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jueves, 17 de julio de 2008

Una jugada estrategica


Una estrategia para aplicar correcciones antipáticas y asegurarse, por lo menos, 4 años de financiamiento vía retenciones móviles con precios internacionales altos, al 50% de costo político, valía la pena. Es indudable que detrás del enfrentamiento entre el gobierno y el campo, se manifestó otro conflicto de vieja data, con implicancias devastadoras en la historia argentina. Pero en ese escenario, una atmósfera de incertidumbre dio lugar al retorno del segundo deporte nacional: “la salida de capitales”. Unos 9.000 millones de dólares solo en el segundo trimestre del año. Si sumamos los tres trimestres anteriores, en medio de una crisis mundial de magnitud, que aun no terminó-de las hipotecas sub prime-, en un año se fugaron capitales por 18.000 millones de dólares. Ante semejante sangría-cifra equivalente a la que en 2001 se llevó consigo al gobierno de De la Rúa, las pérdidas de reservas del BCRA fueron esta vez, solo 2.200 millones, contra 20.000 de dólares de 2001. Siguiendo el paralelo; con posterioridad a la crisis de aquel entonces, el dólar alcanzó los 4 pesos (costaba 33% más que hoy, 6 años después). Ahora vemos una nueva apreciación del peso contra el dólar, donde el tipo de cambio pasó de $ 3,185 por dólar el 22 de abril a $ 3,016 comprador el 11 de Julio.
“Felices los Bancos”
Adicionalmente cayeron los depósitos del sector privado que no se traducían en crédito. No obstante se produjo una fuerte suba de la tasa de interés activa-mayor a la pasiva-; aunque en comparación no hubo caída del crédito, sino crecimiento-en junio el crédito creció 290 millones de pesos - si bien los cinco primeros meses del año crecía a razón de 2.000 millones de pesos por mes. Prestando lo mismo, con menos depósitos, las tasas pasivas mas altas incidieron proporcionalmente menos; pero las tasas para los tomadores de crédito fueron casi duplicadas por los bancos.
Con el folklórico telón de fondo “peronismo-anti peronismo”, la economía se desacelera, mientras los precios se estabilizan en niveles altos, pero que ya habían sido alcanzadas. Los números sectoriales también muestran una desaceleración de la actividad en la industria de la construcción hasta la venta de bienes durables, que dicho sea de paso, venían creciendo a tasas siderales.
Subiendo la tasa de interés y apreciando la moneda moderadamente, hoy se pueden conciliar ortodoxia básica, y heterodoxia pragmática; con un extraordinario panorama externo positivo. Todo esto además posibilitará subir el salario nominal en dólares, bajando las perspectivas de aumento en los índices pobreza e indigencia que avanzaban en forma preocupante por efecto de una inflación que estaba en alza.
Los primeros datos del mes indican que se salió de la fuga acelerada de capitales descrita. El BCRA pronto volverá a comprar dólares; el crédito se expandirá y no habrá riesgos contingentes en la cadena de pagos. Luego del aguinaldo y la suba de jubilaciones, el PBI tocará un ritmo trimestral anualizado de entre 5 y 6% en el tercer trimestre.
Cualquier receta estándar ortodoxa en la Argentina y en la mayor parte del mundo hoy, es inviable socialmente. Impulsar un plan de estabilización en la Argentina más que despistado sería suicida. La inflación se dispararía por expectativas, y un nuevo estallido nacional demoraría unas horas. Es por eso que el “Jiu Jitsu” * que el oficialismo organizó efectivamente, convirtió al anti peronismo subyacente, en un involuntario y abnegado colaborador “K”. Se acopló a la disputa una maniobra desestabilizante para crear una crisis de confianza, pero esto a su vez desaceleró el nivel de actividad económica; y la tasa de inflación se mantuvo, o aún bajó parcialmente.- Para unos y otros, la desaceleración del PBI, hoy por hoy es el resultado del “conflicto entre el gobierno y el campo”. (*Utilizar la fuerza del oponente para los propios fines). Teniendo un año y medio de tiempo para las próximas elecciones-una vida en tiempos políticos-, impresiona una estrategia coyuntural, que tiende a consolidar altas tasas de crecimiento, con cargo fortuito repartido al 50% con De Ángelis y la Sociedad Rural.
Efectivamente, el debilitamiento de la demanda agregada no fue ni es una opción del gobierno. En muy poco tiempo se producirá una suba de salarios, aumentará el gasto público-manteniendo el superávit fiscal- y rebajarán las tasas de interés, profundizando el programa iniciado en 2003.
Con alimentos, agua y energía; en poco tiempo la inversión que mira un 2030 con 50% de carencia en alimentos para una población con 50 países sin agua, aumentará su exposición en la Argentina. El grado de previsibilidad que requiere hoy día contar con recursos naturales abundantes, es consistente con el potencial de un país bendecido como pocos. Finalmente, este periodo presidencial estará signado por el resultado de esta estratégica pulseada. Alguien dijo que si se respeta la Ley habrá seguridad jurídica y se afianzarán las instituciones. Podría consolidarse entonces una recuperación económica argentina milagrosa e histórica. La irracionalidad, el egoísmo, la soberbia y la intolerancia no deberían ser un obstáculo de nuestra arraigada miopía que atente contra la recuperación; roguemos que Dios no permita que eso pase.

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