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jueves, 22 de noviembre de 2001

Ambito, La soberbia no afloja

El problema de ciertos economistas en Argentina es el mismo que el del campeón de ajedrez que intentó jugar contra la máquina y perdió. No perdió porque la máquina es más inteligente, perdió porque aceptó ajustarse al rígido esquema electrónico que posee la máquina.
El dilema es que algunos economistas pretenden resolver los problemas de hoy, siguiendo normas establecidas en el pasado, en otros contextos internacionales. Verificaron también que tampoco es ejecutable la aplicación de exigencias unilaterales desde el lado del aparentemente más fuerte. Los acreedores mismos lo reconocen y solo ciertos economistas argentinos se atreven a descalificar rotundamente a Calomiris, Stiglitz, Krugman, Mussa y otros tantos.
No obstante han quedado mal parados estos sobreactuados defensores de entidades locales, ya que estas han podido entender la situación, a juzgar por los resultados positivos que auspició ADEBA el viernes por la tarde.
La actual estrategia de reestructuración de la deuda argentina, está transgrediendo las normas establecidas al crear nuevas alternativas antes rechazadas por economistas conservadores.
El gobierno argentino a decidido financiarse con el stock de riquezas acumuladas por los tenedores de bonos y al mismo tiempo, desandar el otrora deslumbrante camino del ahorro de los trabajadores y sus aportes al sistema de las AFJP.
El secreto para entender hacia donde vamos en el ámbito mundial en el futuro, paradójicamente lo podemos buscar en la obra del Dr. Milton Friedman. Friedman dice que los resultados se determinan a través de la interacción de los hombres que persiguen sus propios intereses, en vez de los objetivos corporativistas que los participantes juzgan ventajoso enunciar.
No habría disciplina de mercado si los acreedores no asumieran el riesgo de un costo contractual que contempla la posibilidad de incumplimiento en algún grado. Las políticas de mercado tienen ganadores y perdedores, inclusive los ganadores de ayer pueden ser los perdedores de hoy.
No quiero decir que estoy de acuerdo ni conforme con esta situación de renegociación de la deuda voluntaria o inducida pero, no podemos negar que introduce con suma audacia, nuevas ideas con respecto a la solución de un deudor.
En Argentina tenemos que enfrentar un universo de rigideces en todos los campos de la economía. De otro modo esta severidad intelectual podría inmovilizar la reacción de la economía del país por años.
La afirmación que plantean algunos que, el actual programa presenta fuertes inconsistencias entre el objetivo de déficit cero de Julio y las políticas expansivas de Noviembre son correctas pero, la consistencia no será más un fin en sí mismo. Antes se deberá otorgar alternativas de viabilidad, aún con propuestas económicas consistentes. Caso contrario podría plantearse como antes de la gestión Cavallo, una estrategia consistente pero inviable.
Necesitamos a los analistas tradicionales para elaborar los fundamentals de la economía pero, sería lamentable que para tener los números y los cuadros, tuviéramos también que quedarnos con ellos desempeñando cargos o bien dependiendo de su asesoramiento para revertir situaciones de este tipo.
En esta instancia necesita administradores imaginativos y expertos en inestabilidades permanentes que funcionen con criterio innovador. No es para nada tradicional, pensar en hombres de negocios que sepan ganar dinero para la Nación. Pues, tal vez no lo sea pero, es lo que necesitamos. No podemos resolver los problemas del sector público en forma sustentable, haciendo las veces de comentaristas y observando impasibles, como se destroza la rentabilidad del sector privado sin siquiera entender que es lo que siente un empresario.
Un funcionario público, debería ser capaz de exhibir testimonios personales de como se gana dinero. Estos modelos ejecutivos, lamentablemente no se cultivan en los escritorios de una Fundación ni dando clases en la Universidad, por muy digno y estimable que sea la tarea.
Con respecto a los empresarios del sector financiero, asesorados y representados por una cultura de profesionales (ora funcionarios públicos-ora asesores de Bancos), acaban de ejercer la opción de riesgo de comprarse todos los bonos que se emitieron por encima de 600bp. Algunos asumirán el canje para no tener perdidas patrimoniales que los llevarían a situaciones de extrema amenaza.
En la actividad privada "no financiera" es imposible hacerse rico exportando a países pobres y a crédito. ¿Alguien creyó posible reembolsar en tiempo y forma el crédito otorgado a una Nación deudora, cuyos empresarios se ven forzados a vivir en recesión permanente? - ¿Podrán ahora recapacitar los banqueros y rectificar su amparo a "profesionales del marketing para banqueros" y sus "paquetas" recetas consistentes con los resultados que recogieron?
Las Entidades Financieras participantes tendrán que examinar cual fue el factor decisivo de esta situación lastimosa, sin buscar culpables solamente afuera de sus corporaciones. Hay muchas que no tienen Bontes, Letes, ni Pagarés, ni Global "08", ni "FRB".
Para finalizar, debemos recordar que el G7 y el FMI definieron en 1999 la "nueva arquitectura financiera internacional" a la cual adhiere desenfadadamente el Sr. O´Neill. En ese contexto se expresa que es necesario involucrar al sector privado, de la forma más voluntaria, constructiva y cooperativa posible. Es una decisión que los organismos multilaterales de crédito puedan seguir ayudando a recomponer situaciones pero, no seguirán financiando riesgo privado. Si lo hicieran, esto implicaría un alto riesgo moral para el resto de la comunidad internacional que los sustenta, compuesta por carpinteros y plomeros según expresara en forma elocuente el Sr. O´Neill.

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