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miércoles, 7 de enero de 2004

Ambito, Reproches y más reproches

Por*
Para: ámbito del comercio exterior
Antes del acuerdo con el FMI, se trataba de reprochar la falta de un plan sustentable. En forma posterior se intentó alimentar el descrédito de quienes hoy acarrean el legado de la deuda. En un principio se había hablado de falta de timing e inconsistencias, hace solo unos días se dijo que se trasmite a la sociedad una especie de disneylandia de la economía. La verdad es que quienes discrepan con el actual enfoque de gobierno no han dejado ni un instante de escarnecer al equipo económico. Con esta colección de reprobaciones, la hegemonía del PJ y la falta de oposición no generan ningún tipo de merma para sus rivales. En esa dirección perfiló el comportamiento del FMI, dilatando la aprobación de las metas previamente acordadas y sobre cumplidas por parte de la Argentina.
El efecto de esta actitud, es que lejos de mejorarse las condiciones, se contribuye a la desaceleración de la tasa de crecimiento. (Trimestre record: tercero de 2003 con 9,8% respecto a igual período del año pasado).
Esta práctica de “fuego continuo” explica también el retraso relativo de la oferta de crédito bancario pese a los actuales niveles de liquidez y su contraparte, la demanda de las empresas que exhiben excesiva cautela con tasas de interés relativamente más bajas.
Con el gobierno “K”, esta estrategia no solo es torpe porque ignora el peso de la política interpretando la expresión popular, sino que es inservible porque extiende en el tiempo un acuerdo imprescindible y expeditivo por la deuda privada. Lamentablemente esa cantinela de introducirle recelo a los mercados, es ampliamente conocida y por lo tanto sus efectos no han sido ni siquiera transitorios. Esto es importante destacar, porque “en la semana” es el momento en que se tiene que conseguir el hipotético resultado de tensar la cuerda. Ni el dólar subió, ni los depósitos salieron de los bancos, ni los precios se dispararon. El hecho que las autoridades nacionales llevan casi ocho meses, (el ministro de economía alrededor del doble) lleva a razonar que ya se ha transitado una gran parte del período de prueba en cuanto a reacciones políticas.
El FMI también suele expresar las presiones de los acreedores, que si bien van juntas en la línea filosófica, no han coincidido en la modalidad de cobranza. Los acreedores privados están convencidos de que quedaron afuera en la asignación de prioridades del organismo. A la sazón, podríamos ver que se ha intentado descomprimir el reproche de los acreedores privados por el comportamiento que tuvo el FMI.
La aprobación de las metas, despeja dudas a los acreedores privados y dinamiza la consolidación insipiente del sistema financiero. La confianza es necesaria para afianzar los negocios post coyuntura y, si no se deja atrás la incertidumbre reavivada, las grandes decisiones de inversión de mediano y largo plazo, pueden verse reducidas. Bajo el sistema de estrecharle el cerco a la Argentina se afecta la inversión, los activos no se aprecian, y la prima de riesgo no cede. La combinación que resulta de introducir incertidumbre, en el marco de una política monetaria expansiva, con bajos niveles de tasas, nadie puede conocerla científicamente mejor que el FMI. Suscitar vacilaciones es ejercer influencia sobre las expectativas y eso si afecta el crecimiento de mediano y largo plazo. El FMI lo deberá evaluar éticamente a la hora de estimular su instalación.
Anhelo que en esta instancia donde los indicadores económicos se encuentran en generosa recuperación y las perspectivas de corto plazo son tan buenas, una torpeza estratégica de los negociadores no aborte el sueño de la tan ansiada restauración de las instituciones y de la economía Argentina.
*Pablo Tigani Presidente de www.hacer.com.ar

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