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martes, 9 de enero de 2007

La pobreza estructural en la Argentina

En la Argentina la pobreza descendió del 54% -en Abril de 2002- al 32%; es decir, cayó más del 40% al llegar al tercer trimestre de 2006. Viven en esta situación, aquellas personas que integran una familia de cuatro personas, cuyo ingreso no llega a los $ 869 por mes.
La indigencia que superaba el 32% para aquel entonces, también ha descendido y alcanza hoy al 14%-menos de la mitad-, encontrándose en esta situación aquellas familias de cuatro personas que tienen menos de $ 395 por mes. No obstante se trata de promedios y en los menores de 14 años, estos porcentajes son superiores, porque las familias pobres tienen mayor natalidad que las familias no pobres. Es así como el 46% de los menores de 14 años vive hoy debajo del nivel de pobreza, y sin cloacas; cuando la Argentina está finalizando el cuarto año consecutivo de crecimiento económico, colindante al 9% anual.-
La provincia del Chaco, sufrió alrededor de un mes de paro docente consecutivo. Una ley sancionada en 2002, estableció un mínimo de 180 días de clase para la escuela, pero nuestros hermanitos chaqueños no llegarán este año a tener, ni siquiera 140 días de clase. Si bien el Chaco es el caso extremo, no es un caso aislado. Los días de clase perdidos durante el año por paros, hicieron que las Provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, tuvieran dificultades para llegar al mínimo de 180 días, porque los problemas no terminaron allí tampoco. Aproximadamente, tres de cada cuatro chicos que se educan en la escuela pública, pueden no llegar a dicha cantidad de días de clase. Cabe recordar también, que más del 90% de los chicos de la escuela pública, tiene una escolaridad de sólo cuatro horas. La cuestión es que el 46,3% de los menores de catorce años, se educa en una escuela pública con muchas carencias.
La nueva ley de educación pareciera querer corregir estas mermas, haciendo obligatoria no sólo la primaria, sino todo el ciclo secundario y aumentando progresivamente las horas de clase.
Se expresan sectores en la Argentina, argumentando que el secundario obligatorio no es válido, hasta que no se resuelvan los problemas del ciclo primario. Es decir, desde los sectores con más deseos de modelar a los grandes países, se discute suspicazmente si se debe o no extender la obligatoriedad a todo el ciclo secundario.
¿Quién puede escoger esta combinación de pobreza y baja calidad de la educación pública, a favor de que cierren los números fiscales, o se favorezca el tratamiento a las empresas adjudicatarias de las privatizaciones?
La pobreza y una deficiente educación pública crean el círculo vicioso de la pobreza estructural que a su vez se re alimenta y es caldo de cultivo para el resentimiento con su secuela de opciones.
En el campo laboral, con todo el empleo que se ha creado en cuatro años, también se observa una situación preocupante. Según el Consejo Federal del Trabajo, 1,1 millones de menores de 14 años están trabajando, y no se trata de un fenómeno reducido a zonas marginales del interior, ya que el Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires reconoce que el 40% de dicha cifra está en la provincia de Buenos Aires; allí, donde la droga circula con más éxito, y la inseguridad es moneda corriente.
Según el Ministerio de Trabajo también, el 44,1% de los trabajadores lo hace de manera informal o en negro. Obviamente quienes pasaron años sin trabajar, ni siquiera se atreven a requerir sus legítimos derechos, por miedo a perder el empleo, o mejor dicho el sustento para su hogar. Hablamos de un promedio de los centros urbanos, con lo cual en la realidad, se encuentran en esta situación, la mitad de los trabajadores del país. Con un porcentaje tan alto, se explica por qué más de un millón de menores de 14 años esté trabajando, ya que todos ellos lo hacen en negro.
En cuanto a los ingresos que reciben los menores que trabajan informalmente, el 47% de los trabajadores no llegan a percibir el mínimo de $ 630. Ello confirma por un lado el alto porcentaje de trabajadores en negro -casi la mitad- que ellos cobran mucho menos que los trabajadores formales y de ahí deriva el hecho que los menores son los que cobran menos en el mundo del trabajo informal.
Una cantidad tan alta de menores trabajando informalmente, explica por qué muchos niños no terminan la escuela primaria.
Esta situación se da al mismo tiempo que 12 millones de personas -un tercio de la población- vive sin el servicio de cloacas, coincidentemente con la cifra de la población que está bajo el nivel de pobreza.
La Palabra de Dios Gálatas 2:10, nos recuerda la preocupación que tenían los padres de la Iglesia, y lo único que le pedían en forma especial a sus líderes: “acuérdense de los pobres”. Como lo hicieron Pablo y Bernabé en aquel tiempo, procuremos hacerlo con diligencia.

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