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miércoles, 26 de septiembre de 2001

Ambito, Estados Unidos verá discutido su liderazgo, en el futuro

Para: AMBITO SETIEMBRE 2001
Por: Pablo Tigani*
Durante los últimos años hemos hablado mucho de la "locomotora norteamericana". Esto no-solo era una alusión a los 119 meses consecutivos de crecimiento de su economía. También se estableció una tesis que explica, como su incidencia en el ámbito de la globalización impulsó la actividad económica y el comercio del resto de los países del planeta.
Desde hace mas de doscientos años, la historia de los Estados Unidos fue, un avance persistente. Con pioneros de convicciones en fundamentos bíblicos; comunidades como los "cuáqueros", "bautistas", "metodistas" y demás, construyeron desde una pequeña economía agrícola (trece colonias distintas situadas en la costa del Atlántico) una economía industrializada y aglutinada, de dimensiones continentales. Incluso en el periodo de mayores tensiones durante la guerra fría, el crecimiento del producto per cápita se mantuvo progresando a tasas suficientemente elevadas, influyendo al resto del mundo con un ritmo jamás antes alcanzado.
Si bien es cierto que el crecimiento de la economía de Estados Unidos define el 22% del crecimiento mundial por efecto directo, indirectamente describe aproximadamente el 40%. Recíprocamente ahora sabemos también, en cuánto impactará la corrección de su pronóstico de crecimiento, en el ámbito internacional.
Dada la trascendencia relativa de Estados Unidos la desaceleración de su actividad significará una reducción del flujo de comercio mundial dramática. Por sí mismo la limitación que imponen sus importaciones de productos terminados y las menores exportaciones desde terceros países (donde se realizan "out sourcing" los procesos de bienes y servicios intermedios) se encadenarán en este nuevo escenario. Ya tenemos noticias de recortes y disminución de los flujos entre las filiales y subsidiarias de empresas globales. No sabemos todavía los alcances que tendría un probable ingreso a la zona de recesión profunda y severo desempleo.
Después de haber experimentado un crecimiento vertiginoso y sostenido, las economías desarrolladas y los ex NIC´S (nuevos países industrializados) se asoman a un clima recesivo aparentemente, sin escapatoria.
Según los últimos datos, esta sería la primera vez en 20 años que, el PIB del mundo mostraría una caída en el segundo trimestre de 2001. La producción mundial habría caído a una tasa anualizada de 6% en el primer semestre.
El PIB Mundial ya no crecerá como estaba previsto en Octubre de 2000 a 4,8% anual si-no 2,7%* según el FMI (*Setiembre - antes de los atentados), ni mucho menos a los promedios de la década del noventa.
A las fascinantes series (niveles de ocupación norteamericanos) de aquella euforia, le está sucediendo una ola de despidos ostentosa, que recrudeció en los últimos días, como consecuencia de los atentados en Washington y New York.
El comercio mundial de bienes y servicios, que durante tanto tiempo fue una máquina que tiró de las economías nacionales, apenas crecerá un 3%, comparado con el 12,4% de 2000 y, el 8,1% promedio de entre 1994-2000.
Una larga etapa de crecimiento sostenido contrastó fuertemente con los ciclos coyunturales cortos de auge de un período a otro como estabamos acostumbrados en las décadas del setenta y ochenta.
En nuestro país, las inflaciones crónicas de entonces, con tasas anuales de dos y tres dígitos se convirtieron en anécdotas de especulación que los jóvenes oyen azorados de la boca de sus padres. Sin embargo, en un sentido opuesto, la deflación de hoy podría agudizarse por los efectos combinados de un comercio internacional más hostil y la crisis de financiamiento, emergente del menor flujo de capitales. (Argentina revierte su flujo de 2001, en 26 mil MM de dólares, comparado con el trienio 97-99).
Todos los países comparten esta crisis, en mayor o menor grado, con excepción de China e India; incluso Japón, para muchos y por mucho tiempo el paradigma de la idoneidad económica. El ritmo de crecimiento se ha ralentizado sensiblemente durante 2001, el desempleo aumenta y la deuda externa de los países emergentes como Argentina Brasil y Turquía constituyen casos preocupantes(Sobretodo estos dos últimos con un cociente de Deuda Federal sobre PIB de 63% Y 83% respectivamente vs. Argentina:48,6%)
Analizando la historia, conviene recordar que no es la primera vez que la actividad económica mundial se estanca. A mediados del siglo XIX, en las postrimerías de la Revolución Industrial, los resultados económicos obtenidos por los países mas avanzados, y particularmente por Gran Bretaña, fueron tan pobres que enfervorizaron a los impulsores alemanes Marx y Engels, a pronosticar el derrumbamiento del sistema capitalista.
Ya en el siglo XX, la crisis económica más grave fue "la gran depresión", en la que quebraron miles de empresas, se arruinaron millares de ahorristas e infinidad de familias naufragaron en la más espantosa miseria. Estados Unidos es la foto de la memoria, pero también debemos recordar a Alemania e inclusive a nuestro propio país.
Aunque los factores desencadenantes de las grandes depresiones económicas de los siglos anteriores fueron diferentes, es natural que la crisis actual evoque males del pasado y despierte una gran preocupación entre empresarios y trabajadores, preocupados por el estándar de vida propio y el de sus familiares en el futuro.
Para muchos gurúes, los primeros informes constituyen una prueba irrefutable y poco halagüeña de nuestro porvenir. Otros científicos como Paul Samuelson nos exhortan con una importante advertencia: "Hay que mantener en reserva los juicios sobre futuras contingencias que conduzcan a pronósticos confiables".
Debemos por lo menos entonces, hacer notar a nuestra gente que los problemas actuales, incluyendo la declaración de guerra al terrorismo parecen a simple vista más grande que cualquier otra cosa vivida. Sin embargo en el pasado, a todas estas situaciones descriptas se le dieron solución de modo adecuado para que sobreviviésemos hasta aquí.
Ahora bien, tan cierto como que los costos derivados de que la economía mundial no crezca serán altos; es que el liderazgo contemporáneo de los Estados Unidos será, por lo menos, más discutido en el futuro. Europa ya comienza a pesar en las decisiones, ¿será este el prolegómeno de su fatal y profético destino?
*Master en Política Económica Internacional- Presidente de www.hacer.com.ar

miércoles, 19 de septiembre de 2001

El Cronista, La economía estadounidense

La Economía Estadounidense
No obstante la debilidad que exhibe la economía americana en sus cifras finales del segundo trimestre, la productividad de las empresas creció. La mejora se debe a que las empresas redujeron sus costos laborales ante la brusca desaceleración experimentada. Las horas trabajadas cayeron, en tanto que el producto se mantuvo constante. En el actual contexto, antiguos indicadores estadísticos comienzan a ser observados por los analistas. Ya está de moda aprestarse el primer viernes de cada mes y, esperar las cifras de desempleo que da a conocer The Bureau of Labor Statics.
Mientras el estancamiento comienza a despuntar, puede vislumbrarse un ciclo afín al de 1990, donde el empleo se redujo en forma simultanea y consistente con la evolución de la actividad. De Mayo a Octubre de 1990, más de 500.000 personas se quedaron sin trabajo en Estados Unidos. Solo seis meses más tarde eran 1.500.000 los trabajadores que totalizaba el informe del "The Bureau".
¿Qué es recesión y que es depresión?
Una recesión es, de acuerdo al consenso de los economistas, un periodo durante el cual el PBI real disminuye por al menos dos trimestres consecutivos. Una depresión en cambio, es una amplia y prolongada recesión, aunque no hay acuerdo sobre el grado de profundidad y permanencia que debe tener una recesión para ser considerada depresión.
Todos los economistas pueden aceptar en cambio, que la economía norteamericana experimentó una "Gran Depresión" entre 1929 y finales de la década del treinta.
En 1933 Estados Unidos produjo 30% menos que en 1929 y los niveles de desocupación habían pasado de 3% a 25%. Desde aquella experiencia la recesión más intensa se produjo entre 1980 y 1982. Donde la tasa de crecimiento del PBI fue cero. La tasa de desempleo pasó de 6% en 1979 a 10% en 1982.
Es evidente entonces que, aunque la recesión de principio de los 80 fue intensa, no fue tan grave como "La Gran Depresión", aunque estimuló un incremento del 67% la cifra de desocupación en solo tres años.
Recesión y desempleo. Argentina segundo trimestre del 2001 vs. Segundo trimestre de 1998.
En principio, un agravamiento en las cifras de desempleo durante un periodo recesivo es la manifestación de un problema más profundo, un dilema de fondo; las empresas producen menos. Justamente, el conflicto directo del costo de una recesión es la pérdida de bienes y servicios reales que en otros niveles de actividad se hubieran producido.
La caída real del consumo que experimentamos en Argentina en los últimos tres años es de (-5%) impactando (-8,8%) el consumo per cápita, con una pérdida acumulada de (28.800) Millones de dólares. Además de la pérdida de producción presente y de las graves consecuencias sociales inmediatas, las recesiones proyectan consiguientemente pérdidas de producción afectando los flujos futuros de inversión. Cuando la economía entra en recesión la tasa de inversión tiende a caer como lo hizo entre el segundo trimestre del 98 y el segundo trimestre del 2001. Durante el mismo se registró una caída real de (-28,2%) que representa (-31,9%) per cápita y una pérdida acumulada de (37.600) Millones de dólares.
Para completar este círculo vicioso que impone la recesión, se puede agregar que en el 2001 se intensifica la restricción de financiamiento externa con salidas de capitales por más de 10.000 Millones de dólares.
CONSECUENCIAS SOCIALES
Los costos de las recesiones y las depresiones no se distribuyen equitativamente ni son fácilmente cuantificables. Las consecuencias sociales de la depresión del 30 en Estados Unidos son difíciles de interpretar aún hoy para la mayoría de los norteamericanos. Ellos la conocen solo por boca de sus ancianos. Historias tremendas de familias de todo tipo de posición económica, donde casi ninguno pudo salir indemne. En tanto que un 25% de la población activa trabajadora no tenía empleo, otros perdieron sus ahorros a causa de la caída escandalosa del mercado de valores y de la quiebra generalizada de los Bancos.
En Argentina la revolución de Setiembre de 1930, sincronizó con la crisis mundial. Unos años antes, había comenzado aquí una aproximación a la actual situación doméstica de desequilibrio macroeconómico y restricciones de financiamiento. Entre 1928 y 1930 los ingresos descendieron 75 millones; aunque el gobierno lejos de reducir sus gastos los había aumentado en ese período, de 795 a 905 Millones. Los recursos cayeron 10% y los gastos aumentaron 22%. Los déficit crecientes le impusieron la necesidad de colocar títulos en el mercado en 1929 con la famosa "Baring" por 5 Millones de Libras y en Abril de 1930 con la "Chatam" por 50 Millones de Dólares. La base popular del gobierno anterior y, sin duda sus principios, eran un serio inconveniente para la adopción de medidas que podían ser intentadas por un gobierno que careciera de ese apoyo.
Las medidas de aquel gobierno provisional como las que tomó el que lo sucedió, estuvieron destinadas a enfocar los aspectos fiscales como: crear nuevos impuestos, reducir 200 Millones el presupuesto reducción de personal de la administración pública, etc.No obstante estas medidas, el cierre del presupuesto de 1931, arrojó un déficit de 131 Millones de pesos.
A más de setenta años de "La Gran Depresión" y "La crisis fiscal argentina con restricciones de financiamiento" la historia se repite y nos encuentra en una posición de extrema vulnerabilidad.
El Libro de Proverbios dice: Como perro que vuelve a su vómito, así es el necio que repite su necedad.
*Pablo Tigani- Master en Política Económica Internacional-Presidente de www.hacer.com.ar hacer@hacer.com.ar

viernes, 14 de septiembre de 2001

Las consecuencias de los atentados

Las consecuencias emergentes de los atentados terroristas del 11 de Setiembre en los Estados Unidos nos enfrentan como Nación a circunstancias aún más difíciles que las precedentes.
Más allá de la política, nos esperan momentos enredados en términos de cómo estaba planteada nuestra vida en sociedad, trabajo, familia, se sobreentiende.
Inmovilizarse y lamentarse ante los sucesos, como infortunados ciudadanos de un país relegado que sufre, es una alternativa para la generalidad.
Para empezar, digamos que las consecuencias que podrían originarse en el mapa económico incluyen: un menor crecimiento del nivel de actividad global que en forma consistente afecta la producción y el trabajo. Una mayor volatilidad (subas y bajas) en los mercados financieros, hace menos atractivas a las economías emergentes para que lleguen inversiones. Por ejemplo en lo que va del año se proyectan transferenci8as netas desde Argentina hacia el exterior por más de 9.000 millones de dólares.(En criollo: fuga de capitales)
Si consideramos que antes del ataque a las "torres gemelas" y "el pentágono", las previsiones de crecimiento se estimaban inexistentes para la economía norteamericana, las revisiones de las proyecciones de hoy nos llevarían a considerar una posible caída del producto de EE.UU. durante el tercer trimestre del año.
En el ámbito internacional, la desaceleración del ritmo de crecimiento del volumen del comercio mundial de bienes y servicios bajó de 12,4% en 2000 a (proyecciones) 6% para el año 2001, es decir menos del 50%. En Octubre de 2000 el Fondo Monetario Internacional planeaba un crecimiento mundial de 4,2%, en Mayo de 2001 lo corrigió a la baja un 24 %. El mismo cálculo en las mismas fechas corrigió para Estados Unidos de 3,2%, a 1,5% en Mayo y 0% antes de los atentados. Esta situación traslada penosas secuelas para el resto del planeta. Sobretodo si además se prolonga en el tiempo a causa de un potencial conflicto bélico de nuevas características, antes nunca atravesadas.
Estados Unidos, el país con la economía más grande del mundo, explica más del 22% del crecimiento mundial en forma directa y, casi el 40% en forma indirecta. Un menor crecimiento de EE.UU. lleva a menor crecimiento mundial. Luego un menor crecimiento mundial, implica menor flujo de comercio mundial por menores importaciones y menos intercambio entre empresas. Pero un reducido flujo de comercio, llevará a un escaso crecimiento del Producto (el comercio explica 25% del PBI(1) mundial y 15% PBI de EE.UU.) Actualmente la globalización arrastra a las empresas a diversificar el proceso productivo en diferentes países (tercerización o "out sourcing"), esto produce entonces una disminución en los niveles generales de ocupación. A su vez esto deriva en menores importaciones y exportaciones de bienes y servicios intermedios y menor movimiento entre filiales o subsidiarias de empresas multinacionales.
En cifras nominales hablamos de billones y billones de dólares menos de riqueza mundial y, por supuesto menos puesto de trabajo y fábricas funcionando.
Paradójicamente al disminuir los pronósticos de crecimiento en los países emergentes, se produce lo que en los mercados se conoce como (flight to the quality - significa: vuelo hacia la calidad) una expresión comúnmente usada para explicar que los capitales huyen de los títulos de los países más pobres y buscan refugio en las economías más estables para resistir los embates de la crisis. Esto quiere decir que no solo se afecta el volumen de comercio mundial sino que aún, financieramente también se castiga más el financiamiento a los países emergentes.
Hoy cuando escribo esta nota la decisión de las principales economías del mundo ha sido la de tomar medidas para no agravar la situación económica. Los Bancos Centrales de esas naciones inyectaron liquidez a los mercados por una suma que supera los u$s 100.000 Millones de dólares. Con el objetivo de sostener el dólar con respecto al yen (moneda de Japón) y al euro(moneda de la Unión Europea). Por su parte aún cuando los mercados europeos no logran reponer los volúmenes de operaciones previos al atentado por la falta de actividad de Estados Unidos, las bolsas de Londres, Frankfurt y París, todas subieron y se recuperaron un día después de la caída. Con respecto al petróleo que había subido 15%, bajó hasta alcanzar los niveles de precio previos al incidente terrorista.
¿Cómo hemos actuado nosotros los argentinos en el pasado?
Si observamos un poco la historia y el resto mundo, podemos verificar que un país como él nuestro aún no ha alcanzado su destino profético pero, ni siquiera observamos los pronósticos científicos más probables en cien años.
Cuando comenzaba el siglo XX, un consenso de economistas pronosticó que, tres países encontrarían el podio de crecimiento cuando finalizara el siglo: Argentina, Estados Unidos y Canadá; en ese orden primero, segundo y tercero. Luego en 1950, otro conjunto de destacados economistas volvieron a expedirse, confiando que en el año 2000 nuestro país alcanzaría él más alto crecimiento en el nivel de ingreso per cápita en el ámbito mundial. Por aquel entonces el ingreso, medido en términos de Producto Bruto Interno per cápita era el mismo en Argentina, Alemania e Italia. Hoy la relación con ellos es: tenemos menos de un tercio y cerca de una cuarta parte de lo que usufructúan esos países. Por aquel entonces nos enviaban parte de su población hacia Argentina, en aplicación de aquellas alentadoras expectativas.
En la faz política de las relaciones exteriores, uno de los puntos más importantes después de los atentados habrá de ser el grado de compromiso que adquiera la Nación, fuera de las condolencias y expresiones diplomáticas insubstanciales.
Por ejemplo, si vamos a estar dispuestos para el envío de fuerzas militares si fuera necesario y otros apoyos, parecidos al brindado por la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) y hasta Arabia Saudita al comprometerse a aumentar su producción de petróleo.
Un conflicto de un profesional cristiano
Como analista sobre temas de Política Económica Internacional me pregunto si haremos un alineamiento formal y bien "light" o fuerte y comprometido ya que esto tendrá incidencia decisiva en otros aspectos de nuestra vida ciudadana. Continuando el ejercicio como técnico me imagino que, un alineamiento débil traería consecuencias negativas en términos de la predisposición favorable que necesitamos de parte de Estados Unidos para ayudarnos en la difícil situación económica que enfrentamos. Por otra parte un fuerte compromiso, como se hizo en la guerra del Golfo en 1990, haría que pasada esta etapa de conmoción y alteración completa de prioridades en Estados Unidos, se facilitaran los pasos de ayuda económica externa que Argentina necesita. A su vez, este mayor compromiso con Estados Unidos implicaría claro está, asumir mayores riesgos de atentados terroristas en territorio argentino.
Me resulta mortificante ver a nuestro país y su gente, haciendo las veces de desamparados o críticos sin propuestas. Formamos parte de esta situación descripta, pero no debemos tolerar un futuro incierto.
(1)(PBI significa Producto Bruto Interno. Es el valor de mercado del conjunto de bienes y servicios finales que han sido producidos en un periodo determinado - generalmente un año - por los factores de la producción localizados en un país)
* Master en Política Económica Internacional