector con muy buenas perspectivas. Se considera que le va a ir bien en la medida que mantenga el ritmo que trae en las últimas gestiones, que se ocuparon correctamente de la promoción del país.
Además, hay una suerte de inercia creciente, sobre todo ahora que en economía se está empezando a estudiar todo lo que es el riesgo geográfico; un concepto nuevo pero que va a empezar a escucharse para inversiones y también a nivel país, definiéndolo como un lugar de paz, agua, recursos naturales, autoabastecimiento de energía, cuatro climas, una extensión territorial fenomenal, y mucha gente de origen étnico europeo.
ELECTRÓNICA Y ELECTRODOMÉSTICOS. Son otros de los rubros que funcionarán muy bien, teniendo en cuenta que el último acumula muchos años de postergación.
En lo que se refiere estrictamente a electrónica, el auge está especialmente en la que tiene epicentro en el sur del país. Y en tal sentido ya aparecen en los diarios avisos de marcas tales como Commodore o Attari, que se compraron porque se habían fundido.
ALERTA TEXTIL. Las industrias de ese sector que se perfilan con mayores perspectivas son aquellas que fabrican productos de marcas menos prestigiosas. No es casual: para cuidar el bolsillo, la gente cambió su mentalidad "marquista" para poner mayor énfasis en los precios.
Según un analista, "algunos industriales que vendían hace un año una camisa a precio conveniente, reemplazando a las primeras marcas internacionales, ahora, que las marcas no llegan o están sólo en ciertos lugares, intentan venderla al mismo precio. Es un error que puede costar caro en una industria que nunca terminó de acomodarse a las cambiantes relaciones de competencia con el exterior".

CAMBIO DE HÁBITOS
En líneas generales, el ahorrista-inversor promedio argentino ha estado sesgado hacia inversiones en inmuebles, bonos del gobierno y plazos fijos. Sin embargo, después de la crisis de 2001/2002, la búsqueda de alternativas se ha ampliado, incorporando curiosidad por otros activos financieros tales como las acciones de empresas domésticas y extranjeras, monedas -el euro, además del dólar- bienes básicos como petróleo y oro, fideicomisos, fondos comunes de inversión y otros.
Pero en el marco de la beneficiosa amplitud de ese abanico, el primer punto es analizar ciertas consideraciones:
_ Ningún analista, asesor de inversiones, contador o familiar se preocupará por el cuidado de sus ahorros más que el propio interesado.
_ Ninguna puede considerarse por sí misma como "la inversión": la única manera de invertir de manera lógica es a través de la diversificación en varias colocaciones.
_ En cualquier caso, es tan importante intuir si el precio del activo va a subir o a bajar, como cuándo lo va a hacer.
"Otro punto importante -dice José Pablo Dapena Fernández, profesor asociado y secretario academico MADE - UCEMA- es recordar que invertir y salir de una inversión tiene costos de transacción asociados que deben ser considerados al evaluar rendimientos, que debe ser estimado neto de costos asociados". Y puntualiza: "Por ejemplo. monedas como el dólar y el euro tienen precio de compra menor al precio de venta, y las acciones tienen comisiones de compraventa. En tanto, los aspectos impositivos también juegan un fuerte papel en las decisiones de inversión.
Asimismo sugiere:
_ Para un rendimiento concreto de la inversión: hay que asegurarse de poder liquidarla cuando se desee al precio esperado. Y recordar que ninguna inversión debe ser considerada como definitiva
_ Para el no especialista: las inversiones sencillas y normales son las que les brindan los mejores rendimientos, porque no tiene tiempo para dedicar a analizar inversiones más complicadas. "Pero al mismo tiempo, considerando que no es un experto, no debe esperar rendimientos extraordinarios de la totalidad de sus inversiones, salvo los asociados con la buena suerte. Todo rendimiento extraordinario conlleva mayores riesgos"
_ Para el ahorrista promedio: es decir, el que tiene su mayor capital en su propiedad y en el valor presente de la renta de su trabajo, y en menor medida en el resto de activos financieros; asignar el tiempo de análisis de inversiones a cada uno de los mismos en función de su importancia dentro del total. Y actuar donde puede ser mas efectivo.
Y concluye: "A pesar de las apariencias, no mucha gente sabe realmente lo que hace en cuanto a inversiones, y eso debe tranquilizar a cualquier no experto.
La búsqueda de alternativas es una gimnasia que requiere de un entrenamiento periódico de algunas horas diarias, tanto en lo referente al proceso u operatoria respecto a con quien contactarse y cómo hacerlo, como al desarrollo del instinto que le permite intuir una buena perspectiva".

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