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viernes, 23 de julio de 2004

El potencial de las PyMEs argentinas

No ha sido difícil escuchar que los principales problemas de las pymes pasaban por la falta de capital y por la imposibilidad de acceso a condiciones de financiamiento internacional.
Durante los últimos diez años, a esta queja de los gerentes del sector y de los microemprendedores se sumó otra circunstancia que también los perjudicó: los bancos sólo prestaron para financiar ventas (descuentos de valores). Y, cuando prestaron, los créditos bancarios tuvieron altas tasas de interés y de costos en términos de comisiones. Nada de
financiamiento a sola firma, nada de créditos a largo plazo.
Esta situación provocó que muchos prestamistas (eufemísticamente), poseedores de capitales, para crear una pseudofinanciera incursionaran en la actividad crediticia, claramente con préstamos nada promocionales, a juzgar por el costo financiero de las pymes. No obstante, al no tener experiencia ni respaldo, muchos codiciosos de ganancias rápidas también naufragaron, dado que es imposible prestar caro, a corto plazo y, además, cobrar.
• Soluciones
Si bien hoy el antídoto eficaz para arreglar la falta de financiamiento de la pequeña y mediana
empresa no se encontró, hay alternativas para poner en marcha la solución capaz de
impulsar emprendimientos y mejorar la competitividad.
Por una parte, estamos en el umbral de un sistema gubernamental pro pymes, en donde el
marco para asistirlas ya está dado e, incluso, se convirtió en ley durante el gobierno de De la Rúa. Esto permite trabajar en muchas áreas; pero es urgente impulsar el financiamiento.
Están disponibles cientos de millones en depósitos, por encima de donde están sentados los bancos privados e incluso públicos.
Créditos y programas de apoyo de todo tipo están esbozados y nunca llegaron al empresario
pyme; por ello, es necesario dinamizar, por lo menos, los programas que estaban proyectados
con anterioridad.
Después de veinte años, en los cuales no existieron acciones concretas de apoyo serio para la pequeña y mediana empresa, ningún titular pyme quiere esperar más, con un gobierno
que ha expresado su intención de privilegiar la producción nacional y el empleo.
Revalorización del sector
Las pymes son compañías con valores de mercado por debajo de las número uno; pero
con un potencial profusamente distintivo, que no es ignorado por los grupos inversores que,
si vislumbran el interés del gobierno en implementar planes promocionales para la empresa
nacional, sumarán su interés aproximando capital de riesgo. Hay muchas oportunidades
para compañías con potencial exportador y sustitutos de importación que necesitan capital
de riesgo y financiamiento a largo plazo, para lograr crecimientos exponenciales. En
cuanto se produzca ese envión inicial, el sector se convertirá en un gran terreno para potenciar
proyectos con visión de futuro, ganar dinero y generar puestos de trabajo.
Un punto fundamental para comprender las relaciones entre los inversores y las empresas
es que el mercado de capitales se mueve enciclos: mientras no tenían seguridad (2001-
2003), prefirieron esperar; en cambio hoy, ya se ven importantes inversiones en pymes en las
revistas de negocios. Así, si los acuerdos sobre la deuda externa con los tenedores de bonos
llega, será el tiempo de invertir en empresas con alto potencial de crecimiento.

Fortaleza
Las pymes enfrentaron situaciones extremas desde el impacto de las crisis de 1994 en adelante
y la equiparación que hizo el BCRA con empresas grandes, aplicándoles normas de Basilea para acceder al crédito. Sin embargo, pese a sus limitadas posibilidades de acción, lograron seguir adelante. Por eso, a no amilanarse los empresarios, falta un poco más. Tanto este gobierno como
los grandes inversores están percatados de la importancia de las pymes y, en breve, tendremos
mejores opciones de financiamiento para considerar que se podrá atender buena
parte de las expectativas empresariales.

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