Recuerdo la opulencia de aquellos tiempos (2005-2006) en Chicago, y casi no puedo relacionar las cifras del informe, con los momentos vividos...con aquel envolvente nivel de vida. Sin embargo por el siguiente link, puedo auto referenciarme, esta era mi opinion al respecto. Recuerdo que alguien me dijo en una reunion en Chicago, tu vision es muy latinoamericana, tendras que entender y adaptarte, aqui nunca habra problemas...http://pablotigani.blogspot.com/2006/06/un-disneyworld-propio.html
Hoy el número de estadounidenses que viven en los barrios acosados por la pobreza extrema aumentó en la última década, borrando los avances de la década del 90. Las zonas son cada vez más pobres-más de dos veces más-en los suburbios como en las ciudades. Al menos 2,2 millones de estadounidenses más, un aumento del 33% desde 2000, viven en barrios donde la tasa de pobreza es del 40% o más, según un estudio publicado hoy por Brookings Institution*.
El informe muestra el grado en que los EE.UU. perdió terreno en los esfuerzos para luchar contra la pobreza durante una década, incluyendo la más profunda recesión en siete décadas. El Medio Oeste y el Sur son quienes más se vieron afectados, y sufren pérdida de empleos de manufactura y padecen "la crisis de la vivienda".
Cuando las personas se concentran en barrios muy pobres, se enfrentan a una serie de problemas adicionales como: peores escuelas, menos oportunidades de empleo y mala atencion de la salud.
El informe es una continuacion de la publicación de los datos de la Oficina del Censo en Septiembre, que mostró que el número de personas que viven en la pobreza fue el más alto en los 52 años de estudio-desde que la agencia comenzó a reunir la estadística-. Los ingresos del hogar EE.UU. cayeron a su nivel más bajo en más de la década en 2010 y la pobreza subió a un máximo de 17 años.
Las dificultades económicas y el desempleo serán temas centrales de la campaña presidencial del próximo año, en que habra debates en el Congreso y las legislaturas estatales de los EE.UU., sobre los recortes presupuestarios a los programas diseñados para ayudar a las familias necesitadas.
Este reciente estudio de la Brookings muestra que las zonas de concentración de pobreza se dispararon en más de 1/3 en la última década después de haber disminuido un 29% durante la década del 90. El aumento en el número de personas que viven en estos barrios se compara con una caída del 28% en los años 90.
Mientras son más de 2/3 los estadounidenses que viven en los barrios extremadamente pobres de las zonas urbanas como Chicago y Detroit , en los barrios suburbanos de extrema pobreza aumentó la magnitud en un 37% entre 2000 y 2005, creciemiento más de dos veces más rápido que el 16% de crecimiento en las ciudades. La pobreza extrema se duplicó en el medio oeste de las áreas metropolitanas entre 2000 y el período de 2005-2009 y aumentó 1/3 en el sur, según el informe. Desde que la recesión terminó-Junio de 2009-, la tasa de desempleo EE.UU. tiene un promedio de 9,5%, casi el doble de la tasa de la década anterior al inicio de la recesión. El número de estadounidenses que reciben cupones de alimentos se elevó a un récord de 45,8 millones en Agosto.
*La Institución Brookings es una organización sin fines de lucro de política pública con sede en Washington, DC. Su misión es llevar a cabo informes de alta calidad, independientes; y sobre la base de profundas investigaciones, y formular recomendaciones innovadoras y prácticas que promueven tres grandes objetivos:
•Fortalecimiento de la democracia estadounidense
•Fomentar el bienestar económico y social, seguridad y oportunidades de todos los estadounidenses.
•Asegurar una sociedad más abierta, el sistema internacional seguro, próspero y cooperativo.
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jueves, 3 de noviembre de 2011
sábado, 20 de febrero de 2010
EE.UU. ayuda alimentaria
Inmediatamente después de la crisis, la clase media se encontraba desconcertada en los países ricos, hablé con gente espantada en el grado mas alto y; me pareció que nadie sabía con exactitud, como seguía su vida, después del colapso (2008).
Las clases en ascenso social, han estado dispuestas a hacer grandes concesiones para colaborar con los gobiernos, y salvar a los bancos. Se quedaron sin crédito para el consumo, se sometieron a una ineludible inflación futura, y privilegiaron a los banqueros, asumiendo la hecatombe de la desocupación. En otros términos, tanto el liderazgo estadounidense como el europeo, atentaron fuertemente contra la “economía real”, para sostener el equilibrio del sistema financiero internacional, agregando presiones al cuadro previo. Las finanzas del sistema, por sobre el empleo y el bienestar de los consumidores endeudados.
En este momento, es necesario pasar a la solución del problema relativo a la recuperación económica que afecta a los ciudadanos. No se trata ya de ayudar a los deudores para que sigan pagando sus hipotecas, sino de tomar medidas de carácter fundamental para que la gente no se desvíe de la filosofía del sistema. Luego de la realidad de las automotrices estadounidenses, se trata de reorganizar la estructura productiva, a nivel mundial. El sistema que conocimos colapsó, y aunque se trate de emparchar, se dirige acelerada e irremediablemente a la decadencia.
Se está intentando en estos días devolverle su valor al dólar, pues no surgen alternativas viables, y no se puede pensar en una economía global, sin una moneda de valor mundial. No se puede proyectar una estructura productiva internacional equilibrada, ligada al comercio, sin patrón monetario. Ningún país de occidente estaría de acuerdo en cederle ese rol a China, voluntariamente.
Probaron dejar caer el dólar, pero para restablecer los equilibrios macroeconómicos no alcanzó una devaluación del "greenback". Aunque EE.UU. necesita seguir mejorando el saldo comercial; es preciso que se vuelva a invertir, que aumenten los stocks y se intensifique el nivel general de ocupación. Exportar más y consumir menos, producir más y ver como el salario se reduce por la necesidad imperiosa de una imprescindible recuperación de los niveles de productividad, tensará la cuerda.
Sin embargo, no parece del todo improbable que en algún momento, a todo esto haya que agregarle una reestructuración de la deuda estadounidense. La razón es que, cada esfuerzo adicional tendiente a restablecer los equilibrios macroeconómicos, compromete fatalmente el inestable equilibrio de la clase media, y amenaza el futuro de las familias necesitadas. Recuerde que en EE. UU., hay alrededor de 10 millones de personas recibiendo ayuda alimentaria.
En un mundo absurdo, donde el mayor banquero es el Partido Comunista Chino; los países líderes del capitalismo están arriesgándose a que sus pobres, pasen a sufrir más que el promedio de la gente de un país socialista ibero americano.
Las clases en ascenso social, han estado dispuestas a hacer grandes concesiones para colaborar con los gobiernos, y salvar a los bancos. Se quedaron sin crédito para el consumo, se sometieron a una ineludible inflación futura, y privilegiaron a los banqueros, asumiendo la hecatombe de la desocupación. En otros términos, tanto el liderazgo estadounidense como el europeo, atentaron fuertemente contra la “economía real”, para sostener el equilibrio del sistema financiero internacional, agregando presiones al cuadro previo. Las finanzas del sistema, por sobre el empleo y el bienestar de los consumidores endeudados.
En este momento, es necesario pasar a la solución del problema relativo a la recuperación económica que afecta a los ciudadanos. No se trata ya de ayudar a los deudores para que sigan pagando sus hipotecas, sino de tomar medidas de carácter fundamental para que la gente no se desvíe de la filosofía del sistema. Luego de la realidad de las automotrices estadounidenses, se trata de reorganizar la estructura productiva, a nivel mundial. El sistema que conocimos colapsó, y aunque se trate de emparchar, se dirige acelerada e irremediablemente a la decadencia.
Se está intentando en estos días devolverle su valor al dólar, pues no surgen alternativas viables, y no se puede pensar en una economía global, sin una moneda de valor mundial. No se puede proyectar una estructura productiva internacional equilibrada, ligada al comercio, sin patrón monetario. Ningún país de occidente estaría de acuerdo en cederle ese rol a China, voluntariamente.
Probaron dejar caer el dólar, pero para restablecer los equilibrios macroeconómicos no alcanzó una devaluación del "greenback". Aunque EE.UU. necesita seguir mejorando el saldo comercial; es preciso que se vuelva a invertir, que aumenten los stocks y se intensifique el nivel general de ocupación. Exportar más y consumir menos, producir más y ver como el salario se reduce por la necesidad imperiosa de una imprescindible recuperación de los niveles de productividad, tensará la cuerda.
Sin embargo, no parece del todo improbable que en algún momento, a todo esto haya que agregarle una reestructuración de la deuda estadounidense. La razón es que, cada esfuerzo adicional tendiente a restablecer los equilibrios macroeconómicos, compromete fatalmente el inestable equilibrio de la clase media, y amenaza el futuro de las familias necesitadas. Recuerde que en EE. UU., hay alrededor de 10 millones de personas recibiendo ayuda alimentaria.
En un mundo absurdo, donde el mayor banquero es el Partido Comunista Chino; los países líderes del capitalismo están arriesgándose a que sus pobres, pasen a sufrir más que el promedio de la gente de un país socialista ibero americano.
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